Tal como avisado, he aquí mi greciaxjapon! Conste aclarar q esto no estaba en mi idea original y q solo lo hice por alargar XDD nunca he escrito sobre esta pareja, asi q espero q no este muy crack u.u en todo caso me divertí mucho haciendo el capi y espero lo disfuten tanto como yo!
"Japón, está usted bien?"
"Sí… solo algo mareado"
El griego se sentó alado de él en el borde se su estrecha cama.
"He hablado con la tripulación hoy, Kiku… Mis hombres dicen que mañana de mañana puede ser que encontremos a sus amigos…. Hay una isla cerca de donde ustedes naufragaron, así que con suerte nadaron hasta ahí"
"Ellos están ahí" el japonés sonrió confiado, echándole una mirada de certeza al griego. "Ludwig, y Feliciano, no son fáciles de vencer… estoy muy agradecido de tener amigos como ellos…"
"Ya veo…."
El griego se quedó un rato más al lado del japonés, sin decir palabra. Hablar no era su fuerte. Pero quería hablar con él. Necesitaba hablar con él. Había algo de ese japonés que lo ponía nervioso, algo que lo obligaba a estar ahí, con él, y hablarle. Miró por la ventanilla del camarote. Una noche tormentosa, sin luna… y el ocuro océano haciéndose uno sólo con el firmamento. Como si estuvieran en un universo alterno, donde nada más los rodeaba.
"Espero que esta noche no hayan sirenas…."
"Si…sirenas?" el japonés lo miró sin entender sus palabras "Lamento decirle que no entiendo a lo que se refiere, Grecia-san. Qué es una sirena?"
"No has oído de ellas?"
"Iie. Mi país tiene una cultura poco abierta. Lamento decirle que aunque mi propio conocimiento es bastante amplio…. Sé muy poco sobre otras culturas... Sumimasen." El japonés miró al piso avergonzado. Cómo podía ser que el griego supiera todas la clases de té que había en Japón –hasta le había preparado un delicioso té con crema unas horas antes- y qué él no supiera ni lo más básico sobre él?
El griego vio la reacción del japonés y no pudo evitar reír por lo bajo. Era muy lindo. "No te preocupes, Japón. Daijoubo" El japonés abrió los ojos de par en par al escuchar la familiar palabra. El griego hasta sabía su idioma! "Por favor, Grecia san! Enséñeme sobre su cultura, onegai!" hizo una profunda reverencia mientras se teñían de rojo sus mejillas.
"B-bien, Japón… Pero tal vez tome un poco de tiempo…."
"Me tomaré el tiempo que sea necesario si es para aprender sobre Grecia san, así como Grecia san ha aprendido de mí!" dijo rápidamente aun sin romper la reverencia.
"No hace falta…, Kiku. Pero supongo que no me importaría contar una que otra historia…"
"Por favor"
"Bien pues…. Empecemos por los Dioses…"
"Dioses? Más de uno?"
"Sí, De hecho alguno investigadores creen que habían hasta varios miles… pero no estoy seguro"
El japonés mientras tanto escuchaba atento, con determinación. Se sentó mirando al griego y tratando de memorizar cada palabra que decía.
"En mi tierra, había varios Dioses, los más importantes eran los Olímpicos… entre ellos estaban 7 de los Dioses más importantes del Olimpo. Zeus, Dios del rayo y la tormenta, padre de todos los Dioses; Poseidón, su hermano, Dios de las aguas, y demás corrientes fluviales; Hades, Señor de la muerte y el inframundo. También estaban Hera, Hermana y esposa de Zeus, Diosa de la mujer y el matrimonio; Ares, Dios de la guerra; Hermes, el mensajero de los Dioses, protector de los ladrones y charlatanes; Atenea, Diosa de la sabiduría y la estrategia;…entre otros que ya no recuerdo"
"Se escucha como algo interesante pero, como puede Hera, ser esposa y hermana de Zeus a la vez? No es eso incesto?"
"Sí. Pero la historia de los Dioses está plagada de eso. Los Dioses eran caprichosos y de pasiones muy fuertes. Les gustaba jugar. Zeus sobre todo era muy promiscuo. Tuvo un montón de hijos, Dioses y Semidioses… todos de mujeres diferentes. No es de extrañar que Hera siempre anduviera de mal humor".
"Se escucha como una historia algo trágica. Aunque supongo que tiene su encanto"
"Sí. Hay bastante drama. Los Dioses no se llevaban bien. Además siempre habían Guerras entre Dioses, humanos y Semidioses. Zeus tuvo que matar a su propio padre para poder liberar a sus hermanos de su vientre… pero esa es otra historia. Claro que había momentos muy agradables también. Como cuando triunfaba el amor y los valores"
"Fascinante. Alguna historia corta que recuerde? Algo sobre el... amor, quizás?" el japonés se sonrojo al pronunciar esas palabras. No sabía por qué. Pero realmente disfrutaba la compañía del griego. Sin darse cuenta se habían acercado más mientras hablaban.
"Sobre…amor? " las palabras tuvieron un gran impacto en el griego, que murmuró unas incoherencias mientras trataba de ganar su compostura de nuevo. "Bueno, si de amor se trata, no hay nadie como Afrodita, la Diosa del amor. Siempre andaba tratando de conquistar corazones y seducirlos para luego abandonarlos o condenarlos…"
"Algo de repente trajo a mi mente a Francis-san..."
"Pero ese tipo de historias casi nunca terminan bien. La mayor parte están hechas como mensaje moral, como evitar la lujuria y cosas así…"
"Y qué era eso de las sirenas…? Lo que mencionaste hace un momento…"
"Oh, sí. Las sirenas eran seres fantásticos, yo más bien diría monstruosos. Era mujeres de apariencia perfecta, atractiva, de ojos seductores, azules como las aguas…. Pero que te llevarían a la perdición si las oías cantar. Su voz era como un dulce veneno, que no te permitía huir, como miel que te atraía y de la cual no podrías soltarte. Estas mujeres, vivían en los océanos. Eran mitad mujer, mitad pez. Su único hobbie era atraer incautos marinos con sus cantos para luego arrastrarlos a las profundidades. Los marineros siempre han sido muy osados, y lo daban todo por ver una sirena, sin importarle que eso sería lo último que vieran. Si no me crees, está la historia de Ulises, quien se hizo atar de su propia tripulación al mástil del barco sólo para poder oír a las sirenas y resistir su tentación, claro que su tripulación no fue tan afortunada. Puede que él haya sido el único hombre que haya oído cantar a una sirena y vivido para contarlo. Claro que otros no eran tan cuidadosos. Se acercarían en noches tormentosas a los muelles, y cantarían hasta atraer una sirena. Su meta era robarles un beso. No habría hombre más admirado que aquel que le robara un beso a una sirena y viviera para contarlo… pero ninguno fue exitoso. Siempre terminaban ganando ellas… arrastrándolos a lo profundo de las aguas…."
Para este punto de la historia Japón estaba prácticamente temblando, cubierto bajo unas sábanas y mordiéndose las uñas. "Y… qué les hacían…?"
"Pues… los arrastraban a la más profunda tristeza de sus labios…. Los ahogaban, y después… no sé, probablemente los comían. Aunque quizás simplemente disfrutaban haciéndolo. Como te lo dije, son seres malvados. En noches como estas suelen aparecer algunas de ellas, con sus suaves voces y aparente inocencia… cantando dulces melodías para luego arrastrarte a lo profundo del mar… A veces he oído algún canto solitarios en noches sin luna como esta..."
"Protégeme, Grecia san! No quiero que malvadas mujeres-pez me arrastren a la más profunda tristeza de sus labios!" El japonés sin pensarlo se aferró del griego, hundiéndose en sus brazos. Pidiendo protección.
"Te asuste, Japón-san? Lo siento, no era mi intención… Pero… no te preocupes, si alguna sirena trata de hundirte en la tristeza de sus labios… los míos lo harán primero, para que ellas no encuentren boca que besar…"
Japón ahora temblaba por un motivo totalmente diferente. Se puso rojo como los tomates de Antonio y trato de ignorar el comentario y esa extraña sensación que sentía. Después de unos momentos de estar en los brazos del griego, lentamente se reincorporó. Dándose cuenta para su asombro, que Heracles no le había quitado los ojos de encima ni por un segundo. Se sonrojó nuevamente. Miró por la ventanilla el oscuro océano. Seguro ya era de madrugada. Habían perdido noción del tiempo mientras conversaban.
"Y… qué te pareció mi cultura, Japón-san?"
"Asombrosa. Diría que hasta más extensa e interesante que la mía. Aunque, siendo honesto, me siento muy avergonzado de no haber sabido nada de esto… Y yo que pensaba que mis conocimientos eran extensos… pero qué baka soy!" el japonés se dio una leve cachetada . De nuevo el griego sonrió. Kiku era realmente adorable. Amaba su forma de ser, su amabilidad, y esa ingenuidad que lo caracterizaba.
"No hace falta que hagas eso, Nihon. Vas a dejar marcas en tu bello rostro…" y sin previo aviso el griego posó sus labios sobre los del japonés, fundiéndolos en un tierno beso. El japonés sintió como todos y cada uno de los nervios de su cuerpo se encendían. Como su corazón latía más y más aprisa. Y como le faltaba el aire. Después de unos segundos que parecieron años, el griego lentamente rompió el beso.
"Espero hayas disfrutado nuestras charla. Al medio día estaremos llegando a la isla donde posiblemente estén Alemania e Italia…." El japonés se llevó una mano a los labios, sin poder reaccionar ni articular palabra. "Ahora… buenas noches, Nihon… Oyasuminasai" El griego se alejó, cerrando la puerta tras de él.
El japonés sólo pudo mirar por la ventana de nuevo, sin importarle si habían sirenas o no. Volvió a correr sus labios con sus dedos y se arropó bajo las sábanas.
Mi primer beso…
Ojala no se hayan aburrido con tanta lata sobre mitología griega u.u pero en todo caso tenia q estar en la historia :P
estuvo muy fluff? muy cursi? DXX gomen u.u
DEJEN REVIEW PORFAVOR!
Si no dejan review una sirena los atacra mientras duermen (¿) XDD
