"Grecia san?" El japonés miró a su alrededor, intentando evitar los ojos del griego que lo miraban fijamente.
"Sucede algo, Nihon?"
"Pu…pues yo quisiera saber si.., hum…" el japonés miró al piso, claramente avergonzado e incapaz de creer que él estuviera rebajándose a esos niveles. Es decir, él era la poderosa nación japonesa,, no uno de los personajes de uno de esos mangas liberales que hacían en su país. Ni un adolescente enamorado que podía ser presa de sus hormonas. NO. él era una nación, y una bastante mayor a decir verdad. No iba a andar por ahí diciendo 'kawaii desu!' ni nada parecido. Pero necesitaba saber... saber que estaba sucediendo. . Además…. Cielos, esto era lo peor… incluso le había pedido ayuda a Francis sama… Kami sabría porque demonios le estaba haciendo caso. 'Tienes que preguntarle tú mismo, mon cherry!' le había dicho. Y aquí estaba él, parado frente al griego, con la mirada en el piso y las manos sudándole. Suspiró. Cuan bajo podía caerse por un adorable hombre griego? Respiró profundamente antes de proseguir. "Pues he investigado... a profundidad y de varias fuentes… (Diccionarios, internet, Francis y mangas yaoi) y es mi entender que últimamente han surgido varias… emociones de Gracia san... hacia mi…hum… me equivoco?"
El griego lo miró por varios segundos, sin expresión alguna. "No estoy muy seguro de a que te refieres, Japón. Tal vez si fueras más especifico…"
El japonés levantó apenas la mirada, desconcertado. A lo mejor no había sido una buena idea después de todo. Sacudió la cabeza rápidamente, arrepintiéndose de haber venido. Si Grecia san no sabía a qué se refería, él no era quien para hacérselo notar. "Iee, no es nada. Disculpe por la intromisión, Grecia san." Kiku se dio media vuelta, haciendo una reverencia y abandonando el camarote del griego, que por algún motivo era más grande que el de él. Sin embargó una poderosa mano lo detuvo, y Japón sintió una vez más aquella sensación. Esa sensación que desde la otra noche no lo dejaba en paz y que no sabía explicarse que era. La sensación de que su corazón le explotaría en cualquier instante. La razón por la cual se encontraba ahí.
"No te vayas, Kiku. En verdad deseo saber que sucede…" insistió el griego tomándolo de los hombros y ladeando la cabeza ligeramente. La nación japonesa sintió su cara arder y tornarse varios tonos de rojo. Grecia san era tan lindo de cerca… k...KAWAII DESU! Fue el primer pensamiento que cruzó su mente…. Okay, ahora Japón estaba oficialmente asustado de si mismo. Pero no era su culpa, era culpa del griego por ser tanperfecto. Japón tragó saliva e hizo un segundo esfuerzo por sacar de su garganta aquello que deseaba decir y que no podía. Pero debía hablar. Si no hablaba… tal vez se arrepentiría después... o no?
"P-pues es a mi p-parecer que Grecia san estaría in….… in…. Etto…" volvió a mirar al piso y a jugar con sus dedos, cualquier cosa porque el griego no viera su evidente sonrojo ni notara mucho su tartamudear. Tomó una nueva respiración y habló. "creo que Grecia san está …i-interesado en mí!"
Silencio. La nación japonesa sintió desesperadas ganas de correr, pero no pudo. Estaba paralizado, con los pies como pegados al suelo. Cerró los ojos y espero lo peor.
"Hum…. " el griego se llevó una mano a la barbilla, pensativamente. "Pues sí. Es verdad. Tengo muchos intereses, realmente. Como la filosofía, el teatro, la mitología.. mis gatos. Así que podría decirse que estoy interesado en Japón san también…"
Deshonra. Eso era la única palabra que podía cruzar la mente del japones. Haberse esforzado tanto... para eso. Cerró los puños y evitó que una lágrima rodara por su mejilla. Era evidente que ese beso no había significado nada para Heracles, aun cuando lo había significado todo para él. Retrocedió unos pasos, apoyándose contra la puerta y buscando el pomo con la mano. Deseaba irse, no quería que el griego lo viera llorar.
"Te vas tan pronto, Nihon?" el griego alzó una ceja, acercándose más a Japón hasta tenerlo prácticamente contra la puerta. Japón sintió que si daba un paso más podría fácilmente derretirse en sus labios. Prácticamente podía contar todas y cada una de las pestañas del griego. Japón sollozó un poco, ahogando el llanto, antes de responder.
"Hai. Sumimasen, pero creo que ya debe ser hora de acostarnos. Si me disculpa, debo irme…"
"Pero si estás llorando... acaso dije algo indebido…?" Grecia se acercó incluso más, dejando al japonés sin respiración y secando levemente sus lágrimas con sus dedos, para luego posar un beso sobre cada ojo. "Mejor?"
Un escalofrió recorrió la espalda de Kiku, quien se inclinó un poco más contra la pared, sin poder ignorar su cercanía. "Usted es cruel… Grecia san…"
"Eh.. pero si solo te he secado las lágrimas… ¿Tiene algo de malo eso? No me gusta ver a un amigo llorar…"
Japón cerró los puños. Había tenido demasiado. Un torrente de emociones albergadas por mucho tiempo se estaban desbordando y pedían salir a gritos. Y no era sólo por esto. Era por todo. Por todas las veces que en su vida se quedó callado, por todas las veces que debió hablar pero no lo hizo. Esta vez no se iba a quedar con nada.
"¿Amigo? ¿Es eso lo que soy para usted, Grecia san? ¿Acaso los amigos se besan? Si es así, no estoy enterado. Y si usted planea dejarme en el plano de amigo, por favor aléjese de mi! Ya no deseo más muestras de afecto innecesarias y sin sentido! Ahora si me disculpa, ¡me retiro!" Se girpo e intento abrir la puerta. Cerrada. ¿Por qué no abría la puerta? En verdad deseaba irse. No quería estar un segundo más en la presencia del griego que permanecía en silencio mientras su llanto ya no era suprimible, y gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas. Quería conservar al menos un poco de la dignidad que le quedaba.
"La puerta se abre con llave… ¿sabías, Kiku?"
Crueldad. Hasta en eso Grecia san era cruel. Ni siquiera lo dejaba irse, si no que lo atormentaba dejándolo encerrado. Teniendo que enfrentar su dolor y su vergüenza, sin ninguna otra opción que caer de rodillas al piso, rendido, llorando y sintiendo que su corazón pedía a gritos morirse. Su única opción, clemencia.
"Déjame ir, Heracles. Abre la puerta en este instante, onegai." Sintió que se quedaba sin aire cuando el griego lo envolvió entre sus brazos, haciéndolo reposar su cabeza en su pecho, y recorriendo sus lacios cabellos con sus dedos. Crueldad. Una y otra vez lo que Grecia demostraba era crueldad. Haciéndole desplantes para luego hacerlo volar nuevamente. Y lo peor fue que no opuso resistencia. por el contrario sonrió apenas, abrazando también al griego en respuesta. Podía que Grecia san no entendiera sus sentimientos, ni la forma en que su actuar hería a Kiku… sin embargo, por unos minutos al menos, Japón dejaría que los brazos de Kiku alrededor de su cintura lo reconfortaran. Se conformaría con eso… después de todo… ¿quién podría amar a alguien como él?
Siguió llorando un poco más, escondiendo su cabeza en el pecho de Heracles, y sintiendo como el griego frotaba su espalda protectoramente. Sin levantar el rostro, Japón fue sintiendo como poco a poco su llanto disminuía, hasta convertirse en simples sollozos. Nuevamente sintió las poderosas manos del griego agarrarlo de la cintura y levantarlo, hasta que una vez más sus ojos se encontraron. Japón volvió a bajar la mirada, pero Heracles se lo impidió, tomándolo de la barbilla, forzando ambas miradas a encontrarse.
"Entonces…" comenzó el griego "¿eso era lo que te molestaba…?"
"¿Eh…?"
"¿Te molesta que sea afectuoso contigo...?"
"Iie! No es eso…."
"¿Entonces qué es..?"
"…"
"Japón…?"
"No… no es nada. Lamento que Grecia san haya tenido que ver esto. Desearía poder ir a mi camarote en este instante. Por favor."
"Japón.."
"Sí, Grecia san?"
"Te amo."
Te. Amo. Te amo… te amo? Te amo! Esas simples palabras daban vueltas en la cabeza del japonés, chocando contra su cráneo y rebotando una y otra vez en ciclos. Grecia san… lo amaba? Japón abrió mucho los ojos, para luego cerrarlos y sentir que quería llorar otra vez. No podía ser verdad. Heracles debía encontrar divertido jugar con sus sentimientos, seguramente. Sintió ganas de patear sus regiones vitales y huir, o insultarlo. Sin embargo su reacción fue otra.
"Grecia san me… ama?"
"Me tomó un poco de tiempo de darme cuenta. Al principio no lograba explicar esa sensación que sentía cuando te veía. La sensación que me invadía cuando me hablabas. O simplemente cuando estabas cerca. Sin embargo ahora sé lo que es. Es amor. Te amo, Japón san… Kiku. Y… después de lo que acaba de pasar... ahora sé que tú me amas igual…"
"N-nani..?"
El griego hizo caso omiso de su réplica, caso omiso de lo rojo de sus mejillas, caso omiso de aquella sensación en el vientre del japonés, y caso omiso de los leves forcejeos que este hizo cuando unieron sus labios en un beso. El cuerpo del japonés perdió todo control sobre sí al sentir el cálido contacto de los labios ajenos. Por varios minutos estuvieron unidos, hasta que Japón rompió el beso para buscar aire. Estaba agitado, y sentía sus labios húmedos con… saliva. No su saliva, la saliva de Heracles san. Sintió que de ser posible habría podido morir y renacer, para luego volver a morir, en ese mismo instante. Apartó la cara, avergonzado, mientras intentaba recuperar el ritmo normal de su respiración. Sin embargó el griego lo atrajo hacia sí, abrazándolo fuertemente.
"No entiendo, Grecia san… pensé que usted no sentía nada por mi… "
"Y yo pensé que a ti te molestaba i afecto…"
"P-pero... es d-diferente! Es que yo pensé que… no... no sé en qué pensaba, en realidad. Ni siquiera estoy seguro de que lo que sienta por Grecia san sea... a-amor… tal como él dijo."
El griego rió levemente, alborotando los cabellos del griego como tanto le gustaba hacer. "Si ni siquiera los dioses lo saben todo, menos aún los hombres!"
"Eh…?"
"Me refiero a que… nunca estaremos seguro de lo que sentimos si no lo confrontamos. Hubiera podido declararle mis sentimientos de una manera más oportuna a Japón san, pero entonces no hubiera estado seguro de que sintieras lo mismo, ¿entiendes…?"
El japonés negó con la cabeza.
"Lo que quiero decir es que si no hubiera actuado como lo hice, me habría enfrentado a una negativa, o a que me aceptes por educación, más no habría conocido tus verdaderos sentimientos…"
"Ya veo…"
Por unos segundos reinó el silencio, y mientras tanto Japón se entretenía acariciando la espalda del griego, y sintiendo como este besaba repetidamente su frente y cabellos. Era hermoso. La sensación de amar y sentirse amado era algo indescriptible. Un sentimiento que Japón nunca había experimentado antes, y un sentimiento que no deseaba que acabara nunca. Sintió que podría quedarse ahí, en los brazos del griego, en silencio, para siempre.
"Si no te importa, Nihon, me gustaría que pasarás la noche aquí…"
"Nani?"
"Es que… creo que perdí la llave…"
"…Wakatta." El japonés sonrió levemente mientras sentía la mano del griego llevarlo hasta su cama, para luego tumbarlo en ella, y besar sus labios nuevamente.
Por todos los Dioses, Heracles sabía que esa noche no dormirían.
Bien! Me acabo de autosuperar! +.+ pensé que me tomaría hasta fin d mes escribir esto, pero me esforxe y AQUÍ ESTA! Waaa y no es el ultimo… ya se, ya se, mátenme! Pero no es mi culpa que cada vez que creo que el siguiente será el ultimo resulta que escribo mas d lo que pensé y lo sigo extendiendo. -.- ya no dire nada! Simplemente que cuando acabe acabe y ya! Jeje
Y si iba a hacer este el ultimo, pero me hubiera tomado unas 5000+ palabras y kien sabe si hubiera tendo tiempo d seguir escribiendo, pues como saben he tenido varias dificultades, asi que para compensar decidi subir la parte de Grecia y Japon primero para que se distraigan hasta que traiga la parte del gerita terminado n.n
Como saben, me frustre tanto cuando esto que ya había escrito la mitad se me borro -.- tuve q reescribirlo como 2 veces y no m salía bien pues intentaba que sonra igual que el anterior, hasta q me canse y los reescribi desde 0! Me kedo mejor.. creo, aunk este tiene mucho mas drama XD
Me esforzare para tenerlo pronto! Por ahora espero que les guste!
Revieeeeew porfavor…? :3
