Capitulo II; El Pilar cae:
"Eso es lo curioso de un edificio, por más resistente que sea; si su pilar principal es dañado todo el edificio se viene abajo"
Nuestro joven amigo se acercó un poco a la melancólica chica, si bien Raven solía ser callada y serena, aquella noche se le veía triste, inquieta, diferente. Cyborg sabía la razón, las palabras de Chico Bestia realmente le habían dolido, aunque la gótica no quiera admitirlo, de todas las personas de la torre, la única por la que se entristece si la trata mal, es por el joven de piel verde.
-Sigues despierta. ¿Y Starfire?- Pregunto con un tono calmo el joven mitad robot, intentando inicial una conversación.-
-Se fue a dormir, hace un rato.-Respondió secamente la chica.-
-Deberías hacer lo mismo. Las cosas ya se arreglaran mañana.- Trato de animarla el moreno.-
-Lo se…-Respondió no del todo convencida la muchacha.-Es solo que…-Una vez más el chico metálico se le adelanto a uno de sus compañeros.-
-¡Estas esperando a Bestita!-Afirmo alegremente el muchacho mientras tronaba los dedos.-Si, debí de esperarlo.-Comento con una sonrisa burlona.-
-¡No es lo que crees! No seas idiota.-Le reprocho la gótica con algo de enfado.-Es solo que…Quiero asegurarle que yo no tuve nada que ver.-Afirmo con un toque de tristeza en sus palabras.-
-¡Jajajaajajaja!-Rio animadamente el chico.-Claro, salúdamelo cuando lo mires.-Pidió el muchacho justo antes de retirarse por la puerta que lo llevaría a un merecido descanso, dejando detrás de el a una molesta Raven.-
De aquella forma el buen joven mitad robot se retiró para poder digerir todos los eventos del día y recargar sus baterías, mientras nuestra amiga gótica se quedaba en la sala esperando a un muchacho de piel verde, que ni el mismo Trigón sabría si regresaría. Mientras tanto en uno de los pisos más altos de la torre nuestro fanático y obsesivo héroe se encontraba con su investigación revisando monitores, haciendo exámenes a la sangre encontrada, revisando detalladamente cada una de las fotos del incidente, tomándose tan solo el tiempo suficiente para respirar.
-¡Maldita sea!- Le reprocho al cielo luego de varias horas de duro trabajo y encontrarse en la misma situación. Ninguna pista.- Como puede ser tan listo, es imposible que un maldito villano me gane.- Refuto mientras golpeaba fuertemente el tablero de control.-
Un extraño sonido metálico se escuchó por el recinto, el joven muchacho volteo rápidamente a sus espaldas para poder observar el causante de tal sonido, sin embargo no observo nada.
-Te estas volviendo loco.- Se dijo a si mismo mientras volvía a poner su atención a la pantalla, esta vez a una fotografía del rostro de la difunta.- Un momento.-Dijo en susurro al observar mejor aquella imagen, un pequeño detalle en su mejilla le llamo la atención, rápidamente con el zoom de la maquina logro posicionarse para poder observarlo mejor.- Un cabello.- Dijo con obvia sorpresa.- Un cabello…¡Aghhhhhhummm!- Un grito ahogado fue lo último que el joven maravilla logro decir aquella noche, un grito que nadie escucho.-
Al día siguiente un muy animado Cyborg se levando de su fría y dura cama de metal, decidido a preparar uno waffles para animar a sus camaradas. Iba caminando alegremente por el pasillo de las habitaciones cuando paso frente a la que tenía pintado el nombre "Chico Bestia" en letras plateadas, no pudo evitar pararse en seco pensando si su joven amigo había regresado aquella noche. Su duda mental encontraría respuesta casi de inmediato ya que por asares del destino, el karma, lo que sea, justo en aquel momento el metamorpho salió de su habitación. Quedando justo de frente con su amigo metálico.
-¿Cómo amaneciste? ¿Estás bien?- Pregunto animado pero comprensivo el joven moreno.-
-Sí, todo bien. No te preocupes.-Respondió el muchacho de orejas puntiagudas, mientras sus labios dejaban ver una de aquellas sonrisas que lo definía.-
-Me alegra.-Respondió su amigo, sin intimar más con el tema, no quería recordarle la tristeza a su pequeño y joven amigo.-
Y así ambos partieron camino a la cocina, sosteniendo una de sus triviales y típicas charlas durante el camino, Chico Bestia y sus bromas tontas, de las cuales Cyborg se burlaba o de vez en vez si le sacaban una autentica carcajada. Así llegaron a la sala, con bromas y risas olvidando por un momento el horrible día que habían tenido ayer, sin saber que aquel día no sería mejor. Al entrar a la enorme sala de la aún más enorme torre en forma de T, una sorpresa los aguardaba. Una chica de leotardo y cabellos purpura profundamente dormida en el sillón más grande con un libro de pasta dura color negro en su regazo. Ante tal presencia el joven mitad maquina no pudo evitar reír a lo bajo, mientras nuestro amigo verde solo se limitó a abrir los ojos de par en par, como quien no se esperaba aquella presencia en la sala.
-Ve a despertarla.-Le ordeno Cyborg al metamorpho con una sonrisa pícara en el rostro.-
-Ve tú.-Le respondió fríamente este.-
-¿Aun no has hablado con ella? –Pregunto intrigado el joven robot.-
-No.-Se limitó a responder secamente el chico delgado.-
Nuestro amigo robot no le tomo mayor importancia, casi de inmediato dedujo que seguramente la joven dama se había quedado dormida y el nada observador Chico Bestia la había pasado por alto o simplemente la había ignorado, eso o el joven verde había entrado por la ventana convertido en alguna especie de ave. Como sea el punto es que el joven mitad robot se resignó a despertar a la joven gótica, con un suave toque en su hombro.
La muchacha se levantó sorprendida observando a Cyborg y luego dirigiendo su mirada al joven de orejas puntiagudas parado al otro extremo de la habitación, quien solo se limitó al desviar su mirada para observar las baldosas del piso.
Por desgracia; o por suerte, todo depende del lado desde el que se mire; la tensión en la habitación no duro demasiado pues un agudo y chillón grito de una chica hizo que todos se sobresaltaran y al reconocer la voz de la dueña de tan espantoso ruido se incorporaron lo más rápido que pudieron y se dirigieron con paso veloz a su búsqueda.
Rápidamente se percataron que el sonido provenía de la parte alta de la torre así que tan rápido como sus poderes se lo permitieron se dirigieron al lugar mencionado, sus respiraciones eran fuertes y asustadas, después de lo que había pasado ayer no sabían que les podía deparar la vida en esta ocasión. Y la verdad no tenían ni idea de lo cruel que puede ser está a veces.
Al llegar al piso del que estaban seguros había provenido dicho grito se dieron cuenta que era el piso correspondiente a la sala de investigación, lugar en el que Robín se había quedado a trabajar el día anterior. Cyborg no pudo evitar sentir una sensación de náuseas y temor al pensar en lo que posiblemente había sucedido, pero a pesar de ello aún tenía la esperanza de que aquel grito hubiera sido solo por el hecho de que el joven maravilla se había desplomado en la sala del agotamiento.
Pero sus náuseas y temor fueron justificadas en cuando pudieron observar la puerta de aquel recinto de trabajo, justo frente a ella antes de ingresar a la habitación una Starfire arrodillada con las manos cruzadas y dejadas caer por la fuerza de la gravedad, se encontraba observando con profundo horror, lágrimas en las mejillas y ojos sin brillo el interior de aquella habitación, habitación en la que su líder se había encontrado trabajando no hace mucho.
Los tres jóvenes héroes se apresuraron a observar el interior de la habitación, solo para encontrarse con una escena aún más horrible y desgarradora que la del día anterior, aunque aquello tal vez se sentía así solo porque la victima de esta era ni más ni menos que su querido líder de capa y antifaz, el buen Robín. O lo que quedaba de él, ya que su cuerpo se encontraba recostado en el panel de control, con una gran abertura en el pecho, la cabeza cayendo por uno de los extremos y la sangre escurriendo por todo el panel de control; así mismo ambos brazos tenían tres cortes profundos, tanto que parecía que las extremidades estaban a punto de caerse por los extremos del panel y como si aquello no fuera suficiente un camino de sangre se extendía desde sus pies hasta la otra pared, pared donde se veían marcas de golpees, seguramente su cuerpo había sido arrastrado desde dicha pared y "recostado" en aquella improvisada cama.
-¡Raven, sácala de aquí!-Ordeno rápidamente Cyborg a la chica gótica, quien entendió el mensaje de inmediato rodeando a Starfire con sus poderes y desapareciendo, para aparecer un segundo después en la sala, donde atendió rápidamente a su amiga. Quien por lo visto el shock había sido demasiado pues no podía hablar ni siquiera demostraba mayor reacción, apenas y respiraba.- ¡Rayos, rayos!-Fue lo único que las cuerdas vocales de Cyborg lograron reproducir, luego de dar aquella orden.-
-Mi-mira.- Apenas y pudo balbucear el joven de piel verde mientras señalaba algo en la mano derecha de su difunto líder.-
-¡No puede ser!- Respondió el androide al observar mejor lo que el joven maravilla tenía en sus manos; un grupo de cabellos morados se encontraban en su mano medio abierta.-No, no, no. Esto no prueba nada.- Se trataba de convencer a sí mismo el mitad androide.-
-Y eso.-Dijo Chico Bestia mientras señalaba un objeto en el piso y tragaba saliva.-
El objeto no era ni más ni menos que otro de los botones/adornos del cinturón de Raven, tirado justo a la par de la bota ensangrentada del titán sin respiración. Cyborg fue incapaz de pronunciar una palabra más se limitó a quedar callado, con la mirada oculta en el piso y una lagrima recorriéndole la mejilla, mientras Chico Bestia quedaba viendo la escena con la mirada perdía que aunque observaba las espeluznantes imágenes frente a él, realmente no miraba más que sus pensamientos y el interior de su alma.
Luego de varias horas las cosas por fin comenzaron a normalizarse, bueno si se puede llamar así a una torre titán con solo cuatro héroes en ella. Luego de tanto tiempo y con ayuda de la policía de la ciudad, los dos jóvenes héroes que aún quedaban con vida habían logrado recuperar todas las pistas posibles de aquella escena, así como limpiarla y lograr sacar el cuerpo del pobre Robín, a quien lamentablemente aún no se le podía dar una sepultura digna y en vez de ello se lo habían tenido que llevar a la morgue para encontrar la causa de su muerte, desangramiento y violencia extrema habría sido el veredicto de cualquier persona común, pero bueno los policías tienen sus métodos para "resolver" las cosas.
Luego de tan estresantes y laboriosas horas, cerca del atardecer nuestros jóvenes héroes pudieron reunirse con sus compañeras en la sala de estar. Una Starfire sentada sin expresión en su rostro y con lágrimas en el rostro los esperaba, junto con una gótica preocupada que no podía dejar de caminar de un lado a otro sintiéndose inútil e impotente. Cyborg se sentó en uno de los sillones pequeños y coloco su mano derecha en la frente, mientras suspiraba. Chico Bestia por otro lado no se detuvo ni un segundo y siguió caminando decidido a salir por la puerta.
-¿A dónde vas?-Pregunto la gótica con preocupación en el rostro.-
-Me largo.- Dijo secamente, su tono sonaba tan frio y libre de emociones como el de la gótica normalmente.-
-Chico Bestia, por favor.-Le suplico Cyborg mientras lo observaba.-
-Lo siento, Cyborg, pero no puedo más.- Respondió el joven verde, mientras su mirada se dirigía al piso.-
-Amigo… ¿Por qué? No debemos separarnos.-Finalmente la chica de cabellos rojizos había podido decir algo.-
-No lo entiendes Starfire.-Fue lo último que dijo el metamorpho mientras salía por aquella puerta, quizás para nunca volver.-
Un horrible y tortuoso silencio se apodero del recinto, las miradas de los titanes sentados se evitaban mutuamente y también con la de la joven parada entre ellos. La tensión, el dolor, el horror, el miedo invadían el lugar; tal vez la acción de Chico Bestia había sido la mejor, tal vez lo mejor que podían hacer era huir, quien sabe.
-¿Qué le pasa a Chico Bestia? ¡¿Qué rayos paso haya arriba?- Pregunto con desesperación la chica gótica.-
-Encontramos…Encontramos otro botón tuyo, Raven.- Respondió luego de varios minutos de silencio el joven mitad robot.-
-Cyborg, no creerás que…Yo…Yo no…NO…-Balbuceo casi de inmediato la chica tratando de protegerse, mientras los ojos de la oji verde en el sillón se abrían de par en par.-
-No te preocupes Raven, yo confió en ti. Pero también debes entender a Chico Bestia.- Aseguro Cyborg mientras le sonreía sinceramente.-
- Si amiga, sé que tú no serias capaz de hacer nada como eso.- Confirmo Starfire, mientras intentaba sonreír.-
Raven se sintió aliviada, profundamente aliviada, tanto que fue incapaz de pronunciar la más pequeña palabra, simplemente se limitó a sonreír y caer desplomada en el primer asiento libre que encontró. Pero a pesar de su alivio no podía dejar de pensar en Chico Bestia, era extraño en vez de enfocarse en su amigo muerto o en las constantes acusaciones e incriminaciones hacia su persona, se enfocaba en su amigo de piel verde. De verdad la había lastimado la actitud de este, pero no deseaba encararlo para reprochárselo o hacerlo sufrir de alguna manera, simplemente quería volver a verlo para que el no tuviera aquellas horribles ideas sobre su persona, no le agradaba en lo más mínimo el siquiera pensar que Chico Bestia la odiara. Oficialmente sus sentimientos empezaban a volverse extraños, no podía decir que le desagradasen pero no eran exactamente los mas cómodos sentimientos que podía tener.
-Lo mejor será dormir todos aquí, esta noche. No quiero que nadie corra peligro.- Las palabras del chico mitad máquina, regresaron a Raven a la realidad.-
Y así fue, los tres titanes que aún quedaban en la torre se dispusieron a pasar la noche en aquel lugar, protegidos por la compañía del otro y varias lámparas enormes sobre sus cabezas, el joven mitad robot había traído varias sabanas y acomodado los sillones para que sus dos compañeras pudieran dormir más placenteramente, luego de algunas horas las dos chicas habían quedado profundamente dormidas.
