Beckett se había imaginado un plan más retorcido. Viniendo de la hija de Castle...pero el plan consistia en poco más de convencer a su abuela de irse a los Hamptons un par de dias. Así dejaría a su padre sólo en casa.
Aunque la cosa no acababa ahí. Alexis quería que Beckett estuviera dentro de la casa cuando ellas se fueran. Sabía que su padre no le abriría la puerta si ella llamaba. Sí, sabía que se moría de ganas por verla y abrazarla. Pero por alguna estúpida razón había decidido alejarse cada vez más de ella. Y la bala había sido una excusa perfecta.
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Beckett entró en la casa, ayudada por Alexis, y se quedó en la habitación de invitados, en silencio, hasta que oyó cerrarse la puerta. Ya está. Estaba a solas con Castle en su casa. Y én ni siquiera lo sabía.
Dios. Esto era demasiado infantil, pensó Beckett. ¿Porqué estoy haciendo esto?.
Decidió tranquilizarse un poco y esperar un rato más para salir a buscarle. No habia pensado lo que iba a decir. No podía. Sabía que en cuento lo mirara a los ojos esas palabras se iban a borrar de su mente. Seguía un poco alterada. Decidió recostarse en la cama de imvitados un rato, para relajarse.
Pero se relajó demasiado y la siguiente vez que abrió los ojos, habían pasado 2 horas. Era más tarde de la una de la mañana. La habitación estaba oscura. ¿Cómo se había podido dormir?. Decidió salir de allí. Saldría de la casa sin hacer ruido y nadie se enteraría de lo que había pasado. Había sido una idea ridícula.
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SIn hacer ruido, abrió la puerta del cuarto de invitados y salió con cuidado. De camino a la salida, vio luz en el salón. No pudo evitar mirar.
De repente, vio sangre en el suelo. Vio cristales esparcidos por todo el suelo de la habitación.
"¡Castle!"
Él, sentado en el suelo, encima de los cristales, se asustó. Pero había estado bebiendo y no sabía muy bien que estaba pasando. Tenía el brazo izquierdo ensangrentado. Se había rozado con los cristales del suelo. Él miso había roto el vaso, tirándolo contra el suelo.
"Kate?...estoy soñando. He bebido demasiado" dijo con la mirada perdida.
"Levanta, Rick. "
Beckett lo levantó del suelo cuidadosamente, agarrándolo por la cintura, y lo llevó hasta el sofá. Lo dejó allí sentado y revolvió toda la casa hasta que encontro unas vendas y un poco de betadine y regresó al salon para curarle la herida.
No hablaron. Ella le vendó el brazo con cautela, intentando hacerle el menor daño posible. Tuvo que sacarle algún trozo de cristal que se le había quedado incrustado dentro. Aunque le dolía, no se quejaba. No dejaba de mirarla. Pero estaba ausente.
Cuando ella terminó con la herida, volvió a recoger todo y a dejarlo en su sitio.
"Kate. Tengo sueño"
Beckett regresó al sofá y se recostó junto a él, rodeándole los hombros con su brazo y apoyando la cabeza de él sobre su hombro. Acarició su pelo. Era como un bebé y aunque lo que acababa de ver la había asustado, Alexis ya se lo había advertido.
"Duerme" - Le susurró al oido-
Obediente, le rodeó la cintura con su brazo derecho y en menos de un minuto, se durmió. Beckett siguió acariciándole el pelo.
"Por qué te haces esto Rick..." Susurró, mientras le daba un beso en la frente. "Porqué..."
Y así, poco a poco, ella también se fue quedando dormida.
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Opiniones?
