Richard Castle despertó sobre las 12 de la mañana, solo en el sofá de su casa, tapado con una manda. Sin recordar nada de lo que había pasado la nohe anterior.

Poco a poco se intentó incorporar, aunque le dolia un poco la cabeza. Comenzaba a acordarse de algo. Estaba solo en casa Alexis y si madre e habían ido unos días, dejándole solo. Sólo.

De repente, escuchó unos ruidos que venían de la cocina. Quizás había soñado que Alexis y su madre se habían ido.

"¿Alexis?". No hubo respuesta alguna. Los ruidos de la cocina cesaron de pronto. Castle, extrañado, despertó finalmente y se puso alerta.

"¿Madre?" Nada. Igual los ruidos habían sido imaginaciones suyas. Poco probable, aunque los hechos de los últimos días estaban comenzando a afectarle. O quizás...

"¿¡ Beckett!"

"Buenos dias, Rick" dijo ella. "Tienes el desayuno en la mesa. ¿Qué tal te encuentras?"

¿Qué demonios estaba haciendo Beckett en su casa? ¿El desayuno sobre la mesa? Y lo más importante..¿Rick? ¿Desde cuando era Rick? Algo no cuadraba. Oh Dios mio, pensó. Y flashes de la noche anterior llegaron a la mente. Había bebido. Mucho. Y había soñado que Kate venía y...

Se miró el brazo. Lo tenía vendado. Mierda. No había sido un sueño. No sabía ni cómo había podido entrar a su casa.

Kate notó su desconcierto. Pero no dijo nada. Le dio tiempo a que se le despejara la mente.

"Kate. Vete"

Beckett se quedó helada. No esperaba eso, aunque tampoo buenas palabras. No esperaba nada. Simplemente sentarse con él a desayunar, en silencio. Quizás en otro momento ya tendrían tiempo de hablar de las cosas. Vio su brazó con las vendas que le había puesto esa misma noche. Había que cambiarlas. Se acercó a él, ignorando lo que le había dicho.

"Tengo que cambiarte la venda de este brazo. Se te va a infectar" - dijo, mientras se acercaba y le cogía el brazo, tratando de encontrar el final de la venda. Él le puso la mano sobre el hombro y le miró a los ojos.

"Vete, Kate"

"No Rick. No me voy a ir a ninguna parte." - dijo, sin dejarse intimidar por su mirada-" No me voy a ir a ninguna parte a no ser que sea eso lo que de verdad quieres. En tal caso me iré de aquí, Rick. Me iré pero para siempre y no volverás a saber nada de mi"

Dijo estas palabras en un tono firme. Pero su voz se quebró con lo último. Rezaba porque Castle no dijera que no quería volver a verla. Pero si de verdad no quería, si se lo decía ahí, cara a cara, estaba dispuesta alejarse de él. No quería seguir haciéndole daño. No podía seguir haciéndole daño. Pero tampoco podía verle así.

Por su parte, Rick se debatía entre decirla que se fuera y no hacerlo. Había estado mucho tiempo intentando separarse de ella. Desde ese día. Desde el dia del disparo. Ese disparo que, por suerte, no le dio a ella sino a él. Realmente, había conseguido muchos progresos. Ya no pensaba tanto en Kate. Quizás algun dia consiguiera olvidarla y todo quedaría como una anécdota más en su vida. Pero sentía que no iba a ser así. Ahora que la tenía ahí...ahora...sabía que no iba a poder. Dios. No sabía que decir.

Kate sabía que sus palabras habían sido muy duras y que él seguia confuso. No debía haberselo dicho así. Se arrepintió. Pero aún podía arreglarlo.

Decidio no presionar y darle tiempo. Él se lo había dado a ella. Un año, nada menos. Le debía eso y más.

"Rick" dijo ella, acariciándole el brazo malherido con su mano mientras lo miraba a los ojos. "Vamos a desayunar"

Y él, sin decir nada, la siguió hasta la cocina. Aún no sabía muy bien qué estaba pasando. Ninguno de los dos lo sabía. Pero, extrañamente, ambos se sentían mejor que nunca, simplemente estando uno en frente del otro. Desayunando pancakes en silencio. Simplemente eso.

"Kate" dijo él, cuando vio que estaba más relajado. "No quiero. No quiero que te vayas"

Ella sonrió. Él hizo lo propio.

No volvieron a hablar durante el desayuno, pero no hacía falta. Sus sonrisas habían dicho más que cualquier otra cosa.