Otro cap n.n este me costó más que los otros para escribirlo :S la historia no fluía normalmente u.u pero lo terminé ;D ojalá les guste.
Este se lo dedico a Saulo y Shenfer :D amigos como ustedes no hay más.
Capitulo 7: Viaje a Kioto.
Flash Back.
(10 minutos atrás, en el auto de Ann camino a la casa Echizen)
-Apúrate, Kinta-chan, vamos a llegar tarde y Saku va a pensar que lo olvidamos. –Dijo la morena. Al parecer le había quedado gustando el apodo que le dio a Kintarou.
-Que no me digas así, y además, como diablos va a creer que lo olvidamos si hace como 20 minutos Ann la llamo diciéndole que estuviera lista. –respondió el pelirrojo fastidiado. ¿Es que Tomoka solo sabía dar órdenes?
-Ya sabes cómo es Saku, Kinta-chan, un segundo después de las 2 ya va a creer que la abandonamos y se irá a dormir. –Dijo Ann. A ella también le gustó el apodo.
-Si no dejan de decirme Kinta-chan doy vuelta aquí y no vamos a buscar a Sakuno –Dijo Kintarou a punto de tener un ataque de nervios. A la primera oportunidad que se les presentaba a sus 2 amigas, le decían ese maldito apodo.
-¿Y dejaras que Saku se quede con Echizen, Kinta-chan? –Dijo dramáticamente Tomoka.
-Esto lo hacemos por el bien de Saku, nunca pensé que eras así, Kinta-chan, solo te preocupas por ti, sin pensar en los sentimientos de los demás. –Dijo Ann como si se sintiera decepcionada de Kintarou.
(Con una venita marcada en la sien)-Esta bien, vamos a buscar a Saku, después, las mato. –dijo Kintarou a punto de golpearlas.
-¿Tú, matarnos? No me hagas reír. –dijo sarcásticamente Tomoka. Su nuevo pasatiempo era fastidiar a Kintarou.
-Serás… -Empezó el pelirrojo.
-¡FRENA, YA LLEGAMOS! –Gritó Ann. Kintarou alcanzó a frenar pero de una manera que causo tanto ruido que despertó a toda la calle.
-Maldición… Kintarou, mándale un mensaje a Saku, tiene que salir rápido o nos atraparan, y por ningún motivo se cancela mi plan. –Dijo Tomoka muy alterada.
-Está bien. –Dijo mientras escribía el mensaje.
Fin Flash Back
En la habitación de la pareja Echizen.
-¿Qué fue eso? –Dijo muy nerviosa Rinko parándose a prender la luz. –Sakuno…-dijo por lo bajo.
-¿Qué tiene que ver la chica con esto? Cualquiera puede haber frenado mal…
-¡No entiendes! Seguramente está intentando escapar. Los del frenazo deben ser los que vinieron a buscarla. Le prometí a su abuela que la cuidaríamos, no la podemos dejar ir sin que haya terminado el instituto. ¡Lo prometimos!- Dijo mientras se ponía unos jeans que encontró, una chaqueta que era de Nanjiro y se calzaba sus zapatos deportivos.
-Maldición, no la podemos dejar ir, puede ser peligroso para ella. –Dijo levantándose de la cama y comenzó a vestirse con lo primero que veía.
-¿Peligroso? –Dijo nerviosa Rinko. Ella pensaba que por algo moral no podían dejarla ir sin antes haberse contactado con su abuela, pero ahora su marido decía que era peligroso… ¿Qué era lo que le ocultaba Nanjiro?
-No hay tiempo para explicaciones ahora, después te cuento todo. –Dijo él samurái. "Es hora de que no le tenga secretos a Rinko, ella necesita saber"
-Haii- dijo Rinko mientras se precipitaba hacia la salida.
Al mismo tiempo, Sakuno corría con todas su cosas hacia la salida.
Maldición, no pensé que el ruido de antes había sido porque Tomo-chan, Kintarou-kun y Ann-chan habían llegado.-Pensó Saku mientras salía de la casa. En eso se le enganchó uno de sus bolsos en la esquina de una mesa. – ¿Es que todo lo malo me sucede a mi? –Dijo Sakuno.
-¡Sakuno-chaaaan! Espera por favor, podemos resolver esto pero no te vayas. –Se escuchó la voz de Rinko desde otra habitación.
-Gomen, Rinko-san, pero me tengo que ir. –Dijo Saku lo suficientemente alto como para que Rinko escuchara. Cogió la maleta que tenía en la puerta y cuando se disponía a dejar la casa, escucho otra voz gritar su nombre. Al parecer Rinko-san y Nanjiro-san no eran los únicos que se habían despertado.
-¡Saku-chan por favor no te vayas aun! –Gritó Nanako, pero nada le importaba a Sakuno, tenía que irse, bueno, creía que nada le importaba, pero apenas escucho otra voz, una que conocía muy bien, gritar su nombre, paró en seco, aunque estaba justo al lado del auto.
-Ryuzaki, ¿Acaso escapas de mí? –dijo Ryoma desde la puerta de la casa, con su usual tono prepotente, tratando de provocar a Sakuno.
-Ryoma, no le hables así a Sakuno-san. –dijo Nanjiro en tono de reproche, pero poco o nada le importó a este ya que no le respondió.
-Ryoma-kun, no escapo de ti, escapo de aquí, me tengo que ir. –dijo sin voltearse. Ann, Tomoka y Kintarou la miraban en silencio, con la puerta abierta. Sakuno no daba señales de querer entrar al auto.
-Quédate. –Esa única palabra dicha por Ryoma causó que el pulso de Sakuno subiera hasta las nubes. Quedo totalmente paralizada, no tenía ni idea si sus oídos la estaban engañando o había escuchado bien… una sola lágrima se deslizó por su mejilla derecha, pero fue rápidamente disimulada con una sonrisa y Sakuno se dispuso a entrar al auto.
-¿No me escuchaste, Ryuzaki? Te dije que te quedes, entra ya… Quiero dormir. –Dijo Ryoma, tan arrogante como siempre.
Sakuno…
¿Por qué no me puedo mover? No me importa ni en lo más mínimo que Ryoma-kun me haya dicho que me quede… Sii, solo lo dice para poder fastidiarme más. Tengo que irme ahora, o sino él me hará sufrir demasiado, no puedo seguir desperdiciando mis lágrimas. Vamos, Ryuzaki Sakuno, mueve tu trasero y entra al auto.
Ryoma…
Maldita sea, por algún motivo cuando escuche que Ryuzaki se iba me levanté y vine a detenerla… pero ¿Para qué? Es una niñita que llora por todo, depende de los demás y no sabe hacer nada bien. Mejor le digo que se vaya y me voy a dormir, sii, eso haré… ¿Qué pasa? No me salen las palabras, quiero decir vete, y digo quédate… Mejor me callo. Todo habría sido mejor si nunca la hubiera conocido, lo único que hace es fastidiarme.
Kintarou…
Vamos, Saku, entra al auto, no te quedes aquí, ven conmigo, nunca te dejaré sola…
-Por la… ¿Sakuno vas a entrar o no? Decídete rápido –Fue Tomoka la que rompió el silencio… no era muy paciente.
-Gomen. –dijo Sakuno. Ann, Tomoka y Kintarou quedaron paralizados. –Ryoma-kun, adiós, espero no volver a verte, así no te molestaré. –luego se volteó y sonrió, pero fue una sonrisa llena de tristeza, que dejó confundidos a todos los Echizen, hasta a Ryoma. Después entró al auto, ayudada por Kintarou y se fueron.
-Mada mada dane, Ryuzaki. –dijo Ryoma más para si mismo, antes de entrar nuevamente a la casa. Una parte de él se sentía aliviado por la partida de Sakuno, pero la otra… Ni él mismo sabía que sentía esa otra parte.
-Tenemos que traerla nuevamente, no es bueno que esté sola. Rinko, vamos a la habitación, tengo que hablar contigo. –dijo el samurái mientras entraba a la casa, seguido por su esposa.
-Sakuno-chan, gomenasai. –dijo muy triste Nanako.-No pude ayudarte. –Aunque hace pocas horas había conocido a Sakuno, se había encariñado profundamente de ella, era como la hermana que nunca tuvo.
En el auto…
-En verdad creí que te quedarías ahí, me asustaste, bakaa. –dijo Kintarou dándole un golpecito en el brazo a Sakuno. Ahora Ann venía al volante.
-Lo siento, pero nunca pensé que todos querrían que me quede, me dio mucha pena escucharlos. –dijo Saku.
-No estás siendo sincera… Te costo decidirte porque Ryoma había salido también. –le dijo Tomoka, que la estaba abrazando de una forma muy protectora.
-Tienes razón… (Bostezando) pero ya todo terminó… -y se quedó dormida.
-No sé porque pero tengo la impresión de que todo está empezando.-Dijo muy seriamente Ann.
-Entonces no soy la única. –dijo la morena.
-Yo pienso igual, aunque me gustaría estar equivocado… -dijo el pelirrojo.
En la habitación de Nanjiro y Rinko.
-¿Me dirás que sucede o no? –dijo Rinko. Su marido llevaba más de 5 minutos sin decir palabra alguna.
-¿Sabes algo de los padres de Sakuno-chan? –le preguntó Nanjiro a Rinko, rompiendo su silencio.
-No, nada. –respondió esta.
-Entonces esta va a ser una noche muy larga…-dijo el samurái, acomodándose en la cama para comenzar a hablar.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Hace ya un par de horas había amanecido, y una chica de cabellos rojizos continuaba durmiendo plácidamente en la cama de su mejor amiga. Tomoka ya se había levantado y en este momento se encontraba hablando con su novio por teléfono.
-¿Ryoma fue al instituto? –dijo una escéptica Tomoka.
-Siii Tomoka… es la 3° vez que te lo digo. Dijo que era una manera de alejarse de su padre sin tener que vivir en un departamento… aunque no sonaba muy convincente. –Respondió el chico con ahora 8 años de experiencia en el tenis, aunque ya no decía eso a cada momento. Horio había crecido mucho y madurado… algo. Aunque en el tenis ahora era uno de los mejores, raro ¿No creen?
-Pero como lo haremos con Saku… la sacamos de esa casa para que se alejara de Ryoma y ahora lo tendrá que ver en el instituto… -dijo Tomoka. Le enojaba que sus planes salieran mal.
-Es muy diferente vivir con alguien a ir al mismo instituto. –le respondió su novio. – Además van en distintas clases, el va conmigo en la clase C, tu y Saku van en la A.
-Sii, parece que Saku-chan se despertó, iré a verla, adiós bebé, cuídate. –dijo Tomoka con cariño.
-Tú también, bye-bye. –Y se cortó la llamada.
-Tomo-chan, ¿Qué hora es? –pregunto somnolienta Sakuno, saliendo de la cama.
-Son las 12:30 pm. –respondió la morena yendo hacia su habitación para ver a Saku.
-Que tarde… pero tenía taaaanto sueño. –dijo mientras se restregaba los ojos.
-Saku, Ryoma está yendo a Seigaku. –dijo sin rodeos Tomoka.
-¡QUEE! –dijo muy sorprendida Sakuno.
-Está en una clase diferente. No te preocupes, además ahí estaré yo para cuidarte. No volverás a esa casa si no quieres. –dijo la morena.
-¿Y por qué querría hacerlo? –dijo Saku.
-No lo sé… no lo sé. –dijo Tomoka tratando de esquivar la pregunta. A esta respuesta Saku hizo una mueca de disgusto… no le gustaba que su amiga evitara alguna pregunta.
-Voy a ducharme, iré a clase en la tarde para poder ir después a las prácticas de tenis… me ayudará a despejar la mente. –dijo la peli rojiza.
-Como quieras. Yo tengo que comprarme un traje deportivo, así que faltaré en la tarde… y sí Ryoma trata de llevarte de vuelta a su casa, no dejes que te obligue. No eres una niña. Además pronto tu abuela se pondrá en contacto contigo, deberás contarle todo. –dijo la morena.
-Haii. –dijo Saku sonriéndole a su amiga.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
La práctica de tenis femenino ya había terminado hace unos 15 minutos, pero una chica de mirada carmesí continuaba practicando. No pensaba apurarse en llegar a casa, además sabía que su amiga no llegaría aun a su casa. Iba a comprarse un traje deportivo. Pensándolo bien, Saku también necesitaba otro traje, la falda del suyo le quedaba corta y se le veían las piernas más de lo necesario. Pero estaba tan ensimismada en su juego que no se dio cuenta de que hace un rato una mirada gatuna no se despegaba de ella.
-Tienes que doblar un poco más las rodillas, y no tanto los codos. –dijo su observante. Saku se sobresaltó un poco al darse cuenta que era observada, pero fingió indiferencia.
-Imagino que no piensas decirme que vuelva a tu casa, Ryoma-kun. –dijo Sakuno, algo sonrojada. "Ryoma me estaba viendo… estúpida falda, ¿No podías ser un poco más larga? Mañana mismo me voy a comprar un traje deportivo." –pensó la chica.
-¿Para qué haría eso? –respondió Ryoma.
-¿Tendría que saberlo? Eres tan impredecible. –dijo Sakuno mientras se volteaba a mirarlo. Su reacción al verlo fue la misma que tuvo la primera vez que lo vio, se sonrojó, su pulso se aceleró y estaba segura de que si hablaba se pondría a tartamudear. Para tratar de disimular esto, agacho la mirada y se volteó de nuevo para seguir practicando.
-Ahora doblas mucho las rodillas, y te queda muy corta la falda. –dijo tranquilamente el hombre de mirada ámbar, porque ahora era un hombre, no el muchachito que Sakuno conoció ese día en el metro.
-Es que… no eh tenido tiempo de comprarme una falda… -dijo sonrojándose, tratando de estirar un poco la falda con sus manos.
-Eso no quita el hecho de que doblas demasiado las rodillas. –Le respondió Ryoma.
-¿¡Entonces como se hace! –dijo Sakuno algo irritada.
Ryoma entro a las canchas de tenis, agarró la cintura de Sakuno y la dejó en la posición adecuada, todo esto sacando un gran sonrojo en la chica de cabello rojizo.
-Así está perfecto. –dijo Ryoma, observando a Sakuno.
-Uhm, gracias, creo… - dijo la chica, algo aturdida.
-Mada mada dane- típica frase de Ryoma.
-¿Por qué estabas mirándome? –preguntó desconfiada Saku.
-No tenía nada que hacer… -dijo el peli verde apartando la mirada.
-Como digas. –y continuó haciendo saques.
-Si giras un poco tu codo al pegarle a la pelota, será más preciso y potente.
-…- Saku no dijo nada, solo quedó mirándolo por un momento. "Te mostraré que tan buena soy ahora" pensó maliciosamente. Entonces hizo su saque especial. Le pegó a la pelota dándole un leve efecto, ya que parecía como que la pelota iba a llegar justo a la cara del imaginario contrincante, pero daba un giro y quedaba a exactamente a 1 centímetro de la esquina. – ¿Qué tal?
-No está mal, pero no es perfecto, aun te falta pulirlo... –empezó Ryoma.
-Lo sé, lo sé… aun me falta mucho, ¿Cierto? –dijo Sakuno con una leve sonrisa.
-¿Por qué te fuiste de la casa? –dijo el peli verde cambiando abruptamente de tema. Aparto su mirada hacia un costado y se quedo esperando una respuesta. Sakuno quedo algo confundida por tan repentina pregunta, pero no dudó en responder.
-Tenía que salir de ahí… solo por eso. –dijo con algo de tristeza en la voz, pero Ryoma no lo percibió.
-Que egoísta. –dijo Ryoma y se dirigió a la salida.
Sakuno…
¿Egoísta? ¿Y por qué de repente dice que soy egoísta? Maldito Ryoma… no tienes derecho a decirme egoísta, si tu solo piensas en ti mismo. Es obvio que la razón por la que me fui de esa casa era él, pero aun así nunca se lo diría en voz alta. Egoísta… ¿Por qué egoísta entre tantos insultos, mucho más hirientes que ese? Tengo que preguntarle.
-¡Ryooooooma-kuun, espérame! –gritó Sakuno y comenzó a correr hacia Ryoma, que por supuesto, no se detuvo, ya sea porque no le importaba o porque su inmenso orgullo se lo impedía. Cuando lo alcanzó le agarró el brazo y dijo. - ¿Por qué egoísta?
-¿Ehh? –dijo clavando sus orbes ámbares en los carmesí de la chica, provocando un leve sonrojo en ella, pero su determinación no flaqueó.
-Antes me dijiste que era egoísta, pero por qué egoísta si existen tantos insultos para elegir. –dijo un poco enojada Sakuno.
-Ahh, eso. Es que mi madre y Nanako están tristes… mi padre a estado algo raro, en la mañana me dijo que tenía que convencerte para que fueras a hablar con él, aunque no me interesa. –dijo Ryoma y después se fue.
-Humm, así que soy egoísta. –dijo en voz baja Sakuno, cuando se encontraba sola.- No lo sabía…
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Eran pasadas las 7 de la tarde. Momoshiro, Inui, Eiji, Oishi y Fuji estaban comiendo unas hamburguesas en su local favorito.
-¿Como te está yendo con tus estudios, Eiji? –pregunto Oishi.
-Maaaal, me dijeron que si no aprobaba el próximo examen nunca sería Ingeniero… -dijo el pelirrojo al borde del llanto.
-Yo no te imagino como un ingeniero, Eiji. –dijo Fuji con su habitual sonrisa misteriosa.
-No seas malo Fuji -dijo el pelirrojo.
-Aunque yo también creo lo mismo…- dijo Momo antes de echarse una hamburguesa entera a la boca.
-Pues a ti no te veo como un arquitecto. –dijo Eiji haciendo un puchero muy infantil.
-Hay un 90% de probabilidades de que sus padres lo hayan obligado. –dijo Inui, escribiendo en su libreta. ¿Qué cosa? Eso nadie lo sabe.
-¿Y el otro 10%? –preguntó Oishi.
-Un 9% es de que quería impresionar a la hermana de Tachibana, el otro 1% es de que le interesaba la carrera y la escogió por elección propia. –dijo Inui.
-Bueno, bueno, dejemos de hablar de mi… por lo menos no tengo peligro de reprobar… aun. –dijo Momo pensando en sus calificaciones, y poniendo una cara nada positiva.
-Y a ti Inui, como van tus calificaciones, si mal no recuerdo entraste a medicina. –dijo Fuji.
-Perfectamente. Hay 100% de probabilidades de que sea el mejor de la clase a fin de año. Hablando de ti, Fuji, estas muy bien rankeado a nivel nacional en el tenis, y vas por un campeonato mundial, y Oishi es uno de los más prometedores futuros abogados de la generación ¿Me equivoco? –dijo Inui. Sus datos siempre dejaban atónitos a todos los que lo escuchaban.
-¿Acaso eso es posible? –pregunto un escéptico Momo.
-Hay 100% de probabilidades de que los datos de Inui sean perfectos. –dijo Eiji imitando a Inui.
-Y 0% de que a alguien en la tierra le guste su jugo. –dijo Momo y comenzó a reír a carcajadas.
-A mí me gusta su jugo.- dijo Fuji.
-Das miedo. –dijo Eiji con escalofríos por recordar el sabor de ese jugo.
-Cambiando de tema, ¿Qué piensan de Echizen? –dijo de pronto Oishi.
-Creo que su personalidad no ha cambiado absolutamente nada, solo que ahora no es un niño. –dijo Momo.
-Pero hizo llorar a Saku. –decía de pronto triste Eiji.
-Hay 70% de probabilidades de que Sakuno sea demasiado sensible, y 100% de que Tomoka sea muy exagerada. –decía Inui, siempre utilizando sus datos.
-Todos sabemos eso… pero creo que Echizen siente algo por la chica. –dijo Fuji.
-En verdad hay un 39% de probabilidades de que eso sea cierto, pero no tengo como probarlo. –decía frustrado Inui.
-En caso de que le guste Sakuno-chan, seguramente su enorme orgullo le haga alejarse de ella. –dijo Momo.
-En eso tienes razón. –le dijo Oishi a Momo.
Después de terminar de comer, pagaron la cuenta y se fueron (ese día le tocaba a Momo pagar… que mala suerte que se acordó después de haber hecho una competencia de "quien podía comer más hamburguesas" con Eiji. Después de haber pagado lo único que decía era: no vuelvo a venir con Eiji, no vuelvo a venir con Eiji…)
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
-¡Hablaste con Echizen y el único insulto que se le ocurrió fue "Egoísta"! –decía histérica Tomoka. Ya eran las 9 de la noche y como recién había vuelto la morena, Sakuno le estaba informando de su encuentro con Ryoma.
-¡Que sii! Es como la cuarta vez que te lo digo Tomo-chan, pero déjame terminar. Me dijo egoísta porque su madre y su prima estaban tristes… aunque nunca pensé que fuera tan considerado, además que apenas las conocía, no podían estar tan mal. Seguro que lo dijo para fastidiarme, no me puedo preocupar por cada cosa que me diga. –dijo la peli rojiza con decisión en su voz.
-Como cambió mi Ryoma-sama…-dijo algo melancólica Tomoka.
-Yo creo que siempre fue así, solo que no nos habíamos dado cuenta. –dijo Sakuno.
-Quizás… pero más importante, mañana te quedas con Ann. Mi mamá ya me empezó a hacer preguntas de por qué te quedas aquí, claro que le dije que era porque te preparaban la habitación. –una de las cosas que mejor se la daba a la morena era mentir.
-Tomo-chan, no te había dicho, me llamó Ayame-chan preguntándome por qué había faltado y me dijo que el viaje a Kioto se adelantó para mañana. –dijo Sakuno muy feliz. Llevaba meses esperando este viaje.
-¡QUEEEE! Imposible, no tengo que ponerme, no tengo un traje de baño adecuado, no he hecho mi bolso, no me compré un bolso, no tengo suficiente bronceador… ¡QUE VOY A HACEER, SAKUNO! –gritó Tomoka agarrando por los hombros a la peli rojiza. Para ella todo tenía que ser perfecto, y a Sakuno le asustó que el cambio repentino afectara la salud mental de su amiga.
-Tomo-chan, cálmate, si compramos ropa para el viaje, la semana pasada, ¿No recuerdas? Siempre nos preparamos con mucha antelación para estas cosas. –tratando de calmar a su amiga. La verdad a Sakuno no le importaba mucho el tema de la moda y de cómo se veía, pero sabía que si no llevaba a Tomoka a comprar con antelación, esta la tendría con los nervios de punta comprando las cosas a última hora.
-Cierto. ¿Me compré un traje de baño de dos piezas o de una? –preguntó Tomoka.
-De dos. –respondió Sakuno.
-¿Y tú?
-De dos, me obligaste a hacerlo… pero Tomo-chan, ¿Estás bien? ¿En verdad no recuerdas que fuimos de compras…? –pregunto con miedo de que a su amiga ya hubiera quedado con daño cerebral por tanto gritar.
-Ahhh, ya recuerdo. Mi traje era uno morado, y aun lo tengo en la bolsa. Mejor iré a hacer mi maleta. Deberías hacer lo mismo, Saku. –dijo Tomoka empezando a buscar sus cosas.
-Yo ya hice mi maleta. –dijo Sakuno mientras señalaba su bolso, que estaba en una esquina de la habitación.
-¡No es juusto! ¿Por qué no me avisaste antes, Sakuno? –dijo Tomoka cruzando sus brazos sobre el pecho.
-¡Pero si no habías llegado! Además Ayame-chan me llamó hace solo una hora. –dijo Sakuno pensando que sería más fácil explicarle todo esto a un gato.
-¿Un gato qué? –dijo la morena.
-¡YO NO DIJE NADA! –gritó la peli rojiza antes de salir corriendo de la habitación.
-NO PUEDES ENGAÑARME.-gritó Tomoka, saliendo a la siga de su amiga.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Ya estaba amaneciendo, el reloj marcaba las 6 en punto y poco a poco los habitantes de Tokio empezaban a despertar y ponerse en movimiento, pero desde hace ya un par de horas que los estudiantes de último año en Seigaku estaban preparando los últimos detalles para su viaje escolar. Solo faltaba media hora para que los buses partieran, y en cierta casa había dos chicas al borde de la histeria.
-¡Tomo-chan, tenemos que irnos ahora! –decía Sakuno calzándose las zapatillas. Su despertador no había sonado, y como se quedaron dormidas ahora estaban a punto de llegar tarde.
-Pero no me he maquillado aun. –decía Tomoka.
-¡Eso no me importa, solo date prisa, te puedes maquillar cuando estemos arriba del bus! – gritaba Sakuno.
-Pero… -dijo la morena.
-¡Pero nada! Solo vámonos ahora. –dijo Sakuno Tomando la mano de su amiga y comenzando a correr hacia Seigaku, pero se tuvieron que devolver porque se le quedaron los bolsos. Después se pusieron en marcha con todos sus bolsos, empujando a cualquier persona inocente que se ponía en su camino.
-Corre Sakuno, no podemos perdernos este viaje, llevamos meses esperándolo. –dijo Tomoka. Y tenían todo planeado, desde a que tiendas irían hasta los templos que visitarían.
-¡Yo voy adelante tuyo, corre más rápido tú! –le gritó Sakuno.
-No llegaremos… ¡Sal de mi camino! –le gritó a un niño pequeño que por mala suerte de él estaba en su camino.
-¿Crees que Ryoma-kun vaya al viaje? –preguntó Sakuno sin parar de correr.
-No tengo ni idea, aunque él no es del tipo al que le gusta estar con sus amigos. –dijo la morena.
-Pero Eiji sempai dijo que iba a venir con Momo y Oishi en auto… seguro que lo hacen porque Ryoma les dijo que irían. –dijo Sakuno.
-Se nos ocurre antes y los hubiéramos llamado para que nos lleven, yo no puedo más. –dijo Tomoka entre jadeos.
-No te rindas, Tomo-chan, falta poco. –dijo Sakuno a punto de caer por el cansancio.
-¡AHÍ ESTA SEIGAKU!- gritó la morena, atrayendo la atención de todos los que estaban esperando a que llegara el autobús.
-Al fin. –dijo la peli rojiza cayendo al suelo, agotada.
-Ya creíamos que no venían. –le dijo Horio a Tomoka, antes de saludarla con un breve pero tierno beso.
-Guárdense sus cursilerías para después, llegó el autobús. –dijo Naomi, una compañera de clases, que últimamente era muy amiga de Sakuno y Tomoka. Ella tiene el cabello negro y la piel muy clara, haciendo un contraste espectacular además de unos hermosos ojos verdes, no por nada su nombre significa "Ante todo Belleza"
-Naomi-chan, ayúdame a pararme, por favor. –suplicaba Sakuno desde el suelo, pero fue levantada de repente por unos brazos masculinos que ya conocía muy bien.
-Mada mada dane, Ryuzaki. –dijo el peli verde.
-Ryoma-kun, si vas a hacer algo así, tienes que avisar primero, casi me caigo. –dijo aun tambaleándose, no tenía nada de fuerza en las piernas. Pero a esto Ryoma ni se volteó, solo siguió conversando con unos compañeros de clase suyos.
-Vamos a subir al autobús, Sakuno. –dijo Naomi sonriendo.
-Haii. –dijo Sakuno, también sonriendo.
Cada autobús llevaba a una clase completa, Tomoka iba sentada con Sakuno e iban revisando una revista turística de Kioto.
-Tomo-chan, vayamos al "pabellón dorado" es muy hermoso, está recubierto con láminas de oro. En ese templo guardan las reliquias de Buda. –decía Sakuno mientras leía la información de ese lugar.
-Sí, pero también quiero ir al templo Ninna-ji, cuando florecen los cerezos se ve tan lindo. –dijo Tomoka señalando una foto del templo.
-Pero en este tiempo no florecen los cerezos. –dijo la peli rojiza.
-¡No puede seeer! –dijo Tomoka.
-¡Mira! Acá sale una casa de té en que te pasan un Kimono y te pintan de geisha. Además tiene uno de los jardines japoneses más hermosos de todo Kioto. –decía muy emocionada Sakuno.
-Siempre he querido vestirme como una geisha, son tan hermosas… -dijo soñadoramente la morena.
-Un problema… ¡Es carísimo!-dijo Sakuno abriendo demasiado los ojos mientras señalaba el precio que aparecía.
-¡No me importa! ¡NADIE ME QUITARÁ EL SUEÑO DE SER GEISHA POR UN DIA! –gritó Tomoka, captando la atención de todos los pasajeros en el bus.
-¿Tomoka quiere ser puta? –dijo Mitsuo, un chico de pelo castaño claro que esta en el equipo de basquetball y disfruta de molestar a todos.
-¡Pues que me dé su tarjeta! – respondió Akio, un pelirrojo que nunca se quedaba quieto.
-Para su información las geishas no son prostitutas, son artistas y no venden sus cuerpos, si no sus talentos. –dijo Sakuno calmadamente mientras seguía ojeando la revista con Tomoka.
-Bueno, bueno, pero tú también vas a vestirte de geisha, o no Saku-chan. –dijo Mitsuo. Desde hace tiempo que este estaba perdidamente enamorado de Sakuno, o por lo menos eso le decía a todo el mundo.
-Claro que sí, ¿O crees que me quedaría mal el kimono, Mitsuo-kun?-dijo inocentemente la peli rojiza, sacando un leve sonrojo en el chico, quien se volvió a sentar en su asiento (estaba parado).
-Mira Sakuno, antes de ir a ese salón de té, podemos ir a al barrio "Pontocho", muchas geishas de antes eran de ahí. –dijo la morena.
-¿Y a que restaurant iremos? –dijo Sakuno.
Y así continuo su viaje, que aunque era de varias horas, se pasó rápido por las constantes bromas de sus compañeros de clase, un par de siestas y buena música. Antes de que se dieran cuenta, ya estaban a menos de diez minutos de llegar a su destino, el hotel donde se alojarían.
-Tomo-chan, no falta nada para llegar. –dijo Sakuno estirando los brazos, acababa de despertar de una siesta inducida por música relajante.
-Sí, hace un momento hablé con Momo sempai, ellos llegaron a hace ya un rato y dijo que la clase C había llegado recién.-le dijo la morena a su amiga.
-Ryoma-kun…-murmuró Sakuno, sonrojándose un poco.
-No me digas que lo perdonaste tan rápido. –dijo algo enfadada Tomoka. Ella aun estaba enojada con Ryoma.
-No es eso, solo que recuerdo ayer, seguro habrá estado todo ese rato mirándome las piernas, esa falda me quedaba muy corta. –dijo Sakuno cubriéndose la cara con las manos
-Hemos llegado a nuestro destino, salgan en orden y sin empujarse. –dijo su profesora.
Todos bajaron del autobús, pero no "ordenadamente" como había pedido momentos antes su profesora, aunque ni ella tenía esperanzas de que la obedecieran.
El hotel al que llegaron era muy lindo, y era de un tradicional estilo japonés, con jardines muy bien cuidados y muy buen servicio.
Las habitaciones se ocupaban por parejas, y por suerte Sakuno y Tomoka quedaron juntas, claro que lo que menos iban a hacer era quedarse en el hotel.
-Que linda la habitación que nos tocó, Saku. –dijo la morena.
-Sí, y el baño es muy agradable, creo que hasta nos podemos bañar juntas. –dijo entrando al baño.
-Claro, démonos un baño ahora mismo para después salir a recorrer. –dijo Tomoka también entrando al baño.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
En un lugar de Kioto, un hombre de aspecto dudoso estaba hablando con alguien por teléfono.
-¿Esta aquí, en Kioto?- dijo el hombre.
-Sí, ya te mandé la foto por correo, asegúrate de que nadie te vea cuando la captures. –dijo la voz por el teléfono.
-Tengo la foto en mis manos, es muy linda la chica… -dijo mientras veía la foto de una joven, de aproximadamente 18 años, con el cabello rojizo y la mirada carmesí.
-No le hagas nada, la necesitamos sana y salva. –respondió la voz y cortó.
Perdón por terminarlo así tan inconcluso pero no sabía que escribir O.o pero creo que quedó decente n.n ojalá hayan disfrutado del capítulo, me gustó mucho escribirlo y espero subir rápido el otro cap, aunque tengo un aviso, puede que ahora no pueda actualizar todas las semanas porque empezaré con otro fic RyoSaku, solo que será un universo alterno n.n
Gracias por su apoyo y porfa dejen reviews, no cuesta nada y motivan a escribir.
