Hola, aquí estoy otra vez con mi fic, después de mucho tiempo, años en realidad he decidido continuar con el fic. Les ofrezco la más grande de las disculpas por no haberlo continuado antes, pero surgieorn muchas cosas que evitaron que eso pasará, como sea, espero que les guste y lo sigan leyendo, les hago la promesa de actualizarlo pronto, cada 2 semanas o 3.

Bueno sin más que decir los dejo con mi fic. Espero que les guste este capítulo.

Rurouni Kenshin no me pertenece.

UNA CARTA PARA ALGUIEN ESPECIAL

CAPITULO 4 "El accidente y conociéndolos mejor"

Una hermosa mujer de cabellos largo de color oscuro, ojos color canela que reflejaban una gran tristeza, se trasladaba desde un gran edificio medico hacia, el colegio Saito, tenía que recoger a una de las jóvenes que estudiaba en ese lugar, se lo prometió a su hermana, después de todo era lo menos que podía hacer por esas personas que la habían tratado como parte de su pequeña familia desde hace tanto tiempo ya. No tardo mucho en llegar al colegio donde pudo divisar rápidamente a quien buscaba, una hermosa joven de largo cabello azabache y ojos azul profundo, la joven se acerco rápidamente a su coche subiendo, la chica que acababa de abordar su coche tenía una gran sonrisa en su rostro.

Buenos días Megumi – dijo con una sonrisa la joven de ojos azules.

Buenos días Kaoru – dijo Megumi con la mirada al frente y con muy pocos ánimos.

Kaoru la miró detenidamente, su rostro tenía algunas marcas, como si se hubiese golpeado, y en la mirada perdida se reflejaba una gran pena, eso no era algo muy común en ella, Megumi solía ser alegre, un poco molesta en ocasiones, pero jamás abandonaba su sonrisa arrogante, la cual había desaparecido de su rostro.

¿Que te pasó Megumi? – dijo Kaoru tocando una pequeña marca de su cara, mientras se detenían en un semáforo.

Lo que pasa es que... – la mujer pensó un poco antes de continuar, Kaoru era joven seguro tenía bastantes problemas, algo muy común en alguien de su edad, como para preocuparla también con los suyos. Pero era esa jovencita su mejor amiga, sabía perfectamente que era la única persona a quien podía decírselo –… me he peleado con Nobu, se puso como loco y me empezó a gritar, y... – la mujer no pudo continuar.

¿Por qué? – preguntó Kaoru alarmada.

Estaba en el consultorio con el doctor Izzumi... – empezó a explicar.

¿El doctor nuevo?... –.

Así es... y llegó Nobu, se molestó demasiado y pensó que yo e Izzumi-san éramos algo más que compañeros, empezó gritarme... no sé que le sucedió – dijo la mujer mientras unas cuantas lagrimas salían de sus ojos.

Al terminar de decir eso la mujer volvió su mirada al frete arrancando el auto, sin darse cuenta de que un joven cruzaba la calle. Al verlo freno rápidamente, pero logró derribar al joven, velozmente bajo del auto para ver si este joven se encontraba bien.

¿Está usted bien? – dijo acercándose al muchacho.

El joven de cabellos castaños, solo se tallaba la cabeza, al parecer a un aturdido por el golpe.

Lo siento mucho déjeme ayudarlo... – dijo Megumi revisando al joven para saber si se había hecho algún daño – Al parecer está bien... – hablo esta vez un poco más tranquila.

Que mujer tan torpe – dijo el joven al verla – ¡no debería manejar si no sabe respetar las leyes de transito... pudo haberme matado! – gritaba el joven muy molesto.

Megumi lo miraba avergonzada, él tenía razón fue su culpa.

Lo siento fue un accidente no quise hacerlo... – empezó a disculparse.

Fuera el colmo que hubiese querido hacer... ¿qué clase de loca es? – continúo acusándola el joven.

El rostro Megumi cambio de una expresión avergonzada, a una de molestia, ese joven empezaba a irritarla. – ¡Ya le dije que lo siento! – gritó molesta.

¡¿Cree que con un lo siento es suficiente? –.

¡Claro!... después de todo no le paso nada – dijo Megumi cruzándose de brazos.

¡Esta usted loca! – una pequeña venita saltaba del rostro del castaño.

En ese momento Kaoru bajo del auto al reconocer la voz del chico.

¿Sanosuke? – dijo Kaoru observando al chico castaño confundida, éste portaba un uniforme de la oficina de correo.

El joven la miró confundido, luego miró a su agresora, ¿serían parientes?, no se parecían mucho pensó el joven…

¿Estás bien? – dijo la jovencita preocupada.

Sí, estoy bien – respondió el joven levantándose del suelo.

Me alegra mucho... – Kaoru sonrío.

¿Conoces a este sujeto Kaoru? – dijo Megumi con desprecio.

Como podía ser posible que Kaoru le hablara a este tipo de personas tan groseras, vulgares y sobre todo con tan poca dignidad y autoestima como para ser cartero. (N.A.: nótese que Megumi odia a los carteros...^^). No podía creerlo, ella le había enseñado a no mezclarse con ese tipo de personas. Megumi dirigió una mirada de asco a Sanosuke.

Si, él trabaja en la escuela ^^ – le contestó la ojiazul.

No trabajo, estoy haciendo el servicio solamente ¬¬ – la corrigió Sanosuke.

A si, perdón – dijo Kaoru con expresión divertida, mientras Megumi y Sano se mataban con la mirada.

Bien creo que es hora de irnos... tu padre y Yumi nos estarán esperando desde hace buen rato – dijo Megumi caminando hacia el auto – Apresúrate –.

Si, nos veremos después Sanosuke – dijo Kaoru con una sonrisa, mientras caminaba hacia el auto, para dejar a Sano en medio de la calle.

La mujer condujo el auto en dirección a la casa Kamiya en total silencio, aun pensaba en lo que le estaba pasando con su novio, por un momento una fugaz imagen del chico al que arrolló pasó por su cabeza, ¿Por qué venia la imagen de él en ese momento? pensó, sin darle mucha importancia, al llegar a la casa Kamiya bajo del auto seguida por Kaoru.

Por fin llegamos a casa, estoy bastante preocupada por Megumi, es algo muy raro la discusión que tuvo con su novio, ella y Koyamada-san jamás discutían por lo menos no al extremo de lastimarse. Por otro lado, me encuentro preocupada por Sanosuke, el es un chico muy simpático, espero que el accidente no le traiga alguna complicación ^^. Pobre, que mala suerte tiene, mira que ser atropellado por Megumi, Megumi frecuentemente tenía "accidentes" pero jamás eran graves uno que otro golpe al auto con algún objeto, pero nada grave.

Al entrar a casa, Yumi rápidamente se acercó a recibirnos con un semblante preocupado.

¿Por qué han tardado tanto en llegar? – dijo preocupada Yumi, mientras revisara que estuviéramos bien mirándonos de pies a cabeza.

Lo sentimos mucho Yumi ^^ – dije sonriendo al ver la expresión de madre preocupada de Yumi.

¿Qué te pasó Megumi? – dijo observando los raspones en el rostro de Megumi.

Nada, es solo que... arroyé a un chico, cuando regresábamos del colegio, y me he golpeado – mintió Megumi.

¿Pero están bien? – Preguntó Yumi aun más preocupada.

Si – contestó Megumi con desgano.

¿Y el joven al que arrollaste? – preguntó Yumi.

Él también está bien, lo revise inmediatamente – le respondió Megumi.

¿Qué pasa? – dijo mi padre cruzando el umbral de la puerta que conecta el recibidor con la cocina.

No pasa nada señor Kamiya, solo un pequeño percance – explicó Megumi.

Bien vamos a comer ya, que hemos esperado demasiado – ordenó mi padre dirigiéndose al comedor.

Si – contestamos las tres ante las órdenes del jefe de la casa.

En un amplio departamento, que se encontraba en uno de los edificios de la zona más importante de Tokio, se podía observar a un joven parado frente a la gran ventana de su habitación. La gran ventana color oscuro, tenía una hermosa vista a la parte norte de la ciudad.

El día no había sido muy agradable para él, para empezar por la mañana no se presento a su primer día de trabajo en un colegio, donde daría clases. Su madre le llamo muy temprano por la mañana, su hermano menor estaba muy enfermo y al parecer las cosas estaban empeorando, sin pensarlo dos veces se dirigió a casa de sus padres, que se encontraba a cuatro horas de Tokio, olvidándose por completo de las nuevas clases que tenía que dar.

Al llegar a su vieja casa, su madre estaba muy preocupada por su hermano, el doctor habló con él, y le confirmó que la rara enfermedad de su hermano estaba avanzando rápidamente y que no se podía hacer nada por ayudarlo. Era increíble como un joven lleno de vida como Yahiko, pasó a ser un chico sin ánimos, que pasaba todo su tiempo en cama sin poderse mover demasiado, en solo dos años.

Sus ojos se le llenaron de lágrimas, al sentir la impotencia de no poder ayudar a su hermano, al sentir tantas responsabilidades. El era quien se hacía cargo de todos los gastos de la familia, tanto de su madre, de Yahiko, como sus propios gastos de la universidad.

Estaba cansado ya, por las mañanas tenía que ir a clases a la universidad, después trabajaría en el prestigiado y famoso colegio Saito como maestro, más tarde trabajaba en un doyo muy prestigiado en Tokio, quedándole una pequeña parte de la tarde y la noche para sus deberes escolares y por si fuera poco los fines de semana tenía que ir a supervisar un pequeño negocio que dejo su padre antes de morir. Era agotadora la vida que llevaba desde que su padre murió, y podía sentir como su vida se acababa rápidamente.

El joven volvió sus hermosos ojos azules a un edificio blanco que se encontraba frente al de su apartamento. Era ahí donde se encontraba el famoso dojo donde trabajaba. De pronto la imagen de un linda joven de ojos verdes y con una gran sonrisa paso por su mente, logrando sacar todo los pensamientos deprimentes y negativos de su cabeza, esa chica, no podía olvidarla desde que la conoció, no sabía mucho de ella, solo que le daría clases de kendo tres días por semana, y que era amiga de la hermana de la doctora Takani, que solía atender a su hermano en el hospital de Tokio. Que de casualidad le comentó que quería encontrar un buen dojo para que estudiara una joven, que supongo es su hermana, y se ofreció a darles las clases el mismo, en agradecimiento por todo lo que ha hecho por su hermano.

Esa chica de los ojos verdes, no entendía cómo pero había logrado lo que nadie en mucho tiempo, hacerlo sonreír y olvidarse de todo lo malo de su vida, no era muy hermosa físicamente, pero podía darse cuenta fácilmente que tenía un gran corazón y una pureza que jamás había logrado percibir en alguien más. Estaba seguro de que sería ella quien cambiaría su vida por completo, y devolvería un poco de esa felicidad que había perdido.

Sanosuke después del accidente que tuvo con Megumi y Kaoru, se dirigió a un pequeño parque, que se encontraba a una calle donde ocurrió el accidente.

En el parque se encontraban unas cuantas familias, una gran cantidad de niños jugando mientras sus madres les vigilaban, los ojos cafés de Sanosuke se tornaron tristes, siempre quiso saber que se sentía tener una madre que te cuidara y protegiera, que atendiera tus penas y con quien compartir tus logros.

De pronto recordó a su padre haciéndolo sonreír abiertamente, él era una excelente persona, un gran hombre y sobre todo el mejor padre del mundo, lo extrañaba mucho, y esperaba que pronto llegaran las vacaciones para poder ir a visitarlo, en la última carta que le envió su hermano, le contaba que todo estaba perfecto en su casa, eso lo alentaba a seguir adelante en sus estudios para poder demostrarle a todos que el también podía llegar a ser como su padre.

La mayoría de las personas pensaban que él no lograría nada en la vida por su personalidad un tanto despreocupada, pero él sabía que lograría el titulo de profesionista y que nadie se lo impediría. Y que todas esas personas se tragarían sus palabras.

Un rato después salió del parque camino a la oficina de correos, donde se quitó el uniforme de cartero y se puso ropa normal. Después de eso pasó a su casa, vivía él solo en un pequeña casa en una colonia de muy poco prestigio, la casa era muy humilde, no tenía muchos muebles, solo un cama, un pequeño closet, una mesa y un par de sillas, nada más que eso. Pero era lo único que necesitaba, dado a que lo único que hacía ahí era dormir. Al llegar a su casa recogió los libros que necesitaría para estudiar y salió de la casa, en dirección a casa de su amigo Kenshin.

Al llegar, pudo notar que el auto de Hiko no se encontraba, eso lo hizo sonreír abiertamente, no le simpatizaba mucho ese sujeto, era otro amargado. Camino directamente entre el pequeño jardín hasta llegar a la puerta principal de la casa, tocando unas cuantas beses el timbre, para que minutos después Kenshin abriera la puerta...

Me encontraba, en mi casa, mi tío salió poco después de llagar del colegio, y no había regresado así que me encontraba totalmente solo, normalmente las cosas siempre eran de ese modo. Mi tío era una persona muy reservada, y pasaba la mayor parte de su tiempo fuera de casa. Y yo me la pasaba solo aquí, a no ser que Sano me visitara. Hablando del no tardaría en llegar, quedamos en estudiar juntos para el examen de Literatura Antigua.

Mientras tanto decidí empezar a limpiar un poco mi cuarto, estaba demasiado desordenado. Mientras recogía unas cosas que se encontraban bajo mi cama, pude ver un pequeño álbum fotográfico, lo tome entre mis manos, y me dirigí a la ventana, estando sentado frente a ella, empecé a ver las fotos que contenía el álbum.

Una sonrisa paso por mi rostro al ver esas fotos, en ellas me encontraba a lado de Kaoru, en algunas yo la abrazaba, en otras ella a mi… era una de las etapas de mi vida más hermosas, me hacia feliz solo de recordarlo, y a la vez me hacía muy infeliz saber que ella y yo ya no estábamos juntos. De solo pensar que todo fue mi culpa me odie tanto, y aun más al recordar aquella triste sonrisa que me regalo días atrás, cuando me la encontré en el dojo, todavía no puedo creer que ella sea capaz de tratarme amablemente a pesar de lo que le hice, pero tendríamos que superarlo, tanto ella como yo.

Pude escuchar como tocaban el timbre de la casa, guarde en uno de los cajones el álbum, baje rápidamente desde mi habitación hasta la puerta principal, al abrir la puerta, pude ver a Sano parado frente a la puerta. Por su expresión, juraría que algo le pasaba, se observaba irritado.

– Hola, pasa – dije dejándolo entrar. – ¿qué te pasó?, pareciera que un auto te paso por encima – bromee.

Pude observar como Sano se molestaba aun más por mi comentario.

– Casi – dijo seriamente.

– ¿A qué te refieres? – dije asombrado.

– Una mujer casi me mata, hace un rato... –.

– Que locura, ¿pero estas bien? – le pregunté preocupado.

– Si estoy bien... por cierto ¿sabes si Kaoru tiene hermanas, o primas más grandes que ella? – me interrogó, mientras caminaba distraídamente hacia la sala de la casa.

– No, es hija única, y toda su familia se encuentra en Kyoto – le respondí siguiéndolo.

– ¿Seguro? – insistió.

– Si, aquí en Tokio solo tiene a su padre, ¿Por qué la pregunta? – le dije, extrañado por tanto interés en la familia de Kaoru.

– No nada importante... es solo que vi a Kaoru con una mujer y pensé que tal vez sería su pariente – dijo Sano sin muchos ánimos.

– Tal vez era la mujer con la que vive... o la hermana de esa mujer, según se son muy unidas –.

– Bien, ¿empezamos a estudiar? – me dijo cambiando el tema.

– Claro – dije sacando los libros necesarios.

– ¿Y no piensas traer algo de comer? – me preguntó sonriéndome.

– Ok, ya regreso – dije parándome, por algún motivo el siempre pensaba en comer ¬¬.

¡Hola!

Espero que les este capitulo les haya agradado, dado a que batalle un poco para hacerlo, bueno muchas gracias a todos los que lo han leído, y pues me gustaría que me dejaran algunos comentarios, con: criticas, reclamos, lo que sea, espero sus comentarios y gracias. ^-^.

Kaoru-st