Lalalalalalala :D Este capítulo llego antes de lo que creí, pero no tan pronto como me hubiera gustado… Y bueno, aquí les dejo el tercer capítulo de esta cosa bizarra que llamo "Reconquista". Espero que les guste.

Ya saben: Himaruya-sama me amenazó para que no cuente que yo le di la idea de Hetalia -sí, cómo no-,así que Shhh, nada de esto es mío.

Reconquista-Capítulo 3

-Ya no sé qué hacer-Se lamentó el español, dándole un largo sorbo a la cerveza-. Me pasé la semana pensando y no se me ocurrió nada convincente…

-¿Si lo invitas a salir?-sugirió Prusia-. Ya sabes, un lugarawesome para enamorados, como en las películas.

-¿Si le haces el amor hasta que caiga rendido y ya no pueda levantarse?-opinó Francia, sonriendo seductoramente. Los otros dos rieron-. Lo de las citas y eso está muy usado-se defendió, intentando no reír.

-Sí, sí, pero es más probable que miawesomeplan funcione, recuerda que es Romano. Además, es un plan delawesome yo-sonrió, triunfante.

-Quizá funcione-coincidió Antonio-¿Pero qué clase de cita?

-Uhmm - Francis hizo gesto como si recordara algo-. Usualmente, son a parques de diversiones…

Al español se le iluminaron los ojos. A él le encantaban todos esos juegos, pero no así al italiano. Sonrió tristemente y se los hizo saber.

-Bueno, dejemos eso para después. ¿Y si antes de la cita te dedicas a hacer cosas awesomepara él? Ya sabes, enviarle flores, serenatas, regalos…

Oui! ¡Eso harás!-sentenció el francés-. Antes que nada, unas rosas…


Lovino se levantó tarde esa mañana. Tomó una ducha rápida y se preparó para salir. Había pasado una semana desde el incidente con el español, y éste no había vuelto a mostrar señales de vida, ni siquiera por la guitarra.Bastardo, pensó el italiano, saliendo de su casa.

Frente a su puerta había un ramo de rosas rojas. Se agachó para levantarlas, tomando la tarjeta que estaba entre las flores.

Rojas, como los tomates,decía. Obviamente, eran por parte de Antonio. Entró rápidamente a su casa, esperando que nadie hubiera visto su sonrojo. Con lo que el italiano no contaba era que estaba siendo vigilado desde la casa de enfrente.

El pruso y el español observaban recargados en el alféizar de la ventana, cada uno con binoculares, mientras que el francés entretenía a la dueña de la casa.

-¿Crees que vuelva a salir?-preguntó Antonio

-Feli estaba muy seguro cuando nos contó la pocoawesome rutina de Romano y hoy es día de ir al mercado, además… ¡Mira, volvió a salir!

Lovino salió de nuevo, atravesó la calle y echó a andar en dirección contraria a la casa donde estaban ellos.

-¡Rápido! Trae a Francis, yo sigo a Romano y les digo dónde nos encontraremos-El español se apresuró a salir de la casa, escondiéndose tras todas las cosas que le eran posibles, intentando que el italiano no lo descubriera.

Lo siguió por varias calles, llegando al centro de la ciudad, a una especie plaza, quizás no muy grande, pero tampoco demasiado pequeña. Había una cantidad considerable de gente, y era realmente difícil para Antonio el seguir a Lovino. El italiano se detuvo a comprar algo y Antonio se ocultó detrás de un carro con flores, observándolo, cuando empezó a sonar su celular. Contestó rápidamente, rogando que no hubiera escuchado el característico timbre del aparato.

-¿Dónde estás?-preguntó Francia al otro lado de la línea

-Estoy detrás de…

-Olvídalo, ya te vimos. Tenemos algo para que no nos descubran. Espéranos ahí-Colgó, sin darle tiempo a reaccionar.

Casi de inmediato, un par de chicos se acercó a él. Uno llevaba unos enormes lentes de sol rosas en forma de estrellas, y bajo la peluca negra de rizos se notaba el ondulado cabello rubio. El otro llevaba también un par de lentes en color café que le cubrían medio rostro. También llevaba una palestina verde en la cabeza, cubriéndole el cabello. Francia y Prusia. Los miró atónitos unos segundos, mientras ellos sonreían. España no sabía si reírse o llorar de lo ridícula que estaba resultando la situación.

-Antonio-Francia canturreó su nombre, ofreciéndole una bolsa.

Sabía que no tenía de otra, así que observó el contenido. Suspiró. Se colocó el bigote falso, el sombrero y el chaleco, ambos de vaquero, y unos lentes oscuros. ¿Todos usarían lentes? Al menos los suyos se veían más normales.

-¡Tomémonos una awesome foto con nuestros awesomente irreconocibles disfraces!-dijo el albino, sacando el celular del bolsillo de su pantalón. Francia sonrió al ver el colgante en forma de pollo

-¿Y Gilbird?-preguntó

Al escuchar su nombre, el pollito asomó debajo de la palestina, sobre el hombro del pruso. Incluso él llevaba unas pequeñas gafas ¿Dónde carajos las habrán conseguido? Se preguntó el español. Se acomodaron, Gilbert en medio y tomaron la foto. Esperaron unos segundos en la misma posición y después observaron la imagen en la pantalla.

Francis salía lanzando un beso, como siempre, Gilbert sonreía ampliamente, y hacía la seña de los cuernos con la mano libre, y Gilbird, sobre su hombro, levantaba un ala. Antonio, por su parte y de acuerdo a su atuendo, fingía tener un arma en las manos.

-Una awesome foto para la posteridad, y para elawesome blog del gran Prusia-sonrió Gilbert, guardando el celular de nuevo-. Ahora, ¿En qué cosa poco awesome estábamos ocupados?

Los tres se quedaron estáticos un momento. España volteó, buscando a Lovino en el local donde estaba antes de que ellos llegaran. Se quedó pálido al darse cuenta de que ya no estaba.

-¡Allá va!-indicó Francia, señalando al otro lado de la calle

Caminaron rápidamente, intentando no llamar la atención –Cosa bastante difícil, debido a sus disfraces-. Llegaron a la otra acera cuando el italiano entraba en una tienda. Esperaron afuera, fingiendo no conocerse. Francis aprovechó para coquetearle a una chica, Prusia comenzó un partido en el futbol de mesa que había fuera del local que había a un lado, mientras que España aguardaba, recargado contra un poste. Antonio observó a Gilbert jugando contra dos chicos. Cualquiera pensaría que estaría en desventaja, pero con el pequeño Gilbird cuidando la portería, el pruso tenía todas las de ganar.

El ojiverde se asomó ligeramente a la tienda. Podía ver a un montón de gente formada pero no logró encontrar el rostro de Lovino. Se acomodó el bigote falso, suspiró y levantó el rostro, clavando la vista en el claro y despejado cielo azul.

Quizás nada de eso era buena idea. Si el italiano los descubría, todo sería más difícil. Sonrió. Realmente no le importaba cuántas veces el italiano lo despreciara, estaba dispuesto a todo para recuperarlo.

El sonido seco de algo golpeando el suelo atrajo su atención. La mesa de futbol donde Prusia y Gilbird competían estaba volcada, y Gilbert se trataba a empujones con uno de los tipos mientras que le gritaba en alemán al otro. Mientras, el pollito revoloteaba a una distancia prudente.

-¿Ves esto, du schwein?-dijo, señalando la Cruz de Hierro que colgaba sobre su pecho-Tengo honor, arschloch.Si entre dos no pueden ganarle al awesome yo, no es mi problema. Soy demasiado grandioso como para hacer trampa-señaló, enfadado. Con un gesto rápido se acomodó la palestina sobre los hombros y se quitó los lentes.

-Oye, tú-se acercaron otros dos -cazzo sconosciuto, ¿Tienes algún problema con mis amigos?

Francia, hasta entonces ocupado ligando, dejó la peluca y los lentes en manos de la chica con quien hablaba, dedicándole una sonrisa y una mirada provocadora. España se quitó el sombrero, colocando dentro de éste el bigote y los lentes. Lo colocó sobre una mesita que había fuera de la tienda. Francis y Antonio se acercaron, quedando uno a cada lado del pruso.

-La verdadera pregunta es si tú quieres decirnos algo, amigo

A su alrededor se había formado un círculo de gente, y el único consuelo del ojiverde era que, entre tantas personas, Lovi no lograría verlo.

-Cuatro contra tres-apuntó el rubio-. Como en los viejos tiempos, sólo que ahora nosotros estamos en la desventaja-rió alegremente

-¿Desventaja?-preguntó incrédulo Gilbert- No me jodas, Francis. ¡Si Gilbird podría contra los cuatro, él solo!

-Imbécil-Uno de los buscapleitos se abalanzó contra Francia, pues era el que tenía más cerca.

El rubio lo recibió con una patada, haciéndolo caer. España fue el siguiente al que intentaron golpear. Sin embargo, los movimientos del chico eran bruscos y torpes, así que fue fácil esquivarlo. Los dos restantes fueron contra Prusia. No pasó mucho antes de que la policía llegara a intentar detener la pelea.

Romano salió de la tienda, pasando por alto el escándalo que se había armado y siguió con sus compras.

-Van a tener que acompañarme-El policía señaló la patrulla, estacionada al otro lado de la calle.

-Lo siento amigo, pero we don't speak spanish-intentó librarse Antonio.

-Well, I speak english, so it isn't a problem, amigo-El policía contestó en un inglés fluido, para horror del Español.

-Yes I do-dijeron los tres al mismo tiempo. No les quedó de otra más que obedecer.

-Mon amour, ¿En cuánto tiempo nos dejaran ir?-tras las rejas, el trío se impacientaba. En la situación actual, no podrían continuar con el plan, y lo único que se les ocurría, era permitir que Francis intentara ligarse a uno de los policías en turno, quien los ignoraba olímpicamente

Se acercó otro de los policías, indicándoles que antes de salir, deberían pagar una fianza.

-El awesome yo tiene derecho a una llamada-recordó Gilbert de repente-¡Exijo hacer una llamada!

-Claro, claro-el uniformado abrió la puerta de la celda y escoltó al albino hasta el teléfono público dentro de la estación.

Prusia descolgó la bocina y marco el número con la lada de Alemania, esperando a la indicación de cuanto debía pagar por la llamada. ¿Tiene monedas?, le preguntó al hombre, que le ofreció el cambio exacto, según su experiencia, para realizar una llamada. ¿Tiene más monedas? Mi poco awesome Bruder no está dentro del país, explicó.

El policía suspiró, entregándole todo el cambio que tenía en el bolsillo. Terminó de insertar las monedas y esperó unos segundos a que conectaran su llamada, y unos instantes después, ya esperaba que Ludwig contestara el teléfono.

-Hallo-escuchó al otro lado de la línea

Hallo, West! ¡Tu awesome hermano tiene que pedir un favor!-Comenzó a explicar, ante los ojos atónitos de la autoridad italiana-. Y esa es la pocoawesome situación actual, Bruder-guardó silencio de nuevo- ¿Qué? ¡No, espera! ...Bueno, sí, pero… Está bien- suspiró derrotado-. Auf Wiedersehen, Bruder.

El pruso colgó el teléfono y regresó a la celda sumido en sus pensamientos, ignorando al policía.

-Oiga-dijo una vez frente a sus amigos, del otro lado de las rejas- mi amigo quiere hacer una llamada-declaró señalando al español-. Va a ser local, no se preocupe-después de aclarar, se dirigió al par que estaba tras las rejas-. Ludwig no puede venir, y Feli tampoco. La única salida que tenemos es Romano, Antonio.

-¿Qué? ¡No, me matará a cabezazos! ¡Si se entera de que lo seguimos se va a poner a gritar y se enfadará y va a terminar llamándome "Bastardo acosador"! ¡Ayuda en algo, Francia!-el ojiverde buscó el apoyo del rubio, que intercambio miradas con Prusia, y unos instantes después, entre ambos, lo habían sacado, casi a patadas, de la celda.

Antonio tragó saliva, suspiró fuertemente e intento tranquilizarse. La que se va a armar cuando Lovi venga… Si es que viene… pensó. Extendió la mano al oficial, que le entrego todas las monedas que le habían sobrado a Prusia. El español avanzó lentamente, descolgó el teléfono y marcó un número local. De tanto que temblaba, casi se le caían las monedas, pero un rato después, y sin saber muy bien cómo, logró introducir las monedas en el aparato. Se guardó el cambio distraídamente en la bolsa, pero lo volvió a sacar al recordar que no era suyo, colocándolo sobre el teléfono. No tardaron mucho en contestar.

-Hola, ¿Lovi?-tragó saliva de nuevo-Verás, tenemos un pequeño problema, y…

Notita: Gomen D: pero me quede sin internet TTATT así que no tengo mucho tiempo pff las traducciones se las pongo luego, ¿vale? Pero según yo, el mágico traductor de google es capaz de traducir todo lo que puse en otro idioma ._.