Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Solo una poca parte los acontecimientos ocurridos en este mundo maravilloso.

Summary: uno, dos, tres, cuatro años ¿a quien le importa un numero? ¡Alice a vuelto! eso es lo único que importa, a cumplido su promesa. ¿no?


Wonderland


La Reina Blanca caminaba por el largo pasillo igualmente blanco. Con sus pasos suaves, casi parecían de bailarina de Vallet. Con gracia.

El día en Infratierra era soleado. Un bonito y resplandeciente día.

Con las Reina Roja desterrada de Infratierra todo estaba mucho mejor. Mirana había procurado que todo vuelva a ser como había sido antes de que su hermana mayor destrozara todo. Como el cementerio de cenizas que había sido provocado por el Jabberwocky donde antes vivía el sombrerero con todos los demás. Ahora las casas estaban nuevamente construida, pero era un lugar casi desolado, ya que no muchas personas vivían en ese lugar.

Con el molino y la mesa de té fue lo mismo. El lirón y la liebre estaban felices cuando ella le dio más té y tazas nuevas al igual que platos y teteras. Y luego reconstruyó el molino, de forma que ahora estaba de pie, seguro. Pero Tarrant apenas iba a su hogar, de modo que el lirón y la liebre ahora vivían solamente ellos dos.

El castillo de la Reina Roja ahora era usado por quien quiera usarlo. Era un buen castillo para mantener a muchas personas.

En esos tiempos el castillo no era completamente blanco, pues los guardia de la Reina Roja, eran... rojos. Por lo que le daba ese color al Castillo Blanco. Pero no todos estaban en ese lugar, había otros en el Castillo Rojo, cuidando a todo el que viviera en ese lugar.

No había sabido nada de su hermana ni de Stayne después de haberlos desterrado. Pero que importaba, jamás volverían y si alguien los veía no tenían que hablar con ellos. Eso era una de las cosas que iba junto con ser desterrados.

Marina suspiro.

—Su majestad —escuchó alguien quien la llamaba detrás de ella. Ella no necesitaba mirar al dueño de esa voz para saber quien era. Ella se giró para ver al Sombrerero Loco dirigirse hacía ella. Con un nuevo sombrero entre las manos, el sombrero que ella le había pedido.

—Tarrant —sonrió Mirana acercándose a el sombrerero con las manos en el vestido.

El hombre ya no era el mismo de antes. Sus ojos verdes eran apagados. Todo él era como si no estuviera bien. Pero sin embargo había momentos, pequeños momentos, en el que el sombrerero era él mismo de nuevo. Era feliz. Pero después decaía. Todos sabían el porque.

En ese momento el sombrerero estaba sonriendo. Sin embargo sus ojos seguían siendo apagados, opacos, sin vida.

Tarrant hizo una reverencia, sin que el sombrero se le cayera.

—Su sombrero, majestad —le pasó el sombrero blanco, al igual que el cabello de ella. La Reina Blanca le sonrió de vuelta, mostrando sus dientes blancos y perfectos.

—Gracias.

El sombrerero no dijo nada más, simplemente sonrió, se dio media vuelta y siguió con su camino. La sonrisa de Mirana se borró en cuanto ya no se vio más al doblar una esquina. Se había ido a hacer otros sombreros para otras personas, ya que a muchos le gustaba sus sombreros.

Ya habían pasado largos, pesados y cansados ocho años desde que, su caballero, Alice Kingsleigh se fue, prometiendo volver.

La Reina Blanca, se puso el sombrero blanco delicadamente. Le quedaba perfecto. Suspiró.

Alice, vuelve rápido.


Alice estaba recostada sobre un árbol con hojas rosadas, y ningún fruto vivía en él. No hace mucho que se había puesto a llover y ella estaba completamente mojada y su vestido todo manchado. Nada seco en ella. Pero, ademas de estar mojada, se encontraba llorando.

No había encontrado el agujero del conejo por ningún lado.

La joven se encontraba con la frente de la cara en las rodillas. Así dándose un poco de calor ella misma.

No le importaba pasar frió, en verdad en esos momentos nada le importaba, solo quería volver a El País de las Maravillas y encontrarse con todos sus amigos. No volvería por nada del mundo a su casa o a la casa donde vivía Hamish... no quería volver a ver a nadie, al menos que sea de Infratierra.

—¿Alice? —preguntó una voz que ella conocía. Levantó la cabeza para encontrarse con los ojos negros y rojos de McTwisp.

La joven rubia se sorprendió de encontrar al conejo blanco. ¿de donde había salido?

—¡McTwisp! —gritó ella tomando el conejo blanco y abrazándolo. Al separarse ella dejo nuevamente al conejo en el piso. Este se arreglo el chaleco ya que estaba un poco arrugado con el inesperado abrazo de Alice.

El conejo blanco volvió a mirar a Alice.

—Has vuelto —le dijo. Los dos estaban completamente mojados, pero a ninguno de los dos le importaba en verdad ahora—. Alice, tienes que venir conmigo.

Alice se sorprendió por lo apurado que estaba el conejo, incluso más de lo normal. Ella se paró de donde estaba y siguió al conejo. Mágicamente paró de llover en cuanto dio unos pasos al seguir al conejo. Ella miró a su alrededor, asombrada por lo que sus ojos veían. ¡estaba en Infratierra!

Alice había vuelto a El País de las Maravillas.

Como ella había prometido al...

—¡Sombrerero!


Bien, se que no es muy largo pero aquí esta.

En verdad no esperaba un review, pero Bren Black Cullen, gracias por el review :D en verdad es bueno que te guste esta pareja. Para mi es una de mis favoritas desde hace poco.

Bueno, aquí espero otro review, ya que vi cuantas personas vieron el primer capítulo debo decir que eran bastantes pero ninguna se atrevió a dejar un jodido comentario ¬¬