Hola a todas!
Aquí está la continuación del cumpleaños. Siento si ha quedado raro, en teoría iba una canción, pero la he tenido que quitar por las normas de ...
Quiero dedicarle esto a Breyito-Black-Lupin (niña!) y Sissi Kendall, por sus reveiws. Muchas gracias! :)
Advertencias: Slash y yaoi, es decir, relación chico - chico. Sin lemmon. Si crees que no te gustará, abstente.
DISCLAIMER: NINGÚN PERSONAJE, ESCENARIO O MOTE ME PERTENECE. TODO PERTENECE A LA MEJOR ESCRITORA DEL MUNDO, JOANNE KATHLEEN ROWLING.
En el karaoke
- ¿Dónde estamos? - preguntó Sirius Black después de aparecerse junto a James Potter en un callejón del mundo muggle. Lily lo miró desde la entrada del callejón, ella se había aparecido con Remus segundos antes.
- Venid, es por aquí. - respondió ella, ignorándolo. Los cuatro entraron a una calle más grande, con algunos grupos de jóvenes gritando y bebiendo enfrente una discoteca.
A unos veinte metros calle abajo había un local solitario con un letrero luminoso donde se podía leer: Bar Karaoke. Los cuatro se dirigieron hasta allí, y entraron.
- Buenas noches. - saludó Lily al propietario del local, un hombre malhumorado que desde detrás de la barra miraba fijamente un televisor donde unos extraños muggles jugaban a un aburrido deporte que consistía en correr detrás de una pelota. El hombre solo le dedicó un gruñido y una breve mirada al grupo, y volvió a mirar al televisor - Perdone. - insistió la pelirroja - Tenemos una mesa y una pantalla reservados al nombre de Potter.
- Potter. - gruñó el hombre mirando una libretita - mesa 5.
- Gracias. ¿Si queremos ordenar alguna bebida, qué hacemos?
- La camarera. - El hombre se los quitó de encima con un gesto de la mano, y volvió a concentrar toda su atención en el partido, donde los vestidos de rojo y azul iban ganando.
- No entiendo cómo les puede gustar un deporte donde los jugadores corren por el suelo y hay solo una pelota... - le murmuró James a Sirius mientras todos se sentaban en la mesa.
- Vete a saber, Prongs. Son muggles. - le contestó el otro animago, como si con eso se aclarara todo.
- Ya, son muy raros. Si como el Quidditch no hay nada, ¡es lo mejor del mundo!
- Amor, por favor. - le pidió Lily a su esposo, sentándose a su lado - No os pongáis a hablar ahora de Quidditch, hemos venido para divertirnos.
- Pero el Quidditch es...
- Mejor no protestes, Siri. - interrumpió Remus a su pareja - Lily, ¿empezáis vosotros?
- ¡Claro! - la chica arrastró a James al escenario, y después de mucho discutir sobre cuál cantar, terminaron entonando los dos juntos una tierna canción de amor.
- Perdonen, señores. - la camarera, una linda chica morena y con unos luminosos ojos azules, se acercó a ellos - ¿Quieren algo para beber?
- Una cerveza de mantequilla, bonita. - dijo Sirius con voz seductora después de darle un repaso de la cabeza a los pies.
- ¿Perdone? ¿Qué ha dicho, que no le he entendido? - le preguntó la chica acercándose más al animago, sin darse cuenta de que Remus miraba furioso a su pareja.
- Tres cervezas, y para mí un refresco de naranja. - intervino Lily, salvando las vidas de dos personas de allí. La pelirroja le hizo una señal con la mano, y la camarera entendió que se debía retirar.
- Moony, ¿qué te pasa? ¿Por qué me miras así, qué he hecho? - le preguntó Sirius Black, sonriendo un poco, pero preocupado.
- ¿Que qué has hecho? - respondió con otra pregunta un furioso licántropo, levantándose - ¿Encima me lo preguntas, Black? ¡Estabas coqueteando con ella!
- Yo no he hecho eso... - se intentó defender en vano Padfoot.
- ¡Sí que lo has hecho, no me lo niegues! - siguió gritando Remus - Siempre lo haces. ¡Miras a todas, sonríes a todas! - enfadado, se alejó de su pareja, y se sentó en otro sofá. Luego, hizo "la pregunta", con un tono de voz más suave - Y si haces eso, ¿qué soy yo para ti? - volvió a hablar al ver que Sirius se había quedado callado, sin saber qué decir - ¡Contéstame!
- Moony, por favor, no te enfades... - le suplicó el animago acercándose - Tú eres todo lo que quiero, yo te amo.
- ¡Pues no lo demuestras! Y no me llames así. ¿Sabes qué? ¡Ni siquiera me hables, Black! Ya me cansé.
- Pero... - James se acercó a su amigo, interrumpiendo su protesta, y se lo llevó aparte.
- Déjalo, ya hablareis después. Sabes que siempre salta con más facilidad cuando queda poco para la luna llena, y es en tres días. - Sirius asintió - Pero reconoce que esta vez te has pasado.
- Sí, quizá. - admitió él, mirando al suelo - ¿Pero qué puedo hacer ahora? Yo lo amo...
- Lo sé, y él también lo sabe. Deja que se tranquilice, después hablaras con él. - le aconsejó James. Entonces se volvieron a sentar en los sofás, con Remus lo más lejos posible de Sirius.
En ese momento llegó la camarera, que no se había enterado de nada porque había ido adentro para coger sus bebidas. Primero le sirvió a Remus, que aceptó su cerveza muggle enfurruñado, y luego a James y a Lily, una cerveza y un refresco, respectivamente. Pero al darle su cerveza a Sirius, le sonrió descaradamente, y a la vez que su consumición, también le ofreció una servilleta con un número de teléfono apuntado, hecho que a ninguno de los otros tres se le pasó por alto.
- Si necesitan algo más, me pueden llamar. - la muggle le volvió a mostrar su despampanante sonrisa al animago, y se retiró
Sirius se quedó mirando el trozo de papel sin entender qué eran todos esos números, y cuando por fin lo captó, la camarera ya se había alejado. Sin posibilidades de devolverle la servilleta, la rompió en trocitos muy pequeños, mientras miraba fijamente a Remus. Éste último sonrió un poquito, pero no dijo nada más.
El tiempo iba pasando, y todos habían subido ya al escenario. Sirius, incluso, después de dudar un poco, se había decidido a destrozar más de media discografía de los Rolling Stones. Todos habían subido, menos Remus, aún enfadado, que se resistía a hacerlo.
- ¡Venga, Rem, tienes que subir! ¡Todos hemos cantado ya! - le instó su amiga pelirroja.
- Pero canto muy mal... - intentó librarse él - Y aun estoy enfadado - miró de reojo a su pareja, que lo miraba con ojos de cachorrito.
- Ya los sabemos, que cantas mal. - le contestó James riendo, por lo que recibió una colleja de su esposa - Moony, te hemos oído miles de veces en la ducha.
Sirius estaba callado, sin decir nada, como si pensara algo. De golpe, se levantó, con una mirada decidida.
- Por favor, Remus. - le volvió a suplicar, acercándose a él - ¿Qué puedo hacer para que me perdones? Yo te amo, y si quieres puedo estar repitiéndotelo durante una hora entera. - se arrodilló al lado del sofá, para quedar a la misma altura que él- Te amo, te amo, te amo. Pero por favor, perdona a este perro pulgoso e imbécil.
- Claro que te perdono, Paddy. - repentinamente, Remus rodeó el cuello de su pareja con los brazos, y empezó a besarlo. Sorprendido, éste le devolvió el beso, con más ganas aún - Yo también te amo. - susurró cuando sus labios se separaron un poquito.
- Y si cantas conmigo tendrás un premio... - Sirius lo abrazó y acercó la boca a la oreja de su amante, para susurrarle algo, pero habló demasiado fuerte, y todos lo oyeron - Número 5. - Al oír eso, todo el rostro del licántropo se volvió de una fuerte tonalidad roja.
- Solo por eso ya vale la pena. Pero prefiero un número 7... - protestó el licántropo dirigiendo una mirada pícara a su pareja, y mordiéndose levemente el labio.
- ¿Un 7? - Sirius se asustó un poco, y retrocedió imperceptiblemente, con cara de duda - Solo si va acompañado de un 12...
- Trato hecho, Paddy. - volvió a besarlo, y luego se separó - Ven, vamos. - Remus se levantó de su silla, cogiendo a Sirius de la mano y llevándoselo con él - Pero recuerda que me debes algo, perrito.
- Realmente, no quiero saber qué significan esos números, Moony. - James rió - Pero esperad, tengo la canción perfecta para vosotros, estos muggles a veces aciertan mucho. - Prongs se levantó rápidamente, para llegar a la pequeña pantallita antes que sus dos amigos. Toqueteó un poco el mando, y puso un número de canción que los otros no pudieron ver. Cogió el micrófono, y se lo tendió a Sirius. Luego le dio el otro a Remus - Ten, Moony. Empiezas tú. - Se volvió a sentar al lado de Lily, dispuesto a escuchar.
- A ver que canción les has puesto, James. Como sea algo malo... - le advirtió su esposa sonriendo.
- No tranquila. Cállate, que empieza.
La música empezó a sonar, y lentamente Sirius y Remus se empezaron a acercar mientras cantaban. Al final de la canción estaban con sus caras a pocos centímetros de distancia, mirándose a los ojos y sonriendo. Cuando la canción terminó, los dos se fundieron en un tierno pero maravilloso beso de reconciliación.
- Jamás, Moony. No lo dudes. Te amo. - le susurró el perro al lobo, mirándolo a los ojos, dejando que plateado y dorado volvieran a conectar.
- Si estoy contigo, no lo dudo. - y se volvieron a besar, pero ahora no gentilmente, sino que fue un beso más salvaje, el preámbulo de una noche perfecta, donde los números fueron convertidos en acciones.
Bueno, esto ya terminó. Espero que os haya gustado! :) En estos momentos estoy escribiendo más cosas, debería estar haciendo mi otro fic, pero los cachorritos me absorben... jejeje
Y que son esos números, lo dejo a vuestra imaginación... :P
Se despide,
Adrienne Lupin
