Capítulo 3
- Recuerden, está totalmente prohibido fumar y usar aparatos electrónicos, así es que si hacen un uso de ellos hagan el favor de desconectarlos. Deben saber que hasta que la señal del cinturón de seguridad no ha sido apagada no deben sacárselo. Muchas gracias y disfruten del viaje.
Al escuchar aquella voz tan peculiar de un avión, me desperté algo atolondrada agarrando fuertemente mí equipaje de mano y esperando aquella señal. Parecía que aquellas ocho horas habían sido dos, supongo que fue al haberme dormido tan rápido de tal cansancio que llevaba en mi cuerpo. No dejaba de mirar de una banda a la otra, bastante inquieta, sin saber que era lo que me esperaba y con ganas de salir de aquel horrible aparato.
Por fin dieron la señal y sin pensarlo dos veces me levante para poder salir de aquella multitud. Aquello era como una manifestación o incluso peor que un concierto, todos concentrados entre ellos, no podía ante tal. Fui en busca de mi equipaje, debo reconocer que iba algo perdida. Al acabar con todo aquel desajuste al fin salí a que me diese el aire pero no sabía donde debía ir así que me senté en el primer banco que vi a buscar un mapa en mi mochila.
- ¡Piiiiii,Piiiiiiiiiii!
Alcé la mirada para observar que energúmeno no dejaba de molestar con su claxon. Quedé totalmente impactada al ver un grande y elegante coche aparcado delante del aeropuerto y parecía que esa era mi solución ante mi problema.
Parecía un todo terreno en talla XXL con un montón de adhesivos colocados en el.
"Cornell University". Me acerqué y me comuniqué con el conductor en un inglés algo extraño.
- Hello, I am Natalia Gómez and I have scholarship to Cornell University.
- Ah, entonces debes de ser la última que falta. – Me respondió en un castellano bien pronunciado. – Sube, debemos irnos para la universidad.
Abrí aquella puerta inmensa y en su interior me encontré a un chico con una gorra negra junto a una camisa de cuadros y unos tejanos bastante ajustados, y a la otra banda una chica bastante morenita con un vestido largo de un rosa pastel.
- Hola. – Dije algo fría sin esperar respuesta alguna.
- Buenas… - Respondió aquel chico algo nervioso.
- Hola, soy Clara. – Me dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja.
- Me llamo Natalia. – Respondí mirando a mi ventana.
El conductor parecía algo molesto por aquella multitud de maletas pero en seguida subió. Pensé que me tocaría aguantar de nuevo un largo viaje pero en menos de media hora habíamos llegado. Todo aquello era increíble, eran unos edificios gigantes en los cuales todos disponían de una gran ventana bien decorada. Por un instante pensé que aquello no iba conmigo pero pensé en ellos, mi familia, en mi mejor amiga y sobre todo mi chico, Iago. ¿Por qué no debe ser para mí, si todos debemos tener una oportunidad? Firme cogí mis maletas sin dejar de mirar todo aquello, disponía de un gran jardín en el cual solo habían pandillas de chicos y chicas jóvenes sin dejar de quitarnos la mirada y susurrar entre ellos.
- Ves, esto es lo típico. – Dijo aquel chico poniéndose bien aquel pelo y sujetando las maletas.
- ¿Por qué lo dices, se supone que tu eres nuevo, no? – Le pregunté un poco desinteresada.
Soltó una carcajada bastante molesta, parecía que se estuviese burlando de mí.
- Como se nota que la nueva aquí eres tú. Aún no sabes quien soy y no, no soy nuevo, simplemente me han echado. ¿Quieres saber algo más señorita preguntona?
Le mire con una cara incapaz de describirla, caminando hacía adelante y sin dejar de observar aquella multitud de jóvenes. La entrada era enorme pero lo que ya era incapaz de describir no fue aquella simple cara sino aquel salón que te encontrabas nada más abrir aquella puerta. Era como un palacio de ricos, no podía creerlo, yo aquí por mi inteligencia, pero lo peor de todo es que me sentía inútil era otra vida y ya había empezado mal con aquel chico burlándose uno más de mí.
El director nos recibió con los brazos bien abiertos y nos incorporo a cada uno en su residencia y el cuarto que le correspondía.
- Supongo que la nueva estará al llegar.
- Sí, tengo ganas de saber como es, ¿y si es la típica rarita?
- jajajajaja… Pues pedimos cambio y ya está, chicas.
- Buenas tardes señoritas, debo comunicarles que aquí está la nueva alumna que compartirá habitación junto a ustedes. Por favor, ayudarla a instalarse y enseñarle las instalaciones.
Entre algo incomoda ya que había escuchado lo que las chicas decían desde aquel pasillo pero hice como si nada y deje las maletas en la única cama que estaba bacía.
- Bueno verás, nosotras nos tenemos que ir después venimos y te ayudamos, ¿vale?
- De acuerdo, pero…
No acabe de hablar que ellas ya se habían marchado por la puerta. No me sentía bien, parecía que todo aquello era irreal para mí. Tampoco quería defraudar a los que tenía en Barcelona por que ellos quisieron que lo hiciese pero no podía soportar todo aquello, estaba de nuevo sola, totalmente sola.
