Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, solo la pequeña Hikari.

*¡Holaa! Primero quiero agradecer a todos los que me han dejado un review en el primer cap de mi historia, no los he podido contestar porque no tengo internet pero en cuanto me lo pongan prometo contestarlos. He intentado dejaros con ganas de leer el segundo cap aunque creo que no lo habré conseguido, no soy muy buena en esto del suspense... pero bueno, no os entretengo más; aquí os dejo el segundo capítulo.*

Cap 2: Conociéndonos

—¿Quién es tu mami? —preguntó Sasuke intentando controlar la furia que corría por sus venas al saber que alguien más había acariciado el cuerpo de la única mujer que amaría.

—Mi mami se llama Saku...—Empezó a decir, pero la rubia que se encontraba a su lado le tapó la boca, así silenciándola y que no revelara el nombre de su madre; aunque éste estaba reflejado en ella, la pequeña replica de la joven kunoichi.

Cuando su tía le quitó la mano de la boca, dijo—: ¡Jolín tía! —Se quejó por no haberla dejado acabar. Pero el Uchiha no necesitaba nada más para saber el nombre de la madre de la pequeña, ahora solo le faltaba confirmarlo y saber quién era el que había osado tocar el cuerpo de Sakura.

—¿Sakura es tu madre? —preguntó el moreno acercándose a ella.

—Sí, pero yo no tengo papi —contestó Hikari antes de que su tía le volviera a impedir hablar—. Mi mami dice que papá va a volver, ¿tienes novia? Porque si no tienes puedes ser mi papá, pero solo hasta que vuelva el de verdad. —Narró la pequeña perdiendo la poca timidez que poseía.

—No, no tengo novia; no me importaría ser tu papá —contestó acariciando su suave mejilla, ahora entendía lo de la piel de los bebés. La hija de Sakura no es que fuera una bebé, pero su piel era muy suave—. ¿Sabes cómo se llama tu papá? Si me dices su nombre yo te puedo ayudar a buscarlo —propuso Sasuke.

—No, no sé cómo se llama, mamá nunca quiere...

La pequeña fue interrumpida por una voz de una mujer.

—¿Quiénes son estos, Sasukecito? —preguntó la voz de una pelirroja. La pequeña Hikari le mandó una mirada de desagrado e Ino le lanzó una mirada envenenada, nadie se atrevía a hablarle así al poseedor del Sharingan, solo Sakura lo podía hacer.

—Nadie que te importe, Karin; y deja de llamarme así —contestó Sasuke sin mirarla a la cara.

—¿Qué te pasa Sasuke-kun? ¿Estás enfadado conmigo? ¿No te lo pasaste bien anoche? —preguntó con su supuesto tono sensual. El pelinegro la ignoró y se volvió a agachar.

—¿Dónde está la mamá? —preguntó el poseedor del Sharingan, colocándole el gorrito a la infante. Hikari alzó la mirada, haciendo que sus miradas se encontraran. El Uchiha se fijó en el color de los ojos, iguales que los suyos, los típicos ojos de un Uchiha, claro está, que sin despertar el Sharingan y verlo reflejado en esa mirada que al instante se convertía en una mirada peligrosa.

—Mi mami está allí —dijo señalando el lugar en concreto. Cosa que hizo que los pensamientos de Sasuke empezaran a hacer relaciones, atribuyendo su estadía en Konoha y, por lo tanto el tiempo en el que estuvo con Sakura, preguntándose si esa pequeña podía ser un miembro de su familia, pidiendo que no lo fuera; porque si lo hubiera sabido no la hubiera abandonado, pero por otra parte deseaba que aquel terroncito de azúcar fuera en parte suya y formar una familia con Sakura y la que él esperaba que fuera su hija. Él se incorporó, dirigiéndose a la rubia y al que supuestamente lo había suplido en el equipo 7.

—Voy a ir a hablar con Sakura. —Anunció el Uchiha convencido mientras empezaba a caminar en la dirección que la pequeña le había señalado.

—¡No, no, no, no! —Negaba la rubia embarazada posicionándose delante de él—. Sasuke, no. —repetía moviendo su dedo como negación. —Yo voy a decirle que estás aquí y si ella quiere vendrá. —Añadió la rubia en un tono que el Uchiha sabía que por mucho que replicara no conseguiría nada.

—¿Te acompaño, te quedas con Hikari y voy yo o vamos los tres? —preguntó el ANBU dirigiéndose a su novia.

—Quédate con la niña que no quiero saber lo que haría Sakura si le pasara algo —contestó mirando a la pequeña que se estaba sentado en la arena.

—No, vamos los tres; que no quiero que os pase nada —dijo Sai posando su mano donde habitaba el fruto de su amor. Sasuke observaba la escena con una leve sensación de tristeza porque le hubiera gustado poder decir eso o estar en la misma situación del ANBU, en el caso de que Hikari fuera su hija.

—Yo me puedo quedar con la niña —propuso el poseedor del Sharingan sabiendo que aunque no quisiera verle tendría que venir de todas maneras para coger a su hija.

—¿Nos podemos fiar de ti? —preguntó el ANBU desconfiando de la palabra del Uchiha.

—Sai, por muy ninja vengador y muy renegado que sea, no le haría daño a un niño indefenso ¿verdad Sasuke? —Alzó la ceja la rubia al pronunciar aquella pregunta que esperaba que fuera afirmativa.

—Nunca haría nada que le hiciera daño a Sakura —contestó haciendo que sus ex-compañeros rodaran los ojos. Ino le lanzó una mirada asesina mientras se agachaba, dentro de sus posibilidades, para hablar con su sobrina.

—Te vas a quedar con él y te portarás bien ¿vale? Ahora vendrá la mamá —dijo colocándole un mechón de su pelo rosado que le impedía ver sus ojos.

—Dile al padrino que venga, que me tiene que ayudar a acabar mi castillo —dijo asintiendo con la cabeza—. Adiós primito. —Añadió acariciándole el vientre a su tía postiza. La rubia le dio un beso en la mejilla y partió con Sai hacia la otra parte de la playa, la cual recorrieron con paso ligero.

Por otro lado, Sasuke, se sentó al lado de la que él esperaba fuera su hija y empezó a observar como la pequeña jugaba con la arena e intentaba montar un castillo.

—¿Cómo te llamas? —preguntó Hikari mientras ésta seguía con su tarea.

—Uchiha Sasuke, ¿y tú? —Cuestionó Sasuke, aunque ya sabía la respuesta.

—Haruno Hikari —contestó la pequeña pronunciando aquel apellido que tanto le había costado aprenderse—. ¿Tú conoces a mi mamá? —preguntó la princesa de la inocencia.

—Sí, yo era su novio —contestó el Uchiha.

—Entonces, seguro que conoces a mi papi; mi madre dice que siempre ha querido a mi papá y que nunca lo va a olvidar —comentó la pequeña.

—Sí, creo que sí —contestó el Uchiha a la pregunta que la joven de cabello rosado le había formulado de forma discreta.

La niña dejó el castillo y sus juguetes en la arena para dirigirse al agua. Se sentó en la orilla de ésta y empezó a jugar con la arena y sus dedos. Sasuke se acercó a ella, lo que llamó la atención de la pequeña—. ¿No vas a entrar más? —le preguntó.

—Es que... no sé nadar... —contestó con la cabeza gacha.

—Ven —dijo Sasuke antes de cogerla en brazos para adentrarse en el rompeolas con ella.

—Pero señor, me va a comer un tiburón —comentó Hikari colgándose del cuello de él.

—No te va a pasar nada —dijo regalándole una leve sonrisa.

—Señor. —Lo llamó.

—No me llames señor. —Corrigió; no le gustaban esas formalidades con alguien que podía ser su hija.

—Vale —respondió asintiendo—. Señor, ¿eres ninja? —preguntó. A Sasuke se le escapó una risilla porque aún después de corregirla, lo había vuelto a llamar señor; pero tenía que darle las gracias a Kami por no haber puesto un usted en la pregunta.

—Sí, y tu mamá también.

Ya que estaba con la hija de Sakura le intentaría sacar un poco de información sobre lo que era su vida ahora.

—Pero mi mami es una médica. —Corrigió la pequeña el detalle que el Uchiha se había olvidado.

—Se dice médico; un médico, una doctora. —Intentó corregirla él sin saber cuál sería su reacción.

—¡Qué no! ¡Una médica, un médico; solo hay que ponerle una "a" en el sitio de la "o"! —exclamó entre gritos chapoteando con las manos en el agua. Al hacer ese movimiento con las manos, le cayeron unas gotas de agua salada en los ojos, que bastaron para que le pequeña rompiera a llorar. Sasuke salió corriendo del agua, sacó rápidamente una toalla de su bolsa y le secó los ojos con ella.

—Pequeña, ya está. —La consoló mientras la acurrucaba en su pecho.

Cinco minutos antes, Sakura pudo reconocer a las dos siluetas que se acercaban hacia donde estaba ella con un ritmo marcado. Si eran los que ella creía había algún problema, porque ésta creía que eran Sai e Ino, hasta ahí bien pero es que se habían ido con su hija y ésta no volvía con ellos.

Se levantó de su toalla y se acercó rápidamente a ellos, lo que alertó a Naruto y a Hinata que también se habían acercado.

—¿Dónde está Hikari? —preguntó alterada mientras esperaba la respuesta del moreno o de la rubia.

—¿Y? —Los presionó Naruto—. ¿Dónde está? —preguntó acercándose peligrosamente a ellos.

—Está con Sasuke —contestó el ANBU posicionándose delante de su novia embarazada, solo por si acaso. Naruto y Sakura palidecieron ante la respuesta.

—¿Sasuke? —preguntó Hinata confusa.

Antes de que Sakura o alguien pudiera articular palabra, se escuchó un llanto inconsolable que abarcó a toda la playa. Sakura y Naruto se fueron corriendo para ver qué era lo que había pasado para que la pequeña llorara de esa manera que pocas veces se había escuchado, no querían pensar que Sasuke había sido capaz de hacerle algo a la niña.

Cuando llegaron pudieron ser observadores de una escena muy tierna: el gran Uchiha tenía a Hikari acurrucada en sus brazos con la cabeza escondida en su pecho mientras seguía sollozando, pero se la veía más calmada.

—¿Sasuke? —preguntó Naruto sin poder creérselo. Tres años sin un "hermano" era mucho tiempo, y después de lo que le hizo a Sakura, no podía coger y recibirlo con los brazos abiertos, como si no hubiera pasado nada.

—¿Mami? —La llamó. Ésta era incapaz de articular palabra, pero aún así, al escucharla se acercó a donde estaba y la cogió de sus brazos, rozando su brazo con el de Sasuke. Solo esa caricia bastó para que a ambos les recorriera una sensación de familiaridad, pero Sakura lo manifestó más que el Uchiha, porque él lo ocultó, aunque ésta retiró el brazo al sentir el suyo.

—¿Qué ha pasado cariño? —preguntó secándole las lágrimas que previamente habían descendido por su fino y delicado rostro.

—El agua me ha atacado —contestó Hikari. Sakura la puso en el suelo y ella se interpuso entre el Uchiha y su hija.

—¿Estás bien? —preguntó Naruto que se había agachado hasta quedar a la altura de su ahijada.

—Sí —respondió mientras se le dibujaba una leve sonrisa en el rostro—. Este señor... —Empezó la pequeña a narrar lo que había pasado.

—Esa palabra le queda demasiado grande ¿no crees, Sakura? —Naruto interrumpió a la pequeña al oír como se había dirigido a su casi hermano. Sakura miró al rubio desviando por primera vez la mirada de la del moreno, habían estado un buen rato mirándose el uno al otro; ella tratando de desvelar lo que sentía y él observando a la persona que más había amado en su vida y la única que ocupaba su mente y su corazón a todas horas. A la única que le mostraba su carácter tal y como era.

—¡Padrino! —Llamó la atención Hikari al oír lo que había dicho.

—¿¡Qué! —preguntó él. Hinata, que estaba tras de él, no se podía creer lo que pasaba, sabía cuánto había echado en falta al Uchiha y ahora se comportaba de esa manera con él.

—Naruto, ¿puedes dejar que Hikari continúe? —En realidad, la pequeña estaba ansiosa, esperando que le hicieran caso. A la Hyuuga le empezaba a doler la cabeza, demasiadas emociones en un día y el problema que tenían ahora no había hecho más que empezar.

—Sí —contestó el Uzumaki.

—Sasuke estaba conmigo haciendo un castillo... padrino, es aquel de allí —dijo señalando un pequeño castillo que había próximo a la orilla—. Lo hemos hecho para ti. —Añadió olvidándose de lo que tenía que contarles.

—Peque, el cumple no es mío, es tuyo y de Sasuke. —Apuntó el de ojos azules acariciándole la mejilla a su sobrina.

—¿También es tu cumple? —preguntó Hikari.

—Si —contestó el poseedor del Sharingan.

—Yo cumplo asín —comentó la niña alzando tres deditos.

—Ya eres muy grande. —Apuntó el de ojos azules.

—Claro, tengo que ser grande, porque va a nacer el bebé de la tía Ino y tengo que cuidarlo. Pero ahora también lo cuido. —Contó la pequeña pelirosada orgullosa—. ¿Qué te han regalado?— preguntó Hikari.

—Nada —respondió el Uchiha como si fuera lo más normal del mundo.

—Yo si quieres te puedo dejar mis regalos, así no estarás triste —dijo Hikari poniendo el gorrito que le había regalado Hinata, cogiendo su carreta de juguetes y dándole algunos —A lo mejor no te gusta porque són de niña pero puedes jugar con ellos— añadió feliz por arrancarle una sonrisa a su padre.

—Eres igual que tu madre— se le escapó el comentario a Sasuke en voz alta mientras le acariciaba el pelo. Tanto la hija como la madre se sonrojaron pero Sakura prefirió irse, ocultándolo.

—Vamos, cariño —dijo cogiendo los juguetes y cogiéndola en brazos para volver a la otra parte de la playa.

—Pero mami, es su cumple no lo podemos dejar solito —replicó Hikari mientras cogía la mano del moreno.

—No está solo, están sus amigos y su novia, así que nos podemos ir.

Las palabras de Sakura salieron con rabia. Cogió la otra mano de su hija y la acercó a ella, haciendo que la pequeña lo soltara de la mano.

—Mami ¿me puedo despedir? —preguntó. Sakura la bajó y ella se acercó a él, cogió el sombrero de la cabeza del moreno y preguntó:

—¿Cuántos cumples? —Él le regaló su mejor sonrisa.

—Veinte —contestó el ninja. Hikari cogió su oreja y se la empezó a estirar.

—Un, dos, tres, ocho, diez, quince, veinte. —Cada vez que decía un número le tiraba la oreja.

Sasuke la cogió en brazos y empezó a hacerle cosquillas por todo el cuerpo.

—Para... para —decía entre risas.

Cuando Sasuke la soltó, ella le dio un rápido beso en la mejilla, saltó de sus brazos y salió corriendo hasta donde estaba su madre.

—Mamá, un dia podría venir a casa. Yo le podría dejar mis juguetes y vendría a bañarse con nosotras a la piscina, a la que me ha regalado la madrina... —Se volvió a acercar a Sasuke y añadió—. Yo vivo aquí cerca, se llama Villa... —Se quedó pensando y continuó—…escondida de la Hoja. Mi madrina es la Hokage, así que seguro que te deja venir ¿vendrás antes de que acabe el verano? —preguntó sonriendo de oreja a oreja.

—Te lo prometo —respondió a la invitación que la pequeña le había hecho previamente—.Adiós, Hikari. —Se despidió con un leve tono de felicidad en la voz que él se encargó de ocultar.

—¡Adiós! —exclamó ella mientras cogía el mango de su carreta roja.

—No prometas cosas que luego no cumples. —Advirtió Sakura cogiendo la mano a su hija.

—¡Adiós Sasuke, feliz cumpleaños! —Se despidió Hinata sonriendo por ver a Hikari tan feliz.

Cuando ya se habían alejado un poco el rubio dijo:

—¿Por qué le hablas? ¿Ya no te acuerdas de lo que le ha hecho a Sakura? —preguntó Naruto enfadado pagándolo con Hinata, que no se merecía para nada que él le hablara con ese tono de voz.

—Claro que me acuerdo, pero todos merecemos una segunda oportunidad. Tú y yo lo sabemos muy bien —contestó la joven de ojos perlados.

Se sentaron todos en la arena y Naruto siguió:

—La abandonó cuando estaba embarazada. —Sakura al escuchar las palabras del rubio y ver que seguían discutiendo por un tema personal, dijo:

—Parad de pelearos. —Hinata se levantó y fue a sentarse a otro lado, porqué no quería seguir peleándose con el Uzumaki. Cuando Hikari vio que su tía Hinata lloraba fue a verla. Se sentó a su lado y las dos miraban el mar.

—Tía ¿a ti te gusta el mar? —preguntó la pequeña.

—Si ¿y a ti? —contestó la Hyuuga.

—Si, a mi me gustaría ser un pececito —contestó su sobrina.

—¿Por qué? —preguntó la mayor.

—Pues, porque los pececitos cuando nacen ya saben nadar y yo no... —explicó la pequeña bajando la cabeza. Hinata la cogió en brazos como si de su propia hija se tratara y se adentró en el mar con ella dispuesta a enseñarle como disfrutar del agua, igual que cuando ella entrenaba en las cascadas.

—¿Tú quieres aprender a nadar? —Seguían adentrándose en el mar, mientras la pequeña se abrazaba más a su cuerpo.

—Sí, pero el agua me da miedo, porque ataca —respondió la pequeña colgándose del cuello de Hinata.

—Yo te voy a enseñar —dijo la Hyuuga. Hikari solo se agarró más fuerte al cuello de ésta. Ella rió como respuesta, una risa que se escuchó en la orilla. Naruto la escuchó y automáticamente él también sonrió, solo él sabía lo feliz que la hacía oírla reír. Después de todo lo que había ocurrido entre ellos dos y con su familia, escucharla reír o verla feliz era lo mejor que le podría haber pasado. Sakura lo miró y le dijo:

—Eres tonto ¿cómo te has podido poner así con ella? Mira que es difícil hacerla enfadar, pero tú lo consigues.

—No sé cómo he podido tratarla así. Ella solo ha sido amable y con todo lo que ha hecho y renunciado por mí y yo se lo pago de esta manera. Lo siento, es que, no sé que me ha pasado, pero después de tres años vuelve y se cree que esto va a ser un caminito de rosas, pues no —respondió el Uzumaki mientras recuerdos de lo que había hecho Hinata por él y lo bien que se lo había pasado con Sasuke recorrían su mente, porque aunque pareciera mentira, era como un hermano para él.

—Naruto, si Sasuke ha vuelto es mi problema; bueno, también es el tuyo, pero que nada de lo que ha pasado entre él y yo sea un impedimento para vuestra amistad. Y en mi opinión, no lo tendrías que pagar con Hinata. —Aconsejó.

—Por cierto Sakura, tenemos un pequeño problema... —Interrumpió Ino que estaba tumbada en una toalla con Sai.

—¿Qué pasa? —preguntó la Haruno.

—Pues Hikari le ha dicho a Sasuke que su papá se había ido pero que iba a volver, y cuando la ha mirado a los ojos se ha dado cuenta de que esos ojos solo los tienen los Uchiha... —respondió la Yamanaka que no pudo continuar porque fue interrumpida.

—Tranquila... se lo voy a contar; no sé cuando, pero lo haré. —Afirmó Sakura mientras pensaba el momento exacto para contárselo.

—¿Cuándo? A lo mejor no vuelve —comentó el rubio con un tono de nostalgia en la voz.

—Tal vez si se lo cuentas, vuelva a la villa y se quede con vosotras. —Apuntó el joven ANBU acariciando el pelo de la rubia.

—No quiero que se quede porqué le dé pena. Quiero que se quede por que la quiere, porque sienta que es su hija. Voy a ir a decírselo —dijo la madre convencida, poniéndose en pie bruscamente y con gran decisión, dando grandes zancadas se dirigió hasta dónde lo encontraría.

Al llegar a donde estaban ellos, una pelirroja, Karin, aquella buscona estaba casi encima de él. Sintió como una oleada de rabia se apoderaba de ella al ver como aquella se acercaba demasiado a su Sasuke.

—¿Sasuke? ¿Podemos hablar? —preguntó Sakura cuando ya estaba cerca de él.

—Sí —contestó el Uchiha sorprendido de que le hubiera dirigido la palabra. Se alejaron un poco más de ellos y cuando ya no les podían escuchar, empezaron a hablar:

—Sakura, yo, te quiero hacer una pregunta... —Empezó diciendo el joven que necesitaba aclarar las cosas.

—¿Qué? —indagó con un tono seco que pocas veces había escuchado.

—¿Es mi hija? —preguntó el poseedor del Sharingan mirándola directamente a los ojos, donde esperaba ver la verdad.

Sakura se quedó pensando, puede que él sea el padre pero nunca ha ejercido como tal.

—Puede que la sangre que corra por sus venas sea tuya pero nunca has estado para ser su padre —respondió la Haruno al borde de las lágrimas.

—Cuando me fui, no sabía nada. —Apuntó el último miembro del clan Uchiha—. No tenía ni idea. —Añadió mientras se lamentaba el haberse ido.

—No me dijiste que te ibas, no te despediste de mí ¡me utilizaste! —exclamó—. ¿Tan poco significaba para ti? —Inquirió la discípula de Tsunade sollozando.

—Significas mucho para mí —respondió el moreno abrazándola. Él quería sanar todas las heridas que le había abierto en su corazón. Quería borrar el dolor de esos ojos verdes que tanto le gustaba mirar y observar con detenimiento dónde siempre descubría la verdad y podía ver lo que ella realmente sentía.

—¡No me toques! —gritó Sakura separándose de él—. Si quieres revolcarte con alguien en la arena, vete con tu amiguita. Que te quede claro que solo he venido a decirte la verdad. —Añadió con la intención de irse. Antes de que se fuera, Sasuke la cogió de la mano, se acercó con un rápido movimiento y la besó.

Sakura no va a decir que no le gustó, porqué hacia mucho que no probaba esos labios, pero eso no podía pasar. Al separarse, la miró a los ojos y había una mezcla de furia y amor... pero la furia ganó y Sasuke se llevó el tortazo del siglo—. ¡No lo vuelvas a hacer! —Volvió a gritar.

Ahora lo que quería era aliviar el dolor que ella le había causado. Pero, como siempre desde que él se fue, actuó con sangre fría y se fue. Al pasar por delante de donde estaban los compañeros de él, escuchó:

—¡Fresca! —gritó la pelirroja llamándola. Al ver que Sakura no le hacía caso, se levantó y la cogió la mano. Cuando se giró, continuó—. ¿Qué? Guarra ¿Qué pasa? No puedes ni embaucar a los hombres tú sola, tienes que recurrir a tu hija. ¡Seguro que es como tú! —gritó, pero antes de que Sakura le pegara llegó Sasuke y la paró.

—¡No te atrevas a hablar así a Sakura, ni a hablar así de nuestra hija! —exclamó el Uchiha realmente enfurecido, posicionándose delante de Sakura.

—¿Vuestra? Seguro que no sabe ni de quién es, con todos los que se debe de haber acostado. Si es una zorra ¿cómo va a saber quién es el padre de esa? Lo que pasa es que te ha visto y habrá dicho como éste era mi novio pues le encasqueto a la ni... —Karin no pudo acabar de hablar, porque Sakura le pegó una torta—. ¡Zorra!— exclamó la de las gafas.

—¡Te he dicho que te calles! —gritó él poniéndose delante de ella de nuevo.

—¿Qué pasa, Sasuke? ¿No te basta conmigo? ¿Tienes que buscarte un segundo plato? —dijo Karin acariciándole el hombro. Éste le pegó en la mano para que la quitara.

—¡No me toques!

Estaba realmente enfurecido, se había metido con Sakura y con su hija, el fruto del amor que compartía con la joven de cabello rosado.

—Ayer por la noche no decías lo mismo... —Apuntó la compañera de él, haciendo el intento de poner celosa a Sakura. Ella palideció al escucharlo pero no supo reaccionar, aunque su Inner quería matar a Karin y hacerla sufrir, por haber dicho eso.

—¡No seas mentirosa! —Intentó desmentir el poseedor del Sharingan.

—Yo solo digo la verdad... —Se defendió Karin.

Ella se fue alejando de ellos, pero eso no pasó desapercibido por el Uchiha que la siguió hasta donde estaban los demás. Hikari al ver a su madre se acercó hasta ella y empezó a dar saltitos para llamar su atención.

—Mami, mami ¿vienes a jugar a la arena conmigo? —preguntó la pequeña.

La joven se olvidó de Sasuke que le había seguido y se fue a la orilla con su hija.

—Jugamos un poco y luego vamos a merendar —respondió a su hija. Ésta asintió y se sentó al lado de su madre. La pequeña empezó a llevar cubos de arena y la matriarca les daba la vuelta. Sasuke que estaba de pie, alejado de ellas, miraba aquella escena tan nostálgica y a la vez dulce que se presentaba ante sus ojos.

—¿Te arrepientes de haberte ido? —Cuestionó la voz del próximo Hokage acercándose al que consideraba su mejor amigo.

—No sabes cuánto, pero veo que te encargaste de cuidarla bien —contestó el Uchiha.

—Te lo prometí. No la habría dejado sola, solo tenía 16 años... te has perdido los momentos más importantes de la vida de tu hija, no la has visto nacer, ni has escuchado cuando dijo su primera palabra... —Intentó hacerle ver lo que había causado al irse—. He hecho lo que cualquier amigo haría por su amiga, pero ten presente que por tu culpa tu hija no ha tenido una figura paterna y la que yo supongo que es la persona que amas, no ha podido tener una buena experiencia de lo que es tener un hijo, porque tú no has estado a su lado. —Añadió mientras intentaba hacerlo entrar en razón—. ¿Vas a volver a la villa? —preguntó después de varios minutos en los que ambos se quedaron pensativos. Al no escuchar la respuesta del moreno, continuó—. Si no te vas a quedar no le des ilusiones a Sakura, porque tú no sabes lo que es estar toda la noche a su lado sin poder hacer nada para que deje de llorar y menos a Hikari, porque tu hija ya te quería sin conocerte. No le importa lo que seas o como seas, mientras que no te alejes de ella. —Finalizó acercándose a donde se encontraban madre e hija.

Al Uchiha solo se le presentaba una cuestión que parecía simple, pero que encontrar la respuesta no era tan fácil: ¿volvía a la villa y formaba una familia como siempre había deseado o continuaba con los planes que había establecido tres años atrás?

Bueno, aquí subí el segundo capítulo beteado y cómo ya os pedí, por favor paciencia... hago lo que puedo :)

*¡Tachán! ¿Qué os ha parecido? Bueno, ya sabéis como podéis darme vuestra opinión sobre este cap o sobre la historia en general, si tenéis alguna duda o queja también las acepto. Espero que os haya gustado ^-^, ya sé que hay un poco de OoC pero todo tendrá su significado. Gracias por leer mis locuras y hasta aquí he llegado, un beso;

Shira-san.

Pd: PASAOS POR MIS OTRAS HISTORIAS. Intentaré no tardar mucho con el próximo cap pero tengo otros proyectos.*