Capítulo 1

Estoy sentada en mi mesa en el Departamento de la Policía Alemana, en Berlín. En mi mesa yacen miles de papeles que he de rellenar porque son declaraciones del último caso que mis compañeros y yo hemos cerrado. De pronto suena el teléfono.

Ring.

"¿Algún policia solicitando la ayuda del departamento?"

Ring.

"¿Un caso de asesinato múltiple?"

Ring.

"Espero que no sea que una abuela ha perdido a su gato..."

Ring.

—¡¿Quiere alguien coger el puto teléfono mientras acabo con el jodido papeleo?! —grito, a todo pulmón, viendo que nadie pone fin a mis cavilaciones internas cogiendo el teléfono; mientras sigo rellenando el informe sobre el doble homicidio de la semana pasada. Al parecer funciona, ya que Simons corre a descolgar el aparato y acabar con mi mal humor— Gracias —farfullo, sin levantar la vista del papel.

Oigo el murmullo de Simons, quien parece estar atónito ante la noticia que le han dado. ¿Qué puede ser tan impresionante como para superar el demente violador de hace tres años? Parece estar escribiendo algo en un papel, muy rápido, mientras López se acerca a curiosear. Levanto la vista de mi trabajo y los miro a ambos, con expresión indagadora. Parecen notar mi mirada, por lo que López se acerca a mí y me tiende el papel en el que Simons ha garbateado con su letra casi ilegible algo. "Karl Heinz Schneider, desaparecido. Hotel Radisson." Alzo las cejas, cuestionando la veracidad de la llamada.

—Sí, es cierto —responde Simons, quien al parecer ha terminado con la llamada— Desapareció ayer por la noche, sin dejar rastro. Se cree que ha sido secuestrado, a pesar de que no había signos de pelea o de resistencia.

Antes de que pueda responder o añadir algo, sale el jefe del departamento; con evidente mal humor. Supongo que más nos vale resolver este caso con la mayor discreción, aún a pesar de que la premsa se acabará enterando cuando el lunes falte al entrenamiento... Me imagino las miles de excusas que pondrán antes de que los medios lleguen a la conclusión de que el Káiser ya no está en su lugar y llego a la conclusión de que hubiera preferido que este caso se quedara en otro departamento. No por nada, simplemente porque no me dedico a los secuestros, sino a los homicidios.

—Deja eso —ordena el jefe inmediatamente. Asiento y recojo los papeles— El caso de Schneider debe quedar en la más estricta confidencialidad y debe ser resuelto en la mayor brevedad. Tenéis todos los recuersos que necesitéis, pero repito: Daros prisa en resolverlo. No solo no conocemos su paredero, tampoco su secuestrador.

—Déjelo en nuestras manos, señor —respondo rápidamente. El jefe asiente y se marcha camino a su despacho, a terminar mi papeleo, seguramente. Cojo mi chaqueta y miro a Simons y López. Es hora de volver a la calle— Simons, conmigo al lugar de los hechos. López, pide una órden y registra las cámaras de seguridad. Empieza por la habitación en la que Schneider se alojaba y luego ve planta por planta. Por algún lado tuvo que salir, si es que no sigue en el hotel.

Ambos asienten. Cojen sus placas, al igual que yo, y nos dirigimos al lugar de los hechos. Otro caso más para mi equipo. No puedo creer que, tras cinco años, sigamos juntos a pesar de las múltiples opciones a ascender que han tenido este par. Son buenos polis, me alegro que estén en mi equipo. Por suerte, nadie ha abierto la boca aún y el lugar de los hechos está vacío de reporteros. Entramos en el hotel con total normalidad, como si fuéramos civiles más. López se dirije a la sala de control del edificio y Simons y yo cojemos el ascensor, hasta la quincena planta, lugar en la que los chicos del equipo se alojaban.

—Agente Tessa Writhe y el agente Ilhani Simons —me identifico ante el policia que tiene la zona acordonada— Venimos por el caso del secuestro.

El policia nos deja pasar y accedemos a la habitación 1512. El lugar está impecable. Pareciera como si las señoras de la limpieza hubieran puesto todo su empeño en limpiar, aunque claro, el partido del Bayern Munic contra el Berlín FC no ha terminado hasta las diez y, tomando en cuenta la conglomeración de gente, probablemente Schneider no hubiera llegado hasta su habitación sobre la medianoche. El entrenador, Schneider padre, un hombre duro y disciplinado, ha contado a la policia que la celebración de victoria se ha aplazado hasta llegar de vuelta a Munic, por motivos de seguridad. Repaso el informe que da dicha información. Al parecer, Schneider hijo llegó solo a la habitación y debido a que la planta quince era exclusiva del Bayern Munic, había sido innecesario que los guardaespaldas subieran con él.

—¿Algo interesante, Simons? —pregunto, al ver cómo se interesa por algo que hay detrás del mueble de la televisión. Parece que ha encontrado algo y me hace señas para que vaya a verlo— ¿Un lazo púrpura? —digo extrañada mientras lo cojo con mis manos enfundadas en guantes de látex— Parece de una mujer...

—Sí, aunque, ¿qué hace aquí? —se pregunta Simons mientras revisa lo que parece el historial de limpieza— Las señoras de la limpieza lo han puesto todo patas arriba para limpiar cualquier rastro que hubiera podido quedar.

—Llama a López y pídele que busque los antiguos huéspedes de la 1512 en un plazo de dos meses, centrándose en mujeres y niñas.

—Sí, Tessa —responde el hombre, buscando su móbil. Aunque antes parece que le suena a él y lo coje rápidamente— Simons. [...] Ah... [...] ¿Nadie? [...] No es posible. [...] Tessa quiere que busques los antiguos huépedes, mándame la lista. [...] De acuerdo.

—¿Y bien? —pregunto con una ceja alzada, esperando la corriente de información. Simons me informa que nadie, salvo el equipo de limpieza, ha tenido acceso a esta sección desde hace dos días. Solo se ha podido ver a Deuter Miller en una ocasión con una mujer que, tras entrar y pasar la noche hace dos días, se marchó por el mismo lugar por el que entró. Ni sospechoso, ni el plan del secuestrador... nada. No tenemos nada salvo un lazo de mujer que podría ser de otro huésped. ¿Cómo porras ha entrado aquí el secuestrador? Y lo más importante: ¿Cómo ha salido cargada con un hombre sin ser detectada? Simons espera otra orden, que no llega de mis labios. No tengo idea de por donde empezar— Vamos a interrogar a sus compañeros por si alguno lo ha notado extraño. Céntrate en si consumía drogas, quizás hemos dado demasiado pronto por sentado que le han raptado. Vamos.

Simons asiente y se dispersa, al igual que yo. Voy a arrojar algo de luz a este caso a la de ya.


N/A. Tessa Wright, Ilhani Simons y el agente López son creaciones de Amanecer tras el Acantilado.