Esperaba más de un review pero supongo que debe desarrollarse un poco más la historia antes de que pueda decirse algo. Estaría agradecida de poder recibir consejos y observaciones sobre los capítulos para mejorar el escrito, serían de gran ayuda.
El Valle de la Paz veía salir el sol luego de tres días y tres noches de lluvia. Durante ese tiempo todos los habitantes no tuvieron más remedio que aguardar en sus hogares hasta que el clima mejorara y aún cuando fue así, las calles terminaron inundadas impidiendo que los habitantes pudieran transitar libremente por el valle. Estas son malas noticias tanto para los padres que trabajan arduamente para que sus familias tengan lo necesario y para los niños que no pueden salir a jugar con sus amigos.
-Ooh… Creo que hoy no se venderán los fideos- Sollozó el vendedor a las puertas de un restaurante de fideos. El ganso, el señor Ping, no paraba de pensar en lo que la lluvia significaba. Temía que la situación trajera mala suerte al Valle de la Paz. Nunca antes había llovido tanto y a tan poco tiempo del festejo esperado por todos, pero sobre todo representaba una fecha especial para él y para su hijo.
El señor Ping entró al local. El lugar estaba impecable, listo para abrir las puertas a clientes que no llegarían ese día por las inundaciones. Las ollas e instrumentos listos para entrar en acción en cualquier instante, las mesas solas y los ingredientes frescos esperando para bañarse en el delicioso caldo de fideos que nadie como el señor Ping sabía preparar.
Sobre una de las mesas se encontraba un papel que anunciaba que la fecha se acercaba. El ganso tomó el papel entre sus alas y levantó la mirada al Palacio de Jade en la cima de la montaña. –Este será un gran año, hijo.
-El año del Dragón- Anunció Shifu a sus alumnos mientras desayunaban. Shifu es un Maestro del Kung Fu conocido por muchos alrededor de toda China, se encuentra al cuidado de los cinco furiosos y del Guerrero Dragón y es quien se encarga del entrenamiento de ellos. Su poder es solo igualable a su sabiduría y por ello se ha ganado el respeto de los habitantes del Valle de la Paz y de sus alumnos. –Al fin podemos celebrar junto al Guerrero Dragón. Aunque no fuera lo que esperábamos…
-¡Bárbaro!- Exaltó el panda al mismo que sorbía fideos.
-Todos los grandes maestros del Kung Fu se reunirán para el inicio del año más esperado por todos- Shifu suspira mientras le entrega a cada uno de sus alumnos un papel con el símbolo del Dragón de Agua. –Será la primera fiesta de año nuevo en la que el Maestro Oogway no esté presente.
-Maestro. Entendemos lo importante que es esta celebración. No lo decepcionaremos- Menciona Tigresa haciendo una reverencia seguida de los demás Maestros. Shifu les sonrió orgulloso y se marchó del lugar.
Había transcurrido medio año desde que Po junto con la ayuda de los cinco Furiosos detuvo la conquista de Lord Shen y protegieron el mundo del Kung Fu como se conoce para luego regresar a casa como héroes de toda China.
La relación entre el señor Ping y Po había fortalecido con el paso del tiempo y aún cuando no eran biológicamente padre e hijo era más fuerte el lazo que los unía como familia. Los Furiosos fueron de gran ayuda para Po que nunca antes se había sentido tan aceptado y apreciado, aconsejándole a todo momento y brindándole su apoyo.
Seis meses parece un largo tiempo, pero para los Maestros que todo el tiempo entrenaron para proteger al Valle y toda China de cualquiera que amenazara con destruir la paz de los humildes e indefensos habitantes, el tiempo transcurrió sin que se dieran cuenta y pronto sería el inicio de un nuevo año, el año del Dragón.
El año del Dragón es una celebración importante para el Valle, y lo es más ahora con el Guerrero Dragón presente.
-¿Escucharon eso? ¡Grandes Maestros del Kung Fu vendrán al Palacio!- Po se notaba emocionado por la noticia mientras que los demás maestros estudiaban con atención el símbolo del Dragón de Agua.
-Se supone que el Guerrero Dragón es la personificación del Dragón mismo- Comenta la maestra Tigresa mientras le mostraba su papel para que lo observara con cuidado. La figura del dragón resplandece con una majestuosa aura de poder.
-Pero no eres nada como el Dragón de Agua Po- Mono echó una carcajada y cayó al suelo de la risa. Grulla intentaba evitar que la risa se le escapara pero era inútil.
-No lo molesten, quizá no es un dragón pero representa todo lo que el dragón es- Los intentos de Víbora por calmar las risas de los maestros parecían tener el efecto contrario pues Grulla no pudo contenerse más y estalló en carcajadas junto con Mono. El Maestro Mantis, que observaba todo comiendo, saltó hasta Po.
-El Dragón de Agua representa la disciplina y la exigencia. Cualidades de las que careces- Mantis parecía ofrecer una clase sobre el significado del dragón.
-No es totalmente cierto. El Dragón también representa la honestidad y el carisma. Eres de buen corazón, por eso no hay mejor que tú para representar al Dragón de Agua- Víbora se sentía triunfante al notar una pequeña muestra de alegría en el rostro de Po. Sin embargo, no duró mucho pues Mono se levantó apoyándose en la mesa.
-El Dragón debe ser alguien atractivo y… con esa pancita que llevas- Grulla y Mantis no aguantaron las ganas de reír e inclusive Tigresa se forzó un poco para no mostrar seña alguna aguantando la respiración por unos segundos. Era cierto que Po aún estaba fuera de forma, pero a lo largo de este tiempo ha llegado a aceptarse como es y que su Kung Fu no sería el mismo ni tampoco tendría el mismo significado de ser diferente.
-Muy graciosos chicos- Les dijo resaltando el sarcasmo en su entonación. -Solo espero que las lluvias cesen para año nuevo.
La lluvia ha sido un suceso que tiene preocupado a todo el Valle. Los habitantes estaban a la esperaba de una respuesta pues, al nunca haber sucedido esto antes, no sabían que es lo que significaba y durante ese tiempo de lluvia, los preparativos para la llegada del año nuevo se detuvieron.
-El inicio del año del dragón traerá armonía y buena suerte- Agregó Tigresa sonriendo como gesto de buena voluntad a Po, quien le devolvió la sonrisa.
El cielo estaba gris, anunciando que pronto volverían las lluvias y en el restaurante del señor Ping ningún cliente se asomaba. Ya se había resignado por el día de hoy, nada se puede hacer cuando el clima está de esa forma. Para el señor Ping, preparar fideos es su vida, lo ha hecho desde siempre y no prepararlos por un día es lo mismo que dejar de respirar, su desanimó era evidente.
Cada año abre un especial en su restaurante de fideos, sin embargo este año sería la excepción. Lo único que le quedaba por hacer era esperar a que el año nuevo llegara para vender sus fideos especiales, era una tradición que comenzó con la llegada de su hijo Po. Es difícil para un padre aceptar que su hijo tiene que dejar el nido tarde o temprano y perseguir sus propios sueños, pero es parte de ser padre el apoyarlo cuando ese momento llega tal y como lo hizo y lo seguirá haciendo.
Tan absorto estaba en sus pensamientos que no escuchó que alguien golpeaba la puerta. La golpearon dos, tres veces más y entonces recobró el ánimo y corrió a prisa para atender a quien esperaba fuera un cliente.
-¡Bienvenido!
Nunca antes se había celebrado un año nuevo sin la presencia del Gran Maestro Oogway y para Shifu era difícil imaginárselo, él siempre estuvo a su lado para ofrecerle su sabiduría e instruirlo en la vida.
Shifu meditaba en una habitación con cientos de velas encendidas. Intentaba despejar su mente de todo pensamiento para lograr la paz interior. Mientras más intentaba olvidar todo, más recuerdos sobre su maestro se presentaban haciendo imposible la concentración. Lo intentó por unos minutos pero al darse cuenta de que no era posible en el estado mental en el que se encontraba, lo dejó. Con un movimiento veloz de manos extinguió las llamas de todas y cada una de las veladoras y caminando despacio hacia la salida se dio la vuelta y suspiró con tristeza.
Muchos maestros del Kung Fu llegarían esperando encontrar al Gran Maestro Oogway pero les recibiría con la mala noticia de que ya no se encontraba con ellos, esto hacía que Shifu se preguntara si podría representar a tan importante personaje en la reunión que celebrarían.
Los cinco Furiosos entrenaban en diferentes áreas. Mono practicaba su velocidad en los tubos de fuego. Es impresionante verle tan concentrado cuando por lo general está bromeando y riendo. Grulla y Tigresa se baten en un combate sobre la taza, los movimientos poderosos de Tigresa son evadidos por Grulla con mucha gracia y desviados usando sus alas pero se nota que le cuesta trabajo mantener el ritmo. Mantis medita en un estado de relajación total, aún con todo el ruido a su alrededor lograba concentrarse y dejar su mente en blanco mientras que Víbora y Po aguardan su turno para enfrentarse al ganador entre Tigresa y Grulla.
-Mis padres vendrán para año nuevo y festejaremos en el palacio- Le platicaba Víbora a un distraído panda que mostraba más interés en la imagen del dragón en el papel que sostenía. Grulla perdió el combate tras recibir un único golpe por la Maestra.
-Vaya que está de ánimo hoy- Decía sobando su pico y cediendo su lugar a Víbora que se arrastró con agilidad hasta la taza y se prepara para luchar. –Ten cuidado, no está midiendo su fuerza.
Tan pronto inició el combate ya había terminado, la agilidad de Víbora fue impresionante pero Tigresa controlaba mejor el pequeño espacio en donde se enfrentaban y no tuvo oportunidad alguna. Dos fuera y quedaba uno. Po escaló a duras penas la taza que se mecía por el aumento de peso en el extremo opuesto de la Maestra, pero Tigresa no se movía ni un poco ni perdía el equilibrio. El panda apenas logró subir al tazón cuando Tigresa ya había iniciado su ataque. El cuerpo de Po era demasiado grande como para esquivarle hacia los lados por lo que retrocedía bloqueando la lluvia de golpes secuenciales que la Maestra le arrojaba.
-No solo te defiendas, atácame- Aplicaba más fuerza a sus golpes pero Po no podía atacar pues un descuido podría costarle el combate. Sin importar que fuera lo que intentaba, la oportunidad de un contraataque no se presentaba. Un puñetazo directo al estomago que bloqueó apenas a tiempo seguido de una patada dirigida a su costado fue todo lo necesario para hacerlo caer dentro del tazón. Tigresa resultó vencedora. –Necesitas practicar más. No has mejorado mucho últimamente.
La Maestra bajó del tazón y se marchó del lugar. Po sabía que lo que le dijo era cierto. Si quiere estar a la altura de Tigresa y ser merecedor del título de Guerrero Dragón tendrá que seguir entrenando y esforzarse más.
El señor Ping abrió la puerta del restaurante y le dio la bienvenida al primer y probablemente único cliente del día. Frente a él se encuentra un tigre de baja estatura y que usa una vestimenta oscura con un collar de cadenas. El pequeño está cubierto en lodo de pies a cabeza como si hubiera jugado bajo la lluvia todo el día y su mirada resalta sobre todo lo demás, con ojos de color del oro.
-Fideos- La expresión seria que mostraba le hacía lucir más maduro a como se pensaba dando la impresión al señor Ping de que no trataba con un crio cualquiera.
