-Vic esta sumamente sorprendida(?)- 8'D Vaya… no pensé que fueran a comentarme esta historia, de verdad es maravilloso saber que ahí gente que le gusta esta pareja tanto como a mi w eso me motiva a seguir, muchas gracias por los pequeños comentarios, apreciativos que hacen feliz a esta pobre diabla XD
Aclaro que este Fic es familiar, pues aparte de ser para mi esposa [Aniel Ryou] Es para amigos, pero ahora para ustedes también :3 aquí les traigo el segundo capitulo y espero que les guste, lamento mucho si manejo algo OOC a algún personaje XD perdonen mi horrible ingles y el Berwaldés(?) que puedan encontrar, espero que sigan apoyando esta historia y prometo pronto el tercero y los demás XD
Para cualquier duda o aclaración, pueden dejar un comentario o contactarme.
NOTA: Quizás hable mal de algunos personajes, no lo se, tratare de no, pero por favor, pido tolerancia, dado que el DenSu es mi pareja favorita y yo respecto a las demás parejas, los manejo a mi punto de vista, probablemente quede un poco OOC en algunos caso. De todas formas gracias por leer. Dedicado a mi bella esposa Aniel Ryou.
Disclaimer: "Hetalia Axis Power/Word Series" Ni ninguno de sus personajes me pertenecen, eso si, la historia [o esta cochinada] si me pertenece, no tengo miedo de que la plagien XD pero de todas formas están advertidos.
Advertencias: Probablemente Lemon, heterosexual, Yuri y Yaoi. Lenguaje un poco obsceno. Por todo lo demás, mis fumadas (?)
También, algunos personajes no tienen nombres humanos por lo cual me tome la libertad de tomar prestados algunos, no son tan originales pero sirven, si has leído hasta aquí, te lo agradezco mucho y ya no te perturbare más XD
Agradecimientos especiales a: Eirin Stiva, MyobXHitachiin, Nizei, Neeli-chan, Aniel Ryou, Ely-chan, Lowey y Jo :3
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By Victoria Schinkovinu
Al abrir los ojos, él primer pensamiento que le llego a la mente fue que necesitaría un café negro bien cargado para esa nueva mañana… No quería levantarse, pero debía hacerlo, quizás estaba un poco paranoico, ¿Pero quien no lo estaría si tenías una criatura extraña debajo de tu mismo techo?
Decidió levantarse, demorándose todo lo que se podía demorar una persona en vestirse y arreglarse, camino hasta la puerta, todavía no muy seguro de si quería salir de la comodidad y seguridad de su recamara… Negó la cabeza para borrar este pensamiento… abrió con cuidado la puerta, asomándose por el pasillo… la otra seguía cerrada. Bien… Suspiro aliviado… y salió del cuarto.
— Buenos días… —susurro una voz, que en el silencio se escucho clara y fuerte. Su mano se cerro fuerte alrededor de la perilla, estuvo casi a nada de volver a abrirla y huir a la seguridad de su reconfortante recamara, pero lo disimulo bien. Cerró los ojos.
Cuando volvió a abrirlos miro al otro hombre, este estaba al final del pasillo, cruzado de brazos, observándolo. Frunció al ceño al ser observado, por lo regular, siempre era al revés. Asintió con la cabeza, correspondiendo al saludo, él rubio le sonrió, giro sobre si mismo y desapareció a un punto impreciso de la casa.
Genial. ¿Es que acaso se lo iba a tener al otro apareciendo y despareciendo por ahí en los momentos menos oportunos? Frunció él ceño, esto era lo que se llamaba, invasión del espacio personal, o acoso. Gruño, escuchando un ruido en la cocina, eso no le dio tan buena espina, intento no correr cuando se apresuro a ir a saber a que venia todo…
Su intruso, ¿Quién más si no él? Estaba de pie, en medio de su cocina, asaltando su refrigerador, hurgando entre sus cosas y por si eso fuera poco, usaba uno de sus vasos y se estaba terminando su leche.
Carraspeo. Logrando captar la atención del otro. Aunque a todo solo alcanzo a gruñir.
— Espero no te importe —él otro se le había adelantado. Cerro él refrigerador y volteo a ver lo con una sonrisa burlona en los labios.
Sin explicaciones, ni disculpas, ni justificaciones, ¿Qué pretendía?
— ¿'sta bu'na? —comenzó en cierto tono de molestia, que pretendía llegar a un buen sarcasmo.
— Deliciosa… —comento él rubio del cabello despeinado, antes de salir hacia la sala.
Gruño por segunda vez, sintiéndose a la vez un poco impotente. Era seguro que no iba a dejar que él otro impusiera ningún tipo de autoridad en su casa… él había llegado primero, por supuesto, por ende debía de dejar bien claro quien iba a mandar ahí ¿No? Se froto las sienes con impaciencia. Debía hablar seriamente con… él… pero no ahora…
Retomo su plan original… solo modificando levemente por él hecho de que; ahora iba a beber su café negro bien cargado para esa nueva mañana, sin leche…
¿Cómo? ¿Cómo había terminando de esta forma? ¿Por qué y cuando?
Todo comenzó a las 4 de la mañana del día anterior, hacia apenas unas cuantas horas… Cuando por un extraño insomnio no había podido conciliar él sueño, dio unas cuantas vueltas por su cama sin conseguir nada, suspiro resignado y decidió adelantar sus planes para ese día, normalmente los domingos salía a correr por él parque a las cinco de la mañana, nada iba a perder con hacerlo una hora antes… o eso pensaba…
Se alisto y estuvo listo para salir de su casa, ¿Cuánto tiempo llevaba en ella? Apenas unos tres días, no mucho, pero le gustaba, recién se había mudado a esa ciudad por cuestiones personales y se sentía conforme y satisfecho con lo que había encontrado. Por momentos le llegaba la nostalgia, pero disipaba esos pensamientos, siempre teniendo la mente ocupada. Como por ejemplo ahora.
Salió de su casa, asegurándose de cerrarla bien por cualquier cosa, quizás de regreso podría compara algunas cosas para desayunar… Bostezo un poco y se estiro, nada ganaba con quedarse acostado en la cama… Tenia una amiga que le había dicho que se consiguiera una mascota, un gato era más sutil que un perro, pero quizás él perro podría hacerlo sonreír, recordó que le había dicho alguna vez.
No necesitaba animales en su departamento, el estaba bien… No se sentía solo…
No claro que no…
Camino hasta él elevador, presionando él botón para llamarlo a su piso, le sorprendió él hecho de que la puerta se abriera tan rápido y…
— Is here… —su vista se centro en el primero que hablo— ¡Ah, Dan, cuidado!
Reprimió un quejido cuando otro le saco él aire. Estuvo a punto de meter las manos, pero escucho al otro gruñir y parpadeo confuso. Unos ojos azules lo miraron con molestia y sintió que la respiración se le iba por un segundo. Lo miro fijamente, con su expresión de siempre, que normalmente intimidaba a un sin numero de personas al momento, pero a todo, miro con cierta incredulidad como él otro le sostenía la mirada aun y por si eso fuera poco creíble todavía, le sonrió.
¿Podía alguien ser tan… extraño? Continuaba mirándolo, iba replicarle semejando escudriñamiento…
— No te preocupes… —¿le hablaba a él? Por poco se sonroja cuando esos ojos bajaron por su persona— Al parecer, nosotros somos él obstáculo… —Entonces él otro movió las maletas, en una innata advertencia y así fue, por que al momento tuvo que hacerse a un lado para no ser atropellado. Gruño ante esto, ¿Cómo se atrevía?
— Ah perdón… —dijo él rubio y no le quedo la menor duda de que pretendía ser molesto, por si eso fuera poco, seguía mirándolo… ¿Quiénes eran esos sujetos? ¿A dónde iba con tantas maletas? ¿Alguien le diría algo si decidía ir a golpear al del pelo parado? ¿Zarandearlo un poquito?
Que extraño… Decidió por su salud mental, ignorarlos y se metió dentro del elevador, marcando su piso. Las miradas del otro le habían dejado una sensación extraña, al estar parado de frente veía la ultima puerta que era la de su departamento, los rubios iban llevando las maletas, ¿A dónde iban? ¿Serian parientes de algún vecino? No recordaba ninguna residencia vacía o disponible en el edificio, le dio curiosidad y se quedo un momento presionando el botón par mantener la puerta abierta.
El de los pelos parados reía, mientras hablaba con el de lentes, este buscaba dentro de sus bolsillos, quizás las llaves… Entrecerró los ojos, pareciéndole un poco extraño él hecho de que estaban de pie muy cerca de su casa… Quizás era su imaginación…
Ambos se giraron a la puerta. No a la de al lado, como había pensado. No en la de enfrente, como después deseo. Exactamente. Su puerta.
Oh por todos los dioses… que fuera su imaginación. Quito el dedo del botón.
Se quedo estupefacto cuando miro como abrían su puerta y se metían en su casa. En este momento la puerta del elevador término de cerrarse a casi nada de aplastarle la nariz, miro los botones y comenzó a aplastarlo con un poco de paranoia.
No, no… ¿Qué?
Eso era imposible, dos sujetos rubios, con sonrisas tontas, con maletas, que jamás había visto en su vida. Se estaban metiendo en su casa… frente a sus narices… ¿Cómo rayos…?
Apenas las puertas se abrieron salió disparado corriendo a su departamento, se azoto contra la puerta y antes de pensar cualquier otra cosa, la abrió de golpe, entrando en su casa, alcanzo a escuchar parte de la conversación de ambos tipos…
— ¡Pues incluso esta amueblado…! ¡Great! —el de lentes se interrumpió y volteo a ver con bastante sorpresa al sujeto tenebroso frente de la puerta— Ah… hola… ¿Podemos ayudarte en algo? —volvió a sonreír, con naturalidad.
Asintió con la cabeza varias veces, pero luego se detuvo. No debía explicarles nada a estas personas. Para nada.
— ¿Q' hac'n 'quí?
El que más le desagradaba, si, el rubio que parecía borracho, arqueo una ceja y se cruzo de brazos.
— ¿Qué haces tú aquí? Esta es mi casa… —dijo bastante seguro, cosa que lo ofendió.
— No… —negó con la cabeza y se planto frente a ellos, mostrando cuan alto era— 'sta es mi c'sa… —no tenia ni la más mínima idea de que rayos estaba pasando, pero lo iba a averiguar… y si no… No importaba que fueran dos, seguramente podría con ellos, ¿Verdad?
— ¿Qué? —protesto él del cabello pelos de escoba, acercándose a su persona, mostrando desafío en su mirada— No. Esta es MI casa —dijo en un tono que no aceptaba replicas, ahora miro a su compañero, frunciendo él ceño— ¿Qué significa esto Alfred? —al final, el desconcierto también le había ganado.
También lo miro, con el ceño fruncido, lo cual le daba una apariencia más amenazante.
Alfred se las vio negras. Rio nervioso y se acerco con cautela al más alto.
— I don't know, wait… —le dijo a su amigo, antes de dirigirse a él— Perdona… Soy Alfred F. Jones… ¿Dices que esta es tu casa? —el hombre alto miro su mano, ahí se dio cuenta de que el rubio tenia un juego de llaves idénticas a las suyas, estuvo tentado a arrebatárselas— Debe haber un error, thishousebelongsto myfriend...
Negó con la cabeza, gruño, haciendo retroceder a Alfred.
— 'stán locos, fu'ra de 'quí… —ordeno con voz dura y avanzo hasta las maletas, pero alguien se la había puesto enfrente.
— No te atrevas a tocar mis cosas… —dijo él señor sonrisas, tallándose una mano.
El más alto se detuvo, y lo miro mal. Se sintió un poco nervioso, no era una persona agresiva, estar entre esos dos tipos, como le sucedía con la demás gente, lo cohibió un poco. Pero no podía mostrar una actitud débil, menos frente al extraño que parecía sostenerle la mirada. Eso era… Raro…
— Tranquilos… calm… Dan, cálmate, ¡El héroe esta aquí y se encargara de solucionar este malentendido!—se apresuro a decir él rubio de lentes— Esta claro que aquí ahí un error… ¿Por qué no mejor nos sentamos a hablarlo? —rio para aligerar el ambiente.
Si, claro, ¿En su sala?
— Ni h'blar. Fu'ra de 'quí… —retomo su andar y los paso de largo, esta bien, no iba a golpearlos… quizás… de momento… Se froto las sienes tratando de calmarse. No era una persona agresiva, no lo era, menos con sujetos faltos de facultades mentales.
— ¡Solo si me sacas…! —replico 'Dan'.
Basta. Hasta aquí llegaba su paciencia. Estuvo tentado a responderle; Claro, con mucho gusto… Girando, dispuesto a pescarlo por los pelos de escoba, sonrió levemente ante este nuevo apodo… Pero no, tampoco era momento de bautizar extraños… Ese rubio en especial no le agradaba nada. Alfred los interrumpió por segunda vez.
— ¡Oh please! ¿Es que acaso somos animales? —este estiro las manos, buscando alguna forma de colarse entre ellos.
Ustedes si, pensó él sueco, pero se ahorro sus comentarios.
— Vivo 'quí d'sde h'ce tres dí's… —sus palabras salieron toscas y apresuradas, no estaba acostumbrado a tratar mucho con la gente, menos con lunáticos.
— ¡Alfred, explícame que hace Shreck en mi casa…! —lo señalo, como si no fuera una falta de respeto hacer eso— Ahora. ¿Qué esta pasando aquí?
Ah… ¿Es que también daba ordenes?
— Esa es una buena pregunta, Man… —se paso una mano por el cabello confuso— ¡Lo tengo! —chasqueo los dedos— Llamare a Iggy~
— ¿A quien? —preguntaron 'Dan' y él casualmente al mismo tiempo.
Sus ojos volvieron a encontrarse, él lo miro severa y duramente. Su expresión normal, aunque no fuera conscientemente, intimidaba, pero ahora lo miro con marcada molestia, nunca antes había buscado intimidar tanto a alguien…
Para aumentar su frustración, el otro ni se inmutaba. Muy a dentro de si, esto le inquietaba y sorprendía.
— No. N'die más 'quí. Fu'ra. —repitió, buscando dentro de sus bolsillos, para sacar su propio teléfono notando como él de lentes hacia lo mismo.
— ¿Llamaras a la policía? —la sonrisa regreso a los labios del pelos de escoba, como si aquello fuera muy chistoso. Pensó que eso no era tan mala idea…
— No, —no estaba seguro de que sentido tenia el responderle— Si no al c'ntrol de pl'gas… —eso seria más conveniente, sonrió internamente ante esa idea— T'ngo dos…
— ¡Espero que mylove me conteste~! Es bastante temprano… ¡Hahahahaha! —miro su reloj de mano, en efecto, un poco más de las 5 de la mañana…
Apresurándose a marcar el teléfono, por supuesto que contactaría al proveedor de la casa, el no tendría problema para correr a esos sujetos de ahí, confiaba plenamente en el, era un hombre educado y de buen porte, había entrado en confianza apenas verlo.
Muy sensato, claro. Recurriría a él… le había dado su numero privado para emergencias… Esta era una de esas… Le respondería, seguro que si.
Después de un rato esperando 'algo' le respondió.
"…Esta llamando al teléfono de Arthur Kirkland, por fuerzas mayores a mi, no puedo atender ahora… Deje su mensaje y me comunicare con usted lo antes posible. Gracias"
Hmp…
Seria molesto y poco educado seguir insistiendo, pero el de los pelos parados mira sus cortinas, caminando hasta ellas, mientras las examinaba, sonriendo levemente, eso no le gusto, por lo cual volvió a insistir. Era una emergencia. Debía responder.
— Me marca ocupado… —escucho vagamente que decía él rubio de lentes.
Siguió insistiendo, apenas sonaba la contestadora colgaba y repetía la acción. No era propio de él hacer estas cosas, quizás se debía a la paranoia que lo distraía al verse rodeado de gente. Además, no quería dejarle un mensaje, no era muy bueno hablando, cuando el otro le contestara le murmuraría cosas y esperaría a que le entendiera y acudiera a su ayuda(?).
Un gruñido lo desconcertó.
— "damnt… ¿Bueno?" —le dijo una voz un tanto molesta— "¿Tiene alguna bendita idea de que hora es y a quien esta llamando?" —no le dio tiempo de decir nada y ya quería colgar el teléfono nuevamente… hubo una pequeña pausa, en el otro lado de la línea volvieron a gruñir— "¿Y bien, Berwald? What'shappening?—preguntaron mordaz y cortante.
— Ah… —abrió la boca pero de esta no salió sonido alguno, noto que a la distancia él señor sonrisas lo miraba, esto lo hizo decidirse mejor— T'ngo un pr'blema…
— "¡Vaya! A mi se me tapo él drenaje, ¿Pero no estoy llamando al plomero a las 6 de la mañana, right?—rio encantadoramente y recupero el tono neutral— "¿Qué es?"
— Yo… —bien, esto era bastante incomodo, y cada vez estaba más nervioso— Hay g'nte en mi c'sa… —mientras hablaba murmuraba bajito e intentaba avanzar hacia un lugar donde no se escuchara su conversación 'Privada'— 'xtraños, y ti'nen mal'tas —agrego para que entendiera la gravedad de la situación(?).
Hubo otro momento de silencio.
— "Berwald… call thepolice… Nos veremos mañana a primera hora, se lo prometo." —y sin más le colgó.
Despego el teléfono lentamente de su oreja y lo miro como si no de repente hubiera cambiado de color o algo similar, de fondo se escucho una molesta risita, miro al responsable de la misma y gruño, sintiéndose un poco tonto y avergonzado. Maldición.
— ¿Llegara el exterminator? —pregunto con marcada burla. No le respondió.
— I do not understand! ¿Por qué no me responde, Man…? ¿Con quien se marca a estas horas? —dijo un predecible tono de molestia, casi se mostraba celoso— Lo llamare al otro teléfono, apago él común…
Berwald, se pregunto por un momento a quien estaría llamando con tanta urgencia, ¿Su novia? ¿Quizás por eso el tono de molestia? No entendía mucho de eso…
— ¿Hm? ¡Oh, ya! —su expresión se ilumino— Darling~ ¡Soy yo! ¡Hahahaha! weresleeping? —pregunto con un leve tono de sospecha— Ohhh ya veo~ ¿Entonces me esperabas? Why you turned off the other phone? —más silencio, para después reír— Supongo que muchos clientes están algo locos, ¿Eh…? Yeah… yeah… todavía estoy con él… —los silencios se prolongaban— Ya se que es tarde… ¡No estoy borracho! —a continuación hizo un gesto muy infantil— De hecho darling… Te llame por eso mismo… —los ojos a través de los lentes se encontraron de nuevo, el ya estaba más tranquilo, aunque quizás el otro interpreto que estaba molesto cuando bajo más la voz al hablar— Hay… un pequeño problema… tenemos un sujeto aterrador y extraño en este departamento…
…aterrador y extraño… ¿Cuántas veces había escuchado eso? Miro hacia otra parte…
Noto que alguien lo miraba también, giro levemente el rostro para ver unos ojos azules mirándolo pensativamente, frunció levemente el ceño. Seguro ese también pensaba que daba miedo o algo por él estilo… Estaba un poco cansado de… escuchar siempre… eso…
— ¿Iggy? ¿Iggy? ¡IGGY…! —otro silencio— ¿Por qué te quedaste tan callado…? ¿Eh? ¿Vendrás? ¡Great! Esta bien, cariño~ Aquí te esperaremos~ —y sin más colgó, dejando otro incomodo silencio en la sala— Arthur dice que vendrá para arreglar las cosas… No te preocupes, Dan… —sonrió a su amigo— ¡Supongo que esto es un mal entendido…!
Su cuello giro 90 grados hacia 'Alfred', en una velocidad impresionante(?).
— ¿Q' dij'ste? —susurro, avanzando hacia él otro y haciendo que retrocediera.
— ¡Hey, HEY! ¡No te lo comas! —Claro, que él otro no se podía quedar quieto… Lo miro mordazmente— Si te atreves a tocarlo… te ira mal… —sonrió él rubio— El es él novio del dueño de esta casa… —dijo bastante seguro de sus palabras— MI casa…
— ¿Arth'r… K'rkl'nd…? —ignorando lo anterior, ahora estaba estupefacto.
— Yeah~ My future husband~ —rio más, y 'Dan' después de un rato se unió a sus risas— Y tú vas a ser el padrino, Dan… —ahora rio solo, por que él rubio casualmente se callo.
No comprendo nada… Se dijo en silencio Berwald Oxenstierna.
Cuando Arthur Kirkland, llego al edificio, su intención más grande era llevarse a su novio de regreso a casa y cobrarle las horas nocturnas no aprovechadas(?). Todo estaba muy silencioso, para ser las 6 de la mañana, apenas y se notaba el movimiento en la ciudad, llevaba consigo unos papeles… Que molesto, había cometido unos cuantos errores pero ahora esperaba solucionar todo lo antes posible.
Subió por el elevador, cuando las puertas se abrieron lo primero que pudo notar a la distancia fue… bóxers… Sus gruesas cejas se arquearon hacia arriba con desconcierto, se acerco más para mirar, en efecto… Eran bóxers regados por el pasillo, un ruido capto su atención, miro la ultima puerta del pasillo y corrió… literalmente, hasta ella.
Lo que vio no le gusto nada…
La puerta estaba abierta. Alguien se quejaba. Había ropa regada por el piso, una taza rota, una silla volteada y unas cortinas feas en medio de la sala…
— ¿What the fuck…? —comenzó…
¿Qué era lo peor? Había tres personas en un sillón forcejeando, y en medio de esas dos estaba SU novio, quejándose, gruñendo, sacando las manos y obviamente intentando salir de entre esos dos… Sintió que la sangre le hervía…
— ¡ATRÁS BITCHES! —camino enardecido, como pocos lo había visto, hasta ellos a grandes zancadas, pateo una maleta y tomo a su novio de un brazo sacándolo de un tirón— ¡DEJENLO! —acto seguido lo abrazo y retrocedió murmurando cosas extrañas.
— ¿Arthur? —el americano tardo un segundo en reaccionar— ¡No, amor! ¡Lo que no quiero es que…! Oh… tarde…
Volteo a ver el sillón, su inquilino, a quien solo había visto hace tres días giraba en el sillón con otro sujeto que reconoció como él danés. Cayeron al piso y al parecer peleaban por ver quien permanecía arriba, Berwald tenía una mano enredada en los cabellos rubios y los tiraba, mientras lo atravesaba con la mirada. Dan, por su parte, ya le había roto la camisa y ahora procedía por tomarle el cuello. Mientras le lanzaba una mirada igual, mortal y feroz sin ceder.
Los miro por un momento, y luego se giro a su novio. Resumen… le dijo con los ojos.
— Ehmm… ok… listening… Resulta que después de llamarte, les dije que tendrían que esperar un poco por ti… Ambos accedieron, pero entonces Dan sugirió que tomáramos algo —rio y jugaba con sus dedos de forma infantil— Se levanto y fue a la cocina… isthatitwasnotright... —se encogió de hombros— Igual Berwald no dijo nada… Pero Dan no regresaba… —rio nervioso— Berwald se levanto y yo también, entramos a la cocina y Dan estaba leyendo unas cosas… —levanto ambas cejas, como si no comprendiera— Aun no se que era, pero a Berwald no le gusto eso y camino hasta él… luego se rompió la taza… y…
— Claro, tenia que ser tu amigo… —él idiota, pensó pero no compartió. Se giro hacia los otros que ya estaban rodando hasta el otro lado de la sala y dijo con autoridad— ¡Dejen de revolcarse en el piso como animales! thatindecent…
Por primera vez, Berwald reacciono, ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué había permitido que jugara con su cordura hasta esos extremos? Analizo la situación y se sintió avergonzado de si mismo. Miro hacia abajo al rubio que lo miraba todavía dispuesto a seguir la contienda, estaba más despeinado y con la respiración agitada a causa del forcejeo, pero el no estaba mejor, sin soltar el agarre al cuello de su camisa, elevo la mano y se acomodo los lentes. El otro gruño. Lo miro por un momento y se permitió una casi impredecible sonrisa. Dan entrecerró los ojos… Entonces paso algo extraño.
No había notado la posición en la que estaban, solo hasta que sintió como él otro al removerse echaba el cuerpo hacia delante, entonces le llego una caricia un tanto extraña que provoco que todo su cuerpo se estremeciera letalmente. Estaba encima de él, Si. Pero sus piernas se sostenían a los lados de su cuerpo, no se había dado cuenta. Nervioso, intento quitarse, pero fue tomado por la ropa provocando que giraran una vez más, ahora con él danés encima, invirtiendo las posiciones mientras le sonreía de una forma extraña. Se estremeció.
— Cuando terminen de hacer eso… podríamos solucionar el problema de la casa…
Mierda…
Se sonrojo y a parto al otro de un empujón. Dan sonrió, pero no se rio, tampoco puso resistencia alguna, simplemente se quito, sin dejar de mirarlo… ¿Qué rayos había sido eso? Miro a las otras dos personas en el cuarto y se arrepintió en el acto. El de lentes los miraba de forma extraña, algo rojo… Quien sabe que pasaba por su cabeza(?). Y él ingles simplemente estaba de brazos cruzados, con una expresión huraña, mirando hacia otro lado…
¿Qué aspecto tenia él? Mientras se levantaba se miro… Se cubrió a si mismo sintiendo un poco de frio… ¿En que momento había perdido el suéter? La camisa que tenia abajo estaba rota por el cuello y ahora tenia forma de saco con una sola manga. Eso era vergonzoso… Miro a sus 'invitados' y retrocedió un poco mientras murmuraba un 'Voy a cambiarme' y se encerraba en su cuarto.
Americano e ingles, miraron al danés.
— Eres un idiota… —se apresuro Arthur a decir para ser el primero del día(?).
— Siempre es un placer verte, Cejas… —gruño a su 'saludo', para comenzar a buscar su ropa por el piso, él loco ese al ver el pequeño accidente con la taza había optado por tomar sus maletas, claro que él también… entonces se abrieron y…— Alfy, estas pisando mi corbata… —se inclino en el piso y movió uno de sus pies para tomar lo mencionado— ¿Me ayudas?
— ¿Yo? ¿A tocar tus sucios calzones? No way...
— Le hablaba a Alfred, pero gracias por aclarar… —quito una camisa debajo de sus pies de forma agresiva, provocando que por poco se resbale— ¡Y mis calzones están limpios!
— Tranquilos~ —rio Alfred, divertido con la escena— Yo te ayudo… —se inclino en él piso para ayudar al danés.
— ¿Por qué no usas unos guates amor? Podrías pelarte las manos o algo peor…
— Los guantes los debería usar cuando te acaricia la cara…
— ¿Qué dijiste, Dan? No pude oír bien, —sonrió— Andaba pensando en el problema de esta casa… Que se suponía era tuya… —busco un lugar donde sentarse y así lo hizo.
Huy, golpe bajo. Los siguientes insultos se los ahorro mentalmente.
Berwald, el 'actual' dueño de este departamento, no se encontraba en muy buena posición que digamos. Necesitaba un café para despejar las ideas, ya se había cambiado y no quería salir de su recamara… ¿Qué esta pasando? No terminaba de comprender como es que su día se había modificado tan drásticamente, él esperaba un día normal, común y monótono. No él que unos rubios abordaran en la que se suponía que era su casa. No que un rubio pelos de escoba hubiera intentado golpearlo. No que el otro sujeto fuera novio del proveedor de esta casa. No que él proveedor de esta casa conociera a esos dos lunáticos. Miro sus cosas. El lugar le gustaba mucho, y estaba bien para él… No quería irse. No debía irse.
Se levanto.
Cuando llego a la sala, su casa se veía un poco más decente, ya no había ropa regada y alguien se había tomado la molestia de recoger los cristales del piso… Sus 'invitados' estaban sentados en los sillones, solo tenia dos, la 'pareja' estaba sentada en uno… Entonces por ende él rubio debía de estar en…
— Disculpa~ —apenas lo miro se levanto del sillón. Esto lo extraño, no pensaba pedirle que se quitara, aunque tampoco se iba a quedar a su lado… Negó con la cabeza y se quedo parado frente a todos— Como gustes~ —tampoco se sentó, pero si se recargo en el respaldo del sillón, soltando un bostezo profundo…— Bien Cejas… —comenzó— Explícanos que pasa… y que no sea tan aburrido o me dormiré…
Arthur lo miro mal, después se giro a mirarlo al anfitrión de la casa.
— Berwald, —comenzó, y por el tono que uso no le dio buena espina— Me temo que he cometido un error… —saco unas hojas y comenzó a acomodarlas, su novio lo miraba con curiosidad— Resulta que entre las muchas cosas que tengo que hacer, que se me juntaron, no estuve pendiente de ese percance… whatever… —aquí miro al rubio pelos de escoba y añadió— Le prometí esta casa a dos personas… —suspiro— Se suponía que estaba para él amigo de mi novio Alfred, llegamos a este acuerdo desde hace 6 meses atrás…
— Por lo tanto la casa es mía… —comenzó el danés sonriendo con arrogancia.
¡¿Qué? Tenia que decir algo…
— P'ro… —comenzó, con la mirada frustrada, aunque se vio interrumpido.
— No Dan… —él ingles estaba… ¿Sonriendo?— Te prometí la casa… Pero Berwald ya me pago… Supongamos que la cosa queda en que olvide el contrato pasado que teníamos… Entonces la vendí… Como lo hago con todas las casas…
Ah… bueno… eso estaba… Bien, ¿No? Se sintió alegre. Se quedaba con la casa.
— ¡¿QUÉ? —la sonrisa se borro de sus labios y rodeo la mesa para llegar a la pareja— No puedes decir eso… La casa es mía, ¿No? Te firme no se que tantas cosas… Busca en tus papeles… —señalo las cosas en sus manos, pero el inglés continuaba sonriente— No haces esto para molestarme… ¿Verdad? —entrecerró los ojos.
— Por supuesto que no, Dan —él que hablo fue Alfred, pero también miro preocupado a su novio— Pero Arthur… Yo te lo estuve recordando los últimos días… ¿Cómo es que lo olvidaste? ¿Dónde va a vivir Dan?
— Yo p'ge la c'sa… —dijo por fin el sueco, aunque quizás fue ignorado.
— Puedo conseguirle algo ahora… —el ingles se encogió de hombros— I'm notsosure... Unas cuantas llamadas y tendrá donde dormir hoy, tampoco vamos a dejar al pobre Dan en la calle… —miro a su novio y lo acaricio del rostro— Sabes que estuve ocupado… También me vengo enterando de esto hasta ahora… Discúlpenme, negocios son negocios. Te lo recompensare Dan… —acomodo más papeles— ¿Te parece algo al otro lado de la ciudad, cerca de la playa? —su sonrisa era un tanto extraña, se notaba que lo estaba disfrutando.
El danés temblaba, a Berwald le sorprendió que todavía no mordiera nada o a alguien.
— Bu'no… —dijo por ultimo, no muy seguro de que hacer ahora, la casa era suya ¿No? Al parecer había ganado… o algo por el estilo…— Gr'cias… —asintió con la cabeza mirando al inglés.
— Si. Gracias. —agrego él rubio, constipando las palabras, Berwald lo miro por un momento, ahora le daba algo de… pena… Pero hubiera sido peor, el ya estar en un lugar instalado y que luego te hubieran sacado, ¿No? Además ese hombre tenía algo extraño, se estaba, ¿Controlado?— Entonces… ¿Cuando nos vamos? —sorprendiendo a todo mundo, el rubio sonrió.
— Podemos conseguir un hotel para ti mientras te reubico… —comenzó él de ojos verdes, entrecerrándolos, un poco desconfiado. Dan rio.
— Por la noche de hoy no me preocupo~ —avanzo hasta su amigo de lentes y lo levanto, tomándolo del brazo para después abrazarlo— ¿Verdad que no, Alfy? La noche es larga todavía… ¿Qué me decías que había en tú sótano?
Berwald noto que mientras la cara de Alfred se iluminaba la de Arthur parecía opacarse al grado de ponerse blanca, abriendo mucho los ojos, parecía casi un fantasma.
— ¡Pero claro que si amigo! Why didn't I think before? Nuestra casa es muy grande, ¿Ya te dije, no? El sótano lo tengo lleno de cosas divertidas e incluso pensábamos en una piscina… —sus caras no podía ser más radiantes, en especial la del danés que miraba con un poco de maldad por encima del hombro de Alfred para ver a Arthur.
— Ok, I get it... —musito el ingles, el sueco giro lentamente el rostro hacia él, que volteo a verlo… con un mirar firme y serio.
Oh, oh…
— Ahora que me doy cuenta… —continuo elevando la voz y sacando de entre las hojas una en especial— ¡Vaya! ¡Mira nada más! Aquí esta tu contrato Dan… You're right... —se llevo una mano al mentón como si lo meditara mucho, entonces miro a Berwald— Legalmente la casa le pertenece… ¿Quieres el reembolso en efectivo o un cheque?
No sabía como era su rostro, quizás no se reconocería, solo sabía que estaba pálido, y no podía cerrar la boca, tampoco emitir palabra alguna. ¿Le faltaba él aire?
— ¿Q'…? —articulo sin aire.
— Honey~ —hablo Alfred— B-but… I don't understand… ¿Vas a dejar a este hombre fuera? —intento susurrar bajito, pero de todas formas todos se enteraron.
— Si tú amigo procede con inteligencia… Puede demandar… —susurro de igual forma.
Estaba estático, no terminaba de creer todo, ¿Cómo era posible que le dijeran una cosa y en el otro instante la cambiaran? Son un montón de gente extraña… Busco al pelos de escoba con los ojos, que seguía mirando las cortinas… ¿Tenia algún problema con SUS cortinas? Como si lo hubiera dicho en voz alta, él otro se giro a verlo, le giño y le dedico una sonrisa muy pacifica… Se estaba saliendo con la suya.
Eres un demonio… Sentencio(?).
— Yo t'mbién pu'do d'mand'rt'… —no estaba seguro de eso, solo hablo por hablar, en un acto desesperado, comenzó a pensar cosas, la cocina no estaba lejos, quizás si los agarraba a todos a escobazos…
Arthur lo medito un momento, su cara no parecía mostrar seria preocupación, pero…
— Quizás tengas razón… Escuchen, se me ocurre una mejor idea…
Tres pares de ojos azules voltearon a verlo.
— Si tanto les gusta esta casa… Compártanla… —soltó un bostezo, haciendo presente el cansancio de las seis de la mañana del día antes del fin.
FIN DE LA SEGUNDA PARTE (?)
Repito, una vez más, gracias a todos por leer, espero que no se hayan aburrido y aunque sea reido un poco con la continuacion de esta loca historia XD
Victoria Schinkovinu
