No tengo mucho que decir. Me demore demaciado continuando esta historia, pero la retome y pienso terminarla, espero que no le pierdan el interes y disfruten la lectura. Amor, si lees esto, lo lamento, me tarde, pero aquí esta, no lo he olvidado.
Para cualquier duda o aclaración, pueden dejar un comentario o contactarme.
NOTA: Quizás hable mal de algunos personajes, no lo se, tratare de no, pero por favor, pido tolerancia, dado que el DenSu es mi pareja favorita y yo respecto a las demás parejas, los manejo a mi punto de vista, probablemente quede un poco OCC en algunos caso. De todas formas gracias por leer. Dedicado a mi bella esposa Aniel Ryou.
Disclaimer: "Hetalia Axis Power/Word Series" Ni ninguno de sus personajes me pertenecen, eso si, la historia [o esta cochinada] si me pertenece, no tengo miedo de que la plagien XD pero de todas formas están advertidos.
Advertencias: Probablemente Lemon, heterosexual, Yuri y Yaoi. Lenguaje un poco obsceno. Por todo lo demás, mis fumadas (?)
También, algunos personajes no tienen nombres humanos por lo cual me tome la libertad de tomar prestados algunos, no son tan originales pero sirven, si has leído hasta aquí, te lo agradezco mucho y ya no te perturbare más XD
Agradecimientos especiales a: Aniel Ryou, Amy Black, Lowey, Ely, MyobiXHitachiin, Neeli-chan, Eirin Stiva, Vismur, kurai Ikari :3
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By Victoria Schinkovinu
— ¡No!
Respondieron Dan y Berwald en el mismo instante.
— Vaya… ni siquiera lo pensaron… —susurro Alfred, soltando una risita.
Ambos se miraron por un momento, donde se sostuvieron la mirada para ver quien la retiraba primero, él más alto permaneció como una estatua, diferenciado por la respiración, que era lenta y pausada. Mirándolo fijamente como pocos lo habían soportado.
El otro estaba como una animal impasible, entrecerrando cada vez más los ojos hasta hacerlos pequeños, mostrando los dientes, apretándolos y gruñendo, como una fiera que espera la pelea. Berwald parecía otra, pero al asecho.
— Cuando terminen de hacer eso… —comenzó nuevamente el inglés, y esta vez fue mirado e interrumpido.
— ¿Tú vivirías con él? —apunto Berwald, señalando lo obvio y apuntando al rubio.
— ¡Vivir conmigo seria un privilegio! —lo señalo también— No estoy insinuando nada… A mi tampoco me agrada la idea de compartir techo con el Grinch… —soltó una risa medio malvada a su insulto.
Arthur aparto los ojos ante la mirada que le seguía dedicando Berwald, mirada que le dedicaba para que le respondiera su pregunta… Pregunta que no contesto… una respuesta que el de lentes ya se imaginaba… Claro…
— Piénsalo por un momento, Berwald —intento seguir razonando— Ambos no piden mucho… solo un lugar donde estar, este departamento tiene dos habitaciones y todo lo necesario para que lo compartan… —hablaba calmando y pausadamente… Suponiendo que tenia mucha experiencia en tratar con toda diversidad de clientes.
— Vaya~ ¿Tú siendo amable? ¡Eso es de apreciar…! ¿Puedo gravarte con mi cámara? —soltó una risita, ganándose una mortal mirada del inglés— La respuesta es No, Arthur… Mi casa, mis reglas… o lo sacas de Mi casa o… —aquí amplio su sonrisa mientras señalaba las maletas.
Arthur miro al sueco por un momento, a este le hubiera gustado saber que pasaba por la mente del ingles en ese instante, homicidios daneses, quizás como un ejemplo… Suspiro y regreso a su aire tranquilo… Sin mirar a ninguno…
— Disculpa Berwald, ¿Tienes té?
El sueco se mostro nuevamente incomodo, siendo observado por todos los ojos de esta habitación… No estaba acostumbrado a los extraños tan extraños…
— Tengo… un poco… de café… —sin esperar respuesta y para huir pronto de todo el escudriñamiento, se apresuro a ir a la cocina, ignorando un poco él hecho de cuando exactamente sus intrusos pasaron a ser verdaderos invitados…
Cuando regreso con la bandeja, el rubio pelo de escoba se giro para encararlo, mirando por encima del hombro, para después sonreírle… De verdad que era un tipo extraño, por momentos lo miraba como si no lo soportara o quisiera golpearlo y por otros le sonreía… así… Como si con esos ojos intentara decirle algo…
No… estas mal… Negó con la cabeza, y poniendo su expresión impasible como siempre, les ofreció las tazas a cada uno.
— Gracias~ —contesto animadamente el de lentes, soltando un bostezo y comenzando a beber… Fue ahí donde se cuestiono cuanto tiempo estarían sin dormir los rubios…
Camino hasta Dan, que ya tenia una mano extendida, sin mirarlo mucho le ofreció.
— Gracias, Berwald… —tomo la taza y con la otra mano se acaricio el cabello.
Se tenso… para después auto-regañarse por semejante osadía… Apretó la bandeja y continuó su andar hasta el último… No quiso mirar atrás… ¿Por qué había reaccionado así? Bien, era la primera vez que el otro decía su nombre, cosa que no se imagino llegaría a pasar y menos en ese tono tan extraño… ¿No era como si comenzaran a familiarizarse, verdad? Solo pudo escuchar una pequeña risa a sus espaldas… No, de ninguna manera. Se sintió estúpido… ¿Es que acaso estaba jugando?
Le ofreció café a Kirkland… Este levanto un dedo de forma elegante…
— Gracias Berwald… pero no alcance a decirte… No me gusta el café, pero de todas formas gracias… —tomo la taza y la puso a un lado… Mientras seguía mirando los papeles.
Hmmm… y de fondo otra risita… Sentía unos tremendos deseos de… Reprimió el impulso de tomar el café rechazado e ir a arrojárselo al otro, solo por que si…
— Bien… ¿Qué les estaba diciendo…? —retomo Arthur el hilo de la conversación.
— Que quieres meter a gato y perro en una casita para uno… —regreso el tono de… seriedad(?) en el danés.
— ¿Gato y perro? Buena observación… —dijo Alfred en tono bajo a Dan, aunque con el silencio que reinaba cualquier susurro no podía pasar desapercibido si no fuerte y claro.
— ¿Verdad que si? Iba a decir Gato y ratón, que seria lo más típico, pero se me hizo una ofensa para el pobre ratón compararlo con Berwald… —volvió a mirarlo y sonrió.
¿Cómo no se muerde la lengua? Sin poder evitarlo, tuvo que decir algo…
— En especial por el tamaño… —aquí, ahora, él que rio fue Arthur… volteo a verlo e internamente sonrió, agradecido.
Claro que el señor sonrisas no quedo tan conforme, se escucho un gruñido de fondo proveniente de él, que por alguna extraña razón, lo hizo sentir más a gusto. El de ojos verdes miro la escena por un momento, y solo cuando estuvo seguro de que nadie iba a agregar algo más, suspiro y continuo…
— Regresando al tema… Dan, te dije que Berwald ya me había pagado este mes… —hizo como si mirara las hojas— Y ahora que recuerdo… tú solo tienes unos papeles… No tienes el dinero…
— ¡…Aun! —se apresuro a agregar, abriendo un poco más los ojos— Yo te dije que te pagaría hasta el otro mes… Es cierto… Y sabiendo eso aceptaste y no tuviste problemas en dejármela… —replico, comenzando un andar que pretendía marcar candadilla en el piso.
— Si, si, claro… —tomo el café y después de una mueca, sorbió un poco… la siguiente expresión no fue tan mala, y le dio otro— Vaya… esta bueno… —reconoció y lo dejo en su lugar— Piénsalo… ¿Y si no tuvieras que pagar tanto cada mes?
— Continua… —se mostro interesando y le brillaron los ojos con interés— ¿Me rebajaras?
— ¿Más de lo que se supone que pagan? Ni hablar… —ahora fue Arthur quien gruño— Esta casa es muy buena para dejarla escapar a tan poco… ¿No creen?
— Si… es linda… —agrego Berwald, de verdad le gustaba la casa.
— Por supuesto… —levanto la barbilla de forma elegante, bastante seguro de sus palabras— ¿Y si pagaras la mitad, cada mes? —continuo, arqueando una ceja.
— ¿No es eso… como… rebajar? —se rasco la nunca… claro, obviamente no entendía.
— No, Dan, seria algo más así como… —explicaba con las manos— Compartir Gastos…
El rubio volvió a gruñir, tomo la almohada de uno de sus sillones y se la arrojo.
— ¿Qué rayos te pasa? —estiro las manos y tomo el café, por poco se lo tira(?).
— ¿Podrías trazar un plan… que no nos incluya a los dos compartiendo algo…?
El sueco bajo la mirada… No es que le interesara para nada el otro, no claro que no… solo que esta situación… era un tanto… Lo que quería decir es que quizás… muy en el fondo… No le molestaba la idea de compartir techo… aunque fuera él…
— Dan… —susurro nuevamente Alfred, en tono suave, pero de… reproche(?).
Levanto los ojos y noto que lo estaban mirando… Hug… mal, mal… ¿Qué impresión daba? Volvió a mirar a Arthur, el tenia el veredicto final, como proveedor de la casa.
— Solo estaba pensando… Que si ambos se repartían la mensualidad, no tendrían problemas en gastar la otra mitad para cosas indispensables… —ahora hablaba como quien no quería la cosa— Dan, tu no tienes trabajo… Berwald, tu solo necesitas un lugar donde estar, normalmente viajas, ¿No? Además de escribir… —los ojos viajaron al café— Casi no se verían… o bueno yo que se… En su lugar lo pensaría… Saben que ahora para cualquier cosa que quieran, el dinero es indispensable… —miro al rubio, que parecía pensativo— Dan, tu y yo sabemos que vivir aquí te consumirá…
— No es cierto… —dijo solo por replicar— Tengo fe de que encontrare algo…
— Amigo… —Alfred se levanto y le dio una palmada en el hombro— No es tan mala idea… Piénsalo un poco… Seria una ganga… —rio.
Esto era demasiado para su persona… Gruño, para hacerse notar.
— Claro… Que todavía falta ver que piensa Oxenstierna… —dijo el de las prolongadas cejas— No me olvide de ti… Solo que pienso que tu eres más comprensible que este idiota… —otra vez los susurros que no servían…
— ¡Repítelo, Cejas!
— Sabes que no tengo problemas al respecto, idiota —ignoro épicamente la sarta de blasfemias y se giro hacia Berwald— ¿Qué piensas al respecto…? ¿Te molestaría mucho vivir con él danés?
— A mi no… —pensó en voz alta, mirándolo de reojo, recodando sus palabras…
Pero quizás fue mal interpretado…
— ¡Perfecto! Entonces si ambos aceptan, no tendrán problemas con el dinero… Una buena ubicación, lugar donde vivir y compañía, ¿Qué más quieren?
¿Qué? ¡No! ¿Cuándo había dicho que si…? Se sintió nervioso y comenzó a mirar hacia todas partes, él rubio lo miraba ladeando el rostro, se sintió… extraño… No había aceptado nada, ¿O si? ¿Cuándo? ¿Cómo? Oh por Odín…
— Pero… —de nuevo fue interrumpido.
— Claro que… —se apresuro a agregar el inglés mientras se levantaba y tomaba a su novio por el brazo, comenzando a caminar—… supongamos que uno de los dos quiere salirse de la casa… Lo cual dudo un poco… —rio— Puede hacerlo… Y entonces el que quede continuara con los pagos y será como si nada…
— ¡Pero…! —él que ahora fue interrumpido fue Dan.
— Es cierto Dan, dado que Berwald me pago el mes entero, cuando juntes la mitad, se la tendrás que dar a él… y luego las demás se las arreglaran para pagarme… —su sonrisa se hacia más grande conforme iba llegando a la puerta con su novio.
— ¡Adiós, Dan! Te veo el fin de semana… —incluso Alfred se despedía con una mano.
— Para cualquier cosa llámenme… ya saben, el numero privado… —esto lo dijo mirando a Berwald.
El sueco no sabio que decir, solo caminaba y los seguía, esperando el momento de estirar la mano y pasarles al danés para que se lo llevaran con ellos. Había dicho que no le molestaba, no que accedía a vivir con él… ¿Qué era esto? ¿Un sueño?
— Claro… —él danés se detuvo en la puerta… Estaba seguro de que diría algo…
Bien, solo debía esperar a que saliera a replicarle a los rubios y le cerraría la puerta con llave, luego las maletas podría arrojárselas por la ventana… De todas formas el otro no accedería, ¿Verdad? Ya había dejado claro que él no…
—… Si tenemos problemas, ¿Puedo llamar directamente a tu casa, no? —rio, asomando medio cuerpo por la casa— Alfred me dio el numero~ —dividió silaba por silaba— ¡Seguiremos en contacto, Amigos!
¿Qué…?
Cuando él rubio volteo a verlo, pudo sentir todo como si fuera en cámara lenta… La mano deslizarse al pomo de la puerta, el tenue rayo de luz del pasillo que iba disminuyendo a nada, sumiéndolos en la oscuridad… La sonrisa que se iba haciendo más grande, y por ultimo el chasquido de la puerta al cerrarse y luego… ¿El seguro?
Era normal… sentir… ¿Pánico?
— Bien Berwald… —se movió, él sueco se tenso, no muy seguro de a donde ir, por lo cual se quedo quieto sosteniéndole la mirada, respiro aliviado, cuando lo paso de largo caminando hasta las maletas— ¿Cuál es mi habitación?
Por inercia camino… pero esto no dejaba de ser extraño… ¿Qué rayos? ¿Ósea que ya estaban viviendo juntos? ¿Y no le iba a decir nada? Es decir estaba viviendo con un completo desconocido… No sabía ni como se llamaba… Bueno, si, se llamaba Dan… pero… ¿Y luego?
Con esto en mente, antes de llegar al pasillo que se cerraba en torno a las habitaciones, se detuvo, le bloqueo el camino con un brazo… y lo miro. Se sintió nervioso, si, pero no lo demostró en la expresión, no podía aceptar eso como si nada…
— Entonces si vas a decir algo… Ya decía yo que esto era demasiado extraño…
Hmm… Miro hacia el techo, algo desesperado… ¿Alguien podría dejarlo decir la primera palabra alguna vez? ¿Qué se suponía que respondiera a eso? Lo miro, seguía esperando con sus maletas en las manos, lo miraba fijamente, arqueando una ceja.
— ¿Esto no te molesta? —bien ese era un buen comienzo, suponía, además de que le daba un poco de curiosidad saber por que había accedido al final… Si se mostraba tan… arisco…
— ¿Te molesta a ti? —dejo las maletas en el suelo, ¿Una conversación en el pasillo?
No se suponía que contestaras con preguntas… Ahora no sabia que decir, de nuevo.
— No me gusta perder… —le aclaro— Quizás es por eso que siempre me la paso peleando con la gente… —se encogió de hombros— Molestar a Cejas es otro de mis pasatiempos… —le sonrió, dándole un amigable golpe en el hombro— Te apuesto a que cambiara su línea de teléfono… —rio.
¿Quién era este sujeto? ¿Era multifacético? ¿Bipolar? ¿Demente? ¿Loco? ¿Raro?
— Entonces… ¿Dónde dormiré?
Raro… raro… raro… Bien, comencemos nuevamente…
— Te resignaste… —concluyo… medio analizando todo.
Por primera vez, la sonrisa se esfumo, él otro lo miro como esperando algo… ¿Hm?
— ¿Quieres saber si me molesta vivir si o no contigo? —fue directo.
Sintió calor en la cara. Espero que no fuera eso que se imagina, pero igual no podía ir a mirarse a ningún lado… Miro hacia otro lado, y solo atino por mover el brazo para dejarlo seguir, esperando a que desapareciera…
Pero no lo hizo.
— A decir verdad… No… —susurro bajo el danés, entonces le dio por caminar…
¿Qué dijo? Inconscientemente su cuerpo actuó por si solo, volviendo a poner el brazo para obstruirle el paso, se quedo estático, no comprendiendo esta acción, pero sin mirarlo continúo hablando…
— No pensabas lo mismo… hace… un rato… —aparto el brazo nuevamente, esperando a que se fuera, pero nuevamente no lo hizo… ¿El también estaba bipolar?
Entonces paso algo que volvió a desconcertarlo… fue tomado por el cuello de la camisa, su rostro descendió rápida y precipitadamente, quedando a una distancia peligrosamente cercana del rostro ajeno… tenia sus ojos azules de frente, por inercia subió las manos y apretó de igual forma las muñecas que rodeaba su ropa, pero sin apartarlas… Abrió los ojos… Perplejo… Cuando el otro bufo, su tibio aliento le reboto en la nariz… Alcohol… ¿Cerveza? Eso explicaba algunas cosas…
— Te dije que no me gusta perder… —susurro, lo que provoco que sintiera un raro calor— Además… Si no mal recuerdo, el primero que dejo claro quien no quería vivir con quien, fuiste tú… —sus ojos se fueron entrecerrando un poco más— No es muy mío pedir disculpas… Ahorita estoy algo borracho… —negó con la cabeza— Pero si dije algo que te ofendiera… —lo soltó…— Perdón, creo… —todavía con el ceño fruncido, y continuo andando tambaleando por el pasillo, adivino su habitación y abrió la puerta…
Berwald sintió como de repente una corriente fría lo abrazaba.
A decir verdad, en casi toda su vida nunca se vio en la necesidad de sostener un acercamiento tan… físico, con nadie, si no fuera por el hecho de que su expresión siempre había intimidado… Y ahora aparecía alguien que se daba el lujo de acercarse tanto… Como si fuera inmune… como si fuera… extraño…
Lo siguió hasta el cuarto… Por primera vez las palabras se le derramaban de la boca…
— Dan… —se sintió extraño al decir su nombre, pero debía decir algo…
Por quien sabe cuanta ocasión en el día, se quedo estático en la puerta de la recamara.
Era cierto que sobraba un cuarto, tenia una cama y cobijas, a veces entraba a sacudir, pensó en algún momento, volverlo estudio, pero solo llevaba tres días como para pensar algo más amplio… Fuera de la cama, la ventada que daba directamente a la ciudad y el ropero el cuarto estaba vacio. No había escogido esa recamara en especial por que le llegaba el ruido directo de la calle al dormir o al llover… pero al parecer ese no era ningún impedimento para él rubio…
Pero si apenas fueron unos segundos…
No comprendía como alguien al apenas tocar cama podía dormir de manera tan profunda… Las maletas estaban regadas, al parecer soltando una conforme se acercaba. Estaba mal acomodado, simplemente se dejo caer, de esa manera estaba conforme(?), se vio tentado a caminar hasta el y por lo menos abrigarlo. Pero no lo hizo, quizás por que todavía no se sentía tan seguro… tenia el leve temor de despertarlo. Solo lo miro por un momento, antes de dar la vuelta y cerrar la puerta.
Bien… No debía olvidar que ese mismo intruso que ahora dormía en una de sus habitaciones, lo había arrojado por el piso y le había roto la camina… Debía de reconocer que tenia aguante para la pelea, a pesar de ser un poco más bajo…
Por un vago momento, recordó su gruñido, imaginándolo para ese momento y sonrió internamente. 'No me gusta perder' Había dicho, a decir verdad, a él tampoco, pero si podía llegar a un acuerdo pacifico también estaba bien… Una persona que no le gusta perder… Normalmente los orgullosos son los que más se pelean… no iba a negar que llego a ser divertido en algún instante llevarle la contraria… Más sin embargo en el conflicto, siempre sonreía… Quizás nunca se tomaba las cosas demasiado enserio y eso era lo que intentaba decirle… ¿Pero el que sabia?
Se llevo una mano al mentón, mientras ingresaba a su propia habitación… Miro su trabajo en el escritorio… sentándose frente a la maquina, inconscientemente comenzó a escribir… escribió y escribió, hasta que se canso y a eso de las 8 o 9 le volvió a entrar sueño, por lo cual decidió dormir un poco más… Casi al final, a nada de dormir, le llego a la mente el vago pensamiento de que desde que había llegado a la casa, no le había dado por escribir nada… hasta hoy.
• • •
El primer dolor de la mañana fue la punzante molestia que le taladraba la cabeza. Mierda… fue el primer pensamiento de ese día, abrió los ojos y vio todo borroso… Tanteo con una mano el lugar donde estaba, una superficie suave… y tibia… Se acaricio el rostro para quitarse los cabellos que no lo dejaban ver y girando sobre si mismo se incorporo…
Él dolor se sintió más intenso, sacudido la cabeza para despejarlo, lo cual fue otro error… pues solo se intensifico agudamente. Arggg… Dio unas cuantas vueltas más, sobándose la cabeza y entonces sintió el segundo dolor de la mañana… El suelo.
— ¡Auch…! ¿Quién puso este piso aquí? —con los sentidos volviendo a avivarse miro a su alrededor… luego sus maletas y por un breve instante se pregunto donde estaba…
Las imágenes llegaron de golpe, una detrás de otra, atropellándose, recordó la fiesta, el viaje, cortinas feas, sujetos con lentes, bodas, secuestros, risas y un nombre…
Berwald… ¿Quién era ese…?
Más confundido que antes de despertarse, se levanto del piso, tallándose… mirando a su alrededor, abrió la puerta para mirar de fuera, él pasillo y casi de frente, otra puerta… Camino lentamente hasta ella, sin hacer ruido, la abrió lentamente y se asomo… Esperando encontrar la respuesta a sus preguntas… Fue más o menos así…
Vio a una persona dormir en la cama… Motivado por curiosidad, se acerco a ella y la miro desde arriba, basto un par de minutos de esta forma para recordar quien era y que hacia ahí… ¿Pero le faltaba algo, no? Busco con la vista, en la mesita de al lado… los lentes, los tomo, los miro, se los puso y al mismo instante se los quito… Si que él tipo era ciego… Como ultima maldad se los puso con cuidado. Veamos si se da cuenta…
Bostezo y se estiro, sin dejar de mirarlo…
Entonces ahora somos algo así como… ¿Compañeros?
Si lo miraba de esa forma, no había perdido una casa, si no ganado un compañero(?). Decidió no seguir pensando eso, dejando el orgullo de lado, regreso a su habitación y se cambio por algo más cómodo, no pensaba hacer gran cosa el día de hoy…
Una vez listo salió del cuarto, revolviéndose la cabeza cerro la puerta, fue al baño y le sorprendió el hecho de que el otro todavía no se despertara… El había viajado, ido a una 'fiesta' luego había tomado café y se había peleado con un hombresote, era obvio que estuviera cansado y aun así sentía que había dormido lo suficiente, de todas formas hoy no pensaba hacer nada más, además de instalarse…
— Es el día después de la resecada, ¡Yeah! —rio mientras se subía la bragueta(?).
Exploro un poco la casa antes de decidirse a desayunar algo… Del cuarto de Berwald no había visto mucho, solo lo necesario. La sala era agradable y la recordaba bien, tenían una pequeña terraza pero al estar cerrada con llave no pudo explorarla bien, la cocina era muy… femenina… O algo por así decirlo… Estaba bien ordenada, como casi todo lo de la casa, tenía los comestibles, algunos en frascos otros con su nombre, todo en su lugar… Arqueo una ceja mientras se cruzaba de brazos… Se giro, no hacia ruido por que caminaba solo con calcetines en el piso de madera, también estaba limpio… no se ensucian… supuso… Cuando paso por el pasillo, vio a su invitado…
— Buenos días… —dijo audiblemente, antes de cerrar la salida atravesando su persona en el pasillo, por si no pensaba responderle. A mucho, lo noto nervioso, fue entonces que los recuerdos le llegaron más nítidos y cuando le correspondió el saludo con un movimiento de cabeza, solo pudo sonreír…
Recordó por que le había caído tan bien desde el primer instante… Todavía con la sonrisa en los labios, decidió que era buen momento para ir a desayunar… Entro nuevamente a la cocina y abrió un par de cajones, buscando los vasos… Gruño.
¿Quién escondía los vasos? ¿Por qué esconderlos? Eran vasos… Recorrió con la vista hasta un gran estante donde con letras chicas decía algo como 'vasos' y se sintió ofendido… Era como una cocina 'búsquelo usted paso por paso', pero ignorando este hecho, noto algo peculiar… Esa escritura… era nórdica… y si no se equivocaba… sueca…
¿Seria posible?
En el refrigerador tenia muchas cosas, ahí averiguo que le gustaban los dulces, pues tenia varios chocolates… tomo uno y se lo guardo en él pantalón, también tomo la leche y se la sirvió en un vaso… No va a tardar, se dijo.
En efecto, su gruñido resonó por la cocina, tuvo que reprimir una risita.
— Espero no te importe —cerro el refrigerador, levanto el vaso como un trofeo y le sonrió burlonamente, retándolo a que replicara algo, que era lo que esperaba…
Las miradas bastaban para comprender lo que pensaba.
— ¿Esta buena? —dijo con cierta ironía. Su sonrisa se hizo más grande mientras lo pasaba de largo y lo miraba de reojo antes de salir de la cocina.
— Deliciosa… —cuando lo escucho gruñir a sus espaldas ya no pudo guardarse la risa.
Se sentó en el sillón a esperar a su anfitrión. No pensó que tardara mucho… Cuando lo vio asomar por el pasillo con una taza con algo caliente, fue que aprovecho para encender él televisor… Esas provocaciones tenían un oscuro propósito(?), que esperaba no tardara en surtir efecto… Lo vio hacer una mueca, y caminar directamente hasta él para arrebatarle el control y apagar la tele…
— No había nada bueno de todas formas… —se hizo a un lado, dejando un espacio y esperando que entendiera la indirecta.
Así fue, pero en el sillón de al lado. Lo más apartado posible del danés, obvio.
— ¿Lo haces a propósito? —pregunto pausadamente, tomando de su café…
— Quizás… Solo pretendo llamar tu atención~
Berwald sintió como se ahogaba con el café, por lo cual tocio notoriamente.
— Es broma, hombre… —rio y se sentó de manera correcta— Yo me llamo Dan Andersen… Vengo de Dinamarca… Voy a conseguir trabajo, quizás mañana… —le resto importancia, Berwald estaba pendiente de sus palabras, le había dicho cosas que le interesaban y quizás no se atrevería a preguntarle… solo hasta que él danés agrego…— Tú te llamas Berwald Oxenstierna, si no estoy mal, vienes de Suecia, eso justificaría tu peculiar altura y tu complejo por el orden… Debes dedicarte tener un buen trabajo para costearte ese lugar… —miro a su alrededor— No es que me importe, pero tienes muchas cosas para tres días… —le dio un sorbito a su leche.
Berwald sintió como se ahogaba con el café, por segunda vez en la mañana.
— ¡Hey…! —rio— Soy borracho profesional… Si dijiste algo en mi contra ayer quizás no me acuerde al momento, pero lo recordare. Los daneses nunca olvidamos… —le giño.
— Tienes razón… en algunas cosas, —no le iba a dar la razón en todo…— ¿Cómo sabes lo de Suecia? —no pudo esconder el tono de curiosidad.
— Lo leí en tu alacena… —se rasco la mejilla, no iba a tener problemas encontrando las cosas, al parecer. Era cocina para principiaste, o algo así(?)— Bonito lugar…
— ¿Revistaste… mi casa? —se sintió violado(?), y algo incomodo. Lo bueno de vivir solo, es que tenías tu privacidad, pero ahora con este sujeto eso era…
— Un poquito… —no le iba a decir que lo espió por la mañana— Solo para conocer el terreno… —Ahora que recuerdo no dijo nada sobre los lentes… Rio a este pensamiento.
— No lo hagas… —no recordaba si tenia ropa sucia en él cuarto de lavado… u hojas de su trabajo por ahí… Iba a tener que reorganizar todas sus cosas, con aquel sujeto extraño… Ya no se sabía…
— Es mi casa también, puedo hacer lo que yo quiera… —lo decía para molestar y en parte, por que cierto— De hecho… —medito un momento— Al rato traeré a amigos…
— ¿Amigos? ¿Personas…? ¿Aquí? —¿Qué? ¿En SU casa? ¡NO!
— Por lo regular mis amigos son personas… ¿Y los tuyos? —rio— ¿Ahí algún problema?
— Si… —dijo en tono peligroso— No lo autorizo, no puedes traer a nadie aquí…
— ¿Ahora entiendes el motivo de la terapia? Estas hablando más… —recibió un gruñido por respuesta— No vendrá nadie… aún… —le lanzo una advertencia con los ojos.
Ahora le miro bastante mosqueado. ¿El otro le quería provocar un infarto matutino?
— ¿Te estar burlando de mi?
— No, Berwald, estoy jugando contigo~
Ambos sujetos se miraron, uno con cierta irritación, confusión, molestia e incomodidad, el otro no estaba mejor, puesto que sentía un ligero sentimiento de frustración, diversión, desafío y curiosidad.
Anoten en el diario. Día uno; Convivencia Sueco-Danesa.
Probabilidades de desastre: Altas.
Muchas gracias por leer... ¿Me meresco comentarios? XDU
Me gusta mucho la comedia, tambien me gusta bastante el Denmark x Sweden, quiero compartir el gusto que le tengo a la pareja a las masas. (?)
Victoria Schinkovinu.
