NOTA: Quizás hable mal de algunos personajes, no lo se, tratare de no, pero por favor, pido tolerancia, dado que el DenSu es mi pareja favorita y yo respecto a las demás parejas, los manejo a mi punto de vista, probablemente quede un poco OCC en algunos caso. De todas formas gracias por leer. Dedicado a Aniel Ryou.
Disclaimer: "Hetalia Axis Power/Word Series" Ni ninguno de sus personajes me pertenecen, eso si, la historia [o esta cochinada] si me pertenece, no tengo miedo de que la plagien XD pero de todas formas están advertidos.
Advertencias: Probablemente Lemon, heterosexual, Yuri y Yaoi. Lenguaje un poco obsceno. Por todo lo demás, mis fumadas (?)
También, algunos personajes no tienen nombres humanos por lo cual me tome la libertad de tomar prestados algunos, no son tan originales pero sirven, si has leído hasta aquí, te lo agradezco mucho y ya no te perturbare más XD
¿Motivos? ¿Para que exigirle motivos? Bastantes con los que ya tenía. Sus motivos eran suficientes… ¿Quién era lo suficientemente idiota para cuestionarle algo? A Él. Nadie, nadie que fuera inteligente. Pero por supuesto… ¡Nada era más importante que ver la final de partido de Dinamarca! Por supuesto que no, cualquiera hubiera actuado de la misma manera… Podía mencionar en este momento veinte amigos que hubieran robado un auto para lograr su mayor ambición u objetivo, para toda la experiencia criminal del danés, esto era absolutamente nada…
Además…
Una sonrisa medio macabra se formo en su rostro, mientras apretaba a fondo el acelerador y las llantas del auto rechinaban al ser quemadas contra el pavimento, incluso levantaron humo, dejando dos negras franjas de caucho quemado en el suelo. El danés sintió una corriente de satisfacción al oler el cuero quemado y la gasolina consumida. Esto le enseñara la lección… siente… siente toda mi ira… Sueco.
¿Quién…?
— ¡Vamos Dinamarca! ¡Dinamarca, no puede perder! ¡Aguante a la Dinamita Roja! —silbaba por las calles y hacia sonar el claxon llamando la atención de todos los presentes, el solito hacia su propio escándalo y fiesta privada— ¡Ese dinero es mío! —su carcajada solamente se extinguía con forme más lejos fuera el auto— ¡Vamos! —las manos se cerraron más en torno al volante, casi acariciándolo con maldad— Vamos… Hay que sacarle todo a este bebé… —de todas formas no era su auto.
¿Quién demonios se creía ese sujeto para hablarle así?
De solo pensarlo el dolor que palpitaba en su mano se hacia más delicioso y punzante, de solo recordar su rostro le hacia hervir por completo la sangre. En repentinas ocasiones se tuvo que contener para no derrapar, darse la vuelta y darle una buena probada de todo lo que podía ser este terrible hombre, y demás, por que podía mostrarle infinidad de cosas al inocente sujeto…
Su destino: La casa de Dirck. Más sus pensamientos estaban divididos, por una parte sentía el jubilo característico de salirse con la suya, la maldad, la excitación, así como la leve curiosidad y burla de imaginarse la cara… la expresión de ese sujeto cuando al fin se diera cuenta. Pero era lento como una tortuga. Probablemente todavía no se percataba de ello. Y si, sí. ¿Qué importaba?
— Esto entraba en mi lista de cosas malas que quería hacer antes de morir… ¡Vamos señora, apresúrese! —comenzó a sonar más fuerte el claxon mientras una ancianita cruzaba la calle, mujercita que a pesar de verse dulce y frágil, todavía le dirigió una mirada letal al escandaloso rubio y con el bastón le golpeo la parte delantera del auto— ¡Ouch, pero que ruda! ¿Por qué no le da más duro…? —le reto, y otra carcajada salió de su boca, en ese momento su mano se elevo por instinto, dando un golpe certero contra el volante, debido a fuertes espasmos de las risas y carcajadas que ya no podía contener, lo que provoco que un grito totalmente diferente saliera de su boca y el auto comenzara a saltar, tras una serie de maldiciones por parte del danés.
Maldita sea… Se había dado en la mano mala. Mano que le dolía como los mil demonios. El calambre le viajo desde la muñeca hasta el codo— Ese desgraciado… Realmente quería dejarme sin mano, ouch… —la sacudió un poco para aminorar la sensación, pero esto se le olvido cuando la ancianita por fin término de cruzar la calle, volvió a sonreír, colocando el codo de la mano herida contra la ventanilla abierta, la mano buena guiando el volante y las llantas que volvieron a dejar su marca personal contra el pavimento.
Era una grandiosa fortuna que las calles estuvieran casi desiertas.
Unos momentos antes. CASA DE DIRCK DE LANGE.
Por intuición y con total seguridad. Estaba lo suficientemente seguro que ella estaba esperando hasta el medio tiempo para actuar. Por supuesto, era la determinación de esta mujer y su forma de calcular tan fríamente las cosas, lo que más le volvía loco. Sonrió de medio lado al pasar con cuidado la mano por su cintura, para atraerla y que por fin terminara de darle el tan esperado beso tan incitando desde hace un buen rato. Las manos de la chica se desliaron por sus hombros, los dedos, igual que cuchillas, pasaron las uñas por su piel, aruñando un poco, pero sin dejar de ser cuidadosa, solamente que su forma de ser solía ser dominante, eso le gustaba… demasiado.
El tazón de palomitas estaba en el suelo, algunas de las mismas estaban regadas en el sillón, otras tantas por el piso, algunas pocas se habían colado en el vestido de la chica, y el estaba impaciente por ir a buscar esas en especial, pero Natalia se le adelanto, volviendo a empujarlo contra el sillón, mientras su mirada seria le advertía que bajo ninguna circunstancia debía moverse, o lo lamentaría, y conociendo a la peligrosa mujer que lo volvía loco, estaba completamente seguro de que sería así.
Jamás en la vida al holandés le había gustado tanto ser dominado, cuando usualmente el solía ser el activo en la relación, pero estar con esta mujer le hacia sentir tan vivo, le hacia sentir tanta adrenalina, sin mencionar que… tras después de conocerle no pudo imaginar ninguna otra mujer que le llenara las botas a la soviética. La cascada de cabellos platinados le cubrió el pecho, mientras… tras después de una sonrisa que le hizo estremecer, la mujer se inclino para comer las palomitas regadas por su pecho estratégicamente desnudo.
Mientras tanto en la televisión comenzaban a pasar las ultimas repeticiones de cómo iba el partido hasta ahora. Que malvada mujer, haciéndole elegir entre sus dos enormes placeres. Más aún cuando había dinero de por medio. Ella pudo percatarse de esto, y pasando una mano para despejar su frente, la dejo reposando sobre el peculiar listón que adornaba su cabeza, con una uña señalo debajo de su cuello y le hizo levantar el mentón, su voz sonaba fría, pero el ya sabia que había algo juguetón debajo de todas esas palabras afiladas.
— ¿Qué vas a escoger, Dirck? —su tono impaciente le hizo saber que no tenía mucho tiempo para elegir, igual que una peligrosa bomba que marcaba tiempo en retroceso. Estuvo tentado a escoger la opción que ella no quería, no por el 'amor' que le tenía al futbol, si no más bien por el mero placer de provocarla para que pasaran cosas malas.
— Este era tu plan desde un inicio, ¿Verdad, conejita? —estiro la mano para tomar el control remoto, lo cual provoco que Natalia le lanzara dagas con los ojos, pero satisfecha noto como el otro apagaba la televisión y luego… Tomándola por la nuca, le atraía para darle un pasional beso.
Esto pudo haber continuado y seguir su lujurioso curso de no ser por…
Ese sonido de derrape… ¿Eran llantas? ¿De donde? La televisión estaba apagada, probablemente la del vecino, era amante de esos concursos de carreras de autos.
Realmente no le importaba.
Su lengua inquieta se deslizaba contra la ajena, rosándose, provocándose entre ambas, mientras las manos temblaban para atraer más el calor de ambos cuerpos, hacer roses más profundos y comenzar a tocar un poco más de incitadora piel.
— Quédate muy quieto, si no quieres salir lastimado… —le advirtió la mujer, a la par que sonreía levemente y su rostro comenzaba a descender por el cuerpo del más alto.
Estaba seguro que ella mantendría esa promesa.
Cerro los ojos tras una mueca de placer, cuando el sonido del cierre lleno el silencio.
— ¡DIRCK…! ¡TÚ HOMBRE ESTA EN CASA, ABRE LA PUERTA! ¡DIRCK!
Pero no pudo evitar abrir enormemente los ojos -peor que arrojarle un balde de agua fría encima-. Al escuchar el insistente timbre de su casa, secuenciado unos fuertes golpes… ¿Patadas? Y reconocer inevitablemente la inconfundible voz de…
— ¡SOY DAN! ¡EL DANO! ¡TÚ HERMANO! —ahora se escuchaban fuertes golpes tras el cristal de su ventana, y al medio asomar la cara pudo ver como este movía los brazos e intentaba espiar por cortinas bajas— ¡Se que estas ahí! ¡El olor de tu hierba me apesta hasta aquí afuera! ¡ABRE!, ¡RAPIDO, INUTIL!, ¡TENGO QUE USAR EL BAÑO!
— ¿Dan…? —mientras más lo hacia esperar, más fuerte elevaba la voz, el tic en su ojo fue baste notorio, al igual que la pequeña venita que le saltaba marcada en la frente. Por supuesto que la mujer arriba de su persona detuvo sus acciones, lo cual le hizo voltear a verla igual que un moribundo, al que le habían quitado la comida. Mas al segundo siguiente, la pesada mirada holandesa cayo con fuerza sobre la puerta, probando esos poderes de rayos láser en los ojos que todavía no había desarrollado— Te voy a matar… danés…
La expresión de la soviética era de interrogación, mirando fijamente a la puerta e intentado adivinar que tipo de criatura podía hacer semejante escándalo. Termino de matar las pasiones holandesas, cuando llevo los dedos hacia su escote y comenzó a abotonárselo, mientras se apoyaba de su pecho para levantarse, sentarse, y finalmente comenzar a jugar a peinar el cabello con sus dedos.
— Creo que alguien esta pateado tú puerta… —obvio la albina, apurando a su prometido para que atendiera pronto, lo mira fijamente. Obviamente no lo decía, pero estaba esperando buenas explicaciones al respecto. El holandés sintió un escalofrió, por más que la adorara y sumando todo el tiempo juntos, todavía no estaba seguro de que tipo de emociones intentaba expresarle en esos ojos severos— ¿Quién es? —pregunto por fin, un tanto curiosa, más indiferente por la visita.
Estuvo tentado a responder. Un cadáver. Y otras veinte respuestas sarcásticas para referirse al danés, pero finalmente suspiro resignado y dijo— El padrino.
— ¡Y yo 'bien gracias'! ¿Verdad? ¡Tomare a los conejos de jardín como rehenes si no…!
Las palomitas se fueron regando por el camino mientras Dirck De Lange caminaba a paso firme hasta la puerta de su hogar, donde miro con cierto resentimiento como el letrero de "WELCOME" adornado de tulipanes se había caído al piso por tanto jaloneo. Apenas abrió la puerta, le regalo a su buen amigo una gélida y pesada mirada llena de advertencia. El otro le respondió con una enorme sonrisa, inmune o ignorante de cualquier estado de animo por parte del holandés, esto solo lo hizo rabiar más. Pero el rubio parecía o muy tonto y bastante cínico para ignorar su molestia. Su mano apretó la perilla de la puerta y su seño comenzó a temblar, a punto de insultarle toda la familia de linaje escandinavo al otro, la lengua ajena fue más rápida en palabras.
— "¡Dano! ¡Que felicidad que me visitas, mi buen amigo!" —imito de forma pésima su voz ronca y luego bufó— ¡JA! ¿¡Que pasa! ¿Nada de eso? ¿Ni un "Hello, Hola, Aloha, Hallo ni Hej"? ¡Que aburrido anfitrión eres! —comenzó a negar con la cabeza, poniendo los ojos en blanco y moviendo la mano para restarle importancia, la sonrisa que le dirigió fue sarcástica y altanera, al momento que se auto invitaba a pasar dentro de casa ajena holandesa, entonces avanzo un paso— Con permiso~
Cosa que por instinto respondió el holandés estampando la mano contra el marco de la puerta, para su brazo de muralla y cerrar el paso ante la invasión danesa…
Pero los pelos rubios apenas rosaron su brazo, por que… previniendo esto, el otro se inclino rápidamente y dio una vuelta con su cuerpo, caminando con sus rodillas para colarse igual que una sabandija por la abertura más pequeña, dejando al holandés estupefacto en el marco de la puerta. El sonriente rubio le miro por encima de su hombro, mientras le murmuraba algo como "No seas aguafiestas" por encima de su hombro, no si antes hacerle una seña burlona por su fracaso.
— ¿Por que demonios tienes la televisión apagada? ¿Sabes que el partido ya comenzó desde hace cinto minutos? —tomo impulso y salto hasta caer rebotando contra el sillón, solo tenia ojos para el control, la tv y las palomitas regadas en el tazón, que se apresuro a recoger y abrazar antes de encender el aparato y que sus ojos brillaran de orgullo cuando noto como el equipo danés corría y se abría paso del lado enemigo— ¿Ves lo que te digo? ¡¿Vez lo que te digo? ¡Esa es la Dinamita Roja! ¡Jamás se rinde!
— ¡Dan, fuera de aquí! ¡LARGO! —el holandés azoto su puerta y avanzo a grandes zancadas contra el otro— ¡TE DIJE QUE NO VINIERAS, IDIOTA! ¿¡Que no sabes que…!
— ¡BLAHBLAHBLAHBLAHBLAHBLAHNBLAH! ¡SOLO SI ME SACAS…! ¡Anda a sermonear a tu hermana! —Danés y holandés comenzaron a echar chispas por los ojos solo hasta que…
— ¿'Esto' es el padrino? —aquella voz femenina atrajo a ambos hombres a la realidad, ella se levanto para ir al lado de su prometido y abrazarlo por el cuello mientras miraba de manera un tanto hostil al danés.
— ¿C-como que 'esto…'? —ahora el que sufrió de un tic de irritación en la ceja fue el mismo danés, mientras sonreía de manera un tanto incrédula. Hasta que reacciono— ¡Hey! ¡¿Tú de donde rayos apareciste? —con exageración, miro hacia todas partes.
— Estuve todo el tiempo al lado de ti… Ni siquiera me notaste… —dijo notoriamente ofendida, sus palabas fueron frías y directas— ¿Incluso alguien tan escandaloso no se da cuenta de la gente a su alrededor? Que inútil hombre eres… —se abrazo todavía más del cuello de su prometido, como si mostrara posesividad, este sonrió.
— ¿Q…? ¿Qu…? —el danés comenzó a temblar en su lugar, jamás una mujer le había hablado de aquella manera… ¡NUNCA! ¡Las mujeres se volvían loco por el! ¡Si tan solo no fuera mujer, ya le hubiera…! ¡PERO COMO SE ATREVÍA! Ante todo solamente volvió a sonreír y se cruzo de brazos, inclinándose un poco en su dirección— Que lengua tan filosa, llena de veneno, menos mal que yo tengo el antídoto para estas cosas…
— Basta Dan. Con ella no… Además… ¿Qué parte de Dano. NO. Vengas a mi casa, fue la que NO entendiste? —suspiro el holandés, ya más calmado mientras abrazaba a su prometida y le daba un beso en los labios ante la fija y malhumorada mirada del danés— Ya que están ambos… y se llevan pero tan bien, —nótese el sarcasmo— Aprovechare… Naty… Este es Dan… Dan Andersen, del que tanto te hablaba, el idiota… —el danés se inflo de arrogancia, solamente hasta que escucho la ultima línea.
— Estúpido… ¿Cómo que idi…?
— Sí lo eres, calla. —gruño, tomando a la chica por los hombros para ponerla frente al otro— Dan, esta es Natalia… —dijo despacio, pues al parecer el otro no terminaba de comprender la situación, volvió a repetir la frase más lento, mientras le hacia muecas con la cara para que comprendiera, sin que su prometida las estuviera viendo— Mi prometida… —dos pares de ojos estaban fijos frente a un danés con expresión semi-ausente— Con… la que me voy a casar… en la boda donde tu vas a ser el padrino…
— ¡Oh! ¿Esta es la ladrona? —la señalo sin pena alguna, retrocediendo su rostro como si de repente hubiera visto un espanto, que no se quedaba muy atrás— Hermano… No quiero ni imaginarme como van a salir tus hijos… Con esas caras que se traen ambos, hahaha… (?)—sumiendo había sido modificado por burla, sin dejar de señalarlos ambos— ¿Deberás te vas a casar con ella? Ni de loco me meto a una iglesia con ustedes. ¡Vamos Dirck que no tenemos nada de santos ningunos de los dos! Y esta mujer es como el diablo en femenino… Apenas pisemos los tres juntos agarraditos de las manos la iglesia, ¡Seguro esta se pone negra! ¡Además tampoco quiero…!
La chica sonrió de forma aterradora, mientras tomaba ese dedo con su palma. Que para desgracia del danés, pertenecía a la mano mala. Apretándolo de forma tan fuerte que para una mujer de su tamaño y dulce apariencia no era nada normal. El holandés solo miro la escena suspirando, mientras buscaba su amada pipa y esperaba a que su futura esposa terminara de presentarse y jugar con su mejor amigo.
El grito del danés probablemente fue escuchado hasta la residencial sueca.
Donde mientras tanto.
El sueco no podía estar más alterado, sudaba y temblaba en su lugar, mientras estaba dando vueltas donde momentos antes había visto por última vez su auto… ¿Dónde? ¿¡Donde demonios se había ido ese atolondrado con su auto! Ya sabia que nada bueno se podía esperar de compañías como esa… ¿A dónde se había llevado su querido auto? Con el que tanto esfuerzo había conseguido… Ni siquiera había terminado de pagarlo, Odin… Soltó un gruñido, tirando un poco de su cabello y retirándolos por octava vez sus lentes limpios para buscarles una mugre que jamás existió.
¿Qué cosas horribles estaría haciendo ese hombre por su auto? Quizás lo había cambiado por droga, por cervezas, quizás había huido del país, probablemente lo estrellaría contra alguna estación de policía y luego correría para dejarle a él la culpa… Pero claro, que el primero lo reportaría contra las autoridades, eso era bastante seguro. Con ese pensamiento en mente y su pobre corazón sueco amenazando con salir de su pecho, subió las escaleras, no tenia ni ganas de usar el elevador, todo lo que estuviera a su alrededor le recordaba al danés y lo asustaba, las plantas que se abrían frondosas en forma de palmera, los plumeros, las cosas amarillas, incluso fantaseo con que más de un niño del edificio que sonreía era una mini copia del terrible danés, ladrón, mal agradecido e impertinente…
¿Y si hacia algo horrible como pintarle su auto de rojo? ¿O donarlo a la caridad? Ahí no había vuelta de hoja. ¿Pero que rayos estaba pensando? Su mente comenzaba a jugarle malas bromas, en este momento lo que más deseaba era… Volver a Suecia, zarandear un poquito al danés y pintarle el cabello de rosa mexicano, y también… lo que más deseaba en ese momento era verlo cruzar la puerta, verlo estacionar su auto frente al edificio intacto.
Ni siquiera Arthur Kirkland, en el que había depositado tanta confianza, le supo dar razón de lo que pasaba… Él comprendía que el hombre era una persona ocupada, pero esto era un asunto importante, aunque no, no debía pensar mal de la gente. Seguramente si el inglés hubiera estado desocupado hubiera hecho todo lo posible por localizar al danés y llevarlo ante la justicia. Si, seguramente…
Una vez estuvo dentro del apartamento intento recordar los últimos momentos con el danés, para ver si al otro no se le había escapado alguna pista de donde podría estar, o a donde podría haber llevado su auto. Claro que cada palabra, movimiento y acción se habían quedado perturbadoramente grabados dentro de su mente. Casi le hacia pensar que quizás esa iba a ser la ultima vez que viera su auto.
Entonces en ese momento…
Un sonido llamo por completo su atención.
¿Eso era una canción?
— ¿Eh? —comenzó a buscar con la vista dicho aparato, pero no lograba localizarlo por ningún lado, de hecho el sonido ya había desaparecido. ¿De donde pudo haber provenido? Lo dejo pasar y entonces regreso su concentración para llamar el numero de la policía, entonces… otra vez… Esta vez estaba seguro de que era un ruido familiar, pero nuevamente se había silenciado— ¿Dónde? —se preguntaba donde había escuchado antes ese sonido, arrugo el ceño intentando concentrarse, y lastimosamente no pudo llegar a ninguna respuesta.
¿¡Y otra vez ese sonido! ¿Es que acaso quería volverlo loco, como el danés?
Se detuvo de dar vueltas en la sala, era cierto, ahora la luz le había llegado a la mente. El danés, por supuesto… ¡Ese era el tono de su teléfono! Lo tengo…
Comenzó a hacer guardias para esperar a que el sonido fuera fuerte y claro, y con forme más lo escuchaba se aproximaba otro tramo antes de que este se quedara callado, sus pasos lo guiaron hasta el balcón fuera, donde antes de interrumpirlo había estado el danés y el teléfono ya hacia volteado y sumergido en el fondo de la maceta. Berwald lo tomo entre sus dedos, este sonaba más fuerte, ahora que ya estaba descubierto y vibraba en su mano, hizo una mueca de inconformidad y se vio tentado a arrojarlo desde ahí hasta el piso en venganza de su auto, pero probablemente podía tener la única pista en sus manos que no podía pasar por alto.
Así que abrió la tapa, se la pego al oído, y espero entre cauteloso e inseguro, esperando cualquier posible persona que estuviera del otro lado de la línea.
— "¡Dude! ¡Hasta que respondes man!" —esa voz… y ese acento también, no podía ser otro que el rubio sonriente que le hizo compañía en esa ocasión al danés— "Dan, Whats up? Where are you?" —el silencio que provoco el americano le hizo sentir nervioso, pues obviamente esperaba una respuesta del otro lado de la línea y el no tenia una voz tan chillona como la del danés para responderle.
Entro en pánico, pensando en ese momento cerrar la tapa y arrojar el teléfono como estaba planeado, pues no solo el pánico de ser descubierto, si no también el pánico de hablar con alguien que no conocía, cuando el era tan malo en las conversaciones.
— H-hm… ¿Hm? —balbuceo sus propias monosílabas del puro nerviosismo.
Un silencio inundo la línea, entonces pensó que lo había arruinado.
— "¡Dude, estas borracho otra vez! ¿Verdad? ¡Man, no puedes ir por ahí robando autos ajenos! Its not okay, ¿Yeah? ¡Te puedes meter en serios problemas! Mucho menos si estas borracho, amigo, te puedes estrellar y ¿Qué seria de ti…?"
Que seria de mi auto…
— "¡Piensa más en tu seguridad! Se que estas en casa de Dirck, no tienes a otro lado a donde ir… Vamos dude, devuelve el auto antes de que Mr. Berwald se entere, ¿Okay? ¡Dude di algo! ¡Me pone nervioso lo callado que estas! ¿Has visto ese auto además? No es nada awesome, si quieres andar en auto, te puedo prestar el mío…! ¡HAHAHAHA!"
Ante ese comentario el sueco no pudo evitar sonrojarse de la pena.
— ¿Es… feo? —murmuro sin aire.
— "¡Feísimo!, ¡Ese auto es tan anticuado como Arthur, de hecho a el le gusta" —el americano arrugo el ceño, mientras pegaba su oído más al auricular— "¡Dude si que hablas feo cuando esta borracho!, ¡No se te entiende nada!" —espero otro poco, pero al no tener respuesta solamente suspiro— "Bueno Dan, llega a tú casa a dormir, ya tuviste suficientes aventuras por hoy, ¿Okay? ¡Ya sabes que tú buen amigo el hero siempre esta dispuesto a ayudarte! ¡Bye, bye, dude!" —la fuerte carcajada americana casi le lastima el oído, pero finalmente fue el otro quien colgó, sin percatarse de nada.
Oxenstierna todavía se quedo unos cuantos momentos más con el teléfono pegado al oído, lo despego lentamente y lo miro como si este fuera a cambiar de color, le saliera cabello amarillo y se soltara a reír como ciertos rubios que conocía. Por fin cerro la tapa y se sentó en el sillón, con expresión semi-ausente, mirando hacia la nada. Duro así un par de segundos, antes de levantarse corriendo en dirección a las habitaciones y embestir la puerta de la habitación del danés. Esta no cedió ante el primer golpe, ¿Pero que tal a los siguientes tres? Por si eso fuera poco, comenzó a revisar todo el contenido de la poderosa fuente de información que tenia ahora en sus manos, buscando cualquier referencia de su nuevo objetivo: Dirck De Lange.
Pobre holandés ingenuo, y sin ninguna culpa que ignorante estaba…
— ¡ACHU! —estornudo fuertemente el danés, en acción que casi se le va el alma.
Su brazo de por sí moretoneado, fue pellizcado una vez más por la mujer.
— ¿Dónde están tus modales? Cubre tu boca después de estornudar, no quiero contagiarme de tus gérmenes… —le dijo despectivamente, Dirck por su parte no pudo esconder la risita, mientras su mujer regresaba de vuelta a acurrucarse en su pecho, el danés lo miro realmente mal, este se encontraba en el otro extremo del sillón, frente al televisor, donde se encontraban los tres, terminando de ver el partido, que no pintaba muy bien ante los ojos del danés— ¿Verdad, Dirck?
La cara del danés no tenia precio, que todavía no podía terminar de asimilar que estaba siendo mangoneado por una mujer, y lo peor del caso era que… No podía hacerle nada. Eso solo lo hacia sentir impotente y rabiar de cólera, puesto que… obviamente no le podía hacer nada a la prometida de su mejor amigo.
— Oye, hermano… Como que le pones una correa, ¿No? Y un bozal también… —se cruzo de brazos y subió los pies para marcar todavía más distancia entre aquella pareja tan terrible, este definitivamente no era un buen día para el danés, de saberse victima de semejante maltrato, hubiera preferido quedarse en casa del sueco.
Por lo menos a él si iba a poder responderle. Hubiera sido una pelea limpia, no a costa de mujeres abusadoras… Todavía le solía la mano que brutalmente le había torcido la otra, por supuesto sintió deseos de hacerle cosas bastantes malvadas a la mujer, pero su amigo le dejo bastante claro que no se atreviera, si quería terminar de ver el partido. Partido que tampoco pintaba muy bien, pues Dinamarca iba perdiendo 3-1.
— Los daneses son tan malos jugando… —objetaba la soviética, comiendo mas palomitas y sin despegarse ningún segundo de su querido holandés.
— Tienes razón, Naty, en verdad lo son… —sonrió burlonamente, pues por supuesto su país iba ganando, tenia a la chica, el dinero y el partido asegurado.
Cosa que solamente hacia que el danés temblara más de molestia. Mirando al traidor de su ex—mejor amigo, y a la arpía de su novia. Su expresión se modifico cuando el equipo avanzo una vez más, para recuperar un poco de orgullo hacia la portería contraria, el danés se comenzó a emocionar más y más, casi estaba encogido en su lugar, sus ojos abiertos igual que los de un niño, mientras mentalmente maldecía a toda la familia del holandés, la rusa y el sueco, solamente para darse más animo. (?)
Y entonces…
— ¡NO! ¡MALDITA SEA…! —tomo el almohadón y lo arrojo directamente contra el televisor, soltó un grito de frustración y luego fue a dar vueltas igual que una fiera por toda la casa— ¡ESTÚPIDO!, ¡¿COMO PUDISTE FALLARLA?, ¡La tenias tan cerca!
— Uh, que pena… Eso estuvo cerca Dan…
El danés cerro los ojos y comenzó a contar mentalmente hasta 1000, para no escuchar las risas secuenciadas de ambos y los chasquidos que hacían al juntar sus bocas cuando se besaba… Que asco…
— ¿Por qué no se consiguen un hotel? —dijo con sarcasmo, tras una mueca y apartando la mirada hasta otro lado, donde no viera semejante escena.
— Es mi casa, si no te gusta largo… —murmuro, entre besos con su novia, luego cuando terminaron, ambos miraron al danés con aquellas expresiones serias.
Realmente estoy maldito. Odín. ¿Me estas castigando por robar el auto?
— No creo que les importe pero… —comenzó a mover las manos con exageración, hasta hizo una mueca como quien se provoca así mismo nauseas— Iré a vomitar al baño… —la expresión seria y asqueada del danés no pudo haber sido mejor para el deleite del holandés. Durante todo el trayecto hasta el baño, el danés no dejo de maldecir e insultar todo lo que le pasaba en general— Oh, ahora que recuerdo… Aposte todo lo que llevaba juntado de la renta en ese partido… Oh…
Cerro con un portazo y se dejo caer con frustración sobre la tapa baja, se encogió en su lugar, suspiro y paso ambas manos para peinar su cabello rubio y largo, este se partido y bajo por un momento antes de subir inquietamente hasta arriba una vez más. Quizás si no lo menciono, los chicos lo olviden completamente…
Cosa que por cierto era extraña, sus amigos todavía no se habían mofando de el por el teléfono sobre los resultados del partido. Por supuesto que lo hacían por que, de ganar Dinamarca, el mismo Andersen se encargaría de recordárselos hasta que se hartaran. Metió las manos entre sus pantalones y no encontró nada más que las llaves del auto sueco y su cartera. ¿Dónde rayos dejo el teléfono?
Oh bueno, ¿Qué más daba? Ojala no lo hubiera arrojado por la ventana al salir tan a prisa del departamento. Por un pequeño corto de tiempo, se pregunto que estaría haciendo el sueco en este momento. ¿Ya abría llamado a la policía? El partido estaba a punto de terminar, por lo cual no debía de esperar mucho tiempo antes de ir a hacerle frente al otro. Eso seria divertido. Sí, masoquistamente divertido. Esa idea lo animo un poco más, por algún extraño motivo.
Después de un rato de hacerse ocioso en el baño, sacarse el mal humor y prepararse mentalmente para hacerle frente a los locos Adams. Se mojo la cara y decidió salir por fin… La única idea que lo animaba en este momento, era saber que luego podría ir a desquitar su frustración en el otro, y ahora que lo pensaba, no era tan mala idea, huir de la casa de Dirck para no pagarle, de todas formas ya era hora de volver a casa.
Rascando su nuca, avanzo para despedirse con sutileza de la pareja hasta que…
— Tú amigo es… especial… —murmuro la chica, girando el cuerpo para mirar desde abajo a su prometido, en el cual había logrado encontrar un amor especial.
— No es tan mal tipo, cuando logras conocerlo, aunque no sabe diferenciar cuales dejan de ser sus cosas y comienzan a ser las mías… —la mano del holandés se enredo contra sus cabellos, mientras los acariciaba— ¿Te agrada? —pregunto con curiosidad.
— No —dijo peculiarmente seria, lo cual sorprendió un poco tanto al holandés, como al danés chismoso que escuchaba de lejos— Por que es muy cercano a ti… Estoy celosa… —confeso, guiando las pálidas manos detrás del cuello de su prometido y atrayéndolo posesivamente— Se nota que te quiere mucho, pero no tanto como yo…
El otro no pudo evitar sonreír.
— Bueno… hay cosas que jamás le haría a Dano… —dijo de forma coqueta, el danés sintió una corriente similar a una nausea en el estomago, cuando le escucho hablar de esa manera— Y que me encantaría hacerte a ti… —sin decir nada más, tomo por las caderas a su amante y la subió a su regazo, para terminar nuevamente contra el sillón.
Natalia sonrió, mientras sacaba de sus ropas una pequeña navaja multiusos.
— Lo se… —por la forma de hablar del otro estaba segura de la posición del danés, pero no podía evitar sentirse de todas formas un poco celosa, estaba en su naturaleza— Ahora quédate quieto, Conejito… No quiero lastimarte… Mucho… —murmuro bajando el filo por la entrepierna ajena…
Por más que quiso ladear el rostro para seguir la trayectoria de la mano de la rubia, el danés ya no supo donde termino esa blanca mano. Oh vaya…
Las dos cejas se arquearon hacia arriba y por instinto se pego lo más que pudo a la pared para no ser descubierto. ¿Qué estaba haciendo? ¿Estaba espiando?
No. Mejor pregunta. ¿Qué demonios estaban haciendo esos dos? ¡El todavía seguía en casa! Uhg… Eso se escucho realmente mal, era como si los padres quisieran jugar un poco aun estando el niño rondando cerca. ¡Vaya forma de ignorarlo! Sonrió de medio lado. Pero por tal osadía no quedaría nada más que ser espectador silencioso.
La verdad es que le hacia falta un poco de pornografía, ¿Y que mejor que verla en vivo? Se arrojo al piso, sin hacer ruido y agradeciendo que la televisión todavía estuviera encendida. Gateo hasta estar detrás del sillón estilo militar por la sala, mientras iba avanzando lentamente, casi podía escuchar los ligeros sonidos que iban subiendo de intensidad, ¡Que maravilla! ¿Y quien era ese que andaba haciendo como perrito lastimado…? ¿Era su buen y macho amigo holandés?
Vaya que en serio era un sometido.
Llegando al sillón, se recostó y dio la vuelta, sin dejar de escuchar, incluso se asomo un poco, bajando rápidamente para no ser visto… ¿Eso había sido piel? No estaba seguro, no había visto bien, demonios, si tan solo tuviera su teléfono podría tomar algunas fotos o incluso grabar el espectáculo. Aunque casi entro en pánico cuando vio la cabeza de la rubia sobre salir al sentarse en el sillón, se pego todavía más a la orilla, pero por suerte no había sido visto… ¿Eso que se había quitado era…?
Definitivamente esto es más entretenido que el futbol… Murmuro, pasando un brazo por detrás de su cabeza, acomodándose mientras estiraba la mano para tomar una palomita del piso y comenzar a comerlas, como su nueva botana para el espectáculo… Fue más increíble cuando una prenda cayó sobre su cara, la tomo y examino, sin poder evitar soltar un "Oh" cuando reconoció que era un sostén negro…
¡Dirck De Lange tu si que sabes hacer buenas fiestas!
En ese momento todos los ruidos cesaron aterradoramente en seco. Se llevo una mano a la boca, encogiéndose y entrando en pánico, por el temor de haber sido descubierto. Su corazón se acelero de excitación a escalofríos en un dos por tres y casi le da el infarto cuando vio los dos penetrantes ojos amenazantes de su cuñada mirándolo por encima del sillón, segundo de la voz de Dirck que preguntaba por su nombre.
— ¿Dan…? —murmuro Dirck asomando la cabeza al lado del cuerpo de la chica, ahora ambos lo miraban de forma letal— Dan…
El danés trago duro, sintiendo un estremecimiento en la nuca, comenzó a reír nerviosamente, las gotas de sudor frio resbalaron por su frente, saludo y dio la vuelta de manera tan velos, girando el cuerpo para comenzar a gatear lejos de la escena. Gatea para sobrevivir, gatea para sobrevivir…
— A-ahahahaha… ¡Vamos amigos, parece que no tienen sentido del humor! —apenas tuvo la oportunidad comenzó a rodar como tronco para huir más pronto de la escena.
— ¿Le puedo enterrar el cuchillo? —murmuro entre dientes la chica, que no se atrevía a salir por completo del sillón, pero ganas no le faltaban.
Dirck se apresuro a tomar la bufanda y enredarla en el cuello de la chica, para cubrirle más allá de los hombros, mientras se levantaba echando humo por las orejas.
— ¡DAN! ¡Largo! ¡Fuera de aquí! —se levanto y fue hasta su amigo, cerrando la mano de forma dura por uno de sus brazos, pero este danés necio se abrazo al muro más cercano para que no fuera echado de su refugio— Dan… pedazo de… ¿Entiendes que si no te saco yo, lo hará Natalia? ¡MÁS TE VALE QUE TE LARGUES DE AQUÍ!
— ¡Ah, amigo, es que tu no lo entiendes! ¡No puedo regresar ahí! ¿Sabes que me robe su auto? ¡Ni siquiera hace una hora que me fui! ¡No puedo volver! —lo señalo con su dedo en tono ofendido, que por cierto le temblaba, por supuesto sabia que había hecho algo muy malo, pero no lo reconocería tan fácilmente— ¿Te llamas mi amigo, gran idiota, cuando me hechas tan vilmente de tu casa sabiendo necesito tu ayuda, para poder tener un poco de sexo?
— ¿Y tú no me echarías, para tener un poco de sexo? —lo miro con duda.
El danés lo medito por un momento, mirando a un lado de el para ver a la mujer que le miraba como si en realidad quisiera acecinarlo, por primera vez comenzaba a sentir un poco de miedo, esos ojos o eran los de una persona saludable.
— No si quieres ver… —de todas formas insistió en su punto, ¡Todavía tuvo el valor! — ¿Qué clase de amigo seria si no te dejar a ver?. Si tú quisieras ver… ¡Yo te dejaría! Por eso tú como buen amigo debes…
— En serio… —sus ojos no tenían ni una pisca de paciencia— ¿Qué quieres para irte…?
— ¿Me viste cara de interesado? —ahora su voz sonó ofendida.
— Dano…—su paciencia estaba llegando al limite, la mano se cerro en torno al cuello de la camisa danesa. Temblaba tanto que el cuerpo del danés se movía con su mano.
— No, silencio, no me dejas pensar… —medito por algunos momentos que cosa quería para irse y que valiera la pena la matanza, entonces… sonrió levemente a pesar de estar en una posición por demás vulnerable, eso a Dirck De Lange eso no le dio buena espina.
El taxista estaba aterrado.
Jamás en su vida había transportado a un hombre tan grande, y tan… Bueno, nadie similar se había subido a su taxi antes. Intentaba manejar despacio pero a prisa, no quería para nada molestar a su cliente, este miraba fijamente lo que al parecer era su teléfono, su expresión era claramente enojada, o eso comprendía el taxista, la atmosfera dentro del vehículo se sentía tan, pero tan pesada. Que tuvo que bajar las ventanillas para que algo de aire circulara y no sentirse tan sofocado.
— ¿Es por aquí? —pregunto su cliente, haciendo saltar al otro pobre en su lugar.
Este le sonrió levemente y asintió despacio, acomodándose el sombrero, se dijo así mismo que se relajara, solamente conocía a alguien que podía causar semejante terror que este hombre y ese era su jefe, nadie podía ser tan terrible como su jefe, eso se dijo Toris, antes de comenzar a manejar más despacio.
— ¿Es la primera vez que viene por acá…? —se atrevió a preguntar, mirando levemente de reojo a su pasajero, intentando ser amable e iniciar una conversación.
Aunque por su parte el cliente se tenso, mirando de igual manera de reojo al conductor, mientras soltaba una monosílaba y asentía despacio, luego comenzó a mirar por la ventana como si buscara algo con los ojos.
Veo que el señor no es muy platicador… Trago duro, mientras apretaba despacio el acelerador y avanzaba por precaución por la calle— Me pregunto si ocurrió un accidente en la mañana… —dijo en voz alta, mientras recargaba medio cuerpo hacia afuera— Veo demasiadas marcas de neumáticos quemados… ¿Cree usted que pudieron haber sido carreras calleje…? ¡Ahg! —apenas giro la vista, se encontró con la mirada penetrante del cliente, sumado a un aura que no supo como interpretar, cosa que casi hace que él lituano saliera de la calle, pero logro mantener el control y seguir avanzando, sin dejar de mirar al frente— D-disculpe, no fue mi intención molestarlo.
— ¿C-carreras callejeras? —por su parte, la triste verdad era que el más alto le había mirado con sorpresa y le había faltado el aire de imaginar al danés trepado en su auto, haciendo carreras tipo The fast and the furios con su querido vehículo. Lo peor del caso, es que la idea no se le hacia tan descabellada, por que de verdad, de verdad, cavia la posibilidad de que fuera cierto.
No tardaron mucho tiempo antes de que llegaran a su destino, por supuesto el sueco ya había terminado de rezarle a todos su santos para que su suerte por fin cambiara. Las marcas de neumáticos quemados le decían que… En efecto, su problema se encontraba cerca, tomo una generosa cantidad de dinero y se la ofreció al buen hombre que había hecho el favor de traerlo.
— ¿T-tanto? —pregunto, separando sus labios con sorpresa.
— Hmp —asintió, haciendo una ligera reverencia— Tack.
El taxista le sonrió, nuevamente nervioso, pero esta vez un poco más aliviado, se despidió con la mano y avanzo un poco dispuesto a dar una vuelta tranquila después de haber realizado otro trabajo bien hecho. Pero en ese momento un auto le rebaso, antes de que pudiera tener el espacio de hacer la vuelta y se quedo esperando en el primer semáforo que tenia de frente. Pero que loco tipo… ¡Así podría matar a alguien!
El sueco puso la expresión más mala que mejor le salía, que no era tan difícil de hacer cuando se imaginaba al danés sonriente mofándose en su cara, avanzo rápidamente hasta la puerta y comenzó a golpearla, pudo escuchar unas maldiciones provenientes de la casa, pero no le importaba quien fuera a salir de ella, el sencillamente entraría y buscaría al danés. ¿Dónde podía tener su auto? No lo veía por ningún lado, lo que le hizo reconsiderar la horrible idea de que ya lo había canjeado por gel para el cabello.
Lo que escucho de la puerta no fue la respuesta que esperaba.
— ¡AHORA SI TE VOY A MATAR! ¡ACABAS DE ARRUINAR MI…! —la puerta se abrió de par en par y sus lentes fueron empañados por un fuerte aliento y una ligera lluvia de saliva que desagradablemente fue a dar en su cara— ¡YA TE DI LA TELEVISION¡ ¿Qué mierda quieres ahora, Dan? —sus ojos se abrieron con sorpresa, al igual que los del sueco, ambos se sorprendieron, mirándose directamente a los ojos, pues eran tal altos que bien se iban dando entre ellos— ¿Eh? ¿Quién diablos eres tú?
Fuera de la sorpresa su expresión volvió a ser de hostilidad, el sueco no pudo evitar responderle de la misma manera, aunque sin poder evitarlo, un poco nervioso por la incomoda situación en la cual se encontraba. De todas formas dijo autoritario y con voz firme.
— D-Dan, Dan Andersen… ¿Dónde esta…? —ladeo el rostro para mirar dentro de la casa, en ese momento sus ojos se encontraron con los de una mujer, que no pudo apreciar bien por que en ese momento fue empujado hacia afuera— Vengo por él.
— Pues aquí no esta, se acaba de ir… —el hombre semi desnudo y lleno de chupetones por la parte alta del cuerpo se vio ridículamente imponente mientras se cruzaba de brazos e inflaba para hacerse ver más alto y grande— ¿Pero que tenemos aquí…? Tú debes ser…
— ¿Berwald? ¿Eres tú…?
Nuevamente la atención de dos hombres fue captada por la mujer, esta miraba fijamente al otro hombre, apenas tenia una de las camisas de su prometido puesta encima, pero ante la atónita mirada de este, y para terminar de hacerlo cabrear, esta estiro los brazos y rodeo por el cuello de manera afectuosa al nuevo, pero no tan bien recibido visitante, que le miro con sorpresa y se estremeció sin poder evitarlo al sentir tal abrazo por parte de su la rubia-albina. ¿Qué hacia ella aquí?
— ¿Natalia…? —fuera de la sorpresa inicial, no pudo evitar animarse un poco, tomar sus manos blancas y sonreír levemente a su manera.
El holandés estaba que reventaba de celos.
— ¿N-naty…? —carraspeo, haciéndose obviar, sin saber como ni con que cubrir todavía más la desnudes de su prometida, quien parecía no tener problema por estar en paños menores fuera de la casa, abrazando a otro hombre.
— Este es mi amigo, se llama Berwald Oxenstierna… —dijo sencillamente señalándolo con su palma blanca— No lo trates mal.
Entonces tomo la mano del sueco y aparto suavemente al holandés para invitarlo a tomar un poco de café dentro de la casa, alegando que tenían muchas cosas de las cuales hablar. Dirck se quedo con la expresión atónica, abierta y esperando en el marco de la puerta, claramente inconforme pero sin atreverse a decir nada…
— P-pero… él… —lo señalo, sin comprender del todo— y Dano… y… y tú… y yo…
Miro debajo hacia su entrepierna, y claramente volvió a levantar la vista. Eso seria doloroso, bastante doloroso, mientras avanzaba y notaba como el hombre desviaba la vista al ver a su prometida, que obviamente todavía no se ponía algo e ropa decente, el holandés solamente supo que tenia que hacer una sola cosa… Subió el cierre de sus pantalones y comenzó a buscar entre toda la ropa regada del piso su cartera y celular, una vez los tuvo en la mano, comenzó a marcar al único que podía hacerse cargo de la situación en ese momento.
Vamos pedazo de animal, contesta, que tu trajiste la mala suerte a mi casa.
El teléfono en la mano de Berwald comenzó a sonar, lo cual llamo la atención de los tres, a Dirck volvió a saltarle una vena en la frente, mientras caminaba hasta él y le arrebataba el aparato, tras una mirada hostil y agresiva.
— ¿¡Por qué tienes el teléfono de Dano! —exigió saber, quizás con exageración, quizás por el simple hecho de pelear un poco con ese hombre que definitivamente ya le caía bastante mal— ¡Respóndeme!
— Dirck… —murmuro la chica, haciendo una mueca de inconformidad, pero antes de que pudiera responder algo, el sueco respondió con sus propias palabras.
— ¿Por qué él tiene mi auto?
El holandés sonrió de medio lado, dispuesto a una buena pelea verbal, mientras era tomado con fuerza de un brazo por las manos de su prometida, más en ese momento ahora fue su teléfono el que sonó. Le miro con odio. ¿Quién podía llamar en un momento como este…? Era un número desconocido.
— ¿Qué? —respondió con hostilidad a quien quiera que estaba del otro lado de la línea.
El silencio como respuesta, le hizo arquear una ceja y cuando estuvo a punto de colgar una voz ronca, temblorosa y bastante baja, casi como un siseo, le respondió.
— "…Tengo que encontrarlo…"
Le tomo un par de segundos comprender de quien se trataba, miro al sueco y a su prometida con una sonrisa de lo más satisfactoria en el rostro.
— Espera un momento… —despego el teléfono de su oído para poner el alta voz y que todos pudieran escuchar con caridad— Creo que se que estas buscando, y donde puedes encontrarlo… —puso el teléfono frente a rostro de Berwald, este abrió un poco más los ojos, mientras cerraba la mano y sentía una muy ligera corriente de pánico pasarle por el cuerpo, pues si no estaba mal en sus deducciones, ese era…
— "¿¡DONDÉ ESTÁ! ¿¡DONDE MIERDA ESTA SE HOMBRE!"
Los ojos del sueco se entrecerraron despacio, quizás… había exagerado un poco…
— "¿¡DONDE JODIDA MIERDA ESTAN MIS COSAS!"
TBC
Lamentablemente no he tenido el tiempo que he querido para responder reviews, de todas formas estoy sumamente agradecia que haya gente que espere por capitulos y guste de esta historia, de verdad, le agradesco mucho a toda la gente que me ha segudo desde un inicio ;3; su apoyo y aprecio es sumamente importante para una persona tan fail como yo, escribiendo esto, prometo que en el capitulo que sigue abra más DenSu, ahora si es prometido, este capitulo sin querer se alargo más de lo que ya era XD lo lamento, ademas de que estoy en un ciber y no me deja editar correctamente el documento, asi que disculpen tambien si lo entrego de esta manera u_úU
Un detalle más que no puedo pasar por alto, no estoy segura de que la historia tendra lemon, en primera por que... bueno he notado que vamos en sintonias diferentes (?), no quiciera desepcionarlos de llegar el momento de poner posiciones sobre "quien domina a quien" asi que probablemente me la lleve cómoda como hasta ahora :3 a menos que ocurran más cosas, nada es seguro, asi que puedo cambiar de parecer tarde o temprano.
Todavia no estoy lista para escribir algo más alla de mi(?), no lo digo por los lemons, por que esos los redacto bastante bien (o eso me han dicho -ego, ego(?)-) yo roleo a Denmark, es mi personaje favorito al lado de Sweden, pero suelo hacerlo dominante y como creo que deberia ser, asi que, dicho esto, ojala siguan siguiendome como hasta ahora, gracias.
V. S.
