Bueno, para no causar confusiones, en mi historia Radamanthys es un año mayor que Kanon n_n.

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Kanon abrazaba a Saga, intentando relajarlo. Pocas veces lo había visto tan enfurecido – que hasta el rostro se le había tornado carmesí – y repitiéndole varias veces que respirara y contara "hasta 10", poco a poco el estado de Saga ya era más normal, pero aún inquieto.

- Ya, déjame, me iré a acostar un rato –

- Está bien, te llevaré un té… -

- No, sólo quiero que te deshagas de él – Kanon sabía perfectamente a lo que se refería. Y no quiso debatirle nada en ese momento; sería en vano.

Kanon entró a la habitación donde se escondía la razón de la furia de Saga. Radamanthys, aún desnudo pero cubriéndose con las sábanas. La escena de hace unos minutos había sido tan confusa. Kanon nunca le había mencionado que tuviera un hermano gemelo idéntico, y de hecho, todavía no lo hacía; y le intrigaba la reacción del gemelo sin nombre, ¿Sería porque él es hombre? ¿Por lo que hacían? ¿Ambas? ¿Otra cosa distinta?, no podía pensar en muchas posibilidades más que en las más obvias, pero aun así, no lo conocía y no sabía, sólo sabía que estaba confundido y aunque quisiera haber pasado un largo momento con la agradable con Kanon, no se podía, y debía irse.

- Rada… siento que esto haya ocurrido –

- Hm… tengo que irme – contestó tajante, no era un buen momento para hablar del asunto.

- Pero aún llueve, puede quedarte – a lo que el rubio negó con la cabeza

- No debería, arregla tus asuntos – dicho esto, Kanon terminó por sentarse en la realidad, y bien, al menos no había pasado nada más grave. Comenzó a buscar ropa en sus cajones, un pantalón, una playera, y una pantaloneta pequeña.

- Deja toda tu ropa, está empapada – le tiró las ropas que había escogido en la cara. Radamanthys imaginaba que era una mala costumbre de aquel hombre el hacer eso. Acto seguido, salió de la habitación dejando al rubio encargado de colocar su vestimenta.

Tenía que limpiar el desorden que habían dejado en el vestíbulo, lavar la ropa, secarla, ir a ver como seguía Saga, y había olvidado que tenía que buscar información sobre ciertas cuestiones del herbario que le habían encargado. Realmente detestaba que lloviera; interfería con muchos de sus planes (laborales y de ocio), y siempre se empapaba cual gato callejero.

Estaba trapeando cuando el rubio salió, las ropas le quedaban bien, pues ambos eran de una complexión y altura muy similar; Radamanthys caminó hacia donde estaba Kanon, quedando a una distancia corta, por un tiempo, hasta que el mayor decidió acortarla sellando sus labios silenciosamente.

Al separarse, el rubio se dirigió a la puerta, y salió, bajo la lluvia, ambos sin decir absolutamente nada.

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En otra oportunidad – una mejor – Kanon pudo presentar a su pareja con Saga, quien (como casi todo el mundo) no le inspiraba confianza. Menos del rubio, de quien ya conocía, por desgracia, las "mañas" que tenía para con su hermano. Saga lo tenía amenazado, si aquel extranjero le hacía daño a su hermano, se las vería personalmente con él; y Saga era un hombre de palabra. Kanon intentaba no relacionar a las personas más queridas para él, ya que sabía que las cosas no podrían resultar tan buenas como se esperaba.

Habían pasado ya tres años de haber comenzado una relación formal. Era una relación sólida, no había ningún tercero o indicio de ello. Aunque ambos fueran hombres muy bien parecidos, no eran muy sociables, al menos con otras personas que no fueran de su círculo de amigos, con los que salían en grupo a distintos lugares de entretención.

Ambos eran tan iguales y a la vez tan diferentes. Sus actitudes y demás podían ser soportados sólo el uno por el otro, el amor que se tenían era algo inexplicable, aunque pareciera, no era sólo por el sexo – aunque ambos opinaban que era muy bueno – si no que, la simple compatibilidad que existía entre ellos había florecido como las asteráceas en diciembre.

Sorrento era un fanáticos de las cuestiones del horóscopo y la astrología (nivel popular) y le insistía a Kanon que aquella relación no le iba a ser fácil, que ambos eran muy diferentes, que escorpio (el signo zodiacal del inglés) y géminis, tenían una compatibilidad muy baja, y que las predicciones decían que eran una pareja pasional pero indiferentes uno del otro. Todo aquello eran solo palabrerías de personas mayores que necesitaban un trabajo, y que mejor excusa que utilizar cuestiones que nadie puede corroborar.

Sin embargo, había ocasiones en las que Kanon tenía que irse de viaje, por una o dos semanas, con Shion, debido a cuestiones del trabajo. Salían de la ciudad con un pequeño grupo de botánicos con la esperanza de encontrar alguna especie nueva de planta. Lo cual, siempre terminaba en decepción. Pero esta ocasión ameritaba algo más grande, se había creado un brote de una epidemia en la flora, por lo que se debía de descubrir que lo causaba y varias instituciones se habían organizado para trabajar de lleno. En esta ocasión, Kanon debía estar fuera de la ciudad por más de dos meses, y fue una discusión tediosa, no con su hermano, si no con su novio.

Kanon había preparado una cena muy a su estilo, con el fin de pasar su última comida juntos, al menos hasta que regresara del trabajo de campo. Pero al momento de decirle y de explicarlo todo (con bastante entusiasmo y alegría) el inglés necesitó expresar su ilógica sobre un trabajo que no es constante y otras diferencias entre el trabajo de Kanon en el Herbario, y el de él como supervisor de una empresa líder en redes. Ambos amaban su propio trabajo, pero detestaban el ajeno. Nada salió como lo esperaba, y aunque su panza estaba llena, su corazón sollozaba ante la negación de su novio; sin embargo, partía a primera hora de la mañana, y el retractarse no era opción.

Fueron dos meses muy gratificantes y extenuantes. Hacía mucho tiempo que no dormía a la intemperie, además que era agotador físicamente, tenían que estar pasando datos, colectando, anotando, analizando. Era poco tiempo para lo que era, pero el trabajo fue arduo hasta el último segundo.

- Vaya Kanon, dudaba de tus destrezas, pero me has sorprendido por completo – Comentó Shion.

- ¿Cómo que dudabas de mis destrezas? –

- Si, si, de hecho, insistí que vinieras con nosotros para probarte, aunque arriesgué mucho, estoy feliz de haber dado en el blanco – le dice sonriendo y abrazándolo por el hombro, a lo que Kanon no sabía que significaba todo el palabrerío. – Hay becas disponible – completa, viéndolo frente a frente, con un semblante serio. – y quiero que entres –

Kanon quedó sorprendido, ¿él a una beca? Pero si, nunca fue el estudiante estrella, tampoco es que perdiera las clases todo el tiempo, pero una beca no era para cualquiera.

- Ya, déjese de bromas – totalmente incrédulo

- Kanon, no estoy bromeando – y realmente, su cara no lo parecía, aunque fuera una persona muy vivaz, cuando tenía que ser serio y dictar cualquier mandato, lo hacía y nadie le replicaba; no por nada era el coordinador del herbario. – Te has desempeñado muy bien en las labores que te he otorgado, por lo que una referencia mía hará que entres inmediatamente a esa beca. Y no te lo pregunto, te ordeno que empieces a estudiar. Tienes potencial y debes explotarlo como se debe. –

Le costaba creerlo, pero sin duda era verídico. Y continuando con el trabajo, seguía pensando en lo que su jefe le había comentado y ocurría que se encontraba con una maraña de dudas. Decidió que debía concentrarse en terminar lo empezado, y luego afinaría detalles.

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Al regresar, Radamanthys se encontraba de mejor humor. Lo invitó a un pastel por su logro, puesto que aquel había estado pendiente de los medios de comunicación, en los cuales Kanon aparecía, en muchas ocasiones, sin que él lo supiera. Fueron a un bar, y Kanon se ahogó en cerveza, mientras Radamanthys degustaba su whisky, y cuando se lo terminó, se llevó al moreno antes que pasaría a un estado realmente insoportable, sólo para dirigirse al "Omni", el auto-hotel de mayor prestigio de la zona.

Era una total sorpresa, ya que nunca habían ido a ningún sitio parecido, aunque aquel poseía ciertos lujos y habitaciones extravagantes. La idea no le pareció tan mala ya estando adentro, además que, no podía quejarse, no en su estado etílico.

- Aprovecharé los dos meses que me debes – susurró en el oído al embriagado hombre, para luego atacarlo con pasionales besos y tirarlo hacia la mullida cama, donde hicieron el amor hasta quedar completamente exhaustos.

A la mañana siguiente, el pobre gemelo se sentía abatido, no sólo no había descansado de su trabajo de campo, si no que se pasó toda la noche con su novio; y peor aún, tenía incontables llamadas perdidas de su hermano Saga. Al rubio también le había llamado sin ningún éxito, aunque éste si se había dado cuenta de lo ocurrido. No quería llegar a casa, a escuchar el alegato de su hermano gemelo, pero tarde o temprano tendría que enfrentarlo. Al fin de cuentas, la había pasado de maravilla, y sentía que las cosas con su pareja iban a estar mejor.

Después de enfrentar todo el vocabulario de Saga, le contó sobre la beca que le estaban ordenando a aceptar, diciéndolo como si fuera algo sin importancia; pero su hermano sabía que ésta era la oportunidad de Kanon, y sin resistir sus impulsos, lo abrazó efusivamente.

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Se acercaba navidad y los gemelos siempre la pasaban juntos. Kanon le explicó a Radamanthys que no podía dejar a su hermano solo, y menos en ese tipo de festividades. También le había propuesto en que vivieran juntos, los dos solos, pero no podía, simplemente no podría hacer eso.

- Puedes invitar a tu novio… si quieres – soltó Saga, lo cual dejó a su hermano totalmente sorprendido.

- ¿A qué se debe ese cambio de actitud? – cuestionó sin dejar de devorarse su cap'n crunch.

- Yo traeré a alguien importante para mí, así que trae a alguien importante para ti –

Esa respuesta lo mantuvo pensativo todo el día. ¿Realmente debía invitar a Rada?

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- Hola, mucho gusto – Fue el cordial saludo de una bella joven, de pálida piel y un cabello tan largo y negro como la noche.

- Como puedes ver, él es Kanon… y su mejor amigo Radamanthys –

- Mucho gusto – contestaron al unísono.

- Yo soy Pandora Wolfhart y… -

- Es mi prometida – interrumpió, al mismo tiempo que tomo su mano y ambos sonrieron, cómplices.

Kanon quedó sin palabras, estupefacto ante aquel anuncio tan inesperado, y que Saga ya venía paneando desde hace tiempo, ¿Por qué no le había dicho antes? No estaba listo para algo así.

- Felicidades, si has captado la atención de Saga, has de ser una maravillosa mujer – felicita con sus hipócritas modales mientras le daba unos golpesitos discretos a su pareja, para que dijera algo.

- Si, si… felicidades… -

Saga se dio cuenta del desgano de su hermano, pero no por ello iban a dejar de celebrar. El mejor amigo de su hermano se estaba encargando de subirle los ánimos, y con un poco de cerveza, eso fue posible.

Luego de la deliciosa cena, cada pareja se fue a dormir al dormitorio correspondiente; a Radamanthys le agradaba que Saga tuviera freno de mano, ya que no le dirigió ninguna mirada asesina, y ello podía significar que un Saga feliz ya no los interrumpiría en su relación.

-o-o-o- Continuará -o-o-o-