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Habían estado evitando hablar lo inevitable; luego de aquella celebración, ninguno mencionaba nada al respecto; menos Kanon, aunque Saga sí lo intentaba.

- Tenemos que hablar – la palabra más terrorífica en cualquier tipo de relación. Fue el gemelo mayor quien rompió el cristal.

- em… tengo que irme – pero antes de poder iniciar su huida, su brazo fue atrapado para evitarlo.

- Kanon, me casaré pronto, pero no quiero dejarte solo –

- Ya no soy un niño, no necesito que me cuiden –

- Claro que sí, todos necesitamos que alguien esté pendiente de nosotros… pero, el caso es que, me mudaré y te dejaré esta casa – con tal sorpresa, debido a que él nunca lo esperó, de hecho ya hasta había hecho planes para irse a vivir con Radamanthys, sin haberle consultado nada a nadie por el momento.

- Pero, ¿A dónde irás? ¿Por qué no te quedas? – fue algo por instinto el preguntar, aunque de lo último conocía perfectamente la respuesta.

- No debes preocuparte por mí. Los padres de Pandora nos dieron su bendición, y con ello un lugar donde vivir. Te llevaré un día a conocer. –

Saga hablaba con calma, conociendo lo difícil que era ara ambos aquella separación, puesto que aquella relación no una común y corriente, por su trágico pero superado pasado.

- Quiero que, conserves la casa de nuestros padres, ya sabes… - hizo una pausa, a lo que Kanon, con su semblante levemente entristecido, asintió. – Sería bueno que Radamanthys viva contigo. – terminó causándole una gran sorpresa a su hermano.

Afinaron los detalles y arreglaron papeles. Aunque Saga tenía un poco de resentimiento al inglés, sabía que Kanon sería feliz con aquella decisión, y que, al fin y al cabo, era lo mejor para ambos; o al menos eso esperaba.

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A pesar de ser bastante independiente, le tomó tiempo acostumbrarse a la presencia de su novio, ya que toda su vida había estado en sincronización con los horarios y demás cuestiones con su hermano, pero el rubio era totalmente diferente (y no se quejaba de ello, no mucho) por lo que en algunas situaciones entraban en una discusión interminable, en la que no se resolvía nada, ni siquiera se calmaba el estrés, como sucedía con Saga.

Aunque no podía negar, que los primeros meses fueron una rara combinación entre incomodidad y satisfacción, ya que tenía una gran libertad para poder realizar cual cuestión con su amado se le ocurriera. Pero quizás fue esa misma libertad la causante de una rutina agotable.

Si bien, las noches podrían tornarse calurosas en cuerpo o en palabra, había noches en las que no se dirigían ni una sola palabra. Se preguntaba si tendría que ser él el primero en iniciar conversación, pero cuando lo hacía, solo recibía una respuesta corta y al grano, lo cual derrumbaba los ánimos de seguir interrogando.

No le tomaba mucha importancia a aquellos silencios, aunque si los resentía, pero lo atribuía al cansancio y estrés por el que ambos pasaban, y que era absolutamente normal.

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Era una noche fría, el viento comenzaba a soplar con mayor fuerza debido a la época en la que se encontraban, y a falta de algún tipo de calefacción era el momento adecuado para generar calor entre ellos.

Sus cuerpos desnudos bajo un grueso edredón se rozaban insistentemente, sus manos exploraban el cuerpo ajeno ya conocido, tocando en puntos de sensibilidad importante, siendo causantes de gemidos involuntarios pero no reprimidos; sus bocas explorándose a cada milímetro, sin ninguna discreción, viéndose directamente a los ojos de vez en cuando, miradas que expresaban el deseo y la lujuria del momento.

Kanon estaba cansado pero aun así no iba a detenerse; de hecho, él estaba durmiendo cuando Radamanthys llegó a asaltarle sus ropas y su cuerpo, a lo que no otorgó resistencia. El rubio ahora se concentraba en otorgarle placer al miembro de su pareja, lamiendo, succionando y dando pequeñas mordiscas de vez en cuando, bajando lentamente para tomar por sorpresa los testículos de éste y succionarlos dando un deje de dolor y placer; sabía cómo complacerlo.

Mientras se encargaba de aquel paquete, algunos dedos de una mano jugueteaban con la estrecha abertura, preparándola para una invasión de mayores magnitudes, para placer de ambos; Kanon exclamaba sus graves gemidos y jadeos, observando de vez en cuando al causante de todo aquello, encontrándose en ocasiones con la dorada mirada, queriendo más, aruñándole la espalda a sabiendas de los gustos ajenos.

- Ya no aguanto más – Susurró Radamanthys cuando se incorporó, colocándose encima de Kanon, entre sus piernas y penetrándolo de un solo empujón, sin dar tiempo da comienzo a un rápido vaivén, que les era un gustoso compás para ambos.

El rubio se limitaba a aumentar su velocidad y su fuerza, rozando la próstata y causándole corrientes de satisfacción al recibidor, volviéndolo loco, haciéndolo llegar al éxtasis, sin siquiera recibir estimulación en su propio sexo. El líquido blanquecino de Kanon se esparció entre los estómagos de ambos, debido a la cercanía, y un poco llegó hasta su mejilla. Era abundante, y aun así, todavía podía sentirse excitado, y la razón de la cantidad exagerada constaba en que no había tenido ningún tipo de liberación, no es que no quisiera, si no que no había tenido el tiempo de auto complacerse, ni los mimos de su novio.

- Hm, desde cuando no te masturbas – le susurra en el oído, apenándolo aún más. Y sin querer esperar respuesta, lo gira, haciéndole quedar boca abajo, y continúa con su incesante vaivén. El moreno su inclinó enterrando sus rostro en una almohada que abrazaba fuertemente, por momentos, sentía que la fuerza era demasiada, pero quería que se corriera dentro de él, por lo que no le frenaba. Ya estaba por venirse nuevamente, cuando el rubio en pleno éxtasis esparce su semilla en el interior de su novio, quien seguía estimulándose para calmar sus ansias. Radamanthys le observaba, aún con su sexo oculto entre los órganos de aquel, quien movía su mano rápidamente, hasta culminar una segunda vez, sin tanto teatro como la primera.

Lo besó en los labios que inhalaban y exhalaban aire con rapidez, salió de aquel cuerpo y se recostó a un lado, dando la espalda, cayendo en los brazos de Morfeo casi instantáneamente.

Kanon aún agitado, se dirigió al baño para limpiarse lo mayor posible, para luego acostarse, dudando si lo abrazaba o no… le parecía ridículo querer tener más de aquel cuerpo, pero no, no quería más de aquel cuerpo, quería más de esa persona, y pensó en "endulzar" el momento, pero los ronquidos ya eran sonoros, y decidió intentar dormir.

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Ya habían pasado dos años de vivir juntos. Habían ocurrido muchas cosas en ese tiempo, la separación de su hermano, es decir, casamiento; la aceptación y emoción de Radamanthys por vivir juntos, el inicio de sus estudios (los cuales en ocasiones se tornaban difíciles), el conocer a nuevas personas de un ámbito diferente, y un millón de experiencias distintas, ah sí, incluyendo que hace un año se había convertido en tío y padrino del único hijo de Saga.

Él estaba seguro que no quería tener hijos, al menos no le había nacido aquel sentimiento, y estaba muy feliz ya que al no haber ninguna chica que le llamase la atención, aquello iba a resultar cuando realmente lo deseara. Sin embargo, quería mucho a su sobrino, quizás por el cariño que le tenía a su hermano, no lo sabía, pero siempre estaba dispuesto a ayudarles cuidándolo de vez en cuando, generalmente en las emergencias de última hora.

Las primeras veces que lo cuidó, observó un nuevo Radamanthys, simplemente, era tan diferente, y de vez en cuando le decía que quisiera tener un hijo con él. Lo cual lo desconcentraba y lo sonrojaba, ¿Por qué decía cosas tan vergonzosas? Además, que aquello no podría ser posible. Aunque amaba esa actitud, pero no por eso iba a cambiar de opinión, no en esos momentos.

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Ya estaba en el tercer año de su carrera, y se había encontrado con un grupo muy singular. Con gran facilidad hizo amistad con ellos, y si todos ganaban sus cursos, serían sus compañeros en dos años más. Y realmente, cada uno era un personaje, se molestaban entre ellos, se tenían bien sabidos quienes eran los más estudiosos, aquellos que lo sabían todo sobre la clase, hasta que había dicho qué profesor y en qué momento, y así mismo también se sabía quiénes eran los que, de alguna forma creativa, siempre copiaban en los exámenes, con la excusa de que no les había dado tiempo de estudiar pero que ya lo sabían.

Ya conocía a Afrodita, aunque no lo recordaba de una buena manera, ya que le coqueteaba mucho, hasta que Kanon le "enfrentó" para que dejara de hacer eso. Pero ahora, estaban en la misma clase, y se dio cuenta que aquel hombre que realmente no lo parecía, era así con todos, hasta con las chicas. Pero hizo amistad fácilmente con Shaka, de alguna forma, siempre le tocaba realizar trabajos grupales y aunque eran totalmente diferentes, encontraban muchas cosas de que hablar, así mismo con Aldebarán, Dokho y Mu, quienes conformaban generalmente sus grupos de trabajo, y les alegraba el día con sus ocurrencias.

Para la investigación del curso de Zoología se necesitaba viajar y conseguir muestras para obtener y enfatizar resultados, y ello consistía en pescar en ciertos puntos de un río que desembocaba en el mar; por lo que todos estaban emocionados por ir a la playa, o al menos la mayoría.

Después de su último viaje, el inglés ya no se enojó con el que se aproximaba, quizás porque iban a ser solamente cuatro días, o porque ya había aprendido que Kanon se encontraba en un ámbito donde esas actividades se repetirían por diversas razones.

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Ya habían arribado en las costas del pacífico, y todos estaban ansiosos por refrescarse en el mar, o al menos la mayoría. A Shaka no le gradaba mucho esa idea, y es que ocultaba algo que le apenaba de cierta manera. No es que tuviera miedo al agua, al mar, o a los animales marinos, no era miedo, era simplemente la incapacidad de nadar, aunque nunca lo hubiera intentado.

El sol empezaba a ocultarse cuando el campamento estaba listo, y muchos ya se encontraban a la orilla del mar. A Kanon no le entusiasmaba, pero seguía al grupo para no perderse de alguna situación de la cual podría burlarse o sacar provecho. La sensación de arena pegada a su cuerpo no le encantaba, y aún a minutos de la noche, todavía sentía un calor sofocante, no quería pensar en cómo les iría al siguiente día con el trabajo bajo el sol de la costa. Ya todos estaban salpicádose agua, retando olas, corriendo por no mojarse el cabello o compitiendo por quien llamaba más la atención, esto último podía observarse en Shaina, June y… Afrodita. Estaba como observador, y se había dado cuenta que faltaba el rubio erudito, quien ya se estaba sentando a su lado.

- ¿Qué hace Kanon? – cuestionó para iniciar alguna conversación con el único que no jugueteaba con el agua salada.

- ah, solo observo, y tú, ¿Qué haces? -

- am, huyendo del profesor; temo que al ver que todos quieran divertirse, me ponga el trabajo duro solo a mí – responde recordando la última vez en la que todos los demás se quedaron jugando futbol o algo así, y a él le tocó que realizar todos los cálculos del mapa. No era complicado, pero no era justo.

- jaja, me hubiera gustado estar ahí para ver eso –

- Eres cruel, no sé porque te hablo – responde resignado

- Me hablas porque soy el único que no está en el agua, y tú le tienes miedo –

- ¡Eso no es cierto! -

- si no fuera cierto te estarías divirtiendo y yo no te estaría molestando – sonríe victorioso.

- No… no es miedo – hace una pausa – es que… no se lo digas a nadie… yo no sé nadar – responde de un solo. Al fin y al cabo, si por alguna razón se caía al agua o algo pasaba, ya alguien sabía de su inutilidad.

- Ah, ¿Sólo es eso? Je, no te preocupes… si te pasa algo yo te salvo –

- ¿Tú? – Viéndolo incrédulamente – Pero si a ti ni te gusta el agua –

- Que no me guste no significa que no sepa nadar – le sonríe – Además, he dado clases de natación en la Federación Deportiva, pero si no me crees, ahógate –

- Hay si, yo se nadar – se burló Death Mask a pocos metros de Kanon

- ¡Cállate cangrejo! -

– Jajaja, si es cierto te reto a una competencia –

- Ja, claro, ni que fuera difícil ganarte – le dice sonriéndole, irritándolo.

- Entonces, alcánzame! – le reta comenzando a correr hacia el mar. ¿En serio lo estaba retando? ¿Qué ganaría con ello? En fin, no iba a llegar muy lejos, era estúpido, de hecho, ni quería alcanzar a Death mask; aquello había empezado por algo sin sentido, y es que, aquel hombre era así.

Caminó hacia el mar empapándose hasta la cintura, y se detuvo, observando que venía una gran ola a la que el desquiciado que quería una competencia, enfrentó de pie en la arena. Todos se reían al ver que ese hombre no había podido contra el poder del agua, pero poco duró cuando se dieron cuenta que no se movía conscientemente, si no que era arrastrado por el oleaje. Sin pensarlo dos veces, Kanon se zambulló en la próxima ola, nadando por el fondo. Sus ojos le ardían por el sílice y la sal del agua, pero debía abrir los ojos para encontrar al insensato.

En poco tiempo, Aioria, Aioros y Shura estaban dentro del agua buscándolos sin encontrarlos, cuando otra ola llegó, orillando a los dos jóvenes que creían desaparecidos.

- ¡Quítense! – gritó al borde de las lágrimas un muchacho de cabello turquesa, arrodillándose al lado del insensato.

Kanon tosió un poco, respirando agitadamente se incorporó lo suficiente como para presenciar una escena bochornosa. Afrodita besando a Death Mask. Bueno, era un "beso de vida" ya que lo más probable era que aquel si tuviera un poco de agua en sus pulmones.

Todos miraban estupefactos, y afrodita se detuvo cuando lo vio toser y escupir un poco de agua, incorporándose, sin saber exactamente lo que había pasado. Aunque ni bien estaba colocando sus ideas en orden, todos los demás le alegaron por su reacción, todos menos Afrodita quien fue el único en preguntar cómo se sentía, a lo que no le tomo mucha importancia.

Kanon era elogiado y demás, y Shaka supo que podía depositar su vida en sus manos, si ocurría algo inesperado.

Aunque querían seguir jugando y molestando, el profesor les indicó que debían realizar la caminata nocturna alrededor de la orilla del mar, en busca tortugas que llagaban a desovar a la playa. El profesor formó grupos al azar, proclamando a Shura como el "líder" a lo cual, todos se burlaban y fastidiaban con ello, no por celos, simplemente por el hecho de que podían y que Shura se dejaba.

A Kanon le tocó ir con Aioria, Aldebarán y Mu. Aunque detestaba el caminar en la arena, la compañía era gratificante, casi nunca había conversado con Aioria, y en aquella caminata encontraron que tenían algunas cosas en común, pero intercambiaban sus opiniones y sus chistes de doble sentido que tanto adoraban. Ya habían caminado 4 kilómetros y sin encontrar ni una sola huella de tortuga… por lo que regresaron al campamento.

Al llegar, sólo quería llegar a dormir. Detestaba no tener su propia carpa, ya que no le gustaba dormir con más gente (exceptuando a Radamanthys), y le había tocado que pedirle a Mu si podía dormir con él, quien aceptó gustoso, pero también se quedarían Shaka, Shaina y Shura. A Kanon no muy le parecía, pero al fin y al cabo, no era su carpa.

- Kanon, no me digas que ya te vas a dormir – cuestiona Aioria.

- Si, caminamos ocho kilómetros en la arena… ¿no estás cansado? –

- Ja! Todos estamos cansados… pero hay que aprovechar a ir por tragos! Vamos Kanon, hay que aprovechar que no hay muchos turistas – insiste, llegando a jalarlo de la camisa.

- Ya! Está bien, suéltame… - Mira a Aioria, sin realmente querer ir a un bar, al fin y al cabo, no tenía esa costumbre. – am, mejor mañana – pero antes de que se metiera a la dichosa carpa, Airoia lo abraza de la cintura y lo carga, colocándoselo sobre el hombro.

- ¡Suéltame! ¡Aioria, bájame ahora mismo! Si voy, si voy pero bájame! – Kanon se encontraba enrojecido por lo ocurrido, no imagino que haría eso, y ahora todos le apodaban "Princeso".

Tomo algunos tragos junto con sus compañeros, y regresaron al campamento a dormir aunque sea un par de horas. Sin embargo, Shura parecía tener todavía más energía y ya dentro de la carpa, se quedó parloteando como cotorra, cuestiones sin sentido o si quiera que alguno entendiera el contexto de lo que hablaba. Sin embargo, Kanon, siendo un experto en ignorar cuando quiere, le dio la espalda e hizo caso omiso a todo lo que salía de la boca de Shura, quien de repente lo abrazaba, ponía un pie encima de Kanon o cosas similares, hasta que se ganó un morete cerca del ojo, lo cual quizás también ayudo a que su cerebro se relajara y conciliara el sueño, dejando que los demás también pudieran dormir un poco más tranquilos.

El viaje resultó ser muy productivo, el trabajo resultó gratificante y extenuante, pero aunque fue muy agotador, Kanon pudo disfrutar con personas de su edad un viaje con las típicas locuras de los jóvenes estudiantes, y se sentía feliz, porque por primera vez, sentía que era aceptado por quien era sin ser juzgado de alguna manera por su pasado. Simplemente era él mismo y podía divertirse con los demás, al mismo tiempo que realizaban un trabajo. Cada vez estaba más seguro y entusiasmado del camino que estaba siguiendo.

Sin embargo, aunque desde otro punto de vista su vida era prometedora, Kanon sentía que ahora que al fin estaba encontrándole sentido y gusto al estudio, su vida amorosa se desmoronaba, y no porque ya no sintiera el afecto hacia su novio, sino porque, la demostración del afecto de parte del otro era escasa o nula.

Al llegar a casa estaba feliz y le había comprado uno de esos móviles de bambú que alguna vez Radamanthys le había mencionado que le interesaban; pero la casa estaba vacía, a pesar que habían acordado de cenar a su llegada. Su alegría pareció esfumarse por un segundo, pero decidió que era mejor no pensar en ello, y descansar.

-o-o-o-o-o- Continuará

N/A: Bueno, espero que les guste. La historia va un poco rápida y en algunas partes va con un poco de detalle, pero bueno, quien lo lea, espero que me de sus sinceros comentarios con respecto al fic, si se entiende o no y todo ello, jejeje, bueno, por el momento le agradeceré a Lesty por su tiempo n_n.