-o-o-o-o-o-
Ya se había acostumbrado a permanecer todo el día en la universidad, al fin de cuentas, en la mañana debía trabajar en el herbario y en la tarde le tocaba recibir las clases. Aunque si bien Radamanthys cocinaba y el lavaba lo demás, no podía evitar sentir que su almuerzo no sabía tan delicioso como las primeras veces. Y se regañaba así mismo por pensar en ese tipo de pequeñeces; se sentía inseguro, ignorado, pero, ¿cómo espera sentirse? Si no se miraban la mayor parte del día, y cuando lo hacían, estaban muy cansados como para hacer algo juntos.
- Me estoy poniendo viejo – suspira de cansancio a mitad de su almuerzo, el joven de 23 años de edad que ya se sentía abatido por las diversas responsabilidades a los cuales se había comprometido (el trabajo, el estudio y su relación).
- Jajaja, sí, claro y yo cada vez me estoy poniendo más joven – se burla Shion, un señor de 48 años de edad, aunque la verdad, aparentaba mayor edad.
Y los demás empezaron a burlarse del pobre Kanon por su comentario el cual no tuvo intenciones de decir en voz alta, porque sabía que todo el vejestorio por el que se encontraba rodeado, lo fastidiarían, como siempre. Ya se había acostumbrado, y en ocasiones solía fingir un enfado sólo para complacer al público, sin embargo, en esta ocasión se sentía exhausto y simplemente se concentró en terminar de ordenar las especies de plantas del primer casillero.
Ya era hora de su primera clase, así que bajó los cuatro niveles del edificio, para dirigirse al de la par y subir nuevamente otros cuatro niveles. Y para empeorar, la hermosa profesora no iba a llegar, por lo que llegó una sustituta, una viejecita con ganas de expresar todo su conocimiento sobre lo aborrecedor que son los jóvenes hoy en día.
Y ahí estaba Kanon, haciendo dibujitos y pensando infinitamente sobre su inglés, mientras la profesora suplente explicaba su discrepancia con respecto al porqué las chicas llevaban falda con sandalias y una abrigadora chaqueta, o viceversa, al fin y al cabo no todos estaban poniendo mucha atención, pero al menos simulaban, a comparación de Aioria, quien estando enfrente de la profesora, estaba jugando en su teléfono de alta tecnología, con todo descaro.
- Am, jóvenes, ¿por dónde iba? A ver, usted que está apuntando todo, dígame – dirigiéndose a Aioria, quien no se da cuenta hasta que Shura le da un codazo
- Ah, ¿es a mí? Pero si yo no estoy apuntando – dice relajadamente
- Entonces, ¿qué está haciendo? – Y muchos, con cara de angustia.
- Pues, jugando, es que su clase es muy aburrida – Muchos, como Kanon, tuvieron que contener la risa, otros como Shaka y Mu, estaban a la expectativa de que "castigo" recibiría por su insolencia.
- Si le parece tan aburrida, entonces puede salirse del salón. – dice con una seguridad injustificada.
- Bueno, los miro luego chicos – toma su mochila, y sale del salón sin titubear, dejando muchas risas, susurros y a una señora muy enfurecida, quien respiró hondo y comentó algunas cosas relacionadas a la clase para luego darla por terminada.
- Ja maldito insolente – le saluda cariñosamente Kanon a Aioria al salir.
- ¿Insolente? Yo simplemente soy sincero – se respalda entre risas, y técnicamente, era verdad, teatros como ésos los hacía frecuentemente cuando los profesores le enfrentaban. Pero no era abusivo (o no quería serlo) solamente, exponía su clara idea.
Tenían un pequeño descanso de 20 minutos, pero de hecho tenían que sacar fotocopias de ciertos documentos, y estaban esperando a recibir su pedido ya que eran muchas hojas. Estaban conversando amenamente cuando llega una chica pelirroja a taparle los ojos a Aioria.
- Marin, sé que eres tú – dice logrando safarse
- jiji, hola amor – y le planta un beso en los labios - ¿Ya saliste? -
- No, sólo estoy sacando unas copias, ¿y tú?
- Yo ya, pero tengo que ir con mi madre a hacer unas compras – se detiene dubitativa, observando al otro joven que lo acompañaba - ¿No me presentarás? – exige
- ah sí, bueno, él es Kanon, estudia conmigo, y ella es Marin, mi novia –
- Mucho gusto – saludan ambos.
- Bueno, ya me voy, nos vemos luego amor –la chica se despide con un beso y se marcha.
- No sabía que tenías novia – dice casi por inercia.
- Uy, que celoso – fastidia al otro.
- jaja, si si, me gustan los hombres, pero no los feos – se desquita
- ¿Yo, feo? Has de estar ciego – y revuelve sus cabellos rizados, los cuales tomaron algunos dedos prisioneros por un tiempo, haciendo al otro retorcerse de risa.
Después de molestarse mutuamente, comienzan a caminar el graderío para la siguiente clase.
- Kanon, ¿es cierto? – pregunta de repente
- ¿ah? ¿Qué cosa? – completamente desconcertado.
- Que te gustan los hombres –
- Ah, sí, es cierto. De hecho, tengo un novio. –
- Oh… - hace una pausa a lo que Kanon sintió preocupación, pero si los que llamaba amigos no podían comprender esa situación, entonces no se le podían llamar amigos, ¿cierto? – Je, apuesto que soy más guapo – termina de decir Aioria, descolocando a Kanon, quien lo negaba rotundamente.
-o-o-o-o-o-
Había estado aprovechando su viernes en la noche en adelantar el juego que hacía mucho tiempo Radamanthys le había regalado; cuando todos los días que se veían eran totalmente agradables. De hecho, ya tenía sueño, pero siempre esperaba despierto a su compañero de hogar; con el cambio de horarios, Kanon estaba casi todo el día en la universidad, y a Radamanthys lo trasladaron para el horario nocturno, por lo que llegaba a casa alrededor de la una de la madrugada. Era medianoche, y recibió una llamada; le dijo que no lo esperara despierto, que la empresa haría una cena y estaba obligado en ir. Colgó su celular, y continuó con los calabozos del videojuego.
- Claro… una cena a medianoche – estaba molesto por el aviso, y no sabía qué era realmente lo que le ponía así. El confiaba en Radamanthys, sabía que él nunca lo engañaría o dejaría que alguien se pasara de listo. Pero, ahí estaba su duda, la falta de atención le provocaba inseguridades, horribles inseguridades, y para rematar, los programas de televisión donde las personas eran engañadas sin siquiera saberlo por bastante tiempo.
Suspiró e intentó concentrarse en el videojuego, hasta que llegó una parte en la que se había trabado. Así que decidió que iba a dormirse, pero, le costaba tanto dormir cuando la cama era para él solo.
-o-o-o-o-o-
La amistad con sus compañeros se estrechaba más, y se alegraba de ello, ya que de igual forma tenía que pasar mucho tiempo con ellos. Ya habían ido dos veces más a trabajar por dos o tres días a algunas montañas, con el fin de obtener experiencia con el estudio de aves y mamíferos pequeños. Había aprendido a convivir con aquellas personas, las cuales depositaban más confianza en él, y de vez en cuando hablaban sobre cuestiones serias de sus vidas. Con Aioria era con quien pasaba mayor parte del tiempo, en ocasiones se juntaban a almorzar junto con Dohko, Milo y Camus, aunque en ocasiones dejaban a estos dos últimos por aparte por sus exhibiciones en público. Se sentía más feliz en la universidad que en casa, y eso lo ponía muy pensativo, pero decidía aprovechar los necesarios masajes que Aioria le proporcionaba en la espalda de vez en cuando, aunque en ocasiones lo sorprendía jugueteando con su cabello, elogiándolo por lo largo y además bien cuidado de su melena. En esas ocasiones sentía algo diferente, entre incomodidad y felicidad, pero dejaba que todo pasara.
Le había agarrado confianza a Dohko, porque a pesar de ser un chico bastante carismático, podía ser también muy diplomático y comprensivo. La falta de Saga, la persona en la que depositaba toda su confianza, le afectaba, y no le gustaba conversar por teléfono cuestiones de las cuales se avergonzaba un poco, y fue un día en que se encontró solo con Dohko, que no pudo contener sus pensamientos con respecto a su noviazgo y las expuso a su compañero de estudio, con el fin de obtener una opinión más que la suya propia. Y de hecho, se sintió mejor, sabiendo que quizás era una etapa en la que ambos estaban estresados y cansados por la cotidianidad, pero que lo principal era la comunicación, para no perder lo que les unía en una relación.
Agarró valor, y aquella noche quiso hablar con Radamanthys. Pero, sin darse cuenta, el hilo de la conversación se le había escapado de las manos, o no exclamó bien sus ideas, y obtuvo a un rubio muy molesto que lo trató con indiferencia los próximos días. Y no entendía exactamente qué había pasado, Kanon sólo le pidió que se comunicaran más, que le contara lo que hacía.
Al tercer día de indiferencia, Kanon estaba por salir, cuando sintió que lo abrazaban por la espalda.
- Perdón, no quiero estar enojado contigo – dijo el inglés, enterrando su rostro en los cabellos azulados.
Kanon no pudo decir nada, aquello se sentía tan reconfortante, hace tiempo que no lo sentía, y toda su angustia, enojo y demás se fueron volando en aquel momento tan fugaz. Fue volteado, viendo de frente a su novio, quien besó sus labios, sólo superficialmente, a lo que Kanon regresó, dándose unos cuantos besos más, y un último beso profundo. Al separarse, Kanon estaba levemente sonrojado, y reía nerviosamente.
- Je, eje… bueno, nos miramos en la noche –
- Que tengas buen día, te amo –
- Yo, también te amo – y cierra la puerta tras de sí, sintiéndose estúpidamente feliz.
-o-o-o-o-o-
Fueron días en las que sentía que tenía energía de sobra. El estar contentado con Radamanthys le hacía tan bien, y esperaba que todo siguiera así, o mejor. Al fin era viernes, y como todos los últimos viernes, Aioria le invitaba a que fueran al bar al salir de clases, a lo que Kanon siempre rechazaba, y esta vez con mayor razón, pues tenía planeada hacer algo especial para Rada.
- Kanon, necesito hablar con alguien, tengo algunos problemas con Marin – terminó diciéndole con seriedad. A lo que no pudo negarse el escuchar a un amigo que lo había elegido a él para ser cómplice de sus sentimientos.
Llegaron con el grupo al bar más cercano al campus, y Aioria comenzó a beber cerveza, que tanto le gustaba, con gran efusividad, y Kanon pensó que aquello había sido una vil trampa, y cuando se levantó para irse, un brazo lo detuvo.
- Aioria, suéltame, no quiero ser el cuida bolos – Y es que eso era lo que evitaba al ir con ellos. Kanon no gustaba de la cerveza, y en esos lugares, sólo daban esas bebidas.
- No, no te vayas, necesito hablar contigo – Kanon lo observó a los ojos, y lo tomó de la mano para salir de aquel lugar con música country.
- Bien, aquí ya puedo escuchar mejor, dime Aioria, ¿qué pasa? –
- Marin y yo llevamos tiempo, unos tres años más o menos, pero desde hace tiempo, me he puesto a pensar, que realmente no la quiero – dice de un solo a lo que Kanon no sabe exactamente que responder, por lo que Aioria prosiguió.
- Y bueno, la verdad creo que mi relación con ella no es buena, siempre está enojada conmigo por tonterías –
- Tal vez, para ti sean tonterías, pero para ella no –
- Si pero, de igual forma, creo que me gusta alguien más… alguien, muy diferente –
- Entonces… si te sientes incómodo, tal vez sería mejor… - no pudo concentrarse en lo que decía, ya que sintió una mano entrelazarse con la suya, y al moreno acercársele peligrosamente, a lo que Kanon detuvo sosteniéndole el hombre con su mano libre. – Hey, que haces… - preguntó nervioso.
- Sólo, quiero comprobar, si sientes lo mismo que yo – respondió, sonrojado quien sabe si por el alcohol o por lo que hacía. Simplemente, otorgaba más de su peso al cuerpo de Kanon.
- Aioria, no… - se zafó y lo sostuvo por los hombros – Estás ebrio – sentenció y lo levantó dirigiéndose a un taxi.
- No estoy ebrio, si tomé, pero todavía estoy consiente – detiene el paso mirando fijamente a Kanon, agarrándolo de los antebrazos, volviendo a intentar lo que quiso desde un principio.
- ¡Aioria, Kanon! - Afrodita corría alegremente hacia ellos – ¡hay hora feliz! ¡Hay que aprovechar! – pero cuando estuvo lo suficientemente cerca como para observar lo que sucedía, se sonrojo, se volteó y regresó por donde había venido.
Aquella distracción fue lo suficiente para hacer que Kanon se soltara del agarre y saliera corriendo, lejos de la vista de cualquier otro conocido.
-o-o-o-o-o-
Al llegar a casa, todavía tenía en mente aquel suceso, y lo que le incomodaba, era la duda que se había presentado en su ser, lo que le indicaba ¿quería besar a Aioria? Pero si lo hacía, le era infiel a Radamanthys, y aunque los últimos días los pasaba felices con su novio, aquella duda lo destrozó. Al mismo tiempo, sentía que era lo mejor decirle lo que había ocurrido, con el fin de que el inglés se diera cuenta que podría perderlo en cualquier momento, y le prestara más atención. Si, parecía bueno aquel plan, aunque el plan original de esa noche ya se había fugado; otro día tendría ánimos para hacer el amor con su novio, un día en el que pueda dejar de pensar en Aioria.
-o-o-o-o-o- Continuará
Bien, gracias a todas y todos por leer e interesarse en mi fanfic n_n mi idea es terminarlo antes que comience el 2013! Jeje, así que por eso actualizo rápido, ¿no es genial? Jeje, agradezco los comentarios de Sophi que me alegró esta noche. Bien, espero que sigan disfrutando mi historia, sayonara!
