Waa gracias a quienes lean el fanfic n_n! y bueno, continuemos

-o-o-o-o-o-

Afrodita no era ningún monje como para criticar a los demás. Sabía muy bien que más de algunos se iban a pasar de la raya, pero mientras no hubiera alguna exhibición indeseable no habría problema.

Fue el momento en que al entrar a la habitación, de la cual emanaban sonidos fuertes que indicaban el sueño profundo de dos personas, cuando supo de quiénes se trataban; se sorprendió, porque realmente nunca pensó en el fondo que llegaría a ver esa escena, y lo peor de todo, era que estaban tapados por la cobija. Suspiró y los dejó ahí, cerrando la puerta, guiando a un desesperado Death Mask a su habitación.

-o-o-o-o-o-

- Kanon, creo que debemos decírselos –

- Hm, para qué –

- Bueno, Kanon yo… estoy dispuesto a estar contigo en… –

- No tan rápido, aquello sucedió porque estábamos ebrios… yo no quiero terminar con Radamanthys – al no obtener una rápida respuesta, prosiguió con el fin de no lastimar a su amigo – mira, no es que no hubiera sido bueno ni nada de eso pero… aún lo amo, pero a ti no te odio –

- Lloraste… - el recordatorio le hizo incomodarse.

- Quizás eso confirma lo que siento –

- Si no me amas, ni me odias, entonces, ¿te soy indiferente? – insiste

- ¡No! Nada de eso, disfruto mucho de tu compañía y todo pero, arg… es muy diferente la relación que tengo contigo a la relación que tengo con él –

- Je, si, es muy diferente, yo si te presto atención… él no – sentencia, dejando al otro callado. – Se lo diré a Marin, será una buena excusa decirle que soy gay, ¿no te parece? –

- En fin, ese no es mi asunto, has lo que desees con tu vida –

- Pues yo te deseo – ronronea acercándose

- Aioria, no… por favor, no quieras confundirme –

- Esta bien, te dejaré tranquilo, pero debes decirle… no es bueno guardar secretos –

- Mmm… lo pensaré – responde tomando muy en cuenta la sugerencia.

- En serio, pero ten cuidado, porque pueden pasar dos cosas, una, que te perdone y fortalezcan su relación, y dos, que se aleje de ti – Kanon lo mira súbitamente – pero si sucede esto último, significa que realmente no te ama, y no te merece – termina diciendo mientras comenzaba a caminar para marcharse – ¡Suerte! – se despide con un ademán de la mano.

-o-o-o-o-o-

- Creo que deberíamos separarnos –

Un silencio sepulcral invadió la habitación.

- Si eso es lo que quieres – Respondió, tratando de que su voz no denotara la reacción ante escuchar aquella sentencia.

- No es que quiera, es que es necesario… -

- Si no lo quisieras no… argh… - no terminó su frase, solamente le dio la espalda y se fue, dirigiéndose a la habitación más privada: el baño. No permitió que alguna lágrima caminara por sus mejillas, se frotaba los ojos con fuerza; aquel nuevo ser, que estaba seguro que no era el Radamanthys que había conocido, no merecía su dolor, no merecía su sufrimiento, no merecía que las lágrimas corrieran. Y con esa y otras excusas (intentando no recordar los buenos momentos) llegó a la conclusión de que era verídico, era necesario separarse, para ya no sufrir más.

Y así fue. Radamanthys no lo busco, si quiera intentó hablar nuevamente con él, simplemente tomó algunas cosas necesarias

- Vendré por mis cosas otro día – y cerró la puerta.

En ese momento, Kanon no pudo soportarlo más, y tal cual adolescente con su corazón roto, lloro y lloro hasta que sus lagrimales dejaron de producir más lágrimas. Esa noche, durmió (o al menos intentó) en el sofá con el televisor encendido.

-o-o-o-o-o-

NA: Jeje, bueno, lamento que este capítulo sea tan corto, pero es que, es como el punto clave, no sé, pero, publicaré esto y espero que les guste n_n.