Bien, lo siento por aquella interrupción, pero ya hacía frio y me quería ir a emponchar, además que el suspenso es bueno.

Quiero publicar este capítulo en "noche buena", y quiero publicar otro el día de navidad, quizás, pequeños regalitos a quienes lo quieran tomar así, n_n bien, disfrútenlo.

Advertencias: este si tiene lemon… pero no diré con quien :3

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- ¿Qué haces aquí? – preguntó el gemelo

- Solo vine por unas cosas que necesito – o pudo verlo al rostro – ya me voy. – Sin embargo, Kanon se encontraba en su camino, y no se quitó de él. – Permiso –

- No me quitaré, hasta que hablemos… puedes quedarte –

- No hay nada de qué hablar –

- ¡Mentira! Por eso es que estamos así, por eso es que, no sabes que me arrepiento y que solo… solo quiero que me perdones – dijo casi en un susurro que fue bien escuchado.

- … -

- Radamanthys… -

- Tengo que pensar… - no enfocaba la mirada en la única persona frente a él – no puedo darte una respuesta inmediata, déjame pasar. –

- Está bien, pero… te recuperaré, porque te amo – expresó con valor. Pero al momento que el rubio pasó a su lado, lo tomó por un hombro. – Mírame y repítelo – Le exigió.

A esas alturas, el rubio solo levantó su rostro, inexpresivo – Tengo que pensarlo… - supuso que se refería a ello, a lo que Kanon lo soltó para dejarlo ir, a su propia voluntad.

Al escuchar la puerta cerrarse tras de él, respiró hondamente, sin siquiera saber si aquello tenía el gran significado que le había dado. Aquella mirada vacía, indiferente.

No sabía qué hora era, pero preferiría dormir ya que la rutina volvía comenzar. Cuando observó su teléfono celular, tenía acumuladas un sinfín de llamadas perdidas, de las cuales no sabía hasta ahora porque lo había dejado en modo de silencio. Le dio curiosidad y cuando supo que era Shion, se alarmó, regresando el llamado.

- ¡Kanon! ¿Dónde está tu informe? – fue el cordial saludo.

- ¿Informe? ¿Qué inf… ¡! ¡El informe! – Al recordar el pequeño detalle que era su arduo trabajo, encendió su computador registrando entre sus papeles los detalles que buscaba.

- ¿¡Cómo demonios se te pudo olvidar!? Mira que si no me lo entregas antes de medianoche, estas despedido, oíste! – y luego se escuchó el sonar del teléfono.

Estaba muy cansado, y al parecer, esa noche no dormiría como deseaba; aunque sí tendría la mente muy ocupada en algo de una importancia relativa.

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Había sido inesperado, pero después de escuchar las largas y tediosas alegatas de Shion De Arles, se sentía un poco libre, pero sin ganas de volver a casa. De suerte, saliendo del edificio se encontró a Dohko, Milo, Camus y June. Aquella junta había sido para "estudiar", y se notaba debido a que en la mesa se encontraban cuadernos, folletos y documentos, sin embargo, la plática no correspondía a tales escritos.

Kanon se les unió, y hablaban de todo, entre risas y carcajadas, comida y demás. Con el tiempo, se fueron uniendo al grupo Afrodita, Death Mask y por último llegó Shura, con Aioria. No le dio importancia a la presencia del castaño, solamente siguió disfrutando el momento. Y así fue, aunque el castaño buscaba la cercanía de su presa, lo que no fue tan difícil conseguir, aunque no era atendido como el esperaba.

El pequeño grupo se había formado con el objetivo de repasar y responder diversas preguntas sobre la clase de Botánica, la cual los tenía con soga al cuello a todos los presentes, menos a Kanon. Sin embargo desistieron de aquella misión imposible, para distraerse en el bar que frecuentaban; de igual forma faltaban 7 días para el examen final. Kanon aceptó la invitación (por primera vez sin ruegos) de Shura, aunque realmente era una petición del castaño.

Llegaron al bar y la música electrónica fue de bien recibida por todo el grupo, Kanon comenzaba a pensar que no era necesario sentirse deprimido por una causa perdida, mientras tuviera a sus amigos que lo animaran, aunque éstos no estuvieran enterados realmente de nada, excepto Afrodita.

Alguno se dedicaban a embriagarse hasta que se cuerpo aguantara, mientras otros insistían en disfrutar de la música y bailar, y otros tomaban contando sus chistes que gustaban a todos. Aioria no se hizo de esperar, y acechó a Kanon hasta poder cruzar miradas y palabras.

- ¿Qué tal Kanon? Que raro que estés divirtiéndote con nosotros. – se acercó para pasar un brazo por encima de los hombros del mencionado, no dejando espacio entre ellos.

- Y eso en qué te concierne – le replicó sin hacer intentos de alejarlo, pero tampoco de estrecharse.

- Mucho, verás, estaba preocupado por ti. – le tomó el rostro en sus manos para que pudiera verlo al rostro – Pero si no estás en casa, significa que nadie te espera. –

Aquello había sido una punzada en su corazón y en su orgullo, más por dejar que sus expresiones faciales corroboraran que lo dicho era verdad; a lo cual Aioria suavizo sus facciones para proporcionarle una cálida sonrisa.

- No te preocupes, yo estaré contigo, él no te merece – y acto seguido se atrevió a probar los labios ajenos, con algo de agresividad con temor a ser rechazado, pero tal fue la sorpresa de haberse totalmente correspondido, de la misma manera, lo cual dio inicio al movimiento de la sangre en sus cuerpos, lo que obtuvo como consecuencia el aumento de temperatura y la erección de sus miembros.

Si bien estaban en cierto público, pocos de sus amigos se habían percatado de lo que sucedía entre los compañeros que estaban en la mesa, y fue algo sorprendente. Todos sabían de la relación de Kanon y Radamanthys, al fin y al cabo, siempre hablaba del inglés, y no se apenaba de nada, al contrario, estaba muy orgulloso de no ser un cualquiera ni estar con uno. Dohko se percató de esa escena, y aunque quiso intervenir, Afrodita lo detuvo.

- Déjalos, no debes meterte –

- No me digas qué hacer, Kanon está ebrio, y a punto de cometer estupideces más grandes –

- Y qué importa si ya lo hicieron – Dohko lo vio incrédulo

- ¿¡Qué!? –

- Bueno, no es que te incumba, pero la fiesta que fue en mi casa, bueno, muchos la disfrutamos con pareja –

Dohko deja de conversar, para dirigirse hacia los que se estaban comiendo a besos.

- Aioria, deja de comportarte como perra en celo – el mencionado volteo con enojo, nadie lo iba a insultar por sus acciones.

- Y a ti que te importa, Monje Dohko –

- Me importa porque son mis amigos, y según sé, ambos están en una relación… con otras personas –

- Pues entérate mejor – contesta Aioria, parándose de su asiento, ofreciéndole la mano a Kanon, quien la aceptó.

- Kanon, estás ebrio… ¿Qué pasó con Radamanthys? -

- No lo sé, ni me importa – harto de aquella plática – Métete en tus asuntos. - fue lo último dicho para luego halar al castaño e irse de la vista de los demás.

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A simple vista no se podía observar nada en aquel oscuro rincón, al fin y al cabo, estaba un poco apartado de la multitud, donde las luces de las calles alumbraban apenas por donde pasaban los carros. Y nadie intentaría descifrar que bajo aquella oscuridad, dos hombres se tocaban vorazmente.

Aquella pasión se desbordaba entre sus labios, sus manos, saliva que escurría entre sus ardientes besos que sin escrúpulos recorrían y marcaban la dermis ajena. El de pelo largo no pudo soportar el calor, aun estando al aire libre, y se amarró la larga cabellera azulada, un aspecto que pocos habían visto, pero que en esos momentos volvió loco al castaño, el cual no pudo evitar mordisquear y probar aquel delicioso cuello.

De repente, Aioria sintió que lo tomaban con fuerza por los hombros, colocando su pecho y rostro contra el muro que les hacía sombra; aquella reacción lo tomó por sorpresa, más cuando sus pantalones fueron aflojados y caían por sus piernas, no sin ser debidamente exploradas por las mismas manos que lo tenían así. Su bóxer fue colocado justo en sus muslos, y su miembro fue atendido con unas ágiles manos.

No había obtenido nunca algo parecido, el castaño, que nunca había estado con otro hombre diferente, se entregaba ante la experiencia de alguien un año mayor, de alguien que, sabía lo que hacía. Disfrutaba de las estimulaciones, el pene ajeno rozándose entre sus piernas le enloquecía y le causaban temor, pero el momento en que sintió aquel miembro en su entrada, le hizo encogerse, acurrucándose en el muro frente a él.

- ¿Qué pasa? No me digas que te arrepientes – exigió respuesta ante la huida.

- No pero… tengo… miedo – decía cerrando con fuerza sus ojos, sintiendo las insistentes manos en su cuerpo.

- No temas, te dolerá al principio, pero luego te gustará… yo lo sé… relájate – y sin dar oportunidad al otro a reflexionar, lo tomó por las caderas, y lo penetró de un solo.

El castaño reaccionó con un grito ahogado en su garganta, sintiendo el ir y venir, el chocar de la pelvis con sus glúteos, una acción que le desgarraba como nunca hubiese imaginado, y se arrepentía, no por todas las circunstancias de alrededor, como el de las relaciones con los demás (amistades y noviazgos) ni el que estuvieran bajo los designios del alcohol, simplemente, porque aquello dolía demasiado, y el hombre a cargo de ello no frenaba ni un segundo, lo sostenía fuertemente de las caderas y embestía con un insistente vaivén.

De repente, se detuvo, y penetró lenta y profundamente, al castaño, quien no supo si fue su imaginación pero la electrificante sensación le recorrió todo el cuerpo, haciéndole ver pequeñas estrellas de colores. El gemido como respuesta, le indicó al mayor que "había dado en el clavo", y que debía seguir así para ambos disfrutar del salvaje e impredecible momento.

El vaivén se tornó lente, pero fuerte, haciendo que los gemidos se aceleraran, en un constante baile de dos cuerpos que se fusionan para encontrar un único objetivo: la liberación del placer.

Y aquello ocurrió primero en el castaño, quien pensó que su sometedor se detendría, pero continuó con un par de estocadas más, para abandonar su cuerpo ya cuando el miembro comenzaba a dolerle. Cada uno se compuso sus respectivas ropas, aunque Aioria no estaba del todo cómodo.

- Te dije que lo disfrutarías – al fin una frase de Kanon.

- Pero dolió… mucho… -

- Lo sé… -

- Seré tuyo, si tú eres mío – le susurró en el oído al haberlo abrazado por detrás.

Kanon cerró sus ojos, por un lado, estaba harto de aquella frase "soy tuyo" o "eres mío", al fin de cuentas, no eran objetos, y por lo que había pasado últimamente, se había dado cuenta que aunque él se entregara y expusiera todos sus secretos hacia alguien, ello no le aseguraría nada. Estaba arrepentido de haberle entrado su cuerpo a Aioria, y lo había vuelto a hacer. Pero no se sentía bien, no se sentía amarrado al castaño, no sentía que esas pocas sesiones de sexo borracho eran algo por lo que mataría. Y fue entonces que empezó a comprender, que aunque pasaría todo el día y toda la noche con el castaño, con quien se divertía y compartía muchos gustos, no estaría feliz, porque siempre pensaría en Radamanthys.

- Lo siento pero… no puedo ser de nadie… -

-o-o-o-o-o- Continuará.

n_n bien, espero que lo hayan disfrutado, y bueno… lo típico, que pasen felices fiestas y todo, pero sinceramente, quien tenga religión que celebre la fiesta pagana que haya que celebrar, y que comparta no con la familia que se tiene a diario, si no con los que no tienen nada, porque al fin y al cabo, si la navidad es para compartir, hay que compartir con los que no tienen. Bueno, se cuidan, hasta luego!