Hola de nuevo, tenía ganas de escribir algo sobre la historia, así que, publicaré esta historia que se me ocurrió n_n. am, habrán algunos flashbacks que concuerdan en tiempo en que Kanon y Rada se habían separado – a menos que indique lo contrario. Cuando termina el flashback es donde se quedaron en el capítulo anterior.
Por cierto, tiene lemon, y se lo dedico a Sofhi, porque se lo prometí, jejeje :P que lo disfruten y gracias por leer.
Capítulo Extra No.1: Horóscopo
-o-o-o-o-o- Flashback –
No podía dormir, daba vueltas y vueltas, no se había acostumbrado a la ausencia de Rada. Ya había pasado gran parte de la noche cansando su vista con la iluminación de la televisión, y era momento de reponer a su cuerpo y su mente para el día siguiente. Y nuevamente no podía. Se levantó frustrado hacia el baño, se vio al espejo y sus ojeras eran extremadamente notorias. Abrió el botiquín buscando pastillas para dormir o algo parecido, y al parecer se las había acabado. Había comprado unas cuantas desde que se le dificultaba dormir, y se ponía a pensar en todo lo que había hecho.
- Perdí todo lo que me importaba – susurró, sentía que las lágrimas se le habían acabado.
Estaba muy ansioso por sus notas finales, porque a pesar que se esforzó mucho en todo el semestre, para los importantes exámenes finales no podía descansar bien, y no sabía si le había ido bien o mal. Además, que Shion le estaba exigiendo más debido a que el semestre de estudio ya había concluido, pero Kanon sentía que ya no podía dar más a nadie.
- Se lo entregué todo a él, y ahora no está aquí –
Pensaba seriamente en desahogar sus penas con parte del iniciador de ellas: Aioria. Al fin y al cabo, no sabía si podría comunicarse nuevamente con Radamanthys, y si lo hacía, ¿cómo podría enfrentarlo? No quería regresar a la misma relación rutinaria, sería algo así como un círculo vicioso. Sin embargo, si aceptaba a Aioria, quien sabía que él todavía no dejaba sus sentimientos por el rubio, podría ser caer en una relación muy diferente pero a la vez fugaz. Ahora que había tenido al castaño, no lo quería, tan simple como eso.
Se colocó una venda en los ojos y se acostó en la cama, tal vez así al menos descasarían sus ojos.
-o-o-o-o-o-
Estaba cansado de los mensajes y llamadas repetidas de Aioria, sin embargo no podía dejar abandonado su teléfono celular. De vez en cuando recibía la llamada de Shion (las cuales eran las más importantes) y pocas veces de su hermano, quien lo acosaba con preguntas del porqué hizo o no ha hecho tal cosa conforme su relación. En fin, por parte de ellos casi sólo recibía regaños y órdenes, pero aun así no podía ignorarlos.
- "Si no me contestas llegaré a tu casa" – decía un mensaje del castaño.
- Hm, nadie sabe dónde vivo – sonrió, recordando si a alguno de sus compañeros podría sacarle aquella información. Se tranquilizó dándose cuenta que ni siquiera Shion sabía dónde vivía. Estaba por escrito, pero no memorizaría algo innecesario.
- "Te invito a almorzar", "Ven a mi casa", "Respóndeme", "Te amo", "Ese cretino no merece a alguien como tú"… - Todos los mensajes en menos de un día. Y así eran casi todos los días desde que no se miraban. Aunque parecía que una parte de Aioria estaba convenciendo y desplazando a la parte de Radamanthys.
Recibe una llamada, y la ignora, pero cuando vuelva a sonar su teléfono, observa la pantalla, sorprendiéndose del llamado.
- ¿Sorrento? –
- ¡Kanon! Qué bien que me contestas ¿Cómo has estado? –
Y tuvieron una amena conversación sobre cuestiones académicas y de videojuegos, Sorrento recriminando a Radamanthys quien le había comprado una consola a Kanon, sospechando con el fin que ya no lo visitara en su casa. Pero la vaga mención del rubio, hizo decaer a Kanon, y fue notorio.
Quedaron en juntarse en la facultad, almorzar juntos como lo hacían antes, y hasta eso le causó cierta nostalgia a Kanon, pero aceptó, hacía tiempo que no miraba a su mejor amigo y tenían mucho de que contarse.
Kanon había llegado al punto en que habían quedado, y Sorrento aún no llegaba. Cuando de repente, sintió que alguien lo abrazaba por la espalda, sorprendiéndose y alarmándose de sobremanera, y pudo reaccionar violentamente si el causante no hubiera pronunciado su nombre.
- Sorrento, no hagas eso – le recrimina.
- Lo siento, pero tengo mucho tiempo de no verte – le sonríe amigablemente, como siempre lo hacía.
Buscaron el típico comedor donde solían juntarse y conversaron sobre sus actuales vidas, Sorrento ya le faltaba poco para graduarse de Químico y Kanon iba por la mitad, por lo que fue felicitado y adulado por el chico.
- Sabes, un día me atreví a presentarle a mis padres a Valentine… - Kanon se le quedó viendo, conociendo a los padres de su amigo.
- ¿Y qué sucedió? ¿Sigues viviendo con tus padres? –
- Si, si, aunque les fue muy difícil digerirlo, jeje… -
- ¿Y Valentine? –
- Bueno, pues seguimos, hemos tenido algunos tropiezos, pero nada que pueda solucionarse, además, somos compatibles – sonríe - ¿Y Radamanthys? – cuestiona observando el cambio del semblante de Kanon.
- no lo sé… tengo mucho trabajo para preocuparme por él –
- ¿¡Cómo!?Acaso, ¿te hizo daño? ¿Hizo algo malo? – Ante las suposiciones de que el rubio había sido el ingrato, apretó los puños y bajó su mirada en vergüenza.
- No fue él. Yo lo engañé con alguien más –
- Oh, vaya… no lo imaginaba pero, has de tener tus razones – No quería juzgar a su amigo solo por un hecho del cual no estaba enterado a la perfección, y de igual forma apoyaría a su amigo a sentirse mejor, así que escudriñó con palabras sobre lo que había sucedido, y ahora que Kanon lo describía, conocía a Aioria, no como para saludarlo cada vez que se encontraban, pero sabía quién era, y le parecía un hombre realmente atractivo.
- Sé que amo a Radamanthys, pero no estoy seguro si lo recuperaré, ni siquiera estoy seguro si lo volveré a ver. – Dice lamentándose.
- Vamos Kanon, ánimo, veamos, el chico es leo y tu géminis, fuego y aire, su compatibilidad en las relaciones son muy altas –
- Sorrento, no empieces… -
- No Kanon, no hay que cegarse, nosotros somos una extensión del universo y por ello debemos informarnos sobre las estrellas que son nuestras guardianas. – Hablaba como el experto que era en esas cuestiones zodiacales.
- Está bien, no tengo nada que perder… -
- Bien, pues me acabas de decir que tu amistad con Aioria era muy buena, y es obvio, sus signos zodiacales son muy compatibles y tienen muchos gustos en común, ya vez que al estudiar la misma carrera es un gran paso. –
- Si, pero y qué hay de Radamanthys… él es escorpio – comenzando a interesarse en la información del otro.
- Escorpio es agua, los elementos del agua y el aire chocan entre sí, y los signos son totalmente opuestos, a los escorpio les gusta enfocarse en realizar su trabajo y como premio piensan que recibirán el amor de su pareja, mientras tú, géminis, quieres tener toda la atención y al no recibirla la buscarás en otro lado… tal como pasó –
- Hm, eso no fue así, ¿sabes? Esas son patrañas. – no se esforzó en demostrar su pequeño fastidio.
- Kanon, no te enojes, solo quisiera ayudarte para salir del embrollo en el que estás; no soy nadie para decirte que tienes que estar con Radamanthys por el tiempo que has estado con él o con Aioria por que se parecen en muchos aspectos, sólo quiero darte una expectativa de lo que yo confío, y eres tú el que eliges. –
- Hm –
- Mira – después de buscar en su bolsón, saca un libro mediano y se lo entrega a Kanon – tal vez si sea supersticioso o lo que sea, pero, espero que te ayude un poco a tomar tu decisión para que sepas qué hacer –
Kanon acepta el libro, ojeándolo sin sorprenderse al saber que se trata del horóscopo.
- Esta bien, y no estoy enojado contigo. Es sólo que, no sé qué hacer – suelta un suspiro de cansancio.
- Imagino que es difícil, pero ánimo – le regala una sonrisa que ayuda a dibujar una en el rostro de Kanon.
Después de cierto tiempo y otras trivialidades, se despiden con la promesa de reunirse más seguido y con los mejores deseos para la felicidad de Kanon.
- No es que crea en estas cosas de las estrellas pero… realmente describe muy bien a Rada y a Aioria, y a mí. Quizás, solo quizás, tenga que aceptar a Aioria… - suspira cansado en medio de su propia confusión de la cual creyó no era de una magnitud importante.
- fin flash back – o-o-o-o-o-
Sus torsos desnudos se rozaban entre ellos con sus tetillas erectas, en un abrazo aprensivo, ninguno soltaba al otro, al igual que sus labios que se desvivían por probar y adueñarse de la boca ajena. Los dos hombres en la cama se acarician las espaldas, el cuello, los dedos del inglés se enredaban en la melena azulada, que de vez en cuando jalaba para mover la cabeza del moreno, y así ensalivar su cuello, succionando y adueñándose de esa manzana de Adán que tanto le encantaba.
Ambos ardidos en una pasión descontrolada, que desde hacía tiempo no calmaban, y ésta era su primera vez juntos, después de tanto tiempo.
- Ah, Rada… espera – con sus manos en los hombros de aquel hombre, intentaba sin mucho ahínco separarse de él, contradiciendo las decisiones de su cuerpo, el cual no quería sentir la incómoda tela que lo apresaba.
Kanon, quien descansaba su espalda en el colchón, sintió un poco de libertad y tuvo que abrir sus ojos para observar que el hombre que lo acorralaba estaba parado al pie de la cama quitándose sus pantalones junto con su ropa interior, acto seguido escudriñaba entre algunas gavetas, abriendo una, desordenando, abriendo otra, haciendo lo mismo.
- ¡Oye! No desordenes mis cosas… - aunque no se refería exactamente a que todo lo tuviera en un lugar en específico - ¿Qué buscas? – pregunta sentándose a mitad de la cama.
- El lubricante… - tras la respuesta, Kanon se sintió un poco tonto al haber preguntado, y luego se estira para revisar en las gavetas de la mesa de noche, capturando en su mano un frasco.
- ¿Este? – llama la atención del rubio, quien regresa a la cama hincándose entre las piernas de Kanon, abrazándolo efusivamente y llenándolo de besos, intentando acostarlo, pero su sorpresa se hacía mayor por la resistencia que su pareja presentaba.
- ¿Qué pasa? – preguntó, sosteniéndolo por los hombros, con aquella mirada penetrante.
- Rada… eh… no es que no quiera… pero – intimidado ante la mirada.
- No quieres… - le interrumpió, a lo que Kanon reaccionó rápidamente.
- ¡Si quiero! – ésta vez, Kanon se abalanzó sobre Radamanthys con tanta fuerza, que el rubio cayó hundiéndose sobre el colchón – Pero… quizás vamos muy rápido… -
Al rubio le causó gracia los cambios que Kanon presentaba en ese momento, y de hecho, nunca se habían detenido a platicar sobre hacerlo o no, simplemente lo hacían o no lo hacían, y ahora el rostro sonrojado de Kanon, sobre él, dubitativo, mientras sus miembros se rozaban entre sus cuerpos. Si estaban solos y en esa situación, ¿cuál era el problema?
- "Muy rápido"… pero si no es la primera vez que lo hacemos – recalca Radamanthys, moviendo su cadera haciendo rozar el miembro de Kanon con el suyo, agasajándose de la no tan sutil acción y de los cambios en el rostro de su pareja.
- Ah, Rada… el de la terapista… dijo que… ah… no debemos… - cerró sus ojos, recibiendo esas sensaciones provocadas.
- Al diablo con eso, te quiero hacer el amor ahora – lo tomó por sorpresa y tumbándolo a la cama nuevamente, le quitó el bote de lubricante para echar el líquido en su área genital, masajeando sus glúteos, causando estremecimiento de parte de Kanon, quien movía sus caderas. – y yo sé que tú lo quieres también. – colocó la punta de su pene en la entrada, incitando con empujones y roces, deleitándose con los movimientos insistentes de Kanon con el fin de su invasión.
- Ya… hazlo… - rogó en un murmullo apretando sus ojos en bochorno.
- ¿Hacer qué? – seguía dando caricias con su miembro sobre la sensible piel del otro.
- ¡Rada! Por favor… - insistió separando sus párpados, mostrando una mirada de sumisión y calentura, a la cual el rubio no pudo resistirse y complacerlo, complacer a ambos.
Penetró con prudencial lentitud, ayudado con gran medida por el líquido antes vertido, siendo abrazado con fuerza por el cuello, mientras su frente descansaba sobre otra frente que tenía algunas marañas de cabello azulado pegados por el sudor. Ambos con los ojos semi abiertos, jadeantes, conectándose en cuerpo y aliento, uniendo sus labios al no poder resistir la poca separación de sus rostros.
Un abrazo íntimo con una exploración oral continua, podría ser interminable, con caricias a espalda, rostro, muslos, todo lo que los brazos del otro podrían alcanzar, a explorar, a reconocer nuevamente el cuerpo ajeno que no era sino de la propiedad de ambos.
Entre los besos y sus pequeñas pausas, Radamanthys comenzó con un movimiento de atrás hacia adelante, lanzando gemidos en la oreja de Kanon, mordiéndola y succionándola, reconociendo que los gemidos del otro sonaban con mayor fuerza, y eso le gustaba al rubio.
La velocidad aumentaba y dejaban espacio a sus cuerpos para poder respirar mejor, el rubio se hincó, tomando una de las piernas de Kanon y colocándola en su hombro, sosteniéndola y continuando con un movimiento más profundo y rápido. Kanon lo observaba, le encantaba la imagen que tenía frente a él, aquella invasión que lo volvía loco, el aroma que emanaban juntos, todo ello le encantaba y lo extrañaba.
Radamanthys se apoyó en el colchón, cada brazo a cada costado de Kanon, haciendo que la erección del último rozara con la pelvis velluda del rubio, e inició un vaivén grato para ambos, Kanon se retorcía ante las sensaciones, tirando la cabeza para atrás, aferrándose a la cabecera de la cama, donde chocaba su frente de vez en cuando, escuchando el crujir del colchón y el choque entre la cabecera y la pared, junto a gemidos más sonoros que indicaban el acercamiento al éxtasis en aquel baile con continuaba, hasta la culminación de ambos; primero Kanon, y luego Radamanthys, al sentir la opresión de las entrañas sobre su miembro.
Sudorosos, agitados, cansados, ninguno se movió por un rato, el cual no pudieron distinguir si fueron varios segundos y minutos. Hasta que el rubio se movió anunciando que se sentiría adolorido si no salía de él, a lo cual Kanon sólo asintió y se movió a un lado para dar más lugar a la cama, pues estaba en el centro. El rubio se acostó a su lado, de costado, viéndolo. Kanon lo encaró colocándose en una posición similar, pasando un brazo por su cintura.
- Estás flaco – dijo, dejando de hipnotizarse por las orbes doradas, inspeccionando con la mirada y su palma el cuerpo de aquel.
- Las penas de la vida – le sonrió – estaba preocupado por ti –
- Ya no lo hagas, de hecho, me encargaré de engordarte –
- ¿Para que te aplaste? –
- Hm, no, tú irías abajo en ese caso –
- Sabes que me encanta, pero… no siempre – se acerca, besándolo con toda parsimonia.
- Te extrañé – dice Kanon un tanto avergonzado.
- Yo también… me cuesta mucho dormir sin ti – confesó, cerrando los ojos y alcanzando el cobertor para poder cubrir sus cuerpos desnudos.
Y por primera vez en mucho tiempo, ambos pudieron dormir sin complicaciones, uno al lado del otro, sin un abrazo opresor, o una muralla de almohadas, solamente uno al lado del otro, frente a frente.
-o-o-o-o-o-
Todavía falta más de un mes para navidad, cuando Radamanthys salió un domingo sin decir hacia donde iba. Kanon lo llamaba y no contestaba el celular; se enojó. Cuando el rubio llegó, quien descansaba en casa no le dio importancia, queriendo ignorarlo hasta el cansancio.
- Kanon, ven tengo algo que mostrarte –
No soportó la curiosidad, y sin decir ni reclamar nada, siguió los pasos del rubio, que lo guiaban hacia la puerta principal.
- ¿Te gusta? – Preguntó el rubio sosteniendo una motocicleta V-Rod Muscle.
Kanon estaba perplejo, no sabía si era un sueño o algún mal chiste, quizás era una motocicleta normal y él se estaba poniendo todos los adornos encima, pero no, parecía muy real.
- Oye, cierra la boca o se te entrará una mosca – sonrió divertido y satisfecho, atrapando la mandíbula con sus dedos, juntándola con la parte superior suavemente.
- es… es... una… Harley… - no cabía en su emoción, y se animó a tocarla. – No puedo creerlo Rada… yo… - la sorpresa se fue, observo al rubio seriamente - ¿es acaso, una broma? –
- ¿Por qué bromearía con algo así? Es tu regalo de navidad… o algo así – responde con su mirada seria, sin borrar del todo su sonrisa.
- ¿¡Regalo!? Pero, ¿cómo? ¡Esto te debió costar millones! – sobresaltado, notando los detalles de aquella motocicleta que tanto había deseado tener, y ahora que la tenía en sus manos, no podía creerlo.
- Mh, algo así, pero no tanto… deja de ser tan incrédulo – comienza a caminar para adentrarse en la casa, dejando a Kanon inspeccionar y su nueva adquisición. Se estaba preparando una bebida caliente cuando escuchó un "¡Te amo Radamanthys!" desde el jardín frontal de la casa. Sonrió divertido, haber observado esa expresión de Kanon no tenía precio, bueno, sí lo tenía, y era una Harley Davidson.
-o-o-o-o-o-
N.A. : *-* jeje, me emocioné con una motocicleta, y no pude evitar colocar algo sobre ello. Claro que nunca me han regalado una y dudo que lo hagan ._. Que triste, pero, viviré en mi historia wajaja xD naaa, en fin, es un pequeño detalle n_n.
Las cosas que dijo Sorrento, me basé en esta página:
www(punto)euroresidentes(punto)com/horoscopos/compatibilidad/geminis/geminis-leo(punto)htm
No creo que sea muy confiable, y es que tengo un libro que habla sobre ello, muy bueno, pero… creo que mi malvada hermana se lo adueñó y será por eso que no lo encuentro en mi casa u_u bien, les agradezco los comentarios n_n!
