Aquella mañana, pese a todos los pronósticos hechos por sus amigos, Tony Stark se levantó temprano y al parecer todo el festejo de anoche no le había hecho ningún efecto. El doctor Banner lo miró escéptico, Tony simplemente le sonrió y Bruce supo de inmediato que el multimillonario estaba tramando algo.
— Buenos días —saludó con ánimo y se unió a desayunar con el grupo.
— ¿Cuáles son los planes de hoy? —preguntó Bruce después de un suspiro.
— Hoy es día de playa —contestó sonriente Stark mirando a sus invitados; Clint y Natasha sentados más juntos que lo normal, por lo que podía concluir que habían pasado la noche juntos; Steve bebía en silencio su café con una mano sobre una libreta, lo que lo llevó a pensar—. Hay que robar esa libreta —una nueva sonrisa se dibujó en su rostro mientras pensaba eso, en ese momento Steve alzó su vista y sus miradas se encontraron, Tony le guiñó un ojo amistosamente y la expresión de Roger paso de confusión a un leve sonrojo— Interesante —murmuró.
— Tony... —le dijo Bruce en un tono de voz bajo y a la vez apremiante, él simplemente rió.
Después de desayunar juntaron las cosas que llevarían para la playa, mientras lo hacían Tony no dejaba de mirar a Steve, buscando algún momento en el que el rubio se distrajera y pudiera quitarle aquella libreta, que al parecer cuidaba demasiado. Pero Stark tenía un plan para obtenerla y en ese plan la playa era un personaje muy importante.
Ubicaron las cosas en la arena; la Viuda Negra se dedicó a tomar sol, Clint y Tony se dedicaron a hacer enfadar a Bruce porque ambos extrañaban a su amigo verde y Steve estaba sentado sobre la arena observando como molestaban al pobre del Doctor Banner. Sus miradas al principio iban dirigidas a todo el grupo y luego se fueron concentrando en uno de ellos nada más.
Miró atentamente a Stark, de hecho se dio el lujo de mirarlo con descaro, pues el multimillonario estaba tan atento de sacar al monstruo verde de Banner que ni siquiera se percataría de sus miradas indiscretas. Aunque otra persona si lo notó.
— Me cuesta admitirlo, pero Stark es apuesto.
— Sí —respondió inconscientemente Rogers y al escuchar la risa de la pelirroja a su lado no pudo evitar sonrojarse—. Este... no... bueno, yo...
— Tranquilo, Rogers, tu secreto esta a salvo conmigo —dijo Natasha—. ¿Puedo decirte algo? —el rubio asintió— Inténtalo, no perderás nada en hacerlo.
Una especie de rugido se escuchó en la lejanía y luego vieron a Barton y Stark corriendo hacia el mar perseguidos por un "entusiasmado" Hulk, quien provocó una gigantesca ola y un ligero temblor al zambullirse en el agua. Clint les hizo señas para que se les unieran y así lo hicieron.
