Hey, lamento la mega tardanza, pero he tenido uno que otro problemilla y bueno, por eso me he demorado.
Sin más que decir, espero les guste el último capítulo de esta historia, que tenía planeada hacerla más larga, pero no salió :/
Anyway, supongo que en los comentarios leeré si les gustó :)
El resto de los días de aquella semana de vacaciones pasaron rápidos debido a todas las actividades que Tony había preparado. Era de noche y la mayoría de ellos había hecho sus maletas.
— Bueno, nosotros estamos listos —dijo Clint guardando las últimas maletas en el auto.
— Bruce, ¿vienes con nosotros? —el aludido observó a su alrededor y vio a Stark preparándose un trago y leyendo algo con mucha atención.
— Sí, creo que sí —respondió, en ese momento Steve bajó las escaleras con su bolso.
— ¿Alguien ha visto mi libreta de dibujos? —preguntó preocupado, todos negaron con la cabeza.
— Quizás se te perdió en la playa —sugirió Stark tomando un trago de su bebida para ocultar una sonrisa, pero todos, excepto Rogers, se dieron cuenta.
— Espero la encuentres, Cap —dijo Clint con una sonrisa maliciosa, dándole unos golpes en la espalda y luego, despidiéndose de Stark, salió de la mansión.
Natasha y Bruce se despidieron de los dos; Natasha intentando infundirle ánimo a Steve y Bruce mirando casi amenazadoramente a Stark y a Rogers le dedicó una sonrisa.
— Nunca pensé que dibujaras tan bien —comentó Tony alzando la vista de su vaso de whisky y posándola en el súper soldado, quien se sonrojo.
— ¿Por-por qué dices eso? —Tony sonrió ampliamente y se acercó al Capitán, quien hizo todo lo posible por no retroceder ante el avance de Stark.
— Pues, puede que haya visto tu libreta de dibujos en algún lado y le haya echado una mirada —Rogers tragó saliva sonoramente y por más que estuviera en aquella situación y que Stark estuviera intentando intimidarlo, no se dejaría doblegar, era un soldado fuerte, había vivido una guerra y no cualquier guerra; la Segunda Guerra Mundial, además combatió contra los Chitauri, así que no tenía porqué asustarse de un hombre que había descubierto sus habilidades de dibujante y los dibujos que había hecho, se avergüenza de ellos, pero eso es otro tema.
— ¿Sabes dónde está ahora? —preguntó como si no le importara que Stark hubiera visto aquellos dibujos, dibujos en los que el principal retratado era aquel hombre egocéntrico. Tony ladeó la cabeza al ver que el rubio no reaccionaba como él esperaba. Rogers dio un paso más, acortando la distancia entre ellos, la diferencia de estatura se hizo notoria y el más alto ocultó una sonrisa al ver el efecto que ocasionaba en el morocho su nueva postura en la situación—. Te hice una pregunta, Stark.
— Sí —respondió Tony dando un paso más. Si el Capitán quería jugar sucio, él también podía hacerlo—, te escuché. Estaba pensando donde lo vi por última vez, pero se me vinieron a la cabeza tus dibujos y bueno, se me hizo difícil recordarlo... Ahora que lo pienso debería cobrarte algo, yo no poso gratis —agregó con una media sonrisa y una ceja enarcada.
El soldado se mantuvo firme en su posición e intentó contestarle algo al millonario, pero su boca se vio callada por los labios de Stark. No respondió al contacto inmediatamente, pero eso no pareció importarle, pues Tony Stark no detuvo aquel beso, de hecho su lengua estaba intentando abrirse paso entre los labios, decido a obtener lo que quería. Y así lo hizo, porque Rogers comenzó a reaccionar y sus labios se abrieron dándole permiso a la apetitosa lengua de Stark. Se devoraron sus bocas hasta que se les hizo difícil respirar, el primero en separarse fue un agitado Tony con una sonrisa triunfal en sus labios.
— Si piensas que con esto pagarás todas las veces que me has retratado sin mi consentimiento estás muy equivocado.
— Créeme, te pagaré con creces —dijo Rogers volviendo a unir sus labios en un apasionado beso.
— Sabes —comentó Tony mientras subían las escaleras rumbo a su habitación— podríamos extender nuestras vacaciones una semana más, no creo que a los demás les moleste —volvieron a besarse esta vez con mayor desesperación y comenzando a liberarse del exceso de ropa—. Tomaré eso como un sí —dijo soltando una pequeña risa.
Fin.
