Capitulo 3: "Bienvenida"
Neverland, rodeada de seres preciosos que dicen ser mis protectores, algunos de ellos ángeles, quienes estarán a mi lado durante el tiempo que deba estar aquí, en esta tierra que es parte del camino al cielo.
Intento ponerme de pie, me siento algo débil aún, desearía que alguno de ellos, además de solo mirarme se dignara a ofrecerme su mano y ayudarme, solo sostenerme, sé que si logro ponerme de pie, podré continuar.
Una mano aparece frente a mi, alzo mi vista para encontrarme con los ojos de su dueño, Eli, su mirada es profunda, y su sonrisa suave y me inspira un dejo de tristeza. En silencio acepto su ayuda.
El contacto con su piel es tibio, delicado y agradable, suave.
He logrado ponerme en pie.
Él también lo ha sabido, mis pensamientos, ¿Todos pueden verlos?, ¿por qué responden a mis preguntas antes de que yo las haga? ¿Por qué ha hecho él lo que necesitaba antes de que lo pidiera? ¿Pueden saberlo todo?
No todo.- Respondió inesperadamente AJ.
¡¿Qué?!- Dije asustada.
Primero que nada, soy él único capaz de leer tu mente.- Dijo con una risa divertida y algo arrogante.
¿Leer mi mente? Entonces todo lo que he pensado, él lo ha sabido. Aquel extraño gesto, que por cierto ha dejado, ¿tiene relación con su poder?
Más que un poder, prefiero que lo llames una habilidad, y bueno, a través de este gesto.- Recreó su seña-. Puedo transmitir lo que leo o lo que yo mismo pienso a quien yo desee.-
Entonces además de ver mis pensamientos ha estado mostrándoselos a todos aquí. Eso me asusta un poco y más que eso me avergüenza… Digo, ¿todos ellos saben lo que pienso?, ¿todo lo que he pensado hasta este punto?, ¿Lo que pienso de ellos?
Comienzo a sonrojarme, lo siento, ¿Kiseop sabe lo que he pensado de él?
Tranquila, no lo sabe. Solo yo he visto aquello, será un secreto si así lo quieres.- Explicó.
Si, por favor.- Pedí.
No hay problema, solo he permitido que vea tus pensamientos el indicado para cada uno de ellos, por esta vez.-
¿Por esta vez?-
Dentro de ti hay muchas dudas y si no puedes sacarlas, me encargaré de que el indicado te dé respuesta.-
Gracias.- Susurré tratando de ser amable, aún me asustaba un poco el que supiera todo lo que por mi mente pasa.
Bueno, además de conocer tus pensamientos y transmitirlos, puedo… intensificarlos, en cierto modo, llevarlos a tal punto, que pueden corromper tu mente, llevarte a la locura e incluso matarte.- Sonrió de costado, como si eso lo hiciera sentir orgulloso.
Esas palabras eran innecesarias y todo lo que lograron fue solo asustarme más, en especial junto a esa sonrisa, ¿acaso si lo quería podía solo acabar conmigo desde mi mente? ¿Solo por un capricho podría matarme? Debía ser cautelosa con lo que por mi mente pasara, ya no sería libre de pensar, todo lo sabría él.
No te haré daño, quiero protegerte.- Susurró algo culpable de sus advertencias anteriores.
Todos queremos protegerte.- Dijo Hoon.
¿No te gustaría conocer el lugar?- Invitó Kiseop.
¡Yo te guiaré!- Saltó DongHo.
¿Conocer? Pero si todo es un blanco profundo, ¿Qué hay para conocer? No veo nada más allá de ellos.
Nunca pienses que todo lo que existe es lo que tus ojos te muestran.- Susurró AJ.
Entonces DongHo puso su mano frente a mis ojos por unos segundos, al quitarla se desprendió y mejor dicho se dibujó lentamente para mí un colorido y vivo bosque, lleno de vegetación y animales. Era inmenso, infinito.
Ven conmigo.- Tomó de mi mano y me obligó a correr.
El piso bajo mis pies de pronto desapareció. Cerré mis ojos con fuerza por temor al vacío, presioné con mayor fuerza la mano de mi acompañante. Él solo reía y disfrutaba de la caída, que al parecer no tenía fin.
No tengas miedo, abre tus ojos.-
Obedecí, a mi alrededor las cosas se movían lentamente, era bellísimo, podía apreciar cada detalle de este lugar maravilloso. De la espalda de DongHo habían surgido unas enormes alas blancas, es un ángel. Tomó de mi brazo ayudándome a ponerme sobre él.
Choeum nunddeumyeon,
mideul su eobtdae
gwaenchanha
na yeope isseulge,
keu nugudi jansori hal iri eobtdae
yeah
yeah, keunyang da nae
meotdaero hae
Seguimos descendiendo unos cuantos minutos más, en silencio, solo disfrutaba del paisaje que se desplegaba, aves de todos colores volando junto a nosotros, insectos posándose en mis dedos y volando otra vez, otros subiendo en las montañas, insectos del mismo tamaño que podríamos nosotros tener, o incluso más grandes.
Llegamos a centímetros del suelo, nuestros pies suavemente se posaron en la tierra mientras las alas desaparecían en el cielo, como diamantes y estrellas.
Disfruta del paseo. ¿Tienes hambre?-
Asentí. No había comido nada. Nos acercamos a un árbol, que ofreció una de sus ramas con frutos azulosos, tomando uno de ellos, DongHo susurró "Gracias" y la rama regresó a su lugar.
Recibí el fruto con algo de desconfianza, azuloso, era más pequeño que mi puño y olía bien, pero no me sentía segura de comerlo. DongHo insistió con su mirada, lo mordí y sentí el dulce sabor en toda mi boca, era delicioso, jugoso y parecía crecer tres veces su tamaño al comerlo. En solo unos segundos lo había acabado, pero me sentía del todo llena.
Delicioso.-
Todo aquí lo es.-
El primer bosque. Era un lugar agradable, hermoso y sobre todo enorme. Al empezar, no pensé que acabaríamos de recorrerlo hoy, pero como DongHo dijo, aquí el tiempo no corre, tenemos todo de nuestro lado para seguir eternamente recorriéndolo.
Habíamos acabado la primera parte, estoy segura de que fue demasiado, ¿que tan enorme puede ser Neverland? Tanto como yo lo desee, fue la respuesta que DongHo me dio al yo preguntárselo.
En este rato juntos nos habíamos hecho muy cercanos, era como un hermano, siempre a mi lado, cuidando de mi, divertido, muy dulce y amistoso.
A pesar de no correr el tiempo la noche caía. Luces transparentes y de colores aparecían en cada esquina y sentí como un par de ojos me seguía. Me sentía observada hace algún rato ya.
¿No era que el tiempo no corría?-
Eso no quiere decir que no tengamos noche, pero hay veces en que las noches pueden durar tanto como los días y los días tanto como una noche, puedes pasarlas por completo en vela o dormir cuanto quieras, aunque en realidad no lo necesitas.-
Había escuchado claramente su explicación y me interesaba conocer Neverland por la noche, pero lamentablemente esos ojos sobre mi seguían asustándome, no sabía que podría ocurrir y por mi propia seguridad quise regresar.
Nada te pasará mientras esté a tu lado, solo tienes que confiar.- Dijo como si hubiese leído mis pensamientos.
¿Leer pensamientos? Ese chico, AJ. ¿Acaso estaba aquí? ¿Nos había seguido? Me preocupaba su presencia, no lo sentía como un protector, en sus ojos no veía lo que en los demás, lo que veía en los ojos de DongHo… O en los de Kiseop… Los ojos de AJ, eran muy diferentes…
Miré a un lado y a otro para encontrarlos, en la oscuridad era mucho más complicado… Debo ser cautelosa con lo que mi mente dice, aunque él diga que no me hará daño, no me inspira confianza.
¿Podemos ir a casa?- Pregunté y al instante recordé que tal vez no hay tal casa-. ¿Dónde está mi casa?-
¡Oh! ¡No te lo había dicho! ¡Vivirás con nosotros!- Me ayudó a subir en su espalda, mientras nuevas alas aparecían.
¿Ustedes? ¿AJ también?- Dije recordando el temor que me provocaba.
No, solo nosotros los ángeles. Tus ángeles.-
¿Mis ángeles?-
Pues yo, Kevin y Kiseop.-
Kiseop también era un ángel, no evité sonreír, viviría junto a él y junto a mi nuevo hermano DongHo, además del ángel de bella sonrisa y dulce voz Kevin. Mi vida aquí podía ser perfecta. Pero estaba AJ, ¿Qué era ese tipo?, ¿Cuáles son sus intenciones?, más tarde seguro lo sabré.
