EXPEDIENTE DE GORILLAZ

Autor: Free-eyes

Resumen: 2D huye, sufre de claustrofobia, casi se infarta y se contenta; Murdoc lo persigue, pelea con Russel y ríe como el enfermo psicótico sexy que es; Del hace de las suyas; Russel se ve metido en una lucha por la supervivencia de su ser querido; y Noods muestra atisbos de pubertad

Pareja: 2D/Murdoc... se supone :D


Cuencas Vacías

Corrió por el pasillo, maldiciendo su suerte al ser la onceava vez en el mediodía que huía por el bien de su extravagante vida. Las piernas ya se mostraban cansadas, disminuyendo la velocidad con la que avanzaba, pero un gruñido eufórico a sus espaldas le dio los ánimos para llegar al baño y encerrarse con cerrojo.

Se sentó en el suelo y con los orbes más abiertos que la ch… muy abiertos, se apoyó en la puerta ya desgastada, tremendamente ajena al concepto de higiene. Abrazó sus piernas huesudas al sentir el golpeteo constante de la madera por obra de los puños furiosos de su verde 'amigo'. De esa no se salvaba… y ni sabía que había hecho mal en primer lugar.

- ¡ABRE LA PUERTA DESGRACIADO! ¡FACE-ACHE, TE VOY A HACER MIERDA COJONES!* - la áspera y grave voz del bajista no tardó en traspasar hacia el lugar, resonando por todos los rincones. No sabía qué era más tenebroso, la voz original o el eco que tenía en ese baño de porquería - ¡ESTÁS MUERTO POT!

- ¡¿Pero que hice ahora, Muds?! – Rogó por qué su cuestionamiento fuera respondido con la verdad, no con el hacha en casos de incendio que estaba peligrosamente cerca de esa habitación… y de él - ¡Murdoc! – llamó, asustadísimo hasta la trusa, al escuchar pasos que se alejaban de ahí. Necesitaba salir de ahí en ese mismo segundo, antes de que los vidrios terminasen en el suelo y el morocho tuviera un arma blanca en sus talentosas pero temibles manos – Demonios, demonios, demonios… ¡¿Por qué, Lennon?! ¡¿Por qué?!

Vio muy tentativa la idea de salir por la ventana, después de todo, él era muy delgado y –algo- flexible, podría pasar sin problemas. Se acercó y asomó su cabeza con un brillo de esperanza en sus posos –o al menos figurativamente-. Todo se esfumó cuando observó el pavimento a más de tres metros y medio de su posición.

El metal asestó en la puerta, logrando hacer un agujero por el que se veía el ojo rojo de su compañero maniático de banda ¡Malditas precauciones y sus armas letales contra incendios! Giró topándose con el susto de su vida –juraba que el dolor en su brazo izquierdo no era por un puñetazo de Niccals- cuando descubrió la mirada depravada y asesina del otro.

- ¡RUSSEL! – Ahogó su pedido de ayuda cuando percibió el conducto de ventilación a sus pies –literalmente, estaba abajo del lavabo-. Sin pensarlo quitó la tapa y se metió en él.

Adentro no había mucho espacio, más era lo bastante ancho –y él flacucho- como para que estuviesen libres sus codos, y así, impulsarlo lejos del degenerado verduzco. Empezó a moverse, con esa sensación de que todo se volvía más helado y pequeño con cada "paso" que daba.

Escuchó como la entrada al sanitario sucumbió ante el bajista, también como maldijo a todo lo que se topaba -o inventaba, estaba completamente seguro que no existía ninguna cosa con el nombre de occipucio*- y por igual los incesantes ataques que daba a la pared por la que se adentró. Suspiró aliviado al notar que el otro no cabía por aquel conducto… empero, algo le decía que no estaba a salvo, o siquiera, en una buena situación.

- ¡NUNCA TE PERDONARÉ FACE-ACHE! – juró el de irises bicolor lanzando el hachón al lavamanos, el cual no es necesario describir como cayó en finos trozos de porcelana no tan fina - ¡PUEDES APOSTARLO!

No pudo evitar sentir un malestar al oír lo anterior. Parpadeó un par de veces y esperó que pasaran, al menos, unos veinte minutos antes de intentar salir del fresco canal. Se batió un poco, esperando retroceder, aunque ahí era muy cómodo y, pensándolo detalladamente, no tenía la motivación ni el coraje suficiente para irse, –y encerrarse de nuevo en su habitación- así que se dispuso a cantar. Una solución desesperada de tranquilizarse y olvidar.

De seguro no habría una doceava persecución, ese era un pensamiento que lograba hacerlo sentir mejor.

A pesar de seguir con ese mal sabor de boca.


- ¡Hey, Muds! – Llamó la atención el gran baterista, consiguiendo una mirada indiferente del aludido - ¿dónde está D? No lo he visto desde el desayuno.

- ¿Sigues llamando a esa porquería desayuno? – preguntó realmente dubitativo el fantasmal Del, que aparecía por un costado de Russel. No tardó en rodearle el cuello con su brazo y treparse en él cual enredadera. Volvió el rostro y por primera vez notó la presencia del satanista al frente suyo… una sonrisa nerviosa y un plasma frío –que fungía de sudor- resbaló por su mejilla al notar el hacha en sus manos, junto a las astillas en sus hebras negras– H-hola Niccals

- Ajá – fue el modo de contestar del más esbelto, mandándole una leve, pero poderosa, mirada de desprecio. Se dio la vuelta y caminó en rumbo a su winnebago. Del y Russ hicieron el ademán de detenerlo, hasta que él mismo habló – No tengo por qué saber del face-ache ni tampoco de decirles nada… No sean entrometidos, si quieren saber de él búsquenlo ustedes mismos ¡Y dejen de molestarme!

Ambos amigos inseparables se miraron, uno para ver la reacción del otro, y aquel –desde su espalda- con perceptible extrañeza. Pareciera que desde el concierto de Long beach* a Murdoc lo había infectado una temible enfermedad y se convertía lentamente en una mujer en su pleno ciclo menstrual. O tal vez Bloody Mary lo poseyó… por más estúpido que sonase, logró pasar por la mente del afroamericano y la muerta de Del.

- ¿No te parece que está muy de 'Mírame y no me toques'? – cuestionó el espectro, como ya una costumbre de expresar todas sus dudas y encontrar la respuesta lo antes posible… o molestar a su casi hermano hasta que la obtuviera – O de 'Ni me hables ¡Desgraciado infiel!'

- Está así desde que D le contó el final de la Rosa de Guadalupe – habló con cierta burla mientras se cruzaba de brazos y se encaminaba a la cocina, de nuevo. Del se quedó parado, más bien, flotando desde su sitio, sus orbes fijados en la espalda ancha que se movía dejando ver una que otra lonja inofensiva, siempre con ese rostro de consternación – Con eso de que se encontró un canal de puras novelas mexicanas. Nada interesante, aunque de vez en cuando se pone bueno… - pausó y con un aire emocionado recordó una escena - ¡Oh! La otra vez, en ése canal pasaron un capítulo de una novela que se llama 'Lo que callamos las mujeres', donde un tipo golpeaba a su esposa y… - al sentir como cuchillo de carnicero la mirada de decepción de su camarada, calló, tragó nervioso algo de saliva y carraspeó – S-será mejor que juguemos con la consola de Noods, no le molestará…

- ¡Anda pues! Vamos – afirmó alegre levitando por todos lados – No vaya a ser que al rato llegues con una playera de 'My Little Poni'

- ¡SOLO FUE UNA VEZ, YA SUPERALO!


- ¡¿Se supone que ésta soy yo?! – Su tono de voz sonaba bastante ofendido y su seño fruncido solo aclaraba que se iba a derramar sangre en el winnie de cierta personita – Murdoc Niccals… declárate muerto.

No supo ni cómo ni cuándo ni por qué terminó en una sala de maquinas, donde los cables formaban enredaderas que tapizaban paredes y servían de alfombra. Las tuercas, tornillos y una que otra herramienta estorbaba en el camino de su infantil andar. Cajas de cartón, rebosantes de tecnología o basura o lo que fuera que fuese eso, apiladas de tal manera que formaban una G y decenas de computadoras, por aquí y por allá, con señales de ser usadas como asientos.

Todo estaba en penumbras, pero con el solo entrar la pantalla plana del ordenador principal se encendió, llenando de un llamativo azul eléctrico la habitación o sala o sótano. Jamás había entrado ahí y dudaba que alguien, además del músico con piel aparentemente enfermiza, supiera de su existencia.

Entró por mera coincidencia cuando iba a ir a dormir un poco a su cuarto y tropezó con una llave hidráulica. Tal madriza se dio que hizo que uno de los mosaicos del suelo se hundiera –por obra de su barbilla golpeada-, activando la entrada para que se abriera. Entró con miedo a que su curiosidad la matará como a aquel tan mencionado gato ¡Pero la nena entró!

Recorrió la estancia con sus rasgados ojos inspeccionando lo que alcanzaba. Y su desdicha, más bien, la futura desgracia de Muds se materializó en un cuerpo.

El cuerpo se encontraba en una esquina de la zona, repleto de cableado y siendo recorrido por una corriente eléctrica de vez en cuando. Eso llamó su atención de inmediato, acercándose con la cautela de no tirar ni romper nada. ¡Vaya la sorpresa! Cuando se descubrió a sí misma con ropas al estilo militar, sacudiéndose por los toques.

No supo si sentir lástima por lo que tenía enfrente, encerrada ahí, sin compañía, y al parecer sin consciencia, pues no daba señales de vida más que las recurrentes tensiones que hacía el cableado al traspasarle energía. Aunque, muy dentro de ella, el sentimiento de bravura y odio luchaba contra su buena voluntad por aparecer en su primera vez, ya que toda su vida la gozó sin despreciar nada.

- Es un cyborg – confirmó con las ansias de buscar en el ser algún botón o algo parecido, con el fin de encender a su clon robótico. Tal vez ella tendría las respuestas a su creación – Si me dices todo te juro que te adoptaré como… como… como lo que seas. – Aún así su sentido de buena persona le indicaba que 'eso' no tenía la culpa de nada.

El sonido que hizo ella misma al entrar apareció de nuevo, llevando sus temores a lo más alto. Podía asegurar que temblaban todas las partes de su anatomía ¡Hasta su pelo negro violáceo-azulado!

Alguien había entrado, y ella estaba en gravísimos problemas.


Rendido sobre el pecho de su compañero cantaba para trasladarse de lugar, considerando el hecho de que 'esa' era la peor y más claustrofóbica situación con la que se había topado. El cableado resultó no ser lo único que los detenía. Una de las bocinas, que él mismo le había lanzado a la puerta como un intento ultra exasperado por salir, se encontraba sobre su espalda, de manera que apenas podía levantar el rostro para ver el verde.

De cerca pudo apreciar las cicatrices, aparentemente invisibles, de Murdoc. Tenía unas cuantas en el párpado inferior izquierdo, -sí, el mismo orbe con iris carmesí-, otra en la barbilla y le parecía que se acababa de morder el labio, pues sangraba levemente y tenía una marca morada. Lo más seguro es que fuera un pequeño accidente de cuando desconectó el enchufe de la luz.

Esperó ver una cantidad de arrugas que no se pudieran contar con los dedos de las manos. Pues, para sus suposiciones, apenas tenía las de un veinteañero, tomando en cuenta que aquel ya tenía treinta y tantos. O al menos eso creía, jamás había reparado en ello ¿Cuál sería la edad del Niccals? Seguramente era unos diez años mayor que él… pero ya ni sabía.

Calló, pues ya no se le ocurría nada para cantar, toda su mente se puso a divagar, encontrando de suma importancia las edades de los integrantes de Gorillaz (incluyendo la suya). El de nariz no tan pequeña se quejó debajo de él, al parecer se aburría y no tardaba mucho en caer bajo un sueño pesado del que sería bastante difícil despertarle.

No quería problemas, pero era muy duro decidir si despertarlo fuera una mejor idea que evitar que se desmayara. Tontos dilemas musicales en los que se pasaba.

El crujir de la puerta al abrirse avispó los sentidos de ambos músicos. Uno se levantó lo más que pudo y el otro intentaba girar su cara para ver quién los rescataría al fin.

- ¿Hay alguien aquí? – preguntó una castaña con gafas enormes y de aumento excesivo, con un tambaleo constante en todo su diminuto ser. El terror se palpaba en el aire y se notaba que cualquier cosa haría que saliese corriendo del lugar, dejándolos de nuevo a espera de ayuda - ¿Hola?

- Es la pregunta más estúpida que pudieras hacer estando sola – habló ponzoñoso el seguidor de Satán, mandando una ojeada con la misma intención que en horas atrás. La niña dio un respingo al reconocer la voz y se llevó una mano al pecho, controlando su respiración lo más que podía.

En ése momento 2D reaccionó, si ella entraba y se cerraba la puerta estarían totalmente jodidos. Empero, en eso Muds lo estaba apoyando, la actitud que tenía era demasiado cruel como para que la castañita entrara sin refuerzos a desatarles, aunque a la vez podría maquilar un plan en la mentecilla púbera que los hiciera morir de hambre ahí.

O al menos él moriría, no dudaba que Murdoc lo devorara como su única salvación.

- ¡N-niña no entres! – se apresuró a advertir, asustando más a la niñata con su falta de ojos ¡¿Qué nadie entendía a las personas carentes de globos oculares?! Racistas estereotipados – L-lo siento, pero si entras y la puerta se cierra de quedaras encerrada como nosotros… lo mejor es que pidas auxilio y regreses con el señor Hobbs…

- O como yo lo llamo 'bueno para nada sin sentido del humor' – interrumpió el verde – tú lo puedes llamar idiota…

- Cierra la boca – siseó molesto, golpeándole la boca con la frente. Seguro se enfadaría a tal punto de ahorcarle con los cables. No le importaba en ese momento – y a Noodle… rápido, por favor.

Tan solo terminó de hablar, la niña se fue corriendo en busca de tales personas y otros cuantos de seguridad, para resguardar la suya y la del señor Stuart. Por lo que acababa de ver, la necesitaría demasiado.

Contrario a todos los pensamientos encaminados al exterminio de Stu-Pot a mano del morocho, Murdoc no hizo más que recargarse contra el suelo, en un esfuerzo por unir las piezas de tal rompecabezas. Y no era paranoico, es decir ¿en serio 2D fue capaz de (medio) noquearle estando tan aproximados uno de otro?

Hablando de cierto peliazul. El de hebras color claro y exótico, semejante al estado del bajista, se encontraba atónito ante lo que hizo. Deberían de empezar a esculpir una lápida decente con su nombre real, a idear un buen rezo de despedida y a cavar una buena fosa en donde cupieran sus partes desmembradas. Aunque cierto orgullo y valentía se acrecentaban en su ser.

No tardó mucho en llegar la ayuda, al igual que no demoraron tanto en desatarlos. Niccals se levantó por su propia cuenta, ignorando la asistencia de las personas que lo rodeaban, dirigiéndose lo más lejos del de piel lechosa; D aceptó espantado las manos amigas que lo elevaban del frío concreto. Sus pies tocaron el material que los sostenía y una corriente de adrenalina se encargó de hacerlo correr hasta salir de las instalaciones.

Anduvo y anduvo, a tal punto que uno de los guardias tuvo que recordarle que todavía no daban el concierto. Ya se encontraba a escasos metros de la calle, se fugó sin las intenciones de hacerlo, se sentía fatal. Dio vuelta y no logró entender a qué se refería el escolta cuando le dijo que le admiraba al salir sin nada. Entonces apreció como el aire crispaba sus vellos de las piernas, su torso y espalda, se cuestionó el porqué por escasos segundos antes de ver la carencia de ropas en su ser.

Daba gracias a los cielos por llevar su ropa interior.

Regresó con la misma velocidad con la que se fue y, como una fina daga que atravesaba su pecho, unos irises de distinto color se asentaron en su rostro. Cabe decir el gran cambio que dieron sus facciones al ir del apuro al horror en menos de cinco segundos.

- Prepárate para el concierto – ordenó el auto-impuesto líder de la banda, yendo a su camerino por unos pantalones más ajustados y una playera que lo hiciera ver más suculento para los miles de ojos femeninos que se posarían en él. La manera en la que habló fue tan fría y cruel que el entrecejo de Stu anunció su preocupación y tristeza; porque, a pesar de que Muds siempre era un pasado para con él, siempre había sido su admiración. -, no eches todo al carajo… ¿puedes hacer eso?

Y no es fácil cuando tu ídolo te usa como blanco de su odio.


- Tal vez sea porque le conté el final de la Rosa de Guadalupe – no importaba que fuese una tontería, podría ser una de las razones por las cuales Muds lo persiguió como leona a su presa toda la mañana.

Ya habían pasado unas dos horas desde que se adentró ahí, pero permanecía en el ducto de ventilación. No es que no quisiera haber salido, sino, que en un intento por salir descubrió que se había atorado en una vuelta que dio. Clamó por algo de ayuda, más nadie acudió a su llamado. Por su cabeza pasaban las ideas de que Noods estaría en su habitación compartiendo a regañadientes sus videojuegos con Russ, que Murdoc estaría en su winnebago durmiendo de lo ebrio que se puso y que el chihuahua y el cerdo de su amigo baterista estarían en la cocina, devorando su comida.

Maldito método de escape fallido. Maldito cuerpo gordo que tenía. Maldito Murdoc con aires de psicópata asesino. Maldito destino que lo hizo vocalista y tecladista de Gorillaz.

¡MALDITO TODO!

A falta de una buena cosa que hacer dentro de ese pequeño, muy pequeño, peligrosamente diminuto sitio, decidió enfrascarse en sus peleas con el de ojos bicolor. Aunque pensándolo bien, no creía que repasar las cosas en su mente fuera de mucha ayuda en la realidad. Siempre que intentaba hacer algo con mucha planeación no le salía como esperaba o terminaba peor –dígase con un nuevo moratón en su cuerpo delgaducho-… a decir verdad, todo iba mejor cuando se tomaba una pastilla por aquello de las fuertes jaquecas que le daban, cuando se alejaba un poco de lo coherente de la vida y se enfocaba solamente en lo que valía la pena.

Cuando no pensaba las cosas, por eso los medicamentos llegaron a ser parte elemental de sus días, por eso tanto las migrañas como su cura se hicieron una especie de adicción para él.

La única diferencia es que él no quería estar así y podría dejarlo cuando quisiera con el simple hecho de dormir mucho y no estresarse. Fuera de lo que muchos dijesen, los estudios Kong eran más relajantes y hogareños que cualquier hotel cinco estrellas o casa de campo.

Él era feliz ahí, solo necesitaba encontrar su motivación.

- Bueno, ya con esa van tres: el final de la Flor de la Lupe, haberme acabado el six que quedaba y salir corriendo el día del concierto – sonrió satisfecho al encontrar al final la respuesta. Rió un poco y se arrastró como último intento por salir del canal, casi lo logra salvo que sus hombros luchaban contra él, tratando de quedarse dentro- ¡Mierda! – Se dejo vencer y, aún con su optimismo, atinó a decir risueño – Debería restarle importancia a esa novela...

O debería decirle sus problemas de frente, en vez de huir con arranques de ira contra él. Tonto Murdoc y su complejo de estereotipar a 2D como una persona idiota.

No podría haber alguien más equivocado.


- ¿No has visto a mi puerco? – inquirió Russel a su hermano, con un deje de preocupación. Si cierto bajista tropezaba con tal animalito, no dudaba que lo hacía carnitas en seguida. También le pasó por la mente su perro, pero aquel siempre se perdía y aparecía como si fuera tan común como respirar - ¿O a mi chihuahua?

Dos hombres y una pequeña estaban sentados en un colchón, los tres pares de ojos estaban rojos de tanto ver el televisor, sus dedos se movían sin cesar y la consola no había dejado de funcionar tres horas atrás. Hasta el momento Noodle iba primera en un juego de carreras, luego Russel y al final, muy, muy retirado un Del que apenas hacía que avanzara su Ferrari.

Un basurero tapizaba la duela de la habitación de la japonesa, aún así su ánimo estaba en lo alto, dejando de lado una que otra mirada sombría que le daba a la pista, por recordar su doble en aquel remedo de sótano secreto.

Con eso en la mente la pelinegra (azulada-violácea) no le importó arrollar a las viejitas, a los niños, ni a los perros que se le atravesaban como obstáculos del videojuego. El afroamericano y el azul se le quedaron viendo sorprendidos cuando aplastó a un conejito con su llanta trasera, notó como se movía y le pasó la llanta de nuevo.

- ¿Noods, te encuentras bien? – el modo en el que la cara de la asiática giró para encarar al baterista fue demasiado aterrador y parecido al exorcismo de Emily Rose. Del estuvo a milésimas de morir de nuevo con tal horror. No conforme con sacarles su voz femenina hechas gritos con su mirada, se atrevió a gruñir y tirarles una mordida a ambos ¡LITERALMENTE! - ¡NOODLE! ¡MALA NIÑA, AL RINCÓN!

- Eso le dije a tu puerco…


No dejó de parpadear desde que se abrió la puerta de la sala de máquinas. Exasperada viró a todos lados, encontrando como escapatoria lo que la llevó a adentrarse tanto ahí.

Se hincó a lado de la cyborg y logró ocultarse, con la simple acción de sentar a su clon encima de ella. Con lo oscuro del lugar, la tétrica -triste- lumínica y el montón de cajas apiladas, de seguro una imagen parecida multiplicada por dos no armaría mucho alboroto.

Aún así, cuando los pasos, extrañamente rápidos y seguidos, estuvieron peligrosamente cerca de la guitarrista, su corazón dio un vuelco. Latía a mil por segundo, casi aseguraba que moriría de un ataque de pánico –como la señora que vio a 2D en el hospital- o que el asma que no tenía haría acto de presencia, delatándola frente al seguramente colérico bruno.

El olor a óxido se estampó contra su nariz, junto a ese atisbo de ella misma que emanaba la robótica. Uno de los toques eléctricos que atravesaban a su reflejo de vez en cuando, pasó desde su mano hasta su pierna, crispándole las hebras y sacándole un gritillo involuntario.

Se encargó de proferir improperios dentro de su pueril mente, cuando Muds, que ya se iba, regresó sobre sus pisadas y fue directo a inspeccionar a lo que parecía ser su mejor proyecto, además de Gorillaz, por supuesto.

Cuál va ser la sorpresa de nuestra amiga asiática cuando lo que entró a la habitación no era, nada más ni nada menos, que el maldito cerdo cagón de Russ. Su alma regresó a su cuerpo y su adrenalina se acumuló en sus manos que encestaban golpes no tan fuentes, pero incesantes.

Las lágrimas que derramó se desvanecieron luego de dos minutos de maltrato animal. Ya se arreglaría con el afroamericano y Green Peace, que el susto nadie se lo quitaba más que el mal parido animal.

Y detrás de él, un chihuahua contento movía la cola, observando detenidamente la escena.


- Eso le dije a tu puerco… - repitió pausando al final, agregando cierto dramatismo y suspenso al asunto. Se acercó al oído del no tan joven Hobbs, mientras un escalofrío recorría la espalda del baterista y el plasma desbordaba de los ojos muertos de Del – antes de colocarlo gentilmente dentro del winnie de Muds – susurró antes de apagar la consola he ir a darse un baño.

- No me importa si está molesta, pero ¡¿Cómo rayos le hizo para meter a un animal de la mitad de su peso en el winnie?!

El ambiente se cargó de horror y ambos medio hermanos corrieron alarmados: uno porque no le mataran a su puerquito, y el otro, simplemente porque no quería estar cerca de la morocha. Russ estaba que lloraba, rogando a los cielos que no hubiera jamón ni tocino para la cena… ya luego tendría una plática decente con Noodle.

Algo, en la cabeza de la infanta, le decía que no solo el puerco pagaría por su casi infarto, si no que Murdoc pagaría caro el precio de clonar a Noodle 'la mejor guitarrista de los tiempos y chica temperamental que no soportaría ninguna broma pesada de él'.

- Oh, dulce, dulce venganza – canturreó en la ducha al oír a lo lejos los gritos iracundos de los dos mayores. La sonrisa que abarcaba sus labios e iluminaba su mirar, era tan tierna como aterradora.


- ¡Devuélveme a mi puerco! – Ordenó el afroamericano, con la más firme idea de arrancar la puerta del winnebago si no le hacía caso - ¡Te juro que lo haré, Murdoc! ¡Dámelo!

- ¡Está dentro de mi propiedad, legalmente es mío y puedo hacer lo que quiera con él! – bramó furioso el verde al tiempo de asomarse por la ventana. No faltaba mucho para que la paciencia de Hobbs se destruyera completamente, y con ella su más prestigiada posesión. Pero no estaba de humor como para soportar las burlas del inteligente que metió al animal ahí - ¡CENAREMOS LAS COSTILLAS DE TU ESTÚPIDO CERDO!

- ¡ABRE LA PUERTA, MURDOC! ¡O APLASTARÉ TU WINNIE CONTIGO ADENTRO! – el gran hombre no dudó en enseñarle los dientes al morocho enclaustrado. Que él era muy capaz de romperle la espalda y estamparle el cráneo contra el suelo con tal de salvar a su mascota adorada - ¡ABRE LA PUERTA, PSICÓPATA CON COMPLEJO DE REY OSCURO!

- No es un complejo ¡SOY EL REY DE LAS TINIEBLAS, IMBÉCIL! – un golpe directo a la mentalidad del bajista, ya de por sí enferma, sacándole sus traumas a la luz. Si no dejaba de parlotear, hacía un llamado a la oscuridad para que se lo llevaran al averno. Después de todo, qué tan difícil sería conseguir un baterista. - ¡Me tragaré el alma de tu cerdo para comprobarlo!

- ¡No seas idiota, Muds! – había ocasiones en las que pensaba que el Niccals podría cambiar, encaminarse por la vereda de la bondad, pero luego secuestraba a su mascota y mandaba todo al carajo. Definitivamente le daría una tremenda perorata a Noodle en cuanto acabara esa riña – Si me das a mi mascota, te dejaré en paz.

- Eh, Russ, amigo… no crees que eso es dejarlo ganar – interrumpió el fantasma, que no había dicho ni pio desde que estuvieron frente al winnie. El plasma emanaba de sus poros como lo que fue la transpiración en su vida mortal, sacando a flote el nerviosismo del momento – Si lo haces acabará con tu puerquito… y parte de tu dignidad

- ¡Tu no opines, patético espectro! – ladró el pelinegro frente a la ventana, con un brazo tenía pescado al chanchito y con la mano libre sujetaba una navaja suiza, que amenazaba con darle un cariñito a la rosada piel.

- ¡ALEJA ESA COSA DE MI PUERCO!

- Saben algo, mejor voy a ver si Noods ya se calmó… me avisan si va a correr sangre ¿sí?... Solo echen un grito y…

- ¡DEJA ESA CERVEZA MUDS, ÉL ES INTOLERANTE AL ALCOHOL!

- ¡ENTONCES NO LE SIRVE DE NADA VIVIR!

- Olvídenlo – y con un suspiró Del se fue alejando de la escena, que cada ver rayaba más en lo anormal que ya eran – Debí de hacer caso a la propuesta de Bloody Mary… de seguro matar niños conlleva a un mejor trato que el estar aquí.


Un gruñido salió de su estómago por vigésima vez desde que huyó de su compañero. Su piel estaba ligeramente más pálida, su optimismo se convirtió en unas ansias insaciables y su paciencia en paranoia. Todo él temblaba, sus manos tamborileaban en el acero de la ventila y sus piernas parecían ser atravesadas por una corriente eléctrica muy potente. Los escasos dientes de su mandíbula sonaban similares a los esqueletos andantes de las películas de terror. No soportaría ni un segundo más el estar ahí atrapado.

No creyó que sus niveles de claustrofobia fuesen a ser tan graves y altos. Después de todo, ya le llegaba a alarmar el hecho de que, al entrar el espacio se le había hecho perfecto, y ahora se sentía aplastado entre dos paredes con picos afilados que se incrustaban en sus costillas y llenaban las cuencas vacías de su cara.

Sin poder evitarlo comenzó a maquilar cómo sería su funeral. Tal vez tendría miles de rosas blancas que sus seguidores le enviaran, cientos de personas asistirían, Murdoc estaría bebiendo y para la misa ya estaría discutiendo con el sacerdote o en una fuerte riña con las monjas del lugar. Noods estaría triste o tranquila, no sabría eso con seguridad, lo que si sabía era que Russ estaría ahí para ella y que jamás la dejaría caer bajo. Russ sería el pilar de lo que quedara de Gorillaz, como siempre.

O no. Tal vez Noodle decaería, se volvería adicta a las drogas o, simplemente, se dejaría atrapar por el gobierno japonés. Russel se iría sin dejar huella. Y Murdoc se hundiría en el alcohol, volviéndose loco o esquizofrénico de la culpa y acabaría en un hospital psiquiátrico peleándose con los guardias.

Viendo ése panorama como un futuro luego de su muerte, se dio a sí mismo las fuerzas para razonar las cosas, para intentar salir, para no morir. Porque no quería morir, porque no quería ese futuro.

- ¡AYUDA! ¡POR FAVOR, AYUDENME! – gritó desesperado, sin poder parar de temblar ni de moverse en el ducto de ventilación. Los golpes parecieron no importarle, el hambre tampoco, ni siquiera el hecho de haber escuchado una fantasmagórica voz en la misma habitación. Solo quería cambiar lo que se avecinaba, deseaba que sus amigos no acabaran así y no jugaría al azar por ésta ocasión - ¡RUSSEL, NOODLE, MURDOC! ¡EL QUE SEA, AYUDEME!

- Te sacaré de ahí, solo deja de moverte – la misma voz con eco apenas llegó a los oídos sordos de 2D, que de la desesperación se internó en su propia mente, escuchando todo con demasiada lejanía - ¡Que te dejes de mover! – Del tenía la más pura intención de ayudar a su amigo, o bueno, al amigo de su mejor amigo, pero no se la dejaba fácil con ese movimiento de pescado fuera del agua - ¡DETENTE IDIOTA!

- ¡No sé quien seas, pero, por lo que más quieras, sácame de aquí! – rogó al borde del llanto el peliazul, sintiéndose tan pequeño e inofensivo como cuando Murdoc le miraba repleto de odio, como cuando él le hacía saber lo mucho que lo despreciaba, como cuando le golpeaba y le hacía sufrir solo por diversión. Como siempre - ¡Auxilio!

Con ayuda del plasma que emanaba consiguió que Stu-Pot se deslizara un poco, resbalando por el pequeño lugar. Jaló de las piernas delgadas al paliducho con sus manos fantasmagóricas, hasta que los hombros del muchacho se desatascaron y quedara libre. La mirada sin ojos de D se notaba consternada, atónita, pero aliviada.

- Gracias, te lo agradezco mucho – consiguió hablar apenas en un hilo, con gratitud en demasía y con las manos menos temblorosas. Claro, antes de encarar a su salvador.

Su tono de piel bajó otros cuatro tonos de lo que ya, su cuerpo parecía poseído por una gelatina y sus parpados, que daban a dos abismos temerosos, se abrieron a más no poder. Un fantasma estaba frente a él, sus costados llenos de una cosa verde, viscosa y fluorescente, y una risa malévola en el rostro del ente.

Seguramente el Niccals se hartó de perseguirlo y mando a una eufórica alma en pena a terminar lo que él había empezado. Estaba ahí para matarlo, pero él debía de verlo, entonces lo liberó y… ¿Qué esperaba para atacar? No lo sabía, pero no quería saberlo.

- ¡¿Acaso me tienes miedo?! – cuestionó amigable Del con una sonrisa risueña, intentando calmar al de hebras extravagantes, más su garganta muerta lanzó más aire de lo que quería y sus cuerdas bucales resonaron más de lo debido. Le gritó, como de ultratumba.

- ¡MIERDAAAAA! - Se levantó con otro de los ya comunes golpes de adrenalina, sus músculos se calentaron en seguida y sus piernas actuaron como si tuvieran conciencia propia. Corrió como si lo siguiera un fantasma, bueno, más bien, corrió siendo perseguido por un fantasma que gritaba cosas inentendibles para él. Sus lagrimales comenzaron a trabajar y las gotas saladas resbalaban por sus mejillas, llenas de miedo - ¡¿Cómo que si te tengo miedo?! ¡ESTOY CAGADO!

- ¡2D espera, no era mi intención gritarte! ¡LO SIENTO!

- ¡Aléjate de mí! – exclamó con su más alto tono de voz, usando toda su garganta para que alguien lo escuchara. ¿Qué acaso nadie podía salir de lo que está haciendo y ayudarle? ¡Insensatos egoístas! - ¡No me toques Casper!

- ¡NO ME LLAMES ASÍ! – rugió molesto Del, provocando con ello una mayor velocidad en la carrera de Stu-Pot. No le gustaba que le temiera su amigo, pero si algo llegaba a hervirle la sangre fantasmal que llevaba, era que lo llamaran Casper. - ¡2D!

- ¡RUSSEL, MURDOC, SALVENMEEEEEEEEEE!


- ¡No me importa que tengas hambre, Murdoc! ¡NO DEJARÉ QUE TE COMAS A MI PUERCO! – Para ese punto la puerta del winnebago estaba abierta y algo golpeada, el pelinegro estaba en una esquina aún con el animal en los brazos y la navaja suiza en la mano. Se podría decir que Murdoc tenía miedo, pero solo le tenía algo de respeto al Hobbs por su tamaño y su sangre pesada. Que uno de sus golpes le causó una fractura en las costillas.

- ¡Y YO NO DEJARÉ QUE ARRUINES AÚN MÁS MI WINNIE! ¡LARGATE IMPURO! – Ladró acercando más el filo al cuello del cerdito, que ya dormitaba en los brazos fuertes, pero cómodos de Muds, tranquilo de que el mismo empezaba a cumplir la de 'Perro que ladra no muerde'.

El afroamericano se adentró más y se fue acercando al otro con las frías intenciones de quebrarle el cuello con sus propias manos, lo único que lo detenía era su mascota, pero que si él le llegaba a hacer daño, el que terminaba en el asador sería otro.

- ¡SALVENMEEEE! – se oyó una tercer voz algo lejana. Ambos voltearon hacia la ventana y se toparon con un 2D que corría frenéticamente en su dirección. Se le notaba peligrosamente pálido y asustado, como si estuviera al borde de la muerte.

El de hebras azul claro entró al winnebago, pasó de largo a Russel, al puerquito y se fue directo a Murdoc, que solo le observaba entre sorprendido y extrañado. Ya que lo tenía de frente, lo tomó de los hombros, lo separó de la esquina y se puso detrás de él, usándolo como protección a algo, con una cara de molestia absoluta… si las miradas mataran, sería la primera vez que Stu-Pot le asesinaría con su carencia de globos oculares.

- ¿Qué carajo…? – comenzó a articular el verde, sintiendo temiblemente incomodo el estado en el que estaba aquel.

- Cierra la boca y escucha… - Russel olvidó por un momento el asunto del chanchito y prestó atención a la situación, 2D no le temía a Murdoc ¡Y hasta le estaba ordenando! El cerdito ya huía fuera del lugar, topándose con un chihuahua ya lejos – No me importa lo molesto que estés porque huí el día del concierto, ni porque te conté el final de la Rosa de Guadalupe, ni porque me acabé el six… eres un imbécil y esta vez te excediste, es decir ¡MANDAR A UN JODIDO FANTASMA A QUE ME MATE! Eres un vil cobarde ¡Acaba de una vez con esto!

- Face-ache yo no mande nada…

- ¡2D! – El cuerpo del aludido volvió a temblar con solo escuchar esa voz. Sus manos se aferraron a los hombros de Murdoc y no se disponía a soltarlo hasta que mandara a ese espectro al averno de nuevo - ¡DEJA DE CORRER POR UN MÍSERABLE MINUTO, CABRÓN!

- ¡¿Y ESO QUÉ ES, MUDS?! ¡¿EH?!

El lugar fue infestado de un silencio sepulcral. Nadie comprendía a la perfección la situación. El corazón de Stuart estaba al borde de un infarto, ejerciendo una mayor fuerza en la espalda de Murdoc. Aquel completamente ajeno intentaba unir las piezas, pero ¿Dónde había estado el vocalista toda la mañana? Nada encajaba bien hasta que se las carcajadas de Russel hicieron acto de presencia.

La misma mirada de extrañeza que 2D le había mandado al Niccals en el hospital, aquella vez del accidente con la bañera, se materializó en su blanco rostro, sacándole una media sonrisa al de piel verduzca. Por un momento creyó sentir algo de orgullo por él.

- ¿Cuál es la gracia? – Preguntó apenas el tecladista, asomándose para ver a su gran amigo. Las risas seguían ahí y al parecer el fantasma tampoco tenía idea de lo que pasaba, pues le observaba como si tuviera tres cabezas.

- T-tú… c-creíste que Del era un dem... ¡Demonio!

- ¿Del? – Y fue entonces que todos los rompecabezas se completaron y los otros tres presentes captaron lo que sucedía. Stuart suspiró aliviado, calmando así su pulso acelerado; Murdoc reía maliciosamente con una ligera burla a lo miedoso y paranoico que era el de pelo azul; Del golpeaba sin parar al afroamericano, que seguía tirado carcajeándose como si no hubiera mañana. La piel de 2D volvió a su color natural, y luego pasó al granate en el minuto que notó que las risas eran por su torpeza - ¡¿Cómo se supone que iba a saberlo?!

- ¿Qué sucede? – De la nada, la asiática había entrado al winnie con cara de angustia y una tremenda culpabilidad en su cuerpecillo de niña. Todos los ojos – y posos- se posaron en ella, expectantes, cada uno por su propia razón.

- Nada Noods, nada – habló Murdoc como sentencia, anunciando que lo mejor era dejar esa platica por la paz del grupo. Las tripas de D volvieron a gruñir y, estando tan cerca el verde, el hambre fue percibida por él - ¿Qué tal si vamos a comer algo? Tantas amenazas de preparar tocino con la mascota de Russel hicieron que me diera hambre… face-ache será mejor que tragues algo, con ese color estás más cerca de Del que nadie.

- Te apoyo, Muds – aceptó con un fuerte suspiro de paz en su interior.

Después de todo, no habría doceava persecución.


* Sé que el dialogo suena más al castellano que al español latino, pero la escena se me vino así a la mente y al cambiarle las maldiciones le perdí el gusto, así que lo dejé así. Mil perdones si no les gustó eso.

En ésa misma escena o parte o lo que sea, hice una alusión a Lennon por qué era una estrella británica, como la banda Gorillaz.

*El occipucio es un hueso, lo suelen usar como sinónimo de nuca. Sí existe ésta palabra, pero no muchos la conocen, o al menos no donde vivo.

* Puse que el concierto fue en Long Beach porque fue lo primero que se me ocurrió. No me acordaba si era un lugar, hasta que vi una película y salió y sí, es un lugar y me siento analfabeta. Necesito mejorar mis conocimientos en geografía.

Bueno, creo que son todas las explicaciones extremadamente necesarias. Fuera de eso, creo que más o menos se entiende.

¡En Fin! ME siento feliz porque ya por fin terminé el capítulo. Empecé el año algo tarde pero quiero que todos sus deseos de año nuevo se les cumplan.

Igual, agradecimientos a Marati y a Shameblack por ser tan buenas escritoras y darme esos consejos que me sirven demasiado.

¿Felicitaciones? ¿Destierros? ¿Puñetazos? ¿Flores? ¿Dagas? Cualquiera la recibiré en un review, que me hacen sentir más feliz que muchas otras cosas.

¡FELIZ AÑO!