Día: Sábado por la mañana.

Hora: 11:30 am.

Yo: en pijama y acostada en la cama.

Falta media hora para la supuesta cita. No sé si quiero ir... aunque la suavidad y frescura de la sábana me atrape, también quiero ir. ¿Qué haremos? ¿Dónde iremos? ¿Qué me dirá? No es que esté nerviosa, pero son tantas cosas las que se me vienen a la cabeza. En fin, ya va siendo hora de levantarme.

Me levanto-por fin- y me dirijo a mi armario. Todavía tengo pocas cosas así que cojo lo primero que veo y me dirijo hacia la ducha. El cuarto de baño es enorme. Justo en frente de la puerta hay una bañera blanca con su correspondiente cortinilla de dibujos extravagantes. El gusto especial de Melissa se ve con claridad por toda su casa.

Mientras me estoy lavando la cabeza, escucho un ruido. ¿Será mi imaginación? Últimamente mis días están siendo un poco raros y están pasando muchas cosas. ¿Por qué a mi? ¿No he tenido suficiente ya con haber perdido mi cabeza?

-Toc-toc- llaman a la puerta

¿Cómo es posible? Mi tía aún no ha llegado del trabajo...

-¿Allison?-esa voz me suena- Soy Matt, ¿estás lista ya?

Me asomo para ver el reloj del lavabo y marca las 11.40am. ¡La cita era a las 12!

-Dios Matt, son menos veinte. ¿Qué haces aquí, y cómo has entrado? -me pregunto si este chico es siempre así.

-Ah, es que estaba nervioso y no he podido esperar más.

-Pues ve al salón. Tardo cinco minutos. -dios santo, es tan desesperante.

Bajo por las escaleras y ahí lo veo, en el sillón, viendo... ¿dibujos animados?, ¿cuántos años tiene, 5? Se gira al escucharme y me sonríe con una sonrisa amplia y despreocupada. Tengo celos de esa sonrisa. Yo también quiero despreocuparme.

-¿Dónde iremos?-pregunto "despreocupada"

-Es un secreto.-sonríe- Sólo espero que te lo pases muy bien, como hacíamos antes.

-Entonces, -digo sorprendida- ¿es un sitio al que ya he ido?

-Sí, espero que puedas recordar algo, me haría muy feliz...-agacha la mirada, como si estuviera avergonzado, y se dirige hacia la puerta- ¿Vamos?

Cojo el bolso y marchamos los dos juntos a ese paradero "conocido". ¿Dónde será? La verdad es que estoy un poco nerviosa ahora que me ha dicho que puede que lo reconozca. No paro de mirar por la ventanilla del coche para ver si recuerdo algo, señales, edificios, parques...

Giramos y veo una calle que parece un poco deshabitada y además no está asfaltada con lo cual se levanta mucho polvo alrededor. Parece ser que todo lo de alrededor es bosque, hay grandes árboles que ocultan la luz del sol, este sol primaveral tan cálido. De repente, frena. Miro con más ímpetu a ver si logro reconocer algo detrás de todo este polvo. Abre la puerta y yo le sigo. Seguimos un pequeño sendero recto y cuando llegamos al final, una casa de madera se asoma tras los grandes árboles verdes. De repente, viene algo a mi cabeza:

Dos niños pequeños, jugando en el porche de la casa. Se están persiguiendo el uno al otro, una niña castaña de pelo corto vestida con ropas de verano va primero y detrás le sigue un niño. Es más grande, muy rubio, sonriente y lleno de entusiasmo por este juego tan simple. Se les ve felices, solo a los dos. Una persona nos llama desde la puerta, pero no consigo ver su rostro.

-¿Allison?- Matt me despierta tocándome el brazo suavemente-. ¿Estás bien?

-Oh, perdona, una imagen se me ha venido a la cabeza y me he distraído, lo siento.

-No te preocupes, me esperaba algo así. Si no hubiera pasado nada me habría asustado -sonríe-, ¡esto es buena señal! dime, ¿qué has visto?.

-Niños, jugando...

-Sí... lógico. -dice volviéndose hacia la casa- Sabes... -se para en frente de la puerta-, nuestros padres eran amigos y aquí veraneábamos juntos, ambas familias, por tanto te conozco desde que medías un metro y poco.

-¿Amigos?, ¿desde cuándo?- oh, eso si que me ha asombrado.

-Trabajaban juntos en una compañía de algo relacionado con la industria química, no lo sé muy bien puesto que mi padre nos dejó hace dos años.

-Oh, lo siento...

-No pasa nada, no te preocupes. Aquí, en este porche -dice volviendo al tema principal- jugábamos los dos. -me mira de reojo- Tu decías que de mayor querías casarte conmigo.. -se ríe sonrojado- supongo que ya no te acordarás, pero en realidad Allison, hace dos veranos, después de la huida de mi padre, tu viniste aquí y te confesaste... -me mira más sonrojado aún.

Estoy alucinando. ¿Nuestros padres amigos? Yo, ¿casarme con él?... ¿CONFESARME? Creo que esto es demasiada información y no puedo asimilarla de golpe...

-Yo...-me siento en el suelo.

-No te angusties, no pasa nada -se sienta a mi lado y me coge las manos- no significa que volvamos a salir ya ni nada de eso. Sólo quiero que lo recuerdes porque fue y ha sido el mejor año de mi vida.

-Lo siento...

-¡No lo sientas más! -se levanta- Venga, arriba, debemos dar una vuelta y así asimilar lo ocurrido ahora-me da su mano y la acepto- La verdad, no sabía cuándo contártelo, estaba muy nervioso, pero pensé "cuanto antes mejor".

-Te lo agradezco muchísimo. Oye, por cierto, ¿nuestros padres eran químicos?

-Sí, se conocieron en la universidad y al cabo de los años se reencontraron para un proyecto. No sé mucho sobre éste, sólo sé que lo llamaban "Proyecto Eterno" -ríe- ¿a que es un nombre ridículo?

-Sí -río- supongo que todos los científicos tienen que poner nombres extraños a cosas extrañas.

Después de dar un largo paseo por la zona, por fin estamos en el coche y camino a casa. Ha sido un día largo e intenso, no esperaba tal noticia y tanta información. Pero me lo he pasado muy bien. Matt parece un chico muy agradable y siempre sonriente. La verdad es que tiene una sonrisa muy bonita... ¿me enamoraría por su sonrisa? ¡¿En qué estoy pensando?! Allison, relájate, pronto llegaremos y podré asimilarlo todo, tirarme en la cama y reflexionar.-asiento-

Matt me mira y ser ríe, parece que mi reacción le ha hecho gracia... Poco a poco voy perdiendo la vergüenza de estar con él. Parece mentira después de aquel día... fue tan inesperado.

-Llegamos -su voz suena triste, pero satisfecha.

-Sí... gracias por todo lo que has hecho hoy, me...-agacho la cabeza sonrojada- me...encantaría repetirlo -digo muy bajito, no sé si me habrá oído pero no pienso repetirlo.

-De nada -sonríe como si todas las preocupaciones se le hubieran despejado de la cabeza- cuando quieras.


Me encuentro en un pasillo estrecho, cuyas paredes tienen papel de pared con garabatos, no puedo ver muy bien, todo está un poco borroso... A la izquierda del pasillo, hay una puerta de madera marrón. Está cerrada pero puedo ver la luz por la ranura del inferior de la puerta. Se escuchan ruidos y voces, no sé muy bien qué está pasando ahí dentro pero mi cuerpo va hacia la puerta. Ahora que me doy cuenta no puedo controlarlo, se mueve solo. Abre la puerta y veo a alguien con una bata blanca. No puedo verle la cara, sólo el cuerpo y si me fijo en su pecho veo que lleva una etiqueta: Señor Stone. ¿Stone? ¿Es mi padre?

-Papá-pronuncio, pero ningún sonido sale de mi garganta. Otra vez no. Esta vez quiero hablarles, preguntarles, por favor...

Él me da indicaciones, parece alterado, me señala hacia afuera. Cuando me fijo en la habitación, está muy desordenada. Hay muchos papeles encima del escritorio y muchos objetos desconocidos para mi.

-Venga Al, no me hagas repetirlo, sal de aquí, esta es la habitación de papá. Recuérdalo -me ha hablado, pero porqué no puedo contestar.- Algún día, cuando seas más mayor, te contaré los secretos que guardo aquí, como el "proyecto eterno". Ojalá pudiera explicártelo ahora, es magnífico.-me agarra la mano llevándome fuera de la habitación- Magnífico si sabes usarlo claro, porque hay gente muy mala que lo desean tanto, que pueden hacer barbaridades por él. Por eso quiero que te alejes de esta habitación, ¿entendido? Es por tu seguridad cariño.

No entiendo nada, aunque parece preocupado por algo. "Proyecto eterno", eso ya lo he oído antes... ¿qué será?