Hola, hola mis chicas guapas!

Ainss... ya estoy aquí; como os dije en la contestación a los reviews, lamento la tardanza, pero me ha sido imposible actualizar antes.

Bueno... sé que el capi anterior os dejó muy shockeadas, pero por desgracia, la historia va a ser dura, muy dura. Y aunque Edward despierte al final, y apenas se vea su reacción por todo lo acontecido... el asunto no ha hecho más que empezar.

Espero que os guste; nos leemos abajo ;)


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de la estimada señora Meyer, yo solo juego con ellos. Personajes que no pertenecen a la saga, cosecha propia. Expecto Forks, lugares y localizaciones reales.


Capítulo 3: Abre los ojos

Bella jamás había presenciado una imagen tan impactante y a la vez tan espeluznante; ella odiaba los hospitales, ese olor a desinfectante hacía que su estómago sufriera unos molestos espasmos; ni siquiera pudo entrar a despedirse de su abuela materna cuando falleció, hace apenas unos años...

Y ahora su Edward estaba ahí; tumbado en esa cama, pálido, ojeroso, con su rostro hinchado por los golpes... y sin saber cuando podría salir de esa lúgubre cárcel y volver a su hogar.

Jake seguía mirándola, instándola a que se acercara un poco a la cama, cosa que hizo con pequeños y torpes pasos.

-¿Es... es irreversible?- murmuró, en medio de un lastimoso hipido, y enfocando su vista en el novio de su amiga.

-Me temo que sí- contestó Jake, en un imperceptible susurro -si esa esquirla de hueso no hubiera seccionado la médula, tendría posibilidades.

-Per... pero por lo que nos han dicho, no está del todo seccionada- puede que estuviera negando la evidencia, pero la imagen de Edward, tal alto y fuerte, abocado a vivir en una silla de ruedas, se le hacía muy complicada de digerir.

-Pero la ha dañado lo suficiente como para afectar a los nervios motores- siguió explicándole el moreno, en voz baja -tienen que hacerle más pruebas, pero Carlisle y la neurocirujano que lleva su caso no son muy optimistas.

-Dios mío...- exclamó, totalmente horrorizada -¿y las otras lesiones?

-Un hierro le atravesó una parte del intestino, provocándole una hemorragia interna que lograron estabilizar- Bella escuchaba con atención -también le he han operado la fractura del codo; de todo eso se recuperará.

-Es un milagro que esté vivo- se giraron al escuchar la voz de Alice, que se había acercado a ellos.

-Francamente, esas lesiones son lo que menos me preocupa- siguió hablando Jacob, ahora un poco más alto, ya que Carlisle y Richard habían abandonado su posición al otro extremo de la cama, posiblemente, en busca de un poco de café.

-¿Qué quieres decir?- frunció la frente Alice.

-Parece mentira... ¿acaso no conocéis el carácter de Edward?- rodó este los ojos -¿cómo creéis que va a tomar la noticia?

-Va a ser muy complicado- admitió la castaña, con un pequeño suspiro.

-Sino se cierra en banda, será un gran logro- meneó la cabeza Jake, negando pesaroso.

-¿Va a despertar pronto?, ¿cuándo se lo van a decir?- interrogó de nuevo Alice.

-Por lo que he escuchado hablar a Richard y a Carlisle, va a estar sedado unos días- les aclaró -no sé nada más.

Los tres permanecieron callados un buen rato, al lado de la ventana... pero los ojos de Bella se desviaban cada dos por tres hacia la cama, donde Edward dormía, todavía ajeno a la desgracia que, de un plumazo, había cambiado su vida para siempre.

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Durante lo que restó del sábado, Bella y Alice permanecieron en el hospital junto a su amiga Nessie; poco había que pudieran hacer o decir, pero a veces, la compañía silenciosa era mejor que todo lo demás.

Renée y Margaret intentaron convencer a Esme para que se fuera a casa a descansar, cosa a la cual se negó, ya que no quería apartarse ni un segundo de su hijo. Finalmente, Carlisle, que llevaba más de cuarenta y ocho despierto, logró convencerla de que los dos debían estar fuertes y descansados, y su mujer aceptó a regañadientes el ofrecimiento de Richard, que se quedó con Edward esa noche.

El domingo Bella no fue al hospital; Renée y el matrimonio Hale fueron los que estuvieron con Esme allí, uniéndose a última hora el jefe Swan. Nessie estaba en casa de Jake, intentando descansar. Aunque por lo menos esa semana no iba a acudir al instituto, apenas había dormido desde el viernes a la noche.

La castaña tenía bastante tarea atrasada, por lo que tuvo que quedarse en casa, y ayudar a su madre con las comidas y la colada. A Renée Swan le esperaban unos meses duros, de intenso trabajo, ya que su socia Esme no iba a poder ocuparse al menos, hasta que Edward se estabilizara.

Estaba preparando la cena, unos simple sandwiches y una ensalada, cuando Seth entró en la cocina.

-¿Qué pasa, enano?- lo saludó, con una pequeña sonrisa.

-Me aburro- le contestó -¿necesitas que te ayude?

-Dudo mucho que Paul vaya a mover el culo- se quejó con una mueca -pon la mesa, por favor.

-Marchando, hermanita- Bella negó divertida con la cabeza, a la vez que veía a su hermano pequeño trastear -¿es cierto que Edward no va a volver a caminar?- la pregunta hizo que el corazón de la joven se encogiera de nuevo -papá y mamá no me cuentan nada; y Paul gruñe cada vez que le preguntan por el tema.

-Por desgracia, así es- le explicó, soltando el pan de molde y mirándole-pero al menos, está vivo; ha tenido mucha suerte.

-No va a volver a jugar a baloncesto... era de los mejores del equipo- suspiró el adolescente. Bella se quedó callada, haciendo un soberano esfuerzo por mantener sus lágrimas a raya.

Ambos hermanos retomaron su tarea, hasta que la voz cabreada de Paul hizo que se giraran hacia la puerta; aparentemente, estaba hablando por teléfono.

-Me importa una mierda, Jasper- siseaba, a la vez que abría el frigorífico y cogía la botella de zumo -no pienso ejercer de hermanita de la caridad e ir a visitar enfermos al hospital- Bella frunció el ceño, y aunque no se giró, seguía atenta la charla -él nos dejó tirados, él se apartó de nosotros... que llame a sus amiguitos; seguro que James y el lameculos de Laurent son una compañía estupenda- sin más preámbulos, cortó la comunicación, y se sentó a la mesa.

-Podrías mover el trasero, y ayudar un poco- le espetó su hermana, soltando la fuente con los sandwiches en medio de la mesa.

-Ya casi habéis acabado- se encogió de hombros; la castaña sopesó si debía preguntar o no acerca de esa llamada, pero sus cavilaciones fueron interrumpidas por su padre, que justo en ese momento, entraba por la puerta de la cocina.

-Hola, hijos- saludó, con voz cansada.

-¿Cómo sigue, papá?- interrogó Bella con preocupación; a su lado, Seth miraba a su padre, esperando también a que contestara.

-Igual cariño, no hay cambios- le contó, a la vez que se sentaba a la mesa.

-¿Mamá no ha venido contigo?- interrogó ahora su hijo pequeño, tomando asiento a su lado.

-Se ha quedado con Esme, tienen que organizarse en su trabajo; la recogeré a las diez- les dijo. Ambos asintieron, y después de colocar las últimas cosas en la mesa, la cena dio comienzo -¿no piensas ir al hospital?- ahora el jefe Swan se dirigía a su hijo mayor -han estado Emmett, Jasper y Rosalie... y Embry y sus padres han ido al mediodía.

-No tengo nada que hacer allí- se encogió de hombros Paul -me importa una mierda lo que le pase- espetó tan tranquilo.

-Uh oh- suspiró Seth, agachando la cabeza y concentrándose en su plato de comida. Bella fulminó con la mirada a su hermano mayor... ¿cómo podía ser tan cruel?

-Hijo- Charlie se frotó los ojos, intentando contener sus nervios -aunque no lo digas o lo demuestres, sé que la noticia te ha impactado... pero te ruego que evites el tono despectivo, y por supuesto, esos comentarios de mal gusto.

-Él sólito se lo ha buscado- habló -¿o no?

-Es posible- admitió su padre -de los errores se aprende; y lamentablemente, Edward lo ha pagado muy caro- hizo una pequeña pausa -pero no es justo que por eso, le demos la espalda.

-Él nos la dio a nosotros... y ahora el resto se planta en el hospital a besarle los pies... pobrecito Edward- se burló -¿crees que cuándo despierte, nos va a querer allí?

-Eso no lo sabes- contestó ahora Bella -puede que al principio le cueste digerir la noticia, como al resto de las personas en su situación.

-¿Vas a apuntarte al voluntariado?- se burló su hermano -"Ayudemos al lisiado"- escupió.

-¡Basta!- Seth y Bella pegaron un bote ante el grito de su padre -¿cómo puedes tener tanto rencor guardado?- murmuró, mirando muy serio a su hijo mayor – no sé que pasó para que llegarais a este extremo, pero te prohíbo que utilices esa clase de palabras, y más con tono despectivo o de burla; ¿queda claro?- Paul se quedó callado, con sus puños apretados por debajo de la mesa -no te oigo- instó su progenitor.

-Perfectamente- respondió, antes de levantarse y subir las escaleras corriendo.

Los comensales escucharon el tremendo portazo que dio la puerta de su dormitorio. Charlie respiró, intentando contenerse, a la vez que un pequeño gesto instó a sus otros hijos a que acabaran la cena, cosa que hicieron en completo silencio.

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El ambiente en el instituto de Forks no era el acostumbrado para un lunes cualquiera a primera hora de la mañana. Como en todo pueblo pequeño, la noticia del accidente había corrido como la pólvora, y los alumnos cuchicheaban y comentaban el suceso por los pasillos y en las aulas.

Alice y Bella habían llegado temprano ese día, y junto con Emmett, Jasper y Rosalie, oyeron mil y una versiones de como se habían dado los hechos, cosa que les hizo rodar los ojos varias veces. Jake permanecía en completo silencio, y con el teléfono móvil en la mano, ya que Nessie estaba en el hospital, por si había novedades.

Cuando Margaret Brandon entró esa misma mañana en la clase que impartía a los del último curso, Paul, Emmett y Jasper fueron testigos de como dio la noticia al resto del aula, aclarándoles también que Edward no regresaría hasta el curso siguiente. Por el rabillo del ojo, Jasper estudió la reacción de James y su séquito. El rubio permaneció impasible, pero vio como Laurent se llevaba las manos a la cabeza, negando en silencio. Jane permanecía cabizbaja al discurso de la señora Brandon y del señor Folley, el jefe de estudios.

-¿Se sabe algo?- Rosalie se sentó en la mesa donde ya estaban Bella, Alice y Jake; el resto seguía en la cola.

-Ness me acaba de mandar un mensaje- respondió Jake -sigue igual- esta asintió, tomando un bocado de lasaña.

-¿El señor Folley ha ido a vuestra clase?- Rose se dirigió a Bella y Alice.

-Sí, han explicado lo sucedido- habló la morena -pensaba que solo harían eso en las asignaturas del último año.

-Lo han hecho porque es el hermano de Nessie, y está en vuestro curso- se giraron a la voz de Embry, que junto con Emmett y Jasper, tomaron asiento en la mesa -no sabía que se iba a perder lo que resta de curso; apenas llevamos tres semanas de clases.

-Con la operación que necesita para fijar la vértebra, y la posterior rehabilitación...- Jacob negó con la cabeza -es muy poco probable que para navidades pueda estar en casa.

-Joder- murmuró Emmett, que seguía muy impresionado desde que fue a visitarlo.

-¿Cuánto tiempo auguras que le llevará la rehabilitación?- interrogó ahora Jasper a su amigo, que por desgracia, conocía demasiado bien el tema.

-Por lo que me ha contado mi padre, es muy complicado- explicó -tienen que estudiar minuciosamente hasta que punto su médula está afectada, y como repercute en su sistema.

-¿Qué quieres decir?- frunció el ceño Bella.

-Básicamente, tienen que ver hasta que punto de las extremidades inferiores llega la parálisis; puede que tenga que aprender a controlar su sistema urinario...- enumeró.

-Joder- siseó Embry -deja eso para luego, por favor- le pidió, señalando las bandejas de comida.

-Por cierto, ¿dónde está Paul?- preguntó Rose a su novio.

-Ni idea- se encogió de hombros este.

-Ahí viene- Jake hizo un gesto con la cabeza, ya que el joven se acercaba a la mesa.

-¿Qué pasa, tíos?- saludó en genral, tomando asiento.

-Poca cosa- habló su hermana -¿recuerdas que tienes que ir a buscar a Seth a la salida de su entrenamiento?- le recordó.

-Mamá me lo ha repetido tres veces esta mañana- musitó, hastiado -¿no puedes ir tú... o es que vas a ir a visitar a cierto enfermo?

-Paul- le dio un codazo Rosalie, mirándole mosqueada.

-Hoy trabajo, listillo- contestó la castaña, con sorna -iré mañana.

-Yo iré- tomó ahora la palabra Alice -tengo que llevarle los deberes a Nessie, y explicarle un par de trabajos que nos han mandado para dentro de quince días.

-Te llevo- asintió Jake.

Los chicos comieron sumidos en un pesado silencio, hasta que un carraspeo incómodo hizo que todos se giraran. Laurent y su novia Jane, junto a una impasible Tanya, estaban de pie junto a su mesa.

-Vaya, vaya...- suspiró cómicamente Paul -tenemos visita.

-¿Qué tripa se os ha roto, para acercaros a esta zona del comedor?- preguntó Jasper, cruzándose de brazos.

-Solo queríamos preguntarle por Edward- Laurent miró a Jake -estuvimos con él el viernes a la noche, antes del...- todos levantaron la cabeza de sus platos, mirándoles.

-La juerga debió estar de puta madre- siseó Emmett -¿qué coño os metisteis?

-Eso ahora no importa- le cortó Jane.

-¿Es cierto que ha quedado tetrapléjico, o cómo se llame eso?- ahora la que interrogó fue Tanya.

-Parapléjico- corrigó Jacob.

-Menos mal que me fui de allí, y no me monté con él en el coche- siguió relatando.

-Qué lástima- suspiró Rosalie, de manera cómica.

-¿Tienes algún problema, rubia?- la encaró Tanya.

-Pues básicamente, sí... barbie oxigenada- Alice y Bella se prepararon para el espectáculo, ya que Rose no me amilanaba ante nada -¿no eres su novia, o su amiguita especial?; no te hemos visto en el hospital... a ninguno de vosotros- se dirigió ahora a Laurent y Jane.

-¿Qué sabéis si hemos ido o no?- se defendió Jane.

-Curioso... - negó Jake con la cabeza -todos nosotros hemos estado en algún momento; y yo mismo no he salido de ahí en todo el fin de semana; y no recuerdo haberos visto por allí.

-No sabéis ni mentir en condiciones- medio rió Emmett, ante la cara de circunstancias de Jane y Tanya.

-Yo al menos, no me he enterado hasta hoy- se defendió Laurent.

-Ni nosotras- añadió ahora Tanya.

-Habla por ti- el chico la fulminó con la mirada -te recuerdo que tu madre trabaja en el departamento de administración del hospital- Bella rodó los ojos ante la cara sonrojada de la amiguita de Edward.

-¿Puede recibir visitas?- Jasper achicó los ojos ante la pregunta de Laurent; en verdad, se le veía afectado, y le sorprendía.

-En las horas estipuladas, supongo que sí- se encogió de hombros Jake.

-¿La culpabilidad te corroe?- ahora el que habló fue Paul.

-Ver... veréis...- el joven carraspeó, incómodo -yo mismo noté que no iba en condiciones de conducir, y...- fue rápidamente cortado por Jake y Jasper.

-¿Le dejaste coger el coche?- interpeló Jasper, iracundo.

-¿En esas condiciones?- añadió Jacob, levantándose -¡estás loco!- toda la cafetería se giró, debido al jaleo que se estaba montando -¿¡por qué mierda no le paraste?!

-Lo intenté, le dije que si quería lo llevaba a casa... pero se negó... no es culpa mía- intentó razonar Laurent con él, levantando las manos.

-Edward es mayorcito pata tomar sus propias decisiones- exclamó Jane, intentando poner paz -no podía obligarlo.

-Debiste habérselo impedido- siseó Jake, acercándose a él -¡haberle parado los pies!- Emmett y Paul se levantaron, ya que la atmósfera se estaba calentado por momentos.

-Un paso atrás, Black- James se metió en medio de la charla.

-No te entrometas, Cam- le advirtió Emmett.

-Edward se lo ha buscado él sólito- se cruzó James de brazos -no es justo que le culpéis a él- señaló a su amigo.

-En eso tiene razón- cuchicheó Alice en voz baja, ganándose un asentimiento de cabeza por parte de Rosalie y Bella.

Pero Jacob no atendía a razones; puede que el cansancio acumulado de todo el fin de semana le estuviera pasando factura; puede que ver a Nessie y su familia hundida y destrozada hicieron que la rabia y el dolor acumulados estallaran en mil pedazos.

-¡Debiste haberle quitado las llaves!- seguía bramando el moreno -¡eso es lo que hacen los verdaderos amigos!

-¿Los verdaderos amigos?- James rió sin ganas, posando su vista en el mayor de los hermanos Swan -¿acaso vosotros los sois?

-Más que vosotros, seguro- tomó ahora la palabra Emmett -desde que se juntó con vosotros, ha ido de mal en peor.

-Al menos, lo pasaba bien- Bella levantó la vista ante la afirmación de Tanya -¿envidia, pequeña Isabella?- la aludida desvió la mirada, ante la burla.

-Más os vale que os larguéis de aquí- Paul dio un paso al frente.

-¿Me has a obligar?-James ladeó la cabeza, sonriendo socarrón -¿acaso el instituto es tu territorio, cómo lo es Forks el de tu papi?

-Maldito imbécil- Bella vio como la vena del cuello de su hermano se hinchaba por momentos.

-¿Qué está pasando aquí?

Emmett iba a abrir la boca, pero una voz femenina hizo que todo el grupo pegara un bote. La señora Wildmord, la profesora de literatura, estaba frente a ellos, muy seria y con los brazos en jarras.

-Nada- negó Emmett con la cabeza.

-Un pequeño intercambio de opiniones- habló ahora James, relajando su postura.

-No me diga... ¿por qué será que me cuesta creerlo?- siguió su pequeño discurso -Cam, Brandon, Swan, Black, Jones... al despacho del director- les ordenó, con un pequeño gesto de cabeza.

-Pero señora Wildmord...- se quejó Laurent.

-No hay peros que valgan, señor Jones; al despacho... ya.

-Joder- siseó Paul.

-Le he oído, señor Swan- recriminó la profesora. Los cinco salieron por la puerta, escoltados por la propia señora Wildmord; el resto del comedor fue testigo silencioso de la escena.

Jane y Tanya se fueron, dejando allí al resto de los chicos. Jasper se frotó la frente, con una mueca de fastidio.

-Estupendo- alabó Embry -lo que nos faltaba para rematar el día.

-Genial- siseó Alice -mamá se va a poner furiosa.

Para suerte de todos, el timbre que anunciaba el final de la hora de la comida hizo que todos ellos corrieran hacia las dos últimas clases del día.

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Con pasos precavidos y sigilosos, Bella se adentró en la habitación de Edward. Ayer, debido a su trabajo, no pudo acudir al hospital, pero hoy Alice tenía su clase extra escolar de dibujo, por lo que había ido sola. Jake no iría hasta última hora de la tarde, por lo que fue directamente desde el instituto.

En la salita que precedía a la estancia médica, vio a Esme, tumbada en el sofá y profundamente dormida; la castaña imaginó lo agotada que debía estar, por lo que dejó su chaqueta y la mochila en el suelo, y se asomó para ver si encontraba a su amiga.

Pero Nessie tampoco estaba allí, así que lentamente se acercó al lado derecho de la cama. Estudió con atención el rostro de Edward; seguía hinchado, y muchos de los golpes de su mandíbula empezaban a taparse bajo la incipiente barba de cuatro días. Su respiración era pausada y tranquila, y también se dio cuenta de que muchos de los cables que llevaba clavados en sus brazos la primera vez que lo vio habían desaparecido, no así el drenaje de la herida y el suero.

No quería mirar, pero sus ojos se dirigieron hacia sus extremidades inferiores, tapadas con la sábana blanca; seguían en la misma posición nada natural que el primer día; muchas eran las preguntas que rondaban en la mente de Bella... ¿tendría algún tipo de sensibilidad?

Meneó la cabeza, saliendo de su pequeña burbuja, ya que un leve quejido de Edward le llamó la atención. Esperó unos segundos, ya que sabía por Nessie que solía revolverse en contadas ocasiones, pero la sedación seguía haciendo su efecto, y pronto volvió a su postura inicial.

-Abre los ojos...- susurró la castaña en voz muy baja, pasando tímidamente un dedo por la palma de su mano derecha. Espero una mínima reacción, pero nada.

-Belly...- esta se giró al escuchar la voz de su amiga, que cxon aspecto cansado, se acercaba a ella.

-Hey Ness- se acercó a ella -¿cómo estás?

-Bueno...- se encogió de hombros, dejando la fase inconclusa -¿cómo ha ido hoy el insti?- las dos de acomodaron en un par de sillas que había muy cerca de la ventana, al otro extremo de la cama.

-No te pierdes nada- sonrió levemente -te he traído la tarea.

-Podrías habértela quedado- bromeó -Alice me explicó ayer el trabajo de historia... y el de biología; se me va a acumular todo- musitó, cansada.

-Tienes tiempo; tranquila por eso y no te agobies- la calmó -¿cuándo vas a regresar a clase?

-Papá y mamá quieren que vuelva el próximo lunes- se encogió de hombros -yo no quiero, pero...-

-Te entiendo, pero no puedes perder más clases, Ness.

-Eso es verdad- le dio la razón; ambas se quedaron calladas uno segundos, hasta que Bella habló de nuevo -¿cómo sigue?- señaló a Edward con la cabeza.

-Según papá, ya debería despertar- musitó -es cuestión de horas; le han bajado la sedación.

-¿Por eso se revuelve a veces?

-Sí- confirmó su amiga -¿vas a venir todos los días?- un amago de pícara sonrisa se instaló en el rostro de la pelirroja, ante el fastidio de Bella.

-Si no te hace ilusión que venga a verte...- dejó la frase sin acabar, y eludiendo el tema.

-No te enfades- la intentó aplacar -podrías admitir de una vez que te mueres por sus huesos.

-Baja la voz- siseó la castaña.

-Te aseguro que no nos oye- respondió Nessie, con un pequeño gesto de su mano.

-Deja el tema- Bella estaba empezando a enfadarse -mejor te explico los deberes.

-De acuerdo, pero no te enfades- la aludida sonrió divertida, a la vez que se levantaban y dejaban la habitación.

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Una profunda oscuridad era todo lo que vivía Edward desde hace unos días. Su subconsciente le decía que abriera los ojos... pero estaba muy cansado, no tenía fuerzas. A veces el silencio se instalaba a su alrededor, y otras veces oía pequeños murmullos, en ocasiones incoherentes para que él los captase con claridad, y otras veces esas pequeñas voces le parecían familiares, demasiado familiares...

-Abre los ojos- una voz suave y tímida se coló en su cabeza, a la vez que un imperceptible cosquilleo se instalaba en la palma de su mano derecha. Quería obedecer a esa voz, sabía muy bien quien era su dueña; pero seguía muy cansado, y apenas tuvo fuerza para revolverse y volver a caer en ese letargo.

Otra voz inundó la habitación, pronunciando un nombre... Belly... ¿esa que había hablado era su hermana?. No podía asegurarlo con certeza; el zumbido de una conversación se filtró por sus tímpanos... pero pronto cayó de nuevo en la inconsciencia.

Su cerebro empezó a recrear imágenes... Tanya encima de él, ella gritándole y llamándole de todo... la risa divertida de Laurent... el rugido de su volvo al arrancar, él mismo dentro del coche, dando vueltas como si fuera una centrifugadora... chasquidos y golpes... ¿qué demonios había pasado?

Un estruendoso y continuo pitido hizo que sus párpados de abrieran de repente, a la vez que su respiración se volvía entrecortada y difícil. Al enfocar su vista, lo único que vio fue la superficie blanca del techo.

-¡Carlisle!- gritó Jake, que junto con Nessie, estaban en ese momento junto a la cama. El monitor de los signos vitales se había disparado.

-¡Edward!- el chillido angustioso de su madre hizo que girara la cabeza... ¿qué mierda estaba ocurriendo?; estaba pálida, ojerosa y con los ojos rojos e hinchados -¡Edward, hijo!- tomó con cuidado su mano -ya estás despierto, ni niño...- su pobre madre besaba repetidamente su mano.

-Hijo- sus ojos lograron enfocar a su padre, que con cuidado levantó sus párpados, haciendo que la molesta luz de esa dichosa linterna que siempre llevaban los médicos por poco le cegara; detrás de Carlisle estaba su hermana y Jake... ¿pero dónde estaba Bella?; él la había escuchado perfectamente.

-¿Qu... qué ocurre?- logró hilar esa pequeña frase; la voz rasposa hizo que su garganta escociera, debido a lo seca que estaba -¿dón... dónde estoy?

-¿No recuerdas nada?- frunció el ceño ante la pregunta de su hermana, pero miró a su padre, esperando una explicación.

-Está confuso, Ness- aclaró -es totalmente normal después de un trauma así- su pequeña asintió, y después se inclinó para hablar con su hijo -Edward... el viernes a la noche sufriste un accidente de coche.

La mente de Edward se quedó en blanco unos segundos, hasta que las imágenes empezaron a suceder de nuevo en su cabeza, y recordó; dios, estaba castigado y se había escapado... mierda... estaba en un lío muy grande.

-Yo... me.. me vienen imágenes a la cabeza- musitó, confuso.

-Tranquilo hijo, no hagas esfuerzos- la voz rota de su madre le removió algo por dentro – no pasa nada.

-Lamento haberme saltado el castigo- se disculpó, mirando a su padre. Carlisle suspiró, asintiendo levemente con la cabeza; no era el momento de reproches -¿qué me ha pasado?

-Tienes una fractura abierta en el codo izquierdo- con cuidado levantó su mano sana, y enseguida se topó con la dureza del yeso blanco -un hierro te perforó el intestino, y tuviste una hemorragia interna; te operaron de urgencia.

-Joder- musitó; ahora entendía por que tenía el abdomen tan hinchado y vendado -¿qué día es hoy?

-Es martes, y son casi las diez de la noche- sus ojos se abrieron, debido a la sorpresa; eso sumaban cuatro días, en los cuales había estado completamente inconsciente.

Iba a preguntar más, pero un revuelo de médicos y enfermeras invadieron la habitación en ese instante. Tal y como había hecho su propio padre, fue revisado de arriba abajo, no sintió nada cuando vio a una enfermera posar una mano accidentalmente en su pierna izquierda, pero no le dio importancia, ya que debía estar atiborrado de calmantes. Incorporaron un poco la cama, y agradeció el cambio de postura, aunque fuesen unos pocos centímetros.

-Necesito estirarme- suspiró, mirando sus extremidades inferiores; el gentío de médicos y enfermeras ya se había ido -¿podéis echarme una mano?- le pidió a Nessie. Jake se adelantó, pero la mirada que le dedicó Edward hizo que retrocediera. En un gesto voluntario hizo un amago para estirar sus piernas, pero era raro, muy raro... de cintura para abajo apenas notaba nada.

-¿Es normal que tenga las piernas tan dormidas?- era una simple pregunta, pero los ojos de su madre y de su hermana se llenaron de lágrimas. No entendía absolutamente nada -¿qué os pasa?- preguntó, arqueando una ceja.

Sus padres se miraron unos segundos, antes de que Carlisle le encarara de nuevo; había hablado con Kate al respecto, y cuanto antes supiera su nueva situación, antes empezaría a asimilarlo, y el resto del equipo de neurocirugía que iba a llevar su caso estaba de acuerdo.

-Hijo...- la cara de su padre estaba totalmente desencajada, nunca le había visto así -tienes lo que denominados una lesión medular- el ceño de Edward se frunció.

-¿De qué estás hablando?- preguntó, confundido -los lesionados medulares no pueden...- su respiración se quedó atorada en su garganta, procesando las palabras; con un rápido gesto, apartó de un manotazo la sábana que lo cubría y alzó un poco la cabeza. Intentó mover las piernas, doblar las rodillas, los dedos de los pies... pero nada sucedió.

-Edward, hijo...- la voz rota y ahogada de su madre, el llanto de Nessie... y la cara de circunstancias de Jake le confirmaron lo que acababa de escuchar.

Se había convertido en un jodido paralítico; no podía ser verdad. Esto tenía que ser una especie de pesadilla, o una broma macabra del destino.

-Dime que no es cierto- suplicó a su padre -dime que esta mierda es pasajera, y que volveré a caminar.

-Edward...- Carlisle no pudo reprimir las lágrimas -ojalá pudiera hacerlo, hijo... ojalá...

-Dejadme solo- musitó, con un pequeño hilo de voz; Esme iba a hablarle, pero no quería escuhar a nadie -¡dejadme solo!- volvió a pedir, elevando el tono de voz.

El doctor Cullen hizo un pequeño gesto a su familia, que cabizbajos se retiraron a la pequeña salita. Una vez estuvo en compañía de la soledad, cerró los ojos con fuerza, intentando reprimir sus estúpidas lágrimas; su vida había acabado para siempre.


Gracias mis chicas, por acompañarme de nuevo en otra de mis locuras; a las lectoras silenciosas, que ponéis la historia en alertas y favoritos; a las que contribuis con vuestras teorías y opiniones...

Juliana IMC; Aliena Cullen; Miluxkitas08; Ludgardita; Cherryland; Luzdeluna2012; SaraMCullen; SabiaAtenea; NereCullen73; Mentxu Masen Cullen; Cintia Black; Sofy Vicky; Colyflawer; 87kris-cullen; Yeray; Bellaliz; Keimasen86; Ericastelo; Sheila Marie Cullen; San; Jupy; SaraiGN; Jazu; Kimjim; Caro508; Cath Robsteniana; Soemarie Grey; RAKL Gt; Franiii-p; Patymdn; Ela fordyce; Anamart05; Ligia Rodríguez; EdwardKaname; Audreybaldacci; Madaswan; Angie Masen; Beluchiss; Chusrobissocute; Antomirok; Diana Prenze; Bea in the Sky; V; Isabella Anna Cullen; BellaCullenPR; Heart of fire and madness; Jeinmy; Esme Mary Cullen; Maya Masen Cullen; Marttha Cullen Dollanganger; Wen liss; EmDreams Hunter; Lolitaswancullen; Reneesme1510; Marianixcr; ChicaDeCullen; Masilobe; Saraes; Caniqui; FresCullen; L; Tina Nela; Yasmin-cullen; Akatsuki84; Denissevel; Idtamary; Una lectora de 40; Cathaysa; Shibubi; Larosaderosas; Mgcb; Denisse Pattinson-Cullen; Fernandalldb; Rockergirl1661; Ariiez Cullen-Masen; Vivis Weasley; Mariapotter2002; Milhoja; Libertad; Maya Masen Cullen; Alisaness Cullen; Isa Robsten; Cullen Vigo; Alexandracast; WritersCompulsive; Tatahasi; Crismery; Torposoplo12; Carmen Cullen-i love fic; Annimo; Diana; Mar; LeslieeMariia; Teffy Cullen Salvatore; BeccaTauro; Sweet-Sour girl; Pam Malfoy Black; Lunaweasleycullen14; Jorgi; Gretchen CullenMasen; BellaEdwardRobsten; Ine Flores M; Blue Armanda; María; M; Masilobe...

Mis reques, mis chicas rock y del FB... os quiero. Vosotras sois las causantes de todas estas ideas locas... gracias por todo.

Cris, Sara... os adoro.

Un beso enorme, y nos vemos la próxima semana ;)