Gracias a los que habéis leído el anterior, espero que os haya gustado y que sigáis leyendo los demás capítulos. Para este capitulo he tenido la ayuda de una amiga, cuando nos aburrimos empezamos a inventar teorías más locas que las de Castle.


-¿Entonces que dices, quieres casarte conmigo?- dijo Castle mientras el azul de sus ojos brillaba más que nunca de emoción.

-Siempre- dijo Beckett sonriendo al mismo tiempo que recordaba cuantas veces se habían dicho esa palabra.

-¿Entonces renuncias a tu puesto en el F.B.I.?

-Yo no he dicho eso.

-No lo entiendo.

-Verás Castle, tengo que hablar con una persona, mañana te diré si acepto el puesto o no. No te preocupes, te prometo que elija lo que elija no nos separaremos nunca.

-...

-...

-¿Puedo?- dijo Castle señalando la mano de Kate.

-Sí, perdona- dijo Kate extendiendole la mano izquierda a Castle.

-¿Te gusta el anillo?- le preguntó Castle mientras le ponía el anillo cuidadosamente.

-¡Es precioso! ¡Me encanta!- dijo mientras una lágrima caía por su mejilla.

Se besaron y se despidieron, quedaron en verse al día siguiente, tal y como había dicho Kate.


Beckett

Kate estaba sentada en su coche, pensando en lo que acababa de pasar, cogió su móvil busco en su lista de contactos a su padre y lo llamó.

-Hola papá

-Hola Kate, ¿qué tal tu charla con Rick?

-Eeehhmm... Precisamente de eso quería hablarte.

-Dime, ¿qué ha pasado?

-Podemos vernos, hay algo que deberías saber.

-...

-¿Te pillo en un mal momento papá?

-No, es sólo que me vendría mejor quedar más tarde

-¿Quedamos entonces para cenar?

-Si, claro, te invito a cenar. Nos vemos en el mismo de antes.

-Allí estaré. Gracias papá.

-Oh vamos Katie sabes que no tienes que dármelas.

-Hasta luego entonces.

-¡Hasta luego!

Colgó y miró la hora, eran las 5:55 pm y había quedado con su padre a las 8:00 pm, tenía 2 horas para cruzar medio Nueva York, volver a su casa, darse una ducha, arreglarse un poco e ir al restaurante, no había tiempo que perder, arrancó el coche y se puso en marcha.


Castle

Rick salió del ascensor, recorrió el pasillo, buscó las llaves en su bolsillo, la introdujo en la cerradura y abrió la puerta.

-¡Madre ya estoy en casa!- dijo gritando para que su madre le escuchase

-Richard querido ¿qué tal te ha ido?- dijo Martha bajando las escaleras para recibir a su hijo.

-Bien y mal-dijo Castle tirando las llaves y el movil en el sofá.

-Cuéntame que te ha pasado.

-Antes de ir al parque, me pasé por una joyería.

-Oh Richard no puedes solucionar este problema con un anillo, Kate quiere ese puesto y un anillo no va a hacerle cambiar de opinión.

-Lo se madre, pero no se me ocurría otra forma de convencerla de que no se fuera- dijo Castle empezando a llorar, ahora el hombre que minutos antes había pedido matrimonio a una persona se había convertido en un niño que había perdido a su perro.

-Richard- dijo Martha cogiéndole la barbilla y levantando la cabeza de Castle para que la mirase a los ojos-. No vas a convencer a Kate con un anillo, ni con dos, ni con un millón, no puedes convencerla con nada, si ella toma una decisión lo único que puedes hacer es apoyarla.

-...

-Bueno sigue, pasaste por la joyería compraste el anillo ¿y luego qué?

-Bueno pues llegué al parque, luego llegó ella nos sentamos en los columpios y empecé a hablar, le dije que quería más, que nos lo merecíamos y luego le pedí matrimonio, ella me dijo que tenía el puesto, pero que aún no lo había aceptado, ha aceptado casarse conmigo. Pero dice que quiere el trabajo.

-...

-Y yo no quiero que se vaya.

-Si ambos os queréis, puedo asegurarte que tanto ella como tú haréis todo lo posible para pasar el menor tiempo separados.

-¿Tú crees?

-No hay nada más fuerte que el amor.