Disclaimer: Shingeki no Kyojin no me pertenece ni ninguno de sus personajes, son todos propiedad de Hajime Isayama. De ser mío Rivaille tendría más protagonismo y muchas más batallas junto a Mikasa jaja.
Advertencia: Contiene spoilers del manga, si no has leído al menos hasta el capítulo 30 del mismo, es aconsejable no leerlo.
¡Hola a todos! ¿Qué tal? Este es mi primer fic de Shingeki no Kyojin, y sea posiblemente el ultimo, dado que la inspiración no suele venir mucho a mí, y el tiempo menos todavía xD, pero necesitaba escribir algo sobre estos dos desde que leí el capítulo 30 del manga (que a mi parecer fue de los mejores). Tendrá varios capítulos, y un epílogo. El titulo del fic viene de la canción que tiene Levi como theme song "Reluctant héroes" ( watch?v=KevuJ_fSb4k), esta de aquí; así como los diferentes títulos de los capítulos son partes de la misma canción.
Muchas gracias a quien leyó el fic, marcó favourite o alerts, y especialmente a la gente que se tomó la molestia de dejar review:
alinekiryuu (jaja me alegro de que te gustara xD, jajjajajajaja looool dios mío, ¿cómo has podido adivinar el astuto plan de Irvin? Ok no, pero me he reído muchísimo con eso de que Mike les olía la tensión sexual a km y el plan para los bebes más fuertes de la humanidad. Me alegro de hacerte más llevadero el camino a la Universidad jeje, nosotros aquí estamos de vacaciones veraniegas aun, pero en septiembre empezamos las clases otra vez u.u Un saludo!)
GirlSchiffer (Jeje como ya dije Petra es un personaje que me gustó mucho, y pienso que tuvo relevancia en la vida de Rivaille, me gusta que el hable un poco del tema y de a entender que aun no los ha olvidado . Veo que a todos les gustó que fuese más largo xD, bueno siento haber tardado en actualizar, pero aquí está. Un saludo!)
mimiSwc (Intenso… wow xD jaja gracias, me alaga que pienses así. Por ahora con terminar este fic me sobra, que solo hago que alargarme, y pensar que inicialmente serían 3 capítulos y un epílogo… n.n)
metitus (Hola! Jajaja si la verdad es que pienso que en cuanto se conozcan un poco… ¡bam! Saltará la chispa, si es que son casi iguales! Jeje. Coincido, yo también quedé impactada con la muerte de Petra y odie a Annie por todo lo que hizo, pero seguro nos darán una razón que justifique todo lo de los titanes humanos… Un saludo!)
Nangaro (hola! Jeje me alegro de que te gustara, perdón por la espera pero aquí está el nuevo capítulo =D)
Nori / Norikoko (Jajaja fakin capitulo lol xD, me siento culpable por mantenerte despierta a esas horas de la mañana… aunque no soy quien para hablar si yo hago lo mismo jaja. No, no tengo tumblr ni tampoco tenía pensado hacerme jeje, de todas formas ya te aviso de que faltan dos capítulos más y un epilogo, ya dije en su momento que no sería un fic largo. Espero este te guste!)
kchibkn (hola! Muchas gracias jeje, aquí está el siguiente, espero que también te guste. Un saludo!)
Puripri (Muchas gracias! Le alegro de que te gustara esa parte, me costó describir la pelea entre esos dos jeje, y si, Mikasa ya se siente atraída por Rivaille y el sentimiento es reciproco. Si por supuesto, todavía le quedan dos capítulos más y un epilogo, aunque por el momento no tengo en mente hacer ningún fic mas n.n)
Kass-Otaku Dee Uchiha'Dragneel (Hola! Muchas gracias por seguir mi fic, me alegro de que te guste jeje, como ves van avanzando poco a poco en cada capítulo, porque en realidad hay un salto temporal algo largo entre todos ellos y da espacio a que sucedan esas cosas. Espero que el siguiente también te guste :D Un saludo!)
sakurita-akatsuki (hola! Gracias por leer mi fic. Jeje a mí también me gustan cuanto más largos mejor, así hay más que leer xD. Aquí está el siguiente, espero que te guste y siento haber tardado tanto! u.u)
Tomoe Rivaille (jajaja, ellos dicen que no se va a repetir porque en verdad está mal pero algo me da que no lo podrán evitar xD, gracias! Y yo también espero que se repita más veces jajaj.)
MissYukkari (Muchas gracias! Me alegra que pienses eso jeje, y si, a mí también me encanta está pareja. Aquí está el siguiente, un saludo!)
Arethahiwatari (Muchas gracias! Me alegro de que te gustara jeje, aquí está el cuarto, espero que también te guste. Un saludo!)
AgathaFiore3 (Hola! Muchísimas gracias jeje, aquí está el siguiente capítulo! n.n)
ANDY (Hola! Jeje muchas gracias, a mí también me encantan estos dos .)
Supongo que eso es todo, muchas gracias anticipadamente por tomaros el tiempo de leerlo, espero que lo disfruten, y si no es molestia me gustaría saber su opinión.
Reluctant heroes
IV
The peaceful times have made us blind
…
Bloqueó con suma precisión el golpe, colocando su antebrazo al lado de la cabeza, parando efectivamente la patada certera que le habría ocasionado una nueva caída en el suelo. La fuerza del impacto la desplazó unos centímetros, provocando una estela de polvo.
Se repuso rápidamente, mandando un derechazo, que fue interceptado por la mano de su contrincante, el arrastró su brazo capturado de forma diagonal, obligándola a perder el equilibrio hacia delante y después la giró, pegando su pecho a la espalda femenina.
La tenia bien apresada, con los brazos enroscados en su figura, y sosteniendo los de ella misma apretados contra su torso. Aunque estaba de espaldas sabía que sonreía. - ¿Cómo escaparas ahora?
- Mmm. – Se movió cómoda rozando su cuerpo contra el de él. – Podría darte un pisotón… o mandarte un cabezazo. – No hizo ninguna de las dos, y dejó que él la apretara más contra sí.
- Eso será inefectivo cuando se trate de un titán, Ackerman. – Le dijo quedo al oído con su voz grave, apenas rozando su piel con la de ella.
- Te faltan muchos metros para ser un titán. – Soltó una pequeña risita ante la mueca que alcanzó a ver de reojo en su rostro.
Con fuerza, se agachó rápidamente, manteniendo el equilibrio con las piernas flexionadas, obligándolo a él a soltarla si no quería caer al suelo de culo. Y se apartó de forma ágil, volviendo a retomar la distancia.
Antes de que el reaccionara le mandó una patada que fue detenida con el puño, seguida de un movimiento igual, el también lo desestimó. El moreno se agachó al ver llegar la tercera patada, y volteó barriéndole la pierna, Mikasa reaccionó a tiempo, colocó ambas manos en el suelo y se ayudó a impulsarse de un salto.
Sus fuerzas estaban cada vez más igualadas, la capacidad de ella crecía a un ritmo desbordado y el no podía estar más satisfecho con tales resultados.
Llevaban unas dos semanas con aquella rutina, ella entrenaba con los suyos por las mañanas sin sobrepasarse, y por la tarde lo hacía con él. Cuando terminaban juntos se curaban sus respectivas heridas – siempre acababan magullados de una u otra forma -, y él había adquirido la manía de invitarla a cenar con los superiores. Muy pronto Mikasa obtendría un rango parecido al suyo, subiría en el escalafón y se situaría a su lado, ya era hora que conociera a la gente con la que acabaría codeándose.
Ellos parecían un grupo selecto, el comandante Irvin, Hanji y el propio Rivaille formaban el conjunto de líderes de las legiones de reconocimiento. Mientras que ella misma ya pertenecía al suyo propio, con sus dos amigos, Jean, Connie, Sasha y los demás, aunque Eren, Armin y ella siempre formarían aquel famoso trío de Shingashina.
A veces sentía que era como adentrarse en un lugar al que no pertenecía, pero lo tenía a él a su lado, y esa era razón suficiente para encontrarse en aquel sitio.
- ¿Cómo vas con el entrenamiento, Ackerman? – Los grandes ojos azules de Irvin Smith la miraban con amabilidad. - ¿Rivaille se sobrepasa contigo?
Ella detuvo el camino de la cuchara a su boca para observar al hombre de rubios cabellos, y no pudo evitar pensar que en cierto modo le recordaba a su padre. – No se preocupe. El sargento está ayudándome mucho.
El susodicho quien se encontraba a su lado terminando el plato, rezongó por lo bajo pero no dijo nada. Los cumplidos le parecían estúpidos, eso ella lo sabía muy bien.
- Me alegro. – Comentó el hombre ensanchando su sonrisa, acentuando unas pequeñas arruguitas bajo sus ojos. – Suele ser muy rudo con todos los cadetes que entrena y rara vez duran tanto a su lado.
Ante las palabras del mayor fue incapaz de contener un leve sonrojo, ella conocía muy bien la razón por la que Levi consideraba oportuno mantenerla junto a él, porque no la rechazaba como con el resto – aunque cabía destacar que el suceso de hacía dos semanas, no se había vuelto a repetir como acordaron.
- ¡Ja! Yo creo se ha topado con alguien más fuerte. – La científica hizo su aportación a la conversación con la boca llena de estofado.
Rivaille frunció el ceño. – Hanji, cierra la boca mientras comes.
Cosas tan triviales como aquella eran las que lograban sacar de quicio al pequeño sargento. Mikasa se preguntaba cada vez que algo tan nimio lo molestaba, en qué clase de ambiente debió de criarse para presentar esa obsesiva necesidad por la limpieza, la pulcredad y el control absoluto. Sabía que vivió en las calles de niño, quizás aborreció a tal extremo la inmundicia que no soportaba verla cerca de él.
- No seas cascarrabias Levi. – Le dijo ella en un tono medio burla medio serio. – Además, estoy segura de que tengo razón. – Y le mostró una amplia sonrisa juguetona.
El otro chascó la lengua y no contestó, Mikasa lo observó dubitativa, sin saber muy bien si debía hablar para desmentir lo dicho por la castaña. Ella era buena, si, pero no tanto como el sargento, no aun.
- Si es así me alegro más todavía. – Intervino el comandante dándole una tregua al moreno que seguía con la gélida mirada clavada en su plato. – Eso implica que la humanidad cuenta con una nueva esperanza.
Al instante se tensó. Y el único que pareció notarlo fue él, porque la miró de reojo. Su reacción era la que esperaba, al parecer ni el propio Irvin – aun siendo el comandante a cargo de las tropas de la legión de reconocimiento – era capaz de entenderlos.
El moreno dejó la cuchara en su plato ya vació. – Te pediría que no agobiaras más a Ackerman, Irvin.
- ¡Oh! Esto resulta hasta espeluznante… - Habló la de gafas sin perder su habitual sonrisa. – El pequeño Levi defendiendo a alguien que no es él… interesante.
Smith rio, y Mikasa tragó duro sin saber que decir, le incomodaba la situación. El seguía serio a su lado, sin variar su rostro inexpresivo.
Hanji alargó sus dos dedos índices apuntándolos a ellos, y terminó por juntarlos extasiada. - ¡Imagínatelo! Sería el arma definitiva contra los titanes… - Todos la observaban intrigados menos él, que parecía a punto de saltar. - ¡Bebes genéticamente perfectos!
Esa fue la gota que colmó el vaso.
Mikasa sintió un revoltijo en el estomago, estaba segura que de tener algo en la boca lo habría escupido. Una calma sonrisa fue la que ayudó a relajar el tenso ambiente que la castaña había creado, al parecer no entendía todo lo que había dejado caer con esa frase y lo que implicaba para ellos dos concretamente. A veces se preguntaba si Hanji podía oler ese tipo de cosas, si ella se había dado cuenta de lo que sucedía… estarían perdidos.
- No deberías incomodar a nuestra invitada así Hanji. Lo siento Mikasa.
Ella movió la cabeza como restándole importancia, y recibió una palmadita en el hombro de la otra mujer. – No te pongas nerviosa, ¡solo bromeaba!
Y una vez más, se quedó sin saber que decir. – Dejaos ya de tonterías. Tenemos asuntos más importantes que discutir. – Y una vez más, fue salvada por él de aquella extraña situación.
La reconquista de la muralla María era inminente.
Libraban batallas contra sus gigantescos enemigos cada semana, deshaciéndose de esas increíbles moles de cuidad en cuidad, despejando el camino para que el titán Eren sea capaz de tapar el agujero en el muro en un futuro – esperaban – no muy lejano.
El cumulo de misiones aumentaba con el pasar de los días, cada vez la frecuencia con la que salían era mayor y la duración de estas se prolongaba. Habían conseguido tejer una ruta que los llevaba poco a poco hasta la brecha de Shingashina, y se encargaban de despejar las zonas con titanes a su paso, aunque cada vez que se acercaban al lugar había más y más de ellos.
Se encontraban sobrevolando un pequeño pueblo montañoso, las casas estaban en ruinas, los arboles pisoteados y se sentía el hedor de la masacre en cada rincón. El número elevado de enemigos los sorprendió sobre manera, incluyendo que se encontraban en una superficie parcialmente despejada, haciendo que el uso del equipo de maniobras tridimensional fuera más inservible. Eran presas fáciles en aquel territorio hostil.
- ¡Ackerman a tu derecha! – Escuchó cómo le gritaba.
Una mole se aproximaba a gran velocidad en su dirección con las fauces abiertas. Ella enganchó una de sus cuerdas en la pared de una de las casitas abandonadas y dejó que tirara de si, alejándola del gigante que se estampó contra el suelo sin probar bocado; acto seguido ella saltó y adoptando forma de molinillo se deslizó tras su cuello rebanándole la nuca con éxito. Uno menos.
Justo al momento se dirigió hacia él, que luchaba con cuatro de diez metros a la vez, esquivando sus torpes ataques y deslizándose hasta cortar la carne de su punto débil. Rivaille se deshizo limpiamente de todos antes de que ella lo alcanzara.
Mikasa parecía haber adoptado un instinto de protegerlo cuando se encontraban luchando, y rara vez se separaba de su lado, aun cuando no le hiciera falta ayuda para deshacerse de sus presas. Como Eren no se encontraba peleando – puesto que él era el as bajo la manga del ejercito y resultaba demasiado peligroso para su vida arriesgarlo así – ella focalizó todo su instinto protector en él. Aunque no era tan irritante como con su hermano adoptivo, ni tan siquiera le preguntaba por su bienestar, era solo su forma de actuar.
El sabía que Mikasa solo actuaba de esa forma con Eren, no solo porque era su única familia, sino por el sentimiento amoroso que la chica parecía poseer sobre el castaño; y también con Armin – aunque en menor medida – por ser su amigo de la infancia. Y ahora lo hacía con él, a su sutil modo. Eso le hizo pensar que la chica solo se mostraba así con las personas que realmente le importaban, y le reconfortaba saber, que la morena le guardaba el aprecio suficiente como para no querer perderlo.
- Por aquí parece no haber más. Deberíamos ir a ayudar a la zona izquierda, parecen estar en problemas… - Sugirió la chica, cuando ambos recuperaron el aliento.
El solo asintió. Todo lo que los rodeaba era muerte, sangre, humo y desolación. Abandonaron aquel deplorable escenario tan rápido como pudieron, y seguirían luchando.
La misión se desarrollaba tal cual estaba planeado, las bajas eran numerosas, pero los titanes caían en masa, y cada vez el territorio ganado era mayor. Acudieron al flanco izquierdo, donde la gran mayoría de sus componentes fueron aniquilados, aquí el número de titanes era mayor y la zona más conflictiva puesto que contaba con numerosos obstáculos que impedían la previsión de un ataque por parte del enemigo.
Rivaille y Mikasa se adentraron en aquel infierno espalda con espalda, y empezaron a masacrar a su enorme oponente, haciendo retumbar el suelo con cada mole que caía muerta bajo sus armas. Los soldados restantes parecieron recuperar el ánimo, viendo luchar a las dos armas más potentes de la humanidad y renovaron fuerzas para continuar peleando.
Tanto fue así, que en cuestión de minutos, más de treinta titanes yacían humeantes en la tierra con sus nucas rebanadas. Fueron reducidos hasta acabar con todos, y la calma volvió al pequeño grupo de humanos que se concedió unos segundos de relajación.
- Retírense de la zona… por el momento parece seguro pero no bajen la guardia. – Ordenó un siempre calmo Levi, con las ropas algo sucias.
Los hombres obedecieron sin vacilar, sin embargo ella advirtió con una sola mirada que quería que se quedara a su lado. – Tú y yo deberíamos revisar más esta zona, por si acaso aparecen más de esos cerdos repugnantes.
Ellos dos eran los más capaces y con mejores reflejos, serían capaces de avisar del peligro en cuanto este se presentara y acabar con el sin sufrir más bajas.
- Está bien.
- Rodea la derecha, yo iré por la izquierda. – Mikasa asintió ante la orden, y rápidamente activó sus cuerdas para dirigirse hacia aquella parte. El la imitó en la dirección opuesta.
Justo cuando ya llevaba varios minutos sin avistar nada, una estela de humo negro se alzó en el cielo, seguida de otras tres. Provenían de la zona hacia donde él fue. Anormales.
Se lanzó de forma desesperada, ese tipo de titán era del todo imprevisible, no actuaba de forma ordinaria, y por ello suponía un serio problema acabarlos. Tan pronto como saltó hacia la zona en cuestión, un cuatro metros se le echó encima por detrás. Actuó rápido, lo esquivó de forma lateral, y se impulsó contra uno de los arboles que había, para lanzarse hacía su nuca, la cortó rápidamente.
Siguió su camino algo más agitada, porque dos véngalas más de humo negro acababan de ser disparadas, esa zona parecía estar en serios apuros… un golpe a su derecha la sobresaltó, un nuevo titán la acosaba. No sabía de donde aparecían tantos, si antes deambuló tiempo sin encontrar atisbo alguno. Se deshizo de este con rapidez, y también de los dos que se le aproximaron justo después. Era como si la estuviesen reteniendo a propósito para que no acudiera a ayudar a sus camaradas, y eso la ponía más nerviosa aun.
Pero el estaba ahí, debía confiar en que controlaría a la amenaza solo.
Para cuando llegó, tras deshacerse de cinco más que se interpusieron en su camino, un mar de sangre fue lo que la recibió, poniéndole los pelos de punta. Cuerpos mutilados de soldados se esparcían por doquier, restos de titanes soltando una humareda los acompañaban, y el cielo impregnado del color negro disipándose.
En el centro, una veintena de los monstruos se apelotonaban, atacando a los humanos, que volaban a su alrededor, todos de entre diez y quince metros. A los alrededores, logró vislumbrar a unos cinco anormales que saltaban por los arboles, o interceptaban los cables de los que trataban de escapar. Parecía una emboscada.
Entre todo el barullo distinguió el torbellino negro que lo caracterizaba, tras la nuca de uno de los anormales. El gigante saltaba de árbol en árbol, y lanzaba manotazos a diestro y siniestro tratando de zafarse de su oponente, pero ella lo había visto mermar a la titán femenina, quien en realidad era una humana con la capacidad de convertirse, un solo anormal no tenía nada que hacer contra él.
Como una burla a sus pensamientos, dos titanes mas se aproximaron hacia él, arrinconándolo solo en aquella zona poblada de arboles, al menos la presencia de los frondosos elementos jugaba a su favor. Levi se movía con total soltura entre los tres anormales, esquivando los fieros ataques que le mandaban casi a la vez e ingeniándoselas para desmembrar y acuchillar su humeante piel.
Mikasa supo que estaría bien, de ser Eren habría ido corriendo en su auxilio, pero no era su hermano adoptivo de quien se trataba. Se acercó al grueso del grupo, y apoyó a los soldados que se enfrentaban a los que estaban en el centro, acabando rápidamente con dos de ellos en un solo movimiento. Dios, sentía que había nacido para ello.
Durante agonizantes minutos que les parecieron horas, se encargaron poco a poco de los más de veinte que había agrupados. Conforme iban cayendo, en el centro se podían vislumbrar los huesos de muchos reclutas, aquella batalla sin cuartel cobró muchas vidas. Mikasa estaba agotada, saltaba de objetivo en objetivo, rebanando nucas, pero no parecían acabar nunca. Además de que los anormales aparecían de improviso para ocasionar nombrosas bajas en su equipo.
Vislumbró a uno de los pocos quince metros que todavía quedaban en pie, y dirigió sus ganchos directos a su rostro, clavándose en la piel de su arrugada frente, el gigante como toda respuesta abrió su enorme boca, algo que no le evitaría la muerte. Ella dejó que los engranajes tiraran de su cuerpo y la acercaran a la cara del monstruo, pero de pronto un puño gigantesco de interpuso delante suyo.
Extendió sus dos espadas con la punta por delante, porque sabía que se chocaría irremediablemente contra la extremidad del anormal. Las cuchillas se clavaron en la piel, haciéndole apenas daño, y enseguida vio como sus dedos se cerraban entorno a su figura. Mikasa soltó las cuchillas y se dejó caer hacia abajo en el último momento antes de que la atrapara, recargando sus armas en el proceso de caída, a la vez enganchó una de sus cuerdas en la espalda de el anormal que observaba su mano disgustado, y voló hasta posarse sobre la línea de su columna.
Enganchó ahora sus flechas en la nuca, y se ayudó de estas para ascender corriendo vertebra a vertebra hasta alcanzar su objetivo. De improviso el monstruo se agitó violentamente bramando furioso, haciéndola perder el equilibrio y quedar colgando en el aire. Se apresuró a retraer los cables llegando así a la nuca, y cuando iba a cortarlo definitivamente, un aliento húmedo la sobresaltó. La boca de otro anormal se cernía encima de ella.
Si quería escapar con vida, no podría cortar a tiempo al primero. Así que saltó hacia la cabeza agarrándose del pelo y viendo como los dientes del otro destrozaban el cuello de su igual buscándola a ella entre toda la piel. Decidió no perder tiempo, y de un salto se posicionó tras el cuello del segundo titán, apresurándose a cortar su nuca.
Salió volando hacia una de las ramas más altas, observando cómo ambos cuerpos caían muertos al suelo, se había salvado por un pelo… lo único que quedaba a su alrededor eran unos pocos titanes de los anormales, sus soldados peleaban con valentía, pero caían irremediablemente ante tal amenaza.
Sin pensarlo se lanzó hacia dos que tenía más cerca, cuando pocos metros la separaban de su objetivo, sintió una ráfaga de viento caliente en la cara, y ambos cayeron sangrando al suelo. Rivaille se mostró envuelto en una estela de humo rojo.
La miró por unos segundos, y se lanzó a por un tercero. Muy en el fondo suspiro de alivio, el se había librado de los anormales que lo mantuvieron acorralado y vuelto a la carga para ayudarles. No dudó en seguirlo.
Rápidamente se convirtieron en el blanco de los cinco anormales restantes, con un solo grito el sargento había ordenado al resto de efectivos que quedaban vivos la retirada. Las cimas de los arboles se llenaron de soldados fatigados, mientras que ellos dos permanecían al pie de la batalla.
- Creí haber ordenado la retirada, Ackerman. – Le dijo cuando se encontraban volando cerca de las enormes moles, a la vez que hacía una pirueta para esquivar el manotazo de una.
- Solo quedan cinco, entre los dos será más fácil. – Añadió con tono seguro, por mucho que insistiera, no la iba a hacer retroceder en su decisión. Quedaban muy pocos titanes, en cuanto acabaran con ellos, esto se proclamaría como una nueva victoria para la humanidad.
- Tsk. No toleraré ninguna baja más.
Mikasa asintió, sintiendo eso como una orden – no mueras -, se podía entender en sus labios implícitamente.
Ambos se lanzaron al ataque, siendo observados por sus camaradas que cruzaban miradas temerosas entre sí. Los dos soldados más fuertes de la humanidad… si perdían a uno de los dos, sería el fin.
El primero de los anormales los esperaba con las fauces abiertas y babeantes, saltando en su dirección ayudado por las ramas bajas. Cada uno lo esquivó por un lado, y fue Levi quien girando rápidamente se encargó de rebanar su nuca, mientras Mikasa se lanzaba de frente al siguiente oponente. El segundo le lanzó un manotazo, ella tiró de sus cuerdas que la impulsaron hacia arriba llevándola lejos de su alcance, se soltó con el rostro imperturbable y dio una doble voltereta en el aire, pasando por encima de la cabeza del coloso.
Extendió sus espadas en cruz acercándose al cuello de su oponente, y tocó la carne, empezando a cortar su punto débil. - ¡Ackerman! – El grito llegó demasiado tarde.
La mano de un tercero se lanzaba contra la nuca del titán que ella acababa de matar mientras aun seguía ahí, desesperada soltó sus cuchillas y se dejó caer a un lado sintiendo como los dedos la rozaban sin llegar a agarrarla. La cabeza del segundo gigante fue impactada contra un grueso tronco por el otro, nuevamente sus reflejos la habían salvado, pero cuando giró observó con horror la boca de un cuarto abriéndose en la dirección hacia donde ella caía, de inmediato activó su equipo tridimensional impulsándose hacia arriba, sin embargo una fuerza colosal se lo impidió. Levi observó con horror como los tres anormales que quedaban lo ignoraban y se cernían sobre la morena.
Uno tenía agarrada una de sus cuerdas, y la zarandeó violentamente, a la vez que los otros dos iban con los brazos extendidos en su dirección. Mikasa estaba desesperada, recargó una de sus armas y se dispuso a cortar la cuerda que el monstruo tenía sujeta, pero los fuertes movimientos le impedían acertar en su cometido.
Rivaille voló con urgencia a su lado para socorrerla, pero uno de los tres se giró obsequiándole con una macabra sonrisa y atacándolo, haciendo imposible que ayudarla a librarse de los otros dos. El mermado grupo que seguía agazapado en los arboles estaba inmóvil, sin saber muy bien qué hacer, ninguno de los dos les dio la orden de atacar aunque se encontraban en inmediato peligro.
La morena se debatía presa del nerviosismo, si no se deshacía de sus cuerdas estaba perdida, pero no podía cortarlas – no solo eran resistentes, sino que no podía pararse quieta porque el titán no dejaba de moverla. Decidió que su última opción era deshacerse de su equipo tridimensional, caería al suelo y no contaría con la opción de volar, pero era la única forma de escapar…
Dejó caer ambas espadas como si se rindiera, oía a Levi gritarle desde lo lejos, pero no escuchaba sus palabras. Con toda la fuerza que pudo reunir, se desabrochó el cinturón que unía las piezas de su equipo y empezó a caer al vacío, no sabía cómo hacer el golpe más suave, pero eso era mejor que morir devorada por un titán.
La sensación de caída libre duró poco.
Enseguida sintió como algo la cogía alzándola en el aire, y haciendo que si cabello ondeara con el viento, impidiéndole por un momento ver que era. Sintió unos brazos fuertes que la apretaban contra un duro pecho, el alocado martillear de un corazón le hizo saber al instante de quien se trataba.
- No se te ocurra volver a hacer algo así. – Susurró cerca de su oído pero sin mirarla, estaba tratando de localizar un lugar seguro donde depositarla ahora que estaba desprotegida.
Mikasa no dijo nada, y se dejó llevar agarrada firmemente a su cuello. Pero el peligro seguía tras sus pasos, él ni siquiera había acabado con el tercer gigante, sino que al verla caer se lanzó entre sus piernas rozando el suelo y se alzó para cogerla justo a tiempo. Las tres moles iban justo detrás.
Rivaille aterrizó en el suelo y la depositó allí con cuidado. – Escóndete. – Le ordenó, y sacó de forma elegante sus dos espadas en forma de equis.
Saltando hacia el cielo dispuesto a acabar con los restantes, ya se había deshecho de tres anormales con anterioridad, volverlo a hacer no supondría un problema. El primero se abalanzó en su dirección saltando en el aire dispuesto a atraparlo, y el segundo lo imitó, el volaba por encima sin dejar que lo atraparan como si se burlase.
Sin embargo el tercer de ellos, un seis metros, no había apartado su ávida mirada de la morena que corría entre los troncos buscando un lugar donde resguarecerse mientras el machacaba lo que quedaba de la amenaza.
Adviritó el peligro justo a tiempo para empezar a correr con una maldición escapando de sus labios, el bicho la perseguía con la boca abierta, manos extendidas y corriendo a una gran velocidad. La atraparía en cuestión de segundos. Corría cerca de los árboles para esquivarlo, propiciando que se golpeara con los troncos dándole a ella mayor tiempo para escapar. Muchos de sus camaradas le gritaba cosas que para ella en ese momento parecían incomprensibles, la presión de su sangre en el cerebro era demasiada, y optó por ignorar todas las voces y centrarse en buscar una apertura.
Por su parte el sargento había intentado acercarse al cuello de ambos oponentes, pero siempre lograban desviar sus ataques, o moviéndose o lanzando zarpazos al aire. Se movía por entre sus piernas, cortando la junta de sus articulaciones a espera de que se derrumbaran y pudiera tener más fácil acceso a uno de ellos, pero como mucho conseguía que andaran a gatas, resultando más peligrosos aun para él. Dando una pirueta cortó la muñeca de uno, que perdió el equilibrio sobre sus cuatro articulaciones y cayó de costado, el aprovechó el momento para engancharse en la oreja del susodicho e impulsarse hacia arriba.
No contaba con que el segundo titán con el que se enfrentaba ya estaría recuperado de sus heridas, y se lanzara directo encima del otro con toda la intención de aplastarlo a él en el proceso. Rivaille dejó que el impulso de sus cuerdas lo lanzara hacia arriba, y rápidamente enganchó el siguiente en la nariz del segundo gigante que se tiraba encima, haciendo un movimiento semicircular hacia un lado, evitando quedar entre ambos cuerpos.
El titán cayó encima del otro estrepitosamente, y el moreno aterrizó limpiamente en la espalda de este, dirigiéndose con andares tranquilos a la nuca del mismo que se removía inquieto tratando de pararse. Levi cortó su piel con facilidad, haciendo que todo el peso muerto cayera sobre el primero que yacía aplastado.
Con el trabajo terminado, buscó a la chica con la mirada, para encontrarla huyendo al extremo de sus fuerzas de un seis metros con la cabeza golpeada y humeante, el rastro de arboles rotos y troncos despellejados le dio a entender que ella fue lo suficientemente inteligente como para aprovechar esa ventaja para hacerle perder tiempo a su oponente.
Saltó y utilizando los engranajes del equipo tridimensional lo persiguió por detrás, el bicho no pareció darse cuenta ya que se centraba en cazar a la muchacha. Giró adoptando su forma de tornado y de un limpio corte rebanó el cuello al gigante, que cayó muerto a sus pies. Mikasa frenó entonces al sentir el suelo retumbar, y volteó viéndolo a él aterrizar a su lado, con su elegante porte y cara inexpresiva, la sonrisa fantasma perfilada en sus labios.
- Nuevamente te he salvado el pellejo, Ackerman. Deberías compensarme por esto.
Ella frunció el ceño, y se apoyó en sus propias rodillas para recuperar el aliento, los pulmones le ardían. Levi miraba hacia las copas de los arboles, murmurando algo sobre los cobardes mocosos que podrían haberse molestado en echarle una mano.
- Has perdido tu equipo tridimensional… será mejor que nos alejemos de esta zona y nos reunamos con todos. Aquí estas en peligro.
La morena seguía sin poder hablar, jadeaba sonoramente observando al monstruo que podría haber acabado con ella si él hubiese tardado unos minutos más en aparecer. De pronto sus ojos negros se abrieron desorbitadamente, no miraba al sargento, sino a lo que él tenía justo detrás.
El titán restante que había sido aplastado por su compañero, se erigía furioso y cargaba en su dirección a una velocidad apabullante. A Rivaille no le dio tiempo para girar y percatarse del peligro antes de sentir un empujón forzado que lo apartó a un lado. Todo pasó en unas centésimas de segundo que dejó a todos impactados.
Mikasa lo había empujado a un lado al ver la mano del coloso alzándose en su dirección y ahora recibiría ella el impacto de lleno. El titán se abalanzó sobre ella con la boca abierta y las manos por delante, lanzando golpes a diestra y siniestra.
Solo fue capaz de cruzar los brazos delante de su cara cuando sintió el golpe.
Con tan solo el contacto ya fue capaz de sentir el abrasante calor de la piel del gigante, y la fuerza impresa en su mano extendida. Fue tanta, que sintió como todos los huesos del cuerpo se le aplastaban, como si mil cuchillas se le clavasen a la vez, inmediatamente después sus pies dejaron de sentir la firmeza del suelo para ser lanzada violentamente en el aire. La velocidad a la que fue despedida era tanta que fue incapaz de abrir los ojos o moverse, no podía respirar, sentía los pulmones agarrotados, la garganta ferrosa y los músculos destrozados.
Segundos después sintió un tosco impacto en todo su cuerpo, había aterrizado contra al duro tronco de un árbol, con tanta fuerza que sentía haber deformado la madera unos milímetros. El golpe en la cabeza la dejó completamente aturdida, y cuando resbaló y cayó al suelo sentada, lo único que pudieron enfocar sus borrosos ojos fueron unos dientes afilados y una boca anhelante dirigiéndose a su persona.
Todo su cuerpo fue alzado de nuevo, pero ya no tenía fuerzas para responder. Sintió a duras penas la presión que ejercían esos fuertes dedos alrededor de su torso, y como el calor aumentaba a la vez que se acercaba más y más a las fauces del monstruo. Ese era su final.
Tenía unas horribles nauseas, estaba mareada y apenas consciente, pero no había lagrimas, no sentía pena alguna. No lloraba. Escuchó como alguien gritaba su nombre en la lejanía. Y de pronto todo se volvió más borroso, sintió un gran dolor, y lo único que consiguió ver fue sangre, mucha sangre…
¡Mikasa!
…
Y hasta aquí la cuarta parte de este fic, espero que les haya gustado. Bueno, se que el final no debe de haber sido el mejor, pero espero que el desarrollo de la lucha y todo les haya resultado entretenido y emocionante. Tanto pelear para acabar así xD, supongo que varios me estaréis maldiciendo ahora jaja, la buena noticia es que ya tengo más de la mitad del otro capítulo escrita (el funeral de Mikasa) ok no jajaja lol, en fin, la verdad es que iba a ser mucho más extenso, pero era tan taaan largo que me decidí a cortarlo y darle esta teatrero final al cuarto capítulo. Sé que soy mala con la pobre Mikasa, pero algo de drama nunca viene mal en este tipo de historias jeje.
Me disculpo por haber tardado tanto en actualizar, no volverá a suceder xD, pero fueron las fiestas de mi pueblo y estuve toda la semana fuera de casa (no es coña) – por consiguiente no pude escribir nada en el ordenador - , además de que este capítulo es algo dificilillo y me costó bastante de escribir, falta de inspiración, ganas, tiempo y demás xP, pero sus reviews me animaron a seguir! Y aquí estoy, de nuevo os pido perdón. Gomeeeeeen.
Nuevamente les agradezco tomarse el tiempo para leer mi fic, y uno especial a la gente que dejó review o marcó como favorito.
Nos vemos, un besoo! Andy ;D
