Disclaimer: Shingeki no Kyojin no me pertenece ni ninguno de sus personajes, son todos propiedad de Hajime Isayama. De ser mío Rivaille tendría más protagonismo y muchas más batallas junto a Mikasa jaja.
Advertencia: Contiene spoilers del manga, si no has leído al menos hasta el capítulo 30 del mismo, es aconsejable no leerlo.
¡Hola a todos! ¿Qué tal? Este es mi primer fic de Shingeki no Kyojin, y sea posiblemente el ultimo, dado que la inspiración no suele venir mucho a mí, y el tiempo menos todavía xD, pero necesitaba escribir algo sobre estos dos desde que leí el capítulo 30 del manga (que a mi parecer fue de los mejores). Tendrá varios capítulos, 3 a lo sumo, y un epílogo. El titulo del fic viene de la canción que tiene Levi como theme song "Reluctant héroes" ( watch?v=KevuJ_fSb4k), esta de aquí; así como los diferentes títulos de los capítulos son partes de la misma canción.
Muchas gracias a quien leyó el fic, marcó favourite o alerts, y especialmente a la gente que se tomó la molestia de dejar review:
alinekiryuu (hola! Jaja lo del rayo habría sido demasiado gracioso xD y yo que trataba de aportar drama… ajjajja, se podría decir que Rivaille ya está enamorado, (no sabes lo que me he reido con tu review) jajajja. Bueno Mikasa está muy enamorada de Eren, y eso no puedo cambiarlo repentinamente, ni aunque sea un fic, o quedaría demasiado Ooc, pero tienes toda la razón juju. Lo de Hanji me gusto mucho escribirlo, opino igual que tu sobre la relación entre los altos mandos "jodiéndose con cariño" y si, Irvin sospecha y Hanji confirma xD. Digamos que Eren y Armin se lo medio huelen, pero el primero sigue cegado con ser el mejor cazador de titanes. Respondiendo a lo de Armin, supongo que apoya el MiEren – en término de la serie original – aquí en el fic también, hasta que el rivamika les cae en las narices xD. Respecto a la otra pregunta (puedes llamarme Andrea jaja) este fic tiene seis caps y un epilogo – aunque inicialmente pensaba hacer tres lol. Tal vez escriba algo más de ellos, lo consultaré con mi cabeza xD, pero en pocos días empiezo otra vez la uni y se me escurre el tiempo u.u, respecto a lo de los caps largos, es como dices, nunca creo acabar y termino releyendo mil veces jaja, gracias por tu apoyo! No te preocupes por el largo de los reviews, me alegras la vida con ellos jajja. Un saludo!)
puripri (hola! Jaja supongo que pareció algo precipitado cuando el de pronto parecía no querer saber nada de ella, pero todo era por protegerse… bueno pues te alegrará saber que hay un sexto capítulo, la verdad es que releí el anterior y de verdad parecía el final de un fic xD, pero aun me queda un poco mas de rivamika por escribir. Un saludo!)
kchibkn (holaa! Jajaj dios mío, me alagas con tus palabras, no creí que el cap pudiera afectar tanto xD, si tienes que agradecer a alguien que sea a mi loca cabeza enamorada del rivamika jajajaj. De nuevo te agradezco por tus palabras, y me alegro de que el capítulo te gustara tanto, de verdad me emocionan reviews como estos y me animan a escribir mas y mas (de eso derivan mis capítulos largos jajja). Un abrazo! :3)
Kass-Otaku Dee Uchiha'Dragneel (hola! Bueno debes comprender un poco al pobre Rivaille, medio enamorado de una mujer que quiere a otro, además de que es la primera vez que le pasa algo así xD. Me alegro de que la escena "subidita" te ayudara a compensar jeje, y si, supongo que pronto Mikasa entenderá que lo de Eren no es verdadero amor… jajajja. Espero que este también te guste. Un saludo! )
Arethahiwatari (hola! Jeje me allegro de que te gustara y te pareciera realista todo el asunto – temía exagerar el tema – pero al final no quedo tan mal creo xD. Bueno aquí está la continuación, espero te guste. Un saludo!)
Veilchens (hola! Jeje siento haberte preocupado tanto, pero esa era mi intención, hacer creer que realmente Mikasa había muerto en esa misión… jujuju soy una mala persona xD. (ciertamente cuando Eren "murió" en el anime me quede en shock) jaja es Levi, el sabe hacer esas cosas xP, y Mikasa debe de entender que sus impulsos terminaran por hacerla acabar mal – como ha quedado demostrado en el manga y en este fic -, lo del reto tenía que ser si o si, y el "Nunca más"… creo que hasta a mi me dolió escribirlo jaja, por supuesto ella no podía no derrumbarse después de esa declaración. Muchas gracias, las escenas de acción son las que más intento currarme xD, y si, las espadas le aportaban ese toque dramático y peligroso. La acción de él de tirar las armas me vino como una revelación, vi esa escena perfectamente en mi cabeza mucho antes de pensar el final del capítulo 4 lol jaja, igual que el hecho de que terminaran entre besos contra la caseta, quería que se viera así, rudo, seco y sensual (la sangre y la lluvia hicieron el resto por mi jaja). Exactamente no tenía pensado que lo hicieran de esa forma, con tantos sentimientos encontrados, por eso el le dio un amplio margen de tiempo, para que ella aclarara sus ideas y decidiera si quería continuar con todo eso. Eren se lo huele, pero no se lo espera, el sigue con sus titanes xD jajja. Espero que este te guste. Un saludo!)
Foreveryour (hola! Upss siento haberte mantenido despierta una noche con mi fic… n.n' jeje. Me alegro de que te gustara, y bueno por el momento ella sigue amando a Eren, aunque es incapaz de decirle que no a Rivaille, todo terminará por evolucionar en este capítulo que espero te guste. Un saludo!)
TanksAndHeals (hola! Jaja ando perdida contigo, cada vez pones un nombre distinto xD. Muchas gracias, me alegro de que te gustara el capítulo jeje. Espero que este también lo haga. Un saludo!)
AgathaFiore (hola! Jaja si que había sexto capítulo xD. Muchas gracias y espero que este también te guste )
Janaudia (Hola! Gracias por comentar, me alegro de que te guste. un saludo!)
Nana-san (Hola! Jaja gracias, actualizo tan deprisa como puedo y el tiempo me deja xD, ya vengo preparando el siguiente así que no desesperes jeje. Un saludo!)
Lunatica Misa (hola! Me alegro de que te gustara, y aquí está la esperada continuación, espero que también te agrade. Un saludo!)
Guest (hola! Muchas gracias, una hace lo que se puede jeje. Supongo que a todos nos encanta Rivaille xD. Espero que este cap también te guste. Un saludo!)
MarianitaUchiha (hola! Me alegro de que te gustara todo el fic jeje, y te agradezco por dejar un review en cada capítulo, fui aumentando la tensión en cada uno xD. Como ya dije quería plasmar la evolución de la relación entra ambos con saltos de tiempo entre capítulo y capítulo, y se ve que conforme pasa el tiempo se vuelven más unidos hasta que ceden a la atracción que sienten por el otro. Eren me da que ya perdió su oportunidad, al menos en este fic y Armin ya se ha dado cuenta en parte, aunque apenas se aprecia la interacción de estos dos puesto que se centra en ser un rivamika. Me alegra de que veas bien eso de esperar hasta la reconquista de la Muralla María, yo creo que él se lució dejándole tal margen, ante todo Levi es un caballero xP. Todas esperamos que lo elija a él, ya veremos qué pasa en este capítulo jeje, muchas gracias por seguirla y comentar! Un abrazo y un saludo!)
Aviso: he reeditado el capítulo. He cambiado la parte donde ambos conversaban porque como me hicieron ver en algunos reviews, tenía partes muy parecidas a un fic llamado "Después" de Petula Petunia. Mi intención no fue ofender ni mucho menos copiar, pero a mi mente venían retazos de ese fic que leí con anterioridad a la hora de inspirarme porque era muy parecido a lo que yo quería escribir y terminé haciéndolo muy similar. Por ello, pido disculpas a la autora.
Supongo que eso es todo, muchas gracias anticipadamente por tomaros el tiempo de leerlo, espero que lo disfruten, y si no es molestia me gustaría saber su opinión.
Reluctant heroes
V
I could see your face, I could hear your voice
…
Se sentía totalmente fuera de lugar en aquel sitio. El ambiente era animado y la gente iba con algunas copas de más, la gran mayoría de sus compañeros de la brigada 104 estaban allí –al menos los que habían sobrevivido hasta la fecha – y muchos más cuyos nombres desconocía.
Eren y Armin estaban en el centro de la estancia tomando junto a Jean y Connie, Sasha tragaba toda la comida que podía sin parar, mientras el resto charlaba y conversaba animadamente. Podía distinguir al comandante Irvin junto a su grupo, a Hanji Zoe haciendo un griterío medio ebria y hablando sobre sus especímenes titanes, incluso el viejo Dot Pixis los acompañaba.
Pero él no estaba allí…
Suponía que seguramente estaba fuera, celebrando la reconquista del muro María en soledad. Pasando prácticamente desapercibida, tomó dos jarras repletas de bebida alcohólica, no sabía si a él le gustaría – a ella no le agradaba demasiado tomar – pero estaban de celebración.
Empujó la puerta y salió al exterior, sintiendo como bienvenida una ráfaga de aire helado que contrarrestó el calor sofocante del interior. No se equivocaba, Rivaille estaba recostado en unos troncos que le proporcionaban un agradable asiento.
- ¿No vas a celebrar nuestra victoria con los demás?
Mikasa juró que lo había pillado distraído, era la primera vez que lo conseguía y posiblemente la ultima. Levi la miró con agrado, le gustaba su presencia. – No pareces estar divirtiéndote tú tampoco.
Ella se encogió de hombros y se sentó a su lado, tendiéndole la jarra. - ¿Cerveza?
El enarcó una ceja. – No te tomaba por alguien que bebía.
- No bebo, embota demasiado los sentidos… - Aclaró. – Pero estamos de celebración.
- Oh, es cierto. Brindemos entonces. – Le sonrió y alzó su jarra, haciéndola chocar con la de ella, para después dar un gran trago. - ¿Cómo supiste que estaba aquí fuera? ¿Tienes telepatía o algo por el estilo y no me habías avisado?
El logró lo que buscaba, hacerla sonreír aunque fuera mínimamente. Podría decirle que lo conocía demasiado bien como para ser evidente el lugar donde buscarlo, pero se ciñó a los hechos. – No estabas dentro en la fiesta. Y no, no tengo telepatía, si algún día desarrollo algo parecido, te avisaré.
- ¿No sabes divertirte sin mí? – Se refería al hecho de que había estado buscándolo.
- En realidad, me preguntaba si eras tú quien no sabía divertirse con el resto.
Hizo una mueca. – Demasiado sucio para mí. – Ella rio, conociendo las manías con la limpieza de su sargento.
- Debí suponerlo. Aunque ese no es motivo suficiente.
Una pequeña sombra cruzó el semblante de Rivaille, pero rápidamente se disipó. – Lo celebró en soledad por los que ya no pueden hacerlo.
Y ella supo que estaba recordando a Petra y los otros tres hombres que conformaron su escuadrón por tanto tiempo. El nunca había vuelto a encontrar un equipo tan bueno y unido como el que tuvo. Aunque ella formara ahora parte del mismo como su mano derecha, seguía sin ser lo mismo, ellos dos no mantenían una simple relación de amistad y camaradería. Era más complicado.
- Muchos han caído.
- Y muchos caerán. – Continuó él. – Todavía quedan grandes batallas por librar.
Era verdad, a la humanidad todavía le quedaba mucho para librarse del yugo de los titanes.
- Pero estamos vivos. – Susurró.
- Estamos vivos… deberíamos brindar también por eso. – Y de nuevo alzó la copa para dar otro gran trago, ella lo imitó.
Al mirarlo recordó de inmediato aquella vez en que la había besado por primera vez, muchos meses atrás, aun hoy lo mantenía como un recuerdo muy vivido. La última vez que permitieron un acercamiento, después de una férrea batalla con armas y que terminó con ambos destilando tensión y deseo; acordaron no abordar el tema de aquello que parecían sentir, hasta la recuperación de la Muralla María.
Y ahí se encontraban, finalizado el plazo de su invisible pacto tras casi un año más. Sin embargo esa no fue la única ocasión en que permitió a Rivaille robar sus labios nuevamente – a pesar de que acordaron que no volvería a suceder.
Poco después de recuperarse, en una ardua batalla con titanes de quince metros, ella había acabado impactando contra un ventanal de uno de los muchos edificios abandonados y quedado semiinconsciente.
El siempre se mantenía pendiente de su presencia cuando luchaban, y corrió a auxiliarla en cuanto la mano del enorme titán se introducía por la ventana rota para atraparla. Cortó la nuca en apenas dos segundos y saltó al interior, recogiéndola y tratando de reanimarla un poco.
Todavía recordaba lo que le dijo "Si no te espabilas pronto no dudaré en volverte a besar, Ackerman" y aunque sus palabras lograron hacerla salir del estupor, sus labios impactaron contra los suyos, dejándola sin aliento.
De nuevo durante una misión en el bosque, él la buscó, y ella no tuvo dudas en corresponderle esta vez. Lo besó con ansias y se aferró a su pecho como si no hubiera mañana, ese día habían estado a punto de morir ambos.
La situación se repitió en diversas ocasiones más, pero no llegaban más lejos de unos simples besos y un par de roces. O corrían el peligro de ser devorados por un titán, o descubiertos por miembros de su mismo comando. Y no podían permitir ninguna de las dos.
Para Mikasa era muy confuso lo que sentía respecto al sargento, si tenía claro que sus sentimientos por Eren no habían cambiado apenas, pero la presencia de aquel hombre había empezado a tensarle los nervios. Le agradaba su compañía, y más aun le gustaban sus muestras de afecto.
- Hemos llegado muy lejos… - Comentó observando la cabaña donde se oía todo el jolgorio. – Dime… ¿Qué es lo que te motiva a seguir luchando día a día?
Aun con todo el plazo de margen que le había sido dado –diez meses – desde ese día bajo la lluvia, había conseguido un nulo acercamiento para con Eren, y confundir mucho mas sus sentimientos con respecto al sargento. Empezar esa charla solo era una forma de evitar abordar el tema que ambos tenían en común y que los traía de cabeza.
Rivaille la miró entretenido. – Lucho porque quiero sobrevivir.
Omitió que otra de sus principales razones era ella. Luchaba para sobrevivir, porque quería seguir a su lado, manteniéndola a salvo y esperando una respuesta a esa enigmática pregunta planteada sin palabras tiempo atrás. En su cabeza ya no había dudas, faltaba que ella despejara las suyas.
Ella tenía clara su razón. – Yo peleo por Eren… siempre ha sido así.
La conocía lo suficiente como para ver el deje melancólico en sus ojos negros. Luchaba día a día para proteger a un idiota que no sabía apreciar lo más valioso que tenía a su lado. Eren, siempre era Eren, la piedra que se anteponía en su camino.
- Es irónico. – Soltó el al aire con su voz grave. – Los dos solados más fuertes de la humanidad… y ninguno pelea por la humanidad realmente.
Ciertamente, ella antepondría todo a la seguridad de su hermano adoptivo. Una vez incluso afirmó no tener corazón porque era incapaz de sentir nada de compasión por los demás si la vida de Eren estaba en juego.
- Yo pienso que es algo triste. Ellos han depositado sus esperanzas en nosotros.
- Pero sabemos cumplir con las expectativas. – Y alzó su bebida de nuevo, apurando casi al borde su jarra. Mikasa apenas iba por la mitad.
Sonrió, bebiendo también. – Supongo que sí, después de todo seguimos vivos.
- Somos fuertes. No podemos morir.
Sabía que Levi se estaba refiriendo a la vez en que ella le había reprochado por lo mismo, cuando sufrió una grave herida en el costado. Una que ahora se sumaba a las muchas cicatrices que decoraban el cuerpo del soldado.
De pronto, y en un acto instinto se acercó a ella, hasta que sus alientos se entremezclaron, parecía querer besarla de nuevo, pero sus ojos no se despegaron de los suyos.
Ninguno se movió. – Mikasa, yo…
- ¡Mikasa! ¿Dónde…? Oh, ¡Sargento Levi!
La voz animada de Eren los sorprendió sobremanera, el castaño venía corriendo en dirección a ambos. Armin iba a su lado. Ninguno de los dos había advertido la situación tan comprometida en que encontraron a su superior y su amiga de la infancia. Y si lo hicieron, ninguno dijo nada.
- Eren… - La expresión de Mikasa cambió radicalmente. – Armin. ¿Qué estáis haciendo aquí?
De fondo pudo escuchar como el hombre a su lado desviaba la mirada, frunciendo el ceño con disgusto y dejando escapar un disimulado: Tsk.
- No estabas en la fiesta y vinimos a buscarte. – Explicó el rubio.
- Oh… solo salí a tomar un poco el aire.
Jaeger rio, sus mejillas sonrosadas denotaban su estado de ebriedad. – Anda volvamos dentro, todos están muy animados. – Y seguidamente se encaró hacia Levi. – Usted también debería venir, oí que el comandante Irvin lo estaba buscando para felicitarle. – Le sonreía bobaliconamente.
Mikasa se preguntó entonces hasta que punto llegaría la admiración de Eren por Rivaille. El otro por su parte solo lo miró con cierto fastidio y apuró la jarra que ella le había dado con anterioridad antes de levantarse.
- Paso. Que Irvin aguante sus borracheras él solo.
- Mmmpf. Está bien. – Respondió el castaño sobándose la nuca.
Armin habló entonces, también bastante tomado. – Vayamos adentro entonces. Nos están esperando.
Como toda respuesta miró en dirección al moreno, que le ofreció un leve asentimiento y empezó a caminar en la dirección opuesta. – Si me necesitas… sabes dónde encontrarme, Mikasa.
Se sentía mal porque los hubieran interrumpido cuando él estaba a punto de decirle algo, estaba segura de saber que sería. Querría abordar el tema lo antes posible, pero estaba tan nerviosa que internamente agradecía la interrupción, se maldecía mentalmente por ser incapaz de decidirse todavía, aun con todo ese prolongado espacio para pensar. Podía poner a su favor que las disputas con los titanes no le habían dado tregua, pero tampoco era una excusa. Le debía una respuesta, y una justificación.
Finalmente ellos tres se dirigieron a la caseta donde la gran parte del grupo se encontraba. – Pfff, ¿a qué venía eso de "si me necesitas sabes dónde encontrarme"? – Eren la miraba con los ojos entrecerrados y algo mosqueado, pero había sabido esperar a estar lo suficientemente lejos.
- ¿Estás celoso, Eren? – Bromeó Armin, a Mikasa le dio un vuelco el corazón.
El castaño pareció apreciar lo que su amigo le estaba diciendo con los ojos, pero prefirió ignorarlo una vez más como llevaba todo ese tiempo haciéndolo y tachar el asunto de falso.
- ¡No seas ridículo, Armin! ¿Por qué iba a estarlo? De todas formas… - Y de nuevo clavó sus ojos azules en ella. – Creía que no le soportabas.
Aun en su estado de ebriedad, Eren era capaz de plantear preguntas con doble filo, aunque esperaba no haber sonado demasiado evidente. Las sospechas de Armin habían plantado una semilla en el, que se negaba a regar.
Mikasa asintió entendiendo, que eso sería lo que mantenía a su hermano confuso. Tiempo atrás ella le declaró la guerra abierta a Rivaille, y ahora andaban besuqueándose a escondidas sin motivo aparente – aunque de eso ni el mismo Eren estaba enterado.
- El sargento no es tan mala persona en el fondo. – Fue lo único que respondió, dejando algo aturdidos a sus dos amigos y entrando delante de ellos.
El más bajito lo observó con una risa tonta provocada por el alcohol, como plantándole en la cara un: te lo dije. Como toda respuesta bufó y pasó de largo, siguiendo a la chica al interior.
Armin se caracterizaba por ser una persona en extremo inteligente y avispada, a quien se le escapaban pocos detalles. Y hacía meses le ofreció una visión poco agradable de sus conjeturas sobre el sargento y su hermana. Según su rubio amigo, el comportamiento de Rivaille cuando volvieron de esa misión donde ella resultó herida fue todo menos normal, se le veía "demasiado expresivo" en palabras suyas; y el hecho de que Mikasa tratara de proteger al sargento de entre todas las personas no era raro, era exponencialmente extraño.
Mikasa nunca había hecho eso con nadie más, le había dicho, y menos con alguien a quien se supone, odiaba. "Observa" le había pedido Armin, pero él siguió a lo suyo ignorando el hecho que para todos empezaba a hacerse evidente, hasta Jean había soltado celoso y malhumorado un día que el "enano tramposo" la retenía demasiado tiempo a su lado, lo llamó aprovechado, salta cunas y un par de improperios mas.
Sin embargo, desde ese entonces y hasta el momento, las cosas parecían haber vuelto a su cauce, los rumores se habían apagado, aunque para todos era ya evidente el sentido de sobreprotección que el moreno ponía encima de su hermana. Después de todo era la mejor guerrera de toda la humanidad, debían procurar mantenerla a salvo, ¿y quién mejor que el más fuerte de todos ellos? Para el no fue una razón mal acertada el colocar a Mikasa y Rivaille en el mismo escuadrón.
Eren decidió que estaba pensado demasiado para estar borracho, y relegó al olvido cualquier pensamiento que viniese después.
Una vez dentro el calor del lugar los abrasó, olía a cerveza por todo el local, gritos, cantos, hombres borrachos y mujeres coquetas. Al fondo distinguió a su grupo que los acogió con animados grititos y alzando sus jarras."Un hurra por la guerrera más fuerte de toda la humanidad".Todos gritaron al unísono, y Mikasa no pudo sentirse más incómoda, pensando en que Levi habría pasado por algo parecido en sus días.
Los minutos pasaban y el ambiente se caldeaba cada vez más. Unos cuantos ya habían abandonado y se retiraban a sus alcobas a dejar pasar la resaca, otros seguían tomando, algunos se habían desmayado sobre la misma mesa en un charco de su propio alcohol – como era el caso de Connie -, y unos cuantos trataron de huir disimuladamente en parejas.
Esa noche muchos despertarían en camas que ni se habían imaginado tocar.
El lugar estaba cada vez más animado, y Mikasa pronto empezó a integrarse entre el grupo de jóvenes adolescentes ebrios. Cansada de los "viejos" como ella había dicho, Hanji Zoe se dirigió a donde ellos estaban y palmeó a Eren fuertemente en la espalda, después de todo el era "su titán favorito" – no faltaba decir que a él no le causaba mayor gracia aquel apodo.
Al cabo de un rato preguntó con curiosidad. - ¿Alguien ha visto al pequeño Levi? Creo que no lo vi ingresar aquí, pero como es tan enano… - Y después empezó a reír como una demente.
Algunos la siguieron, y Mikasa solo esbozó una breve sonrisa, fue Eren quien contestó. – Antes lo encontramos fuera con Mikasa… peeeroo no quiso intrar. – Añadió arrastrando las palabras.
Conservaba ese toque de recelo, pero la borrachera lo aplacó.
- ¿En serio? – La mirada ruborizada de la de gafas se centró en ella. - ¿Qué se traen ustedes dos?
Hanji no era ni mucho menos una desconocida del tema, pero le encantaba presionar los puntos de ambos – con Levi en un mayor grado – para ver hasta donde llegaban sus respectivas reacciones con el tema. Tiempo atrás el moreno le había explicado, después de sus largas insistencias en que le contara algo, que había decidido darse un tiempo, para ver hacia donde los llevaba todo eso.
El alcohol, las palabras comprometedoras de la científica y el recuerdo de los labios del sargento no ayudó a mejorar su rostro enrojecido, dándole a la mujer un motivo más para gritar desbocada.
- ¡Ya me lo estoy imaginando! – Dijo entusiasmada con los ojos brillantes. – Los dos guerreros más fuertes de la humanidad… ¡tengo ganas de ver a esos bebes perfectos!
No era la primera vez que lo gritaba, pero le encantaba pincharlos con el tema.
Mikasa ya no sabía dónde esconderse. La respuesta inmediata a lo dicho por la castaña fue una mueca por parte de Eren, un quejido proveniente de un borracho Jean, y una risita bobalicona de Armin, quien ya acompañaba a Connie en sus sueños sobre las mesas.
Poco después Hanji se retiró con los brazos en alto y gritando a los cuatro vientos que pronto verían a mini mini Rivailles correteando por el lugar – por mucho que ella había tratado de disuadirla de ese no era el caso. Muy pocos entendieron a que se refería con aquella afirmación, otros se asustaron pensando que podía ser la misma científica quien estuviese embarazada del pequeño sargento, pero rápidamente lo descartaron al verla derrumbarse sonoramente sobre uno de los barriles y empezar a babosear entre sueños el nombre del comandante.
Un rato más tarde, - rodeados de una marea de ebrios - Eren y Jean se batían en un duelo de pulsos y miradas, quien perdía debía beber un nuevo vaso. Mikasa solo observaba algo asustada por el efecto que tanto alcohol pudiese provocar en el cuerpo de su hermano, quien no estaba acostumbrado para nada a tomar tanto.
- Eren… no deberías bebes mas. Te harás daño si…
- ¡No me atosigues como si fiera un niño, Mikasaaa! – Le respondió totalmente borracho y fuera de sus cabales mientras hacía fuerza para ganar un nuevo pulso contra Jean que lo miraba enfadado.
- ¡Nu le hables así idotaaa!
- ¿Qué haj difoo?
Y la pelea volvía a empezar.
Un poco cansada y con un renuente dolor de cabeza, se levantó para retirarse a su habitación y descansar allí lo que le quedaba de noche. Ambos jóvenes lo notaron enseguida.
- ¿Dunde vas Mikasaa? – La miró el más alto de los dos.
- Me retiro a mi habitación, ya estoy cansada.
Eren la observó con los ojos azules entrecerrados y un hilillo de baba escapando de sus comisuras. – Ejta bien. Bunas nofes.
Ella asintió, y abandonó el lugar.
El aire de la noche era ahora mucho más fresco, y eso la ayudó a despejarse en parte. Un millón de ideas revoloteaban por su cabeza, pero fueron las ultimas dichas por Hanji las que la alteraron mas "ya quiero ver a esos bebes perfectos… ¡pronto habrá mini mini Rivailles por ahí!", y ni siquiera habían hecho nada…
Meneó la cabeza en señal de negación, todos estaban locos. Rivaille, Hanji y ella también. La relación que la unía al moreno era extraña y difícil de nombrar, pero unos simples besos no suponían nada…
¡Dejame en paz Mikasa!
Ella quería a Eren.
¡No me trates como si fuera un niño!
Ella debía cuidar a Eren.
No necesito que me protejas.
Ella…
Si me necesitas… sabes dónde encontrarme, Mikasa.
Joder.
Cuando abrió la puerta su rostro se vio contrariado. No parecía molesto, lo que indicaba que no había llamado lo suficientemente tarde como para despertarlo, pero si había cambiado sus ropas por unas más cómodas.
- No esperaba que vinieras.
Su tono grave y masculino se coló por sus oídos, provocando un leve temblor en sus rodillas. – Pero estoy aquí.
Levi sonrió ladinamente y la dejó pasar a su habitación. Era pulcra y ordenada, como él. - ¿Estás segura?
- Si. – Demonios no. Pero el chasquido del pestillo de la puerta y los ojos grises de su acompañante no le dieron tiempo a pensar en nada más.
Quería estar allí y ahora, con él. Quería que le demostrara cuán lejos llegaba su resolución de estar con ella, quería acabar con toda aquella incertidumbre, aunque muy en el fondo ya conocía la respuesta. Quizás la supo desde su primer beso.
Sus labios eran cálidos. La besó con cuidado, como si de un momento a otro todo fuera a terminar. Mikasa pudo apreciar entonces que el pequeño soldado ya no lo era tanto, Rivaille había ganado unos centímetros desde la primera vez que eso aconteció entre ellos – más de un año atrás -, su espalda era más firme, sus músculos más tensos. O tal vez todo se debiera a los efectos del alcohol…
Dejando que la locura la poseyera, dibujó el borde de sus labios con la punta de su lengua, como toda respuesta el gruñó y la estampó contra la puerta, presionando su propio cuerpo sobre el de ella tan fuerte que apenas podía respirar. Salvajemente pasó sus dedos por el negro cabello, acariciando la nuca rasposa, él la tomó de las caderas y adentró su lengua en su boca, con cautela, trazando sobre el paladar hasta los dientes, succionándola dentro de su propia boca. Mikasa jadeó, nunca la había besado así.
Una de sus manos se posó tras su cuello, dirigiéndola, la otra tanteaba su cintura, él acarició su lengua con la de ella, sus dientes mordiendo el labio inferior y retirándose. Antes de poder decir o replicar nada, volvió a besar sus labios con fiereza, las manos de ella deslizándose por todas partes, queriendo tocarlo.
El se separó conteniendo el aliento. - ¿Esta es tu respuesta?
- Tu. – Fue lo único que contestó, y acortó la distancia nuevamente.
Cayeron en su cama, el sobre ella. La besó profundamente acariciando todo el interior de su boca, mientras se retorcía bajo suyo. Despegó sus labios empezando a recorrer un camino descendente, pasando primero por la comisura, y llegó hasta la barbilla, su mano se alzó sobre su cuello, justo bajo la oreja y empezó a dibujar con el pulgar la línea de la mandíbula, levantándole la cabeza y echándosela hacía atrás, mientras él se acercaba. Ascendió por el cuello hasta que sus besos toparon con la nuca, succionó la piel y mordió allí, clavándole los dientes. Ella soltó un gritito y su lengua le lamió la clavícula, a la vez que sus cinturas se encontraban, apretándola sobre el colchón.
Rivaille se detuvo unos instantes, y centró su atención en la camiseta que la cubría, empezó a soltar los botones con impaciencia, deslizando sus dedos y acariciando la tersa piel cada vez que descubría un trozo mas. Bajó de nuevo, esta vez empezando su circuito por el escote de la chica, dejando un húmedo camino de besos conforme su boca bajaba mas y mas, dibujó con los labios la curva ascendente de sus pechos por encima del top que la cubría, y después se incorporó sentado a horcajadas sobre ella, llevándosela consigo.
Sus dedos treparon por los hombros y la camisa terminó cayendo, ella le desabrochó la suya, de vuelta sobre el colchón, dejándola colgar abierta. Su torneado cuerpo quedó a la vista, el marcado abdomen, la cicatriz del costado y la que cruzaba el hombro derecho asomaba por el borde en semicírculo. Ella aplanó sus manos sobre sus abdominales, maravillándose por la tersa piel del soldado y las curvas de los músculos definidos. Al tocar a un hombre así, estaba empezando a sentirse muy excitada, como aquel día bajo la lluvia.
Las manos ásperas de él se deslizaron por el borde de piel desnuda, desde el borde de su tripa hasta el perfil de sus pechos. Mikasa también entrenaba, era una mujer fuerte, y eso a él le gustaba. Besó con devoción cada parte que le fue expuesta, pasando primero sus dedos y recorriendo el mismo camino con su boca. Su piel era perfecta, clara, suave y cremosa, sin ninguna cicatriz marcada que la manchara, como la suya.
Con cuidado tanteó la extensión de sus piernas – sin dejar de mirarla a los ojos -, ella llevaba una falda larga. Sentía la presión de su deseo aun acostada, sabía lo que él quería de ella desde hacía tiempo. Y estaba segura de querer dárselo y tomar lo que le ofrecía.
Mirándola se apartó un poco, ella jadeaba en voz baja, con la vista alzada hacia él, una mano en su muslo, la otra seguía sobre su plano abdomen. – No haré nada que no quieras hacer.
Como toda respuesta enlazó sus manos al cuello del soldado y lo atrajo hacia si para besarlo, Levi no necesitó nada más. La falda se deslizó por sus piernas lentamente, torturándola con su delicado tacto de sus dedos por la piel, cuando llegó a los tobillos la arrojó a un lado. Ella lo ayudó a deshacerse de la camisa, acariciando en el proceso cada escara, producto de tantas batallas luchadas en pos de la humanidad.
Se acomodaron mejor sobre el colchón. Mikasa tenía la cabeza echada hacia atrás tratando de contener inútilmente sus sonoros jadeos, el cabello azabache del sargento le acariciaba el pecho con sutileza. Los labios del hombre habían trazado un camino de pequeños besos desde su mandíbula hasta la base del pecho, descendiendo por el cuello y deteniéndose extensamente en sus pechos ya expuestos. Ella lo apremiaba con sutiles caricias en su espalda y hombros.
El siguió descendiendo, rodeando el ombligo con su lengua y dando castos besos por su vientre, mordió el hueso de la cadera, dejándola sin aliento. Ella deslizó sus manos por toda la espalda marcada y sudorosa del hombre, trazando con sus dedos los músculos que la recorrían, como se contraían y relajaban instantáneamente bajo su tacto, hasta llegar al borde de sus pantalones.
Solo entonces él se apartó de nuevo y enfocó su mirada vidriosa con la suya. - ¿Estás segura?
- Si. Por favor, no te detengas. – Desconocía si eran las copas de más las que hablaban por ella, o el extraño sentimiento que había estado gestando durante meses, pero el placer al que la estaba sometiendo rebasaba todo límite conocido y no quería parar ahora.
Dejó que ella bajara la cremallera del pantalón, para después el sacárselos de un empujón. Los lanzó junto con el resto de las prendas y presionó su cuerpo contra el suyo, respirando en su nuca con los ojos cerrados. - ¿Comprendes lo que mes has hecho, Mikasa?
Mientras su pulgar le acariciaba la sien, las yemas de sus dedos se adentraban en su negro cabello, sus ojos grises se veían mucho más expresivos que nunca. – Puedes decírmelo. – Le susurró al oído suavemente. – No quiero presionarte.
Y Mikasa supo que estaba tratando de ser amable con ella. El pararía en el momento que ella se lo ordenara, Rivaille conocía su necesidad, pero no la obligaría a hacer nada que ella no deseara. Eso la llevó a plantearse si aquello era en verdad lo que quería.
Se mordió el labio, las dudas la carcomían. Pero una gran parte de ella le dijo que las apartara a un rincón, que estaba bien, que hacía lo correcto. Eren nunca la vería como a algo más que su hermana, pero Rivaille había sabido apreciar y exteriorizar a la mujer que en verdad era.
- Lo sé. – Fue lo único que respondió, y seguidamente alzó su rostro para capturar sus labios, sus manos ascendiendo por los duros músculos de su espalda, enterrando las uñas en el centro de sus omoplatos.
Toda vacilación anterior desapareció, se deshizo de las últimas prendas que los cubrían, la besó con pasión contenida y se deslizó en su interior.
Cualquier pensamiento coherente fue relegado al olvido. Sintió como la fina barrera de la virginidad humana se rompía, y ella temblaba, a la vez que sus estrechas paredes lo oprimían, asfixiándolo. Estaba tensa, y tenía los ojos muy abiertos bajo suyo, el jadeó, pero no apartó la mirada en ningún momento.
Con calma, Levi se tomaba su tiempo besando, tocando cada parte de su cuerpo que podía alcanzar, y el de ella se arqueó contra el suyo en respuesta. Le gustaba ver las diferentes expresiones que componía con cada nuevo movimiento de sus caderas, la sentía húmeda, caliente y su respiración entrecortada chocaba con su mejilla al embestirla. Sintiendo la agradable fricción de sus pieles.
El se movía con golpes suaves, largos, porque era su primera vez. Su cara estaba ruborizada, los mechones de pelo azabache pegándose a su piel, conteniendo los gemidos que amenazaban con escapar. Rivaille sentía sus piernas alrededor de la cintura, y temblaba tratando de no volverse loco, concentrado en besar su cuello y escote. Mikasa tragaba saliva cuando su boca se acercaba a la suya, profiriendo sonidos incoherentes, sintiéndolo hundirse muy dentro de ella. Aquello era indescriptible.
Estaban cara a cara. Ella lo veía como perfilaba cada detalle de su rostro, deteniéndose en cada rasgo, memorizándolo, acarició y besó la cicatriz de su mejilla, como si con ese acto tratara de borrarla. Regresó la mirada a sus ojos, observando su respuesta a cada sutil movimiento de sus dedos, cuando trazó sus labios, Mikasa solo se concentró en respirar.
Sus comisuras se extendieron hacia los costados, y después bajó para besarla suavemente, tanto, que hasta le costó sentirlo. Su sensibilidad estaba concentrada en otra parte. Las uñas clavándose en los músculos de su espalda, la necesidad haciéndose más urgente, el se movía y empujaba con más fuerza, clavándole las caderas con cada nueva embestida. Llegando a adoptar un ritmo frenético, el era extremadamente veloz en batalla, pero nada se podía comparar a lo que sentía ahora.
De pronto se tensó bajo él, un escalofrió intenso recorriendo su columna vertebral de principio a fin, sintió como una corriente atravesando todo su cuerpo, arqueándolo, obligándola a curvar los dedos de su pies. Levi parecía satisfecho con su reacción, ella suspiró hondamente y sus respiraciones se mezclaron…
- ¿Te arrepientes?
Mikasa lo observó todavía turbada y tratando de controlar su respiración. Rivaille permanecía casi impasible, completamente recuperado después de haberle dado unos minutos para que se repusiera en los que ninguno había sido capaz de mirar a los ojos al otro.
- No se supone que sea eso lo que me preguntes en un momento así.
El enarcó una ceja. - ¿Ah no?
Negó. – No me forzaste a hacerlo, ni tampoco te pedí que pararas.
- Podrías haberlo hecho, me hubiera detenido.
- No quería que lo hicieras, Rivaille. – Como un acto instintivo, se llevó las manos al cuello para tapar su sonrojo con la bufanda que siempre llevaba. Pero no estaba ahí, recordaba que era lo primero que Levi le había quitado, como si quisiese deshacerse de todo rastro de Eren antes de hacerla suya.
Si él lo notó, no dijo nada.
- Entonces… ¿dirías que te gustó? – Inquirió aun con dudas en la voz.
Rivaille le había proporcionado tres orgasmos antes de llegar él y lo acompañó con un cuarto. Demonios si, le había encantado lo que había hecho con su cuerpo.
- Si. Estuvo… muy bien. – Y contuvo un suspiro.
Bien. – Asintió él. – Y tú… ¿estás bien?
Mikasa se medio incorporó en la cama, con las sabanas tapándose pudorosamente, aunque tiempo atrás Levi hubiera tenido muy enfocada su lengua en esa zona. - ¿A qué viene tanta pregunta?
El se encogió de hombros y se puso de costado, observándola detenidamente. – Hanji me comentó que la primera vez es dolorosa.
Ella había oído lo mismo en contadas ocasiones, las noches en que las chicas con las que compartía dormitorio se juntaban en un rincón, y hablaban sobre su vida antes de la caída del muro María, o los amoríos que se traían con algún chico del destacamento de reclutas. Para Mikasa era un tema algo desconocido, aunque era de la opinión que eso debía hacerse con alguien a quien quisieras o al menos profesaras cierto cariño.
Pero la leyenda urbana sobre ese dolor inicial había quedado en mito, o bien, Rivaille era todo un experto. – No, apenas dolió. Un poco al principio… - Admitió, había estado nerviosa y la certeza de lo que estaba ocurriendo con su superior no ayudó a que fuera más fácil. – Pero desapareció enseguida.
El moreno había sabido cómo tratarla, entrando con cuidado, deteniéndose para dejarla tomar aire, y distrayéndola con sensuales caricias y besos apasionados.
- Eso está bien. – Dijo más calmado, y se quedó boca arriba observando el blanco inmaculado del techo.
Sus respiraciones calmas y acompasadas fue lo único que se oyó por unos instantes, dejando que un tranquilo silencio los acompañara. Inevitablemente Eren vino a su cabeza, y la pregunta inicial de su superior reverberó con más fuerza dentro de ella.
Lo observó de reojo mientras el mantenía sus ónices grisáceos hacia arriba, como si buscara alguna telaraña que poder limpiar o una imperfección que debería poner en su sitio… Sin poder evitarlo llegaron a su mente sus primeras conversaciones con Rivaille y la impresión de estúpido arrogante que le causó inicialmente. A las afueras de las casetas, tras haberla salvado de la titán hembra, durante las misiones en las que coincidían, ese primer beso en su habitación… y las situaciones que se habían dado a partir de ahí.
Recordó lo vivido esa noche, como él le había preguntado a cada paso si quería seguir, si quería que el parara, la trató con cuidado y hizo la experiencia muy agradable. Mucho.
Y supo entonces que no se arrepentía. Ella había estado segura de cada paso que había dado en esa habitación, de seguir adelante.
Miró al hombre que permanecía callado, las sabanas apenas le cubrían la cintura, y un nuevo sonrojo se apoderó de ella al pensar que eso, había estado dentro suyo. Tal vez era cierto lo que decían las mujeres sobre los hombres bajitos, que la tienen más…
- Supongo que esto aclara algo. - El curso indebido de sus pensamientos se vio interrumpido por el tono sosegado de su voz.
Mikasa quería creer que así era, y que había optado por la opción correcta. Pensó entonces que quizás todo ese trato del distanciamiento, aquel pacto de esperar hasta la inminente reconquista era solo una forma de hacerle ver, que aun dándole tiempo su hermano no la vería como a nada más que no fuera eso. Su familia. Que aun y con todos sus intentos, nunca dejaría ser la hermana pesada que lo trataba como si tuviese cinco años, y es que no podía evitarlo, lo quería tanto…
Pero se dio la libertad de pensar que todo eso no era más que un derivado de su agradecimiento y admiración por salvarle la vida años atrás, junto con la promesa que le hizo a Carla de protegerlo. Si imaginaba que había mal interpretado sus sentimientos todo ese tiempo… un futuro junto a Rivaille no se le hacía tan lejano.
- Si. Eso creo.
El se acomodó sobre su costado, dejando el negro cabello caer grácilmente sobre la almohada. – No quiero sonar repetitivo pero, ¿estás segura de que esto es lo que quieres?
Percibió un deje de preocupación en su mirada. Tenía miedo de haber llevado la situación demasiado lejos, y ella no se veía del todo convencida respecto a lo sucedido. Sabía que era imposible sacar a Eren de su cabeza de una sola patada, necesitaría muchas más, como en el día del juicio.
Era lo suficientemente insensible como para soltarle en la cara el hombre del chico titán y preguntarle si lo que habían hecho significaba que ya no lo quería, pero no era tan masoquista, y tenía su propio orgullo personal.
- Esto es todo lo que te puedo ofrecer. – Y levantó una de sus manos del colchón, como mostrándole sus pertenencias, aunque sin perder el contacto visual. – Entrenamientos exhaustivos, cazas divertidas de titanes… y buen sexo de vez en cuando.
- Lo tomaré todo entonces.
Su característica sonrisa fantasma retornó a sus labios, ese tipo de risa que solo se puede apreciar en la jovialidad de los ojos y en un casi imperceptible elevamiento de sus comisuras.
- Que arrogante, Ackerman.
- Ya me conoces. – Translucía una mezcla heterogénea entre seriedad, burla y algo más profundo. Complicidad.
Sin embargo habían dejado la camaradería atrás y traspasado la barrera que separaba ambas líneas. – Supongo que sí. – Y entrecerró los ojos como haciendo memoria. – También se lo valiente que eres y por lo que has pasado. Conozco tu historia y la de Jaeger.
Era verdad. En el juicio de Eren, hacia casi dos años atrás, hablaron sobre como ella y él habían asesinado a los tres hombres que mataron a sus padres, y que después fue acogida por los padres del niño. Seguidamente el incidente con el titán colosal y el titán acorazado que destrozaron los muros e hicieron caer la Muralla María, como consecuencia ella y sus dos amigos se mantuvieron como refugiados hasta que tuvieron la edad para ingresar en la academia militar y formarse como soldados para el ejercito.
- Eso es hasta cierto punto injusto. – se atrevió a replicar, Rivaille la veía con una mezcla de diversión y curiosidad. – Sabes mucho sobre mi… y yo en cambio.
- Oh, nunca pensé que podía interesarte en lo más mínimo más allá de ser tu superior.
La evidencia de lo que habían hecho se hizo patente con esas palabras. El era su superior, y aunque la fraternización entre soldados no estaba prohibida bajo ninguna regla, no estaba bien visto ni era algo ético. Mas si se trataba de una relación entre superiores y subordinados.
- ¿Qué es lo que quieres saber?
Sin embargo en ese momento tan intimo dejó de importarle, el estaba dispuesto a contarle. Se encogió de hombros. – Lo que creas necesario que debo saber.
Levi sonrió. – Mi vida no es muy interesante. – Parecía querer salirse de la tangente, como si su pasado lo avergonzara en cierta forma, pero la mirada que ella le ofreció le indicaba que continuara. Quería conocer algo sobre él, quizás la razón porque era tan frio con todo el mundo. – Está bien.
- Nací en la calle, mi madre fue violada por uno de los perros del ejército. Murió cuando yo aun era pequeño, y tuve que aprender a robar para sobrevivir. – Empezó con su escueta explicación, lo dijo tan rápido y monótona que Mikasa no supo si tenía que sentir pena por el niño que un día fue.
De pronto la imagen del sargento siendo un niño sucio y desamparado, peleando por comida que llevarse a la boca la asaltó, imaginó el sufrimiento al que debió ser sometido de tan pequeño y se encogió en su lugar en la cama.
- Aunque vivíamos dentro de la muralla Shina, la gente de la calle pasa mucha hambre y penurias, éramos como la mierda de la ciudad.
Ella juró que podía notar el resentimiento en su voz, tenía el ceño fruncido y ya no la miraba a ella, parecía perdido en sus recuerdos. – Me uní a una pequeña pandilla de ladrones. Al menos de esa forma no tenía que salir a robar todos los días y se compartía la comida recolectada.
- Recuerdo que una vez Eren me dijo que fuiste un delincuente antes de entrar al ejercito. – Al instante se arrepintió de haberlo interrumpido, quería que le siguiera contando, y se mordió el labio para hacerle entender.
La miró intensamente y después suspiró. – Ese mocoso no sabe tener la boca cerrada.
Ella rió algo más relajada. – Después de todo somos hermanos, sargento. El te admira y siempre nos habla a Armin y a mí sobre las cosas que lo maravillan.
- Pff, Jaeger es idiota. Debería centrarse más en sí mismo y en tratar de superarme. Como tú, aunque tú no me admiras en absoluto.
- Admito que al principio no me agradabas… pero eso no quiere decir que no te admirara como guerrero ya entonces.
- Pues no deberías.
Mikasa enarcó una ceja. - ¿Porq…?
- Tú y yo somos iguales. – La cortó de inmediato, reiterando unas palabras que habían salido de su boca en numerosas ocasiones. – Igual de capaces, igual de fuertes. Incluso se que llegarás a ser mucho más.
No quería su respeto ni su admiración, más bien debía ser él quien la vanagloriara, por hacerle perder la cabeza tan irremediablemente.
Su afirmación pareció dejarla sin palabras, así que optó por mostrar una sonrisa socarrona y añadir. – A ti nunca te habrían atrapado. – Refiriéndose a su pasado como ladrón.
Ella entendió eso como una manera de despejar la tensión, y se acomodó mejor en el colchón. - ¿Qué pasó?
Aquella sensación le hizo evocar a cuando era una niña, y el abuelo de Armin les contaba maravillosas historias sobre el exterior, o cuando Eren y ella se acurrucaban en la cama esperando por el cuento que les contaría Grisha Jaeger esa noche.
Levi mostró una pequeña sonrisa retorcida. – Esos cerdos estaban tan desesperados por atraparme que sobornaron a uno de mis compañeros. Me vendió.
Sus cejas y boca dibujaron una mueca. Traicionarse entre compañeros era algo sucio y rastrero, pero enseguida recordó que vivían en la calle, sin comida, sin un techo, sin normas. Allí no había amigos, imperaba el sentido de la supervivencia. Imaginó lo desesperado que se habría sentido, ¿Cuántos años tendría por aquel entonces? ¿Diez, doce?
Sin embargo a él parecía darle igual el asunto, supuso que era porque entendía perfectamente las razones de su compañero. Se encogió de hombros y continuó. – En el juicio me sentenciaron a amputación. – Y zarandeó sus manos.
Mikasa sabía que la condena por robo era quitarle, literalmente, las manos al ladrón. Su visión de los hechos se tornó más horrible en ese momento.
- Pero de repente uno de esos viejos bastardos intervino y recomendó mandarme a las legiones de reconocimiento. A los tipos de la ciudad les daba igual, esperaban que muriera contra el primer titán…
Todavía tenía patente en su cabeza las palabras soltadas con total desprecio de aquel gordo barbudo, "podemos deshacernos de esta mierda enviándolo con las legiones de reconocimiento, será carne de titán en menos de dos segundos". A todos parecía haberles gustado su aportación, y decidieron que ese sería su destino.
- Tuve suerte de que fuese Irvin quien tuvo que encargarse de mí. Me enseñó lo básico antes de ser mandado en mi primera misión a las afueras.
- El comandante es un buen hombre. – Intervino ella.
La imagen que tenía de Irvin Smith era la de alguien muy fuerte y decidido, un hombre a quien no le importaba cargar con la muerte de miles a sus espaldas si de esa forma abría una nueva luz a la humanidad. Transmitía tanta autoridad que ninguno de los hombres bajo su mando dudaba en entregar su vida si él lo ordenaba.
El moreno asintió, y ella entendió que ese agradecimiento interno que le debía profesar explicaba el porqué, era el único hombre en quien Rivaille confiaba plenamente y a quien no replicaba nada.
- Lo es. Me felicitó por no morir en mi primera misión y me pidió que continuara con vida. – Sonrió casi para sus adentros al recordar ese momento, y la amable sonrisa de rubio al hablarle, siendo el primero en tiempo que lo trataba como a un ser humano más, y no como basura de la calle. - Y aquí estoy…
El soldado más fuerte de la humanidad.
Hasta el comandante, había sabido ver en ese entonces el increíble potencial que escondía aquel niño rebelde. Y lo había impulsado, hasta convertirlo en el arma libertadora que era hoy.
El calló de pronto, y Mikasa entendió que él nunca se mostraba tan comunicativo, era en ocasiones puntuales, en las que se abría y hablaba de sí mismo. Con ella.
- Es parecido a lo que hicieron con Eren.
Después de descubrir la asombrosa/aterradora capacidad de su hermano de convertirse en titán, muchos le habían tenido miedo y se apresuraron en condenarlo a muerte. Rememoró el día del juicio, ella estaba muy asustada por el incierto futuro de Eren, y entonces… apareció Rivaille y empezó a golpearlo, ganándose su odio inmediato. Solo ahora comprendía las razones porque lo hizo – quizás siempre lo supo, pero se cegó pensando que lo hacía únicamente por su disfrute -, trataba de demostrar que era capaz de someter a Eren, de vencerlo si él se salía de su cauce, que él podría controlarlo. Tal y como hizo el comandante Irvin años atrás con él al adiestrarlo para la caza de su enemigo.
Su admiración por el hombre tendido a su lado creció repentinamente, tanto el comandante como el sargento tenían una avispada concepción de las cosas, sopesaban las situaciones y actuaban de la forma más conveniente – por extrema que esta fuera – para el bien común.
Definitivamente tener a Jaeger y su poder de parte de la humanidad, supuso un gran triunfo a la larga. Incluso sentía que debía agradecer a Levi por salvar la vida de su hermano en aquel entonces, de no ser por su arrogante actuación, seguramente Eren hubiese sido condenado a muerte sin tener en cuenta la posibilidad de unirse a la legión de reconocimiento.
- Mmmm supongo que sí. Aunque su caso era distinto. Hasta la fecha nunca se había oído de nadie con la capacidad de convertirse en titán. – Articuló acompañado de un bostezo.
Mikasa guardó silencio. – Ya has visto lo que es capaz de hacer él solo. Eren es fuerte. Deberías de empezar a dejar de preocuparte tanto por él.
- Pero sigue siendo un inconsciente, nunca quiere ver el peligro ante sus ojos, el no entiende…
- Nunca he dicho que fuera tan fuerte como yo, o como tú. Por eso sigue sin comprender la carga que supone llevar todos esos ideales sobre sus hombros.
Levi se acercó a ella y le acarició la mejilla herida. Pero rápidamente sus menudos ojos se posaron sobre otro lugar específico, haciéndolo sonreír socarronamente.
- ¿Qué ocurre? – Preguntó algo asustada por la expresión de su superior.
- Eso… - Y señaló una mancha rojiza en su cuello que estaba empezando a adoptar un tono violáceo. – Va a dejar marca.
- ¡Rivaille! – Se incorporó alarmada, buscando mirarse en el espejo que él tenía frente a la cama mientras se tocaba la zona señalada, su rostro ardía.
Solo entonces se dio cuenta de que la sabana que mantenía cubriendo su busto había caído, y que su sargento se había incorporado a la par que ella, quedando ambos parcialmente desnudos reflejados en el espejo.
El sin perder su sonrisa bailarina. – Joder Ackerman, avisa antes de hacer algo así.
Al instante notó la reacción del militar, tiró de ella y la dejó bajo suyo, para después darle un apasionado beso a una aturdida Mikasa. - ¿Vas a quedarte esta noche?
Para cuando su mente entendió la pregunta del moreno y lo que eso suponía, sus brazos ya se habían posicionado sobre su espalda, y sus piernas, enroscado a la masculina cintura, dándole su respuesta.
El ultimo pensamiento cuerdo que poseyó antes de abandonarse por completo a sus caricias, era lo increíblemente bien que besaba Rivaille.
…
Y hasta aquí la el último capítulo de este fic, espero que les haya gustado, solo queda por poner el epílogo. Diez meses han pasado desde el último capítulo a este, la verdad es que no sabía que mas meter en medio si ya habían acordado que esperarían hasta la recuperación de la Muralla María. ¿Otra situación de riesgo? No. ¿Celos por parte de alguno? La verdad es que no quería enfadar más a Mikasa, y me da que Rivaille es hombre de una sola mujer, y si él le ha prometido esperar, cumplirá con su palabra. Así que simplemente llevé la acción hasta el fin de su trato, durante la celebración por la reconquista.
Como muchos han insistido, Armin ya se había dado cuenta – incluso Jean xD -, e intentó hacérselo ver a Eren, pero el muchacho seguía demasiado ensimismado con sus titanes internos jajaj. Después de un par de copas, que todo lo facilitan, ella tomó una decisión, y creo que fue la que todos querían, obviamente no iba a dejar un rikasa sin un "final feliz" entre estos dos tortolos. Esta vez sí que cayó, de forma bonita y en la habitación de él.
Pido disculpas por mi intento de lemon, nunca había hecho uno, y la verdad, no me gusta hacerlos muy explícitos. En realidad corté la escena en lo que se parecía entender como el primer orgasmo de Mikasa, aunque luego añade que tuvo tres mas jajja. No está mal para una primera vez digo yo xD. Queda solamente el epílogo, os doy mis más sinceras gracias por acompañarme en el tiempo que duró este fic, y espero la despedida esté a la altura de todo él en general. ¡Nos leemos!
Nuevamente les agradezco tomarse el tiempo para leer mi fic, y uno especial a la gente que dejó review o marcó como favorito.
Nos vemos, un besoo! Andy ;D
