¡Holaaaa! :) Bueno, para quienes no saben, este es mi primer Dramione al cual le tengo mucha fe. Estoy convencida de la trama de la historia y de que puede llegar a gustar.

El prólogo tiene ciertas pistas de lo que pueden llegar a encontrarse durante el transcurso del fic, por lo que, será mejor que presten atención. ¿Es evidente que no se sabe de quién habla Hermione en la última parte del prólogo no? :) Bueno, si quieren saberlo tendrán que seguir la historia. Les juro que tengo cierta fascinación con el personaje de Theodore Nott. Nuestra querida JKR no habló mucho sobre él, por lo que eso nos deja en libertad de crearle nosotros una historia y personalidad. Como van a ver, me voy a encargar de darle una vida propia. Y dato curioso es que a él me lo imagino como el actor Gaspard Ulliel. En mi cuenta de facebook planeo armar un álbum con imágenes del fic, los actores, lugares en los transcurrirá la historia, etc. Asique, bienvenidos sean los interesados en verlo.

Finalmente he logrado escribir capítulos más largos que los de HISTORIAS OCULTAS TRAS EL TELÓN. No sé si los van a encontrar super mega largos, pero yo creo que le llevan mucha ventaja a los del otro fic jajaja. Y ya que mencionamos eso, quiero aclarar que no he abandonado ni pienso abandonar ese fic ni ningún otro que escriba. Tardaré en darles un final pero lo tendrán :).

Sepan que DESIDERARE comienza en el 4to Año de Hogwarts y de ahí sigue hasta los libros que ya todas conocemos. Habrán un par de cambios, importantes en mi opinión, pero la esencia de la historia original es la misma.

Muchísimas gracias a quienes se pasaron para dejar los primeros RR del fic. SALESIA, DANNY, EDITH, MARIEL JIMENEZ, BRENDA, MIONE GRANGER SFFRP (mil disculpas si me olvido de alguien :() entro otros, gracias por el constante apoyo. Disfruto mucho leerlas y compartir en facebook nuestras locuras del fandom.

Bueno, me voy despidiendo porque creo que ya lo dije todo.

¡Que lo disfruten!

DEDICADO A TODAS LAS DRAMIONES


CAPÍTULO 1

Aquella tarde, en los inicios del verano en Escocia, se encontraba aquel mago que, a pesar de su edad avanzada, poseía experiencia y casi infinita sabiduría. Meditaba acerca de los recientes acontecimientos que acontecía al mundo mágico y el cual su propio gobierno intentaba ocultar. Voldemort, de algún modo, se las había ingeniado para regresar. Y simplemente no lograba descifrar el cómo. Ilusamente había creído lograr deshacerse de él, pero era evidente que el mago tenebroso tenía un haz bajo la manga que le permitía mantenerse de pie a pesar de los constantes intentos de la orden por terminar con él.

El reflejo que devolvía aquel ventanal, rectangular y con detalles en Vitro, era un hombre algo abatido pero cuyos ojos estaban cargados de voluntad y fortaleza. El reflejo del espíritu de alguien que no se daba por vencido, porque conocía las consecuencias de aquellos que desisten en medio del camino.

- Dumbledore…- se anunció quien sería quizá su más leal compañero.-

- Severus…- saludó con amabilidad de quien recibe a un viejo amigo.- ¿Cuándo será el día en que me llames por mi nombre de pila?

Aquel solo respondió con un breve silencio. Albus no se vio sorprendido hasta el instante que sus ojos se encontraron con los de él. Nervioso y con el brillo atormentado que podría vaticinar malos tiempos.

- Una nueva profecía ha ingresado al Departamento de Misterios. Uno de nuestros contactos me ha dado aviso. Y esta misma está relacionada con Potter, Voldemort y tres de nuestros estudiantes.

Cualquiera que escuchase a Snape diría que ninguna emoción parecía contener aquel hombre de vestiduras negras y algo gastadas. Pero lo cierto es que se encontraba perturbado e incómodo. No tenía una idea completa de lo que contenía la profecía, pero según el inefable que había advertido al mago, uno de sus protegidos estaba involucrado. Y por más que se lo calificara de insensible, solo los pocos que lo conocían realmente podían afirmar que Severus había querido, no a muchos, pero si lo suficiente para ser admirado.

- Potter…- susurró a duras penas el anciano.- Como si ya no tuviera demasiado sobre sus hombros el pequeño.

Snape contuvo una mueca de desagrado. Aquel nombre solo le provocaba rabia y malos recuerdos.

Dumbledore por su parte buscó enseguida saciar su repentina necesidad de información.

- ¿Quiénes son los demás involucrados en esta nueva profecía, Severus?

Se produjo otro breve silencio antes de que las palabras se escucharan por la boca de Snape.

- La señorita Granger, el joven Malfoy y el hijo de Duncan Nott.


1994- Hogwarts: - El año de celebración del Torneo de los tres magos.

Los profesores ya habían dado el punto final a la noche especial del Torneo de los Tres Magos, a pesar del abucheo del alumnado que insistían en alargar la fiesta. Flintch junto a los elfos domésticos se encargaba desmantelar el decorado.

- ¡La próxima vez, asegúrate de invitarme primero, y no considerarme tu última opción!

La retirada de varios se vio interrumpida por el escándalo de la pelea entre un sonrojado Weasley y una lastimera Granger. La voz de Hermione se escuchó en casi todo el salón.

- ¡¿Y tú que haces aquí, Harry? ¡Vete, ya deberías estar en la cama!

El mismo se sobresaltó ante el reproche y por ende no se la pensó dos veces antes de echarse a correr. Su amiga estaba fuera de sus casillas. Llevarle la contraria sería casi un suicidio. El carácter fuerte de la gryffindoriana inspiraba cierto temor entre quienes le conocían bien.

Draco, que se encontraba a unos metros de ella, observó satisfecho como la sabelotodo Granger lloriqueaba y se dejaba caer sobre una de los escalones que daba a hall principal de Hogwarts.

Ilusas de todas las casas sollozaban en distintos puntos de la sala. Ridículas, - pensó.- y sobre todo ella, mira que llorar por un pobretón como Weasly. ¿Qué veía en él para armar semejante drama?

Los ojos de Malfoy adquirieron ese brillo malicioso ante la posibilidad de humillar a la odiosa gryffindor. Sería el final perfecto para concluir esa noche estupenda.

Con su caminar elegante y altivo se acercó a ella, con toda la intensión de fastidiar completamente su "gran noche".

- ¿Qué pasa Granger? ¿Weasel decidió usar su cerebro por única vez en su vida? Te ha rechazado.- sonrió con cinismo.- Hasta que por fin hizo algo bien.

La odiosa voz de la serpiente caló en la mente de la castaña.

No. No esta vez. Draco Malfoy y sus insultos serían el golpe de gracia para una velada tan amarga. – pensó.

Con sus manos se apresuró a secar el resto de maquillaje que dejaban las lágrimas en su rostro. Desde fuera, estaba segura que se veía totalmente vulnerable. Hermione tuvo que recordarse a sí misma que mostrarse débil frente al enemigo no era opción.

- Cierra la maldita boca, hurón. – susurró tajante al mismo tiempo que se ponía de pie.

Draco se interpuso, bloqueándole la salida, satisfecho al ver que por más que ella pretendiera ocultar el llanto, gotas saladas llenaban el iris de sus ojos color avellana.

- Cual hija de muggles, no puedes esperar más. Hasta un traidor a la sangre como el pobretón te ha plantado.

Hermione contuvo las ganas de abalanzarse sobre él y ahorcarlo hasta que dejara de respirar. Cada palabra que Draco soltaba era una puñalada que acabaría con hacer trisas la fuerza que le quedaba para defenderse.

- Malfoy, vete ahora mismo, porque juro que no dudaré ni dos segundos si tengo que volver a golpearte como lo hice el año anterior.

- Como si eso lograra intimidar, realmente me asustas Granger.- apuntó burlón.

Haciendo caso omiso a sus palabras, Hermione se apresuró a dar un puntapié al slytherin, para escabullirse a su sala común. Pero Draco no iba a ponérselo tan fácil.

- ¡No te he dado órdenes de marcharte, sangre sucia!

Dijo él a sus espaldas, siguiéndole el paso.

- ¡Tú no me mandas!

- Todavía no aprendes.- escuchó su risa a un par de metros.- Te toca obedecer, incluso a tus adorados elfos que están un escalafón por encima de ti.

Ella no pudo soportarlo más y le importó un comino que un profesor pudiese verla. Estuvo muy cerca de golpearlo, pero Draco había anticipado su movimiento de modo que atrapó su brazo sin darle tiempo a atacar de nuevo. No servía de nada que ella forcejease. El Slytherin le ganaba en altura y en fuerza por lejos.

- Creía a Krum más inteligente pero parece que se ha caído de la escoba. No encuentro otra explicación a por qué te escoltó al baile.

- Lo que sucede es que no puedes soportar que haya elegido entre tanta sangre pura.

- Se ha puesto en ridículo por semejante error.- apuntó él.

- ¿Y a ti que te importa? Es Krum quien lo hizo, no tú.

Pronto su capacidad para defenderse de imbéciles, tomó las riendas. Soltó las palabras exactas que molestarían al hurón.

- ¿Estas celoso?

- Qué demonios…

Pero Hermione no dejó que continuase.

- Que decepción para ti no ser el acompañante de una celebridad tan importante como Krum. Si tan solo me hubieras confesado tus inclinaciones antes Malfoy, te habría cedido mi cita sin problemas.- soltó divertida, imitando la misma mueca despectiva de la serpiente.- Aunque dudo que él aceptara. A Victor le atraen solo las mujeres.

Tal y como imaginó, la expresión de dominio y control del muchacho decayó por un par de segundos. Enseguida los ojos grises de Draco llenaron de furia que por orgullo intentó contener.

- No te pases sangre sucia.- siseó soltándola con hastío.

- Quien lo diría, Draco Malfoy suspira por los de su mismo sexo…- siguió ella provocándolo.

- Te conviene callar, Granger. Las que estuvieron conmigo no tienen nada de que quejarse. Pero que puedes saber. Tu experiencia no va más allá de lo que lees en tus amados libros.

Las mejillas de Hermione se tiñeron de rojo, delatando a Draco que había dado en el punto delicado. Este sonrió victorioso.

- No tienes idea de lo que se siente, ¿cierto? Ningún hombre te ha tocado. Nadie en su sano juicio lo haría.

- ¡No te metas en lo que no te incumbe! – Apuntó con su dedo deseando blandir su varita contra el muchacho.- ¡Niño mimado!

- ¿Qué pasa? ¿He puesto el dedo en la llaga? – rió satisfecho al verle tan enfurecida.- Te has creído la pantomima. Nadie te ve como una mujer, Granger. Eres una empollona, un ser asexuado con el que nadie compartiría ni un solo pol...

Esta vez ella no iba a dejar que le insultara así. No mostró ni un solo signo de debilidad. La ira enervó su sangre. Hermione se preparó para atacar. Pateó su parte sensible. Que los incómodos tacos sirviesen de algo. Aventó un segundo golpe en la mejilla, deseosa de que aquel se retorciera de dolor.

- Tu opinión sobre mí me tiene sin cuidado Malfoy. No necesito que nadie me diga lo que soy. Pero ¿y tú? que presumes tu linaje, la fortuna de tu familia… ¿En qué destacas además de eso? Te recuerdo que tus notas están por debajo de las mías, y demás me he ganado la atención de tu amado búlgaro antes que nadie. ¡No vuelvas a faltarme el respeto porque te lanzaré mil crucios sin pensarlo!

Por su lado, Draco sentía que iba desfallecer. Internamente despotricó con todos los insultos que conocía y para cuando volver a respirar, la amenazó destilando veneno en cada una de sus palabras.

- Esto… no va a quedar así, maldita sangre sucia. Mi padre se enterará de esto y hará que te envíen a Azkaban como la escoria que eres.

- Adelante – Se burló con gesto dramático y sus manos en alto ella.- Ve a llorar a los brazos de tu padre porque es lo único que sabes hacer.

- Yo no…

- Ojala duermas como la mierda, Malfoy.

Y sin darle tiempo a una réplica corrió lejos hacia el retrato de la Dama Gorda, para dar su contraseña, huir a su cama y llorar, llorar toda la noche hasta que se quedara inconciente sobre la almohada.


Casi una semana del baile había pasado, y el próximo reto se acercaba para los elegidos en el Torneo de los tres Magos. Harry se retorcía de puros nervios al caer en cuenta de que aún no había descifrado lo que fuera que significara el huevo dorado. Cada vez que lo habría, lo único que obtenía era un grito ensordecedor que acaba con los tímpanos de cualquiera que se encontrara a un par de metros en la redonda. Aunque hubiera pasado la primera prueba, no podía asegurarse que fuera a salir victorioso de la segunda. Todavía no podía entender que cómo había terminado dentro de un duelo mágico en el que no tenía ni la más mínima intención de competir. Harry se sentía abatido, y confundido. Como bien le había asegurado Sirius, su repentina participación en el torneo no era mera coincidencia. Algo debía de esconderse detrás de todo ese revuelo. Y eso, tenía más preocupado que cualquier reto existente.

- Quizá debería revisar de nuevo los libros que aparté…

La voz de Hermione se encargó de sacarlo de sus propias cavilaciones.

Su mejor amiga se paseaba incómoda frente a la larga estantería de la biblioteca, releyendo una y otra vez los títulos grabados en el lomo de cada tomo, con la esperanza de encontrar cualquier cosa que les condujera hacia alguna pista que a Harry no podía interesarle menos.

- ¡No, no pienso tocar esos biblioratos de nuevo! – se quejó Ron.

Madame Pince envió una advertencia al pelirrojo que parecía desear atravesarlo con su mirada de buitre. Pero como era usual en Weasley su gesto no le fue más que indiferente.

- Tenemos que ayudar a Harry…- susurró Hermione contrariada.- La prueba es en pocos días.

El chico de ojos verdes como los de Lilly, sonrió. Estaba seguro que ella guardaba más preocupación que él por dar con un indicio que vaticinara lo que encontraría en la próxima prueba. Dio un par de pasos para acariciar por detrás los hombros de su amiga y se encargó de enviarla lejos de la biblioteca, alentándola a que se tomase un respiro.

Contra su voluntad, Hermione se marchó, dispuesta continuar la búsqueda de información por otros lados. Quizá la profesora Grubbly-Plank lograra aportar algún dato importante que ayudara. Abstraída en su tarea se marchó en búsqueda de la experta en Cuidado de criaturas mágicas, ignorando que alguien le seguía el paso.

- ¿Qué demonios pretendes Nott? –

Draco no podía entender la repentina fascinación que su uno de sus amigos parecía haber desarrollado por la sangre sucia Granger. Había notado, en los últimos días, la frecuencia con la que los ojos azules de este se paseaban por la mesa de Gryffindor.

- ¿Qué tiene de malo?- preguntó Theodore.

- Se me ocurren un millón de razones.- soltó como si la respuesta a su pregunta fuese la más obvia del mundo.- Para empezar, es hija de muggles, una gryffindor. También insoportablemente mandona y orgullosa.

- En eso último se parece a ti, Draco.- rió Zabinni.-

Pansy casi escupe su jugo de calabaza al presenciar semejante atrevimiento por parte de Blaise. Estaba segura que Draco mandaría a que le cortasen la cabeza.

Y no se equivocó. Los ojos grises del joven Malfoy estaban cargados de amenaza y advertencia.

- Es la primera y ultima vez que me comparas con la sangre sucia. La próxima te partiré el cuello.

- Solo iba en broma.- sonrió Blaise.- Mejor volvamos a al asunto de Granger y las mil y un razones por las que Nott no tiene que acercarse a ella. ¿Tú que dices Pansy?

Ella se alisó el cabello y con cierto aire soberbio manifestó su opinión.

- Es una aberración lo que pretendes Theo.- Draco sonrió aprobando sus palabras haciendo que se sintiese orgullosa.- ¿Realmente la encuentras atrayente a semejante fracaso de hechicera?

- Algo interesante debe guardar Granger para atraer la atención de Victor Krum.- apuntó con interés Nott.

- En eso lleva razón.- secundó Blaise con una sonrisa.-

- Krum, es un idiota.- gruñó Draco, dando por finalizada la conversación.

- ¿No te jactabas acaso de que el gran jugador de Qudditch prefirió sentarse junto a ti luego de la presentación de Durmstrang?

- Desde que se mezcló con la sangre sucia dejó de parecer alguien digno de admiración y confianza.

- Tienes que admitir que se veía distinta esa noche.- sonrió el castaño.-

Pansy resopló, incrédula de que se veía obligada a escuchar.

- ¿Granger?

- ¿Quién más? Ese vestido le sentaba perfecto y dio que hablar a todos en Hogwarts. No lo niegues Draco. Aunque no lo reconozca, incluso Blaise babeó por ella esa noche.

Theo soltó un quejido cuando este último le asestó un golpe en el costado izquierdo de sus costillas.

- No puedo creer lo que estás diciendo, Theo.-

Draco estuvo seguro que su expresión facial era acorde a sus pensamientos, porque enseguida el muy bastardo de Nott se echó a reír. Las palabras de su amigo le estaban provocando nauseas.

- No pongas esa cara Draco. Esa noche vi a una mujer en Granger. La pubertad no le ha sentado mal. Ya no es la chiquilla dientona.

- ¡Pero sigue siendo una gryffindor hija de muggles! – soltó Parkinson al punto de perder la paciencia.

Zabinni llevó una mano al hombro de esta intentando calmarla. Draco volvió a tomar la palabra.

- No voy a aceptar lo que dicen.- se cruzó de brazos satisfecho.- Pero, quiero hacer una última pregunta antes de confirmar que, sobre todo tú Nott, has perdido la cordura. ¿Pretendes acercarte a la imbécil de Granger?

Nott sonrió con malicia y el brillo perspicaz de sus ojos bastó para que Draco y el resto no necesitaran escucharlo decir algo para conocer su respuesta.


Hermione soltó un suspiro. Había buscado a Grubbly-Plank en su despacho y en casi todos los corredores de Hogwarts pero no había dado con ella. En el camino se había cruzado con Krum y un par de sus compañeros del Instituto Durmstrang. Había evitado su mirada e intercambió un par de palabras con él. Sabía que se estaba comportando como una chiquilla, pero no podía evitar sentirse incómoda después de aquel beso robado por el búlgaro. No porque no sintiera algo por él. La razón era que no había despertado nada parecido a lo que sí provocaba Ron. Aunque le costara admitirlo, a pesar de la inmadurez del pelirrojo, le quería y sentía mariposas en su estómago cuando estaba cerca de él.

Cansada de dar vueltas, se recostó sobre el árbol del patio medio junto a un par de alumnos de Ravenclaw y un grupo de hermosas chicas de Beauxbatons que compartían lo que parecía ser una animada conversación con alumnos de séptimo año de Hogwarts. Después de un par de minutos sumida en sus propios pensamientos sintió que el árbol se removía, haciendo que un par de hojas cayeran y se mezclaran con su pelo. Al echar vista hacia arriba se encontró a un sonriente slytherin, haciendo equilibrio sobre una de las grandes ramas de la arboleda.

- Si estas aquí para molestarme te advierto que…

- Tranquila Granger.- dio un salto para caer a unos pocos centímetros de ella.- Vengo en son de paz.

Hermione no pudo evitar mirarlo con desconfianza y cierta duda. ¿Qué podía querer alguien de la casa de las serpientes con ella?

- Theodore Nott.- se presentó extendiendo su mano la cual ella rechazó.-

Él contrajo un poco su sonrisa y con cierta frustración en su voz aclaró.

- No soy una reencarnación de Draco Malfoy si es eso lo que te preocupa.

- ¿No son Malfoy, Pansy, Goyle y… no son ellos tus amigos? - dijo ella como si eso bastase para explicar su reticencia hacia él.

Tal y como Theo lo había predicho, las juntas con los slytherins serían un impedimento para entablar conversación con la mejor amiga de Potter. Pero aquello, no le desanimó en su empresa. Escondió ambas manos en los bolsillos de su pantalón y se paseó frente a ella fingiendo entera despreocupación.

- ¿Vas a dejar que tus prejuicios te digan quién soy realmente? Esperaba más de ti.

Las palabras del chico fueron una dura acusación para Hermione, que siempre se enorgullecía de ser alguien racional guiada por la moral y la buena ética.

- Yo, lo siento.- se disculpó admitiendo que él llevaba razón.-

Debería bajar un poco la guardia. Estaba demasiado a la defensiva, lo sabía. Pero Hermione no podía culparse de su actitud defensiva cuando se trataba de un Slytherin. Sus experiencias con estos no habían sido para nada gratas. Al menos han pasado un par de minutos y todavía no te ha mordido.- susurró una pequeña voz en su cabeza.

- Descuida. Es normal desconfiar cuando se trata de una serpiente ¿No?

Hermione se sonrojó y odió que sus pensamientos fueran demasiado evidentes. Tenía que repetirse a si misma que aquél que le sonría con aparente amabilidad no era Malfoy. Inspiró un poco de aire buscando relajarse, y esta vez le devolvió la sonrisa al muchacho.

- ¿Qué te trae por aquí? – preguntó para cambiar el rumbo de la conversación.

- Bueno, simplemente descansaba. Acabo de terminar los recados que nos dejaron de Aritmancia y también el informe de Runas Antiguas.

- ¿Cursas Runas Antiguas? – soltó incrédula.

- He estado en esa clase contigo desde siempre, Granger. Me ofendes.

Sus mejillas se colorearon de nuevo. Repasó en su cabeza para dar con la figura del castaño, alto, de unos brillantes ojos azules y piel casi tan blanca como la nieve, pero no… Solo recordaba haberle visto un par de veces, con el hijo de Lucius, las reiteradas ocasiones en que este se burlaba de ella y sus amigos.

- Lo siento, en clases me concentro demasiado y no…

- Solo bromeaba.- se echó a reír Nott.- No tengo nada que decir, soy un Slytherin, la última clase de amigo que un Gryffindor quisiera tener.

- La historia entre ambas casas no habla de una tierna amistad precisamente. Pero te daré el beneficio de la duda, Nott.

- Haces bien.- Nott tomó el papel de sus horarios de clases que guardaba en el bolsillo interno de su capa y volvió su palabra a Hermione.- En diez minutos tenemos posiciones con Snape.

Hermione echó un vistazo a su reloj de mano y enseguida entró en pánico. El aula donde se dictaban esas clases estaba bastante lejos de donde se encontraba.

- Será mejor que me apresure.

- ¿Vamos juntos? – propuso el chico de buen ánimo.

- No veo porque no. – Aceptó sin vacilar.- No me gusta llegar tarde.

- Conozco un atajo. Ven.

Y sin previo aviso, Thedoro ofreció su mano y le llevó a prisas por el corredor más cercano. Sorprendida y aturdida Hermione se aferró a este, intentando descifrar el repentino acercamiento de Nott. Que el asunto no le generase sospecha era inevitable.

- Nott. ¡Espera! Se supone que está prohibido correr por los pasillos- dijo intentando mantener su paso.-

- ¿Prefieres que Snape nos de una reprimenda? – respondió este jovial.

- No, pero…- balbuceó.- Estamos llamando la atención de todos y…

Miradas furtivas y curiosas se clavaban en ellas en el trayecto camino a posiciones. Por segunda vez en mucho tiempo, Hermione deseó hacerse invisible y pasar inadvertida. Al contrario, su compañero parecía llevar la situación mucho mejor intentó contagiarse y continuar su paso sin mostrarse alterada.

- ¿Y que esperabas? Hace siglos que Hogwarts no ve a un Slytherin y a un Gryffindor haciendo amistad.

Llegaron a tiempo. Echaron un leve vistazo y agradecieron que el salón estuviese casi vacío. Hermione agradeció contar con un poco de tiempo antes de que Harry y Ron le vieran con su "nuevo amigo".

- Se que Snape es algo reticente en ayudar a los Gryffindor. Y ser amiga de Potter en tu caso, lo pone más difícil. Pero, el don de posiciones suele venir en la sangre de los slytherin, de modo que si necesitas que alguien te de una mano…

Theo detuvo su perorata preocupado de pecar de presumido pero al parecer la oferta no disgustó a la muchacha.

- Lo tendré en cuenta.- sonrió.-

- No que desconfíe de tus habilidades. Tres cuartos de los puntos que gana Gryffindor es gracias a ti, Granger.

- No exageres.- acomodó su libro y apuntes sobre la mesa.- Pero ahora que lo dices, quizá entablar amistad con una serpiente no sea malo después de todo.

- Dalo por sentado, pequeña. Voy lograr que confíes en un Slytherin.-

Nott dedicó una sonrisa y un guiñe a la joven antes de marcharse a su asiento junto a su compañera, Pansy, que le miraba entre incrédula y atónita de ver que su primer acercamiento a Granger había resultado todo un éxito.

Al finalizar la clase y de camino al comedor, Hermione no pudo esquivar los mil y un cuestionamientos que llegaron por parte de sus amigos. Ver a un Slytherin y a un Gryffindor juntos, sin varitas en alto y batiéndose a duelo, desconcertaba a medio mundo mágico. Granger y Nott rompían el status quo imperante desde la fundación del colegio de magia y hechicería. El asunto daba mucho de que hablar a los estudiantes. Ahora el rumor de la intromisión de Harry en el Torneo, para lograr más popularidad, pasaba a segundo plano. Entre las tantas opiniones que circulaban por los pasillos de Hogwarts, Ron no dejaba de recalcar con su típico berrinche que Hermione "una vez más estaba fraternizando con el enemigo y que por ende significaba una traición a Harry y a su casa".

- ¡No seas ridículo! – había gritado la primera vez que este le regañó.- ¿Cómo crees que le haría eso a Harry?

- ¡Nott puede ser un espía de Draco que busca información para dañar a Harry!

- Nott jamás me ha preguntado nada sobre él. Ha sido de lo más amable.

- ¿Dónde está la inteligencia que tanto presumes, Hermione? Eres la sabelotodo, que prácticamente desayuna, almuerza y cena libros. Tan perspicaz y… ¿ahora te paseas con un slytherin?

A pesar de los reiterados intentos de Harry por detener a Ron, no pudo evitar que Hermione se marchara de la sala entre lágrimas. Ronald Weasley era de la clase de personas que soltaba lo primero que venía a su cabeza y no medía las palabras. Últimamente eran constantes las ocasiones en que el pelirrojo terminaba por lastimar a su amiga por mera insensatez.

Entre aquellas discusiones y los cuestionamientos que sobrevinieron, Hermione se replanteó mil veces si la amistad con Nott era realmente algo que valiese la pena. Por más que buscara causa alguna para alejarse de él, nunca lograba dar con nada. No tenía qué reprocharle. Theodore resultaba ser de sumo agrado. No solo compartía el gusto de la buena lectura, sino que además de poseía una inteligencia cautivante. Tenía muchas historias del mundo de la magia para contarle. Y además, había cierta aura misteriosa atraía de modo permanente su curiosidad. Sobre su cama esa noche, Hermione suspiró al rememorar cierta tarde en la biblioteca.

- ¿Cómo le has haces? Nunca te vi pasear por la biblioteca a menudo. Y no pareciese que tuvieses que esforzarte mucho para tu buen desempeño académico.

- Quien sabe, tal vez el sombrero se equivocó conmigo. Debería de llevar los colores de Ravenclaw ¿no?

- No lo sé.- se encogió de hombros a la vez que escribía un par de oraciones en su ensayo.- Se supone que nos asignan una casa de acuerdo a cierta prevalencia de valores en nuestro carácter.

- Bueno, no conozco mucho a los de tu casa, pero puedo decirte que no todos los ravenclaw son mentes brillantes, ni todos los hupplepuff unos sumisos…

- Ni todos los slytherins unos idiotas bravucones.- completó ella.

Theodoro sonrió y secundó la opinión de Hermione. Cada día encontraba más interesante y agradable los largos debates que mantenía con ella. No parecía ser conciente del tiempo cuando estaba con la gryffindor. Permitirse conocerla había sido una excelente decisión.

- Vengo de un linaje particular.-

Era la primera vez que él le hablaba de su familia. Tuvieron que pasar semanas y semanas para que el joven le confiase algo de lo que parecía reacio a hablar. Si bien sus conversaciones solían ser profundas y estimulantes, nunca se centraban en lo personal, al menos no en la vida íntima del Slytherin.

- Para los Nott, el conocimiento sobre la cultura del mundo mágico y el dominio de las artes es algo esencial. En su mayoría, las familias sangre pura procuran instruir a sus hijos desde pequeños, más de lo necesario.

- Pero, ¿cuánto puede llegar a aprender de magia un crío? La edad estipulada por el ministerio es a los once años de edad.-

- Cuando a tú aprendías a escribir yo me sentaba a memorizar encantamientos. Sin varitas, por supuesto.- aclaró ante la sorpresa que manifestaban los ojos ámbares de Hermione.- Por eso, fue más fácil para mí, desde un principio, saber que es Le-vi- ósa, no Le-vio-sá.

Hermione estalló en risas al recordar semejante episodio en su primera clase de Encantamientos. No podía creer que Theo hubiera reparado en ello. Definitivamente había ignorado una excelente amistad con el muchacho desde hacía tiempo.

- Me hubiera gustado tener tu suerte.- suspiró ella.- Quiero decir, no me arrepiento de mi origen muggle, pero ser un sangre pura te dio acceso desde temprana edad a oportunidades que yo jamás tendría de no haber recibido mi carta de Hogwarts.

La joven sintió miedo a ver que la sonrisa y la tranquilidad del muchacho repentinamente se ensombrecía. Escuchó el resquebrajar de la pluma que Nott apretaba con fuerza en sus manos.

- No sabes lo que dices, Granger.- susurró con cierto enfado.- Mi vida no es algo que tú puedas envidiar.

A pesar de que con su repentino cambio de humor, él pretendió intimidarla, el tinte de empatía y comprensión en los ojos de la gryffindor, le resultó fascinante. Perturbado y con una extraña sensación de calidez expandiéndose por su cuerpo, sintió una mano de ella posarse lentamente sobre sus nudillos apretados.

- Vas a necesitar un Reparo para tu pluma.- sonrió ella.- Deja que me encargue.

Theodore sintió que todo en él se relajaba al tacto de la chica a la que Draco hubiera tildado de "sangre sucia".Con el tiempo que llevaba conociéndola, confirmaba una vez más que aquel calificativo nunca había tenido sentido. Los rumores de que Hermione era insufrible se esfumaban con el día a día que compartía con ella. Esa imperante necesidad que tenía de conocer la razón y el por qué del todo, la seguridad con la que le exponía sus argumentos cada vez que diferían en algo y su inteligencia valían para él mucho más que la sangre que corriera por las venas de Granger. A diferencia del resto, Hermione le trataba como a un igual. Sin etiquetas ni diferencias por su la importancia de su apellido en al sociedad mágica. En ningún momento le había observado con el usual descarado de apetito de sus pares femeninos. Definitivamente aquella amistad valía la pena.

- Adelante, dilo.- soltó tras una breve pausa cuando Hermione ya había vuelto su atención al pergamino sobre el que imprimía su tarea.-

- ¿Qué?

- Sé que intentas adivinar por qué dije lo que dije. Adelante, pregunta entonces.

Hermione se mordió el labio en un gesto inconscientemente a causa de la vergüenza. ¿Tan obvia era su curiosidad?

- No quiero pecar de entrometida.

- Te estoy dando permiso para que lo hagas, Hermione. Considero que llevamos suficiente tiempo como para ondar en ciertos temas. Después de todo ¿somos lo más parecido a eso que muchos llaman amigos, no? – se echó a reír.-

- Un Slytherin y una Gryffindor, amigos.- se unió a él entre risas.- Esto sí que es ir contra la naturaleza misma.

Mándame Pince les había rechistado molesta. Consideraba que el volumen de su conversación pasaba de los parámetros aceptables para un lugar como la biblioteca. Aquello no hizo más que aumentar la jovialidad de los dos.

- Debe ser la primera vez que rompes una regla. - ¿Te sorprenderías si te digo que no?

- ¡Merlín! Tú quebrantando la ley. Eso es un mensaje apocalíptico.

- ¡Ya para de exagerar! – En esta oportunidad tuvieron cuidado de reír en silencio.

Pobre Nott- pensó mientras se removía incómoda sobre las sábanas rojas de del dormitorio. Jamás imaginó que tras esa amabilidad y seguridad del castaño se escondiera una infancia dura y para nada atesorable.

- Mi madre murió ni bien me dio a luz.- aunque Theo había querido sonar indiferente, su voz se había quebrado un poco al contar sus desgracias.- Mi padre me ha visto con odio desde entonces, porque envié lejos a la única persona que él juraba amar.

- Tú no tienes culpa de eso.- ella había aferrado su mano de nuevo por puro reflejo.- - Díselo a él.- sonrió sin un solo atisbo de alegría.- Relegó la tarea de criarme a institutrices. Mujeres frías e inhumanas que solo aceptaron el trabajo para intentar seducirlo y convertirse en la nueva Señora Nott...

Theo se detuvo, perdido en sus propios recuerdos. Tras en un breve silencio, continuó.

- Tuve un respiro cuando conocí a Draco. Para entonces ya tenía a donde escapar cuando las cosas se hacían insostenible en casa, ya sabes. Mi padre confía ampliamente en los Malfoy. Buena influencia..

- Ya veo…-

- Mi vida se ha limitado a la aprehensión de todo lo relacionado a la pureza de la sangre. Me educaron para odiar a los…- se detuvo.- a tu mundo, y servir a incluso a… bueno. Tú, entiendes.

Hermione no había querido preguntar nada más porque le había bastado con lo escuchado. Apreció el gesto de él al no llamarle sangre sucia en ningún momento. Entre confesiones Theodore le aseguró no albergar un solo sentimiento hacia su familia más que la indiferencia. Ni un solo gesto de cariño para él. Incluso sus abuelos le pregonaron odio hasta el último día en que vivieron. Pues, "de alguien que había matado a su propia madre no podía esperarse nada bueno".

- Era lo que siempre escuchaba salir de sus bocas. Y al principio les creí.- dijo arrepentido.- Sentirse miserable era parte de mi rutina diaria. Pero con el tiempo he aprendido a forjar una opinión sobre mi mismo, lejos de toda influencia ajena. ¿Y estoy bastante orgulloso sabes?

- Me alegra que así sea.- le aseguró con completa sinceridad.-

- Bien. Ahora, con esto que te he confiado…- expuso con severidad.- No quiero, no te permito que me mires con lástima.

A pesar de que aquel repentino cambio en el ánimo del joven tomó por sorpresa a Hermione, no tardó en comprender el por qué. Era típico de un Slytherin mostrarse in corrompible, ajeno a cualquier sentimiento que le hiciera ver débil ante los demás.

- Al contrario Nott.- objetó la castaña con una sonrisa.- Hasta ahora no puedo verte más que con cierta admiración.

- Perfecto entonces.- sonrió.- y respecto a nosotros, lo que piense el resto, no significa nada.

Ambos habían permanecido con las manos entrelazadas por un largo tiempo. Transmitiéndose confianza y apoyo.

Porque eso era lo que hacían los amigos. Escuchaban atentos lo que el otro tuviera que decir. No prejuzgaban. Daban su opinión y aceptaban lo que el otro era sin permitir que nada quebrantara el lazo que los unía. Hermione se entregó a los brazos de Morfeo. Luego de haber cavilado sobre Nott lo suficiente para asegurarse de una vez por todas que no había razones para dejar de ser su amiga.


Draco lanzaba aquel pequeño balón una y otra vez para volver a cogerlo en el aire. Era un gesto simple de los que ayudaban a canalizar sus nervios e irritación. La otra opción era desquitarse con el resto de Hogwarts. Estaba recostado sobre uno de los sillones aristocráticos de la sala común de Slytherin. Pansy acariciaba sus cabellos, agradecida de contar con la suerte de que él hubiera decidido recostar la cabeza en su regazo.

- Nott…- vio ella como Draco se incorporaba ni bien veía a su amigo cruzar la puerta de sus aposentos.

Con elegancia y suma despreocupación, Theo se sentó encima del buró que estaba a unos metros de Draco. Esperó en silencio a que este dijera algo. Se mantuvo cruzado de brazos hasta el momento en que su amigo volvió a tomar la palabra.

- Te he visto de la mano con Granger. ¿Qué significa eso? – soltó exigente arrastrando cada una de sus palabras.

Como respuesta Nott se echó a reír.

- ¿Me estas espiando Draco?

- No hace falta.- intervino Pansy al mismo tiempo que Draco bufaba.- Nos encontramos con semejante escena cuando íbamos a devolver un libro a Pince. Fue asqueroso.

- ¿Y eso que? Son mis amigos, lo sé. Pero no tengo que dar explicaciones sobre lo que hago o deje de hacer con Hermione.

Parkinson se aferró a Draco al instante que ambos palidecía al ver como le llamaba por su nombre de pila. Theodore enarcó una ceja con indiferencia al leer la sorpresa en los ojos grises de él.

- No entiendo que puedes encontrar de interesante en ella, para que sea haya convertido en tu… amiga.-

- Moléstate en conocerla, Draco.- sonrió.- Te sorprenderías de la magia que la rodea.

- Si sigues hablando así, voy a pensar que te has enamorado de la sangre sucia.- instó con repugnancia.-

- Sacas conclusiones con demasiada prisa Draco. Ese es tu problema. Tus prejuicios tienen demasiado control sobre tu vida y lamento decirlo, pero eso no te llevará a nada bueno.

Al principio, Draco dejó de dar importancia a la idea de que Theo se involucrase con Hermione, pues estaba seguro de que terminaría espantado y correría enseguida a ellos con la necesidad de desahogarse de tan terrible experiencia. Sin embargo, su amigo parecía haber quedado prendado a la chica de cabellos de arbustos. Compartía parte de sus ratos libres con ella e incluso tenía la insolencia de hablar bien de Granger en la mesa de Slytherin con soltura. La situación había pasado a resultarle insoportable. Y día tras día intentaba dar cuenta a su mejor amigo del terrible error que estaba cometiendo.

- Pareces olvidar el lugar en el cual has nacido. Tus antepasados se estarán revolcando en su tumba.- soltó cual lengua bífida de serpiente.

- Lo que sucede es que, a diferencia tuya, yo no me dejo manipular como una insulsa marioneta.

En un principio creyó que fue solo su imaginación, pero las caras asombradas de quienes advirtieron la discusión que se gestaba entre los dos amigos le dejaron claro que Theo acaba de de decir lo que acaba de oír. El reconocido hijo de Lucius no se dejaría insultar por nadie, y dentro de esa categoría también estaban sus amigos. Draco evitó la tentación de tomar su varita y en cambio le asestó un empujón que desestabilizó a Nott. Pansy, aun medio presa de su estupefacción, se apresuró a tomar del brazo al rubio y evitar que se lanzara sobre el cuello del otro.

- Retráctate de lo que has dicho. – Amenazó Draco.- O no dudaré en convertirte en una rata. Y ya que de paso, le tienes cariño a Granger, te entregaré a su asqueroso gato como una ofrenda.

- Será la rata más exquisita que haya probado en su vida.- bromeó Theodore sin atisbo de sentirse cohibido.-

- ¡Voy a borrar esa sonrisa de suficiencia tuya, Nott!

- De ser una mentira, hubieras ignorado cuanto dije, Draco.

Ante los expectantes ojos de los slytherins que vaticinaban un conflicto inminente, Nott le dio la espalda a su compañero y sin molestarse en responder a la amenaza, caminó a su habitación. Esta actitud caldeó aun más los ánimos de Draco, que molesto con el mundo; que en ese instante se reducía con Granger; se marchó a zancadas empujando y maldiciendo a cualquiera que se interpusiera en su camino. Iba a saciar su duda de una vez por todas. Encontraría a la sangre sucia, buscaría respuestas.

- ¿Y ahora que le pasa? – Preguntó Blaise al ver a Draco salir de la sala como alma que lleva el Diablo.

Acaba de entrar a su sala y al ver la tensión que aun impregnaba el ambiente y el descolocado ánimo de su amigo, había atado cabos. Algo se había cocido allá dentro mientras él estaba besándose por los pasillos con una de las Greengrass. Lamentó haberse perdido el show que Pansy acaba de exponer.

- Creo que esta vez ni Potter ni Weasley podrán salvar a Granger.- fue lo último que se oyó ni bien la puerta de la estancia de las serpientes de cerró.


Draco soltó un suspiro de frustración, no había ni rastros la sangre sucia. Repasó en su cabeza los lugares donde la había buscado. la biblioteca, para su sorpresa no estaba ahí; los salones que daban al claustro; la lechucería; en el hall de la entrada principal en el cual yacía ahora vencido y recostado sobre las escaleras… ¿Qué demonios hacía? Buscar desesperadamente a la insufrible Gryffindor, como si la vida dependiese de ello. Soltó un par de groserías, se llevó ofuscado ambas manos a su cara y continuó el camino hasta agarrar su ahora despeinado cabello. La voz de su conciencia le gritó que estaba actuando como el más grande de los idiotas, mas otra parte de su cabeza insistió en continuar, deseoso de ver llorar a Granger.

- Draco…– era la voz de Astoria tras sus espaldas.

Sin embargo, la risa de Hermione a unos metros obtuvo toda su atención. Se adentraba por la puerta principal casi pegada al cuerpo de Victor Krum. Malfoy sintió como se enervaba su sangre en el instante que veía al búlgaro acercarse más Granger.

Hermione se percató de la mirada fulminante de Malfoy ni bien pisó el hall. Apresurada y con cierto temor, se despidió de Krum para correr hacia su sala común, lejos de la serpiente, cuya expresión fácil no parecía vaticinar nada bueno. Subió con rapidez la escalera que daba al primer piso, casi tropezando con algunos alumnos. Maldijo internamente por desconocer el lugar donde pudieran encontrarse sus dos mejores amigos.

- No te atrevas a hacer un escándalo Granger. Solo quiero hablar.

No supo cómo ni en qué momento, pero solo fue conciente de un fuerte tirón que le obligó a detener el paso antes de dar de cara contra el suelo. Se volteó ligeramente hacia Draco que enseguida la acorralaba contra la pared.

- ¡Esta no es la forma, Malfoy! – soltó con enfado.

- Me obligaste a hacerlo. Apenas me viste y saliste corriendo. Ni que hubieras visto a un dementor.- como siempre, él arrastraba cada una de sus palabras para infundarle temor.

- Suéltame. – apostilló desafiante.

- Solo con una condición.

- ¿Con qué derecho te crees para imponerme condicio…

Pero Draco no la dejó terminar. Detuvo su discurso en el mismo instante en que acercó su rostro buscando perturbarla y callarla con su mirada fría, demandante.

- Quiero. Hablar. Contigo… - remarcó palabra por palabra.- Por eso, no vas a huir en cuanto te suelte.

- Esta bien, esta bien.- repuso presurosa totalmente cohibida, reticente a todo tipo de cercanía con la serpiente.

Ni bien le liberó, Hermione se encargó aumentar la distancia entre ellos que, hasta hace segundos, era casi nula.

- Exijo que dejes en paz a Theo. No sé que clase de hechizo has lanzado sobre él, pero ya has tenido suficiente con un sangre pura. Dime el contra hechizo de una vez para que pueda liberarlo de tus sucias ataduras.

La expresión facial de Hermione tornó hacia la incredulidad. ¿De verdad la creía capaz de usar la magia para acaparar amistades? Ridículo, Draco Malfoy le resultaba ridículo.

- No necesito ningún tipo de encantamiento para agradarle a él ni a nadie. Si Theo ha decidido ser mi amigo, ha sido su por decisión propia.

- No te creo una sola palabra, Granger. –

- Es la verdad Malfoy.- suspiró ella, intentando guardar la calma.

- Es que… ¡No comprendo! – Se quejó.- ¡Él sabe que no pude pasearse por ahí con una sangre sucia y muchos menos con una Gryffindor!

Como era usual, cada vez que le llamaban con aquel término, Hermione sentía que asestaban un duro golpe a su orgullo y autoestima. Pero, si había alguien capaz de hacerle sentir aún peor consigo misma era Draco Malfoy. De una manera que aún no llegaba a comprender, era solo él quien más daño hacía cuando le increpaba.

- ¿Por qué demonios te importa tanto si es él quién lo hace y no tú? – sostuvo intentando reprimir las lágrimas en sus ojos.

- Porque conozco a Theo, y nunca tuvo fijación alguna en ti hasta hoy. Y seamos honestos Granger, ¿Qué guardas de especial? Tu pelo es un desastre, eres tan plana como una tabla, ni siquiera tienes unos bonitos ojos en los que refugiarte.

- Malfoy…para.- su voz se quebró en las últimas sílabas pero él continuó.-

- No tienes nada más que presumida inteligencia.

Hermione contempló derrotada a Draco que sonreía con suficiencia al ver logrado su cometido. Había hecho llorar a la sangre sucia, justo ante él.

- ¡Te recuerdo una vez más que opinión sobre mí me tiene sin cuidado! – Fue lo último que dijo antes de dar la vuelta y continuar su camino.

Draco estaba insistente ese día, porque ante la vista de todos, se apresuró a alcanzarla y caminar a su lado mientras continuaba su perorata.

- ¿Quieres oír más? Porque tengo mucho más para decir. Déjame remarcar, que me has sorprendido. Primero Weasel y Potter, luego Krum y ahora mi querido amigo Nott… Vaya, veo que no te gusta dejar títere sin cabeza.

Eso último fue demasiado. Más de lo que ella estuviese dispuesta a soportar. Hermione sacó su varita, apuntó a Malfoy y conjuró un Everte Statum que lo derribó enseguida. Ella ni siquiera dejó que el tomara su varita para responder el ataque, lo desarmó al instante y con un Desmaius se apresuró a dejar al insolente Slytherin solo e inconciente en el pasillo de Hogwarts. No sentía remordimiento alguno. Aquel idiota le había insultado lo suficiente para que pudiera tenerle una sola pizca de clemencia.


Una par de semanas habían pasado desde el incidente, y aunque Hermione temió en un principio que Draco tomase represalias, dejó de estar en alerta permanente al ver que nada ocurría. Se concentró en Nott que andaba muy risueño últimamente., por momentos sospechando que tenía una ligera idea de lo que le había hecho al hurón. Llevaban al menos una hora matando el tiempo libre en el claro cercano a el Lago Negro.

- ¿Qué te resulta tan gracioso Theo? –

- De algo que se murmura por todo Hogwarts y que encuentro sumamente divertido. Harry parecía entender a la perfección lo que pasaba por la cabeza del slytherin.

- ¿De verdad no tienes idea, Hermione? – preguntó entonces Potter.

- Quizá si, quizás no. ¿Van a soltarlo ya?

Aunque fue todavía más extraño para el resto de las casas que una serpiente se uniera al grupo de Harry Potter, nadie, salvo algunos miembros de la casa de Slytherin, puso objeción alguna. Harry no quería apresurarse demasiado a creer en el cambio tan repentino y radical al que la mayoría apostaba. ¿Sería posible que después de todo terminasen las rivalidades entre los leones y las serpientes? Lo dudaba. Sin embargo, había aceptado a Theodore. Al tomarse el tiempo para conocerle, se percató de que el escudo de la casa de de Salazar y los prejuicios que rondaban a los miembros de esa comunidad no era más que un mito, al menos con Nott. Con los hermanos Weasley, bueno, la situación era diferente. Tal vez ya no evitaban su compañía, pero lo mantenían a prueba. Siempre con sus miradas inquisitivas, esperando el momento en el que el muchacho los traicionara para correr a gritar al resto el craso error que significaba confiar en él.

- ¿Realmente dejaste a Malfoy aturdido y a su suerte en uno de los corredores? De vivir todavía, Godric Gryffindor te habría dado los mil y puntos, Hermione.- apuntó George Weasley con excesiva efusividad.

Nott percibió encantado el rubor que pintaba las mejillas de la castaña. Había llegado a conocer lo suficiente para saber que se sentía arrepentida y orgullosa, a partes iguales, de lo que había echo. No podía evitar reír ante sus reacciones infantiles.

- En mi defensa, él me increpó. - explicó nerviosa.- fue muy duro con lo que dijo…

- No necesitas excusas para joder a una serpiente.- sonrió Ron.- Lo tienen merecido por su arrogancia y…

El pelirrojo se calló al caer en la cuenta, un poco tarde, de que estaba hablando de más. Desde hacía un mes había justamente una serpiente con ellos. Se disculpó enseguida al mismo tiempo que el resto le miraba con alarma y reprimenda. Theo, totalmente reacio a lo que pudieran decirse de él, se carcajeó y negó estar molesto con él.

- No voy a morderte, Weasley. Es normal que todavía me veas como uno de tus eternos enemigos.

- No es eso.- apuntó.- Lo que sucede es que a veces olvido que eres un Slytherin. ¿Seguro que el sombrero seleccionador no se equivocó contigo?

- Eso es porque nunca nos molestamos en conocerlos a todos, Ron.- esta vez era Hermione quién intercedía por Nott.

- Todos solemos juzgar en base a lo que hace Draco y su pandilla.- acotó el tímido de Neville.-

- Sobre eso…- tomó la pelirroja la palabra.- ¿Nunca fuiste como ellos?

Theodore se encogió de hombros al responder con sinceridad.

- Me he codeado con Draco desde que tenía ocho años. Y aunque él viva a rajatabla con sus ideales elitistas de sangre pura, no significa que yo lo haga también. Ciertas cosas no las comparto.

- Definitivamente eres un extraño entre los tuyos.- concedió Harry.

- Puede ser.- sonrió él.- Más déjenme decirles que aunque Draco pueda ser un poco idiota a veces, es fiel a los suyos, a sus amigos, quiero decir… Jamás me ha negado una mano cuando se la he pedido.-

- No intentes cambiar la opinión que tenemos de Malfoy, nada lo hará menos detestable.- se carcajeó Ron.- Ya quisiera el muy…

Entre risas, se pusieron de pie para emprender camino al castillo. Nott atento a los pasos de Hermione, le tendió la mano para que se pusiera de pie. Ella siempre respondía encantada a sus atenciones y agradecía internamente que al fin su amistad tomara buen rumbo incluso con sus otros amigos. No podían poner objeción alguna porque Theodore se había ganado el lugar. Desde que le permitieron acercarse, no faltaron oportunidades en que ofreció su ayuda a Harry con materias en la que los Slytherins solían destacar. Incluso Ron mejoró su desempeño en Defensa contra las Artes Oscuras por cortesía de Nott. Podía jurar que hasta Neville estaba superando su miedo al profesor Snape ahora que contaba con el joven slytherin para no fracasar en clase de pociones, evitando así ser humillado por su temido profesor. Sí, definitivamente Thedore Nott podía ser la mejor de las sorpresas que había conllevado su cuarto año en Hogwarts.

Continuará...

PD: Se que quizá no hubo mucho de Draco en este capitulo, pero nuestro querido sangre pura se va a ir involucrando cada vez más con Hermione gracias a Theo :) ¡Nos vemos en la próxima actualización! Bye y buen comienzo de semana para todos!