Hola a todos! Aquí estoy. Muchas gracias a todos los que comentaron en el prólogo!

Bueno, aquí empieza la historia, espero que les guste y comenten. Nos vemos

Capítulo 1: Coma

-¡Se acabó Rick!-Don Wei gritó con alegría en su celular.

-¿Qué quieres decir, Don?- preguntó el ex -piloto desde la otra línea.

-¡Finalmente despertó!-

Rick no pudo decir nada, el hombre sólo sintió su corazón saltar dentro de su pecho en una mezcla de alegría y sorpresa; pero era tan difícil de creer… ¡habían estado esperando esto por 3 años!

-Esto no es una broma ¿cierto? Porque si lo es voy a matarte, Don-

-No ¡es verdad! Despertó hace una hora y las enfermeras dicen que estaba llamándome ¡Tienes que venir inmediatamente!-

-Está bien, estaré ahí en un momento-

Con esto la conexión terminó. Don Wei, con el cabello ahora más canoso que negro, sonrió como nunca antes en su vida. ¡Eva estaba despierta después de todo ese tiempo!

Sin embargo, temía que las cosas serían mucho más difíciles ahora, ya que ella probablemente no podría recordar lo que le había sucedido. Lo más difícil sería explicarle que nadie, excepto por Rick y él mismo, podían recordarla.

En Nourasia

Una joven mujer, de piel morena, largas aunque lindas orejas, usando un blanco vestido que acariciaba suavemente el suelo con cada uno de sus pasos; entró en recámara de su padre. Cuando vio la figura de su hermano pasando entre las rojas cortinas, con su rostro totalmente inexpresivo; su corazón se contrajo dolorosamente. Ella odiaba esa cara suya. Él no la había cambiado desde hacía 3 años, pero el no llorar o siquiera sentirse triste era… ¡en el nombre de los creadores, su padre estaba muriendo!

Nadie sabía exactamente qué le había sucedido al príncipe, pero debió haber sido algo horrible. No es que él fuese la persona más emotiva del universo; sólo que su rostro, sus palabras, sus acciones… todo en él había cambiado.

Él ya no era feliz, y era difícil de decir si él volvería a serlo alguna vez. Después de regresar de la gran carrera de Oban no había sido el mismo. Sus ojos azules, antes tan amables, valientes y dulces, ahora eran frío hielo. Nada más que eso, hielo.

-¿Puedo entrar, mi rey?- preguntó la princesa, sujetando las cortinas.

-Sí- dijo una voz masculina.

Caminó cuidadosamente mientras sus ojos azules se humedecían. Allí encontró a un hombre, quien parecía sentir un gran dolor; sus ojos estaban cerrados, su cuerpo descansaba en una cama de gran tamaño, su mano sujetando la mano de una mujer. Su amor, Su reina.

-Kahli, mi princesa, acércate por favor- el rey susurró débilmente.

Ella obedeció y se arrodilló frente a la cama, tomando una de las manos de su padre. Se sentía suave, pero un poco fría.

-Como debes saber, mi tiempo se está terminando- ante esto ella asintió, sintiendo su corazón romperse. Su voz sonaba tan distante…-Eres la mayor de mis 3 amados hijos, pero tu hermano Aikka debe asumir su lugar como rey según nuestras leyes- ella asintió de nuevo-Así que hay algo que tu madre y yo queremos que hagas-

La chica no pudo evitar dejar salir un par de lágrimas de sus ojos, las cuales fueron borradas por la mano amable de su madre.

-No llores, querida- le dijo la hermosa reina- Debes ser fuerte ahora. Tendrás una misión aún más importante que cuidar de nuestro reino-

Kahli respiró profundamente y apretó con más afán la mano de su padre.

-Haré lo que sea su deseo, mi rey- dijo en un susurro, sin poder enfrentar los rostros de sus padres.

-Kahli, tu hermano debe ser rey y la ley establece que debe casarse para ello- comenzó el rey Lao.

-Pero queremos que tú te asegures de que se case con alguien a quien ame- continuó la reina Nori.

-¡Pero él ya está comprometido!- dijo Kahli, finalmente mirando a sus padres.

-Es verdad, hija mía; pero es bastante obvio que él no la ama- declaró la reina.

De repente, la princesa recordó algo que su hermano le había contado una vez. Justo después de regresar de la carrera, ella le había preguntado sobre su viaje y él le había hablado sobre el avatar, los crogs, el planeta Oban, los creadores, y el premio máximo; pero sobretodo de una chica, una humana para ser precisa. Pero era extraño, ya que al día siguiente él había recibido un mensaje de alguien de La Tierra; y después de eso, él viajó a ese planeta.

Cuando regresó fue que cambió por completo.

-Sus majestades, debo preguntarles algo-

-¿Qué es?- preguntó la reina, mirando preocupada a su hija.

-¿Qué tal si… y si él ya…?- dudó.

-¿Qué quieres decir, Kahli?-

-No… no se preocupen. Me aseguraré de que él encuentre a su amor- dijo Kahli, besando dulcemente la mejilla del rey y levantándose -Lo prometo-

De vuelta en La Tierra

-Papá ¿dónde estás?- la joven mujer se preguntó a sí misma.

Había estado esperando aproximadamente por hora y media en esa habitación. Odiaba estar sola. Quería ver a su padre en ese mismo instante. Pero… ¿y si todo lo que había sucedido había sido sólo un sueño?

Alwas, Oban, el avatar, Satis, Don Wei, Rick, Jordan, los creadores, Canaletto, los crogs, Aikka, Stan, Koji, la Arrow… ¿era un sueño?

Pero entonces, si era sólo un sueño ¿cómo pudo llegar a ese cuarto de hospital?

-Señorita Wei ¿está despierta?- preguntó una voz desde una puerta blanca.

-Eh… si- respondió.

Entonces una enfermera entró tímidamente a la habitación; pero un segundo después, los ojos de Eva fueron cubiertos por el cabello negro de la mujer, mientras un par de brazos la abrazaban.

-¡Era verdad!- gritó felizmente- que tú…- se detuvo y miró a la chica a los ojos- no lo sabes ¿cierto?-

-¿Qué se supone que deba saber? Y ¿quién es usted?- le espetó.

-¡Oh vaya! Lo siento, es que estaba tan emocionada porque finalmente despertaste...- la enfermera suspiró y se golpeó suavemente en la cabeza con el puño- Mi nombre es May Furth-

"Qué nombre tan extraño" pensó Eva, pero luego se sintió mareada y dejó su cabeza descansar en sus manos.

-¿Estás bien, Eva?- preguntó la enfermera preocupada.

-Sí, sólo estoy… un momento ¿cómo sabes mi nombre?-

-He sido tu enfermera por mucho tiempo, Eva- dijo May colocando una mano en la frente de la chica.

-¿Por mucho tiempo? Pero ¡esta es la primera vez que te he visto!- discutió Eva, rechazando la mano en su frente.

-Bueno, es natural pues…-

En ese mismo instante, la puerta se abrió de nuevo y ahí estaban 2 hombres.

"Al fin, rostros conocidos" pensó Eva aliviada.

-Creo que es mejor que ellos te lo expliquen. Hasta más tarde Eva, señor Thunderbolt, señor Wei- dijo May, saliendo del lugar.

Apenas dos segundos después, Eva se vio a sí misma rodeada de brazos, pero esta vez eran 4 brazos los que la abrazaban.

-¡Aún no puedo creerlo!- dijo Don, obviamente conteniendo las lágrimas.

-Ha pasado mucho tiempo, ratoncita-

-Papá, Rick esperen ¡suéltenme! No puedo respirar- dijo a duras penas, a lo cual los hombres la soltaron. La joven tosió un poco antes de enderezarse.

-Lo siento, Eva-

-No importa papá, pero ¿qué está pasando? ¿Por qué estamos aquí?-

El ambiente cambió drásticamente. Ambos, Don y Rick intercambiaron caras de preocupación y complicidad, luego miraron a Eva y finalmente bajaron sus miradas al suelo.

-Hay mucho que explicar, Eva-

-Estoy escuchando-

Entonces Rick se sentó en una silla cercana y Don se sentó al lado de su hija, pasando un brazo alrededor de sus hombros.

-Han pasado tres años- Don dijo simplemente.

-¿A qué te refieres con tres años?- exclamó Eva.

-Desde… Oban-

-¡Pero es imposible! Regresamos ayer ¿no es cierto?-

-No, ratoncita- intervino Rick con voz grave- Todo eso sucedió hace tres años. No has notado que algunas cosas han cambiado por aquí?-

Fue en ese momento que Eva notó que el cabello de Rick estaba más largo de lo normal, y que Don se veía más viejo de lo que era.

-Sí ¡Pero no es posible que eso sucediera hace tres años! Si eso es verdad entonces yo…- por un instante sus ojos se abrieron de par en par.

Eva registró la habitación con sólo una mirada, encontrado rápidamente lo que buscaba. Escuchó algo como "estás muy débil" o "¿qué estás haciendo?", pero ignoró todo eso. Al principio se sintió verdaderamente débil y sus piernas temblaron peligrosamente, como si hubiese olvidado cómo caminar; pero no le importaba, tenía que asegurarse de algo.

Luego se dio cuenta de que había dos cosas dificultando sus pasos. Ambas estaban conectadas a sus brazos, una era un suero y la otra un cable proveniente de una máquina. Se quitó ambas conexiones de los brazos, causándose algo de dolor.

-¡Eva, regresa a la cama!- escuchó decir a su padre.

Caminó forzosamente hasta el baño de la habitación, sujetándose el brazo donde había estado el suero. Abrió la puerta. Sus manos se veían más grandes y más… ¿femeninas era la palabra?

Buscó el interruptor de la luz y lo encendió, notando que su mano estaba mojada con sangre; esa era la mano que sujetaba su brazo sangrante.

Y antes de que alguien pudiera detenerla, sus ojos se dirigieron directamente al espejo.

Ahí encontró a una mujer, con pronunciadas curvas en todo su cuerpo, vestida con un vestido azul claro.

-Esa es…-

Su largo cabello negro con mechones rojos caía en su espalda. Las mismas 3 perforaciones en su oreja derecha.

-No puede ser…-

Sus ojos rojos la miraban desde el otro lado del espejo, con una estrella y una barra en su pálido, y ahora horrorizado rostro. Básicamente, una imagen adulta de sí misma.

-¿…Yo?-

Miró hacia los dos hombres que la observaban desde la puerta. Su cuerpo temblaba.

-¿Qué me sucedió?- preguntó prácticamente a nadie, aunque sí recibió una respuesta.

-Estuviste en coma- reveló Don Wei.

Ante esto, la chica de 18 años cayó de rodillas, desmayándose.

Tres años soñando, sólo para despertar en lo que parecía ser una pesadilla.

Wow! Eso estuvo dramático ¿no creen? Como algunos sabrán, viví hace poco la experiencia de estar hospitalizada y de ahí fue de donde saqué la inspiración para esto. Lo único bueno que salió de eso. Odio ese lugar ¬¬

Bueno, ya saben que hacer, verdad Comenten para que continúe y gracias por leer.