¡Pues estoy de vuelta! Lamento la espera, espero que les guste este capítulo. Disfruten y no olviden comentar :)

Disclaimer: esta historia y la princesa Kahli me pertenecen sólo a mí. Aikka siempre ha pertenecido a Eva y Oban Star Racers y sus personajes pertenecen a Sav! The world.

Capítulo 3: Primeras impresiones

Eva estaba más que deslumbrada. Nunca en su vida había visto nada parecido… aunque claro, Oban también tenía su encanto; esto sólo se le comparaba en una cosa. Era un planeta que visitaba por primera vez.

Unos segundos después de salir de la nave viajera, sólo tuvo la suficiente atención como para despedirse de la empleada que los había acompañado y saludar a los 3 nourasianos que (no estaba muy segura) parecían ser su escolta. Ni siquiera le dio importancia al enorme escarabajo de color negro que habían abordado para dirigirse al palacio, donde los esperaba el rey.

Simplemente no podía dejar de observar y memorizar cada detalle de todo lo que veía. Los paisajes limpios, el cielo amplio y ligeramente rojizo, las flores blanquecinas, las personas que recorrían apaciblemente las calles, los altos edificios de infinitas torres, las criaturas extrañas que atravesaban el aire… especialmente adoraba el aire. Tenía un aroma tan fresco y dulce que parecía antinatural. Sólo entonces recordó haber percibido alguna vez un olor parecido, pero más reducido, en la ropa de su príncipe favorito y mejor amigo.

Era en verdad un planeta hermoso; incluso mucho más de lo que lo había imaginado. Pero… ¿alguna vez se lo había llegado a imaginar?

Apenas comenzó a pensar en ello, algo como una corriente eléctrica le recorrió la columna, desde la nuca hasta la base de la cadera. Sintió escalofríos y ya no pudo concentrarse en nada a su alrededor.

En cuanto vio que su hija bajaba la cabeza y se rodeaba con los brazos, Don Wei supo que algo iba mal; pero ella no logró explicárselo. Le dolía mucho la cabeza como para pensar.

Al llegar a su destino, el gigantesco escarabajo se acomodó suavemente en el suelo, cerca de una rocosa entrada con forma de arco; sin embargo, a pesar del esfuerzo que el insecto parecía estar haciendo, Eva no pudo evitar marearse.

Estuvo viendo doble el resto del trayecto hasta la sala del trono, donde los esperaban sus anfitriones. Extrañamente, se sintió un poco mejor al entrar al palacio, lo suficiente como para caminar sin la ayuda de su padre.

-Sus altezas los recibirán en este salón. Esperen aquí, por favor- dijo uno de los escoltas, de voz gruesa y pesada; mientras hacía una reverencia y apartaba la cortina roja que estaba frente a ellos.

La humana respiró hondo, tan profundo como pudo para que una buena cantidad de oxígeno llegara a su cerebro. No se permitiría desmayarse ante Aikka, ni mucho menos ante el rey con el que haría una alianza.

Al momento, el escolta volvió a aparecer ante ellos, haciendo un gesto con la mano para que pasaran. Todo iría bien, se trató de convencer la chica, al tiempo que atravesaba la cortina con decisión.

Bueno, tal vez no estaba tan mal como esperaba… Pero sí lo bastante como para tropezar con la cortina.

Del otro lado, unos ojos azules se posaron de inmediato en la extraña cabellera que se removía desesperadamente, tratando de liberarse. El joven nourasiano se levantó por instinto, dejando una mano apoyada sobre el trono donde estaba sentado; pero se detuvo al ver que unos guardias ya estaban ayudando al humano "atascado".

Su mirada se cruzó con otra del color del fuego, saliendo de entre la tela, con algo de dificultad. Se fijó en el cabello, que formaba elegantes curvas alrededor de los hombros y espalda de la humana. ¿Una mujer? Qué inusual.

En su pecho, sintió que su corazón daba un vuelco, como si cayera directo hasta su estómago; seguido de incesantes palpitaciones.

Había algo en su invitada que le resultaba terriblemente… digamos ¿curioso? Pero él no era el tipo de persona que se guiaba por las primeras impresiones. Ella era una embajadora y él alguien de la realeza, por lo que el trato entre ellos no debía sobrepasar la más sincera diplomacia. Carraspeó ligeramente y esperó a que el "espectáculo" terminara.

Entretanto, Eva sólo podía sentir la vergüenza subirle hasta las mejillas. Finalmente, Don y ella (ya liberada) se acercaron a un par de tronos hechos de algo semejante a oro y cobre. Sólo uno de ellos estaba ocupado, por un hombre que Eva no tardó en reconocer, haciendo que más sangre le subiera a la cara. El príncipe estaba aún más guapo y lucía más noble de lo que lo recordaba. Vestía unos pantalones blancos con una camisa de igual color con bordes marrones, que terminaba en un elegante cinturón. Pero su mirada había cambiado mucho. Era gélida o hasta cruel.

A su lado, de pie, estaba una chica nourasiana, de ojos tan claros como el agua, el azul más puro que se haya visto. Tenía una larga trenza en el hombro, que llegaba hasta el comienzo de su cintura, donde tenía anudado un cinturón marrón, contrastante con su vestido largo; y mostraba una sonrisa más que amistosa.

-Lamento mucho este incidente, sus altezas- Don Wei fue el primero en romper el silencio- Mi nombre es Don Wei y esta es mi hija Eva-

-No se preocupen y bienvenidos sean, embajadores de la Coalición de la Tierra- dijo la joven, de voz cálida y melódica- permítanme presentarles a su majestad, mi hermano Aikka, heredero al trono nourasiano-

El susodicho se levantó e hizo una profunda reverencia, mirando a los humanos con educación. Seguidamente, señaló a su hermana con un movimiento del brazo.

-Nos complace su presencia, embajadores. Por este medio les presento a mi hermana, la princesa Kahli- dijo simplemente pero con decisión, viendo a la nourasiana hacer su respectiva reverencia -Esperamos que su estadía sea agradable y provechosa para la formación de alianzas entre la Coalición terrestre y Nourasia. Por ahora, permítanles a nuestros sirvientes mostrarles sus habitaciones en el ala de huéspedes- continuó.

-Disculpe, su alteza ¿cuándo está programado hacer las negociaciones? Lamento decir que tenemos poco ti…- un codazo de parte de Eva hizo callar a Don Wei, quien la miró con impaciencia.

-Muchas gracias por su hospitalidad- habló la humana, lanzando una mirada asesina a su padre- Esperamos poder discutir los términos de la alianza cuando ustedes lo consideren. No necesariamente hoy-

Aikka se permitió dirigirle una mirada llena de desconcierto. Definitivamente, había algo en esa mujer que lo confundía. Sentía la vaga sensación de haberla visto alguna vez, como un deja vú o como si la hubiera visto en algún sueño, hace muchos años. Bajó la mirada un poco y luego la dirigió al hombre al lado de la joven.

-Si lo encuentra conveniente, embajador, podríamos comenzar a discutir algunos puntos esta misma tarde-

-Por supuesto- respondió Don rápidamente.

En cierta forma, Eva se sintió ignorada, por lo que desvió la mirada del nourasiano; lo cual le provocó a éste otra expresión de confusión. Temía haberla ofendido, pero luego podría ocuparse de eso.

Sin perder más tiempo, acordaron un lugar y hora para el encuentro; para después guiar a los invitados al ala de huéspedes. Aikka definitivamente no había mentido sobre la hospitalidad de su gente. Ésta era la torre más alta y suntuosa del palacio.

Más tarde, ese día

Genial, simplemente genial.

Como si estar encerrada en un hospital no hubiese sido suficiente, ahora estaba encerrada en la habitación de un castillo. Obviamente, ese lugar era mucho más cómodo y alegre que la clínica, pero igualmente Eva se sentía como un león enjaulado.

Llevaba al menos 2 horas caminando de un lado al otro, buscando algo en lo que pensar o con qué distraerse. Sabía que ya casi era hora de la reunión que habían programado, pero no se atrevía a salir del cuarto. El castillo era demasiado grande, incluso para alguien con su sentido de la orientación.

Eva estaba a punto de lanzar una almohada contra el suelo cuando, sin tocar, una cabeza se asomó por la puerta de la habitación. Reconoció a la persona enseguida por la larga trenza que ahora rozaba la puerta.

-¿Qué sucede, princesa…?- no pudo recordar su nombre.

-Kahli- respondió la chica, sonriendo amablemente y acortando la distancia entre ellas en un par de pasos – Disculpe la intrusión-

-No hay problema- Eva rió nerviosamente- ¿Pasa algo?-

-Bueno… espero no molestarla, pero pensé que quizás le gustaría dar un recorrido por el…-

-¡Claro, me moría de aburrimiento!- gritó la humana con entusiasmo.

La princesa parpadeó varias veces, algo tomada por sorpresa. La piel alrededor de sus pómulos se oscureció, mostrando que la nourasiana se había sonrojado. Eva también parpadeó, pero con más preocupación que curiosidad.

-¿La ofendí?- preguntó inocentemente, lo que hizo que la morena se riera suavemente.

-Es sólo que su energía me sorprende. Me pareció que estaba algo débil cuando llegó-

-Me mareé un poco, es todo. ¿Podemos irnos? De verdad estoy agonizando de aburrimiento-

Dicho esto, salieron inmediatamente y caminaron por un buen rato, sin un rumbo fijo. De vez en cuando, la princesa levantaba la mirada y señalaba algún salón o pasillo, indicando su nombre o a dónde llevaba. Eva trataba de aprender los lugares más básicos, en especial el comedor y los jardines; a pesar de que Kahli le repetía que siempre tendría una escolta en el castillo.

-¿Y qué pasa si me da hambre a media noche o quiero esconderme?-

-No creo que eso suceda. Las noches son más cortas aquí que en su planeta natal; además no le recomiendo esconderse. Causaría un gran alboroto-

-Entonces es aún más tentador- la humana sonrió.

Realmente esta chica era muy agradable, totalmente distinta a lo que imaginaba como una princesa; excepto por la innecesaria formalidad con la que la trataba. Le recordaba demasiado a Aikka. Era tan fácil hablar con ella como lo era con su hermano. Apenas llevaban unos minutos conversando y ya habían abordado varios temas como el de la historia del planeta, aparentemente formado por 2 diosas, que representaban a los 2 soles activos.

Hablaron mucho de su cultura. Se sorprendió al saber que presentarse uno mismo (en la realeza) era considerado mala educación; también supo que era obligación tanto para príncipes como princesas casarse antes de llegar al poder.

Comentaron sobre el avance tecnológico de los humanos, donde Eva pasó gran parte del tiempo tratando de explicarle lo que era un celular.

La telepatía nourasiana, que sólo utilizaba regularmente la realeza y que era el principal medio de comunicación en tiempos de guerra, fue también un tema interesante.

Entre otros puntos de conversación estuvo la alianza que iban a formar con la Tierra, que garantizaría protección de las fronteras planetarias de ambas naciones, refugio en las guerras e intercambio cultural (incluido el permiso para el matrimonio).

La penosa enfermedad que padecía el padre de Aikka y Kahli, que lo obligaba a estar en cama desde hacía unos meses, le causó mucha tristeza.

Y, por último, hablaron de las clases sociales nourasianas.

-En primer lugar estaría el pueblo; luego los servidores del reino, ya sean médicos o guerreros; y un poco antes de la realeza estarían personas como usted, que sirven al rey u otras naciones- explicó Kahli.

-Y como siempre, es el rey quien toma las decisiones- concluyó Eva.

-Sí, aunque es ley la necesidad de consultar a los ministros antes de hacer cualquier cambio-

-¡Vaya! Al fin un sistema justo- exclamó la pelirroja, con tono irónico.

-Me alegra que le parezca así. En realidad, a mi hermano le incomoda un tanto ese sistema; pero me temo que es irrevocable- expresó la morena con algo de angustia bajo la voz.

-Pues ya es hora de que se acostumbre, antes de que asuma el trono ¿verdad?- se quejó Eva, repentinamente enojada con el príncipe. Aunque ya tendría tiempo de regañarlo ella misma.

-Aunque no falta mucho tiempo para ello, su compromiso… - murmuró la princesa.

Kahli se paró en seco al instante, con expresión tensa. La humana se dio la vuelta para encararla, algo desconcertada. De repente, pareció ver en sus ojos lo que la princesa iba a decirle. Se obligó a recapitular lo que habían hablado antes.

Si el rey estaba en su lecho de muerte y el príncipe ya iba a convertirse en rey, eso sólo podía significar una cosa, según la ley nourasiana.

-Aikka… ¿¡está comprometido!-

¡Oh sí! xD ¿a que no se lo esperaban? Bueno tal vez sí, tal vez no. Espero que les gustara y un millón de gracias por leer! Por favor, no olviden comentar. Nos vemos pronto.