Señoras, señoritas y señores, les presento el capítulo 4 de esta historia. Mil gracias a todos los que leen esto y en particular a los que se han mantenido conmigo desde el inicio. No teman, que si bien tardo en publicar, no tengo ninguna intención de abandonar ni uno solo de mis fanfics.
Capítulo 4: Restricciones
Eva se quedó paralizada. A pesar de que su cuerpo no se movía en lo absoluto, su mente iba a toda velocidad repasando toda su conversación con la nourasiana a su lado. Cuando se hubo cerciorado de que sí, había comprendido todo lo que Kahli le había dicho, sus ojos se abrieron desmesuradamente. Aikka estaba... ¿Acaso él estaba casado? ¿Esa era la razón por la que la recibió con frialdad? ¿Era una costumbre de los nourasianos casados la de tratar con frialdad a las mujeres que no fuesen sus esposas?
La princesa a su lado se sujetó con ansiedad la larga trenza que reposaba sobre su hombro derecho, observando a la humana. Luego de unos segundos, colocó una mano en el brazo de la pelirroja, pero ésta siguió sin moverse.
-Lady Eva ¿se encuentra bien?- preguntó, preocupada de que la chica siquiera continuara respirando.
Al escuchar la voz de Kahli, la humana salió de su ensimismamiento. Se sonrojó visiblemente.
-Lo siento- tragó saliva antes de seguir, para aliviar el firme nudo que se había formado en su garganta- Entonces ¿Aikka está comprometido? ¿O acaso ya se casó?-
Viéndolo objetivamente, no era nada por lo que sorprenderse. Él pronto tendría que asumir el trono, y había una ley que obligaba a todo nourasiano o nourasiana a contraer nupcias para poder gobernar, según lo que Kahli le había comentado. Además, habían pasado 3 años desde la última vez que se vieron. Aikka no la habría esperado por todo ese tiempo, incluso si supiera que ella se sentía atraída por él. Quizás no lo había dado a entender tan bien durante la Gran Carrera como ella pensaba.
Podía ser que incluso antes de ir a Oban él ya tuviese una prometida.
Eva se sintió verdaderamente tonta en ese momento, al darse cuenta de que había ido a Nourasia con la esperanza de estar con Aikka y quedarse con él. ¡Qué estupidez! Ahora lo único que quería era oficializar la bendita alianza y volver a casa.
-¿Lady Eva?- dijo una voz, con un tono inquieto.
-¡Perdón!- se disculpó la humana, finalmente dirigiendo sus ojos rojos a los celestes de la princesa- ¿Qué me decía?-
-Estaba comentándole que mi hermano aún no ha contraído nupcias-
La pelirroja parpadeó varias veces, procesando esta nueva información que había borrado automáticamente todos los pensamientos negativos de había tenido. Dejó salir un suspiro que no sabía que estaba conteniendo. Se mareó un poco, ya que prácticamente sentía cómo la sangre le bajaba de la cabeza, su sonrojo anterior perdido.
Por su parte, la nourasiana ojeaba a su compañía con cuidado, estudiando sus expresiones. La chica estaba reaccionando justo como lo había anticipado y esperado, por eso se permitió ocultar el hecho de que en realidad su hermano no estaba del todo "disponible". Sospechaba que haría más bien que mal al omitir esa información unos días, hasta que fuese oportuno revelársela a la humana. Si todo salía bien, ella le perdonaría esa estratagema.
-Por supuesto que ya está en edad de casarse- continuó la princesa, observando con curiosidad el intento de sonrisa que se estaba formando en la boca de la humana- Sin embargo, se resiste a hacerlo-
-¿Se resiste? ¿Por qué?- preguntó Eva de inmediato.
La princesa sonrió al notar la urgencia que mostraba la humana por saber más detalles. Era cierto eso de que los humanos son una especie impulsiva. Continuó caminando, con la joven piloto justo detrás de ella.
-Nadie lo sabe con certeza. No le negaré que siempre se ha mostrado particularmente incómodo ante la mención de su matrimonio, pero...-
Eva notó cómo la mirada de la nourasiana se volvía triste y distante de forma casi imperceptible, como recordando algo significativo, doloroso. Miró un instante a la muchacha, para asegurarse de que aún tenía su atención.
-Tengo entendido que usted y mi hermano se conocieron durante la Gran carrera de Oban ¿eran ustedes amigos, no?- esperó hasta que Eva asintió para seguir hablando-Pues bien, antes de ir a competir él era muy distinto. He de suponer que ha notado el cambio en su personalidad. Al regresar de la Gran carrera se mostró un poco más entusiasta acerca de la idea de casarse, pero se negaba a conocer a jóvenes nobles para desposar-
La nourasiana se detuvo ante un ventanal que daba hacia los jardines. Frente a éste, había un pequeño banco con elegantes relieves de color carmesí, creando un contraste perfecto con las exóticas plantas azules que crecían a sólo unos metros de distancia. Con un movimiento de la mano, Kahli invitó a la humana a sentarse con ella. Eva se tomó un momento para observar los jardines, pero decidió (muy a su pesar) que los vería en detalle más tarde, quizás mañana. Realmente se moría por recorrerlos descalza, subirse a los árboles y recoger flores pero eso tendría que esperar.
Una vez que Eva se sentó, Kahli se acomodó cerca de ella en el banco. Dudó por un momento si seguir su relato, no se sentía del todo cómoda hablando de asuntos personales de su hermano, pero había algo en esa humana que la empujaba a confiar en ella. Sus ojos rojos la estaban mirando fija y casi descaradamente, esperando que siguiera hablando. Kahli volvió a sonreír.
-Pocos días después de regresar al palacio, mi hermano fue convocado por el avatar. Lo único que supe fue que era un asunto de extrema importancia- siguió explicando la nourasiana- Al cabo de una semana regresó. No dijo una palabra acerca del llamado del avatar, ni el motivo de su larga estadía. De hecho, desde entonces se ha vuelto… Pues como usted lo vio. No es muy expresivo, salvo por la exasperación o el enojo-
-Como si fuera otra persona- la interrumpió Eva, pensando en los gélidos ojos que la habían mirado en el salón del trono. Kahli asintió, desviando su mirada hacia su regazo, lo cual le daba un aire de complacencia y tristeza a la vez.
La palabra avatar encendió algo en Eva, haciendo que varias imágenes de sus últimas horas en Oban saltaran a su mente. De pronto recordó que Jordan se había convertido en el avatar. La idea de que su compañero ya llevaba 3 años de pacífico reinado la hicieron sentirse orgullosa.
¿Pero por qué rayos Jordan convocaría a Aikka?
Inmediatamente se sintió mareada por segunda vez ese día, y la cabeza le dolió tanto que puso sus ideas a un lado. Eva se inclinó un poco hacia adelante, sujetando su estómago. Para colmo de males ahora tenía náuseas. ¿Acaso se había contagiado de algún virus en la Tierra? ¿O al llegar a Nourasia? Desesperada, se tapó la boca con una mano y cerró los ojos, esperando poder controlar su malestar.
-¿Lady Eva?- preguntó Kahli, quien se había inclinado cerca de su cara- ¿Se encuentra bien? Está usted muy pálida-
Sin dudarlo, la morena puso su mano en una de las mejillas de la pelirroja, sintiéndola muy fría. La chica se negó a moverse, parecía estar demasiado concentrada en...bueno, en no desmayarse.
-¿Desea que llame a su padre?-
Eva esperó varios segundos hasta que su visión dejó de dar vueltas para responderle a Kahli. Pero al intentar negar con la cabeza, el mareo volvió. Decidió entonces recostarse del ventanal que estaba detrás de ellas, levantó la barbilla un poco y respiró profundamente, aunque esto no la ayudó mucho.
-Puedo ayudarla si me lo permite- le dijo la princesa, con expresión preocupada- Únicamente necesito que cierre los ojos y pronto se sentirá mejor-
La humana realmente no analizó mucho la situación, simplemente sabía que se sentía terrible y que aquí estaba la hermana de Aikka, ofreciéndole ayudarla a sentirse mejor, sin necesidad de moverse. Asintió lentamente para evitar otro mareo, pero con cierta urgencia, y cerró los ojos. Tan solo un instante después, volvió a sentir la mano de la princesa nourasiana en su mejilla, esta vez puesta con más firmeza.
Poco a poco, la pelirroja sintió cómo el mareo disminuía, y su cabeza dejaba de martillear. Su rostro se percibía más fresco y podía sentir la sangre corriendo con más facilidad por su cuerpo y sus mejillas. Supo enseguida que estaba recuperando el color. Aún no se sentía del todo bien cuando Kahli terminó lo que fuera que estaba haciendo, sin embargo fue todo un consuelo para Eva notar que las náuseas habían desaparecido.
-Lo lamento, Lady Eva- se disculpó la nourasiana- Es todo lo que pude hacer para ayudarla. No entiendo qué ocurrió, por lo general me resulta bastante sencillo realizar ese hechizo de sanación. Si lo desea, puedo realizarlo de nuevo-
-¡No! No te molestes- exclamó la humana, con la voz un poco quebrada- Estoy muy bien, no me pasa nada-
-¿Está usted segura?-
Eva se tomó un momento para mirar a la chica. En su rostro se leía una preocupación genuina, pero también algo más. ¿Qué sería? ¿Tan mal se veía? Nada más tratar de averiguar qué podía estar pensando la nourasiana la hizo sentirse mareada otra vez, así que dejó de hacerlo.
-Sí, estoy segura. Muchas gracias, Kahli-
Los ojos rojos de la humana se volvieron a clavar en los azules de la nourasiana, cuando ésta le tiró de las manos para ayudarla a levantarse del banco. Le dijo que la llevaría a su habitación para que descansara. Con paso firme pero cuidadoso, la princesa la comenzó a guiar a través de los pasillos del palacio en dirección contraria de donde habían venido. Su expresión, sin embargo, era muy distinta de la que había mostrado antes. No se veía melancólica ni calmada sino agitada.
-¿Qué fue eso?-
-¿A qué se refiere usted?- la morena la miró brevemente, justo antes de sujetarla del brazo al ver que su acompañante se había tambaleado.
-Esa cara que pusiste, Kahli. ¿Dije algo malo?-
-¡Oh! Eso era... No, no tiene importancia, Lady Eva-
Siguieron caminando, atravesando largos corredores con decoraciones por todas partes. Sólo entonces Eva se preguntó cómo es que no se perdía en semejante lugar, tan grande y con tantas escaleras. Decidió no preguntarle nada de eso (otro día quizás), optando por ponderar por qué de repente la joven se veía apenada. Se quedó mirándola por tanto tiempo y con tanta intensidad que Kahli, un poco incómoda, no vio otra salida que responderle.
-Me sorprendí, eso es todo. Nunca nadie me había llamado sólo por mi nombre, excepto mis hermanos- confesó al fin, sonrojándose.
Eva sonrió, divertida con la vergüenza de la nourasiana, mas decidió no fastidiarla demasiado (como era su costumbre con la gente que le agradaba), al menos no por ahora.
-¿Dijo hermanos? ¿En plural?-
En ese momento Kahli se detuvo ante una puerta, giró la manilla y guió a la humana dentro. Eva se percató de que habían llegado a su habitación, aunque no tenía idea de cómo habían logrado hacerlo sin usar las escaleras ni atravesar alguna habitación. Definitivamente tenía que recorrer a fondo ese palacio.
-Así es- una sonrisa enorme se dibujó en la cara de la morena, al tiempo que ayudaba a la humana a sentarse en su cama- Aikka y yo tenemos una hermana menor. Mañana podría presentársela, si gusta. Y si me permite decirlo, seguramente la encontrará encantadora-
La pelirroja no pudo evitar sonreírle de vuelta. Le hubiera gustado tener hermanos, como ella. Quizás así entendería por qué la chica sonreía con tanto orgullo y alegría.
-¿Y por qué no ahora? Me siento mucho mejor. O quizás luego de la reunión con Aikka...-
-Me temo que eso no es posible-
El tono terminante con que le respondió la princesa la dejó en seco. Al ver que la extranjera no entendía qué ocurría, la morena dejó escapar un suspiro y se paró justo delante de ella, con los brazos atrás de su espalda.
-Es claro que está usted indispuesta, no debería levantarse. Además, en Nourasia la tradición demanda en este caso que las mujeres discutan los asuntos que refieren a la alianza por separado de los hombres. Luego de esto, conversaremos mi hermano y yo, para finalmente hacer una última reunión con usted y con su padre- le explicó la nourasiana, para horror de la humana- Me temo que lo que desee discutir sobre la alianza deberá hacerlo conmigo. Todo esto está arreglado en base al estricto horario de mi hermano. También tendré que pedirle que por hoy no intente hablar con él, no le está permitido al heredero al trono encontrarse con mujeres solteras que no sean de su familia sin la autorización necesaria, mucho menos luego del atardecer-
-¿Es decir que no podré hablar con Aikka si no está un guardia allí?-
-Así es. Ha elegido usted un amigo complicado de ver- comentó la princesa, con todo el aire de casualidad que pudo aparentar. Notó con gusto que tenía toda la atención de la humana-No se le permite estar con mujeres fuera de su familia sin testigos. La única alternativa es que esté casado. Si desea hablar con su esposa a solas no hay inconveniente, pero incluso tras el matrimonio no está bien visto que se reúna demasiado con otras mujeres sin otra compañía-
Una vez estuvo expuesto su punto, Kahli hizo una corta reverencia ante la humana y se dio la vuelta para salir de la habitación y así ella pudiera descansar.
-¿Y piensas que voy a conformarme con eso?-
Kahli se dio la vuelta, pero para gran sorpresa de Eva estaba aún más sonriente que antes, su mirada hasta era suspicaz.
-Confío en que no lo hará-de nuevo hizo una reverencia y abrió la puerta para irse- Hasta luego, lady Eva-
La humana se quedó con los ojos pegados a la puerta que se acababa de cerrar. Kahli... esa mujer sí que era extraña, era tímida pero perspicaz al mismo tiempo, era obvio que no tenía un pelo de tonta. Sólo en ese momento se le ocurrió, al pensar en la sonrisa burlona de la nourasiana, que quizás Kahli estaba jugando a ser Cupido con ella y su hermano. ¿Por qué otra razón le contaría intimidades de Aikka, sobre su posible matrimonio, para luego decirle que no podía verlo pero que esperaba que no se conformara con eso? Inmediatamente la imagen de princesa perfecta que tenía de ella se borró de su mente.
Con demasiada velocidad, la luz fue desapareciendo de la habitación, hasta que efectivamente se hizo de noche. Entonces Eva se dejó caer sobre la cama, decidida a dormir pronto, y sin molestarse en cambiarse de ropa.
Por desgracia el sueño la esquivó por mucho tiempo. Pronto se sintió mejor que antes, ya casi no le dolía la cabeza y todos los demás síntomas de su supuesta dolencia se habían esfumado, así que se giró en la cama, decidiendo que era una buena oportunidad para pensar en los sucesos del día.
Realmente no entendía qué había pasado esa tarde, jamás le había ocurrido eso. Tal vez se debía a que hacía sólo unos días que había salido del hospital, y no en las mejores condiciones, aunque no era nada grave. Luego tendría que comentarle el suceso a Don Wei, aunque ya sería al día siguiente. En ese momento él debía estar hablando sobre la alianza con Aikka.
Una ligera pesadez se instaló en el pecho de la humana al pensar en el nourasiano. Increíble, ahora estaba celosa de la suerte de su propio padre. Cómo deseaba hablar con el nourasiano, aunque sólo fuese unos minutos. De hecho, de no ser porque Kahli ya le había explicado que Aikka había cambiado radicalmente en los últimos años, estaría sorprendida de que él no hubiese ido a buscarla. En Oban habían llegado a ser buenos amigos, y ya habían pasado 3 años desde entonces, estaba segura de que había muchas cosas que debían conversar. En particular, ella quería saber si él estaba enterado de que había estado en coma durante ese período.
¿Cómo reaccionaría al saber que ella no había cambiado en absoluto en ese período de tiempo? Se sentía un poco extraña a veces, era una niña en el cuerpo de una mujer... ¿Qué pensaría él de eso? No podría culparlo por no saber manejar el tema, ella no sabía qué hacer consigo misma.
Y también deseaba preguntarle por qué había sido convocado por Jordan, y además por una semana completa. Kahli le había dado a entender que fue un asunto muy importante, pero una vez terminada la Gran carrera de Oban y con los Crogs relegados a su planeta ¿qué otra cosa podría haber llevado a Jordan a llamar a Aikka?
Poco a poco Eva se fue dando cuenta de que entre más pensaba en el asunto, más le dolía la cabeza. Los mareos habían vuelto para torturarla. Supuso que su enfermedad no había desaparecido por completo.
A pesar de lo mal que se sentía, y de lo cansada que estaba por el viaje, Eva no logró conciliar el sueño hasta muy entrada la noche. Pasó horas pensando en todo lo que Kahli le había dicho, en Jordan, en Oban y en Aikka, mientras se retorcía de náuseas en la enorme cama.
Estando a punto de quedarse dormida, la pelirroja recordó que Kahli no le había confirmado ni negado que Aikka estuviese comprometido. La idea la puso peor de lo que estaba, porque el malestar que sentía pasó a ser más emocional que físico, y le impidió conciliar el sueño. La asustaba el pensamiento de que él estuviese ya pre-destinado a alguien, ella no era la clase de chica que se acerca a alguien que ya tiene pareja, aunque ganas no le faltaban. ¿Qué haría si él, en efecto, tenía una prometida? ¿Cómo sería ella? ¿Y si no había una "ella", qué podría hacer?
La mayor parte de la madrugada la pasó imaginándose a Aikka abrazado a una mujer despampanante, completamente extasiado de felicidad, mientras ella sólo podía observar desde lejos. Después se le ocurrió algo todavía más aterrador: si rehacía su amistad con él, quizás la invitaría a su boda. ¡Eso no lo podría tolerar! Por mucho que apreciara al nourasiano no era capaz, ni remotamente, de ir a su boda ni aunque él se lo suplicara.
Entre bostezo y bostezo quiso convencerse a sí misma de tener algo de esperanza. Kahli había dicho que a él no le estaba permitido reunirse a solas con mujeres que no fuesen su esposa, y que era peor si era después del anochecer; a pesar de eso, Eva se había visto a solas con él en más de una ocasión, incluso él mismo la había ido a buscar en Oban ya entrada la noche. Eso debía haber significado algo para él ¿cierto? Había roto las reglas con ella varias veces. ¿O había sido todo circunstancial?
Estas ideas la atormentaban, pero no desaparecieron hasta que otro pensamiento se instaló en su mente, el cual la mantuvo despierta una hora más.
Recordó que apenas había despertado de su coma, Eva no había podido pasar mucho tiempo con su padre, y en cuanto se mudó a su casa el hombre se vio obligado a dejarla a cargo de una cuidadora mientras él trabajaba en su compañía. De hecho, las únicas ocasiones que tuvo para hablar con él fueron en las noches, luego de que llegara de la oficina. Recordó haberse sentido extrañamente contenta de recibir a su padre tras un día pesado en el trabajo con una taza de té y un abrazo. Sin embargo, el hombre llegaba tan agotado que ni bien terminaba de ducharse, se sentaba en el sofá de la sala a mirar televisión y para cuando su hija se unía a él, ya estaba dormido.
De esta forma habían transcurrido unos días hasta la visita del presidente, y luego Don Wei estuvo ocupado arreglando los trámites para hacer el viaje, reuniéndose con sus mecánicos, los ejecutivos, los políticos que patrocinaban la alianza con Nourasia, y otras tantas cosas.
Por todas estas razones, Eva jamás tuvo oportunidad de preguntarle exactamente qué había provocado su coma. Ahora se arrepentía de no haberle preguntado a Rick, a Mary (su enfermera en el hospital) o a sus médicos qué sabían del misterioso suceso. Rayos, hasta podría haberle preguntado algo al presidente de la Coalición de la Tierra. Seguramente alguien le había referido algo sobre el incidente, probablemente Don Wei al tratar de convencerlo de no plantearle la alianza a ella.
Como era usual, su carácter terco se había empeñado en averiguarlo únicamente por vía de su padre y como resultado lógico, seguía sin respuestas. Ahora que lo pensaba, le entraba la sospecha de que nadie le había explicado nada deliberadamente.
Aunado a esto, todavía no se había adaptado del todo a su situación. Por momentos se sentía un poco abrumada por la cantidad de información que tenía que procesar. Cada día luchaba con el concepto de que no volvería al instituto en un tiempo, que había sobrevivido a Oban, que era una quinceañera atrapada en un cuerpo que no correspondía con ella, y sobre todo con la idea de que ahora vivía con su padre, que prácticamente era un desconocido para ella. Si no había tenido tiempo de preguntarle por el coma, menos lo había tenido para discutir todos los conflictos que habían dejado sin resolver antes del incidente.
En los últimos minutos de conciencia que tuvo por esa noche, Eva se esforzó por recordar qué había ocurrido, o más bien por determinar qué era lo último que recordaba antes del hospital, pero se le hizo terriblemente difícil. Entre más tiempo lo pensaba, menos podía recordar y más le dolía la cabeza. Los recuerdos le llegaban entremezclados unos con otros, como en una red impenetrable. Lo único de lo que estaba segura era de haber visto a Jordan tomar el puesto de avatar, de haberse reconciliado con Don Wei y de haberse subido a su nave tras una breve despedida con Aikka. Luego de eso, nada. Era como si hubiese desaparecido toda esa información de su memoria, desde que se cerró la compuerta de la nave que los llevaría de Oban a la Tierra, hasta el momento en que despertó en el hospital, siendo 3 años mayor y con el cabello largo.
Eva seguía luchando contra sí misma para recordar algo más cuando aparecieron las primeras luces del día en Nourasia, y el sueño finalmente la venció.
En Oban
Jordan bostezó, exhausto, adolorido, y dejó caer su cabeza contra la mesa baja que estaba ante él. Tras ese gran esfuerzo que tuvo que hacer, se dio cuenta de que estaba equivocado al pensar que conocía la testarudez de Eva. Nunca hubiera pensado que la chica se resistiría tanto a dormir y que él tendría que dedicar buena parte de su energía y su conciencia a cuidar sus recuerdos.
Por suerte, en Oban apenas había atardecido, así que podría terminar sus funciones y descansar debidamente, a menos que ciertas esferas flotant...
-Señor, los creadores lo solicitan- dijo la voz de Cyr detrás del humano.
A menos que los creadores lo llamaran, claro. Con un suspiro lleno de hastío, el semi-rubio levantó la cabeza, se apartó el cabello del rostro y se dispuso a encontrarse con esas bolas de luz infernales que hacían su labor más sencilla y más ardua, al mismo tiempo.
Un día de estos aprendería a manejar la galaxia sin su ayuda y no los necesitaría más. Debía planteárselo a sí mismo seriamente. Era casi una vergüenza que con 3 años de reinado aún no pudiese conducirse solo, y le vendría bien no…
-¿Señor?-
-Ya voy, Cyr- dicho esto se transportó hasta el templo del corazón, del otro lado del planeta.
Espero que este capítulo haya sido de su agrado, a pesar de lo corto. Por favor no olviden comentar :)
