Los personajes, así como la historia original pertenecen a Rumiko Takahashi.


II

Lo primero en lo que Ayame recayó al entrar a la casa de Kôga fue en el olor: dulce, exquisito, reconfortante, melancólico. Y estaba segura que no era de él, pues apestaba a perro mojado y a nada más.

—¿Entonces tu te hiciste cargo de la manada?— preguntó Kôga cuando se sentaron en la alfombra alrededor de la fogata, abrigados por una manta de lana.

—Si, ¿quien más si no era yo? Te fuiste y nos abandonaste en el peor momento, no había tiempo para elegir a alguien más. Aunque tampoco había quedado mucho de donde escoger, ¿sabes? La mayoría eran niños—la voz dolida de la joven se sentía como una puñalada en el corazón del Yokai lobo.

—Ayame, yo...

—Si, si, lo sientes. Sé lo que vas a decir, Kôga— finalizó dando otro trago a su chocolate caliente. La chica cerró los ojos y los recuerdos volvieron tan nítidos como en aquel momento que lo vivió. Sangre, gritos, y un cadáver sonriendo, sonriéndole. Un escalofrío recorrió su espalda.

Mientras el silencio se volvía incómodo entre ellos, un par de ojos chocolate se asomaron a la habitación—. Me voy, señor Kôga. ¡Que tenga buena noche!—dijo el sonriente muchacho dispuesto a irse. Ambas miradas, azulada y esmeralda, se posaron sobre el castaño de mirada alegre y jeans rasgados. Ayame se llevó una mano temblorosa a sus labios rosados, gotas del chocolate que anteriormente bebía resbalaban a los lados de la taza y caían a la alfombra nueva del moreno.

—¿Ayame?—preguntó Kôga ligeramente extrañado por el comportamiento de la chica, frunció el ceño aún sin comprender, pero después algo hizo clic en su cabeza y entendió la situación.

La pelirroja no esperó más y corrió hacia los brazos del chico pecoso, colgándose a su cuello y enterrando su nariz en él, olfateando y embriagándose de su exquisito aroma, el mismo que percibió al llegar, y aunque fuera un poco distinto seguía siendo sumamente reconfortante.

—¡Te extrañe tanto, Kohaku!—gimió mientras lloraba entre sus brazos, en cambio, el muchacho no comprendía lo que pasaba.

Ahí fue cuando Kôga entró al rescate.

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Blablabla :) ¿Ya se ve un poco de que va la historia? ¿Qué piensan que está pasando? ¿Por qué Ayame se emocionó tanto? ¿Que hace Kohaku en la época actual? ¿Y por qué estoy haciendo estas preguntas? Todo esto y más en el próximo capítulo (?)

¡Ciao!