V.- 1+1=3
Revy caminaba con paso apretado hasta la casa de los Yueh. Por alguna razón que desconocía, el maestro se había llevado a Rock junto con Min y Yun hacia el primer recorrido, Y casi al mismo tiempo que la señora de la casa la había llamado con grandes señas para que fuese a verla. Atravesada de dudas, Revy se Duchó diligentemente y se vistió con rapidez para acudir a la cita.
-Entra, entra, Hija Xúnhuán… Te estaba esperando…
Revy se sorprendió nada más al entrar a la casa por la puerta principal. Ki-Kuo estaba frente a ella, y sobre sus manos, un estuche primorosamente lacado de color rojo descansaba sobre sus manos.
-Has encontrado tu equilibrio, hija… lo sé sin que me lo digas, porque soy mujer y tengo ojos… -Se sonrió levemente, y Revy por toda respuesta, solo abrió más los suyos- He visto tu cambio en todos estos días, y estoy orgullosa de todo lo que has conseguido… Pero ya está bien de ser pistolera todo el tiempo… Creo que es hora que seas mujer, una mujer, y su mujer…
-…Mamá Yueh…
Esto –Ki-Kuo agitó casi imperceptiblemente el estuche en sus brazos, y caminó hasta quedar frente a ella- Es el motivo por el que esposo se llevó a los muchachos y a Línghún Kāishǐ, porque es cierto que lo de hoy en la tarde fue su logro personal… Este regalo es por tu logro particular… Y será el regalo por el de tu esposo… Vamos, Tómalo…
Revy extendió los brazos como una autómata, y en cuanto tuvo entre ellos el estuche, la noble dama abrió la tapa. Revy no pudo contener el suspiro ahogado de impresión que se le atascó entre los labios. Un primoroso vestido tradicional chino, de deslumbrante seda rojo oscuro, y bordado con dragones y crisantemos en hilo de oro, lo mismo que las abotonaduras y los ojales, apareció ante sus ojos…
-Este vestido cubrió mi cuerpo el día que los destinos de Yin y el mío se enlazaron para siempre –Ki-Kuo suspiró contenidamente ante la añoranza- Este vestido, que lleva hasta en la última de sus costuras la esperanza de una vida mejor que ambos comenzamos a construir desde ese día, ahora es tuyo…
-Mama Yueh, no, por favor…
-Ya he decidido que así será, Hija Xúnhuán… -Ki-Kuo sonrió pícaramente- Además, ambas somos mujeres, y a tu edad yo tenía el mismo talle… Y si lo piensas bien, no puedo heredárselo a He, porque aparte de ser hombre, no le quedaría a su enorme cuerpo…
Ambas rieron de buena gana ante la salida de la mujer del maestro, pero casi inmediatamente, Revy se quedó callada, todavía abrumada por el sentimiento…
-Mamá Yueh –Revy bajó un poco los ojos- Es curioso, pero yo antes no sabía lo que era un obsequio, porque siempre venía aparejado con algo desagradable a cambio. Solo cuando me casé con Rokuro comencé a disfrutar el recibirlos, pero todavía sin entender el motivo real de que se hicieran… Y ahora lo entiendo…
-Amor, hija, ese es el sentimiento que guía la mano de los obsequios –Ki-Kuo acarició levemente la sien izquierda de Revy- El mismo que guiará tu sentir de mujer hoy en la noche…
-¿Esta noche, Mamá Yueh? –Revy quedó perpleja por un segundo, y luego sonrió con algo de sorpresa todavía pintándole el rostro- ¿Entonces usted sabe de..?
-…No necesito conocer tus planes, Hija Xúnhuán –Ki-Kuo soltó una risita cómplice-Solo me basta ser mujer. Es lógico que no haya quedado energía o físico como para demostrarse su amor en estos días… Y ya te había escuchado por ahí, en algún momento, que tenías reservado un regalo para Línghún Kāishǐ… Ese regalo que solo una esposa enamorada puede ofrecerle al hombre de su vida… -Revy por toda respuesta, bajó la cabeza y se sonrojó- Por eso esta noche ustedes irán a Yún Fángzi, la Casa en las Nubes…
-¿La Casa en las Nubes?
-Es una vieja historia, hija Xúnhuán… -Ki-Kuo suspiró con fuerza, y seguidamente invitó a Revy a sentarse junto a ella sobre la plataforma que servía en invierno de estufa y losa radiante al mismo tiempo. Capturada por la revelación inminente, ella se dejó guiar con docilidad, y apenas notó como la amable señora le quitaba el estuche de las manos- Cuando volví de Japón, Yin no quiso sino casarse conmigo a como diera lugar… Y Hong Kong no le pareció en ese momento el sitio más adecuado para fundar una familia. La Cabeza de Dragón en ese entonces no tomó en principio de buen grado la proposición que mi esposo le expuso en ese momento, de sacar la academia de los peligros y tentaciones de la ciudad y llevársela lejos, al campo, donde la venganza la tuviera difícil para llegar hasta nosotros… Pero terminó por ceder. Así fue como llegamos aquí, cuando no era más que un conjunto de casas ruinosas que no daba para ser la villa que es hoy. Aquel primer invierno lo pasamos en Yún Fángzi, una pequeña choza de techo bajo que se levanta en la colina tras de la casa. Cuando había nubes muy bajas en las montañas, había que atravesarlas para llegar a ella… Por eso Yin y yo la bautizamos así. mientras él y el resto de los aldeanos terminaba de levantar esta casa, y a refaccionar el resto, tarea que les demandó casi todo el verano, el otoño y hasta bien entrada la estación fría, permanecimos ahí. El monzón no tardaría en llegar, así que todos, a torso desnudo pese al frío y la nieve, levantaban vigas y cortaban tablones durante todo lo que durara la luz natural del día. El hogar abierto y las pieles solo fueron el marco de aquel periodo vertiginoso donde yo solo me dedicaba a mantener el orden, a curar y a alimentar a Yin… Y a darle un tesoro de amor y fidelidad con todo mi ser, para que le durara toda su vida… Cuando finalmente ocupamos la casa, aquel tiempo decisivo en nuestras vidas nos había marcado a fuego. Durante los años siguientes, Yún Fángzi nos recibió por periodos cortos durante los inviernos… Durante uno de los cuales concebimos a He… Por eso esta noche, y los días que ustedes quieran, será su refugio, el sitio donde solo estarán ustedes y el amor que los une…
…Con gran aspaviento, y el aliento algo cortado, la figura de Min bloqueó la luz a la entrada de la casa…
-¿Me perdí de algo, Mamá Yueh? –Min se llevaba exageradamente una mano al pecho- ¿Ya se enteró?
-Ay, Hija Min… -Ki-Kuo soltó la carcajada en cuanto la vió sobre el umbral de la puerta- Tú conoces por He las historias de esta villa… Y llegaste justo a tiempo… -Miró de vuelta a Revy con los ojos brillantes de picardía- Va siendo hora de que preparemos a la novia…
-¿Mamá Yueh? –Revy de devolvió la mirada entre recelosa e impactada, con los ojos muy achicados sobre ella- ¿De qué se supone que están hablando?
-…Hasta el más sencillo de los obsequios, Hija Xúnhuán –Ki-Kuo se puso decididamente de pie al costado de Revy. Del otro, ya Min le miraba fijamente, como queriendo evaluar los cambios que pretendía hacer- Cuando está guiado por el amor, requiere de un buen envoltorio que enfatice su valor… Vamos Hija, toma tu vestido y ponte de pie… Nos vamos ahora a Yún Fángzi, para prepararla y prepararte, de modo que esta noche sea la sorpresa de su vida para Línghún Kāishǐ.
…Ni siquiera hubo transición, o posibilidad de reaccionar alguna para Revy, mientras era remolcada por la puerta trasera, y colina arriba por ambas mujeres, hacia la Casa en las Nubes…
Ooo
-¿Pero por qué tengo que ponerme esto?
-Tú solo póntelo, hijo… -Yueh Shan se reía entre dientes- Es necesario, así que no protestes y obedéceme… o le diré a Hijo He que lo haga por ti…
La algarabía dentro de la cabaña que ocupaban Rock y Revy iba en aumento, a medida que la tarde se iba transformando en noche. A la misma velocidad con que el sol desaparecía entre reflejos rojizos tras las montañas de Chengdu… Y junto con la extinción de la luz natural, el apuro del maestro Yueh y He Yun porque tomara un merecido y extensivo baño, y luego se pusiera la hermosa chaqueta Tang negra de seda, con dragones bordados en hilo del mismo color, que despedían reflejos de luz con cada movimiento de Rock. Era preferible vestirse sin protestas que soportar que dos tremendos oponentes se le echaran encima como una jauría de perros rabiosos…
-…Espero que todo el trabajo que se han tomado valga la pena… -Rock estoicamente terminaba de calzarse- De verdad espero que así sea…
-Créeme, hijo… -Yueh Shan trataba con todas sus fuerzas evitar reírse- Más tarde me lo vas a agradecer…
Entretanto, en Yún Fángzi la actividad tampoco había bajado de tono. El Baño de Revy, dispuesto en una gran cuba de hierro con agua a la temperatura justa, bien en el interior de la choza, le había resultado deliciosamente largo y de un bienestar casi lujurioso, al punto que tanto Min como la Señora Yueh la tuvieron difícil para sacarla de ahí. Sentada y muy quieta, y por qué no decirlo, ya relajada ante el mimo que le estaban regalando para ataviarla debidamente, se entregó en manos de aquellas dos mujeres, que se empeñaron como nunca en que pareciera realmente una novia el día de su boda. Cuando se consideraron satisfechas, le mostraron a Revy el resultado, haciendo que por toda respuesta, ella solo abriera su boca, sorprendida ante lo que sus ojos le mostraban.
-Bueno –Revy soltó una risita baja- Esto, si no mata a Rock en el instante mismo en que lo vea… Yo me aseguraré de ello un poco más tarde…
Ooo
Rock había escuchado con sorpresa absoluta la historia de aquella choza en las alturas hacia la que se dirigían, por aquel estrecho camino sin una gota de luz, salvo el natural resplandor de la noche… Se convirtió sin duda en algo mayor al ver bajar en sentido contrario a la Señora Yueh y a Xiao Min.
-Justo a tiempo, Línghún Kāishǐ – Ki-Kuo sonrió por lo bajo, y luego se dirigió algo bruscamente hacia su esposo e hijo- Y ustedes dos, con nosotras, a la casa… Y tú, viejo esposo, directo a la cama… Ya no tienes veinte años y todavía te falta tiempo para recuperarte por completo…
-Tus deseos son ordenes, esposa –Yueh le hizo una divertida mueca a su mujer antes de voltear colina abajo, tirando al mismo tiempo del brazo de su hijo- Buenas noches, Hijo Línghún Kāishǐ…
Rock no alcanzó ni a reaccionar. Ahora completamente solo en la noche, y sobre la ruta que conducía a aquella choza especial, soltó un suspiro contenido y reanudó su camino "Bueno… Tal parece que mi regalo está a punto de llegar. De otro modo se me hace demasiado incomprensible tanta conspiración. Ya veremos lo que me espera en la casa en las nubes…" Tras unos cuantos minutos de marcha pareja y consistente, Rock dio por poco casi de narices con la puerta de aquella choza. Una leve luz se difundía desde el interior. Curioso ante ella, y no habiendo nada ni remotamente parecido a un llamador o aldabón sobre o alrededor de aquella rústica puerta, tocó con los nudillos tres veces en forma decidida…
-…Puedes pasar, esposo Línghún Kāishǐ…
El impacto de Rock al oír aquella suave y aterciopelada voz, casi lo priva del habla y la respiración al mismo tiempo. Era la de Revy, no le cabía duda alguna… Pero ese dulce timbre e intencionalidad no se parecían en nada a la ruda y áspera franqueza de su tono habitual. Con una buena porción de nervios poniendo torpes sus manos, Rock buscó a tientas el tirador de la puerta, hasta que finalmente consiguió abrirla…
-…Por la sangre de Buda…
Hasta el último rincón de aquella choza rústica pero sin duda acogedora, había sido decorado con velas y velones de cera cruda, que difundían su suave luz por toda la estancia… El pequeño hogar de la chimenea desprendía reflejos que indicaban que había sido encendida recientemente… Y una sombra le esperaba tras una gasa que cortaba en dos la estancia, impidiéndole a medias la visión…
-Esposo… -El aterciopelado y dulce tono de Revy comenzaba a acariciar y marear al mismo tiempo los sentidos de Rock- Te concedí un deseo durante el camino hasta acá… Y se convirtió en un regalo. La Noche de Bodas que nunca tuvimos comienza aquí y ahora… Abre la gasa y entra…
"Nunca le expresé abiertamente a Revy cual era mi deseo en estos días de locura y descubrimiento… Y nunca supuse que iba a ser capaz de adivinar que esto era precisamente lo que había en mi corazón y mi mente…" Con los ojos brillantes, y una dulce sonrisa surcándole el rostro, Rock entreabrió levemente la gasa para pasar al otro lado de la estancia… Y la visión celestial que sus ojos le mostraron consiguió lo que el dulce tono inicial de su esposa solo había hecho a medias. Rock quedó estático, sin habla, y con la respiración contenida casi al punto de la asfixia…
-¿Te gusta lo que ves, esposo...?
-Me gusta, Revy… No, qué diablos, no me gusta… Me encanta…
El rojo Qipao con dragones dorados, con ambas aberturas a los costados llegando tentadoramente casi hasta la cintura, las etéreas zapatillas de raso igualmente rojo, y el peinado de volutas suaves, enmarcado en las enjoyadas y brillantes horquillas del Ji, daban esplendoroso marco al suave maquillaje en el rostro de Revy, que él contemplaba por primera vez dándole el aura inconfundiblemente femenina que nunca le había visto desde el día en que la conociera…
-Esto… Esto es grandioso, Revy…
-Y, Rock… -Revy dio unos cuantos pasos como si caminara en el aire, para abrazar suave e intencionadamente la cintura de su esposo- Todavía se va a poner mejor…
Ooo
Desnudos sobre un lecho de pieles, frente a la acogedor hogar de la pequeña chimenea de Yún Fángzi, cubiertos nada más que por sus anchas sonrisas, y la relajada respiración y el gesto de dos personas que se han entregado con la fuerza del amor correspondido, Rock y Revy dormían abrazados, sostenidos el uno del otro en perfecta sincronía… Pero de pronto algo en él pareció comenzar a marchar de mala manera. Su rostro comenzó a contraerse, y sus ojos bajo los parpados comenzaron a moverse en rápida secuencia en todas direcciones. A los contados minutos, ya no fue solo su rostro, sino su cuerpo, el que agitándose cada vez con mayor fuerza, expresaba algo fuera de toda previsión… De pronto, se sentó como impelido por un resorte, los ojos abiertos y la expresión desconfiada de quien espera algo fatídico, mirando en todas direcciones…
-¡ROCK!
-Algo está mal, Revy –Poniendose de pie, Rock comenzó a recoger su ropa y a vestirse con rapidez- Algo esta sucediendo y no sé qué es… Hay que bajar a la villa. Vistete, Cielo…
Revy nunca había tenido dudas de las capacidades de Rock… Y ahora era el momento menos indicado para expresarlas. Desde Filipinas que había aprendido a respetar aquellas percepciones casi sobrehumanas que mucho más de una vez desde que se casaran le habían evitado problemas durante el trabajo. Sin palabras fue por la tenida deportiva con la que había llegado a la choza y vistiéndose con rapidez salió tras de su esposo. Nada más al trasponer la puerta, pudo ella comprobar con asombro que él no se equivocaba. Por entre el tupido ramaje de los árboles, y reflejándose en el cielo nocturno, los resplandores de lo que parecía ser un incendio resultaban evidentes incluso para ella. No tuvo tiempo ni de reflexionar, porque la veloz carrera de Rock colina abajo a cada segundo que pasaba le parecía más y más imposible de alcanzar… A media colina comenzó a sentir los urgentes y desesperados toques de Gong, que sonaban, aunque lejanos, pavorosos en medio de la oscuridad, y no decían nada bueno en cada sordo tañido. A punto de llegar abajo, Revy se dio cuenta que las luces de la Casa Yueh, lo mismo que las del resto de la villa, ya se habían encendido, y sus habitantes salían entre gritos e interpelaciones, caminando como si fuera un movimiento ensayado hacia la casa del maestro. Sin embargo, Rock no se detuvo al llegar a la casa "Qué diablos le sucede a Rock… Es como si hubiera sentido algo que no es el incendio… Joder, habrá que seguirlo… Solo y desarmado no es como quiero verte, cariño… conmigo habrá pelea de sobra si eso es lo que buscas…" Corriendo a todo lo que daban sus piernas (Y por qué no decirlo, sorprendida de su resistencia pese a los años de alcohol y cigarrillos) Y a punto de darle alcance, ya en medio del espeso bosque que rodeaba a la villa, lo vió detenerse en seco… Y luego agacharse con gran urgencia… Ella no se detuvo hasta que estuvo a su lado, y comprendió el porqué de ese movimiento. Un hombre intentaba hablarle, y su pecho y brazos, pese a la oscuridad, se veían casi tintos en sangre…
-¿Qué pasó? Dime, despacio…
-Xianqi… La villa… -El hombre tosió ahogado en su sangre- Los niños… El Tong… Se llevó… A los niños…
Revy se puso pálida… Y al mismo tiempo el cuerpo del hombre se relajó al expirar. Temerosa en su fuero interno de que la muerte volviera a impresionarla luego de tantos años, se hizo un rápido examen mental… Y descubrió que no era por eso. Algo en su interior agitándose con gran fuerza, temía por los pequeños…
-Hay que ir por ellos –Rock soltó con respeto el cuerpo, y luego se puso de pie bruscamente. Como nunca antes, vió su rostro duro y rabioso- Vamos, Revy, a la villa… Vamos a desenterrar al Brazo de la justicia…
Apenas llegó de vuelta a la casa, corriendo a gran velocidad con Revy a su lado, contempló a su viejo maestro dando las instrucciones a los aldeanos para bajar hacia la villa de Xianqi
-…Fang, tu conducirás la cisterna, y yao y xung tenderán las mangas hacia el riachue… Línghún Kāishǐ…
-…No hay tiempo que perder, Maestro… -El aliento de Rock ni siquiera estaba entrecortado- Encontré a alguien en el bosque en la ruta de xianqi… Murió en mis brazos. El Tong asaltó la villa y se llevó a los niños…
El murmullo de sorpresa, casi grito, que salió de las gargantas de los aldeanos aumentó aún más la dureza de las facciones del maestro…
-No vamos a dejarlos, hermano –Yueh, sorprendido de la grave voz de Yun, se volteó a mirarlo- Intentarán perderse en los senderos de la montaña mientras es noche cerrada, tratando de alcanzar la carretera de Chongqing. Min –Dijo bruscamente volteándose hacia su esposa- Ve por el equipo de descenso para Línghún Kāishǐ, luego tomen el Molotova y bajen a todo lo que puedan por la ruta de arriba… Supongo que trajiste alguno de tus juguetes, Hermano ¿O me equivoco?
-No –Revy abrió la boca para hablar, pero solo salió el silencio de la sorpresa, y una mirada relampagueante hacia rock- Ven Revy, también hay regalos para ti. Vamos a la camioneta…
Mientras Min Corría hacia el cobertizo de las armas, Rock , Revy y Yun corrieron a su vez hacia la todoterreno… El maestro Yueh movió la cabeza para soltar la sorpresa que se había instalado en su mente. Sus hijos ya tenían decisión y se manejaban muy bien en momentos apurados…
-Esposo… -Ki-Kuo Lo remeció suavemente- Deja a los jóvenes la tarea complicada… Nosotros nos ocuparemos de la gente…
-Tienes razón, esposa… Los jóvenes se portarán heroicos, nosotros haremos nuestro trabajo… ¡Vamonos ya, Gente, hacia Xianqi…! ¡No voy a correr riesgos! ¡Mujeres y niños también bajarán ¡Vamonos!
Ooo
Cuando Rock llegó al lado de la camioneta recordó de improviso que no tenía las llaves. Entrando rápidamente en la cabaña volvió en cosa de un segundo con ellas en la mano, y apuntando hacia ella liberó el cierre centralizado del vehículo. Revy, curiosa y algo furiosa de que su esposo le hubiera ocultado información de semejante calibre, usó su razonamiento y abrió de un tirón la portezuela trasera.
-¿Y? –Revy husmeó desconfiada en todas direcciones dentro de la caja de carga- ¿Dónde están?
-Justo donde incluso a mí me costó imaginar-Rock paseó los dedos sobre el mullido alfombrado negro, y al instante la mitad de la caja se volteó por el revés. Revy abrió aún más los ojos cuando vió el resultado del movimiento: En un apretado y preformado marco de gomaespuma, reposaban en perfecto orden tanto la tenida táctica y la máscara, los Ninjato, las dagas Kunai, las recargas y el cinto de pecho con las Glock del Brazo de la Justicia… Y la funda sobaquera doble con las Sword Cutlass de Revy –Son todas tuyas, cariño…
-¿En que momento planeabas decirme esto, Rock?
-En el momento en que las descubrí, en Hong Kong, Cariño –Fue la apurada respuesta de su esposo mientras comenzaba a vestirse y armarse- Pero de vuelta a la habitación te me encabronaste porque te dejé sola, nos enojamos… Una cosa que fue a la otra, hasta que finalmente lo olvidé…
-Te autorizo plenamente hasta para estrangularme si es necesario que sepa la verdad en el futuro, negociante –Revy sonrió irónicamente mientras se ponía la sobaquera y enfundaba las Beretta a continuación, no sin antes probarlas, cargarlas y poner balas en sus recámaras- Nunca más me vuelvas a ocultar algo semejante ¿Te ha quedado claro, cielito?
-Limpio y transparente como un cristal, amor… Yun, Estoy listo, dime que sigue ahora…
-Dame las llaves –Yun estiró la mano imperioso- Te vas en el molotova con Min. Ella seguirá el camino del Convoy del Tong por el camino alto… Te dejará en en la zona de lanzamiento y luego seguirá a toda velocidad hasta abajo… Xúnhuán… Tú te vienes conmigo, nos iremos por la línea recta para tratar de detenerlos…
-¿La línea recta?
-Se explica por si sola… Vamonos ya…
-Amor –Revy se volvió a su esposo, y tomándolo bruscamente del cuello de su tenida, depositó un furioso beso en sus labios- Tú haz tu trabajo como sé que lo haces, y mantente vivo y entero… y eso no es una recomendación, tonto… es una exigencia ¿De acuerdo?
-Yo también te amo, Revy –Rock pasó suavemente su izquierda por la mejilla del mismo lado de su mujer –Nos vemos al terminar…
Mientras veía a su esposo alejarse corriendo hacia el pesado camión que ya estaba en movimiento con Min al volante, terminó de entrar en la camioneta, momento mismo en que Yun metió con rabia y fuerza la velocidad para hacerla partir como un caballo encabritado…
-¿Yun?
-¿Xúnhuán?
-¿La Línea Recta es verdaderamente recta?
-La trazamos con mi padre cuando yo todavía no llegaba a los quince años. –Yun conducía concentradamente, sin faros, y con un juego de Goggles de visión nocturna sobre la frente- En esa época el Tong era más virulento que ahora, y la ruta le sirvió muchas veces para parar los contrabandos humanos que traspasaban la cordillera hacia Chongqing… Yo la fui agrandando hasta hacer caber un vehículo pequeño en ella… y sí, es tan recta que probablemente con luz de día sentirías estar cayendo más que bajando… -Yun se bajó los Goggles y los activó a continuación- Por lo mismo uso estos… soy chino, o sea que no soy estúpido… ¡Sujetate con tu alma, Xúnhuán, que vamos a bajar!
Ooo
El camión Molotova ya estaba por llegar a la cumbre de la cordillera por el sendero que Rock aprendiera a conocer en la recta final de su primer entrenamiento en la villa, cuando sintió la voz de Min volviéndolo a la realidad
-Vamos a llegar a la zona de lanzamiento. Vamos, tienes que pasar a la caja para vestirte…
-Gracias, Min… Deseame…
-Buen vuelo, Zhèngyì bì… Nos vemos abajo…
-De acuerdo, Min, respeto tu superstición militar… Pero recuerda… -Como si fuera lo más natural del mundo, Rock abrió la portezuela del camión y comenzó a deslizarse hacia la zona de carga por fuera en un vehículo en movimiento nada lento- Yo… Yo siempre vuelvo…
Rock pasó finalmente a la caja de carga, y una vez en ella se desprendió de todas sus armas, y seguidamente se puso el wingsuit negro con el que saltaría esa noche. Asegurando a continuación el paracaídas de descenso a la espalda, se aseguró las armas al pecho para que no le estorbaran. Como apresto final, se puso el casco de seguridad, y en vez de gafas de seguridad, por precaución mayor, se puso un juego de gafas de visión nocturna, para no errar y tener conciencia total que su sobrevuelo nocturno iba a tener lugar sobre el camino correcto a interceptar a los camiones del Tong. Cuando se consideró seguro, alzó la vista. La cumbre estaba a segundos de ser traspuesta por Min. Desde ahí todo era en descenso, muy estrecho y muy cerrado, salvo la primera curva, donde estaba el sitio desde donde había saltado regularmente durante el tiempo que Min le había enseñado la técnica elemental del Salto de Base con aquel traje especial. En ese minuto pasaron dos cosas: la Luna comenzó a salir gigantesca, y casi encima de las montañas… Y él terminó por cambiar de idea cambiando la visión nocturna por goggles normales. Dando tres golpes sobre el techo del camión, esperó la respuesta de Min…
-¡Dos minutos, Zhèngyì bì!
Rock se subió al techo del camión, manteniéndose agazapado… ahora con la luminosidad cada vez mayor, comenzó a sentir y ver la curva y el acantilado que se perdía en una vertiginosa línea recta hacia abajo…
-¡Un minuto, Zhèngyì bì!
Rock se irguió decidido sobre el techo de la cabina; Min redujo la velocidad justo al enfrentar la curva, y en pleno giro…
-¡SALTA, SALTA, SALTA!
Ooo
-… Y ahí va tu esposo, Xúnhuán…
Sujeta con dientes y uñas del tablero de la camioneta, entre saltos y tumbos como nunca había experimentado en su vida, Revy giró la vista hacia los acantilados a su izquierda… y se quedó poco menos que boquiabierta al darse cuenta que una sombra completamente negra se dejaba caer al vacío en grácil salto, con la enorme luna como telón de fondo…
-¡Pór el jodido Dios, Gilipollas! -Revy soltó el grito con la garganta apretada- ¡Va a matarse, Yun, por la mierda!
-No lo creo –Yun sonrió tras los goggles sin quitarle la vista al camino- Zhèngyì bì estaba completando su entrenamiento cuando Min llegó licenciada desde Chengdu. Mi padre tenía a tu esposo persiguiendo al mono de la aldea por los árboles para darle mayor agilidad, y Min le sugirió que aprendiera Salto de Base. Hermano es como una esponja –Yun volvió a sonreir- Aprendía y mejoraba cada cosa que le enseñábamos. Saltó desde el acantilado en paracaídas solo un día después que Min le enseñara la teoría, y a la semana ya bajaba la cordillera completa con Wingsuit… no hay dos como él, Xúnhuán…
-¿Wingsuit, Yun? –Revy lo miraba desencajada y sin entender nada- ¿De qué mierda me estás hablando?
-Es un traje aéreo… cuando abres brazos y piernas la tela que hay entre ellos se hincha con la velocidad del aire y te sostiene como alas… puedes planear por kilómetros tan veloz como un águila si saltas de una buena altura… Y Min ni yo nunca te dijimos qué hace ella en el EPL… Min trabaja en la región militar de Chengdu. Es Capitán del ejército y Comando… Tiene a cargo una Compañía de Fuerzas Especiales con los "Halcones del Suroeste" , Nuestros especialistas en infiltración y reconocimiento especial… Se lanzan en paracaídas, Wingsuits, y manejan alas delta y ultralivianos con la naturalidad que usas las pistolas… Nadie lo verá ni esperará de ese modo… Y llegará primero que nosotros abajo. Le espera un momento duro al Tong…
-¿Logrará alcanzarlos, Yun?
-Por supuesto que sí. Mira la velocidad a la que está bajando… Llegará a la base de la montaña justo antes que nosotros… Y a tiempo para detener el convoy…
Ooo
En el silencio nocturno solo roto con el constante susurro del viento sobre sus oídos, Rock se suspendía del aire como un águila cerniéndose sobre su presa. "Debo alcanzarlos en un punto donde Min, Yun y Revy me puedan ayudar… Y ya sé dónde va a ser eso…" Tenía claro que su vuelo rasante casi tocando las copas de los arboles por entre los quebrados senderos cordillera abajo le daba una ventaja que su esposa y sus amigos no tenían, y con el apuro de salir para evitar perder más tiempo de persecución, no habían tenido forma de calcular de forma más ajustada la ventaja que los hombres del Tong les llevaban. Girando con grácil movimiento, alteró su vuelo hacia la izquierda, buscando la pequeña explanada donde regularmente había completado sus descensos más largos, casi en la base misma de la cordillera. Sintiendo más que contando mentalmente el tiempo restante de su vuelo, cuando se sintió seguro agachó solo un poco la cabeza y cerró levemente los brazos. La trayectoria de cerrado planeo se modificó al instante, quebrando el vuelo rasante, convirtiéndolo en un picado que a cada segundo se pronunciaba más y más, hasta que casi a punto de tocar con su cuerpo las apretadas copas de los árboles, el bosque se abrió en una pequeña explanada. La mano de Rock fue automáticamente al pilotín del paracaídas de descenso, que gualdrapeo un par de segundos antes de abrirse y cazar el aire en su interior. En cuanto sintió el tirón del paracaídas principal, las manos de Rock fueron inmediatamente hacia los manguitos de los elevadores para tomar control de la parte final de su vuelo. Quince segundos exactos le tomó tocar tierra, y en cuanto lo hizo, comenzó a soltar los enganches del arnés y a abrir los cierres de velcro del traje aéreo. Instantes más tarde ya corría completamente armado por entre los arboles cada vez más espaciados que terminaban justo a la orilla del camino.
Ooo
En cuanto soltó a Rock en lo alto de la montaña, la capitana de fuerzas especiales del EPL Xiao Min Zhang aceleró al máximo el pesado camión, al tiempo que apagaba los faros y se colocaba sobre los ojos los anteojos de visión nocturna que hasta ese minuto habían reposado sobre su frente. Por nada del mundo iba a darles a los maleantes del Tong la oportunidad de escapar, ni menos provocar el ruido o la luz suficiente como para alertarlos y hacerlos apurar el paso. Durante su entrenamiento había aprendido a moverse en la oscuridad más absoluta, pero siempre auxiliada de la visión nocturna. Ahora no era diferente, salvo que las habilidades que estaba poniendo en juego no tenían nada que ver con su formación militar. Ya iban casi cinco años desde la operación en el norte, cerca de la frontera tibetana, que le había permitido conocer a Yun, que en esa época integraba una unidad de Zapadores lista para atravesar la frontera. Primero había trabado con ese gigante habilidoso una sana amistad, luego un serio interés, hasta que el amor había hecho el resto por unirlos. La necesidad que Tuvo Yun en su momento de licenciarse definitivamente para volver al sur a ayudar a su viejo padre nunca le supuso un escollo. Aunque las protestas de su familia directa y su muy estirada parentela en Beijing alcanzaron todos los tonos posibles, ella nunca se sintió avergonzada de casarse con un campesino… O al menos así lo creía hasta que visitó por primera vez la villa, y se enteró del verdadero alcance de las actividades de su suegro "Resulta divertido que el viejo Yueh Shan sea un Maestro de Armas de la Tríada… Porque da una formación que supera todas las capacidades del entrenamiento especial del Ejército. A nosotros nos enseñan con dureza suicida: Te mueres o lo superas. Padre Yueh enseña lo mismo, pero dándote recursos inesperados para salir del paso…" Decidida, inspiró profundamente, soltó el freno, pasó la palanca de cambios a Neutral… y levantó las gafas de visión nocturna " Aquí y en la Línea Recta… Solo hay que unirse al camino y sentirlo como el lo siente…" El camión tomó un inesperado envión de velocidad, y comenzó a deslizarse con suavidad inaudita montaña abajo, como si realmente no solo estuviera pegado al camino, sino como un guijarro de peso y orientación precisa, existiendo en unidad con él…
Ooo
Misteriosamente unido a las emociones de su esposa, Yun había venido sintiendo de forma semejante, desde que se metieran a la estrecha huella, hecha en su tiempo para ganar kilómetros decisivos y cortar en seco a cualquiera que intentase entrar en la carretera de Chongqing con malos propósitos…
-Vamos demasiado Lento, Xúnhuán –Yun Inspiró suavemente, y luego se retiró las gafas de visión nocturna de los ojos- Sujetate…
Yun Inspiró profundamente, entrando de la nada en aquella concentración profunda que Revy reconoció al instante, producto de la permanencia en la villa, y del conocimiento íntimo que tenía de Rock. No se inquietó mayormente con ello, y solo se sujetó con mayor firmeza del tablero "Lo que cualquier otro consideraría un escollo en Roanapur, o en el resto del mundo, para gente como Yun o Rock es solo una puerta a mejores formas de hacer las cosas. Esto en menos de lo que canta un gallo es seguro que va a ponerse jodidamente movido y bueno" La camioneta comenzó a deslizarse cordillera abajo con velocidad espeluznante…
Ooo
Agazapado e invisible, al final de la línea de árboles, mucho más alta que el camino a sus pies, Rock descansaba de su carrera, respirando concentrada y pausadamente, volviendo a aquietar y aguzar sus sentidos y su paz en medio de la noche, como si el arriesgado descenso nocturno y la carrera a campo traviesa no hubieran sido sino incidentes diarios en su vida, que en cierto modo si lo eran. "Por fortuna llegué primero, y es seguro que Yun y Min, con la capacidad que sé que tienen, no me deben llevar mucha distancia… Ahora, a esperar…" sentándose en la posición del Loto, Rock pasó revista despaciosamente a sus armas. Mientras recorría con cuidado supremo el filo de uno de sus Ninjato, los pensamientos sobre la táctica a seguir vinieron naturalmente a su mente "Primero debo saber cuántos vehículos son. Eso me dará una idea aproximada de a cuantos deberé enfrentarme. También me servirá para decidir cómo freno su marcha para que Min, Yun y Revy me ayuden a detenerlos…" Levantando la cabeza de pronto, suspendió la revisión y envainó la espada con fluido movimiento "Veamos… uno… dos camiones… un vehículo menor de escolta…" Tendiendo el oído hacia lo alto del camino a su izquierda, volvió a quedarse inmóvil "Hay un camión más… Tal parece que Min saltó con el detrás de mi…" Moviéndose levemente hacia la derecha, sonrió bajo la máscara "Y He Yun hizo lo suyo también. No me equivoqué. Será Rápido, violento, y será aquí…" Dejando la posición del loto, Rock se puso de pie… Y todo su cuerpo se puso en alerta ante la lucha inminente. A los dos minutos exactos, desde la curva del camino, comenzó a aparecer el convoy que esperaba… Dos camiones y un sedán, todos con las luces apagadas. El primer vehículo lo hizo fruncir el ceño "Esto no estaba en mis planes. Esa caja cerrada será un problema. No sé cuantos niños o gente del Tong contiene… Deberé dejarlo para el final. El auto y el camión abierto serán objetivos primarios. Revy y Yun me tendrán que ayudar con el otro vehículo, tan rápido y decisivo como se pueda para evitar la mayor cantidad de desgracias…" El sonido de los motores en marcha se agrandó a pasos agigantados conforme pasaban los segundos. Estaba listo para saltar…
Ooo
Min se había dejado caer con velocidad cegadora y peligrosa montaña abajo. Tanto, que de pronto se vio en la necesidad de aplicar sabiamente tanto el freno de pedal como el de mano para no delatar su posición. Cuando se encontró a distancia prudente de sus perseguidos, comenzó a controlar con mayor cuidado el pesado camión, momento que aprovechó para bajar el abatible parabrisas delantero "Hay que eliminar ese auto de escolta… Rapida y definitivamente… Y ya sé exactamente lo que voy a hacer…" Sosteniendo el volante con una mano, se preparó para disparar con la otra el lanzagranadas Norinco LG-6 que había reposado durante todo ese viaje desesperado en el lado del pasajero de la cabina. Extendiendo el bípode, lo apoyó con firmeza sobre el cofre del camión, y con gran soltura, tiró del cargador para poner una granada en la recámara desde el ancho tambor, y se dispuso a esperar el momento preciso para lanzar su disparo. Cuando el camión salió de una curva cerrada, finalmente los vio "Mas rápido, más rápido" su mente mascullaba su protesta al tiempo que sus pies en los pedales comenzaban a acelerar a la máquina, hasta que en el tramo final justo a la salida del quebrado camino montañoso, vió el terreno elevado con los arboles casi justo en vertical al camino. "El está ahí. Muchas veces lo recogí de ese sitio" convencida que era ahora o nunca, Min aseguró con su brazo la inmovilidad del arma, y cuando se sintió segura, centró su mira en el auto a escasos 60 metros, y jaló del gatillo con toda precisión…
ooo
Rock dejó pasar silenciosamente el primer camión, y luego el segundo lo sumió un brevísimo instante en la duda… hasta que el hueco sonido del disparo del lanzagranadas alertó a Rock "Si no te conociera, Min…" Sin dejar espacio para otro pensamiento, Se lanzó por los aires sin un murmullo delator, buscando en su vuelo caer sobre el portamaletas del auto de escolta. En el instante en que la explosión de la primera granada levantó al vehículo, Rock se catapultó sobre el hacia el camión que lo precedía, ante la breve sorpresa justo antes de la muerte que sus ocupantes sintieron solo los segundos necesarios para que una segunda granada completara el trabajo…
Ooo
-¡Por Buda! ¡Ya empezó!
El grito destemplado de Yun casi coincidió con el primer resplandor producto del disparo de Min. Pese a la oscuridad, Revy algo había aprendido de sus percepciones durante esa quincena decisiva para su vida, sumado esto al conocimiento íntimo que ya tenía de su esposo, casi no necesitó mirar hacia la rosa de fuego cada vez más cercana a ellos, que delataba la quema justiciera del auto de escolta del Tong, ni menos a los dos vehículos pesados que lo precedían, pese a que les dio una breve ojeada desde la altura para evaluar su propia táctica al respecto "Rock dejó pasar el primer camión, y el segundo… Se dejó catapultar por el auto ahora que ya sabe qué esperar del camión de adelante… Tenemos que detener a como dé lugar al camión con caja cerrada o esto no tendrá un jodido sentido…"
-Acelera, Yun…
-¿Qué?
-Acelera. Hay que detener al primer camión, o Rock no tendrá oportunidad sin muertos de por medio…
-¿Cuál es tu idea?
-Rapido, simple y directo –Revy comenzó a bajar la ventana del asiento del pasajero despaciosa y contenidamente- Como mi maestro me enseñó… Cuando salte, ponte delante del camión y reza por tu vida que esto resulte…
Sosteniendose con dientes y uñas de las barras de carga, Revy salió al techo de la camioneta, y cuando esta estaba a punto de alcanzar al primer camión, saltó por los aires con las Beretta en las manos… Dejándose llevar por sus percepciones, centró en pleno vuelo las miras de sus armas. Seis disparos rasgaron la noche con ronco tronar…
Ooo
Rock giró con toda naturalidad en el aire, y en gesto fluido y unificado con el movimiento de su cuerpo, desenvainó el Ninjato de su izquierda, y completó el giro justo a tiempo para posar sus pies sobre el último travesaño que sostenía la cubierta de lona. Saltando entre ellos con gran rapidez posó el acerado, filo del arma sobre la lona, cortándola tan limpiamente que el viento que la velocidad del vehículo producía se la llevó con la facilidad con la que vuela una tenue gasa. De inmediato sus ojos acostumbrados a la oscuridad descubrieron en una ojeada los rostros de terror y lágrimas de los niños, algunos de los cuales ni siquiera tocaban con sus pies el piso del vehiculo, sentados y paralizados de miedo sobre las banquetas a ambos costados de la caja… En cuanto notó al centinela que los custodiaba al interior, envainó su sable y siguió saltando como una sombra silenciosa, y agachándose solo un poco, de un certero tirón, elevó al hombre a la altura de los ojos. El movimiento fue tan rápido, que ni siquiera pudo apuntar con el fusil de asalto terciado en su hombro, y en su desesperación por llegar hasta la pistola bajo su axila derecha, no notó que las rápidas manos del Brazo de la Justicia ya lo habían despojado de ella… El camión, en un intento desesperado por desasirse de aquella sombra de venganza, aceleraba más y más. El hombre tomado del cuello por Rock, voló como un guiñapo por los aires, para estrellarse finalmente más muerto que vivo contra la ladera de la montaña… Cerrando sus oídos al plañidero llanto de los ñinos, y los gritos que los mayores daban tras haberlo reconocido, se dejó caer en el aire casi al costado de la cabina del camión, para tomarse con fina precisión del borde de la ventanilla usando su derecha. Al instante tiró de ella como de un resorte, para entrar en ella recto y rígido, sosteniendo en su izquierda con el filo abierto su ninjato. El frío impiadoso de la muerte pasó junto con Rock como la brisa final sobre los cuellos de los hombres del Tong, que solo vieron la oscuridad final antes de que sus cuerpos inertes detuvieran en forma automática el camión. Rock uso entonces su derecha para detener su movimiento, y flectandose con agilidad gatuna, posó sus pies en el estribo del camión, ya del otro lado. Abriendo la puerta con gran destreza, tiró con precisión del cuerpo inerte del conductor, que cayó al camino con su cabeza ya desprendida en forma definitiva. Pateando sin misericordia el otro cuerpo, lo hizo salir despedido por la otra puerta, para no encharcar de sangre la cabina. Dos cosas lo detuvieron al instante: El ronco y metálico ruido del molotova que Min estrelló sin miramientos para hacerse espacio al embestir y apartar el destrozado auto… Y seis balazos roncos y definidos que alertaron hasta la última fibra de su ser "¡Revy! ¡El camión cerrado!" Hecho más percepción pura que ser humano, Rock Corrió como el rayo hacia las blancas puertas del camión frente a sus ojos… Debido a que sintió mas que razonó que la distancia no era la conveniente para sus sables, desistió de las dagas Kunai firmes en ambas piernas, desenfundando sus Glock. Las puertas traseras de aquella caja de carga se abrieron con violencia…
Ooo
Todavía suspendida en el aire como un águila cazadora, Revy abrió los ojos para comprobar con satisfacción que el entrenamiento rendía sus frutos: Los dos primeros impactos de su ráfaga dieron con precisión en las ruedas delanteras del camión, los segundos dos tocaron partes vitales del motor, haciéndolo detenerse, y los dos finales habían eliminado limpiamente a acompañante y conductor del vehículo. Girando grácilmente en el aire, sus pies se posaron ingrávidamente en el techo de la cabina. Al instante corrió con rapidez y sin ruido por el techo de la caja de carga metida nuevamente en su concentración con sus sentidos alertas y activos como no había sentido nunca antes. Sin mirar casi, supo de inmediato que Rock venía en sentido contrario, dispuesto a eliminar a los probables sobrevivientes dentro de la caja del camión… Hasta que las puertas se abrieron violentamente. Casi justo al llegar al borde, el Grito en Chino a punto estuvo de hacerla frenarse en seco…
-¡SUELTALAS O LA MATO! ¡SUELTALAS O TE JURO QUE LA MATO!
Solo le quedaba una opción "Confío en ti, Cariño" Inspirando en profundidad, dio un fuerte rechazo que la envío nuevamente por los aires…
Ooo
Con la camioneta finalmente atravesada y cubriendo todo el camino, Yun descendió de ella a toda velocidad armado con su QBZ-95. Recordando las sabias lecciones de combate de todo su tiempo en el ejército, se echó el arma a la cara y comenzó un rápido y estudiado caminar apuntando en todas direcciones buscando posibles blancos y cubriendo todas las salidas ante la posibilidad de algún sobreviviente emboscado "Sé que debo hacerlo, pero también que no es necesario. Estos dos juntos son una máquina letal demasiado poderosa"
-¡SUELTALAS O LA MATO! ¡SUELTALAS O TE JURO QUE LA MATO!
El grito en chino lo puso en tensión hasta la última fibra de su ser "Rápido, Yun, o esto se convertirá en tragedia" sin bajar el fusil, comenzó a caminar casi corriendo hacia el camión cerrado…
Ooo
Min no había perdido el tiempo. Junto con alcanzar al camión magistralmente detenido por la potencia mortal del Brazo de la Justicia, llamó a grandes gritos a los niños, todavía paralizados y llorosos luego de la abrupta detención. Con gran cuidado se había estacionado en el estrecho espacio que la detención de esa maquina había dejado en el camino, y dando órdenes con gran firmeza, logró que los mayores ayudaran en la tarea de pasar a los más pequeños desde donde estaban a la abierta caja de su camión. Cuando se cercioró que hasta el último de ellos ya estaba acomodado, reanudó la marcha para salir al encuentro de Rock, Yun y Revy… Su sentido común, sin embargo, fue más fuerte "No puedo ir y meterme de cabeza en los balazos, si los hay, con un camión lleno de niños. Será mejor que me detenga…"
-¡SUELTALAS O LA MATO! ¡SUELTALAS O TE JURO QUE LA MATO!
-¡Mierda! –Min detuvo el camión de golpe, y abriendo la portezuela del conductor, tomó al mismo tiempo su QBZ-95. Poniendo con la velocidad del rayo una bala en recámara, se dejó caer en tierra echándose el fusil a la cara, gritándoles a los niños al mismo tiempo- ¡TODOS AGACHADOS Y QUIETOS! ¡AHORA!
"Corre, Min… Esto de un momento a otro puede convertirse en una verdadera desgracia…" sus ojos buscaron blanco en plena noche sin dejar de correr hacia el camión cerrado con sus puertas abiertas…
Ooo
Rock se detuvo de golpe: El Chino del Tong, hombre maduro y de seguro avezado, con una cicatriz larga e impresionante en la mejilla izquierda, que se prolongaba hasta el ojo del mismo lado, dejándolo en una suerte de guiño perpetuo, ya había bajado del camión con su presa firmemente aprisionada en su brazo derecho: una niña no mayor de cinco años, que presa de un pánico casi paralizante apenas se movía, emitiendo gemidos llorosos cada vez más tenues, con una Makarov dolorosamente apuntada en su cabeza. Alzando los brazos, pero sin soltar las Glock, y con su mente trabajando su siguiente paso a todo vapor, Rock avanzó un par de pasos más, acortando la distancia que lo separaba de la penosa escena a un par de metros escasos…
-Suelta las pistolas…
-De acuerdo –Rock comenzó a bajar los brazos mientras hablaba firmemente en chino con el secuestrador- Lo haré si sueltas a la niña… vamos… Al mismo tiempo…
A cubierto de la máscara, Rock sonrió. Ya había sentido el silencioso vuelo de Revy sobre las cabezas del chino y de él, y en el estado de excitación de sus sentidos, pudo detectar hasta su leve perfume pese a la suave brisa nocturna "Solo unos segundos más" Rock demoró a propósito el gesto de agacharse y soltar sus armas, hasta que sintió el inaudible golpe de las zapatillas de Revy sobre la tierra dura justo a sus espaldas. Al instante completó el movimiento, agachándose para soltarlas. Al hacerlo, quedaba el camino libre para el disparo fatal. El estampido del arma de su esposa no se hizo esperar, y la inequívoca trayectoria de la bala, tal como suponía, dio de lleno y con una precisión y rapidez tan grandes, que del limpio agujero justo en la frente del secuestrador apenas si manó sangre. Rock se incorporó de golpe, al ver que la precisión del disparo había sido tal, que daba la impresión que el chino todavía no se daba cuenta de que estaba muerto; Todavía mantenía la misma postura, y sin soltar ni el arma ni a la niña. Sin embargo, no contaba con la velocidad cegadora que pareció venir desde el fondo de las entrañas de Revy, que ya le había sacado una ventaja increíble en tan escasos segundos. Arrancando a la niña de los brazos del muerto, que se desplomó casi inmediatamente, vino para Rock la impresión más grande de su vida: Acunando a la llorosa niña entre sus brazos, Veía por primera vez a su esposa dejando salir un instinto maternal que francamente le desconocía; La tranquilizaba abrazándola con fuerza y decisión, mientras que un apaciguador susurro brotaba en chino de sus labios…
-Shh… Tranquila, mi niña, ya pasó, ya pasó… nadie nunca más te va a hacer daño… Shhh…
Tanto Min como Yun llegaron al mismo tiempo para presenciar la escena, y la impresión que los sobrecogió, hizo que al mismo tiempo bajaran sus fusiles como si les hubiesen intimado a rendición…
Ooo
Los dos camiones, el de la villa y el del Tong, trepaban con fuerza y sin pausas montaña arriba con los niños rescatados, que pese al alivio que sentían por ser devueltos a los suyos, permanecían en silencio, todavía afectados por la violencia de la que habían sido testigos. Yun y min conducían cada uno un camión, y Rock, al volante de la Todoterreno, reflexionaba sobre su último acto aquella noche: desandando sus pasos para buscar al chino del Tong que había lanzado desde el techo del segundo camión en movimiento, lo encontró, herido y asustado pero no totalmente incapacitado, y al acercársele, este comenzó a clamar por su vida casi de inmediato "Lo justo sería eliminarlo por la gravedad de su acto… Pero lo justo también es que sus jefes se enteren que yo velo por las villas de montaña, y no podrán volver a ellas por su contrabando so pena de que los visite con un mal saldo para ellos…"
-Hermano –La voz de Yun no lo sobresaltó. Lo había sentido desde hacía varios segundos caminando hacia su posición- ¿Vas a…?
-No –Las facciones de Rock tras la máscara se endurecieron- Levántalo, Yun…
He-Yun hizo sin preguntas lo que Línghún Kāishǐ le pedía. Cuando el aterrado hombre estuvo de pie, sostenido por el gigante, Rock desenfundó una de sus afiladas Kunai… Y cortando con la filosa arma la piel del brazo del desventurado, tatuaba sin misericordia y dejando en carne viva entre hilos de sangre su marca de justicia.
-Irás con tus jefes en Chonqing –Rock cortaba y profundizaba ante el terror y los alaridos del hombre. Cada par de segundos, lo abofeteaba para que le prestase atención- Y les dirás lo siguiente: Yo soy Zhèngyì bì, y los designios de la justicia no se discuten. No volverán jamás a las villas de montaña, o no conocerán más que el descanso de la muerte si desobedecen y mi brazo se alza –Una última bofetada abrió aun más los ojos del hombre del Tong- Sueltalo, Yun… Ahora vete de aquí. Cada minuto que pasa la balanza se inclina en tu contra. Si quieres vivir, aléjate ahora de aquí…
…El hombre literalmente se arrastró, cojeando, intentando correr y cayendo y trastabillando en cada oportunidad. En su estado de terror enajenado, solo repetía una frase una y otra vez…
- Zhèngyì bì… Zhèngyì bì… Zhèngyì bì… Zhèngyì bì…
"Que se atrevan a volver más tarde no constituye un gran problema… Siempre puedo volver a Chonqing y explicarme con mas rigurosidad. Ahora lo que siento es que el mayor inconveniente va a venir de Revy…" Sentada en la butaca del pasajero de la camioneta, y con la niña todavía firmemente acunada en sus brazos, Revy se le aparecía como nunca antes fuera del mundo de violencia y severos contrastes en el que se movían como sombras al borde de la oscuridad. "No puedo explicarlo, pero es como si Revy hubiera encontrado en esa niña lo suficiente como para extraer de sus dañadas entrañas el instinto maternal que a ella le faltó toda la vida…" Las suaves letras en chino de canciones de cuna que nunca oyó antes en los labios de Revy, terminaron por tranquilizar y luego dormir a la encantadora pequeña que ahora se estaba convirtiendo en el origen de todo un nuevo flanco en el sentir interior de su esposa "Cualquiera podría decir que no, pero no están viendo lo que yo… Ya está lista, se siente lista… Y algo me dice que no me equivoco, demasiado lista para convertirse en madre…" Pese a lo cargados que iban, el camino hasta Xianqi les resultó sorprendentemente corto, y más sorpresas esperaban todavía al llegar a la destrozada villa: El Maestro Yueh y sus aldeanos habían procedido con rapidez increíble pese a la distancia que los separaba, porque ya no había llamas en la villa, y los aldeanos cuyas mangas conectaban la cisterna y la bomba, solo regaban con minuciosidad los rescoldos para evitar un reavivamiento del fuego. Las bondadosas mujeres ayudaban por todas partes salvando enseres esenciales como ropa de abrigo, y ya dos grandes calderos estaban proporcionando una nutritiva y deliciosa sopa de verduras para todos en el lugar…
-Cielo…
-¿Sí, Revy?
-La máscara, cariño… Quítatela de la cabeza o los aldeanos van a sospechar…
La llegada de los dos camiones alertó a toda la villa, pero en cuanto vieron las cabezas de los niños asomando por los costados y sobre los techos de las cabinas, provocó una algarabía indescriptible, haciendo que todos dejaran sus ocupaciones para rodear entre gritos y manos levantadas a todos los vehículos. Rock, todavía de negro, pero sin máscara y sin sus armas, que como las de Revy ya reposaban en el compartimiento secreto de la camioneta, descendió del vehículo, solo para encontrarse en medio del gentío con la abrigada figura del maestro Yueh…
-¿Fueron todos, hijo Línghún Kāishǐ?
-Menos uno, maestro, con un claro mensaje para sus amos en Chongqing…
En medio del gentío, Rock notó de pronto que los ancianos y mujeres de la aldea rodeaban a Revy y a la niña, que dormida y extenuada por las emociones, no se daba por enterada del cuidado que se estaban tomando por ella. Rock sabía, por el tiempo que llevaba en China, y en esa zona campestre en particular, que los campesinos Chinos sienten gran aprecio por los niños, y que en todo siempre son primera prioridad, pero a pesar de ello la actitud de la gente tendía a confundirlo…
-Maestro… -Rock miró alternativamente a su esposa y a Yueh Shan- La niña…
-Es la hija del Guardián de la Aldea –El Rostro del Maestro se puso grave- El hombre que murió entre tus brazos, hijo Línghún Kāishǐ. Tanto él como su esposa cayeron en el primer ataque del Tong. Solo la niña sobrevivió…
-Entonces la niña se va con nosotros, Maestro… -La voz clara y seca de Revy, afortunadamente en inglés, encendió todas las alarmas de Rock- Y eso, Negociante, no admite réplica…
-Aquí no, hijos, aquí no… -Yueh Shan comprendió en el acto el alcance de la situación- Salgamos de aquí. Esperen en la casa de los ancianos… Yo los reuniré y entonces veremos qué clase de arreglo podemos alcanzar…
Ooo
Aunque cortés y contenida, la discusión ardió como un reguero de pólvora en la casa de los ancianos de la aldea de Xianqi. Siendo una de las pocas construcciones que salvó completamente indemne del ataque delictual del Tong, era el sitio más a propósito para tratar un tema tan delicado. Luego del brutal asalto, los viejos y sabios aldeanos se habían mostrado casi irreductibles, y el Maestro Yueh no dejaba, pese al cariño sincero que sentía por Rock y Revy, de darles la completa razón en esa inesperada disputa. Generaciones de los suyos habían sufrido con el acoso del Tong, que secuestraba hombres, mujeres y niños sin distinción alguna desde tiempos tan inmemoriales que incluso a ellos se les hacía imposible precisar el tiempo exacto que esa pesadilla recurrente afrentaba la región. Por lo mismo dejar ir a la niña no les era un tema menor, y dado que era ahora completamente huérfana, su función primordial era asegurarle amor y cariño sin distinciones, y un futuro acorde al sacrificio que sus padres habían hecho por la seguridad del villorrio. Con su pensamiento enmarañado de sentimientos encontrados, entre la vida que le había tocado vivir, la que comenzaba a desear con todas sus fuerzas, y el huracán indetenible que había arrasado con todo lo anterior en el momento que su mente, su corazón y sus entrañas descubrieron su escondido instinto maternal, Revy se sentía de acuerdo, pero con una confianza que incluso sorprendía a su esposo "No somos ángeles, eso nadie lo discute… Pero la pequeña tendría un futuro más allá de las montañas, uno que ardo en deseos de darle…" Rock, por su parte, depuesta su sorpresa y escepticismo inicial, se hallaba completamente de acuerdo, lealmente del lado de su esposa. Durante lo más agitado de la discusión, recordó sin querer algo que ya le estaba resultado de validez profética durante el intenso intercambio de argumentos… Algo que durante la catártica confesión de Revy en camino hacia la villa, había salido de sus propios labios, corazón y mente "Y fui yo mismo quien lo dije: Que cuando una puerta se cierra una ventana se abre… Parece ser que Revy quiere saltar esta con la niña en los brazos… Y yo voy a saltar por el mismo sitio, siempre tras y al lado de ellas…" Tomando aire en forma profunda, se tomó la manga del lado izquierdo y se puso de pie…
-Yo soy Zhèngyì bì, -Rock bajó la manga izquierda ante los ojos de los sorprendidos ancianos, que de inmediato se pusieron de pie y agacharon la cabeza en señal de respeto- Por favor, tomen asiento. Voy a decir algo, pero quiero ser justo, tal como los cuentos entre la gente dicen que soy. La justicia dice que la niña debe quedarse con ustedes; al hecho que siga viva y sus padres no, se debe la vida de muchos de los que están en esta habitación, y es natural que quieran devolver lo más que se pueda ese enorme sacrificio…
-Pero, Zhèngyì bì –Uno de los ancianos lo interrumpió respetuosamente- La niña es nuestra responsabilidad…
-Lo entiendo, Anciano… -Rock tomó aire suavemente para mantenerse centrado más que por el simple acto de respirar- Pero lo que ofrezco, en realidad ofrecemos, es una oportunidad –El gesto de sorpresa de los ancianos no se hizo esperar- Xúnhuán, aquí presente, es mi esposa… Ambos deseamos darle un futuro aún mejor que el que ustedes quieren para ella…
-… Zhèngyì bì… -Otro de los ancianos intervino- Conocemos tu función… Y ante la propuesta yo diría que sí. –Hizo una pausa deliberada- ¿Estaría en todo momento bajo tu protección?
-Siempre… -Rock lo miró con firmeza- Bajo la protección de ambos, poniendo nuestras vidas como garantía de su seguridad…
-Eso está bien… -El líder de los ancianos se echó hacia atrás con gesto dubitativo. Al hacerlo comenzó a mesarse los largos bigotes casi enteramente blancos- Ya tenemos tu garantía, y tus propósitos, Zhèngyì bì, Que reconozco como sinceros… Pero lo que yo quiero ahora, es saber que piensa Xúnhuán, tu esposa…
La sorpresa pasó como una onda fría entre Rock, Revy y el Maestro Yueh con la fuerza de una riada invernal. Pese a ello, la confianza estaba de su parte. Mirando con dulzura infinita al rostro de su mujer, le dirigió una sonrisa plena de augurio. Revy entendió de inmediato esa telepatía sin palabras, que no pasó desapercibida para el viejo maestro "Están tan firmemente unidos, que ya no necesitan hablarse para alcanzar el entendimiento…" Sin mostrarse ni inquieta ni a la defensiva, Revy se puso de pie frente al líder de los ancianos…
-Honorables ancianos, no voy a decirles nada excepto la verdad, para que conozcan la limpieza de mi proceder –Revy les habló con toda naturalidad en chino. El efecto de sorpresa renovada era justo lo que esperaba "Comprenden ahora que he estado enterada de toda la conversación…"- Es cierto que soy la esposa de Zhèngyì bì, y que no concibo mayor honor o fortuna en mi vida por serlo… pero además soy mujer. Una que ha sido maltratada por la vida tanto o más que la niña… Yo también perdí a mis padres en un hecho violento, y tuve que sobrevivir no mayor que ella a la suciedad y la maldad del mundo, completamente sola… Yo quiero evitar eso, quiero lo mejor para ella, quiero lo que la misma vida que deseo evitarle me quitó, porque, honorables ancianos, yo soy incapaz de tener hijos… No voy a mentirles. Ella tiene una oportunidad conmigo, y es a la vez una oportunidad para mí… No hay nada, absolutamente nada escondido tras estas revelaciones. Yo solo espero que se entienda que, pese a todo, estoy a su disposición, y espero por su respuesta…
-Entendemos, Xúnhuán.. –El viejo líder de los ancianos se incorporó, y el resto de los allí reunidos hizo exactamente lo mismo- Tengan la bondad de esperar afuera… Enseguida les comunicaremos nuestra decisión…
Rock y Revy salieron de la casa tomados de las manos, dándose fuerza mutua en esa espera, que por corta que llegara a resultar, sabían se les haría tan eterna como los siglos de cultura del país en el que estaban. El Maestro Yueh, Prudentemente, les seguía un par de pasos más atrás.
-…Rock…
-…Revy…
-¿Y sí…?
-Tranquila –Rock silenció la duda de Revy tiernamente, poniendo su índice derecho sobre sus labios- Si esto no llega a resultar, aunque ella se quede aquí, siempre será algo nuestro… Nos tomaremos todas las licencias posibles para verla cuantas veces sea necesario, y ya que somos solo nosotros dos, velaremos personalmente por su futuro, y se lo aseguraremos contra viento, marea, y el mismo consejo de los ancianos si este llega a sernos desfavorable…
-Gracias, Negociante… -Revy posó la cabeza en el hombro de su esposo- Cuando vi tu cara de sorpresa, dudé de embarcarte en esta aventura que es tan nueva para mí como para ti… Sé lo que quiero, sé cuanto lo quiero, pero no tengo una jodida idea de como es que se hace para ser madre, si ni yo misma tuve otro modelo que seguir mas que la clase de gente que mi vida me permitió conocer… Tendrás que ayudarme…
-Sabes que así será aunque no lo hayas pedido… -Rock sonrió, y su sonrisa se esfumó al instante, poniendo su cuerpo en tensión. Revy había pasado por la misma transición: los ancianos salieron al viejo pórtico de la casona- Vamos, Revy… Ya han decidido…
Caminando con firmeza, para no delatar el temblor de sus cuerpos, Revy y Rock se acercaron al grupo de ancianos… Las sonrisas complices que les dirigían comenzaron al instante a entibiar sus corazones.
-Zhèngyì bì, Xúnhuán, Los ancianos hemos resuelto… -El viejo tomó aire intencionadamente, dejando a ambos jóvenes en el filo entre la vida y la muerte al hacerlo-…Acceder a su petición… La niña se irá con ustedes…
Rock y Revy soltaron al mismo tiempo un grito de alegría y alivio a partes iguales, al tiempo que se abrazaban y besaban con legítimo contento…
-Maestro Yueh… -El anciano hizo una breve reverencia hacia el maestro de armas, que estaba solo a unos pasos más atrás- Tendrá que recurrir a los poderes superiores si queremos que esto resulte en la menor cantidad de tiempo posible…
-…Y así se hará, honorable Yuen Xijing… - Devolviendo al mismo tiempo la reverencia, posó sus manos en los hombros de Rock y Revy- Hijos míos, no tienen tiempo que perder. Vayan por la niña, que nosotros volvemos a la villa. Hay que llamar a Hong Kong…
Ooo
48 horas habían pasado desde aquel ataque, y el tiempo no les estaba jugando a favor. Todavía permanecían frescas en la mente de Rock los últimos momentos pasados en la villa antes de retornar a lo que cada vez con mayor fuerza comenzaba a considerar como su hogar. En medio de las emociones y la algarabía por la recuperación de los niños, Zao, la pequeña que rescataran y que ya le había robado sin apelación posible el corazón a Revy, había despertado, y los aldeanos se tomaban la cabeza con ambas manos, al tiempo que con firmes evasivas daban largas a las naturales interrogantes de la menor. La decisión de los ancianos había llegado justo a tiempo para transferir la desagradable responsabilidad a sus flamantes padres adoptivos. Para Rock, era el momento de la verdad mas dura, aquella que iba a definir el destino de sus relaciones como futura familia, pese a la oposición de Revy, que inquieta como nunca ante la posibilidad del rechazo, no se sentía capaz de trastocar una vida, porque su alma y su mente no guardaban en absoluto buenos recuerdos del momento de la verdad que a ella le toco vivir a sus mismos años. Por cosa increíble, Rock caminaba a grandes zancadas hacia la cabaña, con Revy a la zaga intentando frenarlo, sin tener claro todavía el motivo real de generar esa demora…
-Rock ¡Rock!
-No, Revy –El tirón de Revy apenas si acortó un poco su paso- Sé lo que pretendes, pero yo no voy a formar una familia a base de una mentira…
-¡Pero, por Dios, Gilipollas, aterriza! -La voz de Revy se destempló un poco- ¡Es una niña, joder!
-Revy… -Rock se detuvo y se volteó hacia ella con ojos de decisión- Es una niña, mucho más madura que los niños de su misma edad… Una que perdió a sus padres y cumplió con lo que le mandaron pese al temor y a la duda. De lo contrario no estaría viva ni hubiera terminado con los secuestradores. El Tong no hace diferencias, y menos tratándose de ella. Es un potencial rival, pues ellos creen firmemente que alguien así esperaría a crecer pero no a renunciar a su venganza ¿Entiendes lo que quiero decir? –Revy bajó la cabeza, triste y avergonzada: Ella misma pensó en tomar venganza en algún momento de su niñez, pero mantenerse viva se convirtió en una necesidad mucho más apremiante en su tiempo- Ahora la verdad y solo la verdad… Le va a costar, estoy de acuerdo, pero de nosotros depende cuan rápido se adapte de aquí en adelante…
-Basta, Rock –Revy levantó la cabeza. Sus ojos brillaban de decisión- Ahora hablas igual de bien que como peleas. Vamos por la niña y veamos que tal resulta esto…
Ambos entraron en la habitación que ocupaba la niña. Zao se levantó de un salto nervioso en cuanto los vió entrar; la relajación no bajó del todo al verlos, pues los reconoció al instante como sus rescatadores. Las mujeres de la aldea le habían repetido una y otra vez los nombres de Zhèngyì bìy Xúnhuán como los salvadores de la aldea en cuanto despertó, alertada por el barullo en el exterior. Incluso conservaba recuerdos difusos de estar en brazos de alguien que le cantaba canciones de cuna en chino, y del agradable perfume de mujer que trascendió a su nariz pese al humo de la pólvora…
-…Zao… -Rock se agachó al nivel de la niña, y Revy imitó su gesto- Ven…
-¿Son Zhèngyì bìy Xúnhuán, verdad? –Dio algunos pasos nerviosos hacia delante, cogida de terror y duda al mismo tiempo- El hombre malo de la pistola…
-Ya se fue, cariño… -Revy le contestó con dulzura- Nunca va a hacerte daño…
-Ya sabes quienes somos –Rock Dulcificó el tono- …Y vinimos porque tenemos algo que decirte…
Por toda respuesta, la niña se puso pálida, y comenzó a respirar muy rápidamente. Tanto Rock como Revy comenzaron a preocuparse. Parecía a punto de colapsar en llanto…
-¿…Mamá…? –Los ojos se le llenaron de lágrimas… Revy intuyó en lo más oscuro de sus recuerdos que la niña ya conocía la respuesta a la pregunta que ella misma formulaba- ¿…Y… Pa… Pá…?
-…Se fueron, Zao… -Rock la miró dulcemente, pero diciendo la verdad con firmeza- Ellos se enfrentaron al Tong para que la aldea y tú vivieran…
Por toda respuesta, el llanto brotó con fuerza devastadora, la niña se desplomó sobre sí misma, colapsada y cayendo de rodillas. Revy ya no soportó más y se le acercó para consolarla. Tomándola con delicadeza en un abrazo lo más calido que pudo extraerse del corazón, comenzó a consolarla. De rodillas a su lado, Rock acariciaba su cabello una y otra vez…
-…Sientes dolor y pena, lo sabemos… -Rock susurraba casi como hablando dentro mismo de los oídos de la niña- Pero además venimos a decirte algo… Ya que no tienes a nadie, nosotros queremos ser tu futuro… Uno que no tenga que ver con algo que te traiga de vuelta ese dolor y pena…
-…Me quiero ir de aquí… Me quiero ir de aquí…
Revy temió perderla en ese mismo instante, al sentirla aferrarse con sus dedos engarfiados en su cintura, fría y tensa como una cuerda de violín. Ella misma recordaba esa sensación de aquella noche horrenda en que perdió a sus padres, metida en una patrulla llena de uniformes azules e indiferencia sin respuesta a sus preguntas. En ese mismo momento encontró la clave que andaba buscando, la misma que había escarbado con desesperación dentro de su resquebrajado corazón justo antes de entrar en aquella choza…
-…Nos iremos, nos iremos esta misma noche de aquí… nos iremos contigo e iremos juntos donde sea que resulte necesario… -Pese a dulzura del tono, Rock lo sintió firme y resuelto al punto que casi le saca una sonrisa- Nos iremos siendo tres, y tres seremos toda la vida que tengas por delante… si me dices que quieres dejar todo atrás, hasta el nombre que tienes quedará atrás, tu fecha de cumpleaños quedará atrás… Vamos a una nueva vida, y si quieres que todo sea también nuevo para ti, es así como será, y no hay más que hablar…
-…Vamonos de aquí, Xúnhuán… -El llanto de la niña fue disminuyendo hasta convertirse en una áspera respiración entrecortada- Porque ¿Ese es tu nombre?
-No, Cariño… -Revy se pusó de pie con la niña en los brazos. Rock, aliviado de que el mal trago hubiera quedado tan rápidamente atrás, la imitó- …Así me conocen aquí, pero mi nombre es otro… Me llamo Rebecca…
Rock abrió los ojos con tanta sorpresa que casi le quedan redondos. Revy siempre había preferido su diminutivo antes que su nombre… Y ahora lo aceptaba con cariño porque la niña simplemente se lo había preguntado…
-…Quiero llamarme como tú…
-Bien… Revy le sonrió, y le dio un tenue beso en la frente- Serás Rebecca…
-…Kimiko… Rebecca Kimiko… -Rock repuso sonriendo en un susurro cerca del oído de la niña- Es el nombre de mi abuela…
-¿Es un nombre japonés? –La niña se volteó apenas hacia el- ¿Tu abuela era japonesa?
-Así es… -Rock volvió a acariciar la frente de la niña- Además representa lo que eres para nosotros y todo lo que esperamos de ti… Significa "Niño sin igual"
-…Pero yo soy niña…
-En Japón el nombre es femenino, y si lo llevas, es que eres una niña sin igual…
-…Entonces soy Rebecca Kimiko…
"Así es… Repito nuevamente, El nombre completo es Rebecca Kimiko Okajima Liu… ¿Lo tienes? Perfecto… ¿Cuándo estará lista la nueva documentación? ¿Cinco días?
¡Debes estar de broma! ¡En cinco días se puede caer el mundo a nuestro alrededor! De acuerdo, de acuerdo… Esperaremos… Además no podemos desandar el camino tal como lo hicimos de ida. Deberemos salir desde el aeropuerto de Shuangliu en cuanto este todo listo… Espera, deja tomar nota… De acuerdo… Vuelo reservado para tres en la Thai Airways, sin fecha… De acuerdo, gracias, y nos vemos…"
Rock cerró la comunicación, pese a las buenas noticias en un país en que su enorme cantidad de habitantes generaba demoras sin paralelo posible en torno a los trámites burocráticos, con gesto duro y preocupado. Aquellas primeras 48 horas no habían sido todo lo buenas de lo que podría esperarse. La niña progresaba, lentamente, pero lo hacía, con una salvedad tan importante como delicada: Kimi, como habían empezado a llamarla en forma casi natural, había comenzado a apegarse solo a él, y no a Revy. Pasado el vendaval emocional que el rescate había impreso en su mente, la niña comenzó a apartarse casi sin transición del cada vez más acogedor sentimiento maternal de su mujer, convirtiéndose virtualmente en su sombra en aquellas primeras horas.
Revy, desconcertada ante el aparente desdén de la niña, había comenzado también a perder aquel equilibro fundamental que la estancia en la villa le había proporcionado tan a tiempo. Ni siquiera las conversaciones que lograba entablar con ella habían despejado la más mínima parte de aquel sentimiento que estaba arrasando con su corazón. Lo había notado, aunque demasiado tarde, el día que, entrenando en el segundo recorrido, más para mantener su mente centrada que su estado físico a punto, había descubierto que la niña intentaba seguirlo por la intrincada maraña de obstáculos que lo componía.
-Kimi –Rock había desandado el camino silenciosamente hasta alcanzar a la niña, que con gran esfuerzo trataba de atravesar con sus cortos pasos un sendero de neumáticos –Hija, ¿Qué pretendes hacer?
-Yo… -La niña jadeaba, y en su concentración elaboraba su respuesta sin siquiera mirarlo- Quiero…. Ser como… Tú… Zhèngyì bì
"Maldición. Revy no se equivocaba. La niña no ha apartado de su mente el sentimiento de venganza. Sus emociones lo sepultaron por un tiempo demasiado corto hasta para ella. Si decidimos dejarla tomar ese camino para vivir en paz, las consecuencias son demasiado horrendas hasta para mi pensamiento en cuanto crezca lo suficiente como para concretar ese propósito… Las cosas que nunca me detuve a pensar en el momento que decidí que podía ser padre…"
-¿Y porqué quieres ser como yo, hija? –Rock le contestó lo único que podía en esa circunstancia, y con el corazón tiritando ante la respuesta- No es algo divertido de hacer…
-…Porque haces todas estas cosas… -La niña se detuvo y lo miró a los ojos con una profundidad que elevó la sorpresa a un límite inimaginable en Rock- Para hacer lo correcto…
Ooo
-¿Eso te dijo?
-Ni más ni menos, Revy… La espera para irnos con la niña esta comenzando a matarme… Y de verdad no tengo la menor idea de cómo solucionar esto…
Acostados muy juntos en el lecho de la cabaña, con la niña a solo unos metros durmiendo en apariencia un plácido sueño sobre una hamaca que había sido destinada a Rock, pero que ella eligió sin vacilar en cuanto la vio, Rock y Revy, en un terreno que habían declarado a todo evento absolutamente neutral, intentaban dilucidar el problema en el que la actitud de Kimi los había sumido…
-No soluciones nada… Déjala, Negociante…
-¡Qué!
-¡Baja la voz, gilipollas! –Revy acudió a su falta de delicadeza para cerrar abruptamente la boca de Rock con su izquierda- Te digo que la dejes… Yo tuve la libertad de decidir que quería hacer en cuanto me quedé sola… Los servicios sociales y la correccional tenían otra idea respecto de mi futuro, de modo que se convirtieron para mi en "El Enemigo" la voluntad contra la que había que ir…
-No te entiendo, Revy… -Rock quitó suavemente la mano sobre su boca- Según yo lo veo es una receta para un desastre seguro…
-Abre los ojos y la mente, Rock –Revy acarició levísimamente con la misma mano el rostro de su esposo- Si insistimos en este mismo minuto en lo que nosotros creemos debe hacer la niña, se dedicará de lleno a llevarnos la contraria… Si le damos ese espacio, tendrá contra quien dirigir su odio o su venganza. Poniéndonos por delante de ella seremos su obstáculo a vencer y nos odiará en vez de amarnos…
-Es un póker demasiado arriesgado, Revy… -Rock bajó la cabeza, aún no convencido de las palabras de su mujer- Te reconozco buena en eso… Y sigo sin convencerme…
-¿Cuántas veces te salvé el culo, negociante? Dime ¿Cuántas? –Revy le dirigió una sonrisa torcida- Hazme caso en esta también y verás como todo sale como debe ser… La niña crecerá lo mismo que yo, y pese a la mierda que me tocó vivir, yo olvidé… Con mayor razón ella lo hará…
-…Revy…
-No podemos negar ni lo que somos, ni lo que hacemos para vivir, Rock –Revy volvió a sonreírle en la oscuridad de la cabaña, esta vez de lleno- Nunca podremos mantener a Kimi cien por ciento alejada de eso… Tenemos que darle el espacio para que ella misma decida qué quiere de su vida para cuando le llegue el momento…
-¿Te estás escuchando realmente, Revy? –Rock le devolvió la sonrisa con calor genuino- Esas son palabras de una madre… Nada que yo diga o haga puede cambiar eso, cariño. Acabas de sacar a relucir el título, y nada ni nadie de ahora en adelante te lo va a poder quitar…
-Mejor duérmete, negociante –Regocijada ante la frase, Revy echó hacia atrás suavemente la cabeza de Rock contra la almohada- y sueña entre tanto en un buen programa para nosotras mañana –lo besó a boca llena antes de recostarse en su lado de la cama- buenas noches…
-Buenas noches, Amor…
El silencio cayó definitivamente sobre la cabaña, y sobre los sentimientos aliviados de Rock "Revy ya se sobrepuso. Y todo porque el sentimiento de ser madre ha sido y será siempre mayor a cualquier cosa que su vida anterior o presente puedan traerle. Hoy realmente ya no está sola: Sabe que me tiene a mí, y pese a todo, cuenta también con Kimi…" El ruido apagado de la tela de la hamaca, como si alguien estuviera moviéndose con mucha brusquedad, alteró la paz de sus sentidos, haciéndolo despertar. Sin embargo, no se movió, y abriendo apenas los ojos, dirigió su vista hacia donde dormía la niña "Es una pesadilla, y a juzgar por cómo se mueve, está recordando en forma desagradable" Kimi se movía y volteaba con mucha violencia, haciendo que la hamaca se balanceara, al tiempo que mascullaba en chino de forma que ni Rock podía entender con claridad "No debería estar haciendo esto, pero me intriga cuanto va a demorar Revy en ir al rescate... Esperaremos" El pensamiento no había alcanzado siquiera a abandonar su cabeza, cuando sintió a su lado el incómodo cambio de postura de su mujer… Entonces todo sucedió simultáneamente…
-¡MAMAAAAAAAAAAA…!
-¡HIJA!
Kimi se incorporó en la hamaca, desgreñada, con ojos muy abiertos y rostro aterrorizado, en medio de su grito desgarrado… Revy se irguió de un salto, lista para todo. Saliendo de la cama corrió con una velocidad inusitada hacia la hamaca para envolver en un abrazo a la niña…
-Shhhhhh… Calma, hijita, fue solo una pesadilla…
-El hombre… el hombre de la…
-Estás con Rock y conmigo, hija… Tranquila, ya nadie va hacerte daño, nunca más…
El llanto de la niña y el arrullo cálido de Revy se fueron apagando al unisono en cuanto la crisis de la pesadilla fue amainando. Rock, en cuanto tuvo en alcance visual a su esposa, le hizo una seña clara que ella entendió al instante…
-Ven, hija, vamos a la cama… Dormiremos juntas y así estaremos mejor… Rock…
-Papá…
-De acuerdo… -Revy sonrió con ternura increíble ante los ojos de Rock al tiempo que cargaba en sus brazos a Kimi para sacarla de la hamaca- Papá dormirá aquí, porque no cabemos los tres juntos en la cama ¿De acuerdo?
Rock, ya cómodamente mecido por la hamaca, pudo ver el mudo y sonriente asentimiento de la niña al tiempo que Revy la acomodaba en el lecho justo a su lado. Instantes mas tarde el glorioso silencio del sueño y la tranquilidad inundaba de nuevo la cabaña "Ahora sí. Somos los Okajima Liu. Y eso nada ni nadie va a poderlo cambiar…" Los ojos de Rock al cerrarse, daban marco a una enorme sonrisa de contento.
Ooo
Tres días más tarde el Vuelo sin escalas de la Thai Airways despegaba sus ruedas de la tostada losa del Aeropuerto Internacional de Shuangliu, buscando cielo abierto rumbo a Bangkok, Tailandia. En una de las primeras filas de asientos de la primera clase, alguien finalmente soltó las manos de dos personas, que había tenido firmemente cogidas durante el despegue, porque el hecho de volar había comenzado a aterrarla.
-¿Papá? ¿Mamá?
-¿Si, hija?
Rock y Revy habían contestado al unísono… Como si el título aplicado lo hubieran ostentado durante toda su vida…
-¿Vamos a casa?
-Sí, Hija –Rock besó con dulzura la cabeza de Kimi- Vamos a casa.
El gigantesco avión tomó rectamente el rumbo suroeste, en un cielo casi virgen de nubes.
FIN DE LA PRIMERA ÉPOCA
ESTIMADOS LECTORES:
Culmina aquí la primera mitad de este relato. Su extensión siempre en alza, en la medida que me dí cuenta de la cantidad de cosas lugares y paises sobre los que iba a desarrollarse esta historia conclusiva, hizo que finalmente me decidiera a relatar fraccionándola en dos épocas, la primera de las cuales entrego integra para su lectura. La segunda vendrá, tal como he insistido en relatos anteriores, en seguida, pero no inmediatamente. Con absoluta humildad espero su retroalimentación y comentarios
Hasta siempre
RealHunter
