Capítulo 5:

Ruego para que me dejen hacer los deberes.

Desclaimer: Rick Riordan es el original creador de las sagas de Percy Jackson. Yo solo soy dueño de la trama y el enigmático Dani.


Estaba corriendo a toda la velocidad que me permitía mis piernas. Tenía a Contracorriente en una mano y mi mochila en la otra. Entré por un callejón oscuro, derribé unos cubos de basura intentando de ganarme algo de tiempo, y entonces llegué al otro lado del callejón.

Alguien corría por la avenida con la misma desesperación que yo. Detrás de mí sonó un gruñido, pero no vacilé, y seguí con mi huida, siguiendo a Dani que escapaba del mismo tipo de peligro.

El plan de dividirnos no había resultado, era obvio ya que cuando nos encontramos estábamos ambos siendo perseguidos. Dani corría con un par de libros bajo el brazo y una tabla de madera en la otra; un arma improvisada.

Le dimos una vuelta a la manzana, e intentamos de ir al cuerpo de agua más cercano, donde obtendría algo de ventaja. Pero nuestros perseguidores no permitieron ni una pequeña desviación táctica. Otro truco como el de separarse y seriamos atrapados.

Al final acabamos acorralados en Times Square, o sea que habíamos recorrido una gran distancia por toda la ciudad. Dani tenía la sudadera hecha jirones y unos cuantos raspones en la cara. Su poca experiencia en batalla apenas le había salvado de unas buenas.

—Bien, acorralados —dije con alegría. Intentaba alegrar la tensión del momento.

—Querrás decir nuevamente, Percy —Gruñó Dani.

Eran esos momentos en los cuales me preguntaba que veían los mortales a través de la niebla. Todos los transeúntes se mantenían al margen de la situación, observando expectantes a un par de adolescentes a los que poco a poco los rodeaba un grupo de monstruos. ¿Qué estarían exactamente imaginando? ¿Una interpretación de una novela o una obra de teatro en medio de un lugar que cruzan miles de personas diariamente?

—Estoy realmente harto de tener que huir de monstruos casi todos los días —agregué.

— ¡Lo sé, Percy, lo sé! —espetó Dani mientras que, literalmente, me asesinaba con la mirada. De inmediato supe de que ese comentario afiló su mal humor—. ¡Yo también lo estoy!

¿Cuántas veces ha ocurrido esto? Con esta es la décima o la décimo tercera vez en las últimas dos semanas —su mirada se desvió en dirección a donde estaba su apartamento. Creí escuchar como rechinaba los dientes.

Todo esto había comenzado ese día en particular en el que me reencontraría con Annabeth para tomar un café. Luego resultó en que unos monstruos nos atacaron, y ese mismo día, una enorme anfisbena se le ocurrió perseguir a Dani. Todo ese día marcó el comienzo de una temporada de batalla.

Ese día tuve un sueño. Me encontraba en un gran valle, pero no uno común, ya que estaba dentro de una cueva gigante, tal cual como un barco en una botella. El caso era que el lugar era aún más extraño, estalactitas y estalagmitas (Aunque no sabía cual era cual) cubrían todo el lugar, formando así una diversas formas; el suelo era de un marrón rojizo, en vez de césped había brotes de espinas negras que dificultaban el paso. El valle no tenía ni una sola persona en todo su terreno, monstruo o simple animal. Algo ahí me recordó al inframundo, pero aun así se notaba de que el lugar tenía ese aura de vida; tenue, pero estaba.

Caminé grandes distancias, contracorriente estaba guiando mi camino con su brillo, y también retiraba de mi camino grandes cantidades de púas y espinas. Al final llegué a una amplia charca. Era de un profundo color negro, pero de alguna manera era también trasparente, ya que se podía ver el fondo o el reflejo del techo.

Me arrodillé a la orilla y pasaron varios segundos en los cuales observaba el agua. De vez en cuando soltaba una especie de burbujeo, que le daba la apariencia de una charca echa de Coca Cola, de la cual el Señor D nunca tomaría sin saber si era dietética.

Reí internamente al imaginarme al Sr. D lamiendo el líquido de la charca. Entonces me detuve cuando la garganta se me secaba completamente. Cada vez que mirará al líquido me daba mayor sensación de sed.

—Percy, no lo hagas —imploró una voz—. Se creé que esa charca tiene agua del rio Aqueronte y el Cocytos, ambas están juntas pero en pequeñas cantidades.

Rápidamente me levanté y lancé un tajo a mis espaldas. Pero esta atravesó el aire como haría en cualquier situación parecida. Mi giré al frente, a los lados e incluso miré al techo, pero no había nadie.

—Aquí —me indicó, nuevamente la misma voz. Entonces regresé a mis rodillas y acerqué mi cara a la charca. Pero solo era mi reflejo en el agua. Solo que me veía algo distinto, como si mi apariencia común estuviera interpuesta con una que reflejaba una cicatriz pálida debajo de mi ojo que iba hasta mí barbilla y que cambiaba el largo de mi cabello.

— ¿Luke, eres tú? —pregunté totalmente incrédulo. No había manera en la que Luke pudiera contactarse con el mundo vivo por dos grandes razones, la primera era que había muerto y la segunda de que estaba en el proceso de renacimiento en la cual nunca más recordaría nada de su vida pasada. Todo quedó confirmado cuando mi reflejo asintió, y no hubo manera de que yo lo hubiera hecho.

—Percy, necesito que me escuches, no tengo mucho tiempo. Lamento todo lo que ocurrió en la guerra contra Kronos y eso, pero si no me escuchas atentamente puede que el destino, no solo del mundo griego, sino que del planeta entero este totalmente condenado.

Aunque él hubiera sido mi enemigo y nos traicionó a todos en el campamento, aventuré en confiar en él—. Vale, te escucho.

Mi reflejo de cabello corto y demacrado sonrió. Luego su expresión se enserió—. Percy, no me sé todos los detalles, incluso si los supiera no creo que me permitieran decírtelos, pero la cosa es que debes de tener cuidado. El inframundo no está siendo lo mismo en estos días, y muchos menos el Eliseo, por lo que me da temor imaginarme lo que está pasando en el Tártaro —la imagen se difuminó un poco—. Percy, debes de alertar a todo el campamento, e incluso a los mismos Dioses. Aquí en los Elíseos han llegado rumores y murmullos de los más poderosos: los primordiales. Ninguna información ha sido confirmada aún, pero se sabe que algo grande está ocurriendo. Hades no tiene idea de que es lo que está ocurriendo, y tiene miedo de lo que se sospecha.

La imagen se agitó algo más, como si alguien estuviera interfiriendo con la señal—. Incluso se han dado cuenta —murmuró Luke para sí mismo. Entonces siguió hablando—. Percy, se supone que no hay manera de que un poder así de fuerte aparezca de la nada. Es como vivir en medio de una isla totalmente llana y con piedras, pero que de alguna manera un día te encuentras con un diamante que no estaba ahí antes.

— ¿Y todo ese poder está interfiriendo con el destino de los muertos? —pregunté, pero rápidamente Luke asintió. Y algo más llegó a mi cabeza—. Luke, dime, es ese poder tan fuerte como para interferir con el tiempo.

Luke frunció el ceño e hizo una mueca—. Me temo que sí. Yo por ejemplo debería de haber ya comenzado mi proceso de renacimiento, al igual que muchas otras almas aquí. Pero es como si alguien hubiera detenido todo. Hades está molesto. Los dioses menores no saben que pensar o que hacer. Y los Olímpicos no dudan en temer lo peor. Percy, pero puedes hacer la diferencia entre una catástrofe y la paz —la imagen se agitó de manera más violenta. Por lo que Luke maldijo en griego antiguo—. Percy, me tengo que ir. Quiero que sepas una última cosa, y es que las cosas no ocurren por simple casualidades, aunque los semidioses puedan moldear su propio destino, hay cosas en este mundo que nunca pueden ser evitadas…

—Pero, ¿No puedes decirme una pista, quien pueda estar detrás de todo esto o de donde proviene todo eso?

Luke negó con la cabeza—. Ya te he dicho suficiente. Creo, que tal vez te di todas las respuestas…

Y con eso la imagen desapareció. La charca volvió a reflejar mi apariencia común. Pero la cueva tembló completamente, el valle se mantenía intacto, pero las paredes y el techo del lugar se agitaban. En unas colinas a lo lejos se veía con dificultad como una grieta se abría paso en una montaña.

Entonces una serie de imágenes fluyó en mi cabeza. Un colgante, dos espadas, doce símbolos flotantes, una gran pelea, y un cuerpo atravesado por múltiples estalagmitas y estalactitas.

Y ese fue todo el sueño.

Luego intenté llevar mi vida común con calma. La primera semana luego de eso no fue nada fácil. ya que tenía que cargar con Dani a todos lados posibles. Por alguna extraña razón mi madre insistía en que lo defendiera, o al menos hasta el momento en el que pudiera protegerse por su propia cuenta.

Un día hubo un desequilibrado y poco común juego de futbol americano. Intentando de evitar que se librara una batalla dentro de la escuela, salimos al campo de entrenamiento. Ese día se les había dado el día libre a los hombres-planta, en su lugar estaban una quimera y una manticora.

—Sé que ambas son peligrosas separadas, pero, ¿Juntas? —Dani bufó, colocándose las protecciones uniforme de uno de los del equipo de Futbol americano—. Espero que esto retenga algo el daño —comentó. Parecía algo sólido para la batalla. Dani corrió hasta donde el sistema de riego, evitó un zarpazo de la quimera y la envistió con todo el peso extra que tenía, haciendo que la criatura perdiera el equilibrio.

Yo por mi parte aún tenía mi toqué con la espada. Esquivaba, retrocedía y contraatacaba de manera impecable. Luego de la advertencia que me dio Luke supe que tendría que estar en práctica para cuando todo eso sucediera. Dani se ofreció voluntariamente a participar en los entrenamientos, ya que de esa manera aprendía algo de batalla también.

Sabía que no era el tifón deslumbrante de cuando obtuve la maldición de Aquiles, pero al menos ese tipo de situaciones no me iba a tomar desprevenido. Evité una espina de la manticora. Su cola de escorpión intentó de empalarme, pero desvié el aguijón con un golpe del mango de la espada.

Los aspersores se abrieron, permitiendo que mis habilidades mejoraran con el agua. Ataqué, rodé en el suelo y perforé en una de sus patas. Por lo que perdió la estabilidad.

Conseguí la cantidad de agua necesaria de los aspersores y le lancé una ola de agua a la manticora, luego aproveché la abertura en su defensa y la atravesé haciéndola desaparecer en polvo dorado.

La quimera fue más fácil de derrotar. Conseguí acorralarla con ayuda de Dani, la envolví en una esfera de agua y la lancé en el aire. Pasó entre los postes de gol.

Dani entornó los ojos observando al monstruo cruzar más allá—. Creo que eso es un gol de campo —comentó Dani.

Estaba arañado y lleno de polvo. Era obvio de que fue el quien activo el sistema de aspersión.

—Hemos ganado, aun si nuestro rivales pesaban el doble del doble de lo que pesamos tu y yo —bromeé.

Luego de esa vez también tuvimos varios encuentros con muchos más monstruos. Lestrigones, empusas y una esfinge (aunque esta última tuvo mejor interés en aburrirnos con sus preguntas idiotas. Pero que Dani se dispuso a responder correctamente)

"Por suerte" Dani había resultado despedido de su trabajo en el Starbucks, por lo que pasaba más tiempo practicando esgrima conmigo. Si Grover hubiera estado ahí en aquellos momentos, seguro todo hubiera sido más divertido, pero no sabía nada nuevo de Grover…

Fuimos a la biblioteca donde Dani encontraría algo de información para una de las investigaciones del colegio.

Si había algo que le gustase hacer a Dani, eso era leer. En su momento me pareció extraño ya que los semidioses no suelen leer bien algo que no sea griego, pero Dani no había nacido con dicha peculiaridad, ya que solo demostraba interés en querer aprender la lengua.

Al parecer Dani era una persona algo triste e introvertida. Aun así era alguien amable y muy educado (cosa que el encantaba a mi madre). Parecía que no llevaba una buena relación con sus padres, ya que nunca mencionaba por ningún lado el nombre de alguno de ellos. Pero decidí no involucrarme.

—Sabes, esa mirada perfora —dijo Dani sin apartar la vista del libro que mantenía en sus manos

—Lo lamento, es que estoy pensando en varias cosas —me disculpé—. Sabes, deberíamos ir un fin de semana al campamento mestizo, para que conozcas más acerca de todo esto.

Por un momento Dani me observó calculadoramente, luego desvió nuevamente la mirada a su libro. Por un momento, en sus ojos, hubo un brillo en su mirada sombría—. Bien, sé que este no es tu lugar, pero ya vamos de salida. Coge aquellos dos libros —señaló a una mesa—, yo me llevo estos otros dos.

Por muchos momentos estuve tentado de conversar con Dani acerca del sueño que había tenido (y comentarle de que los semidioses comúnmente suelen sufrir de ese tipo de sueño que significan mucho), pero sentía que de no haría mucho la diferencia; ya que era un recién aventurado en el mundo griego.

Luego de que salimos de la biblioteca nos vimos cara a cara con varios minotauros. Salimos huyendo, intentamos de pelear, huimos nuevamente, nos separamos, luego nos reencontramos y al final nos acorralaron en Time Square, donde toda la historia había comenzado.

Logramos evaporizar a tres, aunque Dani solamente aturdiera a los minotauros con golpes en la cabeza. Pero entonces Dani reconoció algo en medio del lugar.

—Percy, tengo un plan —rápidamente me explicó que hacer, asentí.

Evaporicé a un Minotauro de un mandoble. Luego dejé que Dani me cubriera, dejándole mi espada. Entonces me concentre. Sentí un tirón en mis órganos internos, y un chorro de agua explotó de una toma de agua, a esta le siguieron otras tres. Transformé el agua en un brazo líquido y aplasté a un minotauro como si fuera un gigante mosquito, dejando detrás una cortina de polvo dorado.

Dani hacía a varios monstruos evaporizarse, mientras amenazaba y mantenía a los demás al margen, aun así no poseía un buen balance con la espada.

Me concentré de nuevo. Una nueva explosión de agua sonó, pero esta vez desde un alcantarillado. Hice que el agua se concentrara a nuestros alrededores, una burbuja de agua se formó a nuestro alrededor. Luego nos arrastró por la alcantarilla mientras el agua seguía fluyendo.

La tapa de la alcantarilla sonó con un fuerte sonido metálico cuando se cerró.

Desde abajo se oían a los transeúntes vitoreando la escena que acababan de ver. Sinceramente, no comprendía la vista de los mortales…


No tengo mucho que decir hoy. Me siento fatal y apenas pude subir el capitulo, así que, es pero que os guste. ¿Algún review?

PD: si se me pasó mas de un error, decidme.