Capítulo 8:
El aliado del enemigo: la naturaleza.
Desclaimer: El universo de Percy Jackson no me pertenece, pero en estos momentos, creo que estoy asimilando lo contrario.
No podía evitar sentirme mal por Dani, simplemente era dejado en el lugar donde menos pudiera interferir por el hecho de aun ser algo torpe en combate. Dani caminaba nerviosamente de un lado al otro.
— ¿Estarás bien? —le había preguntado. El observo distraído su puesto de combate, sujetó su lanza con una mano y con la otra se sacó una cadena que rodeaba su cuello, el adorno principal era un reloj de arena.
— ¿Cuánto crees que tardes en conseguir la bandera?
—Treinta minutos, cuando mucho —Dani sonrió, le dio una vuelta al reloj de arena y se guardó nuevamente el collar.
—Entonces si estaré bien —me aseguró.
Cuando el juego comenzó, salí corriendo junto a Nico, (En un principio recordé cuando jugamos juntos este juego. En aquel momento no tenía su actual personalidad y aún era muy infantil, pero vamos, el chico tenía diez años), entonces el giró a la derecha—. Sera mejor que nos dividamos —dijo mientras se alejaba—, puede que así tengamos mejores oportunidades de conseguir la bandera.
Asentí, y fui en dirección contraria. Cuando crucé última línea de árboles pude contemplar una tormenta de flechas cruzar de un lado del riachuelo al otro, iban y venían en muchas direcciones distintas. Las cazadoras de Artemisa parecían tener ventaja en cuanto velocidad, pero los campistas de la cabaña de Apolo no se quedaban atrás, ya que aprovechaban su armamento de flechas.
Mientras los arcos plateados solo lanzaban flechas simples y olorosas, los arcos dorados usaban distintos tipos de flechas que los hacían mantenerse parejos en ataque, como una que otra flecha sonora, hidra o incendiaria. Ninguno de los dos bandos apuntaba contra otro que no fuera un arquero, y mantenían un constante ritmo de disparo; era una cuestión de honor entre Apolo y Artemisa, ver quiénes eran los mejores arqueros.
La cabaña de Iris intentaba de disminuir la precisión de los tiros de las cazadoras creando brillosos arcoíris, o alarmándolas cuando inesperadamente recibían un mensaje iris a sus espaldas; todo eso abría una oportunidad de triunfo a la cabaña de Apolo.
Pero la cabaña de Hécate colaboraba en crear ilusiones de distintos tipos. Cubrían a las cazadoras con la niebla y repentinamente parecían aumentar en número. Eso confundía a los arqueros de Apolo que disparaban, y le daban al aire.
A lo lejos, se podía ver a Rachel encima del lomo de Quirón, y juntos iban de un lado al otro curando a los heridos. Al parecer, a Rachel no le molestaba estar entre un campo de batalla.
Pólux cruzó sin problemas alguno el arroyo, junto a él estaban los gemelos Stoll que hacían de guardia con sus escudos. Los demás campistas de Hermes estaban formados en un círculo de defensa alrededor de unos campistas de Hefestos que estaban armando una especie de máquina.
El hijo de Dionisio recorrió todo un camino hasta un cráter (Que resultó del último juego de captura la bandera), ahí esperaron por unos segundos hasta que la cabaña de Hefestos dio una señal. Entonces se reagruparon y marcharon con dirección al bosque. Pero no avanzaron mucho cuando fueron detenidos por un grito de guerra, que hasta a mí se me heló la sangre.
Las cabañas de Ares y Nike se posicionaron en una barrera de defensa de guerra al borde del bosque: nadie salía, nadie entraba.
—Todos, agáchense —ordenó Jake Mason. La barrera levanto sus escudos y espadas, en señal de guerra, pero se sorprendieron en el momento en que todos los guerreros de Hermes, Hefestos, y Pólux echaron pecho al suelo.
Jake activó su dispositivo y este empezó a echar chispas en el suelo, a crujir y empezar a crecer hasta formarse una especie de escarabajo rinoceronte hecho de placas de metal e hierro.
Esté extendió sus alas de metal y arremetió contra la barrera.
Volví a la realidad cuando una flecha zumbó al lado de mi cabeza. Rápidamente identifique que fue Will Solace—. ¿Qué esperas? Tenemos a las cazadoras entretenidas, ninguna se atrevería a bajar la guardia. Ve por la bandera —gritó desde la guardia del arroyo.
Me sentí como un estúpido en ese momento. Asentí sin dudarlo, sujeté con fuerza a contracorriente y empecé a correr con toda velocidad. En el lado opuesto de donde estaba, las sombras bailaban y se concentraban en una figura que se desplazaba con ellas, como si estuvieran abrazando a esa persona. Y con esa defensa, Nico cruzó entre las defensas puestas por la cabaña de Afrodita y Tyché sin ningún problema.
Cuando iba llegando al borde del bosque tuve que detenerme. Un fuerte sonido llegó a mis oídos, era como cuando se arruga el aluminio, pero en vez de eso era metal y hierro crujiendo debido a múltiples abolladuras.
Dirigí mi mirada a la zona donde hace minutos estaba el escarabajo rinoceronte mecánico, y me sorprendí al encontrarme con Clarisse encima de los restos de esté. Tenía aceite de motor por todo el cuerpo y la armadura. A sus pies estaban las entrañas de cables y tubos. Eso me recordó a la batalla en Manhattan, cuando ella derrotó a un Drakon.
—Vosotros os arrepentiréis de haberle creado —gruñó Clarisse levantando su lanza—. Y Chris, cariño, será mejor que corras —le dio una mirada amenazante a todos—: no tendré piedad con nadie —y esa zona de la batalla se avivó. Ahora todos los campistas luchaban con escudos, espadas, lanzas y otras armas.
Entre todo el revuelto, logré ver a Thalia cruzar las defensas. Encontramos miradas temporalmente, y ella me guiñó. Entonces entró en el bosque, por lo que yo me apresuré también.
Intentaba de evitar herir a los de la cabaña de Hebe; todos parecían tan jóvenes que daba lastima atacarlos, por lo que evadía sus ataques y lo máximo era dejarlos inconscientes. Los monstruos si recibían todo su paquete de ataques, abriéndome paso hasta la ubicación del otro equipo.
Desde lejos logré ver la bandera. Nico aún no había llegado y el guardia solo era Lou Ellen. Pero cuando me vio ella, sonrió socarronamente, chasqueó los dedos y noté como el ambiente cambiaba.
Y de la nada estaba rodeado por toda la cabaña de Deméter. Los arboles empezaron a agitarse, como el mismo suelo, y de la nada salieron muchas raíces y ramas que intentaron sujetarme (lo que me recordó al sueño que había tenido la noche anterior). Los campistas de Deméter sonreían complacidos de la situación, pero no podía evitar sentir que algo estaba fuera de situación.
—Percy —llamó Nico, cortó la vegetación que me retenía y se me unió al combate. Como no había ningún tipo de agua cerca, no podía batallar con mis habilidades. Pero aun así tenía la maldición de Aquiles, que parecía haberse recobrado de los bajones de energía que sufrió las semanas pasadas.
Luego de unos minutos Nico y yo corríamos con dirección fuera del bosque, él sostenía la bandera con firmeza y solo esperábamos que Thalia no hubiera llegado primero. En nuestra huida Nico hizo uso de su aura e intimidó a todo aquel que decidiera atacarnos.
La batalla seguía en la frontera del arroyo. Las cazadoras y los campistas de Apolo no cedían en su combate, incluso habían transcurrido varios minutos, pero ellos se seguían atacando mutuamente.
—Nico, ¿Cuánto tiempo llevamos en el juego? —le pregunté. Tacleé a unos cuantos campistas, y desvié una flecha perdida.
—Creo que treinta minutos —no sabía por qué, pero se notaba alegre. Pero recordé un pequeño detalle: ese era el límite de tiempo que Dani me había dado.
— ¿Puedes defenderte hasta llegar al arroyo? Thalia debe de haber capturado ya nuestra bandera, tengo que interceptarla —Nico apretó el puño, y sentí como empezaba a perder confianza sobre mí mismo, al mismo tiempo que la mirada de Nico se volvía más sombría.
—Por supuesto.
Me apresuré. Llegué lo más rápido que pude al arroyo. Quirón estaba curando a varios campistas que Rachel iba acomodando. Entonces alguien gritó. Desde la zona donde estaba nuestras defensas. Quirón resopló.
—Supongo, que esa es la señal de que las cazadoras ganaron —inhaló profundamente—. De nuevo.
Me fijé en un punto del borde del bosque, donde saldría en cualquier momento Thalia, quien era mucho más rápida por ser cazadora; en cambio Nico aún estaba lejos de la frontera.
Todo el campo de batalla se detuvo, observaban expectantes al bosque, querían ver si una bandera aparecía de repente. Solo Nico corría intentando de alcanzar la frontera.
Pero una figura salió, su ropa había sido rasgada en distintas partes. Tenía varios hilos de sangres pequeños en los brazos. Varías ramas con espinas colgaban de su camisa y una expresión de terror en su cara. La mirada de Dani decía solo una cosa: huid.
A la par de que Dani corría, mas campistas huían despavoridos del bosque. Annabeth no aparecía por ningún lugar, pero todos los campistas de Atenea ya habían salido. Entonces del bosque empezaron a aparecer distintas criaturas.
Unas parecían dríadas, pero desde los hombros les crecían látigos con espinas, sus cuerpos estaban cubiertos en una especie de vestimenta de pétalos de rosas y sus cabellos parecían hechos de lianas.
Otro tipo de monstruo era uno con el que ya había tenido el placer de conocerle: los hombres plantas que nos atacaron aquella vez en el café Starbucks.
Ahora, imagina un tronco de sauce caído, al cual le aparecieron seis patas y un hocico que puede abrirse en cuatro partes, cuyo interior es como las mandíbulas de un tiburón pero con dientes de madera y que a los costados tenían distintos tipos de flores creciéndoles; ese era el otro tipo de especie que había provenido del bosque.
Liderando todo ese ejecito se encontraba un hombre alto, llevaba una armadura de colores oscuros. Una especie de cuchilla colgaba de su cintura. Era sin duda un humano, pero algo en su apariencia podía hacer dudar de ello. Luego de que él salió del bosque, llegaron unos hombres plantas empujando algo.
En una especie de jaula de raíces se encontraban Clovis y sus dos hermanos, junto a Annabeth y Thalia, ambas inconscientes.
Dani llegó a mi lado, se giró, y contempló con horror la jaula donde contenían a Annabeth.
—Percy, es mi culpa —dijo en tono triste—. Todo sucedió cuando vimos a Thalia acercarse, al principio tuve miedo, pero luego Annabeth me dijo que me calmara, que juntos defenderíamos la bandera, y así fue, por unos minutos luego empezaron a aparecer esas criaturas. Thalia se nos unió a la defensa y empezamos a pelear contra ellos —apretó su agarre en su lanza, por un momento, Dani recuperó completamente su actitud nerviosa y desconfiada—. En un momento ambas me dijeron que huyera, que alertara a los demás. Pero si tan solo me hubiera quedado… tal vez… tal vez no hubieran sido capturadas…
—No es tu culpa, Dani —intenté calmarle. Le di unas palmaditas en los hombros—. Lo mejor que podemos hacer por los momentos es rescatarlas. Quédate aquí en el arroyo. Mantente a salvo.
El líder del batallón enemigo señaló a nuestra dirección—. A por el Oráculo —ordenó en una seria e imponente voz. Muchos monstruos empezaron a correr directos a Rachel, pero fueron interceptados por la cabaña de Apolo que disparaba flechas sin parar. Todos ellos comenzaron a formar una formación de defensa alrededor de Rachel. Incluso Quirón había comenzado a defenderse también.
—No tocareis nunca a Rachel Elizabeth Dare —sentenció Quirón.
—Nosotras también impediremos eso —gritó una cazadora de Artemisa, concordando con el director de actividades. Luego un grupo formado por cazadoras e hijos de Apolo había formado una perfecta línea defensiva.
Entonces salí corriendo a la batalla. Ambos equipos se habían vuelto uno solo. Clarisse lideraba a un gran grupo que se encargaba de atacar a los hombres-planta. Varios guerreros no muertos se había levantado de las profundidades de la tierra para hacer de defensa especial de Nico.
La cabaña de Deméter era la que se notaba más cómoda con este tipo de batalla, ya que lograban doblegar a los monstruos y así se volvían más vulnerables, por lo que otro campista los hacían aserrín dorado.
Salté al combate contra un grupo de monstruos. Con ayuda del agua del arroyo pude crear un tornado de agua que me defendía conforme hacía desaparecer a los monstruos en polvo dorado. Le di un tajo profundo a un monstruo sauce, pero este no desapareció con eso.
El monstruo se agitó y se abalanzó contra mí. Esquivé y le di una estocada, haciéndole un corte limpio en la parte del cuerpo.
Sentí como unas raíces anudaron mis pies, y caí de fauces al suelo. Intenté levantarme, pero más raíces crecieron sobre mi cuerpo y empezaron a aplastarme contra el suelo. A mí alrededor estaban encargadas de esa labor varias criaturas-rosas. Entonces el monstruo de sauce abrió su gran hocico, enseñando sus, sorprendentemente afilados, dientes de madera.
Pero un ladrido retumbó, incapacitado para ver que era, solo pude hacerme esperanzas. De a poco las raíces fueron aflojando, alguien cortó las que quedaban y me ayudó a levantarme del suelo.
—No dejare que eso vuelva a ocurrir —blandió su lanza, y sonrió de la manera más confiada que pudo.
—Gracias —le dije a Dani—. ¿Cómo hiciste que la señorita O'Leary llegara aquí?
Dani frunció el ceño—. Realmente no la llamé. Decidí salir a pelear también, y cuando me percaté que ella estaba llegando al campo de batalla.
—Quédate cerca de ella —giré a verme con mi perra del infierno—. Si la situación se vuelve muy peligrosa, sácalo de aquí.
—Oye, creo qu…
Pero Dani no terminó su oración. Fui a reunirme con la cabaña de Deméter. Les expliqué rápidamente un plan, y como ejecutarlo, recibiendo muchas miradas escépticas.
—Estás loco, Jackson —gruñó Miranda—. Pero me gusta tu plan.
Luego se les explicó a todos los semidioses que tendrían que hacer. Cada uno colaboró en forzar a los enemigos a concentrarse en una zona que sería clave para el plan. La cabaña de Deméter se posicionó en una formación correcta, y todos en conjunto se concentraron.
Seguro al día siguiente, en el New York Times o en las noticias se notificaría de un temblor. La realidad era, de que la colaboración de toda la cabaña de Deméter, técnicamente estaba abriendo el suelo a la mitad. Todo el mundo se sostenía de algo o alguien, mantener el equilibrio parecía una tarea difícil.
El agua comenzaba a correr por dentro de la grieta, vi la oportunidad ideal, y logré hacer que la jaula con los prisioneros fuera recuperada por una corriente de agua. Entre varios campistas de Hefestos lograron llevar la jaula lo más lejos posible de la trampa.
—Percy —gritó Pólux quien estaba intentando de retener a los monstruos utilizando viñas—. El agua no será la suficiente, necesitaremos un buen refuerzo para que el plan funcione.
Y era algo cierto—. Vale, me encargaré de eso.
Corrí en dirección a la playa, en el camino tuve que cruzar una zona donde había quedado parte del ejercito de monstruos fuera del lugar de la trampa. Grover hubiera dejado de ser vegetariano si él hubiera visto aquella situación, los monstruos no tenían la apariencia de una bonita ensalada ni antes ni después de que me encargué de ellos.
Me sentí revitalizado cuando llegué al mar, si corres mientras la tierra está temblando es seguro que sientes nauseas, pero al tocar el agua todo desapareció. Empezaba a sentirme más armónico con el ambiente.
Levanté los brazos y un torrente de agua me rodeó. Otra explosión de agua se dirigió al rio reforzándolo. Las grietas en el suelo rápidamente fueron llenadas con agua.
Pero algo fallaba ahí. Los temblores se habían detenido. Todos los hijos de Deméter estaban siendo arrastrados por otros campistas lejos del peligro. Habían caído inconscientes.
El rio ahora rodeaba a dos islotes de tierra. En una estaba todo el ejecito enemigo, que estaba armado con unos extraños tipos de granadas que obtenían de los monstruosos sauces, y que cada vez que explotaban, liberaban una nube de esporas.
Me di un golpe en la cara con la palma. Ahora lo entendía: una vez en una clase de biología, nos explicaron que los efectos que tenían las esporas eran relativos a la cantidad y exposición de estas, o algo así, tampoco era que presté mucha atención. En palabras simples: las esporas de un monstruo pueden inducir al sueño.
Pero eso no era lo peor, si no que el plan fracasaría completamente a no ser que alguien pudiera forzar que la grieta en el islote vacío se abriera a la mitad. Pero todo el mundo estaba ocupado.
Todos los campistas que no se estuvieran defendiendo, estaban ayudando a la cabaña de Deméter. La cabaña de Apolo y las cazadoras de Artemisa seguían defendiendo a Rachel y batallando contra los monstruos. Él único que estaba lo suficiente cerca de todo eso era Dani.
— ¡Dani —grité a todo pulmón, tanto él como la Srta. O'Leary me miraron. Señalé su lanza y la grieta en el segundo islote; la oportunidad perfecta—, tu puedes!
Primero torció una sonrisa incomoda, y empezó a retroceder. Al mismo momento que volteaba a ver que todas las miradas se encontraban fijas en él en ese momento. La Srta. O'Leary se le acercó a lamerle la espalda, estaba dándole ánimos. Seguro empezó a sentir que todos confiaban en él en ese momento, ya que sonrió con seguridad.
En ese momento, Dani sujetó con fuerza su lanza, empezó a tomar impulso, y dio un salto que lo llevó al islote. Los monstruos empezaron a ser retenidos por las flechas de tanto campistas como cazadoras, si permitían que Dani cayera dormido por las esporas ese sería el fin de todo el plan. El monstruo con la cuchilla se lanzó al agua, para poder llegar al otro islote, pero no iba a permitir que saboteara la trampa.
Empecé a hacer que las corrientes de agua se convirtieran en furiosas sacudidas, pero de alguna forma el monstruo se oponía ante todo el esfuerzo que yo hacía de retenerlo; si hubiera estado más cerca del lugar de la trampa, tan solo un poco más, todo habría resultado…
Pero aun así teníamos nuestra oportunidad. Dani ya estaba preparando con su lanza, pero el líder llegó a aquel lugar. El chico levantó su lanza y dio un apresurado intento de perforar al enemigo con su arma, pero la cuchilla del otro lo detuvo. Siguieron así por unos momentos, cuando Dani perdió el equilibrio intentando de asestarle un golpe entre los espacios de la armadura. El enemigo lo levantó por el cuello, estrangulándolo, exhibiendo su gran altura.
Dani estaba muy indefenso en las manos de aquel tío. Los arqueros hacían todo lo posible para herir al enemigo, pero de un momento a otro Dani no necesitó del apoyo de nadie más.
Él sujetó con fuerza las muñecas del otro, y comenzó a balancearse. Todo el movimiento logró que al final Dani obtuviera algo de movilidad. Entonces el monstruo retrocedió aturdido.
Recordé que Dani había estudiado algo de defensa personal, pero un escalofrío me hizo sentir que era más que solo eso por lo que Dani logró darle una patada al monstruo en toda la cara. Entorné los ojos para poder ver bien, ya que juraba que una especie de aura rodeaba el cuerpo de Dani.
Entonces cayó al suelo tosiendo y con la respiración cortada. El monstruo ya había recuperado estabilidad, por lo que Dani se apresuró a encontrar su lanza y, sin meditación, empaló la grieta.
Al comienzo, todo parecía acorde al plan, pero nunca esperamos que Dani lograra hacer temblar el suelo. Las grietas se agrandaron, el segundo islote empezó a tambalearse. Así que llegó la última parte de mi plan. Agité el agua con ayuda total del mar, logré que ese islote se desprendiera del suelo y arrastrarlo hasta el mar. Entonces ahí pude ahogar a todos los monstruos hasta el fondo de la playa.
Así que eran solo Dani y el líder de los monstruos, pero la batalla entre ambos no duró mucho. Aun cuando se suponía que estaba agotado por el esfuerzo que acababa de hacer, Dani atacaba como todo un auténtico guerrero. Su cuerpo brillaba, y parecía moverse más rápido que el otro.
Pero no hizo uso de las técnicas que debería haber aprendido en el campamento, era como si su cuerpo se moviera de una manera totalmente original ante mis ojos y las tácticas de combate lograban ganar ventaja en contra su oponente.
Sus arma chocaron por un segundo, el gigante que tenía como rival pudo ganarle usando su peso, pero Dani dejó caer su lanza y se posicionó detrás del otro. Sé que lo siguiente que hizo mi amigo fue una especie de llave de lucha, arte marcial o algo por el estilo, ya que ningún griego alguna vez usaría tal ataque: pateó la corva de la pierna derecha del otro, haciendo que se arrodillara, luego Dani se subió en su espalda, pero su verdadero objetivo era hacer una especie de agarre al cuello del otro con sus piernas. Luego arqueó su cuerpo (y sorprendente flexibilidad que tenía para hacer eso) para sostenerse del cuello, y de un tirón, con la fuerza de sus piernas logró llevar al guerrero hasta el agua, pero inevitablemente se fue con él.
Habíamos ganado.
Dani cayó a la corriente, pero pude rescatarlo fácilmente, y regresar a tierra donde todos vitoreaban, mientras dejaba que la corriente se llevara al seguramente inconsciente enemigo. Los de la cabaña de Deméter, que de uno en uno se iban despertando, fueron los primeros en felicitar a Dani, después de todo, él había ocupado su puesto cuando cayeron inconscientes. Liberamos a Annabeth y a Thalia, que habían despertado también, pero en cambio los semidioses hijos de Hipnos seguían durmiendo plácidamente.
En ese momento, no pude evitar tener un mal presentimiento…
Una gran voz resonó, dejándonos a todos los presentes helados. Una carcajada sombría—. Le hemos encontrado —nuevamente había reído, pero no había manera de localizar de dónde provenía, parecía salir de todos los lados: del suelo, del bosque, del agua, incluso del cielo—. Al señor le encantará esta nueva información —una extraña niebla invadió toda la zona y se arremolinaba especialmente en Dani—, y en algún momento, vendrás a nosotros…
Y entonces toda la presencia de esa voz desapareció, dejando un rastro de niebla que se iba dispersando, mientras una niebla verde la remplazaba.
Me di la vuelta y me encontré con Rachel. Los ojos le brillaban, con una voz áspera y antigua dijo:
El destino del mundo es cuestión del tiempo,
Sin dudarlo o pensarlo, la ayuda que alguna vez se dio será retribuida.
él que supone que alguna vez cayó, regresara. Y con el último esfuerzo el Olimpo batallara,
Pero al final, ni Olímpico ni semidiós ganará por sí solo.
La voz de un padre hará la diferencia,
Aunque del eterno silencio tenga que escapar.
¿Final épico? ¿Cortante? ¿Aburrido? Ha mi me han encantado este capitulo, a decir verdad no recordaba que hubiera hecho algo tan bueno así nunca, pero es solo que desde que inicié a releerlo, me enfrasqué tanto en la lectura que quedé embobado. Espero hacer capitulo así mas seguidos, ¿Os ha gustado? El pasado tenía un toque mas armónico, pero este tiene los detalles del captura la bandera mas detallado, creo. Os quiero agradecer a todos vosotros quienes dejáis reviews, esos pequeño comentarios escritos motivan mucho para seguir escribiendo :)
¿Quien habrá sido ese quien habló? ¿Que querrá decir la profecía? ¿Para que quieren a Dani? ¿Quien es Dani? ¿Qué es Dani? ¿Por qué hago todas estas preguntas? ¿Pensaban que nunca volvería a usar mi voz de presentador? Pues, todo esto y mucho mas hoy a las 9 en Hefestos Tv xDDDDDDDDD
¿Alguna duda? La única parte un tanto raruña a mi parecer sería la escena del combate Dani vs Lider, o no la describí bien, o deben de conocer algo de lucha para saber de que hablo.
¿Reviews? ¿Tomatazos? ¿O algo mas? En este capitulo desplacé un poco a Nico y a Thalia, pero es que ambos obtendrán su protagonismo despues ;)
Darksniels
