La caída del ángel
-Capítulo 2-
*Kari POV*
Me senté en mi pupitre con aire cansado aunque acababa de llegar. Las palabras que había cruzado con T.K. en el autobús no era que hubiesen contribuido a ponerme de buen humor, más bien al contrario porque no habían conseguido otra cosa más que preocuparme. Y aquel rasguño en la mano…
Davis al verme con aquella aura triste se acercó y se sentó frente a mí. Apoyó los brazos en la mesa, me cogió la mano.
─¿Qué te pasa? – no pude evitar sonreír porque Davis podía ser muy atento cuando se lo proponía, al menos, conmigo.
─Hoy no es mi día, simplemente – le dije apretando sus dedos con los míos. La calidez que me trasmitió me animó un poco pero solo de manera momentánea porque la sensación se me escapó de las manos en cuanto vi entrar a T.K. en clase. Hacía un rato que lo había perdido de vista, nada más entrar por la puerta del instituto se había separado de mí y se las había ingeniado para mezclarse entre el contingente de alumnos que, como nosotros, acudían a clase. Tenía mal aspecto, muy mal aspecto. Los ojos sombreados por ojeras como si no hubiera pegado ojo en toda la noche y tenía los hombros hundidos en una pose nada común en él. Además, no había sonreído ni una sola vez desde que nos habíamos encontrado. Esperé a que se acercara a nosotros pero me quedé de piedra cuando vi que se sentaba en una de las primeras filas.
─¿Qué le pasa a T.K.? – dijo Davis cuando vio donde se estaba sentando – ¿Estás así por él? – me preguntó Davis con el ceño fruncido, podía aceptar que tuviese un mal día pero no que lo tuviese por culpa de T.K. Se levantó de la silla antes de que yo pudiera detenerlo, avanzó entre las hileras de mesas con paso decidido. Yo lo seguí e intenté detenerlo pero hizo caso omiso de lo que le decía. Le puso una mano en el hombro a T.K. y éste se giró para mirarlo de reojo.
─Davis – dijo T.K. con la voz un tanto apagada, dato que pasaría desapercibido para cualquiera menos para mí. Davis lo cogió por el cuello de la camisa y puso su rostro al mismo nivel que el de T.K., clavando sus ojos oscuros en los azules de él.
─¿Qué demonios le has hecho a Kari hoy? – T.K. me miró por encima del hombro de Davis y, con esa mirada, lejos de calidez me trasmitió una sensación horrible que hizo que se me erizase el vello. Estuve tentada de dar un paso atrás pero consideré que era una estupidez, era T.K. el que estaba allí, no podía suponer ningún peligro para mí. Acto seguido, tuve ganas de abrazarlo pero no lo hice.
─Lo siento – murmuró mi amigo antes de levantarse, apartar a Davis y empezar a caminar hacia la salida de la clase. Davis hizo ademán de seguirlo pero esta vez sí lo detuve a tiempo.
─Ya me encargo yo – salí de clase, tuve que esconderme en uno de los pasillos porque el profesor se dirigía en ese momento al aula y no quería encontrármelo de cara. Salí y volví a caminar por el pasillo como si nada, bajé las escaleras que llevaban al primer piso y vi la cabeza rubia de T.K. en el rellano. Bajé con rapidez las escaleras pero cuando llegué al otro piso ya no lo vi por ninguna parte. Decidí caminar hasta el final del pasillo para ver si estaba en alguna de las aulas en las que no se estaba impartiendo clase en ese momento pero un ruido de cristales rotos me detuvo. Corrí todo lo deprisa que pude en dirección a la otra punta del pasillo, donde estaban las escaleras de emergencia y los cuartos de baño. Entré como un torbellino en el cuarto de baño de los chicos y me encontré a T.K. frente a uno de los espejos. El otro estaba roto y los pedazos de cristal se habían esparcido por el suelo y se habían clavado en la mano de T.K. Asustada por el estropicio no reparé en el gesto horrorizado de T.K., en sus ojos abiertos como platos mirando algo en el espejo que yo no podía ver. Parecía tan aterrorizado que todo su cuerpo temblaba con violentos espasmos.
─T.K… - Escuché que pasos se acercaban hacia los cuartos de baño, por lo visto, alguien más había escuchado como se rompía el cristal. Aparté a T.K. con violencia de delante del espejo y lo empujé hacia el pequeño armario de la limpieza que había en un rincón. Abrí la puerta y le insté con gestos a que entrara y yo entré con él. Le tapé la boca con la mano por miedo a que escucharan su alterada respiración y lo miré intentando calmarlo. El armario tenía una pequeña rejilla que, por suerte, caía a la altura de mis ojos de manera que me permitió ver el momento en el que el profesor entraba. Desapareció un segundo para llamar a la señora de la limpieza y di gracias a que no se le ocurrió limpiarlo a él mismo porque nos hubiera encontrado. La señora de la limpieza barrió en un santiamén los cristales y se marchó sin más. El profesor ya no volvió pero aún así esperé unos minutos más para salir de aquel apretado lugar. Abrí la puerta un poco y al cerciorarme de que no había moros en la costa salí de allí. Tomé la mano de T.K. para hacerlo salir y en cuanto puso un pie fuera se dejó caer al suelo – T.K…
Me arrodillé frente a él, tomándolo por los hombros, había cerrado los ojos con fuerza y se había llevado una mano a la sien.
─Necesito estar solo – susurró con un hilo de voz – Vete, Kari…
─No – me negué rotundamente.
─Por favor…
─No me iré hasta que me digas qué te está pasando – dije con la voz rota, verle así hacía que me estuviesen entrando ganas de llorar. Le cogí la mano con delicadeza y él gimió levemente – T.K…
─Es que no lo sé – me miró y pude ver en sus ojos cuan asustado estaba – No sé lo que me está pasando, Kari, ayúdame, me estoy volviendo loco…
Verlo tan desamparado hizo que eliminase la distancia que nos separaba y que lo rodeara con mis brazos, con fuerza. Hundí el rostro en su cabello rubio y sentí como escondía el suyo en el hueco entre mi cuello y mi hombro.
─Oigo voces, tengo pesadillas… –no dijo nada más, simplemente se quedó quieto entre mis brazos, respirando más lentamente. Pensé en decirle que tenía que curarse la herida de la mano, estuve a punto de decirlo pero como si lo hubiese intuido, me habló – Pero, ahora, solo necesito que me abraces…
*TK POV *
Nos quedamos abrazados durante un buen rato, me encantaba estar abrazado a Kari era como si toda la oscuridad, todos mis problemas, se fuesen gracias a la calidez que me proporcionaba. Yo tenía los ojos cerrados pero aun así podía ver la luz de Kari. Abrí los ojos lentamente y miré al suelo lleno de cachitos de cristal.
-Tú los mataste ─me dijeron todos mis reflejos. Me aparté bruscamente de Kari, levantándome y dejándola en el suelo con una mirada de confusión.
─¿TK? ¿Qué te pasa? ─me preguntó Kari confundida, entonces lo vi, una sombra estaba emergiendo de los cristales.
─No… ─dije mientras retrocedía.
─TK, ¿estás bien? ─dijo Kari mientras se levantaba y se acercaba a mí. La sombra iba tomando forma y una mano se dirigía hacia Kari.
─¡Kari! ¡Vete! ¡Fuera de aquí! ¡Lejos! ─grité esperando que Kari me hiciese caso.
─TK, ¿qué te pasa? ¿Por qué me gritas? ─me preguntó Kari, asustada. No había tiempo para explicaciones así que cogí a Kari al estilo nupcial y salí corriendo por la puerta. Giré mi cabeza y me di cuenta de que la sombra nos seguía─.TK, ¿qué haces? Bájame ─me dijo Kari mientras se retorcía para que la soltase. La sombra nos seguía, lo estaba notando, salí de la escuela y entré en un callejón que estaba en la parte de detrás de la misma. Entonces, el timbre que marcaba el final de la clase sonó y yo dejé a Kari en el suelo y me giré hacia la sombra.
─Kari, quiero que te vayas a casa sin importar lo que pase aquí ─le dije mientras miraba como la sombra se acercaba más y más a nosotros.
─Pero, ¿qué dices TK? ─me dijo ella mientras me ponía una mano en el hombro. Yo la aparté de un golpe.
─¡Vete Kari, aléjate! ─le grité y entonces vi como Kari temblaba de miedo y eso me dolía en el alma─. Tranquila, solo tengo que encargarme de unos asuntos, luego te llamo ─le dije con una sonrisa. Kari solo asintió asustada y se fue corriendo. Cuando se había alejó, me giré para encarar a la sombra.
─Vaya, vaya, así que el pequeño TK ha dejado de huir ─dijo la sombra con voz siniestra, pero lo que más me asustó fue que la sombra era una copia mía.
─¿Qué quieres de Kari? ─le dije secamente recordando lo que había pasado momentos antes.
─¿De la luciernagucha esa? No quiero nada, lo único que quiero es destruirte ─me dijo ese ser parecido a mí.
─¿Quién eres? ─le dije frunciendo el ceño al escuchar como se había referido a Kari.
─¿Yo? Yo solo soy tus deseos más profundos, soy el rencor y el odio que guardas dentro de ti, pero si me estás pidiendo un nombre llámame TK, ya que pronto la gente me acabará llamando así ─me dijo con una sonrisa sádica.
─Eso nunca pasará ya que si tú eres mi odio y mi rencor, eso quiere decir que te puedo controlar y hacerte desaparecer ─le dije fríamente. Dicho esto vi como fruncía el ceño y una expresión de miedo cruzó su mirada, pero luego sonrió otra vez.
─Pues lo único que tendré que hacer será aparecerme con tu forma y dañar a tus amigos para que así me odies ─me dijo con mirada retadora.
─ ¡Eso nunca lo permitiré! ─le grité y, dicho esto, una luz potente me envolvió e hizo retroceder a la sombra.
─¿Cómo es posible? ─susurró mientras acababa por desaparecer. Estaba agotado y mis párpados se cerraban, todo se volvió negro y lo único que pude escuchar fue que alguien gritaba mi nombre.
─Ah... ¿Qué me ha pasado? ─susurré mientras me agarraba la cabeza. Miré a mi alrededor, estaba en una habitación blanca sin ventanas.
─Mmm…─escuché a alguien y cuando mire hacia abajo vi a Kari con la cabeza encima de la cama, estaba dormida. Eso me sorprendió, ¿dónde estaba?
La puerta de la habitación se abrió y una enfermera entró.
─Vaya, por fin has despertado, tus familiares y amigos estaban muy preocupados por ti ─me dijo la enfermera. Entonces me di cuenta de que estaba en un hospital.
─¿Qué me ha pasado? ─le pregunté a la enfermera. Pero antes de que me pudiese contestar Kari se despertó.
─TK… Al fin has despertado ─susurró mientras me abrazaba.
─Bueno, lo que le ha pasado es que su novia llamó a una ambulancia avisando de que te habías desmayado en la calle. Has estado durmiendo desde hace tres días y que suerte que tienes de tener una novia tan atenta, ella no se ha despegado de ti en todo este tiempo ─Dicho esto me sonrojé, había dicho que Kari era mi novia.
─No, se equivoca, yo no soy su novia, solo su amiga ─dijo Kari con un sonrojo notorio.
─De la amistad al amor hay muy poco ─dijo la enfermera mientras guiñaba un ojo─. Bueno, avisaré al doctor y le diré que has despertado, dentro de unos minutos te haremos unas pruebas, así que estate preparado ─me dijo antes de salir de la habitación cerrando la puerta tras de sí.
─ No sabes lo preocupada que he estado por ti ─dijo Kari con lágrimas en los ojos.
─Hey, tranquila, todo está bien ─le dije mientras la abrazaba. La oía sollozar y lo único que podía hacer era frotar su espalda con mi mano intentando calmarla.
Habían pasado unos minutos y por fin Kari se había calmado. Vi como levantaba la mirada buscando mis ojos.
─¿Qué te ha pasado? ¿Por qué me hiciste huir? ─dijo Kari con un tono de preocupación notorio en su voz.
─No lo sé...─contesté en un susurro ─Cuando estaba en el baño yo...─no pude acabar mi frase porque la puerta de la habitación se abrió de golpe y mi hermano Matt entró corriendo, parecía alterado.
─¡T.K. nos han llamado diciendo que has despertado! ¿Cómo estás? –me preguntó mientras corría acercándose a la camilla.
─Señor no debería entrar a las habitaciones de los pacientes gritando ─dijo la misma enfermera de antes que entraba junto a un hombre vestido con bata blanca''. Ese debe de ser el doctor'' pensé.
─Lo siento pero es que estaba preocupado por mi hermano ─dijo Matt mientras me miraba tristemente.
─Bien, ahora les vamos a pedir que salgan de la sala ya que le vamos a hacer unas pruebas al paciente ─dijo el doctor mientras abría más la puerta para que Kari y Matt salieran de la sala. El doctor cerró la puerta y dirigió la mirada a mí
─Bien señor Takaishi, ¿nos podría decir qué le ha pasado? –me preguntó el doctor.
''¿Ahora cómo le digo lo que me pasa sin que parezca que estoy loco?'' Me pregunté a mí mismo.
─Señor Takaishi, es importante que nos diga la verdad para que podamos saber qué es lo que le pasa –dijo el doctor seriamente.
─Doctor, no sé lo que me pasa, desde hace poco tiempo he empezado a tener pesadillas y cuando me miro a un espejo veo mi reflejo pero en oscuro y oigo unas voces en mi cabeza diciéndome que les he hecho daño a mis amigos, y a veces veo sombras que los acechan─le dije ''Bueno ya le he dicho todo lo que sé, ahora fijo que me mandan al psiquiatra o incluso peor, al manicomio'' pensé observando la cara seria que tenía el doctor y la cara de sorpresa de la enfermera.
─Bien, señor Takaishi, ahora que nos ha contado que le pasa le tendremos que hacer unas cuantas pruebas para corroborar que lo que nos ha contado es cierto ─dijo el doctor mientras apuntaba un par de cosas en una libreta.
─Enfermera, quiero que lleve un espejo a la sala 104 ─dijo el doctor mirando a la enfermera ─ Señor Takaishi, sígame, por favor ─me dijo el doctor. Al salir de la sala pude ver a Matt y a Kari en unos sillones en la sala de espera, me miraron como buscando una respuesta pero yo solo les sonreí y seguí al doctor hasta la sala 104.
El doctor se paró enfrente de la puerta de una sala con el número 104 grabado en ella, abrió la puerta y me hizo entrar. La sala era completamente blanca y las paredes eran como acolchadas. En el centro se encontraba una gran mesa con dos sillas una a cada lado. Lo que me sorprendió era que en cada esquina de la habitación había una cámara de vigilancia. La enfermera de antes entró a la sala y le entregó un objeto cuadrado al doctor. ''Debe de ser el espejo que le ha pedido'' supuse mientras la enfermera se marchaba de la sala. El doctor colocó el objeto en el centro de la mesa y se dirigió a la puerta.
─Señor Takaishi, cuando se vea capaz de mirar al espejo, hágalo. Nosotros estaremos en la sala de vigilancia observándolo ─me dijo el doctor mientras cerraba la sala tras de sí.
''Genial, ahora estoy en una sala aislado con un espejo al que debo mirar, espero que mi reflejo no se vuelva loco.'' Pensé mientras tomaba una gran bocanada de aire y me acercaba al espejo. Lo agarré con mis manos y me miré en él... Nada, dentro del espejo no había nada. ''¿Cómo puede ser esto posible?'' me pregunté mientras buscaba mi otro yo en aquel espejo.
─¿Acaso buscas algo? ─dijo una voz a mis espaldas. Allí vi a mi otro yo, aquel ser oscuro de mirada sádica ─ ¿Me echabas de menos? ─me preguntó sonriendo de medio lado.
Hasta aquí llega el segundo capítulo, tanto EDCGV como yo esperamos que os guste. Gracias a los que dejáis review y a todos los que leéis esta historia.
