La caída del ángel─

Capítulo 3

*Kari POV*

Sentada en la sala de espera junto a Matt empecé a morderme las uñas, sabía que algo raro le estaba pasando a T.K. pero hasta ahora no había conseguido adivinar qué. Hacía apenas unos minutos que lo habían sacado de la habitación para llevarlo a aquella sala donde lo colocarían frente a un espejo para observar sus reacciones y, desde entonces, yo no había podido dejar de sentirme inquieta. Si algo le estaba pasando de verdad a T.K., unos simples médicos no iban a poder solucionarlo. Me levanté de la silla pero Matt me cogió de la muñeca y me obligó a sentarme de nuevo.

─Kari, ¿qué demonios está pasando aquí? – me preguntó con gesto serio. Abrí la boca para decir algo pero realmente no supe qué decirle. Me retorcí las manos con nerviosismo, apretándolas en mi regazo, su mirada inquisitiva me hacía sentir incómoda. ¿Qué quería que le dijera? ¿Qué su hermano parecía estar volviéndose loco y que le había dado por romper espejos? ¿Qué parecía que oía voces? ¿Qué se había quedado desmayado en un callejón detrás de la escuela? Todo aquello solo iba a servir para aumentar su preocupación y la de sus padres.

─No lo sé, tal vez T.K. solo esté cansado. Últimamente llevamos mucha carga de trabajo en el instituto. Es normal que le afecte, está entrenando más que nadie para conseguir ganar este año la liga de baloncesto. Estoy segura de que se va a poner bien – Matt me miró, sentí su mirada clavarse en mis ojos, escrutándome e intentando descifrar si mis palabras para saber si estaba mintiendo. No sé si es que mis dotes como mentirosa se incrementaron de golpe o que Matt no se sentía con fuerzas para replicarme pero lo cierto es que soltó mi muñeca y dirigió la mirada hacia el suelo. Apoyó una mano en el reposabrazos de la silla en la que estaba sentado y lo apretó hasta que los nudillos se le pusieron blancos como la cal, parecía que los huesos iban a atravesarle la piel de un momento a otro. Mantuvo los labios apretados y esa pose tensa hasta que vimos como salían de la habitación la enfermera, el médico y T.K. que se apoyaba torpemente en la enfermera.

Me levanté dispuesta a acercarme a ellos cuando algo me detuvo antes de dar un paso adelante. Mis ojos se clavaron durante un segundo en los de T.K. y un estremecimiento me recorrió la espina dorsal. Aquella mirada me despertó un terror inhumano que provocó que las manos empezasen a temblarme y que me sudaran las manos. Podía sentir como el aire no me llegaba a los pulmones por muy fuerte que inspirara, ¿me estaría dando un ataque o algo por el estilo? Reuní toda mi valentía para mirar los ojos azules de T.K. pero nuevamente me recorrió esa sensación que indicaba peligro. A simple vista, nada había cambiado en él pero yo sabía que no era el mismo. Sus ojos no me devolvían esa mirada llena de calidez ni de cariño, sus ojos eran fríos como el hielo aunque seguían teniendo ese precioso color azul cielo.

Él caminó un paso tambaleante hasta mí, me tocó la mejilla con los dedos y pude sentir el frío que desprendía su piel. Le aparté la mano de mi cara de un guantazo que resonó por los pasillos del hospital y que alertó a los médicos y a Matt que hablaban en voz baja a unos metros de nosotros.

─Apártate de mí – logré susurrar, casi no me salía la voz ─ ¿Dónde está T.K.? – le grité al médico que me miraba como si me hubiera vuelto loca de repente.

─Kari – T.K. me llamó desde detrás. Su voz también era la misma pero algo en el timbre había cambiado, se había vuelto más grave. ¿Acaso nadie lo notaba?

─No te acerques a mí. ¿Dónde está T.K.? – repliqué de nuevo casi con desesperación. ¿Dónde estaba mi T.K.? ¿Qué había ocurrido en aquella sala?

─Él es T.K. – dijo el médico intentando apaciguarme moviendo las manos como si viniese en son de paz. Negué con la cabeza, miré a las personas que me rodeaban, a las que estaban en la sala de estar esperando a un familiar, al resto del personal sanitario… Sentí sus miradas por todo el cuerpo, todos pensaban que me estaba volviéndome loca y que de un momento a otro empezaría a darme cabezazos contra la pared o a patalear en el suelo – Tan solo hemos estado en esa sala unos minutos y la prueba ha ido bien, él simplemente se ha mirado en un espejo. Dudamos que esté padeciendo trastorno alguno pues no ha tenido ninguna reacción que indique que tiene algún problema. Puede que todo se deba al cansancio que acumula un estudiante, no es nada grave. Tu amigo está bien…

Dejé de escucharlo en cuanto dijo la palabra "amigo" porque hubiese pasado lo que hubiese pasado, aquel chico que estaba ante mí no era T.K. Nadie me convencería de ello porque nadie lo conocía tanto como yo. Nadie se daría cuenta de que su rubio cabello había perdido un poco de brillo, que su mirada era fría como un témpano de hielo, que la sonrisa que se formaba en las comisuras de sus labios había pasado de dulce a malévola… Ni siquiera su hermano se había dado cuenta de ello.

T.K. intentó tocarme de nuevo, me rozó la piel del brazo con los dedos y fue como si me diese una descarga eléctrica. Me volví hacia él, sin darme cuenta se me habían llenado los ojos de lágrimas.

─Monstruo, descubriré donde está T.K…

Acto seguido, me marché de allí corriendo. Los médicos intentaron detenerme pero tenía que salir de allí, tenía que pedir ayuda a mis amigos. Algo había que hacer…

Conseguí salir del hospital antes de que Matt me detuviera cogiéndome fuertemente con la cintura, pegándome a su cuerpo. Me rodeó los hombros con los brazos, apoyando la frente en la coronilla.

─Kari…

─Suéltame, Matt – supliqué forcejeando levemente para zafarme de su agarre.

─¿Cómo ha podido pasar esto? ¿Qué le han hecho? – me volví lentamente para mirarlo, tenía el ceño fruncido y la mirada cargada de dolor. Nunca había visto a Matt tan afligido. Así que él también se había dado cuenta…

─Tenemos que ir a hablar con Izzy, Matt. Esto no es una simple enfermedad. Tenemos que hablar con Gennai, ir al Mundo Digimon. No sé qué está pasando pero no me voy a quedar de brazos cruzados y tú tampoco. Tenemos que hacerlo por T.K. – le acaricié la mejilla con los dedos, sonreí a pesar de que solo tenía ganas de llorar pero por lo menos si Matt también se había percatado del cambio en T.K. ya no iba a estar sola en todo esto, al menos, no del todo.

Caminamos hacia la casa del inteligente del grupo, Izzy. Nos abrió la puerta y abrió bastante los ojos al vernos allí, al parecer no nos esperaba. Nos hizo pasar y al llegar al salón vimos a Tai sentado en el sofá, jugando completamente emocionado a un videojuego. Tai nos miró al principio con cara de pocos amigos, sobre todo a Matt, al vernos llegar juntos y al ver que yo iba cogida de su brazo. Sin embargo, se dio cuenta de que algo no iba bien al recibir una mirada fulminante de Matt y al darse cuenta de que yo tenía los ojos rojos y un tanto hinchados.

─¿Has llorado? ¿Qué ocurre? – me preguntó dejando el juego a medias. Soltó el mando sobre el sofá acercándose a mí. Izzy también se aproximó.

─No sé lo que está pasando pero algo terrible le ha ocurrido a T.K. – le clavé la mirada a Izzy – Tienes que ayudarnos a contactar con Gennai. Hay que hablar con él tan pronto como sea posible.


*T.K. POV*

No lo entiendo, ¿qué ha querido decir Kari con que éste no soy yo? Pensaba que ella sería la que más se alegraría de saber que estoy bien. Esto solo me hace sentirme más furioso hacia ella. ¿Acaso no éramos amigos?

Mientras caminaba hacia mi casa iba pensando en lo que Kari me había dicho y eso me hacía enfadar. Llegué a mi piso y como siempre mi madre no estaba, como siempre solo me encontraba aquella nota que me decía que me quería mucho y que me cuidase. ¿Acaso no le importaba a mi madre? Ella nunca vino a verme al hospital... pero yo lo entiendo, ella tiene que trabajar para poder pagar las facturas...

Pero… No, si ella de verdad me quisiese, hubiese venido a verme.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Rabia. Rabia en mi cuerpo, sin pensarlo dos veces le pegué un puñetazo a la pared e hice un agujero por la fuerza del impacto. Eso me asustó. ¿Desde cuándo tenía tanta fuerza? No, esto ya había pasado antes...

─Tengo que ir a preguntárselo a Izzy ─dije en voz alta.

Salí corriendo de mi apartamento y saqué mi teléfono móvil del bolsillo. Busqué en mi lista de contactos hasta que encontré su nombre.

─¿Diga? ─escuché al otro lado.

─Hola Izzy, soy T.K.─le dije forzando un tono animado.

─Hola T.K., dime, ¿qué quieres?─escuché decir a Izzy con un poco de nerviosismo en la voz. ¿Qué le pasaba?

─Bueno es que quiero informarte que voy a tu casa ya que te tengo que preguntar algo ─dije mientras seguía corriendo calle abajo hacia la parada del autocar.

─Claro... ¿a qué hora vendrás? ─Ahora sí que lo noté, Izzy estaba muy nervioso, ¿qué le pasa a todo el mundo hoy? Por fin llegué a la parada de autobús y me senté.

─En cuanto llegue el bus iré para hacia allí ─le dije.

─Te estaré esperando T.K. Hasta luego ─me dijo más nervioso todavía.

─Adiós ─le dije mientras colgaba y dirigía mi mirada hacia la carretera.

El autocar tardó unos minutos que se me hicieron eternos, al llegar le pagué al conductor y me senté en la parte de atrás mirando por la ventanilla.

─Vaya, vaya, vaya, ¿a quién tenemos aquí? pero si es el rubio de T.K., el jugador de baloncesto ─giré mi mirada hacia la persona que me había dicho esto. Genial, eran los imbéciles de la academia de Odaiba y también nuestros ''rivales''. En total eran cinco, y los reconocí ya que eran del equipo de baloncesto al que gané hace poco. Me giré nuevamente hacia la ventana, no estaba de humor para tonterías.

─Oye, rubito, cuando te hablan es de mala educación no mirar a la cara, ¿o es que tienes miedo? ─dicho esto me giré y les dirigí una mirada fulminante a los cinco imbéciles, si las miradas matasen, ahora mismo los habría aniquilado a todos... Un momento, ¿matarlos? Eso sería un poco drástico por mi parte, pero ellos se lo merecen.

Una voz dentro de mí, me decía que hiciese que se callasen para siempre, pero otra me decía que pasase de ellos.

─Uy, qué miedo lanzando miraditas ─dijo uno de los cinco mientras los otros se reían.

Solté un suspiro de resignación y dirigí mi mirada hacia la ventana.

─¿Tan cansada está la princesita como para no contestar? Rubia de bote, mírame cuando te hablo ─uno de ellos me agarró del hombro mientras hundía sus uñas en mi piel. Aplicaba fuerza con intención de hacerme daño pero lo único que sentía yo eran unas ganas enormes de destrozarle la cara. No dije nada y el chico seguía aplicando cada vez más fuerza. Debía contenerme, no quería causar problemas, no más de los que ya tenía.

El autocar paró, ésta era mi parada. Le di un manotazo para que me soltara y cuando lo hizo no perdí el tiempo y me escapé del autocar. Corrí calle abajo y cuando creía que los había despistado empecé a andar.

Un fuerte dolor de dolor de cabeza me sacudió y me caí de rodillas al suelo.

─¿Qué le pasa a la princesa? ¿Se ha cansado de huir? ─Genial ahora están aquí estos tíos, ¿es que no entienden que no quiero problemas? Aún con dolor en mi cabeza me levanté y empecé a andar.

─¿Dónde te crees que vas?─dijo uno de los chicos mientras me empujaba al suelo. Vi como los demás me rodeaban y empezaban a darme patadas mientras estaba en el suelo.

''Mátalos'' Otra vez esa voz en mi mente me susurraba que los matase. ''Mátalos o ellos te matarán'' Imágenes de Kari huyendo de mí cruzaron mi mente, ¿por qué recordaba esto ahora? ''No te quieren como eres hazte más fuerte, hazte respetar, así ellos no podrán huir de ti''. Es verdad, toda mi vida he sido bueno, ahora llegaba el tiempo de que la gente me dejase de tratar como aquel niño llorón que años atrás no podía parar de llorar, era hora de que me respetasen por haberlos salvado a todos, era hora de que dejasen que T.K. pudiese ser él mismo. Me levanté y de un puñetazo tiré uno de mis agresores al suelo. Sin tiempo a que respondieran a mi ataque, me lancé contra todos los demás derribándolos uno por uno. Sangre, era lo único que podía ver, al poco tiempo los cinco chicos estaban en el suelo, llenos de rasguños y sangre.

─Tsk, vosotros os lo habéis buscado ─dije mientras de una patada mandaba a uno de los chicos un par de metros de mí. Seguían respirando, algo dentro de mí me decía que los acabase, pero ahora yo tenía cosas mejores que hacer. Anduve por las calles hasta que llegué al piso de Izzy.

─Ella ha estado aquí ─dije en alto mientras tocaba el timbre. Izzy me abrió la puerta y me miró de arriba abajo.

─T.K., ¿qué te ha pasado?, estás sangrando ─me dijo mientras observaba mis heridas.

─¿Dónde está? ─dije en un susurro.

─¿Donde está el qué? ─me dijo mientras me miraba confundido.

─¡Sé que ha estado aquí! ¿Dónde está Kari? ─grité mientras lo agarraba del cuello y lo empotraba en una de las paredes de su piso.

─No se de qué me estás hablando ─me dijo con voz ronca ya que no podía respirar.

─Izzy, no mientas, sé que ha estado aquí, ha dejado un rastro de luz por todo tu piso ─le dije mientras lo tiraba al suelo y avanzaba hacía su cuarto. Estaba a punto de abrir la puerta cuando una mano me lo impidió. Era Izzy que respiraba fuertemente.

─T.K. dime qué te pasa, puedo ayudarte ─me dijo.

─¡Suéltame!─le pegué un golpe tan fuerte que lo deje noqueado en el suelo. Entré a su cuarto, allí es donde Kari había estado minutos atrás. ''Hazte más fuerte, yo puedo ayudarte''. Esa voz resonaba en mi mente. ''Ve al Digimundo, allí te harás más fuerte'' Hice caso de la voz, saqué mi digivice y este brilló con una luz oscura. Esa luz me envolvió y desaparecí del cuarto de Izzy, ahora lo único que veía era oscuridad.


Aquí traemos nuevo capítulo, esperemos que os guste al igual que los anteriores :)

Un saludo

EDCGV y Takari95