Hola a todos! hoy es un dia especial, mi cumpleaños! yeaahh(no yeaahh) en fin como regalo arregle todo los horrores de este capitulo para que lo disfruten de inicio a fin, por favor disculpen a esta incompetente persona, quiero mejorar pero no se si avanzo o solo estoy estancada... como sea. Mi tragicomedia tiene un humor bastante raro en algunas partes si me dio algo de gracia espero que a ustedes tambien. Bueno pues mmm oh! si por favor si llegan hasta el final, les pido que lean las notas del final del capitulo. ¡disfruten!
Lo que se hace en una noche no debe saberse
Todos necesitan desahogarse, librarse de sus pesares. Sea de la forma correcta o cualquier otra. Lo que llevas dentro podrá dejarte libre y tu podrás sentirte tranquilo por lo menos todo el tiempo que le lleve a tu conciencia reparar en el daño.
Mako mas que intranquilo estaba a unas cuantas rayas de pasar a la ansiedad total. Su desbordante corazón literal explotaría en cualquier momento, dio infinitas gracias a que actualmente su rostro ya no tenía ese tinte rojo extremo pero sus manos sudorosas que secaba en su pantalón a cada instante parecían no deshumedecer nunca.
Cuando por fin acepto un hecho bastante relevante, quiso irse a su piso y no regresar por un buen tiempo, se excusó, fingió e hizo de mas cosas con tan solo salir de ahí, sin embargo al ver una ligerísima expresión afligida en los ojos de Haru no resistió la culpa y dijo lo siguiente.
-Volveré en la noche, ya sabes para cenar porque sin ti… sabes que no comería nada en toda la noche – le regalo una bonita sonrisa y salió del lugar.
Luego se fue corriendo no hacia su casa, lejos de aquel lugar, respirar mucho aire fresco de verano. Esa temporada significaba muchas cosas, noches calurosas, vientos ocasionalmente calientes y una desenfrenada adquisición por cosas frías. Pero lo mas importante de toda la lista es la extraordinaria visita a la piscina.
Mako sabía que desde hace mucho tiempo su amigo adoraba (y aquella palabra quedaba corta) el agua. A muy temprana edad aprendió a nadar como ninguna persona lo hacía y en cada oportunidad que el castaño lograba verlo siempre lo asemejaba con un Delfín; no uno normal como los que hay en los acuarios, nada que ver. Mako estaba seguro que cada vez que Haru nadaba lo hacía como si fuese la última vez en su vida y aquello lo angustiaba.
Salió del complejo camino por una calle estrella, doblo a la esquina siguió de frente y por fin encontró su adorado parque, no es tan grande como los otros a los que acostumbraba a ir cuando Haru se encontraba fuera de casa ya se por entrenamiento u otros compromisos situación que muy pocas veces ocurría pero cuando era así, estar en su casa no le apetecía demasiado por eso caminaba muchas cuadras y encontraba un lugar en donde pasar las horas. Sin embargo cuando dio con este pequeño lugarcito se topó con una atmósfera confortable, copas de grandes árboles y los susurros de las hojas que siempre le daban la bienvenida, justo como ahora.
Se sentó en ese agradable césped bajo la sombra de un gran árbol y después de unos instantes término echado en todo el lecho. Podía ver como las hojas bailaban con el viento y por ese movimiento se filtraba el brillante sol.
-soy un desastre- susurro
Levanto su brazo derecho dejándolo en su rostro, como escudo contra ese molesto brillo. Sus sentimientos ya claros, lo confundían y lo irritaban al mismo tiempo. Haru, su amigo su confidente ¿Cómo llego a enamorase de el? No lo sabía, lo único que entendía era que las cosas ya no podrían ser como antes como verlo a los ojos y al instante quererlo abrazar. Escuchar su voz mucho mas de lo adecuado. Con la aceptación viene el rechazo con el rechazo inevitablemente la separación.
-Denme un respiro-
Las siguientes horas fue recordando varios hechos, insignificancias como: paseos de escuela en primer año hasta inolvidables eventos como navidad, su cumpleaños, la Nochevieja: su familia toda reunida para despedir en año viejo y darle la bienvenida al nuevo.
Esas tres fechas eran sus favoritas veía a toda su familia, reía, se divertía y era una excusa mas para juntar familias. Los Nanase. Los padres de Haru solo pasaban tiempo con su hijo en esas fiestas era una pareja un tanto particular, viajeros de corazón y espíritus libres, así los describía Mako.
Sin embargo eso no era excusa para la palabra cruel que en ocasiones decía Mako al ver a Haru un tanto (mayormente) solitario. Por eso él se convirtió en su compañero, de niños simulaban ser hermanos por supuesto Haru siempre tomaba en papel de hermano mayor. Un poco mas grandes abandonaron la interpretación de parientes y se convirtieron en amigos inseparable, para ese entonces el pelinegro paso a segundo de primaria y Mako comenzó a vivir su primera experiencia en la escuela elemental.
Estando en diferentes grados se las arreglaron para pasar juntos el mayor tiempo posible, iban y regresaban en compañía del otro y aun cuando Mako tenía pequeñas propuestas para ir a las máquinas de pachinko que había alrededor de la escuela este siempre rechazaba la oferta. No importaba que dijeran siempre escogía a Haru por sobre todas las cosas y por esos años no entendía porque sus compañeros refunfuñaban entre ellos.
Si de niño hubiese pensado muy profundamente en sus decisiones existía la posibilidad que este tipo de desarrollo por el cual pasaba ahora no existiera. No obstante la relación que tiene con Haru dejando aparte el lado amoroso es importante, sustancial.
No encontraría otra persona como Haru, con sus largos baños, su obsesión por el agua, su perfecto nado y hasta en sus defectos Mako no veía nada mas que singularidad. Quizás otros sujetos lo tacharan de obsesivo pero él no veía nada malo en admirar lo bueno y lo malo de una persona. ¿Qué sabían ellas de su persona favorita? Absolutamente nada. Solo el conocía cosas que hasta para el mismo pelinegro le son indiferente.
Y regresando al tema de los sentimientos Mako no tenía ninguna buena solución, por su cabeza pasaban todo tipo de ideas que eran en definitiva una mas equivocada que la otra. ¿Y ahora? Le prometió regresar por la noche y sus cavilaciones hicieron de las suyas pues sin darse cuenta había cerrado los ojos sumiéndose muy profundamente en su problema. Al abrirlos la negrura le sonrió en plena cara. Lar tarde lo dejo y la noche inminente le habría los brazos para que regresara.
Que hacia ¿regresar a su piso? Era consiente que sus movimientos en su piso se escuchaban en el techo de Haru pero y si era lo suficientemente silencioso como para pasar desapercibido ¿lo lograría?
-¡que estoy pensado!- se regañó –le prometí volver- y sin mas demora se levantó sacudió sus pantalones y con el ceño fruncido de decisión camino de regreso al complejo donde vive, la palabra en si parecía una ironía.
Esta vez subió hasta el onceavo piso por el viejo ascensor que tenía el edificio. Mientras ascendía una parte de el perdía todo ese fervor de decisión que tuvo en el parque, ahora deseaba que por cosa del destino ese viejo ascensor se detuviera y lo rescataran mañana o en esos instantes creía aguantar una semana dentro de ese espacio no tan grande… ¿acaso se estaba encogiendo con el pasar de los minutos? Con esa pregunta pegada en su cabeza ya no le parecía un privilegio la privacidad de ese minúsculo cuadro. Quería salir, ya.
Alzo la cabeza y miro los números ahora el brillo se posó en la casilla del 9, no recordaba que la subida fuera tan lenta ¿y si en verdad se quedaba atrapado? Un escalofrió le recorrió toda la espalda. Miro una vez mas: 10.
Los minutos encerrado le parecían horas y cuando se ilumino el número 11 y por fin las puertas se abrieron el salió de ese espacio como alma en pena, a paso apresurado llego a la puerta con el Delfín y sin siquiera tocar como acostumbraba hacer la abrió. Se adentró, cerró y por fin pudo respirar con mas calma. Unos segundos de silencio le hicieron escuchar su desbocado corazón literal latiendo de puro pánico. Jamás le había pasado algo así ¿Por qué ahora?
Una voz lo regreso de golpe a la realidad alzo débilmente la cabeza y vio a Haru con su acostumbrado delantal azul se encontraba frente a él, todo normal excepto por su clara mirada de preocupación. El pelinegro ni lo dejo decir palabra alguna tomo a Mako por el brazo y este no opuso resistencia, llegaron hasta el sillón doble de la sala y lo recostó. Haru ahora ya no estaba preocupado tenía una mirada inquisidora en esos finos ojos azules.
El castaño por su parte no enfocaba bien ¿a dónde debía mirar? su oscuro cabello, sus ojos o su boca. Quiso gesticular una buena excusa pero por su cabeza pasaban palabras que no lograba conjugar.
-estas mal… antes te lo pregunte y me dijiste lo contrario – le dijo manteniendo a raya su enojo
-no… quise preocuparte – entrecerró los ojos, algo no estaba bien con ellos ¿se estaría volviendo ciego?
Ese pequeño gesto alarmo al mayor así que lo tumbo en el sillón y le quito los zapatos a Mako que aun tenia puestos, como todo un medico tomo su pulso, toco su frente busco alguna herida que explicara su malestar pero no encontró nada, entonces recordó lo que su abuela solía decirle de niño, cuando nieto y abuela veían la TV por las tardes, el programa favorito de ella, en donde alguna damisela caía rendida por todo el ajetreo de sus amores; se desmayaba y todos hacían un escándalo a su alrededor.
Su abuela decía lo siguiente: "jamás se debe de presionar a un cuerpo inerte porque por eso ha caído-luego reía por lo ridículo que se ponía la escena- lo mejor es calmarse y tratar de la mejor manera al cuerpo inconsciente… aunque si son por amores lo mejor es tirarle un gran balde de agua fría… ¿no lo crees Haruka?- y terminaba con una de esas risotadas contagiosas
Lo que decía su abuela (apartando los líos amorosos) era cierto no debía poner mas ahínco en el cuerpo de Mako, se obligó a calmarse. Miro el cuerpo de su amigo de forma inquisitiva ahora para saber con exactitud que debía hacer. Vio su rostro, pálido y sudoroso con esos ojos verdes que luchaban por mantenerse abiertos.
Sudor, pensó y a los instantes ya sabía qué hacer. Dejo el endeble cuerpo de Mako para irse a su habitación y buscar ropa limpia -maldición porque tuve que lavar hoy- se regañó mentalmente. Después de pasar un rato buscando encontró lo que necesitaba, regreso a la sala solo para ver a Mako mas peor que minutos antes. Maldijo entre dientes.
Sin perder mas tiempo se apresuró a quitarle la ya mojada remera que tenía puesta. El muy tonto (así le dijo) llevaba encima solo eso -aun siendo verano de noche corre un viento del cual uno tiene que tener cuidado- otra de las muchas cosas que le dijo su abuela antes de partir.
Con cuidado un tanto brusco retiro la prenda pero esta se quedó atorada en la cabeza del castaño. Mako que estaba ya mas perdido no comprendía que estaba pasando por eso se dejó hacer.
Con la prenda fuera Haru comenzó de nuevo el trabajo de enfrascar el cuerpo de Mako que tiritaba con la que encontró, la única pieza de su ropa que supuso le quedaría. No fue fácil.
-Al menos - pensó -su pantalón esta impecable un trabajo menos.
Pero he aquí lo mas importante invoco de nuevo las palabras de su abuela– jamás se debe descuidar la temperatura del cuerpo especialmente en casos graves donde la conciencia aun prende de un hilo-
Se acercó lo suficiente a su amigo y le pregunto - ¿Makoto estas despierto? –
Un débil gemido fue su respuesta, lo que significaba que su conciencia aun no lo abandonaba, en otras palabras; era un caso grave.
¿Y ahora que hacia? Se detuvo a pensar. En su universidad jamás hasta la fecha había recibido clases de primeros auxilios y aunque las dictaran sus intereses no le dejarían prestar atención. Pero recordó una minúscula cosa, tan chiquita como una hormiga, una vez escucho sin demasiado esmero una charla sobre cuerpos en situaciones de alto riesgo. No era en su salón, si no mal recordaba el parloteo se daba en las afueras del campus.
El sujeto decía algo así: "si a un cuerpo le baja la temperatura terriblemente, lo que ustedes deben de hacer es recuperarla pero cuidado las bebidas calientes no son una buena opción, ya que la persona se encuentra débil lo mas probable es que se lastime y causaría otra serie de desafortunados eventos, lo mas correcto damas y caballeros y estudiantes presentes es ingerir o que el desafortunado beba ginebra o cualquier tipo de aguardiente"
Debía admitirlo le puso un poquito de atención solo porque menciono –agua- el ardiente no lo entendía acaso existían aguas de ese tipo. En esos días y en este momento aun no sabía a qué se refería el señor cuando dijo- aguardiente-
-agua mas ardiente ¿Qué es eso?- se cuestiono
Le dio vuelta a la palabra, la invirtió, la separo por silabas pero nada de nada. Vio a Mako, el tiempo vale oro y ¿si llamaba a alguien por ayuda? era lo mas responsable. Haru ya hizo de su parte y no se le ocurría otra idea. Sin embargo el que se llevaba bien con los vecinos estaba tirado casi muerto en el sofá y el por su parte cuando veía a otro residente solo atinaba a mover la cabeza en forma de saludo, no se paraba a conversar como lo hacía el castaño. Así que solo los conocía superficialmente, ni sabía sus nombre, diablos ¿Qué hacer? Un instante. Conoce alguien, no de su agrado pero en momentos como este cualquier salvavidas es bienvenido. Además conoce su nombre y están juntos en las prácticas del club. Y tiene su número celular. Conveniente para su situación.
-"A situaciones desesperadas, recursos desesperados" – escucho la voz de su abuela y le dio las gracias.
La cuestión era ¿Dónde estaba su vendito celular? Ya perdió la cuenta de cuantas maldiciones estaba soltando en toda la noche. Se comenzaba a cansar y miro al culpable. Suspiro no podía molestarse con él. Podía irritarse con su amigo pero llegar al enojo lo hacía con todos los demás pero menos con él.
Busco y busco y por fin dio con el aparato, escondido en uno de sus cajones que no solía usar dentro de su habitación. Sin distraerse busco en su lista de contactos, no eran muchos. Con facilidad encontró el nombre y pulso llamar.
Los tres tonos de espera que escucho se le hicieron interminables cuando ya pensaba cortar y dar por hundido su salvavidas, una profunda y sólida voz le hablo.
-Nanase-
-Yamazaki-
Yamazaki Sousuke su compañero de nado en la universidad la persona con la que menos hablaba aunque en realidad casi no hablaba con nadie pero con el nombrado la relación es algo tensa, además ponía mas de su presencia cuando su entrenador le decía una que otra recomendación y cuando la situación lo requería.
En fin, esta es una situación de la cual no hay retorno – Yamazaki – repitió
-ya te escuche ¿dime que quieres? – este personaje no perdía el tiempo con vueltas, siempre iba al grano del asunto.
Haru tampoco deseaba perder el suyo con un enfermo en su sala, lo mejor es ser conciso y directo -¿Qué es agua mas ardiente? – esa era la cuestión primordial.
-¿Qué?- se escuchó recelo en su voz, como si el pelinegro le estuviera gastando algún tipo de broma. Si era así no conocía esa faceta de su compañero de club.
-no estoy para bromas, Nanase voy a colgar – y casi estuvo a punto de hacerlo si no fuera por la urgencia con la que hablo Haru, Sousuke cortaba la llamada.
-No es una broma… es importante – y se quedó en mitad de la frase
Haru escucho silencio y luego un sonoro suspiro, el pedirle ayuda a un tipo como el, le colmaba la paciencia pero recordó porque lo hacía. Makoto enfermo en su sillón. El castaño cuido de el cuándo este pesco influencia hace algún tiempo atrás, se quedó a su lado y el debía hacer lo mismo. Pero se estaba cansado de esperar la respuesta de Sousuke. Cuando estaba por repetirle la pregunta su sólida voz al otro lado de la línea lo callo.
-No es agua mas ardiente, es aguardiente y es alcohol- le dijo seguro después de sopesar la urgencia de Haru confirmo que no era ningún tipo de broma.
Haru no entendía y abrió la boca para decir sus preguntas pero el otro de nuevo lo corto
– Es una bebida alcohólica Nanase- dijo un tanto sorprendido por la inocencia o ignorancia de su compañero de club. Sousuke no sabía cuál de las dos palabras se adecuaba mas.
El pelinegro ahora lo comprendía.
-¿Algo mas?- hablo queriendo terminar la conversación, estaba en medio de su entrenamiento.
Haru dudo ¿necesitaba otra cosa? -no… eso es todo… gracias- eso ultimo lo dijo bien bajo.
-Bien te veo el lunes – y corto sin esperar respuesta
Este tipo lo irritaba pero no podía negar que le estaba agradecido. Cerró su teléfono y medito su siguiente paso. ¿Dónde conseguía bebidas alcohólicas? No, según recordaba a ese predicador de situaciones riesgosas solo se podía usar, cito verbalmente – cualquier tipo de agua masardie- aguardiente- se corrigió.
¿Su cabeza estaba hecha un caos? Acaso Yamazaki no dijo que también es alcohol entonces porque no comprar cualquiera y dársela a Mako. Algo no cuadraba –trata de recordar – se reprochó. Llevo una mano a su barbilla y la otra a su cintura en pose pensativa.
Tic tac tic tac y por fin un tic, lo comprendió y se sintió un verdadero tonto por haberse tomado tanto tiempo. En su nombre se hallaba la clave "aguardiente" -ardiente- creía entender de que trataba la bebida. Corrió donde Mako para ver su actual estado, toco la piel de su rostro seguía igual. Chasqueo la lengua, el problema es donde conseguir una bienaventurada botella de ese milagroso líquido.
Miro la hora un cuarto para las nueve, dejar sin compañía a Mako no era opción, si se levantaba y tropezaba o hacia cualquier tontería, no se lo perdonaría ¿Qué hacer? Se fue a la cocina esperando encontrar una botellita mágica, sus ojos viajaron de la alacena, la cocina el lavavajillas y se quedaron fijos en la mesa ¿Una caja?
-La caja que Makoto trajo- dijo y abrió los ojos por la sorpresa de haberse olvidado de ella ¿existía una pequeña esperanza?
Rápido se acercó a la mesa, separo las solapas y rebusco en su interior dulces, dulces y mas dulces, se estaba dando por vencido cuando de improviso su mano choco con una gorda botella, la levanto comprobando que no tenía etiqueta alguna ¿acaso podría ser?
Desenrosco la tapa y de su interior un agradable aroma lo envolvió, olio un poco mas de cerca y el olor se tornó fuerte, intuía que se había tropezado con la medicina para su contratiempo, bueno el problema de Mako pero tenía que estar mas seguro. Tendría que probarlo.
Se llevó el pico de la botella a la boca y dio un corto trago, al instante sintió que sus entrañas estaban en el mismísimo infierno sin embargo solo duro unos instantes. Con eso comprobó totalmente lo que es un aguardiente. Discernía en toda forma con el alcohol normal que tomaban las personas. Con lo que una vez tomo él hace años.
Suspiro aliviado, hora de utilizar la "medicina" se dirigió a la sala para encontrar el cuerpo de Mako a solo centímetros de caer al suelo, corrió y llego justo a tiempo. De por si su amigo ya era mas alto y pesado que el pero en su estado le pareció sujetar un enorme saco de patatas. Lo acomodo en el sillón, trato de hacerlo sentar pero teniendo en cuenta que se encontraba con un fino hilo de conciencia, su cuerpo siempre se iba de lado. Dejo que la cabeza del castaño reposara de pleno en su hombro.
Siguiente paso hacerle beber el líquido, otro problema ¿Cómo lo hacía? Trato de inclinar la cabeza de Mako hacia atrás para poder poner el pico de la botella en sus labios pero no mas hacia un paso e iba por el otro, la cabeza de Mako se le escapaba y termina en un raro ángulo imposible de trabajar.
-Diablos porque todo es tan difícil – se quejó en voz alta, Haru tenía una paciencia bastante resistente pero el castaño estaba acabando con ella.
No tenía que masticar o hacer trabajar sus dientes solo debía pasar el brebaje y este no reaccionaba, respiro con fuerza dejo la botella en el suelo cerca de él y se acercó lo suficiente a Mako para que este lo pudiera escuchar si todavía se mantenía a flote.
-Escucha Makoto tienes que tragar lo que te voy a dar… es fuerte pero te hará bien solo tienes que tragar ¿está bien? –
Desde donde se encontraba Mako escuchaba los sonidos de alrededor como si se encontrara en lo fondo de una botella muy al fondo, pero percibió un cosquilleo y una voz insistente que no lo dejaba irse a lo mas profundo de su conciencia. Sabía que estaba desmayado o por lo menos intentaba desvanecerse complemente pero ahí seguía en la fina línea que separa el estar despierto y consiente de dormido e imperturbable.
De pronto sintió que su garganta ardía y quiso toser pero algo se lo impedido, definitivamente tenia liquido dentro pero no supo si se lo termino de pasar o solo lo dejo escapar de su boca pero gracias a eso dio un paso hacia la conciencia clara. Y lo que vio al tener ya un poco despejada la vista lo dejo perplejo.
Haru con la manga de su suéter se limpiaba la boca y logro escucharlo renegar por lo bajo.
-diablos no se lo tomo-
Después lo vio dar un gran trago de una botella y hasta ahí llego su claridad poso sus ojos en techo y dejo que el frio que sentía lo recorriera de pies a cabeza. Se lamentó ser un problema para su amigo, se puso en la posición mas trágica que su cabeza imagino, si moría esperaba que sus padres se lo dijeran de buena forma a sus dos hermanos pequeños, que lo perdonaran por no llegar a culminar su carrera. Que los quería y mucho. Que le dijeran a Haru lo tanto que lo apreciaba.
-Makoto-
Abrió levemente los ojos y se encontró con aquella mirada azul, quiso hablarle disculparse en su propio lecho de muerte pero la garganta la sentía raposa y le sabia a arena, una dulce arena.
-Qué curioso- pensó – la muerte si es dulce, a su manera pero sabe dulce.
Su cabeza fue levantada pero no se percató de la acción, simplemente imagino que la muerte le estaba dando un último placer: ver de cerca muy de cerca el rostro de su persona favorita. Sin querer cerro los ojos dejándose llevar por los brazos amorosos de aquella buena amiga "la muerte"
Haru por su parte se alegró de ver reaccionar a su amigo, la bebida surgía efecto lento pero seguro, ya sabía qué hacer para que Mako recuperara su temperatura y su conciencia a la vez. Con el líquido dentro su boca se aproximó a la ajena, y ambas se juntaron al principio fue difícil hacer que este abriera la boca y en el trabajo perdía bastante liquido pero con cuatro intentos Mako comenzó a dejar su boca entreabierta una abertura bastante conveniente.
Tomo de nuevo, no pudo evitar que por su garganta se colara un poco del líquido, comenzó una vez mas el proceso, acercamiento y deposito; el brebaje dentro de su boca quemaba pero no le incomodaba, llego a los labios de Mako y empujo el líquido hacia dentro, se desparramaba por los lados pero ahora la perdida era menor. Cada vez que Mako tragaba se contorsionaba y se agarraba a los brazos de Haru eso hacia demorar la separación por lo que el pelinegro dejo sus labios un leve rato unido con los de Mako.
Acaso unir los labios a unos ajenos no se llamaba –beso- Haru estaba un tanto embobado por el licor que tan solo esa palabra paso por su cabeza despareció. Se separó de Mako pero un fino hilo de aquel beso lo unía, cogió la botella y la miro extrañado ¿Qué estaba haciendo? Por unos instante olvido su propósito y comenzó a intercalar su mirada de Mako a la botella.
Quería probar mas, en su interior despertó una curiosidad nada sensata, lo pensó con ojos brillosos y la cabeza algo ida. Al diablo se aventó a su amigo de la infancia y lo beso, presiono con deseo esos labios y recibió respuesta "del mas allá" algo débil pero su amigo respondía. Haru saboreo los dulces labios de Mako y lo embriagaron. Se mantuvieron así durante unos minutos el castaño comenzaba a recuperar la consciencia completa y reaccionaba a los besos del pelinegro.
La interacción comenzó subir de grado cuando Haru dejo los labios Mako y llego a su cuello, para percatarse si estaba tan dulce como su boca y así fue. Con su legua marco camino hasta la clavícula ida y vuelta. El castaño ya mas despierto no supo como pero llego a entender que su conciencia lo mando a un sueño donde el cielo es el límite se dejó hacer, solo era un sueño, se dejaría consentir.
Los mimos continuaron, el cuello, los labios, el lóbulo de la oreja de Mako ardía, Haru no supo como pero sus manos llegaron a encontrar el torso definido de su amigo, se maravilló, jamás lo vio de esa forma; como un deseo uno nada angelical. Y ahora lo tenía todo para el ¿Cómo paso? En su mente había un pequeñito rinconcito que le decía que parara que ya era suficiente.
¿Pero como parar? Cuando tendido en el sillón medio consiente medio ido sucumbía a sus caricias y el también queriendo llegar un poquito mas allá, se rindió al placer de la curiosidad.
De reojo vio la botella que conservaba bastante líquido, la alcanzo y con un último trago la aparto así comenzó de nuevo el deleite de juntar sus bocas compartir la dulce y candente agua, quedarse pegado uno al otro. Por fin Mako abrió los ojos lo suficiente para ver el enrojecido rostro de Haru y el también en el mismo estado, sus ojos se encontraron, sus centelleantes miradas encendidas por reacción a los besos que se habían dado, ninguno de los dos hablo, en ese mismo instante se desearon con fervor.
El pelinegro cayó al suelo y Mako encima de el inicio su propio juego, torpe por la visión un tanto desenfocada pero ya no creía que se debía al malestar algo tomo esos minutos de curiosa oscuridad o lo obligaron a tragar, no era trascendental, aun no. Pero lo que sus débiles brazos acorralaban en ese preciso momento lo tenían extasiado de muchas formas. Comenzó con esos labios los saboreo con arrebato, se fue a su oreja derecha y jugo con ella. Volvió a los labios de Haru y se quedó ahí entretenido jugando con su boca que para Mako fue la mejor cosa que jamás había probado y lo mismo hacia el acorralado su manos viajaban en el torso de Mako descubriendo cada pequeña cosa.
En la intensidad de la atmósfera se escuchaba débiles y contenidos jadeos, silenciosos gemidos de satisfacción. El susurro de sus nombres entrecortados que significaba que continuaran con lo suyo. Ocupados en esos desbordantes deseos que mantenían a raya la ignorancia de las consecuencias que traería el mañana.
Pues ellos dos solo se quedaron ahí con besos desbordantes, toques que producían escalofríos de delicia, juegos que dejarían marca al amanecer. No fueron mas allá, gozaron de la simpleza y curiosidad del primer contacto.
continuara
que les pareció la parte "picante" -risita- en este cap supere mi acostumbrada cantidad de palabras, toda una hazaña para mi! como sea no quiero salirme del tema. Gracias por haber llegado hasta el final. Ya cumpli un año en y no me arrepiento de nada, bueno tal vez de no actualizar mas seguido y perder personitas hermosas, pero hay algunas cuantas que todavia leen lo que escribo y en serio con todo mi corazon LES AGRADEZCO soy una persona que no tiene mucha fortaleza y leer hermosos comentarios o solamente que quieren leer el proximo cap me hace enormemente feliz, tambien ver cuantas personas leen el cap. los favoritos todo eso! me pone contenta. Se que estoy atascada en cosas importante y no dire mas. Con un año mas de vida (me hago vieja) me he dado cuenta de muchas cosas y espero arreglar mis horribles manias. DE NUEVO LES AGRADEZCO DE CORAZON! EL VERDADERO! a todos los que lean esto y mi otra historia. Gracias por darme la oportunidad de colarme en sus cabezas con mis enredadas y para nada sofisticadas historias.
Les da un abrazo, su servidora, escritora casi desaparecida y mal trecha - Tessa.
