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CAPÍTULO 2. ROMAN.

Después de la impresión que se llevó al ver a ese hombre en una situación igual o más lamentable que la de él, puesto que le faltaba un ojo y su rostro estaba completamente cicatrizado, salió de la taberna. Durante la cabalgata que hizo hasta su hogar, los fantasmas que quería ahuyentar con el alcohol se arremolinaron en su pecho.

Abrió la puerta de su casa, pero le pareció que estaba en otro lugar. Después de ese encuentro con el guerrero dorado, ver como él también estaba muerto en vida le hizo sentir una profunda pena.

Tomó una botella con algunas gotas de alcohol en el fondo en sus manos y recordó el momento en que se quedó solo. Al igual que en aquella ocasión, volvió a estrellar ese vidrio contra la pared. Y comenzó a llorar de tristeza, coraje y odio contra sí mismo. Con el único brazo entero que le quedaba, se abrazó a sí mismo y se tiró contra la pared.

Un dolor punzante en su pecho y cabeza le martillaban todo por dentro. Sentía que en cualquier momento iba a estallar. No podía soportarlo más; ver a su agresor así fue la gota que derramó el vaso. Fue cuando tocó la mayor de todas las profundidades.

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Mientras Levi lloraba, Hanji había terminado su presentación de la noche. Y al igual que siempre, se retiró del escenario entre aplausos y ovaciones. Entró a su camerino privado. Se sentó frente al peinador y se contempló en el espejo, donde veía que su cuarto estaba repleto de rosas y demás cortejos de hombres que la pretendían.

Pero a ella nada le importaba todo eso. Después de tanto tiempo lidiando con el dolor, por fin había encontrado algo de paz. Cuando llegó a pedir trabajo en ese centro nocturno, fue contratada inmediatamente como mesera, puesto que era alta, de facciones bonitas y cuerpo bien proporcionado. Desde la primera noche usaba una rosa roja para adornar su cabello y eso le valió el apodo de "Scarlet Rose".

Ni siquiera por estar embarazada los hombres dejaban de pretenderla y una noche la descubrieron cantando con un bonito soprano. Así que el dueño del centro nocturno la convirtió en una vedette. De día era madre de un hermoso niño; de noche era la estrella principal del Moulin Rogue.

Hasta que una noche de luna llena la fatalidad nuevamente llegó a su vida, convirtiéndose en tiempo completo en una vedette del Molino Rojo.

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Levi seguía confrontando a sus demonios. Estaba en el fondo del abismo. El tiempo solo lo hacía más miserable y solitario. Una noche de luna llena, mientras estaba tirado en el suelo como si fuera un gusano, totalmente borracho, recargó su cabeza en el catre. Le causó asco el que las sábanas estuvieran sucias; en otro tiempo, antes de la guerra, jamás lo hubiera permitido. Ahora, ni siquiera eso le importaba.

Mientras se reprochaba, la luz de la vela comenzó a hacerse débil. Con un pequeño vaso de vidrio en sus manos, escuchó una voz infantil que comenzó a tararear una palabra: "roman". Frente a él apareció el fantasma de un niño vestido con su trajecito negro, con dos grandes niñas rubias, como si fueran muñecas. A su costado derecho de vestido violeta, la de su costado izquierdo de vestido verde. Sobre sus manos sostenía una joya roja.

Levi quedó impresionado por esa visión, la cual creyó producto de su imaginación; soltó el vaso de vidrio, el cual se impactó contra el piso sin estrellarse. Talló sus ojos, pero eso le hizo ver con mayor claridad a ese niño; el cuerpo se le paralizó. El fantasma avanzó hasta dejarle la gema escarlata frente a él. Después dio unos pasos hacia atrás, tomó cortésmente las manos de sus muñecas y viéndolo con seriedad, desapareció.

Pero en Levi, su cuerpo seguía sin reaccionar; se quedó mirando a la gema roja. Vio que la joya tenía bastantes cuarteaduras, como si fueran cicatrices. Entonces una voz de niño pequeño le dijo:

"-Roman peut-être trouvé ici?"

Al igual que esa voz, la joya desapareció. Y para hacer más escalofriante esa visión, la luz de las velas se extinguió dejándolo en una profunda oscuridad. La respiración comenzó a hacerse agitada ante el temor de saber que tuvo un encuentro sobrenatural.

Se tranquilizó lentamente al percatarse que no era miedo lo que le transmitía ese niño. Comenzó a analizar sus sentidos, cayendo en la cuenta que ese niño le había transmitido un sentimiento de paz y calidez.

Y ahí, en medio de la oscuridad comenzó a preguntarse muchas cosas: ¿En dónde estaría Hanji? ¿El amor de su vida era feliz? Recordó sus últimas palabras, que no sería un buen padre para su hijo. ¿Qué tipo de cicatrices habrá dejado en su hijo? Aquel niño que creció lejos de él.

Día tras día, recordaba ese suceso. Suspiraba profundamente, como quien cae en la cuenta que no se puede hacer nada contra el destino. Siguió suspirando pero ahora sabiendo que estaba en una situación de debilidad, como un juguete maltratado por el destino.

Y eventualmente, comenzó a desear tener "poder". Pero ¿Qué tipo de poder? ¿Poder para qué? ¿Un místico poder para protegerse a sí mismo? O… ¿El poder para usarlo como una espada lo suficientemente fuerte para romper el escudo de sí mismo?...

Se impresionó de saber que había confrontado sus temores y pesadillas. La visión y las palabras de ese niño le habían sanado las heridas del alma. Ese niño le mostró que ya estaba en el fondo y que el único lugar al que ahora podía avanzar era hacia arriba.

Lo primero que hizo fue darse un baño profundo, quitando la suciedad ya impregnada a su piel. Después, puso orden en su casa. Estando más reestablecido, encontró un trabajo donde podía hacerlo bien con solo un brazo. El alcohol no podía dejarlo, pero de poco a poco comenzó a bajar la dosis, hasta llegar a ser un vago recuerdo aquellos días donde llegaba cayéndose de borracho.

Todas las noches le suplicaba a la luna que volviera ese niño. Pero no lo hacía. Solo recreaba en su mente una y otra vez sus palabras: "Roman peut-être trouvé ici?"...

No estaba seguro de qué le estaba sucediendo, pero él había escuchado la armonía de los lamentos a la luna y había probado el sabor de cadáveres quemados en el aire; y no era nada de eso lo que le aquejaba. No estaba seguro quien le había asaltado en sus pensamientos esa noche, pero una sola cosa le quedaba claro: que sería peligroso seguir ahí. Peligroso para él, al estar en soledad y en la casa donde permanentemente le recordaba todo lo que por débil, perdió.

"Roman peut-être trouvé ici?"... Volvió a escuchar esa voz. Y como un destello desconocido, comprendió lo que le quería decir. "Roman" significaba una historia, que en su mayoría era de amor. Entonces su mente le hizo cambiar la palabra en esa frase, pronunciándola en voz alta:

-Amour peut-être trouvé ici?

Sonrió de lado. Primero fueron algo débiles, después fueron haciéndose más pronunciadas sus risas ahogadas. Lo que ese niño le estaba diciendo era que recuperara el amor de su vida. Esa noche volvió a soñarlo. Ahora él estaba parado en un suelo blanco como si fuera arena con el mar de fondo, de pie y tomando la mano de sus muñecas, como si fuera el caballero de ellas.

A los siguientes despertares fue convenciéndose cada vez más que debía luchar por lo suyo. Vendió todo cuanto pudo. Ese sueño le dio la certeza de lo que haría: recuperar al amor de su vida. Conocía a su mujer para saber a donde había ido a probar suerte. En su condición el camino sería largo y lento. Pero no le importaba. Durante el trayecto recordó la despedida que su mujer le dio antes de partir al campo de batalla.

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Merci beaucoup!