Creo que cualquier humano ha tenido la sensación de pesadez extrema cuando te despiertas y te quieres levantar. En mi era diferente, a pesar de tener una sutil resaca y cansancio, la pesadez era muy física. No estoy siendo muy clara, verdad? Realmente, no podia ponerme de pie del sillón porque, sobre mi cuerpo yacía Miku acostada, dormida. Su cara expresaba tranquilidad, fue evidente para mi que estaba profundamente dormida. Una ola de sentimientos vino a mi al ver esa hermosa chica en el mundo de los sueños. Me sentí aún mas patetica que ayer, cuando me vió llegar de una noche de borrachera. Ella amablemente se quedó conmigo y no me miro de mala manera como las viejas que barrían las entradas de sus casas o los hombres necesitados de sexo que me miraban con lujuria. En los ojos de la pequeña Hatsune solo vi preocupación.

Tratando de no despertarla , quise inútilmente deslizarme por abajo de ella, pero en el primer movimiento Miku abrió los ojos y como si tuviera un resorte se puso de pie.
- M..Megurine san! - Buenos días Miku, lo siento no quería despertarte.
- No no! Perdoname tu que te hice dormir mal... E..es que t..tenía sueño y no sabía donde dormir, Perdoname por favor! -. Dijo esto toda nerviosa y notè como su carita se teñía de rojo. De verdad esa timidez me llenaba de ternura. Me parè frente a ella y coloque mi mano en su hombro, el contacto la hizo estremecer como un cachorro.
- Dormí de maravilla, gracias... Gracias por todo Miku.
- Todo? - Si, por cuidar de mi esta noche.- Me sonroje como boba pero le sonreí sinceramente. Ella negó con la cabeza sonriendo tambien.
- Por nada...- Susurró. Otra vez me hipnoticè mirandola, me gustaba y ya lo tenia asumido, a cualquiera le gustaria este bello angel de voz suave. Pero para ser sincera no era solo por ese cuerpo deseable que me gustaba, sus actitudes nobles conmigo me habian tocado algo en el interior. Eso...me molestaba. Aclaro, no es que me estuviera enamorando, que te guste alguien y que lo ames son cosas diferentes, es una pena que más de la mitad de la humanidad confundan estos tèrminos y anden por la vida "amando" cada dos meses.
Son un caso perdido.
Por eso sè que no estoy enamorada de Miku...No aún. Tampoco lo voy a permitir, ella y yo? En què clase de universo una princesa perfecta estaría junto a una sastre plebeya? Sólo en los cuentos...
- Luka chan? .- me llamo la peliaqua intrigada. "Sal de la Mátrix Luka" me dije a mi misma, sacudiendome la cabellera. Hice una reverencia disculpandome.
- Debes de tener hambre, harè algo de comer. No sè ni que hora es...
- Las doce y diez.
- Ya!? Dormí como un bebe! - Lo hiciste-. Dijo Miku con una adorable risa.
Caminamos hasta la cocina y abrí la heladera. Había lo de siempre, leche, huevos, un tarro de helado, varias latas de atún (el cielo enlatado) jugo de naranja y un pastel de puerro que me hizo mi madre. Nunca se preocupa por mi, jamas tiene un buen gesto y cuando intenta me demuestra que ni me conoce. Cualquiera sabe que no me gusta el puerro, hasta Kaito-Baka.
- Si no te molesta puedo ir a comprar...
- Ese pastel es de puerro? .- Me interrumpio y se veia contenta.
- Si.
- Kyaaaaa! Me dejas probar? .- los ojitos parecian brillarles, y cuando le di la porción su cara dibujaba el maximo placer.
- Oh my! Es delicioso Luka chan! El mejor que he comido! -. Se me hizo un nudo en el estomago.
No podia creer que alguien con todos los sentidos saludables pudiera disfrutar de ese pastel, pero al ver que le habia gustado de verdad, le ofrecí toda la tarta. Nos sentamos en el sillón, ella disfrutando de su puerro y yo tomando jugo de naranja, no queria comer por el alcohol ingerido, no queria mas vomitos. Platicando con Miku de temas al azar me dí cuenta que pude hablar sin sarcasmo o hipocrecía, me sentí a gusto y hasta feliz de poder estar asi con ella en esa charla. Parecíamos amigas de toda la vida, unas amigas que se sonrojaban si se miraban mucho a los ojos. Es que...no podia evitarlo teniendo a una muñeca preciosa y divertida al lado, me perdi varias veces en sus ojos y hasta en sus finos labios, creo que se dio cuenta porque tartamudeaba en ocaciones y bajaba la cabeza. Mi intencion no era incomodarla, me controlè lo mas que pude. De repente, algo sumamente importante se vino a mi mente, casi escupo el jugo.
- Miku! Tu padre debe de estar preocupadisimo! - No tranquila, sabe que estoy aqui- Contestó tranquila comiendo la última porción del pastel. Yo arquiè una ceja con mis dudas.
- Sabe que pasaste la noche aqui? - Lo sabe.
- Ah... este...y...?-. No supe que preguntar pero me parecia raro que el señor Hatsune dejara a su hijita pasar la noche en otros lados, aunque me conociera, no lo veo cuerdo.
- En realidad Luka... Estoy aqui por una razon.- Se puso seria y se toqueteaba el vestido. Su tono me puso inquieta, bebí un largo trago del jugo. Miku se acomodó en el sillón y suspiró bajito mirándome. Y como solo ella lo logra, mi corazón comenzó a latir fuerte, provocandome escalofríos. Què quería decirme? Mejor aún, què esperaba yo que me dijera?. - Cuando papá traía mi ropa, me alegraba la vida. Siempre volvía con mis prendas mejoradas, muy bonitas y cuidadas. Me vestía y me sentía especial, como si la ropa me hiciera bella. Preguntè a papá quièn era el sastre? Cuál era su nombre? ... entonces me hablo de ti, de una preciosa y talentosa chica llamada Luka...- hizo una pausa mirandome fijamente sonriendo-
Te admirè más aun, le dije a mi padre que queria conocerte y darte las gracias en persona.
- No es necesario, es mi trabajo lo hago con gusto-. Dije sintiendo un calor particular en mis mejillas, cada palabra linda de Miku me aturdian el corazon.
- Si es necesario, Luka... -. Entonces, me tomó de las manos tan o más sonrojada que yo. Apretó los labios y juro que si no lo estuviera haciendo no podría autocontrolarme más y la besaría...tambien como una forma de decirle gracias.
- Miku...
- Luka chan... por favor dejame...
- Dime...
- Dejame...
- Si...?
- Dejame ser tu aprendiz! .-

Aprendiz. No me echè a reír porque el cielo estaba muy claro, pero me di un golpe mental. Miku Hatsune quiere ser mi aprendiz en el oficio? Eso significa, que quiere ser costurera. Como yo... Eso no puede ser verdad, tiene que estar bromeando, se que no pero tiene! . Quièn soy yo para cuestionar sus deseos? Quièn soy yo para juzgar sus sueños?. Lo haria, seria su maestra o lo que sea y ella mi aprendiz/estudiante.
Tenerla cerca mas seguido... poder enseñarle y dejarle algo de mi para toda la vida... Eso me daria felicidad, si ella es feliz, yo igual.

Extraño, verdad? .