¡Oh, sí, nenas!... ¡Sexo, drogas y alcohol! ¡Dilo ya! ¡Siéntelo, huélelo, vívelo, que tal vez mañana mueras!... ahre, no tan así. Si, como verán (No, boluda no te ven) estoy con el humor por las nubes… ¿Mucha azúcar? ¿Resaca de sábado? ¡Vaya uno a saber!... Yisus, que todo lo puedes, no me desampares… Ahre, me jodo en la madre. ¡La profe de Catequesis me puso el primer cinco del año!... O sea… ¡No, boluda, a nadie le importa tu jodida clase!
Bueno, lado rebelde modo "on".
La cosa es… Que utilizo esta máquina de contrabando… ¡Y eso le agrega emoción! ¡Sientan la adrenalina! ¡SIENTANLA!... Ok, me calmo.
Bueno, contestaría comentarios… Pero… pero… ¡Ya que!
Porque Tigresa es más picara de lo que todos creen… Porque Po está más colado por ella de lo que él mismo cree… ¡A leer!
La Envidia.
Todo estaba planeado. Había organizado toda una rutina en su mente, una que no involucrara a Tigresa, donde ni siquiera tendría que verla, una que… Que se fue al tacho en cuanto salió de su cuarto, porque algo que no había previsto, algo de lo cual ni siquiera se había acordado, era que el cuarto de ella y el de él estaban exactamente uno frente al otro. Conclusión; no dio ni un paso afuera (con lo mucho que le había costado levantarse junto al gong), cuando se vio inmerso en aquel mar de brillante líquido carmín. Ella no lo vio, pero él a ella si… y vaya si quiso golpearse.
Inevitablemente, recordó aquel primer día en que tuvieron que despertarlo… Porque, claro, si le tocaba batallar con Lord Shen y sus cañones no era nada, pero sí de levantarse con el gong se trataba… ahí si era otra cosa. Era imposible.
En fin, el caso es que los chicos hicieron sorteo aquel día, para dejar al azar la decisión de quien sería el desgracia… es decir, afortunado en despertar al Guerrero Dragón. Y como el azar es sabio, o tal vez Oogway metió mano desde el más allá, le tocó a Tigresa.
Sin vueltas, la felina entró al cuarto y por poco no le tiró de la cama a zarandeadas. Po se despertó aturdido, incluso a punto de enojarse… Pero todo se le olvidó al ver aquellos ojos. Furiosos, sí. Amenazantes, sí. Con una clara promesa de matarlo si no levantaba, más sí. Pero hermosos a su raro y enloquecido juicio. Hermosos y con algo que simplemente le hipnotizó.
Ahora, parado en la puerta de su cuarto, con la mirada de ella fija en sus ojos, siente el mismo cosquilleo en su estómago y su corazón se acelera imperceptiblemente.
—¡Panda!...
Una sucesión de certeras y rápidas bofetadas traen de vuelta a Po a la realidad.
Parpadea, confundido, solo para encontrarse con Mono, que lo zarandea de los hombros, junto a Grulla y Mantis, parado sobre el sombrero del ave.
—Que… ¡¿Qué haces?!
Otra cachetada, antes de que Mono finalmente le suelte. Po se queja y lleva una mano a la mejilla, roja, hinchada y palpitante… ¡¿Era necesaria tanta brutalidad?!
—Ay, amigo, la gata te tiene sujeto de las pelotas ¿Lo sabías, no? —Se mofa Mantis.
Po frunce en entrecejo ante tal expresión.
—¡Exageras! —Asegura— Yo… yo…
—La estabas mirando.
—Solo no dormí bien. Estaba distraído, es todo.
—Ajam —Grulla rueda los ojos.
Nadie le cree, bueno… ¿Cómo creerle? Si aun cuando Tigresa se hubo ido, el muy bobo seguía mirando hacia donde, segundos antes, estaban aquellos rubíes que tanto parecían gustarle.
Tema zanjado. Mono, Mantis y Grulla ríen. Al parecer, les causa gracia ver a su amigo en aquel conflicto "amor/odio" con su amiga. ¡Es obvio que no puede serle indiferente! Po no es ni la mitad de duro de lo que es ella. Tigresa creció en constante entrenamiento para aprender a reservar sus emociones, mientras que Po… Bueno, Po llora junto a Víbora ante la muerte del héroe de la novela que están leyendo juntos desde hace poco más de un mes. Eso lo dice todo.
Como cada mañana, Po prepara el desayuno, mientras comparte con los chicos historias que seguramente ya ha contado unas diez veces anteriormente. La única que no habla es Tigresa, pero eso no es nuevo. A pesar del notable cambio visto en la felina en los últimos años, luego de la victoria ente Lord Shen, sigue siendo reservada y discreta en muchos sentidos.
Po la observa de reojo.
Se autoimpuso no hablarle siquiera… Pero ¿Cómo?
Ella es… Ella. Ni siquiera callada, ni siquiera cuando ríe de aquella manera tan discreta, tan suave, ni cuando parece tan apacible y serena, desaparece de sus ojos aquella fiereza que tanto la caracteriza en la batalla. Una mirada fuerte, ardiente, cual llamas liquidas. Algo que a él le gusta.
Algo que… que le cautiva.
Sirve uno por uno los platos. Se asegura de ni siquiera dirigirle la mirada cuando pone el de ella… Pero Tigresa es quien le sorprende con un bajo y cortes "gracias".
Extraña las noches de entrenamiento.
Cada noche, luego de cenar, Tigresa se quedaba con él a lavar los platos. Era un momento solo para ellos. Hablaban, reían, contaban viejas historias e incluso se permitían alguna que otra jugarreta. Una vez limpio todo, a sabiendas que eran los únicos despiertos, se dirigían al Salón de Entrenamientos. Era el momento favorito de Po.
Usualmente, ella solían ganar en los primeros combates. Demasiado emocionado, el panda se dejaba llevar por los primeros impulsos y terminaba tumbado en dos o tres movimientos. No era hasta la tercera o cuarta pelea, que conseguía derribar a la maestra. La sonrisa de ella, junto a aquel distante y formal "bien hecho, Guerrero Dragón" era toda la recompensa que ansiaba.
Sin embargo, ahora se encuentra solo en el Salón de Entrenamientos. Apenas si lo iluminan un par de farolillos, la puerta está entre abierta, dejando pasar la tenue luz de la luna, y él se halla sentado en los peldaños, observando con expresión ausente los aparatos del circuito. Todo tan… solo, tan vacío se ve. No le gusta estar ahí, no solo.
Escucha pasos y por un momento, cree que es Tigresa. Tal vez lo extraña tanto como él a ella.
No, no es ella… ¿O sí?
—¿Es correcto andar a altas horas? —Pregunta, entre susurros, una voz que Po no reconoce.
Es una voz masculina, grave y áspera, ronca. En la imaginación del panda, aparece la silueta de un animal grande. Le extraña y decide acercarse a la puerta, a inspeccionar… ¿Ladrones? ¿Bandidos? ¿Tai Lung ha resucitado? Sin embargo, una risa, suave y casi a murmullo, le detiene en medio del Salón de Entrenamientos.
¿Tigresa?
Sí, es ella. Solo ella podría reír de aquella manera tan… delicada.
—No seas llorón —Replica la felina, en un aquel tono de voz tan… propio— Es tarde. Todos duermen.
—Sí, pero…
—Calla, Shuo.
Y en el silencio que le sigue a aquellas palabras, Po puede adivinar una sonrisa flotando en el aire.
Silencioso, algo muy raro en él, se acerca hacia la puerta del salón. El farolillo no alcanza a iluminar aquella esquina, así que se respalda en las sombras del lugar.
Afuera está Tigresa, sentada en los peldaños de la entrada, de espaldas a la puerta del salón. Junto a ella (demasiado junto), se encuentra un felino. Po no alcanza a verle el pelaje, pero sabe que es un tigre de bengala. Es Shuo.
A Shuo lo conocieron hace poco más de un año, cuando tuvieron que ir a un pueblo al otro lado de las montañas, invitados por un importante templo de Kung Fu.
La estadía fue agradable. Maestros de distintas partes de China asistieron y entre ellos (claro) también Shuo. Nadie prestó atención a aquel tigre de bengala, bueno en las artes marciales y de carácter fuerte, que parecía un poco reacio a hablar con alguien que no fuera su maestro.
Es Tigresa, pero macho, había bromeado Mantis, broma por la cual se llevó un par de golpes.
Sin embargo, mientras todos estaban distraídos disfrutando las bellezas de aquel pequeño pueblo, rico en cultura, buena comida y (lo más importante, según los chicos) mujeres preciosas, Po no pasó por alto las miradas que aquel felino le dirigía a su amiga. Igualmente, creyó que no tendría importancia. Tigresa jamás le prestaría atención a alguien como él. O eso creyó, hasta que el día de la cena, en la gran mesa ricamente servida, a más de uno le sorprendió el gesto de aquel tigre de correr la silla para que Tigresa tomara asiento… Más aún se sorprendieron cuando ella agradeció con una pequeña y discreta sonrisa.
No fue un gran gesto, ni tampoco hubo muchas palabras de por medio, pero al panda lo dejó en alerta. Aquella noche, en un pequeño y casi involuntario acto posesivo hacia ella, se sentó junto a su amiga y se rehusó a moverse de allí hasta que el tigre no se hubo retirado primero.
Con la excusa de acompañarle y conocer el lugar juntos, se negó a que fuera a pasear sola, mucho menos cuando sabía que Shuo andaba por ahí.
Pero claro, sería raro que estuviera toda la hora con Tigresa, ella sospecharía.
Solo bastó que una noche decidiera salir con los chicos para que aquel tigre tomara terreno. La invitó a cenar, a un bonito restaurante, muy pintoresco. Ella aceptó, para sorpresa no solo de Po.
—¡¿Y cuál es el puto problema?! —Había gritado Tigresa, cuando Po, sin poder evitarle, le reprochó aquello.
Los siguió toda la noche.
No pasó nada, pero Shuo… Se tomaba demasiadas confianzas. Abraza a Tigresa, le besaba la mejilla o le tomaba la mano en ocasiones. Lo más molesto era ver que ella se lo permitía.
¡Por todos los dioses habidos y por haber! ¡Apenas si lo conocía! Era ridículo, era tonto e irracional. Po ni siquiera se atrevía a tomarle la mano cuando salían porque ella, de inmediato, se la apartaba (y lo decía por experiencia), mientras que aquel gato se permitía hasta besarle.
Claro, piensa con amargura, él es un tigre, es su especie.
Fue un alivio dejar aquel lugar, pero el problema volvió a surgir un mes después, cuando Shuo decidió hacerle una visita a "su favorita", como Po había descubierto que le decía cuando estaban solos (porque si, tal vez se hubiera tomado la libertad de seguirles en alguna salida. ¡Solo por seguridad de ella! Vaya uno a saber qué planes tenía el felino).
Desde entonces, cada dos o tres meses, Shuo visitaba el Palacio de Jade.
Po se apoya en el marco de la puerta, dejando de lado el amargo recuerdo y observando como Tigresa apoya la cabeza en el hombro de aquel tigre. Se ve cómoda, relajada. La mano de él le frota la espalda, en una caricia suave y constante. Po siente un nudo en su garganta y por acto reflejo, cierra sus manos en puños. Maldito.
Escucha a Tigresa murmurar, peor no alcanza a distinguir las palabras. Habla demasiado bajo, cerca del oído de Shuo. La imaginación traiciona una vez más a Po al oírlos reír. No es una risa cualquiera. Es una risa juguetona y cómplice… ¿Qué le ha dicho? No quiere saberlo… ¿O sí?
—Estás loca, nena —Escucha a Shuo mofarse.
—¿Acaso no fue una locura lo de aquella cena?
—Esto… —Shuo ríe, parece ¿avergonzado?— Bueno, si… Fue una locura.
—Una locura que te encantó.
Ambos vuelven a reír de manera abierta y confiada… Y Po se devana los sesos.
No, eso no puede ser… Sin embargo, su imaginación le traiciona una vez al mostrarle una imagen un tanto inapropiada de su amiga y aquel sucio gato. ¡Ella no haría eso! Ella es una buena mujer, es recta y tiene principios. No… no… ¡Ella no se revolcaría con un tigre cualquier solo porque si!
Pero claro, a veces, los celos ciegan cualquier uso de razón… Y es más que evidente cuán celoso se encuentra Po por aquel tigre. Se siente amenazado. Le costó tanto que Tigresa confiara en él, que le considerara su amigo, que se llevaran tan bien, que ahora le parece un chiste de mal gusto que llegue aquel gato y se crea con más derechos de los que le corresponden.
Lo odia.
¿Por qué él puede abrazarla?
¿Por qué puede tocarla?
¿Por qué aquel tigre le toma de la mano con tanta confianza y él no puede?
¿Qué es eso que siente? Nunca antes había sentido lo mismo por nadie. Si, sintió celos, como cualquier persona, pero esto es algo más, algo más profundo y mezquino… ¿Acaso es envidia lo que siente? ¿Acaso envidia la confianza que Shuo tan rápido se ha ganado con Tigresa?
Si… Y por extraño que suene en él, no le apena en nada reconocerlo.
Continuará…
¡Salseo! ¡Salseo! ¡Salseo!... ¡Porque aquí, hijos míos, se arma de la buena!
¿Por qué cagará a piñas al tigre?
¿Es todo lo que parece?
¿Tigresa dejará de torturar la mente del oso?
Todo eso y mucho más en… ¡La próxima semana!... Pero como todos saben que siempre miento y no me las aguanto, seguro termine subiendo en un par de días… ¡No desesperen, nenes! (¿ xD
