Gracias a todos por sus comentarios los aprecio mucho y también a todos por leer esta historia, perdonen por la demora pero de verdad que cuesta encontrar la forma correcta de continuar, pero no se preocupen, esta historia tiene para rato, espero que les guste este capítulo y nos leemos luego!
CANON LOVE STORY - CANON Nº 3 - ¿Esto fue real?
Ryoma se acercó a la joven que dormía en el asiento del parque, era de noche y llovía. El cabello suelto se deslizaba hasta el piso, estaba empapada y su rostro daba señales de que tenía fiebre. No podía decir que sentía culpa, porque no creía tenerla, pensaba que si hubiera sido más clara y lo hubiese invitado sin tantos rodeos, él hubiera llegado a tiempo. O la hubiera rechazado a tiempo. Pero no había tiempo para ponerse a pensar solo, tenía que hacer algo. Estaba lejos de su casa y el hospital estaba a una cuadra. La tomó en brazos, era tan ligera como una pluma. De nuevo volvió su atención al cabello largo que casi llegaba al piso.
-Demasiado largo…-pensó. Algo que se le hizo muy familiar.
Sakuno dormía, pero sintió cuando la levantaron, sintió cuando la atrajeron contra el pecho de alguien y sintió como el corazón de ese alguien latía, estaba cálido y ella tenía mucho frio, se acomodo hacia esa dirección, haciendo que Ryoma la mirará sorprendido, pero no hizo caso y siguió su camino.
Ryoma llegó al hospital desparramando agua, se quedó un rato en la puerta, cuando se acercó una enfermera con cara de preocupación y le pregunto qué había pasado.
-Estaba bajo la lluvia, tiene fiebre-fue lo único que dijo Ryoma.
La enfermera lo miro como si le faltara más información que quería saber, pero no dijo nada sobre eso, en cambio le pidió que la bajara, ella se la llevaría para secarla y cambiarle la ropa mojada por una bata. También le entrego una bata para él por mientras que se secaba la suya. Le indico el baño para que se cambiara.
Salió del baño con la bata de enfermo y suspiró frustrado mientras caminaba por los pasillos en búsqueda de un teléfono.
…
-¡Qué te dije!-se escucho la voz de Nanako desde el otro lado.
-Cállate-dijo enojado desde el teléfono cerca de informaciones.
-¿Así que te quedaras en el hospital hasta que se despierte?
-Hasta que se seque mi ropa.
-¿Qué? No seas mal educado primo.
-No la conozco, no voy a ser útil de cualquier forma.
-Vas a serlo cuando se despierte. Se dará cuenta que su cita llego.
-Voy a colgar.
-¡Espera! Quédate a cuidarla y así cuando despierte sabrá que fuiste a su cita.
-Adiós-
-Ryo..!-
Colgó el auricular y gruño enojado, estaba seguro que era por eso mismo que siempre rechazaba a las chicas, siempre resultaba un gran problema y como si fuera poco, estaba el acoso de Nanako. Rogaba a kamisama que ni su padre ni su madre se enteran jamás de esto, sería una tortura. Caminó en búsqueda del cuarto en que se encontraba esa chica, cuando lo encontró y entró se quedo unos minutos mirándola.
-¿Cabello largo… R.S?-se pregunto tratando de recordar.
Miró la mesa que estaba al lado de la camilla, donde estaba el pequeño bolso que llevaba puesto cuando la encontró. No quiso sentirse intruso pero tenía que hacerlo, sino iba a estar como idiota esperando a que despertara y no estaba dispuesto a seguir los ridículos planes de Nanako. Lo abrió y sacó todo lo que tenia, un celular, que a este paso ya debía estar defectuoso por las horas debajo de la lluvia, unas llaves… y… ¡BINGO! Una cartera donde había dinero y una identificación. Leyó detenidamente el nombre:
-Ryuzaki Sakuno… ¿Ryuzaki? - Miro la fotografía de al lado, era la nieta de la entrenadora, en ella tenía sus largas trenzas que tanto la identificaban. Todo tenía sentido ahora. Demonios ahora de verdad sentía culpa, y algo de miedo, era la nieta de la entrenadora al fin y al cabo, y esa vieja había estado con un ánimo de los mil demonios los últimos días ¿Qué castigo le esperaba si se enteraba que él, Ryoma Echizen, había dejado plantada y con un serio cuadro de fiebre a su nieta?
-Demonios… -se dijo a sí mismo.
Suspiro derrotado, estaba frito de cualquier forma, de todas las personas ¿No podía haber sido una chica normal, un poco menos torpe, sin familia que posiblemente lo asesinaría si la dejaba o alguien que por lo menos no tartamudeara cada vez que le decía algo? La miró y la recontra-miró por minutos, tuvo por un momento un sentimiento de culpa, esa chica no era tan molesta como las otras, tenía que aceptarlo. Además a veces le traía comida para el almuerzo y era deliciosa. ¿Iba a tener que pagárselo de alguna forma?
Después de unos minutos mirando sin explicación el rostro afiebrado de Sakuno, salió a hablar con la enfermera, le dio los datos que faltaban y el número de la entrenadora. Luego se fue después de cambiarse la ropa.
Sakuno despertó al día siguiente, estaba a su lado Tomoka quien la miraba con preocupación.
-¡SAKU-CHAN DESPERTASTE!-grito abalanzándosele y dándole un fuerte abrazo.
Sakuno se estaba ahogando y alcanzó a decir entre respiraciones entrecortadas – Es-est-ta b-bien Tomo-chan…. Me a-ahorcas…-
-¡Lo siento! Pero dime ¿¡Que pasó!? ¿Qué haces en el hospital y con un cuadro de fiebre?
-Y-yo… ¿Cómo llegue a aquí?-preguntó confundida.
-Un chico te trajo, según la enfermera él había dicho que estabas debajo de la lluvia, la entrenadora fue a buscar ropa para que te cambiaras, volverá pronto, pero dime ¿Qué pasó Saku-chan?
-¿Un chico?-preguntó para sí misma-¿Podría ser? No… imposible-pensó con un aura depresiva.
-¿Qué ocurre Saku? Hay algo que no me estas contando-dijo intrigada su amiga.
-Yo… quería decírtelo después… pero s-supongo que ya es hora…
-¿Qué es?
Sakuno trato de mirar a su amiga pero la vergüenza no le daba las fuerzas.
-Hi-hice u-una car-ta p-para R-Ryoma-Kun…-dijo sonrojándose.
-¿¡Que hiciste qué!?-reacciono sorprendida su amiga.
-Y-yo… l-le pedí q-que nos reuniéramos a-ayer… p-pero no llegó…-terminó suspirando profundamente.
Su amiga hizo lo mismo para luego inflar sus cachetes en señal de enojo-¡ESE RYOMA, PUEDE SER MUY PRINCIPE PERO A VECES SE PASA! ¡YA VERÀS SAKU-CHAN LO QUE LE HARÈ!
-N-no… yo… estoy bien… creo que entiendo todo ahora…
-¿Qué es lo que entiendes?
-Que nunca va a pasar nada entre nosotros…-
-Saku-chan…-suspiro su amiga mientras las dos se sumían en un silencio.
Luego de volver a casa, Sakuno y Tomoka se juntaron todas las tardes a hacer los deberes y conversar, ver películas y series, ya que Sakuno estaba castigada por un mes y no podía salir a ningún lado que no fuera la escuela. Sakuno le contó sobre el libro que estaba leyendo: CANON LOVE STORY y Tomoka tampoco pudo creer el gran parecido que tenían los personajes a Sakuno y a Ryoma.
-Aún no lo termino… creo que es de esos libros que no quieres llegar muy rápido al final…
-¿Por qué? Se ve muy interesante y además que los personajes sean tan iguales a ti y a ese idiota ¿No te da curiosidad?
-Sí, pero más me da miedo saber cómo va a terminar, tal vez de verdad sea un amor imposible…
Esa tarde, después de que Tomoka se fuera, Sakuno retomo su lectura, no había tenido ganas de leer ese libro después de lo que había pasado con Ryoma y la carta, estaba dudando si debía confiar en un libro.
(Extracto del libro:
''Ai estaba harta de ser ella la que siempre invitaba, estaba cansada, él no estaba realmente interesado en ella, eran solo citas vacías, tomadas de mano sin sentido y miradas perdidas… nada que decir de las conversaciones que empezaban y terminaban con frases cortantes, esto realmente no estaba resultando… no parecía que de verdad estuvieran hechos el uno para el otro… Así que levanto el auricular de un teléfono público y llamo a su teléfono.
-¿Hola?-preguntó él.
-Eh… hola…-respondió con pesar.
-¿Ai? ¿Qué pasa? Estoy ocupado ahora…
-No es mucho, no cortes.
-Bien ¿Qué pasa?
-Voy-se detuvo en seco, tenía que decir esto con decisión sino no tenía sentido-Voy a terminar contigo.
-¿Qué?
-Eso, no tengo la seguridad de que esto sea realmente un noviazgo, tiene solo el nombre y la verdad estoy cansada… cansada de ser la única que ama… quiero que esto quede hasta aquí.
-¿Hablas en serio? ¿Dónde estás?
-Lo siento mucho-dijo y luego corto.
Ai corrió hacia su casa y al llegar a su cuarto se tapo con una manta en un rincón de su cuarto, como cuando era niña y se escondía de los retos de su madre, ya no quería que nadie la viera por un rato, ni le hablara ni nada. Entonces cuando menos se los espero, cuando un par de gotas se asomaron por sus ojos, el timbre de la puerta llamó.)
Como en ese momento, Sakuno saltó de su cama donde se encontraba leyendo, no podía ser real, el timbre había llamado y no sabía qué hacer, se quedó paralizada por unos minutos.
Ryoma en cambio estaba en frente de su puerta, pensando que tal vez estaba haciendo el mayor ridículo de su vida, al ir allí y llamar a la puerta de una chica, se suponía que él no hacia eso. Pero ya estaba actuando bastante extraño desde el día en que la encontró en el parque, había estado vagando por las calles cercanas a su casa, sin razón alguna su cuerpo parecía dirigirse a esa dirección, estaba seguro que se estaba volviendo loco, no sabía muy bien que estaba haciendo allí, pero sabía que le debía algo y tenía que pagárselo de alguna manera.
-¿Por qué demora tanto?-se pregunto y tocó de nuevo el timbre.
Sakuno volvió a saltar del susto, sus manos temblaban, era como una película de terror, con la diferencia que el teléfono era un timbre y que Sadako podía ser posiblemente el Príncipe Ryoma. Con lentitud dejó el libro en la cama, se puso las pantuflas de perrito y empezó a caminar hacia la puerta con paso de tortuga, bajó las escaleras y cuando se encontró en frente de la puerta se le paso por la cabeza que en el caso de que no fuera Ryoma, nadie había avisado que vendría así que… ¿Y si era un ladrón? Con miedo tomo una de las raquetas de tenis que tenía y abrió la puerta.
Allí estaba él, con la cara mezclada en frustración y algo de confusión.
-¿Qué rayos hace con una raqueta en la mano? ¿Quiere jugar tenis?
Ella en cambio lo miraba con miedo y sorpresa, cuando asumió que frente a ella estaba realmente Ryoma, el Príncipe Ryoma sus piernas tuvieron un movimiento sísmico de 7.6 grados Richter. Pero pudo mantenerse en pie, algo que le hiso gracia a él pero logro mantener su compostura.
-Hola Ryuzaki-saludo fríamente.
-Ry-ry-ry-yoma-kun-dijo sonrojada.
-Demonios, el tartamudeo- pensaron los dos a la vez.
-¿Q-qué ha-haces aquí?-pregunto mientras moría por dentro.
-Seré breve-dijo como si nada-Mañana a las cinco en el mismo lugar de la carta.
Fue lo único que dijo antes de irse, Sakuno no entendía nada, estaba como piedra en la puerta y la raqueta la sostenía como si fuera un peluche contra su pecho. Muchas cosas se le cruzaban por la mente en ese momento, la extraña coincidencia con el libro, algo demoniaco según ella, la carta… ¡La carta! ¡La había leído! Pero ¿Por qué no había ido a la cita? ¿O sí? Recordó las palabras de su amiga… un chico te trajo al hospital… ¿Era él? No estaba segura ¿Pero por qué? ¿Por qué quería salir con ella ahora? No entendía nada, hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos por un estornudo. Aún no estaba totalmente sana. Su corazón latía a mil y ahora no solo eran sus piernas, era todo su cuerpo el que sentía un sismo de grado 7.6. Fue cuando se pregunto para estar segura de que esto estaba pasando de verdad:
-¿Eso… fue… real…?
CONTINUARA…
