Hola a todos! De verdad lo siento por la demora, quise continuar con este fic pero tuve deberes muy importantes que hacer estos meses. Gracias a todos los que me han mandado sus reviews, los aprecio de verdad! Espero que no se hayan olvidado de este fic y que sigan mandándome sus opiniones! Les mando un abrazo grande y no los molesto más, empiecen a leer y espero que les guste! Saludos! Atte: LisWoo :)
AH! Se me olvidaba, siempre contesto mis reviews, pero hay dos que no me dejan hacerlo por interno XD que le quiero agradecer a dm99 y a LibrePorSiempre por sus reviews y sus buenos comentarios sobre el fic, que bueno que les haya gustado así y nos leemos luego! Sigan comentando!
CANON LOVE STORY – CANON Nº 5 – ''Una pizca de celos para darle sabor''
(Extracto de la historia: Ai caminaba tranquilamente por uno de los pasillos de la escuela, estaban en receso y tenía que ir al baño. Al entrar a uno y cerrar la puerta, escuchó entrar a un grupo de chicas hablando animadamente sobre algo, más bien, sobre alguien.
-¿Vieron a Haru? ¡Está tan guapo!
-Debe haber crecido unos veinte centímetros en verano ¡Está tan alto!
-Sí pero ¿No está de novio con una chica?
-Nada importante, es Ai de la otra clase, cualquiera de nosotras es mejor que ella-dijo una antes de salir.
Ai apretaba con fuerza sus puños para aguantar su enojo, su frustración, pero todo se acumuló en un mar de lágrimas que salieron de golpe y la mantuvieron encerrada en el baño hasta que el timbre de entrada a clases sonó. Fue cuando en la puerta se encontró a Haru cara a cara, con esos ojos fríos y esa postura de superioridad que lo identificaba. Se sentía tan pequeña a su lado y pensó entonces que esas chicas podían tener razón, ella no era suficiente para él.
-¿Pasa algo?-preguntó él.
-Nada… solo que… llego tarde a clase.
Haru vio que Ai tenía las manos apretadas fuertemente en un puño, no sabía bien que le pasaba, pero si ella no quería decirle no podía obligarla. Así que solo le quedaba una cosa por hacer. Tomo la mano de Ai, haciendo que esta se sorprendiera y caminaron de vuelta a clase, juntos, tomados de la mano, pasando en frente de todos quienes se les quedaban mirando, incluso las chicas del baño.
-¿Q-qué haces Haru?-pregunto avergonzada Ai.
-¿Tú qué crees? Actuando como tu novio-le sonrió. Algo que solo hacía con ella.)
…
La puerta del baño sonó, interrumpiendo la lectura de Sakuno, que se encontraba allí porque se estaba cambiando el uniforme de la escuela por el uniforme de maid.
-¿Estás lista Saku-chan?-preguntó una de las chicas de su clase desde afuera. Se escuchaban las voces de sus compañeras mientras se arreglaban el cabello, o se maquillaban o se arreglaban los últimos detalles del traje.
-¡S-si, ya salgo!-contestó Sakuno, dejando caer una pequeña fotografía desde las hojas del libro, así que lo levanto del piso antes de ponerlo de vuelta, en seguida lo guardo en el bolso que había traído para guardar su ropa.
Cuando todas estuvieron listas, la jefa del grupo llamó a que salieran todas juntas, y como se podía intuir, muchos se las quedaron mirando mientras iban hacia su respectivo salón. Era el día del festival escolar así que se podía escuchar música desde los parlantes, carteles afuera de los salones invitando a que entraran y vieran que había, como la clase que arregló el salón como el cuarto embrujado, el club de lectura que ofrecía desde libros de ciencia ficción hasta mangas shojo, había uno que hizo un circo y salían chicos vestidos de leones o payasos. En el patio se estaba preparando las actividades deportivas y muchos sacaban sus cabezas por las ventanas para espiar.
Al llegar al salón, las chicas vieron que los chicos ya estaban listos, vestidos de chefs y arreglando las mesas y las sillas.
-¿Alguien me puede recordar porque somos chefs si esto es una heladería?-pregunto Horio.
-Es porque no había otro traje en donde arrendamos-respondió Kashiro- además si no usamos el sombrero no se nota demasiado.
Entre tanto Ryoma estaba poniendo unas paredes de cartón con otros chicos, en donde había un pequeño rectángulo donde iban a entregar los helados, el punto era que Ryoma no quería que sus sempais lo vieran disfrazado (aunque no fuera un traje demasiado vergonzoso) entonces obligo a Orio para que hubiera un grupo de hombres que se encargaran de entregar los helados, pero sin que se les viera el rostro. Entonces a alguien se le ocurrió hacer las paredes de cartón y así tapar el lugar donde tenían los helados, que sería algo así como la cocina de la heladería. Mientras que en la entrada ya había algunos curiosos que querían entrar, en especial por las chicas que se veían muy lindas con sus trajes de maids.
-Aún no pueden entrar-les decían algunos obstruyéndoles el paso.
Listas las mesas con las servilletas y los manteles, el cartón bien puesto, los helados en la nevera y el cartel de la entrada, por fin se les permitió el paso a los ansiosos clientes. En su mayoría chicos.
Mientras algunas ya se habían acercado a atender, en una esquina se encontraba Sakuno dudando de cómo debía comportarse, estaba nerviosa, no sabía que mesa atender y los nervios los reflejaba apretando con fuerza su libreta para tomar pedidos, junto con la carta.
Alguien silbó.
Sakuno levantó la vista buscando al que la había llamado, era una mesa al fondo de la sala, era un grupo de tres chicos que le hacían señales para que se les acercara. Sakuno caminó con cuidado de no chocar con nadie hasta la mesa y al llegar saludó cordialmente a los clientes.
-Bu-buenos días, mi no-nombre es Sakuno Ryusaki, seré la encargada de tomar su pedido hoy…
-Wow sí que es linda de cerca-comento uno de ellos.
Sakuno se puso roja y trato de hablar pero sus nervios no se lo permitían.
-Que suerte tenemos, creo que es la más linda de todas-dijo otro.
-E-etto…-dijo a más no poder de vergüenza y luchando contra su tartamudeo-A-aquí tienen su carta-dijo entregándoles los papeles que había terminado ayer en su casa, tenían todos los tipos de helados que había en la nevera.
Del otro lado del cartón, los chicos habían empezado a moverse y a medida que llegaban los pedidos, iban sacando helados de la nevera. Fue el turno de Ryoma cuando una chica lo llamó.
-Tengo un helado de chocolate con pistaches y dos de piña con menta-dijo demasiado rápido.
-¿Qué?-pregunto Ryoma sin entender y acercando su rostro al pequeño rectángulo que lo dejaba ver al otro lado, dejando ver precisamente la escena de Sakuno atendiendo al grupo de chicos en la mesa de al fondo.
-Aquí tienes-dijo la chica entregándole el papel con los pedidos, Ryoma tardo en atender y luego de un rato tomo el papel y fue a buscar los helados.
Paso un rato y luego de que los tres chicos de la mesa se fueran después de terminar sus helados, Sakuno pudo por fin respirar algo más tranquila, ese había sido su primera mesa, la siguiente debía ser más fácil. Del fondo podía escucharse la voz chillona y eufórica de Tomoka, que sonreía con alegría a los clientes y gritaba con rabia a los encargados al otro lado del cartón.
-¡Un helado de vainilla y moras para la mesa cinco, AHORA!
Horio se asomó por el rectángulo con cara de fastidio.
-Oye no grites, asustas a la clientela.
-Tú no me hables, estoy enojada contigo-dijo mirando hacia otra dirección con indiferencia.
-¿Y yo que hice?-pregunto confundido.
-¿Quieres apresurarte? Un helado de vainilla y moras para la mesa cinco-dijo pegándole con el papel del pedido en la frente.
-¿Pero qué le pasa?-se quejó el presidente de la clase, yendo a buscar el helado a la nevera.
Después de botar el envase de un helado en el basurero, Ryoma fue a atender su siguiente pedido, aunque no estaba muy en sus sentidos en ese momento y no sabía porque.
-E-tto…-la dulce voz del otro lado lo devolvió a sus casillas-Un helado de leche, sabor mora con crema.
Ryoma no dijo nada y fue en búsqueda del helado. Luego extendió la mano hasta traspasar el rectángulo, para sostener de forma más segura el helado, Sakuno no pudo evitar tocar los dedos de quien le entregaba el pedido. Un roce en el cual Ryoma sintió los suaves dedos de la nieta de la entrenadora.
Sakuno quien aun estaba preocupada porque no se le cayera el helado, no presto atención y luego de dejar el helado en la mesa y ofrecer una dulce sonrisa se retiro tranquila a atender otro pedido.
-Ryoma-llamo uno de sus compañeros.
-¿Mmm…?-pregunto sin saber que había pasado, porque se había quedado quieto.
-Es mi turno-le dijo.
Ryoma se movió lentamente sin decir nada.
Todo transcurrió con normalidad hasta el toque del timbre que avisaba que ya eran las doce, hora que empezaba la presentación del club de tenis, Ryoma se había cambiado con anterioridad y salió del salón con pasos relajados hacia las canchas. Sakuno lo siguió con la mirada desde la puerta, aunque seguía herida por lo que había ocurrido el otro día, había algo que no podía cambiar.
-Ay Saku-chan…-suspiro a su lado Tomoka-¿Cuándo cambiaras?
-¿Eh…?-Pregunto nerviosa.
Su amiga sonrió – Verás… creo que hay exceso de chicas por ahora ¿Por qué no te vas a dar una vuelta al patio? ¿Tal vez a las canchas de tenis?
Sakuno se sonrojo y negó con la cabeza- Hay mucho que hacer aún.
-¡Ya ve!-dijo dándole un empujón-Antes de que el molesto de Horio se dé cuenta y empiece a preguntar-le susurro.
''Debo tener algo de masoquista para estar haciendo esto ahora mismo'' pensó mientras caminaba hacia las canchas.
Mientras caminaba por los pasillos, mientras bajaba las escaleras y esquivaba personas, se pregunto a sí misma, qué sentido tenía evitar a alguien si después lo iba a seguir, qué sentido tenía enamorarse de alguien si ibas a ser rechazado, porque seguiría enamorada a pesar de ello, porque era tan obstinada y porque no podía simplemente dejarlo.
-¡Match point! ¡Echizen saca!-grito el árbitro. Era un juego entre titulares. Ryoma contra Kaoru. Sakuno se puso en el mismo lugar en donde siempre se paraba para mirar sus partidos, desde el momento en que supo que era un prodigio, desde que se dio cuenta que era inalcanzable, el mismo momento que sintió algo por él.
Es que la verdad no era solo amor, era admiración, Ryoma era esa clase de personas que aparecían muy pocas veces en la vida, de la clase que parece que brillaran por si sola y que despiertan el deseo de hacer lo que ellos hacen, de querer eso con la misma intensidad solo con mirarlos. No podía dejar de quererlo, tampoco podía dejar de admirarlo.
''Quiero seguir viéndolo, quiero que siga amando al tenis más que a nada, porque aunque me duela, es así como lo quiero…''
De vuelta al salón de clases, sus compañeros estaban limpiando y arreglando las mesas y los cartones. Sakuno se apuró en ayudarles y empezó por barrer con la escoba el piso. Entonces escucho a la conversación de unas compañeras desde el pasillo.
-¡Oigan oigan!-llamo una chica a sus amigas en el pasillo de la escuela-El otro día encontré un libro ¡Deberían leerlo!
-¿Cómo se llama?-pregunto una.
-CANON LOVE STORY.
-Oh… creo que lo he escuchado en alguna parte…-dijo una.
-¡Es muy bueno! Pero yo lo leí por internet, no lo tengo a mano…
Sakuno miro hacia su bolso y llamó a las chicas.
-Etto… yo lo tengo… se los puedo prestar.
-¿De verdad?-pregunto una entusiasmada-¡Gracias Saku-chan!
Sakuno fue hacia su bolso y sacó el libro, extrajo el marca paginas y lo guardó en el bolsillo de su delantal, luego le entregó el libro a una de las chicas, luego se fue con Tomoka que la miraba algo extrañada.
-¿Ya te terminaste el libro?
-No…-sonrió-Pero quiero olvidarme de el por un tiempo…
-¿Hablas del libro o de otra persona que conozco?-pregunto desconfiada su amiga.
-De verdad que es eso-le insistió.
-Bueno, te creeré, pero después me lo prestas ¿ok?
-¿El libro? Bueno tendré que decirle a Natsuki que te lo pase cuando lo termine…
-Hablo de ese marca páginas que tienes ahí-dijo señalando su bolsillo.
Sakuno la miro sorprendida.
-¿Puedo verlo?
Sakuno dudo un poco pero luego suspiro aceptando que su amiga no tenía porque no saberlo. Sacó con cuidado la fotografía que había en su bolsillo y se la entrego a Tomoka, esta la tomo con una sonrisa traviesa, esperando ver algo así como una foto de Ryoma, pero su rostro se hablando al ver la imagen de los padres de Sakuno junto a ella cuando era pequeña.
-Saku-chan-le miro entristecida.
-Es mi foto favorita-le sonrió.
De vuelta a su casa, a la hora del atardecer, Sakuno iba contemplando aquella fotografía mientras recordaba las últimas palabras de su madre por teléfono.
…
(Recuerdo:
-Iré por ti pronto Sakuno, espérame un tiempo más…-dijo en un tono de ruego.
-No debes preocuparte mamá, estoy muy bien en Tokyo y no quiero que te preocupes-le dijo en un intento por animarla.
-¿Hablas así porque no quieres verme?-pregunto más asustada que antes.
-¡No! ¡No! Te equivocas-trato de arreglarlo rápidamente- quiero verte, a ti y a mi padre.
-Nos veras pronto, ya está todo listo y el hospital será inaugurado prontamente.
Sakuno sonrió cálidamente del otro lado del teléfono.
-Es bueno saberlo…-susurro.)
…
Sakuno dobló en un esquina y vio su casa a unos pasos de donde estaba, el auto de su abuela estacionado en la entrada le hiso saber que esta ya había llegado. Camino más rápido para poder llegar antes y poder tomar el té diario con su abuela.
Abrió la puerta y la cerró detrás de ella, dejó sus zapatos rápidamente en la entrada y se puso sus pantuflas, con una sonrisa lista para saludar a su abuela.
-¡Hola abuela! ¡Ya llegue!-saludo como siempre, mientras caminaba a la cocina donde ella se encontraba.
-Hola querida-saludo tranquilamente mientras ponía la tetera a hervir.
-¿Cómo estuvo tu día hoy?-pregunto con buen ánimo, estar con su abuela siempre le hacía feliz.
-Bien, creo que muchos chicos se unirán al club después de ver las demostraciones.
-¿Más de los que hay? Creo que tendrás que pedirle a alguien más que te ayude.
-Es verdad, este Sakuno…-dijo cambiando de tono y apoyándose en las esquinas de la cocina-Hoy llamo tu madre.
Sakuno la miro sorprendida.
…
Mientras, en el otro lado de la cuadra, Ryoma caminaba pensativo mientras sostenía el estuche de la raqueta en su hombro y el bolso donde tenía su traje de chef en la mano, aun se preguntaba porque su mente se había apagado de esa manera cuando había visto a Ryusaki con esos chicos. Por suerte mientras jugaba no había pensado en aquello, sino hubiera perdido y eso no se lo perdonaría nunca. Tampoco sabía porque su rostro estaba más serio de lo común, es como si un odio interno se hubiera despertado en él de la nada ¿Acaso estaba enfermo? ¿Y por qué de nuevo se encontraba caminando por esa calle? ¿Qué diablos le pasaba?
CONTINUARA…
