CANON LOVE STORY
Canon 7: ''Algo que pudo suceder''
Ryoma había levantado la voz y Sakuno se quedó helada. Kai se encontraba frustrado por haber sido interrumpido y aunque le tenía miedo a Ryoma, empezó a reclamar para que lo dejaran seguir con el juego.
-¿Qué es esto? La botella claramente me señaló a mí-dijo.
-Este… yo vi como la botella se movió por si sola-dijo uno.
-Yo también-dijo una chica.
-¿Qué? ¿Pero como se pudo haber movido sola?-preguntó desconcertado.
-La brisa de la playa-dijo Tomoka defendiendo a su Príncipe y empeñada a que él y su amiga se besaran-Eso fue lo que movió la botella.
-Pero, pero…-Kai se negaba a aceptarlo.
-Será para la próxima-le dijo uno de sus amigos mientras le daba golpecitos en la espalda-Sera mejor que no discutas con Echizen o todas las de su club de fans se irán contra ti-le susurro.
Kai fue arrastrado por su amigo lejos de la castaña mientras la miraba con cara de niño pequeño a quien se le había quitado un dulce. Sakuno entre tanto, no podía creer lo que estaba pasando. Reaccionó cuando Ryoma se puso de pie y caminó unos metros para alejarse de todos sus compañeros, no iba a hacerlo en frente de todos. Ella lo siguió con pasos torpes y temblando de pies a cabeza, pero de alguna parte de su interior salían chispas de felicidad. Miraba inocentemente la espalda despreocupada de Ryoma mientras el viento movía su ropa en una danza suave y mágica. Estaba atardeciendo a fin de cuentas.
Él se detuvo cuando sintió que ya era lo suficientemente lejos y ella se detuvo torpemente detrás de él. Luego se dio vuelta para mirarla con esos ojos gatunos que hacían que se le enrojecieron las mejillas, mientras ella sostenía su mirada por unos segundos, los que más pudo. Cuando le tomó el rostro con las dos manos tuvo que cerrar los ojos, apretó los puños para darse valor y esperó.
Ryoma no había besado a nadie seriamente nunca, es decir, además de los besos de su madre y los de su prima cuando era pequeño, que además le molestaban mucho, nunca había tenido que besar a alguien de verdad. Pero no porque no pudiera, sino porque no le interesaba y ésta había sido solo una excepción, algo que había ocurrido literalmente al azar. No sabía lo que hacía, pero supuso que lo que menos debía mostrar era duda, así que solo siguió sus instintos y continúo con su postura de sabelotodo. Lo único que sabía era que su odio hacia Kai había desaparecido de la nada en el preciso instante en el cual rozó los labios de la castaña.
-Mmm… fresa - pensó.
Mientras se dejaba llevar por el sabor, Sakuno, que pensaba que el beso iba a ser breve y frio, se sorprendió al sentir como se intensificaba lentamente. Eso no estaba anticipado y no había tomado suficiente aire. De pronto empezó a elevarse del suelo y por un momento pensó que estaba flotando, pero era Ryoma que la había levantado dejándola en puntas de pie. No quería que se terminara, pero le faltaba aire, necesitaba respirar. Así que con las fuerzas que le quedaban le dio débiles golpes a Ryoma para que la soltara. Ryoma no podía percibir los débiles golpes, volaba entre el sabor fresa y los suaves labios de la castaña. Si besar era tan agradable lo hubiera hecho antes.
Cuando escuchó de lejos los ánimos de sus compañeros de clases y se despertó del sueño, se separó de Sakuno y la soltó. Lo que no anticipo fue que ésta estaba totalmente mareada y al caer al piso se tambaleo y cayó sentada a la arena.
Ryoma le ofreció su mano para que se levantara, sorprendido por la repentina caída de la castaña. Sakuno que se sentía mareada, tomó su mano sin soltarla de inmediato, tenía que estabilizarse. Cuando sintió los gritos de sus compañeros se sonrojo a más no poder y la soltó con vergüenza.
El camino de vuelta a casa en el bus fue muy incomodo, todos hablaban del beso, aunque a Ryoma nadie le decía nada porque nadie quería hacerlo enojar, así que él durmió plácidamente en su silla con la cara tapada por su gorra mientras Sakuno se ocultaba deslizándose en su asiento.
En tanto empezaba a oscurecer y llegaban a la ciudad, poco a poco se iban bajando del bus y este iba quedando vacio. Sakuno se había despedido de Tomoka y solo faltaba una niña más para que solo fuera ella y Ryoma los únicos que se quedaran solos. La última chica que faltaba se le acerco con algo en la mano.
-Saku-chan, ten, ya lo termine-le sonrió entregándole el libro. Sakuno se sorprendió al tenerlo de vuelta tan rápido-Es muy bueno, muchas gracias ¡Nos vemos el lunes!-se despidió para luego salir del bus.
Sakuno se sintió más tranquila cuando vio que se bajaba, ya nadie la miraría de reojo o hablaría a sus espaldas. Dejó el libro a un lado y entonces como si fuera un imán para sus ojos, se quedó pegada mirando la gorra de Ryoma que sobresalía entre los asientos.
¿Se habría quedado dormido de verdad? ¿Y como sabría donde bajarse? ¿Y si se pasaba su casa?
Aunque estaba muy atrás de donde estaba él, trato de llamarlo, pero su voz volvía a jugarle una mala pasada y no salían las palabras. Entonces recordaba el beso y menos podía seguir.
-Ry… Ry…-trató de hablar. Pero entonces él se puso de pie sorpresivamente, tomó sus cosas y le pidió al chofer que se detuviera.
Hay veces en que recibimos una alerta desde alguna parte que nos dice que es hora de hacer algo, que si no lo hacemos ahora puede que en mucho tiempo o nunca más se presente esa oportunidad. Fue lo que sintió en ese momento, cuando Ryoma ya estaba bajando caminó rápidamente hacia él, el chofer que estaba preparándose para andar de nuevo se detuvo sin entender que ocurría.
Hay algo que debo preguntarte…
-¡Ryoma-kun!-llamó desde el penúltimo escalón.
Ryoma se dio vuelta y sus ojos podían verse asomarse debajo de su gorra.
-¿Qué?
-Hace un rato… tú… cuando nosotros… -trató de formular una oración sin éxito mientras jugaba con sus dedos – Tú… ¿Sentiste algo?
El chofer que esperaba aburrido mientras la conversación de los adolecentes terminaba empezó a pensar que aquello era la típica escena de jóvenes enamorados a una edad temprana.
Ryoma no dijo nada por un momento, pero luego bajó su gorra y se acomodó su mochila.
-Si-dijo.
Sakuno lo miró esperanzada.
-Tus labios estaban resecos-dijo finalmente y luego se marcho.
Sakuno se quedó helada en su lugar y no sintió las puertas del bus cerrarse al frente suyo. ¿Eso era todo? Entonces ¿Por qué la había tomado de esa manera? ¿Por qué no la soltó rápido como ella pensaba que iba a hacerlo?
De vuelta a casa Sakuno apoyó su cabeza en la ventana y pensó que era la mayor tonta que existía en el planeta. Esas cosas no se preguntaban tan a la ligera y menos a Ryoma. No sabía por qué creía que podía recibir una respuesta afirmativa. Abrió el libro en búsqueda de consuelo, pero solo terminó consiguiendo más tristeza, la trama de la historia tampoco iba bien.
Entonces cuando reconoció la calle en donde vivía le pidió al chofer que se detuviera, este la miró con algo de lastima y solo pensó que esas cosas eran típicas a su edad.
Cuando el bus se alejó, Sakuno vio que había un auto estacionado en la puerta de su casa. Corrió hacia ella preguntándose qué pasaba y justamente en el momento que se detuvo frente a ella salió su madre sorpresivamente con una maleta y un abrigo gigante. La mamá de Sakuno era una joven de 36 años, alta y delgada, con el cabello rojizo y largo, con mechas parecidas a las de Sakuno y ojos más oscuros. Andaba con su típico uniforme negro, con falda, chaqueta y tacones altos. Parecía estar apurada.
-¡Saku-chan al fin llegas!-la saludó abalanzándose a ella-Dejaste tu celular en el velador, por eso no pude avisarte.
-Ma-mamá ¿Qué haces aquí?
-Vine a buscarte-dijo separándose de ella-Te vienes conmigo a Okinawa, tu padre también te está esperando.
-Pero, pero…-
Entonces salió su abuela desde adentro y la miró con cara de que no había nada que hacer.
-Sakuno, es lo mejor-le dijo-Los vuelos de la próxima semana van a retrasarse por el mal tiempo.
-Pronosticaron tormenta y truenos-dijo su madre-No podemos retrasar esto más.
-¿Por qué tan rápido? Yo pensé que… tal vez podría quedarme hasta que terminara el año…-preguntó Sakuno, quien no quería irse.
-Lo siento pequeña, han sido tres largos años sin ti, no podemos perder más tiempo juntos-dijo su madre-será mejor que te despidas de tu abuela.
Sakuno dejó de rogarle a su madre mientras veía como esta metía la maleta y el abrigo en el auto. Miró a su abuela en silencio, rogando por apoyo.
-Es lo mejor-fue lo único que le dijo su abuela para luego abrazarla cálidamente. Ninguna de las dos contuvo las lágrimas por más tiempo.
…
Al otro día era sábado y adelantándose al pronóstico del tiempo la mañana amaneció nublada y oscura. Ryoma despertó con Karupin durmiendo a su lado, le acaricio suavemente y luego fue a tomarse una ducha. Luego se puso ropa cómoda y bajó a desayunar, era obvio que ese día no iba a salir, así que estaba más relajado que de costumbre. Mientras sacaba algunas cosas de la cocina para poner en la mesa, Nanako inspeccionaba el refrigerador a ver que encontraba.
-Mmm… ¿Qué es esto?-preguntó.
-No lo toques-respondió Ryoma adivinando de inmediato a que se refería.
-¿Es tuya?-dijo sacando una bandeja con un pedazo de torta.
-Sí, te dije que no lo toques.
-Ay pero que antipático-murmuro su prima.
Luego de tener todas las cosas listas, todos los Echizen se dispusieron a comer.
-Hace mucho frio hoy-comentó Rinko, la madre de Ryoma.
-Sí, me estoy congelando-dijo Nanjiro exageradamente.
-Deberías haberte puesto más ropa tío, ese hakama no te abriga lo suficiente-lo regaño Nanako- Y tú Ryoma, deberías comerte esa torta antes que alguien más se la coma.
-¿Torta? ¿Qué torta?-preguntó ansioso el ex tenista.
-Ahora ya lo sabe…-murmuró Ryoma-Gracias Nanako.
-De nada, ahora ve a comértela-le ordenó-¿Por qué la guardas si sabes que está el peligro de que alguien se la coma?
-Porque estaba deliciosa, no quería que se terminara tan pronto-dijo mientras iba a la cocina.
-Mmm… que mala filosofía tiene nuestro Ryoma-dijo Nanjiro.
-¿Por qué lo dices querido?-pregunto Rinko.
-Solo espero que no rechace a una chica porque le gusta demasiado-dijo pensativo.
-¡Tío deja de molestar a Ryoma con las chicas!-lo regaño de nuevo Nanako.
Así transcurrió el día, tranquilo y sin mucho que hacer, las nubes no se movieron y el Sol no se vio nunca. Después de almorzar, Ryoma fue a jugar con Karupin, pero tenía una sensación extraña que le recorría el cuerpo, algo que lo molestaba y que confundía al gato que no sabía que le pasaba a su amo, no parecía estar concentrado en jugar.
Esa torta tenía sabor a fresa…
De pronto se levantó sorprendiendo a Karupin, se puso su gorra y sus zapatillas, su madre le preguntó a donde iba y le dijo que iba por una Ponta al almacén de por ahí cerca. Aunque era una excusa, no sabía bien a donde se dirigía. Olvidó por un momento lo que tenía que ir a hacer y se adentró en una caminata sin sentido por las calles, tal cual hacia a veces después del entrenamiento. Por suerte de verdad había un kiosco por ahí cerca y compró una bolsa de cinco Pontas de mora. Mientras iba tomando una de vuelta a casa se detuvo sorpresivamente. Miró hacia la izquierda y se encontró con la puerta de una casa. La miro un rato y luego vio el timbre a un lado, pensó si debería tocarlo, esa casa lo estaba molestando hace tiempo, así que tocó. Pero no abrió nadie. Volvió a tocar, pero no hubo respuesta.
Se sentó un rato a tomarse su Ponta en el piso y dejó la bolsa a un lado, hacia frio y era un día nublado, todos sus sempais deberían estar en sus casas descansando, menos Kaido que debería estar practicando tenis como siempre. El debería ir a retar a su padre también, pero más tarde. Ahora tenía que solucionar el misterio de esa casa, quien vivía ahí. Así que esperó y esperó, se quedó dormido al lado de la puerta, mientras de la nada una gota de lluvia avisaba que una gran llovizna se avecinaba.
…
Sakuno vio por la ventana de su cuarto en Okinawa, podía ver la calle hacia fuera, la calle amplia y llena de plantas. El aire isleño era diferente al de la ciudad. El día estaba despejado, pero no quería salir, no podía dejar de pensar en todo lo que le había pasado. Y estaba ese párrafo que leyó en el bus. Le daba vuelta la cabeza y no dejaba tranquila.
(Extracto del libro: Haru una vez me dijo:
'' Ai, existe una palabra, esa es canon, la usan los escritores para expresar algo que va con la lógica original de la historia… algo que puede pasar'', ese fue el momento en que me di cuenta que iba a ser la última vez que hablaría con él.
Dijo: ''Pero nunca pienses que existe un amor que caiga en un canon, porque cuando alguien empieza a amar, nada es imposible… y la lógica no puede superarlo así que lo de nosotros si existió de verdad, aunque yo no supe corresponderte de la manera que tú te merecías. Ai, si pude hacer algo para que fueras feliz en algún momento, eso me hace más feliz a mí, aunque tenga que irme ahora, sabes que disfrute cada momento juntos, aunque nunca sabré si fue suficiente... ¿Pero sabes? Gracias por dejarme estar a tu lado, hay gente que nunca puede pasar tiempo con esa persona que ama, por miedo a muchas cosas, pero yo les digo a esas personas ¿Qué es mejor? ¿Ser rechazado o quedarse con la duda de que pudo haber pasado? …''
…
Luego de un rato bajo la lluvia, Ryoma tuvo una iluminación, ya sabía quién era la dueña de esa casa y pensó que ahora que lo sabía lo único que tenía que hacer era esperar, esperar a que todo volviera a ser como antes, aunque no sabía cómo expresar lo que sentía, esperaba encontrarla de nuevo animándolo en las canchas, ofreciéndole su almuerzo, pidiéndole que le enseñara a jugar, o solo que se sonrojara cuando le hablara, esperaba poder apreciar todos esos pequeños detalles que antes no valoró.
Fue cuando llegó el lunes y se enteró que se había ido.
CONTINURA…
