Capitulo-II.-Compras y Alcohol.

Las cosas sólo dejan de existir cuando dejas de creer en ellas.

Para que nada nos separe, que nada nos una.- Pablo Neruda.

-Muy bien Potter. ¿Ahora qué?-Preguntó Snape mirando a Harry de brazos cruzados.

-Tenemos que ir al Callejón Diagón, tengo que hacer unas compras que con los Weasley no podría hacer.-Explicó.

-¿Piensas ir así vestido?-Preguntó alzando la ceja.

-No tengo mejores ropas…-Murmuró cohibido.

-Pasaremos por alguna tienda muggel cerca de aquí, intentaré arreglártela con algo de magia.-Explicó comenzando a mover la varita. La camisa que le iba enorme la encogió hasta quedar de su talla y devolviendo el intenso azul marino, a los pantalones logró que algunos hilos se cosieran arreglando un poco las rodillas y demás, también consiguió que le encogiera unas tallas más.-Es todo lo que puedo hacer, no sé mucho sobre estilismo.-Dijo mirándolo de pies a cabeza.

-Me he dado cuenta.-Replicó Harry.-Espera.-Pidió subiendo las escaleras para coger la llave de su bóveda en Gringotts.-Podemos marcharnos.-Dijo al bajar cogiendo aire.

-Potter tendremos que comprarte ropa discreta, no sería muy recomendable que nos identificaran juntos en el Callejón, ni en ningún sitio.-Dijo Snape.

-Compraremos algo en la calle de las tiendas, una vez fui con mi tía allí.-Dijo cerrando la casa.

El camino hacia la calle de las tiendas no fue muy largo, con caminar calle abajo lograbas llegar en quince minutos. Con el sol en lo más alto picando en todo su esplendor el chico tenía la ropa sudada y comenzaba a sentirse inquieto por la sensación tan pegajosa. A su lado el mayor iba rígido como un palo, con la mirada en frente tapada por algunos mechones de pelo y sin mencionar nada; Comenzaba a preguntarse si el profesor realmente era un vampiro-pero lo dudaba, ya estaría derritiéndose.-.

Cuando llegaron a la calle-que era más bien una plaza.- el chico miró todo a su alrededor fijándose en los niños de todas las edades que junto a sus padres se encargaban de encontrar lo necesario. Algunos se compraban algodón de azúcar azulado, manzanas de chocolate o calaveras picantes; Mientras otros tantos compraban globos, ropa o juguetes. Las tiendas todas decoradas de colores extravagantes y muchas luces parpadeantes que se veían a la perfección para llamar la atención de posibles clientes, todas ellas abarrotadas. Toda la plaza estaba llena de bancos de madera ocupados algo desgastados, árboles que se movían por la pequeña brisa y farolas apagadas.

-Compraremos primero la ropa oscura y después te cogeré algo más colorido tranquilo.-Dijo Snape mirando a su alrededor con desagrado.

-Aquella tienda se ve vacía y parece la más olvidada, echemos un vistazo.-Dijo el muchacho curiosamente.

-Malditos mocosos.-Se quejó Snape viendo a unos chicos disfrazados de payasos haciendo trucos con los globos, otros haciendo pompas gigantes y algunos haciendo de mimo.

Echaron a caminar hacia la tienda abandonada alejándose de las personas, en el rotulo rojo y negro se leía "Vestimenta de Mizuki." En color blanco con una luna morada dibujada en las puntas. El escaparate reluciente era tapado por una lona blanca y llegaron a pensar que estaba cerrado, pero en la puerta el cartelito de abierto estaba colocado. Severus entró primero seguido por Harry, al abrir la puerta una campanilla sonó al cerrarse el lugar quedó oscurecido en la penumbra impidiéndoles ver algo más que el mostrador.

-Buenas tardes caballeros, soy Herman Abendroth, ¿Qué necesitan?-Preguntó el hombre de pelo cano, ojos marrones y porte elegante.

-Buenas tardes señor, venía a por ropa para mí.-Dijo Harry mirando al dependiente.

-Muy bien muchacho, traeré al costurero.-Le dijo sonriéndole desapareciendo en una puerta trasera.

-Este hombre me suena de algo.-Le susurró Snape a Harry en voz muy baja.-Vigila.-Le indicó.

-Él es mi hijo Akira Abendroth, le atenderá enseguida.-Dijo Herman comenzando a sacar telas.-¿Señor…?-Preguntó dirigiéndose a Snape.

-Severus Snape.-Dijo poniéndose frente al mostrador a un lado de Harry.

-Señor Snape, podemos elegir las telas que usted desee y enviárselas a domicilió en un par de días.

-Verá, necesito llevarme ahora dos mudas para hoy y mañana. Si pudieran hacerme dos y el resto mandarlas sería una gran noticia.-Dijo Snape fingiendo amabilidad.

-Por supuesto señor, dígame que tela prefiere elegir.-Dijo Helman sacando distintos tipos, todas ellas negras.-¿Este color es el que buscan, cierto?-Comentó con una pequeña sonrisa.

-Así es. ¿Hay alguna que sea agradable para hacer deporte?-Preguntó.

-Tenemos distintas telas, pero yo recomiendo la Lycra; Es un poco más cara pero mucho más cómoda. Tiene como ventaja que es duradera, aguanta temperaturas muy calientes y entre otras no se moja el cuerpo.-Explicó.

-Perfecto entonces quiero una camiseta de manga corta de esa tela, el chico se encargará de elegir el diseño.-Dijo cruzándose de brazos.

-Muchacho súbete en el taburete y estira los brazos.-Pidió Akira cogiendo un metro y comenzando a medir todas las partes de su cuerpo de una forma muy rápida.-Estira más las piernas, no bajes los brazos y sube la cabeza. ¡Pero no tanto!-Se quejó.-¿Qué quieres de diseño, muchacho?-Preguntó comenzando a anotar.

-Me llamo Harry.-Dijo con cansancio.-Quiero que sea negra, con una calavera blanca en el corazón cruzada por dos revolvers a juego y con dos franjas rojas desde los costados hasta el centro tocándose al final.-Dijo frunciendo el ceño.

-Toma las medidas otôsan.-Dijo Akira dándole la libreta.-También esta apuntado el diseño.

-Me fiaré de su criterio Abendroth, los pantalones que sean negros cortos por menos de las rodillas y con el mismo símbolo en el la parte izquierda.-Pidió sentándose un pequeño sofá antiguo color café colocado a la izquierda del mostrador.-Necesita ropa normal de ir por calle, ilústranos.-Pidió Snape.

-Una camiseta negra de manga corta con el cuello de pico.-Pidió seriamente.-Y un pantalón que sea frío pero largo, como los de invierno.-Dijo Harry bajándose del taburete.

-¿De color?-Preguntó Snape.

-Se lo dejaré escrito en un papel para facilitar trabajo.-Dijo Harry arrebatándole a Akira la pequeña libreta dónde anotaba los pedidos.

-¡Harry, devuélveme eso!-Le gritó yendo hacia él.

-Cálmate, no miraré nada enserio.-Le dijo comenzando a anotar.

Pedido de Severus Snape y Harry.

Camiseta corta negra cuello en punta x2.

Camiseta azul marino tiburón estampado x1

Camiseta roja león estampado x1

Camiseta verde serpiente estampada x1

Pantalón tejano cortos a su gusto x3

Pantalón deporte rojo y azul x2

-Por el momento con esto tendrás bastante.-Dijo Snape arrebatándole la libreta y devolviéndosela al chico de pelo castaño.-¿Cuánto es?

-Por las mudas que os vais a llevar ahora son 20 libras en total.-Dijo Herman.

-Que buen precio.-Dijo Harry.-¿Tardaréis mucho?-Preguntó.

-Mi hijo es muy diestro, no tardará nada.-Dijo Herman riendo suavemente.

-Menos mal.-Dijo Harry.-No entiendo por qué los niños no vienen a esta tienda.-Dijo mirando alrededor sin ver casi nada.

-Por aquí vienen más adultos que niños, ellos tienen miedo de esta tienda.-Confesó riendo suavemente.-Pensarán que está el coco o algún monstro.-Dijo.

-Otôsan aquí tengo las dos mudas.-Dijo Akira trayendo una bolsa blanca con el título y el logo de la tienda gravado.-Tomen.-Dijo.

-¿Me puedo cambiar aquí?-Preguntó Harry abriendo la bolsa.

-En esa puerta hay un cambiador, Akira ve con él.-Pidió cobrando a Severus.

Harry sé miró en el espejo del blanco cambiador.; Seguía más pálido de lo normal y más flacucho, pero la ropa le favorecía bastante. La camiseta un poco suelta dejaba ver más de su cuello y sus blancos brazos, los pantalones que a pesar de sentirse como un chándal tenía la apariencia de un tejano negro con un cinturón rojo eran muy cómodos.

-Vámonos chico.-Dijo Snape levantándose con prisa.

-Hasta otra Akira, hasta luego Helman.-Se despidió Harry con la mano saliendo del local.

-¿Me quedo así vestido para ir a Diagón o me tendré que cambiar?-Preguntó.

-Irás así, no veo sentido a parar en otra tienda.-Dijo Snape.-Iremos a ese callejón de allá y nos apareceremos al lado del Caldero Chorreante.-Explicó.

-Pero me van a reconocer aún que valla con estas ropas.-Dijo Harry mordiéndose el labio.

-Pesado.-Dijo Snape fríamente. Movió su varita recitando hechizos en voz baja y el pelo de Harry se acortó al estilo Spiky pelirrojo oscuro de punta con unos mechones que tapaban la cicatriz a la perfección y los ojos se le pusieron castaños claros.

-Sabía que tenía que informare antes de venir Potter.-Dijo Snape con cansancio.-Agárrate a mi brazo.-Pidió.

Harry miró alzando las cejas a Snape y a su brazo repetidas veces, después de un momento y todavía sorprendido se aferró a él y al instante todo se volvió negro, le faltó la respiración como si barandillas de acero ardiendo se clavaran en su cuerpo, sus ojos y tímpanos estaban hundiéndose en él y entonces todo se calmó y cuando abrió los ojos estaba en otro callejón cogiendo una bocanada de aire.

-¿No has muerto y puedes andar? Entonces vamos.-Indicó Snape echando a andar.-Y enhorabuena por tú primera aparición, no has vomitado.-Anunció burlón.

Harry tuvo que acelerar el paso a pesar de sentirse con el estómago revuelto para alcanzar a Snape y cuando este entró en el Caldero Chorreante se chocó con su espalda.

-¿Qué diablos?...-Preguntó Harry poniéndose a su lado quedándose sin palabras cuando miró al frente. El local estaba casi vacío, casi; Un Remus Lupin desaliñado con demasiadas copas sobre la mesa cantaba a pleno pulmón una vieja canción de La hechicera cantante, con Mundungus Fletcher que iba a la par. Ambos abrazados por los hombros y meciéndose de derecha a izquierda con las copas en las manos libres.

"Acércate a mi caldero
lleno de amor caliente e intenso;
remuévelo con derroche
¡y no pasarás frío esta noche!"

Fue lo único que el chico entendió ya que por la lengua trabada apenas se entendía nada.

-¡Seeeeveeruuus, amigo!-Dijo Remus con dificultad levantándose tambaleante.-Sieentate y tomate una gopa con migo.-Ofreció.

-Saco de pulgas.-Gruñó mirándolo con asco.-Levántate.

-¿Guieeen es tú amigicho Seeveruush? Preséntanos.-Dijo carcajeándose.-Tengo yo tengo que hablar con tigo, si con tigo.-Dijo poniéndose nuevamente en pie acercándose a ellos-llevándose varias mesas por el camino.-a paso lento.

-Apestas a alcohol.-Dijo Snape asqueado.-¿Cuánto llevaras tomando maldito idiota?-Se preguntó.

-Tengo que disculpaagrme, yo te traté muuuy mal de pequeeeños, lo siento taaaanto.-Dramatizó echándose a llorar mientras abrazaba a Snape.-Eras buen muschacho peerooo Sirius y James noo lo veeíaaan, nungca vieron másg allá.-Dijo con hipidos.

-Por Merlín.-Dijo Harry mirándolo sorprendido.

-Gremus me tengo que ig aaa trabajaarr, nos veremooos.-Se despidió Mundungus dejando una propina en la mesa incluyendo varios papeles.

-Adiooos Mundddungus.-Se despidió feliz.

-Tom. ¿Ha pagado todo?-Preguntó Snape irritado.

-Sí, me ha dado una bolsa lleno de galeones "de propina "cójalo, no timo a mis clientes.-Dijo el tabernero sacando una bolsa marrón con una cuerda dorada.

-Estúpido hombre. Eckber coge la bolsa, tendremos que llevárnoslo.-Dijo Snape.

Eckber asintió dirigiéndose a la barra y después de coger la bolsa fue hasta la mesa dónde los dos habían bebido y vigiló que nada se hubiera quedado allí. Algo le llamó la atención, unos de los papeles que Mundungus había dejado de propina; Con cuidado desdobló uno y lo examinó por arriba intentando entender los garabatos, que parecían una instrucción de algo pero no podía ni entender la lengua. Lo guardó en bolsillo y mirando a Snape lo siguió por la pared para entrar en el Callejón.

El Callejón no se parecía en nada al que Harry había visitado en años anteriormente, la mayoría de las tiendas cerradas y tapadas con tablones, la felicidad que parecía tener ese lugar se había esfumado y las pocas personas que estaban iban todas en grupos y sin pararse en ningún lugar.

-Vamos a Gringotts, no te separes de mi.-Le dijo Snape caminando.

-Esga todo gemashiado triste… Necesita colooor.-Dijo Remus sacando su varita.

-Serás idiota.-Le regañó Snape arrebatándole la varita y haciéndole un Silencius.-Mejor.

Llegaron a las puertas de Gringotts y Harry se fijó en el emblema de este Entra desconocido, pero ten cuidado con lo que le espera el pecado de la codicia, porque aquellos que cogen pro no se lo han ganado, deberán pagar en cambio mucho más, así que si buscar por debajo de nuestro suelo un tesoro que nunca fue tuyo, ladrón te hemos advierto, ten cuidado de encontrar aquí algo más que un tesoro.

Sería de locos intentar robar aquí.-Pensó Harry al tiempo que cruzaba el umbral de la puerta.

Snape encabezaba al particular trío de un hombre lobo borracho, un mortífago espía y un salvador del mundo mágico. Subieron las escaleras-Harry ayudando a Remus-flaqueados por dos goblins que miraban al hombre borracho de una manera sorprendida, después pasaron a un vestíbulo y llegaron a la sala principal. Goblins subidos en sus taburetes tras largas mesas contando galeones o rellenando papeleo, todos ellos demasiados ocupados para ver a sus visitantes.

Al final una mesa dónde un único duende acababa de terminar de entregar el papeleo, allí Harry sacó la llave y comenzó a hablar.

-Ejem, ejem. Buenas tardes, venía a visitar mi bóveda.-Dijo el muchacho al goblin desocupado.-Vengo a sacar dinero de mi caja de seguridad, Harry Potter.-

-¿Esa es su llave?-Preguntó alzando la cabeza.

-Sí.-Dijo alzando la llave.

-Esta todo en orden.-Dijo entrecerrando los ojos.-Bóveda 687, Kobold les acompañará.-

Kobold que era otro goblin joven con pelo negro los guió en silencio por muchos pasillos que no paraban de girar, hechos de piedras cubierto de antorchas, en el suelo había unos railes. Cuando el goblin silbó un carrito llegó rápidamente, los cuatro subieron algo apretujados y se pusieron en marcha con Snape agarrando a Lupin que ahora estaba blanco y verde.

-Ni se te ocurra vomitar.-Dijo Snape mirándolo con asco.

Pero al hombre lobo le era muy difícil seguir esa instrucción con tantas vueltas a la derecha y a la izquierda. Cuando bajaron del carrito encabezados por el goblin Remus terminó vomitando en una esquina apoyándose en la pared muy tembloroso.

La puerta de su bóveda tenía grabado el emblema de los Potter. Introdujo la llave en la cerradura y tras unos crujidos esta se abrió dejando ver montañas de Galeones, Sickles y Knuts, joyas, objetos y libros entre más cosas los acompañaban. Lupin se sorprendió mirándolo todo y Snape bufo con desdén.

-Coge lo que necesites Potter.-Dijo Snape.-Tenemos que reunirnos con algún director Kobold.-Dijo.

-Cuando recojan lo necesario, le avisaré.-Dijo seriamente.

Harry maravillado hizo caso a Snape y en una pequeña bolsa que este le tendió puso cinco mil galeones-a pesar de no necesitar tantos-por si las moscas. Después de la visita exprés a su bóveda subieron a un vestíbulo nuevamente con mármol y el joven Kobold apareció con otro goblin más viejo de orejas y nariz alargadas con escaso pelo cano.

-Buenas tardes señor Potter, soy uno de los directores del banco Algot. Tenemos que tratar unos temas como la herencia de su difunto padrino Sirius Black, nuestras condolencias. Pasen a mi despacho.-Dijo el Goblin cuando Kobold les abrió la puerta, cuando Remus entró el goblin cerró y se marchó.

-Verá señor Potter, su padrino dejó mucho más que la fortuna de la que probablemente habrá oído. La bóveda 711 tiene unos hechizos de reconocimiento, por lo cual deberá obtener la llave y en caso de que no lo reconozca no podrá entrar en ella. Su padrino le dejó toda la herencia Black a usted, ningún otro Black podrá sacar ni un galeón de allí, tampoco queda ningún Black vivo ya que están casadas y se cambiaron el apellido.-Explicó.-Un dragón llamado Uróboros que tiene el extraño don de poder comunicarse con cualquier Black o a cualquiera que él quiera la proteje. Tiene tres casas, un castillo que nunca hemos logrado encontrar y una infinidad de cosas más.-Dijo.

-¿Todo eso es mío, sin restricciones?-Preguntó algo emocionado.

-Por supuesto señor Potter.-Dijo el Goblin pasándole un documento.-Tiene que firmar esto aceptando o renunciando la herencia, también tenemos que darle una carta que se nos pidió entregártela cuando llegara el momento y suponemos que es ahora.-Dijo.

-Señor Algot debemos tratar nuestra visita con la mayor discreción posible, sin que nadie sepa nada a no ser que sea extremadamente necesario. A cambio nosotros podríamos hacer algún tipo de negocios con ustedes y hacer un pequeño donativo.-Dijo Severus.-Ni el ministerio ni Dumbledore tendrán que enterarse de nada y sé que el director pasa habitualmente por aquí, tenemos que quedar en la más estricta confidencialidad. Denos una semana para conseguir a alguien que se encargué de mantener la bóveda y hacer el papeleo y terminaremos todos los tramites correctamente.-Pidió Severus.

-Por supuesto, en ese caso volveremos a vernos en una semana. Avisen a cualquier Goblin que tienen que verme y enseguida les harán llegar a mi despacho.-Les dijo acompañándolos hasta la puerta.

-Soy asquerosamente rico.-Resumió Harry en un callejón al profesor Snape.

-Tienes una gran cantidad de libros que te deberás de leer, armaduras y casas. Te vendrá espléndido para la guerra.-Dijo.

-Lo veía venir. ¿Puedes ocuparte tú de todo el papeleo? En unos libros de historia de la mágia mencionaban alguna cosa del norte y si he entendido bien allí están los mejores materiales del país o del continente.-Dijo Harry.-Tendremos que pasarnos por allí cuando pueda antes de comenzar Hogwarts.-Dijo.

-¿Qué tienes que comprar?-Preguntó Severus.

-Comida para Hedwich, un baúl nuevo, libros, una escoba, ropa y algunos ingredientes de pociones.-Dijo pensativamente brazos cruzados al pecho.

-Nos separaremos, no van a atacar el Callejón ni te van a reconocer; De igual forma ves muy atento. Lupin irá conmigo y yo iré por comida para tú lechuza, tú baúl y ropa. Encárgate del resto.-Dijo Snape cogiendo galeones de su bolsa y saliendo de allí con Lupin.

-¡El baúl con compartimentos secretos!-Le gritó.

El aire deprimente del lugar hacia al muchacho sentirse cómodo y eso intrigaba a los vendedores de las tiendas pero para él, el cielo estaba de luto por la muerte de su padrino; No como ciertas personas, que siquiera habían derramado una lágrima. Se dirigió a la librería dónde compraba sus libros de textos y le fue gratificante que estuviera casi vacía; Revisó todos los estantes que él consideraba importante y terminó cogiendo demasiados libros. Cinco de Transformaciones avanzadas-incluyendo un apartado para Animagia-Cinco de Pociones avanzadas, cuatro de Encantamientos, seis de Historia de la magia, tres de Herbología, cinco de DCAO, uno de Astronomía, uno de Artimacia, uno de Runas Antiguas y uno de CDCM.

-Deja que te eche una mano.-Dijo un muchacho de pelo castaño claro por menos de los hombros, ojos castaños rojizos y una amable sonrisa.-¿Tantas has suspendido este año?-Preguntó cargando los libros de Pociones, Transformaciones y Herbología.

-Repaso de verano.-Respondió Harry.

-¿Quién va a querer descansar en la cama después de meses de estudio?-Dijo el muchacho irónicamente.-Soy Skyler Myklebust, un placer.-Dijo estrechándole la mano.

-Soy Eckber Kähler.-Inventó Harry recordando la batalla germana.

-Un placer entonces. Soy noruego y en el comienzos de verano he tenido que mudarme en Inglaterra con mis tíos, trabajo aquí en verano y festivos como ayudante para entretenerme.-Dijo sonriéndole.-No te entretendré más. ¡Eric tenemos un cliente, cóbrale!-Le gritó con una sonrisa divertida.

-¡Deja de gritar mocoso entrometido!-Dijo Eric con enfado.-Serán cincuenta galeones y tres knuts.-

-No le cobres los knuts, te ha comprado muchos libros.-Dijo Skyler poniendo ojos de cachorrito.

-No voy a… No me mires así, no lo hagas.-Dijo el hombre cerrando los ojos.- ¡Esta bien! Cincuenta galeones y todo arreglado.-Dijo malhumorado.

-Un placer hacer negocios con ustedes.-Dijo Harry con una pequeña sonrisa.

-Terminaré pobre por tú culpa.-Le dijo el vendedor al muchacho.

-Permíteme.-Dijo Skyler haciendo que la bolsa con los libros se encogiera hasta poder llevarla en un bolsillo.-Que pases un buen día Eckber.-Se despidió alegremente.

El resto de las compras fueron rápidas y precisas, nada por lo que preocuparse. Se compró una nueva escoba más rápida llamada Silver Arrow de una marca poco conocida que ahora comenzaba a despegar-supo por el vendedor.- Tenía el mango recto y después subía haciendo vagamente una u al revés, por algunas partes negro y por otras azul; La parte trasera era negra y dorado. Era realmente veloz y alcanzaba una velocidad punta de 0 a 300 km/h y junto unas cuantas piezas que el vendedor le añadió por un módico precio podía añadirle un pequeño turbo y otras cosas más que miraría con más calma. Los ingredientes de pociones fueron bastante caros, Harry no se conformaba con cualquier pétalo de Jölu ni con cualquier escarabajo que le pusieran; El compró lo mejor y lo más caro.

Cuando los tres volvieron a reunirse en el Caldero Chorreante, el lugar seguía igual de vacío que antes.

-Me encargaré de conseguir la persona adecuada para solucionar lo de Gringotts.-Dijo Snape.

-Te dejo en tus manos todo el papeleo, si hay que pagar cualquier cosa te daré el dinero necesario, no hay que preocuparse por eso. ¿Habéis comprado todo lo que os pedí?-Preguntó Harry.

-Sí, nos aparecernos dentro de tu casa y dejaré las cosas allí. El lobo se durmió así que lo dejaré en una habitación de aquí con una nota indicándole que cuando despierte acuda a mi.-Dijo el hombre con cansancio.-Tom una habitación.

-Arriba la 14 está libre.-Dijo el tabernero.

-¡Hola Eckber!-Saludó Skyler.-¿Cómo fueron las compras?-Preguntó.

-Bastante bien Skyler ¿Y tú trabajo?-Preguntó.

-Aburrido, con estos tiempos la clientela compra lo justo y corriendo.-Dijo sentando a su lado.-Terminé la jornada de hoy ¿Te apetece tomar algo?-Preguntó con una brillante sonrisa.

-Estaría encantado, pero tengo que volver a casa o mis tíos me matarán; No les gusta que salga demasiado.-Explicó.-Nos veremos otro día.

-Eres un muchacho ocupado eh.-Dijo manteniendo la sonrisa.-Una pena, pero no pasa nada. Trabajaré en Hogsmed, podrás pasarte por la librería de allí.

-Lo haré Skyler. Tengo que marcharme, ha sido un placer conocerte.-Se despidió Harry cogiendo la escoba y las pequeñas bolsas.

-Puedes llamarme Sky, nos veremos pronto entonces.-Se despidió el muchacho quedándose en el sitio.

-¿Quién era Potter?-Preguntó Severus curioso.

-El ayudante de la librería, el me atendió.-Explicó aferrándose a su brazo.

Severus no mencionó más y se desaparecieron del lugar directamente en su habitación.

-Aquí están las cosas.-Dijo agrandándolas.-Me llevaré la escoba y el baúl, te lo mandaré mañana pasado como "un regalo anónimo" para no levantar sospechas.-Dijo el profesor astutamente.

-De acuerdo profesor, ha sido sorprendentemente de gran ayuda.-Dijo el muchacho burlonamente.-Nos veremos.-Se despidió. El profesor asintió y desapareció del lugar con un crack.

Harry sacó sus compras y todas las nuevas adquisiciones-incluyendo la que tenía puesta-las guardó en el baúl junto a los libros y a los ingredientes. Alimentó a Hedwig, guardó el baúl bajo la cama bajo un tablón suelto y se vistió con las feas ropas heredadas de su primo para no levantar sospechas. Tendría que comenzar a confiar en Snape mínimamente, él no quería estar ni con la Orden ni con los Mortífagos; Por lo que debería crear la tercera parte del juego. Ni apoyarían a un Dumbledore manipulador, ni apoyarían a un Voldemort psicópata. Deseaba que Hermione y Ron también pensaran como él, para estar juntos hasta el final.

Mientras preparaba la cena como su tía le había pedido continuó pensando en la pequeña escapada; Tenía muchas ganas de leer la carta que Sirius había dejado para él, pero hasta que Snape no completara los tramites sería un poco difícil así que solo quedaba esperar. También pensó en Skyler el chico de los knuts, y pensó en sí mismo como Eckber Kähler su nueva personalidad.